Dos
Lunas | Viviendo
y sacando conclusiones
Desde Binéfar, en el Alto Aragón, regresa aquel
sonido del desierto interior que ya registraron en sus discos los Proscritos. Un
nuevo proyecto que parte hacia nuevos horizontes desde una personal visión de
la música y de las palabras. Su principal responsable nos lo cuenta.
La entrada en
escena de Dos Lunas puede provocar sorpresa si no conoces los antecedentes de su
cabeza visible, José Lapuente. Para aquellos que lo vieron al frente de su
anterior grupo, Proscritos, junto a Dogo y los Mercenarios y Enemigos a
principios de los 90 en una entrañable gira, es simplemente el reencuentro con
un viejo amigo. No reniega del pasado e insiste en desvincular a ambas bandas y
reivindicar el espíritu coral de su nuevo proyecto. Nada que objetar, su
peculiar voz sigue cabalgando sobre las notas teñidas por unos compinches que,
hay que reconocerlo, superan en eficacia a los añejos Proscritos de Binéfar,
aunque la idea básica sea la misma. Tipo elocuente, cultivado, tiene
absolutamente claro el camino a seguir y es capaz de defenderlo hasta le rendición
de su interlocutor. “Pobres sueños” (Interferencias, 1990), segundo álbum
de su antigua banda, producido por Sabino Méndez, les dejó a las puertas del
éxito masivo. “Banda sonora original” (Bittersweet, 2001) mantiene una
estructura similar, contiene guiños cinematográficos y temas que atrapan tu
cuerpo y psique. No han elegido el camino más fácil, exigen del oyente
colaboración y ofrecen un elevado nivel literario que sobresale seis cabezas de
la media nacional. Una visión simplista del asunto les emparentaría con grupos
como Jayhawks o francotiradores como Bill Janovitz, con quienes comparten gira,
pero el componente country no es primordial en su cocktail vital. El tipo del
sombrero aclara su garganta y tus dudas.
Situemos
al grupo y sus componentes
Dos
Lunas surge de la disolución de Proscritos, en 1995, después de diez años de
existencia. Israel, guitarrista en la última formación de la banda y yo seguíamos
teniendo ganas de hacer canciones. No estábamos satisfechos con nuestro último
disco, el grupo evolucionó pero esto no se reflejó en él. Llevábamos muchos
años juntos, el disco significó una ruptura, no gustó a los viejos seguidores
y no atrajo nuevos. Era muy crispado, supongo que necesitábamos hacerlo,
principalmente yo, que llevaba una vida bastante caótica. Los dos últimos años
de Proscritos no fueron agradables pero si aleccionadores. Había que romper con
ello y renacer de nuevo. Nos trasladamos a Zaragoza y empezamos a buscar músicos.
Encontramos a un teclista loco por Al Kooper, un batería seguidor del sleazy y
un guitarrista muy roquero armado con una Les Paul. Ya teníamos la banda.
El
proceso de formación ha sido lento...
Sí,
han sido tres años de buscar y probar, de experimentar hasta encontrar justo lo
que queríamos.
Pregunta
tópica: ¿por qué Dos Lunas?
Hay
un poema de Lorca que dice que tener el amor de ciertas personas es tan difícil
como ver dos lunas en el cielo, me pareció muy poético, muy romántico.
¿no
temes que se os considere un grupo excesivamente intelectual? El personal no está
acostumbrado...
¿por
qué me va a dar miedo? Somos gente de treinta y bastantes años, hemos vivido
lo nuestro y sacado conclusiones. Además, hay una serie de influencias que están
ahí, yo no me imagino la vida sin leer... Para mi, el rock es Bob Dylan, Elliot
Murphy, gente que escribe más con el cerebro que con la entrepierna. Ya con
Proscritos queríamos ser un cruce bastardo de Dylan y Berry, este último
aportaba la entrepierna.
Fuisteis
precursores en nuestro país de ese fenómeno llamado americana. ¿Empezásteis
demasiado pronto?
