.Reggaeton en Puerto Rico

 

Ojo crítico al ritmo del reggaetón


domingo, 10 de octubre de 2004

Por Jaime Torres Torres
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"LA MUSICA ES MÚSICA . Lo que suceda en la vida de las personas es otra cosa... El que se quiera dañar, se daña porque quiere." Así defiende el género del reggaeton el conocido dúo de raperos Magnate y Valentino. Una premisa cierta que parece debilitarse en la percepción general, toda vez se asocia al género con bailes que se alejan del pudor, líricas de marcado contenido sexual, alusiones al uso de drogas, gestos que incitan a la violencia y estilos de vida machistas.

Incidentes recientes con algunos íconos del reggaetón han alimentado esta percepción. El viernes el rapero Nicky Jam fue absuelto de un caso por tentativa de asesinato.

Asimismo, la reincidencia de Vico C. en las sustancias, el reciente arresto de Don Omar así como las condenas que cumplen los raperos Tempo y Mexicano han afectado, sin duda, la reputación de este contagioso 'beat' que tiene 'perreando' a casi toda una generación de niños y jóvenes. Un ritmo que, paradójicamente, sigue conquistando horizontes y fronteras internacionales.

La corriente urbana, originada a mediados de los 80 en el Caribe, en el ghetto niuyorquino y en los suburbios de otras ciudades de Estados Unidos, ha mantenido a flote la producción de discos latinos, en tiempos en que la piratería y las copias ilegales causan estragos en la industria fonográfica.

Son tantos los dividendos que produce el reggaetón en términos de ventas de discos y conciertos que ya no es un secreto que Don Omar, Héctor & Tito, Tego Calderón y Daddy Yankee se encaminan a convertirse en millonarios, afirmado por sus representantes y disqueros.

Alegría, baile, seducción, romance, erotismo, lujuria y crítica social. De esos y otros temas versan las líricas del reggaetón, expresión que, a juicio de algunos de sus disqueros, promotores y productores, se encuentra en plena evolución.

De la inofensiva "Escuela" de Rubén DJ, el rap local se hizo eco de las denuncias sociales de Vico C. y Brewley MC. Luego fue descubierto el movimiento 'underground' y con el mismo la 'tiraera' y las letras que exaltaban la violencia, el 'gatilleo', las palabras impublicables y más recientemente el culto al sexo y la lujuria.

Originalmente el reggaetón ganó adeptos en los sectores más pobres del país, cautivando a un público juvenil de ambos sexos, de entre los 14 y 16 años. Hoy apela a todos los niveles socioeconómicos y ha ampliado su alcance, al gozar del patrocinio de niños de 10 años y hasta de jóvenes universitarios.

"Antes era la masa, la gente de una escala económica baja, pero de Tego para acá, ha ocurrido el 'boom' y llega a todos", afirmó Juan Vidal, presidente de VI Music, disquera que distribuye los álbumes de Don Omar, Héctor & Tito, Magnate & Valentino y otros.

Al mercado de escuela superior

El primer disco del reggaetón que vendió más de 300 mil unidades fue El Abayarde de Tego Calderón. "El amplió el demográfico a mujeres y jóvenes, llegando al mercado de escuela superior", sostuvo la promotora Sofía de la Cruz, de Distribuidora Aponte.

A nivel internacional, los raperos aludidos son unos ídolos en Colombia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Honduras y en otros países centro y sudamericanos.

"De Turquía, de Japón, Alemania y otros lugares nos solicitan licencias de distribución. De Islas Canarias, Francia y Málaga nos han solicitado los discos de Don Omar y en Brasil están interesados en versiones en portugués de Dile y Dale Don, dale de Don Omar", reveló su representante José 'Pompi' Vallejo.

Gran Vía Musical, una de las principales cadenas de distribución de discos en España, se ha encargado de colocar los discos de Don Omar en todas las tiendas por departamento de ese país, incluyendo la prestigiosa tienda El Corte Inglés, según confirmó a El Nuevo Día Carlos Zerolo, considerado el principal productor de espectáculos tropicales en la Madre Patria. "El 27 de noviembre celebraremos el 1er Festival de Reggaetón en Islas Canarias que se llamara Reggaetuning", adelantó Zerolo.

