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Mami, siempre quise ser bombero cuando fuera grande.
- Veamos si podemos hacer que tu deseo se realice –le
dijo mientras sonreía.
Mas
tarde fue a la estación local de bomberos en Phoenix,
Arizona, donde conoció a Bob, quien tenia un corazón
del tamaño de la ciudad. Le explico él ultimo
deseo de su hijo, y le pregunto si seria posible darle un
viaje alrededor de la manzana en una motobomba.
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Mire, podemos hacer algo mejor que eso –dijo el bombero-.
Si tiene listo a su hijo, el miércoles por la mañana
a las siete en punto, lo haremos bombero honorario todo
el día. Puede venir a la estación, comer con
nosotros, ¡ir a todas las llamadas de incendios de
las nueve estaciones de bomberos! Y si nos da sus medidas,
le haremos un uniforme de bombero, con un real sombrero
de bombero –no de juguete- con el emblema del departamento
de bomberos de Phoenix en él, un impermeable amarillo
como el que usamos, y botas de caucho. Todo se fabrica aquí
en Phoenix, así que podemos conseguirlo rápidamente.
Tres días después, el bombero Bob recogió
a Bopsy, lo vistió con su uniforme de bombero y lo
acompaño desde su cama de hospital hasta el carro
de bomberos que los esperaba afuera. Bopsy se sentó
en la parte trasera, y dirigió el regreso a la estación.
Estaba en la gloria.
Ese día hubo tres alarmas de fuego en Phoenix, y
Bopsy fue a todas ellas. Monto en diferentes motobombas,
en la ambulancia de los paramedicos, y hasta en el auto
del jefe de bomberos. La televisión local también
lo filmo para el noticiero de la tarde.
Él
haber cumplido su sueño con todo el amor y la atención
que le prodigaron conmovió tan profundamente a Bopsy,
que vivió tres meses mas de lo que cualquier medico
penso que seria posible.
Una noche todas sus señales vitales comenzaron a
disminuir dramáticamente, y la jefa de enfermeras
–que creía en la idea de que nadie debía
morir solo- llamo a todos los miembros de la familia al
hospital. Luego recordó el día que Bopsy había
pasado como bombero, así que llamo al jefe de bomberos
y le pregunto si seria posible que enviara al hospital a
un bombero uniformado para que estuviera con Bopsy mientras
moría.
-
Podemos hacer algo mejor que eso –replico el jefe-.
Estaremos allí en cinco minutos. ¿Me puede
hacer un favor? Cuándo escuche el sonido de la sirena
y vea las luces centelleando, ¿podría anunciar
por el sistema de auto parlantes que no se trata de un incendio,
y que es solo el departamento de bomberos viniendo a ver
una vez mas al mejor de sus hombres? ¿Y podría
abrir la ventana de su cuarto? Gracias.
Cerca
de cinco minutos después, una motobomba llego al
hospital, extendió la escalera hasta la ventana abierta
de Bopsy en el tercer piso, y catorce bomberos y dos bomberas
treparon la escalera hasta el cuarto de Bopsy. Con el permiso
de su madre lo abrazaron, lo tuvieron en sus brazos y le
dijeron cuanto lo amaban.
-
Jefe, ¿soy ahora un verdadero bombero? –Pregunto
Bopsy con su ultimo aliento.
- Por supuesto que lo eres, Bopsy –respondió
el jefe.
Con
estas palabras, Bopsy sonrío y cerro los ojos por
ultima vez.
Jack
Canfield y Marck V. Hansen
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