| Anhelhe |
| Soy Anelhe (pronunciado Anel�le), un Adepto de Sagan que se vi� obligado a partir de su mundo y al que no puede volver. Desde siempre he sido un hombre tremendamente reservado y aunque he cambiado mucho, sigo escuchando mucho y hablando poco. Parezco un joven que ronda los veinte pero en realidad tengo muchos m�s a�os. Durante la Guerra contra Tadlam sufr� una metamorfosis al unirme con un dragon. Ahora, en la mayor�a de los reinos, incluyendo elmundo del que procedo, los dragones son temidos, por el mal que ocasionaron, y vago sin rumbo buscando un nuevo lugar al que poder llamar hogar. |
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| El conocimiento era importante en Einar. Hab�a podido percivirlo en el ambiente, por la cultura de sus gentes (muchos habitantes sab�an leer y escrivir) y por la riqueza po�tica de sus trobadores. Llevaba poco tiempo en el reino pero la hospitalidad de Driad, su esposo Lain y el resto de la corte me retubieron durante algun tiempo m�s del que hab�a tenido previsto. No acostumbraba a morar demasiado en un mismo lugar. Ven�a de lejos, exiliado, buscando un nuevo hogar pero hasta entonces se hab�a sentido un extra�o en todos ellos. Un mago que ha perdido su magia y el �nico poder que conserva es transformarse en drag�n, un ser temido en muchos lugares, no hab�a sido sinceramente recivido en la mayoria de regiones. Aquel lugar era diferente. Driad me invit� a quedarme. Eric era un poderoso mago del que podr�a aprender. Alhara conoc�a a seres tan extra�os, duendes y hadas, que me convert�an en uno m�s, no en el ser extra�o que ve�an en m�, en otras regiones. Y la conversaci�n de Eilaya es muy agradable. Pero segu�a faltandome algo. �Qu� pod�a aportar yo aqu�? As� que pregunt� a Gerarden por la biblioteca. Necesitaba reflexionar y anta�o siempre me hab�a refugiado en ella para tomar decisiones y abstraerme del mundo. Que sorpresa. Sigiendo las indicaciones del Capit�n de la Guardia llegu� a las puertas de lo que ha primera vista me hab�a parecido un templo. Un edificio rectangular, volteado de altas columnas de marmol blanco, con grandes ventanales formados por peque�os fragmentos de cristales de colores. Formaban dibujos de animales mitologicos, escenas de batallas y tambi�n escenas cotidanas. Me gust� especialmente el de un escrivano encorvado sobre su pedestal mientras copiaba (o escriv�a, pues el mosaico no era claro) un libro. Al entrar la satisfacci�n fue mayor. decenas de estanterias alineadas y perfectamente organizadas, almacenaban un tesoro de libros y pergaminos. Cog� uno de ellos; "De la cosecha del trigo". Oje� algunas paginas. Hab�a ilustraciones y esquemas de sus ciclos de recoleccion y siembra. Hab�a muchos y muy variados. Mis pasos me condujeron hasta la secci�n de historia. All� encontre un ejemplar manuscrito por la propia Driad, "Los ojos de Ishtar". Me dispon�a a leerlo cuando una voz amable me hizo volverme. Me sorprendi� no haber reparado en su presencia, pues mi o�do de drag�n era bastante afinado. As� conoc� a Marcus,el bibliotecario de Einar. Un hombre anciano que, con pausada tranquilidad, me explic� la historia de Driad, la muerte de Cunge-Ryath y quien hab�a sido Shiva. La conversaci�n deriv� hacia otros temas. El amable biblioticario y yo nos ca�mos muy bien mutuamente y cuando ya ca�a el sol, me ofreci� quedarme en la biblioteca para ayudarlo, pues a su edad colocar los libros en las estanterias m�s altas le llevaba mucho tiempo, y un gran esfuerzo. As� fue como me qued� en Einar. Marcus me mostr� los sotanos de la biblioteca, donde se allaban los libros m�s peligrosos (aquellos que trataban temas m�gicos) a los que solo ten�an acceso unos pocos, y unas habitaciones, en una de las cuales deposit� mi escaso equipaje. Por fin hab�a encontrado un lugar en el que morar en paz. |