En aumento la demanda

La demanda del reggaetón sigue en aumento. Dos años atrás, acapararó el 80% de las ventas en Puerto Rico. Actualmente Estados Unidos es el mercado más productivo, adjudicándose el 55% de las ventas mientras San Juan ocupa la segunda posición con el 45%.

Si multinacionales como Vale Music en España y Universal y Sony en Estados Unidos han sido cruciales en su distribución internacional, lo próximo que sucederá en el género es que compañías estadounidenses de gran factura, como Atlantic, Motown, Bad Boy Records, Black Ground, Elektra y Columbia, firmarán talentos del patio para lanzarlos a un 'crossover' o conquista del mercado anglosajón.

"El reggaetón es muy importante para nosotros porque es un movimiento musical fresco e innovador creado en el mercado latino, como lo equivalente al hip-hop y el reggae. En Universal estamos interesados en firmar talentos y llegar a acuerdos de distribución con sellos del reggaetón", señaló OJ Wedlaw, vicepresidente de mercadeo de Universal Records y quien estima que en 2009 los raperos latinos acapararán las listas de popularidad del hip-hop.

También se advierte una tendencia más marcada hacia la profesionalización de la expresión. Al reconocer que el reggaetón llegó para quedarse, la proyección de la industria es hacia un producto cada vez más depurado en términos de arreglos, orquestación y vocalización.

"Al reggaetón se le otorga la misma importancia que otros géneros. Lo atendemos con la infraestructura con la que se promueve la balada y el pop, contratando disc jockeys graduados de conservatorios, relacionistas públicos y los mejores estudios", concluyó Juan Vidal.

El 'encanto' del reggaeton

Es atractivo por el ritmo repetido y redundante de la percusión.

Es música sencilla, por no decir deficiente, y apela a gente con poca sensibilidad y formación musical.

Sus temas apelan y atraen a jóvenes por su contenido y lenguaje de actualidad, en muchos casos, bastante grosero.

Por la ausencia de melodía, contrapunto, orquestación y armonía, es un reflejo del empobrecimiento del oído y gusto musical de la población.

(Fuente: Dr. Emanuel Dufrasne)

Orígenes del rap y reggaetón

El ritmo se origina en Jamaica y en otros países del Caribe, como una expresión urbana a través de la cual las clases marginadas y oprimidas -incluso las de los suburbios y el ghetto niuyorquino- se rebelan contra el sistema y las normas establecidas recitando sus sentimientos.

El primer rap que se escuchó en la radio local fue interpretado por Glenn Monroig como parte de una rutina de la canción pop "No finjas".

Los pioneros en Puerto Rico son Rubén DJ, Brewley MC, Vico C., DJ Negro y Barón López.

Los primeros éxitos del rap en Puerto Rico fueron "El sida, "La escuela" y "La recta final".

Simultáneo a la difusión de los éxitos de Vico C. y Rubén DJ, se desarrolla un movimiento subterráneo, encabezado por exponentes como Playero DJ y Mexicano, cuyas gra baciones domésticas comienzan a ser distribuidas en las escuelas.

El reggaetón es una forma sencilla de ritmos que se encuentran en las Antillas; una forma simplificada de la bomba y otros géneros.

El rap es más hablado, su discurso es de contenido social y generalmente apela al hombre.

El reggaetón es más bailable. Incorpora rutinas de otros géneros musicales, enfoca diversos temas y es orientado a la mujer.

(Fuente: Dr. Emanuel Dufrasne, Jaime Torres Torres, Sofía de la Cruz)

 

De espaldas a la tradición


domingo, 10 de octubre de 2004

Por Jaime Torres Torres
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AL PULSO DE los éxitos del reggaetón se va enajenando a una generación de jóvenes y niños que, según coincidieron varios estudiosos de la musicología y la conducta humana, se expone peligrosamente a los valores trastocados de una subcultura que glorifica la droga y aplaude a los delincuentes.

La sicóloga clínica, doctora Griselle Rodríguez, recordó que a través de los años la juventud ha adoptado diversos códigos para expresar sus sueños y frustraciones.

El be-bop en la década del 40, el rock & roll en la época de Woodstock, la música 'disco' en los 70 y el 'heavy metal' en los 80, son algunos.

