| Visite al hermano
Brems a la tarde siguiente. No podía hablarle porque
era sordo, no podía escribirle un mensaje para que
leyera porque era ciego ¿Qué iba a hacer?.
Me dijeron que su familia se comunicaba con el tomando el
dedo índice de su mano derecha para trazar en la
palma de la mano izquierda el nombre de la persona que lo
visitaba y cualquier otro mensaje. Seguí las instrucciones,
tome su dedo y deletree en la palma de su mano T-O-M-M-Y
M-O-N-S-O-N. El hermano Brems se alegro, tomo mis
manos y se las puso sobre la cabeza. Supe que su deseo era
recibir una bendición del sacerdocio. El conductor
que me había llevado hasta el hogar de ancianos me
acompaño y juntos le impusimos las manos al hermano
Brems, y le dimos la deseada bendición. Al concluir,
brotaron lagrimas de sus ojos sin vista, nos tomo las manos
y leímos en sus labios el mensaje: “Muchísimas
gracias”.
En el correr de esa semana, tal como el hermano Brems lo
había anunciado, falleció. Recibí la
llamada telefónica y me reuní con la familia
para hacer los arreglos del funeral. Cuan agradecido estoy
que la disposición a prestar servicio no se hizo
esperar.
El puente de servicio nos invita a cruzarlo a menudo
Misión Santiago chile este
Luis Osorio
Barrio Consistorial
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