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Los
días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre
que no quedaban mas clavos para retirar de la puerta...
su padre lo tomo de la mano y lo llevo hasta la puerta.
Le dijo: “has trabajado duro, hijo mío, pero
mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca mas será
la misma. Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices
exactamente como las que aquí vez.” Tu puedes
insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como
se lo digas lo devastara, y la cicatriz perdurara para siempre.
Una
ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.
Los
amigos son en verdad una joya rara.
Ellos
te hacen reír y te animan a que tengas éxito,
ellos te prestan todo, comparten palabras de elogio y siempre
quieren abrirnos sus corazones.
Por
favor perdóname si alguna vez deje una cicatriz en
tu puerta. |