Hoy es el reggaetón. Con ese penetrante e inquietante tumbao de bajo, platillos y otros efectos, la grey rapera del país 'musicaliza' su vida, de lo sublime a lo fatal, como las detonaciones en los puntos de drogas que han sido mitigadas por el sonido del reggaetón.

El ritmo, en el compás 2/4 según lo clasifica el musicólogo Emanuel Dufrasne, es escuchado por miles de jovencitos cuando se sientan a estudiar, a conversar con sus ''girlas' o a contonear sus cuerpos en una apasionada y excitante sesión de perreo.

A ella le gusta la gasolina, versa el popular estribillo de la composición de Daddy Yankee, difundida a todo volumen por los vecindarios y las escuelas del país. El cd Barrio fino, de Yankee, sigue vendiendo miles de copias, escaló el primer lugar en Billboard, lo que reconfirma que el reggaetón es la música favorita de un gran sector de la juventud del umbral del siglo 21.

"El problema no radica en la música ni en el estilo de sus intérpretes, sino en la pobre supervisión de los adultos hacia las grabaciones que patrocinan sus hijos", alertó la sicóloga Rodríguez.

"El problema es lo que envuelve. Las drogas, el alcohol y el sexo. Los nenes señalando con gestos desafiantes como si tuvieran pistolas en sus manos mientras desconocen que esto se origina de las pandillas de Estados Unidos. Esto llegó para quedarse y lo que resta es salvaguardar cómo se puede manejar en la familia porque a los jóvenes hay que perseguirlos de cerca, con un 'gardeo' total, porque los adolescentes asumen conductas de alto riesgo", señaló Rodríguez.

El reggaetón contrasta con los valores tradicionales de la familia puerorriqueña, particularmente en las zonas de gran concentración urbana, donde numerosos jóvenes reciben el bombardeo de canciones y vídeos en que se exaltan el machismo, la sexualidad, la violencia y el desprecio a la mujer.

"En el área metro no se está tan aferrado a lo tradicional. Lo que no era aceptable hoy se impone con más libertinaje. En el caso de La gasolina, los nenes pequeños la van a cantar como un estribillo, pero los adolescentes le darán el significado que tiene: me gusta la gasolina porque me gusta tener sexo", explicó la sicóloga clínica.

Instrumento de desafío

El encanto del reggaetón, según el sociólogo Angel Quintero Rivera, consiste en que para el joven promedio es un instrumento para desafiar la autoridad y las normas de la sociedad. "Lo es en una sociedad que niega la adultez a personas que ya lo son biológicamente. Es una expresión juvenil, como sucedió con el rock & roll en los 50. 'Roll', aparte de la acepción de importunar, también significa, en palabras finas, hacer el amor", explicó Quintero Rivera.

Las letras o líricas del reggaetón, contrario a tres o cuatro años atrás, no incitan a la 'tiraera', la violencia, la criminalidad y el uso de sustancias. En su mayor parte, apelan al sexo, al erotismo, la sensualidad y la lujuria, enfocando regularmente en la mujer como fuente y objeto de placer.

"Es lo que llamo una exhacerbación de la sexualidad como forma de identidad. Es la forma de expresar toda la sensualidad y sexualidad de una generación de jóvenes", sostuvo el sociólogo.

Por su parte, el antropólogo Rafael López Valdés opinó que el aspecto musical del reggaetón es inofensivo, lo contrario a los códigos de su contenido, los cuales califica como peligrosos para la niñez y la juventud.

"En Sinaloa, México, se escuchan muchos corridos que enaltecen a los narcotraficantes y donde la delincuencia es altísima. Acá el reggaetón tiende a desviar de una sana conducta y sus efectos son peligrosos porque enaltece un estilo de vida y forma de conducta que no son las mejores", indicó el profesor de la Universidad Politécnica y del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.

El sociólogo Quintero Rivera sostuvo que el reggaeton es el reflejo de un gran rompimiento generacional en Puerto Rico, constatable en los conflictos surgidos alrededor de la economía del narcotráfico, en que muchas personas resienten que la misma haya traído a los barrios la fuerza y el poder de personas muy jóvenes. "Para mí lo positivo que tiene es que es una forma de los jóvenes expresarse, pero supone una realidad que tiene visos negativos, elementos de violencia y la manera en que muchos jóvenes se incorporan a la economía del narcotráfico, lo cual incide en un retroceso de la relación hombre-mujer.

