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En el cuarto, en lo obscuro, en lo insolito tambien, acurrucado en los rincones.
Arreglo el cuerpo desnudo para el dia de manana.
Limpio los ojos de las cegueras diarias y de los fantasmas vislumbrados en cada horizonte.
Asi, inadvertido y desvencijado planeo las piedades y los oidos de las siguientes horas...
Y entonces, sin un solo sonido, sin uns sola linea escrita.
Bufo y rumio palabras; liquidas palabras, desnudas palabras, llorosas palabras, sangrantes palabras...
Palabras que alimentaran mi sed y apagaran mi hambre.
Y que tal vez me defenderan de la muerte
Y de los hombres y de las mujeres
y de su afixiante amor
y de su perfecto odio.... |
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