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Vienes a mi, te acercas y te anuncias con tan leve amor, que mi reposo no turbas, y es un canto milagroso cada una de las fraces que pronuncias.
Vienes a mi, no tiemblas, no vacilas, y hay al mirarnos atraccion tan fuerte, que olvidamos todo, vida y muerte, suspensos en la luz de tus pupilas.
Y en mi vida penetras y te siento tan cerca de mi propio pensamiento y hay en la posesion tan honda calma.
Que interrogo al misterio en que mi abismo si somos dos reflejos de un ser mismo, la doble encarnacion de una sola alma. |
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