Expresión insustancial

Desde la óptica de la musicología, el rap y reggaeton no se deben considerar música porque, en su esencia, carecen de melodía, armonía y ritmo, tres elementos básicos de una obra musical, opinó el etnomusicólogo y profesor universitario Emanuel Dufrasne.

El productor de "Música Mundi", programa que Radio Universidad 89.7 FM difunde los sábados a las 6 p.m., prefiere calificar el reggaetón como una expresión poética insustancial, de contenido pobre y sin estética.

"Esto raya en las fronteras de lo que es música y poesía. Los textos son sumamente vulgares y hasta mal concebidos desde el punto de vista técnico y poético, con rimas que no riman de ninguna manera y, en algunos casos, mala poesía. Es una modalidad muy callejera de lo que antes llamábamos poesía soleada. Los que lo cultivan deberían estudiar español para mejorar el producto a la hora de entonar sonetos y décimas", sentenció Dufrasne.
 

 

Dedicación en vías de rendir frutos


domingo, 10 de octubre de 2004

Por María Ivette Vega Calles
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"CUANDO ME enteré de que mi hijo escuchaba reggaetón me impactó mucho porque en ese momento no se veía bien que se escuchara esta música", afirma Sandra Mena, madre de dos adolescentes, Coralis y Jovany, seguidores de este popular género.

Para entonces su hijo Jovany, que hoy tiene 17 años, cursaba el octavo grado. Su maestra le dio la "terrible" noticia, de que su hijo de once años estaba escuchando reggaetón. Hoy, la historia es otra. El reggaetón se ha convertido en algo muy importante para Jovany quien quiere dedicarse profesionalmente a la producción y mercadeo de este género musical, que cada día suma más adeptos.

Desde que el joven se levanta para irse a la escuela, y cuando regresa al hogar hasta que se acuesta, el reggaetón vibra en la casa de Mena. "Antes le decía 'baja eso', pero ya me acostumbré. Hasta canto algunas canciones y la casa se pasa llena de muchachos", afirma la madre.

Cuenta Mena que hasta le ha permitido a Jovany que improvise un pequeño estudio en su cuarto, en donde escribe y perfecciona las canciones del dúo que ha bautizado Angel y Jova. "Yo lo apoyo cien por ciento. Eso es lo que oyen los jóvenes y prefiero ponerme a su nivel y aceptarlo en casa antes de que se vayan a la calle", asegura Mena, quien es madre soltera y ha echado hacia adelante a sus hijos en la barriada Morales de Caguas.

Mena confía absolutamente en los métodos que ha utilizado para criar a sus hijos. Por su parte, ellos tienen claro que deben terminar los estudios y no fallarle nunca a su mamá "dando malos pasos".

A ambos se les permite salir a fiestas y discotecas, siempre y cuando sea un adulto quien los lleve y los devuelva a su casa. "Cuando empezó a salir hasta me enfermé de los nervios, pero ya me he ido acostumbrando. A la nena la dejo ir sólo hasta la media noche y con su hermano, que es bien celoso con ella", asegura. Por su parte Inés Sosa, madre de Jonathan Vega de 16 años, quien estudia en un colegio católico, también ha tenido que ir asimilando el gusto de su hijo.

"Aunque me tiene loca en el carro, lo dejo porque creo que eso es una cosa de juventud. Después se le pasará con el tiempo. Al principio nos preocupamos porque algunas canciones tienen muchas malas palabras, pero ya hasta en la televisión salen montón de cosas", afirma la madre, quien no le permite a su hijo decir malas palabras y tampoco ir a discotecas del género, a menos que sea una actividad organizada por el colegio en donde estudia.

El género frente al prejuicio

Lo que resulta un tanto más difícil de negociar con el joven es su forma de vestir. La madre de un joven de 14 años, que pidió no ser identificada, nos comentó: "Mi hijo no usa las gorras para el lado, ni usa jerseys, ni ropa demasiado grande. Yo lo dejo usar solamente una pantalla y que no sea un brillante muy grande. Tampoco lo dejo usar cadenas. Yo entiendo que a él le gusta el género. Sin embargo, no le permito que incorpore el género como tal en su vida. Lastimosamente, queramos o no, hay prejuicios hacia quienes escuchan esa música. Yo no quiero que él pase por eso", afirma.

