LA CONQUISTA DE LA BOCA DEL DIABLO
Por John Pint / Diseño: Luis Rojas
LA ESPELEOLOGIA MEXICANA HACE 35 AÑOS UNA ENTREVISTA CON PEDRO HITZ
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John Pint: ¿QUÉ TIPO DE CUEVA ES LA BOCA DEL DIABLO? Pedro Hitz: Así lo llaman los Indios del rumbo. Es un pozo o sumidero mayormente vertical, a un lado de un río cercano a la población de Taxco, Guerrero. Seguramente fue hecho por filtraciones del río. Se conoce también como el Pozo de Meléndez... Había una voz que la familia Meléndez, unos ricos comerciantes de Taxco, usaban este pozo para depositar allí a sus enemigos para exterminarlos. Pero no encontramos nada de huesos humanos, sino solamente unos cuantos huesos de vacas. |
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J. Pint: ¿CUANTAS PERSONAS BAJARON? P. Hitz: Pues por los menos ocho gentes. Como cosa curiosa, nada más para mencionar, nuestro guía o jefe tenía una mujer muy miedosa y él le tuvo que jurar que no bajaría, así es que se puso a manejar la grúa y. por su desesperación o su tristeza de no poder bajar, empezó a tomar tequila en gran cantidad junto con el encargado de la grúa. Y los dos estaban ya tan borrachos ¡que era un peligro como manejaban la grúa! |
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Lo más simpático también era que ya al medio día del domingo el dueño de la planta de luz vino a reclamar su dinamo porqué tenía que trabajar anunciando el cine, así es que nos quitó la planta y entonces, como habíamos establecido un campo o una estación intermediaria en el primer piso del pozo, los que seguían adelante eran nada más dos o tres y esos se llevaban las antorchas de luz de magnesio y con eso se iluminaban, y cuando estaban los que quedaban en la plataforma como intermediarios de repente salían unos humos blancos intensos de donde habían bajado los demás. Y se llenó todo eso de humo blanco y empezó el pánico ¡se está incendiando la Cueva! ¡sáquenos inmediatamente!, Entonces fue cuando sacamos de a tres con la grúa para salvarles la vida... ¡y eran las malditas antorchas de magnesio las que hicieron tanto humo y tanta cosa!
J. Pint: ¿USTEDES FUERON LOS PRIMEROS EN BAJAR A ESE POZO? P. Hitz: Bueno, no los primeros porque otros ya habían bajado algo pero no llegaron muy lejos. J. Pint: ¿ENCONTRARON ALGO INTERESANTE ADENTRO? P. Hitz: No, pero en la superficie encontramos un monstruo de boa que unos mataron a pedradas pero no teníamos con qué amarrarlo. Entonces uno se quitó el cinturón y casi se le cayeron los pantalones. |
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J. Pint: ¿HABIA AGUA EN EL POZO?
P. Hitz: No. Seco. J. Pint: ¿MURCIELAGOS? P Hitz: No. Tampoco. J. Pint: ENTONCES, DE ESE POZO NADIE SALIÓ CON LA HISTOPLASMOSIS. P. Hitz: No, pero en una exploración de las grutas de Cacahuamilpa, la mayoría de nuestro grupo contrajo la histoplasmosis, de la que entonces no se sabía nada del origen, o sea que es el guano que la causa. Estábamos trepando y hacíamos una pausa, y a comer y a beber, manos sucias y todo. Yo tuve que hacer un viaje la semana siguiente de la exploración, y me fui a Monterrey, ahí tenía yo un trabajo y no tuve ningún efecto. A mi no me tocó nada. Y cuando regresé, oí que estaban hospitalizados, muy graves, y que los estaban tratando de pulmonía. Había un suizo que estaba muy malo. Los mexicanos que estaban allí, siendo médicos militares hablan oído de la histoplasmosis y tenían sospecha de que podría ser eso. (La enfermedad se conoce de hace cincuenta años o más). Habían, recién recibido medicinas contra histoplasmosis en el hospital militar y se trató todo entre amigos y al pobre suizo que perdió el contacto con nosotros lo trataron otros médicos que no tenían la menos idea, pero también a él más tarde nuestros compañeros le consiguieron la medicina correcta. Y es interesante que fue la primera vez que se conoció el caso de histoplasmosis aquí en México. Esto era en el año 52 o 54, antes de la Boca del Diablo. |
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