Nosotros
coincidimos con la aparición del Nuevo Rock Americano, surgieron algunas bandas
como Desperados... pero no éramos demasiados, es cierto. Cos los años,
descubres que todo es cíclico, sólo se trata de esperar que vuelva. Mosquea un
poco que ahora ciertas revistas modernas ensalcen a gente como Strokes o White
Stripes, que no están mal pero que desde luego reciben sopas con hondas de un
montón de bandas que hace un tiempo fueron despreciadas... nosotros siempre
hemos estado ahí, el rock ha sido la banda sonora de nuestras vidas.
Hablando
de banda sonora, el disco tiene un concepto muy cinematográfico.
Me
apetecía hacer algo con vida, con alma, cuando contemplamos las canciones
comprobamos que algo las unía, que tenían cierta continuidad.
Hay
tantas dedicatorias destinadas a gente relacionada con el cine como a músicos...
Es
gente que se implica tanto en su trabajo como en la vida, Sam Peckinpah, Robert
Altman... Es un disco muy visual, que narra la historia de una ruptura, un poco
como “Zuma” de Neil Young.
¿Es
vuestra road movie particular?
Yo
viajo mucho, escribo en los trayectos, siempre hemos vivido cerca del desierto,
de un lugar solitario. Eso influyó sobre todo en el primer disco de los
Proscritos, muy folk rock tanto musical como literariamente. Son cosas que te
marcan de un modo inconsciente, que están ahí “Banda sonora original”
puede parecer crepuscular pero es tremendamente optimista, esperanzado,
desprende libertad, que queda mucho camino por recorre. Queríamos jugar con esa
estética, las fotos de portada son tomas de video. El cine me interesa tanto
como la música, como no tengo talento para crear una película hago canciones.
La
reacción ante vuestro disco ha sido desigual, unos lo han ensalzado y otros
ignorado.
Es
algo que no nos preocupa, es una presión enorme estar pendiente de lo que dice
fulanito, que piensa el otro... solo queremos disfrutar de la música, sin
preocuparnos demasiado de las ventas.
¿Y
vuestra discográfica que opina de ello?
Ellos
son gente que ama la música, son como nosotros, cuando nos juntamos no hablamos
de negocios, lo hacemos de los Replacements, de Moon Martin y luego nos vamos a
tomar una copa. Con Proscritos estuvimos a punto de alcanzar nuestros sueños y
no lograrlo nos desequilibró, no estoy dispuesto a volver a pasar por ello.
Somos felices girando y charlando con gente como Steve Wynn, Chriss Cacavas,
Gary Louris...
La
gira con Jayhawks ha sido altamente positiva, ¿no?
Somos
conscientes de que solos no habríamos contado con una audiencia tan numerosa,
nos habrían visto cuatro gatos. Hemos tocado en salas llenas ante un público
muy fan de la banda del cabeza de cartel pero receptivo ante nosotros. Han
existido momentos realmente mágicos. Hemos entrado en contacto con una
audiencia adulta, que es nuestro objetivo: nosotros reivindicamos el rock
adulto, término normalmente peyorativo. Me parece ridículo jugar a Peter Pan
con treinta y siete años. Queremos que nuestra música crezca con nosotros, sería
un contrasentido no evolucionar. Mi modesta opinión es que todo lo que te rodea
tiene que crecer contigo, en tus canciones.
Con
Israel López parece existir una química especial.
Tiene
diez años menos que yo pero nos entendemos a la perfección. Nos entendemos sin
mirarnos, es muy intuitivo, tiene mucho feeling, no será perfecto técnicamente
pero es tremendamente efectivo, me recuerda a Paul Westerberg o Frank Sampedro,
es un gran guitarrista de rock. No está bien que yo lo diga pero creo que el
grupo actualmente supera con creces la media nacional.
¿No
es una pena que prácticamente no existan los singles? Teneis algunas canciones
ideales para salir en ese formato.
