|
Subiendo por
un acantilado, a solo 100 metros de la cima, se resbaló
y se desplomó por los aires... caía a una
velocidad vertiginosa, solo podía ver veloces manchas
más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la
terrible sensación de ser succionado por la gravedad.
Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos,
pasaron por su mente todos los gratos y no tan gratos momentos
de la vida... El pensaba que iba a morir, sin embargo, de
repente sintió un tirón muy fuerte que casi
lo parte en dos... SI, como todo alpinista experimentado,
había clavado estacas de seguridad con candados a
una larguísima soga que lo amarraba de la cintura.
En esos momentos de quietud, suspendido por los aires,
no le quedo más que gritar: -"AYUDAME DIOS MIO..."
De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-"QUE QUIERES QUE HAGA?" -"Sálvame
Dios mío." -"REALMENTE CREES QUE TE PUEDA
SALVAR?" -"Por supuesto Señor " -"ENTONCES
CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE...
“Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre
se aferró más a la cuerda y reflexionó...
Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontraron
colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza,
con las manos a una cuerda... A DOS METROS DEL SUELO...
Y tú? Qué tan confiado estas de tu cuerda?
Porque no la sueltas? Yo te digo que el señor tiene
grandes y maravillosas cosas para ti. Corta la cuerda, y
simplemente, confía en EL.
Anónimo
|