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La ultima defensa de Mirabeau En febrero de 1791, Madame Adelaida y Madame Victoria huyeron del pais. Las tias se escurrieron fuera de su palacio de Bellevue al morir la noche, dejando tras de si la explicacion de que deseaban hacer una peregrinacion a Roma. Fueron arrestadas en Borgoña y habrian sido devueltas a Paris a no ser por la rapida intervencion de Mirabeau que intercedio en favor de ellas. Señalo a la Asamblea que era una ridiculez que la seriedad de los senadores se dedicara a discutir el destino de las dos ancianas. Las tias siguieron asi su camino a Roma, donde dos años mas tarde habrian de enterarse de la ejecucion de su sobrino y de la reina a quien tan rencorosamente habian calumniado. La escaramuza que libro Mirabeau en defensa de las tias fue su ultima intervencion en publico. |
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una breve enfermedad, murio el 2 de abril, agotado por el trabajo y la disipacion.
Inicio su ultimo viaje en un estado de euforia, pidiendo que lo vistieran de purpura y coronaran su frente de laureles. Tayllerand, presente junto a su lecho, comento con sequedad: «Parece que Mirabeau esta dramatizando su muerte». Antes de morir, Mirabeau pronuncio sus palabras profeticas: «Me llevo en el corazon el toque de difuntos de la monarquia, cuyos ultimos restos se convertiran despues de mi muerte en presa de las facciones». Todos los que intervenian en los planes de fuga comprendieron inmediatamente la gravedad de la perdida. Segun relata Fersen, Maria Antonieta lloro amargamente al saber la noticia, exclamando: «¡Hemos perdido nuestra ultima esperanza!». Fersen
informo a Taube: Es un golpe terrible porque el estaba de nuestra parte,
trabajaba para nosotros y en este momento nos era muy util. En Bruselas, donde por entonces vivia, Mercy declaro: «Todo se pone en contra de nosotros. Imposible luchar contra tanta mala suerte» Y en esas palabras, el embajador da la clave de muchas cosas que habrian de suceder de alli en adelante: mala suerte. La subita muerte de Mirabeau siguio a la de Jose II y ambas no fueron sino las primeras de una serie de muertes inoportunas que, una tras otra, habrian de extinguir toda esperanza. La muerte de Mirabeau obligo al rey a advertir que debia darse prisa. S. Loomis, "Una amistad fatal" |
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