|
Nos Gustaria Contarles Como Dios Nos Hizo Coincidir
Escribir como Dios un d�a nos hizo coincidir en nuestro camino, es algo que nos llena de verdadero agradecimiento a nuestro se�or. Una tarde cualquiera, en esas en donde no se piensa encontrar a la persona indicada para t�, fue el d�a de nuestro primer encuentro.
Los dos fuimos invitados a una reuni�n en la casa de unos buenos amigos, no nos habiamos dado cuenta de que tan cerca estaba nuestra alma gemela, hasta aquel magnifico momento en que uno de nuestros conocidos nos present�.
Desde ese maravillozo d�a de nuestro encuentro nunca mas nuestras almas, corazones y mentes se separaron. Siempre estabamos pendiente uno del otro. As� pasaron algunos meses donde todos los d�as hablamos y compartiamos nuestro d�a a d�a. En el transcurso de aquellos meses esa preciosa amistad se convirti� en lo que es ahora...simplemente amor.
En aquellos meses donde solo eramos amigos, hubo una semana muy especial que los dos nunca podremos olvidar. La semana anterior al treinta de April; donde por medio de rom�nticos y muy hermosos detalles llenos de flores, palabras hermosas, y lugares perfectos creados por nuestro se�or Dios, empezamos a entender que nos estabamos enamorando.
Todos esos d�as, pero en especial el d�a 30 de Abril fue el responsable de que nuestras almas empezaran a descubrir que aquella linda amista se estaba transformando en amor.
Por cosas del destino tuvimos que estar separdos por algunos meses. En esos tan largos e interminables meses nuestro amor se hizo mas fuerte, tan fuerte que la distancia oblig� a nuestros corazones a encontrarse de nuevo para que nunca volviesen a estar separados.
Gracias a la tecnolog�a moderna y al inventor del tel�fono Alexander Graham Bell y a su precesor Thomas Edison, pod�amos saber mas detalladamente uno del otro. Hablabamos por tel�fono en un principio como una vez a la semana, pero cuando ya teniamos como un mes de estar separados empezamos a llamarnos todos los d�as. Ya era obvio que nuestros corazones querian latir uno bien cerca del otro, aunque nuestras almas siempre estuvieron unidas a trav�s de nuestro amor
En aquellos d�as no mas marravillosos que los actuales, nos toc� revelarle a todas las personas mas queridas y respetadas, que deseabanos estar unidos en cuerpo y alma para el resto de nuestro d�as. Por esa raz�n fuimos ante el altar de nuestro Dios, para que el tambien nos bendiciera, puesto que ya contamos con la de nuestros padres.
Esa fue nuestra historia...