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Vuelvo a sentir tu presencia en el cotidiano caviar del circulo que se abre cuando apareces, cuando te veo en el olvido, intacta como esta poesia, dilatada en un tiempo que no concluye y que se cierra al recuerdo que no pudimos disenar, y trato de negarte, posponiendote respirandote, anhelando alcanzar la imagen disuelta en el beso que he querido darte, sin poder trazar una linea recta hasta ti para poder sostenerte en la ambiguedad de quererte y odiarte al mismo tiempo.
Vuelvo a sentir tu presencia en la voz apagada del deseo que no muere y que me hiela la sangre cuando te veo desnudar tu mirada hacia el espacio que te suspira, hacia el fuegoque me consume y que se queda perplejo, silencioso en esta espera que no termina de traerte hasta mi.
Vuelvo a sentir tu presencia. En el encuentro concluido que te sujeta al sueno que ilumina a los cantares taciturnos de este amor que te acaricia en el placer que tengo cuando floreces en el tinte de la tarde en que pudimos amarnos y pertenecemos para siempre.
Vuelvo a sentir tu presencia. En el lamento que viste al verso. Que siempre tengo para ti. Y que vuela hacia las delicias. Que dobujan tu cuerpo Con las flores que te di.
Vuelvo a sentir tu presencia. Resignado, a verte sin tocarte. Enamorado, sin amarte. Y en el abismo de la tristeza. Que solo te ve cuando suena. Con el gozo que siempre te ha anhelado... |
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