¿Quiénes lo escuchan? ¿Hay un perfil claro? A pesar de conocerse ciertos factores socio económicos, el género y las edades, ya no puede dibujarse con exactitud al seguidor de este género. Su alcance no se limita a los jóvenes de camisetas gigantescas y pantalones anchos, ya que también hoy día igual lo escuchan ejecutivos y jóvenes de una clase pudiente. Son individuos que visten lo último de la moda y que 'perrean', según algunos expertos en el tema.

Andrés Claudio, profesor de conducta del consumidor de la Universidad de Puerto Rico, hay dos tipos de seguidores de este género: aquél que lo adquiere como estilo de vida y quien meramente es un consumidor que lo tiene como entretenimiento.

"Están aquellos que viven el género y lo adoptan como un estilo de vida y se pueden llegar a enajenar de la realidad porque se viven la letra y todo lo que está alrededor del género como tal. Es una subcultura que se adentra mucho a esta vivencia. Pero está el consumidor que gusta del ritmo como entretenimiento: no necesariamente absorbe esa cultura", afirma Claudio.

Sin embargo, la evolución del género es marcada y cada vez demuestra de manera más firme que llegó para quedarse.

 

 

Clave la confianza para entenderse


domingo, 10 de octubre de 2004

Ana Enid López Rodríguez
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CULTIVAR LA confianza con los hijos es la clave para que los padres puedan conocer lo que éstos hacen, específicamente de la música que escuchan.

Al igual que otros géneros musicales -que se han puesto de moda en diferentes épocas- el reggaetton está en su momento y por eso resulta natural que a los jóvenes les llame la atención, sobre todo por su ritmo ideal para el baile y el jolgorio. Asimismo, cada género viene acompañado de un estilo de vestir, de una jerga particular y hasta de una forma de comportarse, que no siempre es del agrado de los mayores, pero que sin duda, a los fanáticos les sirve para identificarse como grupo.

El gran dilema de los padres es decidir hasta dónde deben permitir que sus hijos manifiesten o exterioricen su gusto por determinado género musical, sobre todo si su estilo refleja cierto grado de rebeldía o es contrario a los código conservadores de nuestra sociedad.

Declarar una lucha campal en contra de las inclinaciones del joven no es la solución al problema, según indica el sicólogo clínico Fernando García Castaño, quien está convencido de que la música puede influir positiva o negativamente en la mente del ser humano.

"Los mensajes negativos que se repiten dentro de una canción, constituyen un mensaje que se graba e influye en la mente del que lo escucha, al igual que los cánticos religiosos lo hacen dentro de una congregación, cuyos integrantes no necesariamente conocen la teología de lo que se les habla, pero sí se indentifican con el mensaje de las canciones. Es de todos conocido que ciertos tipos de música sirven de instrumento para elevar el conocimiento del ser humano y de la misma forma, otros pueden ser un instrumento de destrucción", detalla el especialista.

"En términos generales, la prohibición no es la mejor de las decisiones respecto a los hijos, puesto que lo prohibido suele tornarse en algo deseable. Especialmente para los jóvenes, que en muchas ocasiones por la presión de grupo, desean descubrir antes de tiempo el mundo de los adultos. Lo ideal es tratar de prevenir a través de la educación, y mientras más temprano comience este proceso dentro de la crianza, mucho mejor. Más que prohibirles, a los hijos hay que ilustrarlos, porque debemos entender que ellos no quieren sentirse diferente a sus pares. Pero si no se establece esa comunicación familiar a temprana edad, los hijos no van a tener la confianza de hablarle a los padres sobre las cosas que escuchan o hacen", añade García Castaño.

Tampoco es recomendable que los padres sobrepasen los límites de la ética a la hora de monitorear la música que escuchan sus hijos, por ejemplo irrumpiendo en su privacidad.

"A los hijos hay que reconocerles cierta independencia, y a medida que van creciendo ese espacio de la privacidad se va ampliando. Como regla general, no se debería rebuscar en los bultos o en el cuarto del joven, porque eso rompe con la confianza. Lo ideal sería buscar la manera de que el adolescente se abra, que se atreva a hablar sobre sus preocupaciones e inquietudes con el padre, y eso es algo que a los adultos les toca cosechar".

 

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