Es
cierto, y tenemos guardadas para caras B, hay bastante material grabado que no
ha visto la luz, temas propios y versiones... “Cielo drive” y “Colisión”
han sido los sencillos, nuestro “American girl” de Tom Petty. Son más
luminosas que el resto de las canciones, que son piezas de un mismo engranaje.
¿Ha
servido el disco para situar al grupo en el escaparate?
Si,
de hecho me reencuentro con mucha gente a la que perdí de vista hace tiempo, el
nombre empieza a estar ahí y quizás en el segundo disco ya podamos realizar
una gira de presentación en toda regla. Creo que ha sido una postura
inteligente el método escogido, tenemos la suerte de contar con un sello que
nos comprende y que también es promotor de conciertos.
¿Os
identificáis con alguna banda española?
Me
gustan Driver 8 aunque yo personalmente tengo interés en crear algo menos mimético,
defiendo el hecho de cantar en castellano porque quiero transmitir algo y que se
me entienda. Las fotografías del álbum son del Bajo Aragón, del sitio donde
vivimos... aunque los sentimientos que expresas sean universales. Me parece muy
respetable que se cante en inglés, pero yo empecé a escribir después de leer
a Lorca, a Gil de Biedma, a Miguel Hernández, después descubrí a Dylan, Lou
Reed, Patti Smith o los Clash, pero no puedo desprenderme de mis raíces.
¿qué
ha cambiado desde los tiempos en que aparecisteis Proscritos?
Es
distinto, ha cambiado casi todo pero no digo que a peor. Creo que el recuerdo es
dulce y la nostalgia muy amarga, siempre hay que mirar hacia delante. Los
primeros 80 fueron la explosión, el salir de un túnel, me lo pasé en grande
en el Rockola, disfruté de las drogas, de la música, intenté aprender de todo
ello y conseguir que mi grupo tuviera la calidad necesaria. Además, pillamos la
época en la que los ayuntamientos se dejaban la pasta en montar conciertos de
rock con cachés altos. Lo cierto es que ganábamos bastante pasta, si hubiéramos
ahorrado... aprendimos a tocar, a disfrutar de la música y a vivir.
¿El
hecho de aparecer en una ciudad fuera del circuito Madrid- Barcelona os ayuda o
perjudica?
Cuando
aparecimos Proscritos, el ser de Binéfar nos permitió tener una visión más
limpia del panorama. Tenía sus inconvenientes pero también sus ventajas.
Ahora, desde Zaragoza, funcionamos bien: es una ciudad eminentemente roquera, la
gente asiste en número importante a los conciertos, se puede realizar una
programación bastante arriesgada y tenemos tres o cuatro garitos donde beber
escuchando a Johnny Cash, los Clash o Merle Haggard. Solemos juntarnos en El Páramo,
bar del guitarrista de la banda, para hablar de nuestras cosas mientras suenan
Long Ryders, Smithereens...
¿Hay
previsión de recuperar tu anterior producción discográfica?
Yo
nunca miro hacia atrás. Y me pregunto a quien puede interesarle, me lo han
sugerido, el archivo de outtakes es impresionante, temas con Juanma de los
Elegantes, con Sabino Méndez, con Aurora Beltrán de Tahures Zurdos, con Johnny
Burning haciendo el “Pale blue eyes” de la Velvet, con Javier Baró... un tío
al que considero mi alma gemela, uno de los mayores talentos de este país que
parece empeñado en ser maldito, él que era un cruce ideal entra Dylan y Tom
Verlaine. Se que odia el negocio, pero es una lástima que su obra se mueva en
el más absoluto underground. Hay quien nos compara, pero yo siempre he
trabajado en equipo, tal vez por mi necesidad de ayuda: puedo escribir una canción
pero alguien tiene que colaborar en su construcción. Ahora tengo el depósito
lleno de combustible, hemos intentado hacer un disco como los discos que a
nosotros nos atraparon, ambientes brumosos como los contenidos en los primeros
de REM: cenábamos en el estudio y seguíamos tocando hasta altas horas de la
madrugada. Eso son regalos que nadie nos puede quitar. Antes hacía música
desde la urgencia, ahora la hago desde la reflexión