‘Space Cowboys’: este vaquero lleva todas las de ganar
¿Por qué no decirlo? Clint Eastwood es un gran director. El viejo podrá ser, a ratos, un narrador lento, pero no por ello es poco apto. No podemos decir menos de alguien que lo mismo dirige un western que un thriller político o un culebrón romántico.
En esta ocasión (voy a emplear una frase de cronista deportivo), el heredero de las glorias de John Wayne se cambia las botas vaqueras por las de astronauta, y le entra de lleno al género de la sf. Y lo hace en grande.
Este viernes 20 de octubre se estrenó discretamente en México Space Cowboys, singular filme que combina hábilmente la ciencia ficción con la nostalgia por la carrera espacial. Y vaya nostalgia: los protagonistas son cuatro astronautas frustrados de los tiempos del Sputnik que, ya sexagenarios, obtienen una segunda oportunidad de viajar al espacio.
El elenco no podía ser mejor: James Garner (a quien recuerdo como el enamorado de Julie Andrews en Victor, Victoria), Donald Sutherland (más conocido por nuestra generación gracias a su hijo Kiefer quien, como dicen en el norte, es cagado al papá), Tommy Lee Jones (espléndido, como siempre) y el propio Eastwood en su eterna cara de tough guy. Este cuarteto de viejitos (como nos lo platica la memorable secuencia inicial) formó parte del proyecto Daedalus
—desconozco si existió realmente, y agradecería si algún lector sesudo me lo informara—; es decir, eran pilotos de prueba en los famosos aviones ‘X’ que en su momento rompieran la barrera del sonido y luego pusieran la mesa para el programa Gemini —que pusiera los primeros norteamericanos en el espacio—. Conflictos personales que no voy a relatar impiden que el equipo Daedalus lleve a cabo las primeras exploraciones espaciales. Evidentemente, estos pilotos se quedan con una espina clavada y ese será, en gran parte, el motor que llevara la película, la cual nos muestra a un misterioso satélite de la antigua URSS que se ha descompuesto. El satelitillo de porra es tan viejo que sólo ellos pueden repararlo —in situ.Durante los primeros minutos, Space Cowboys me llenó de la nostalgia por la carrera espacial, aquel sueño de los 50-60 que hoy nos parece tan ajeno y tan prohibitivamente caro. También me refirió a esa maravillosa maravillosa maravillosa película, The Right Stuff, que no tiene nada de ciencia ficción y mucho de historia. Pronto se esfumó la visión que me trajo a la memoria nombres como Chuck Yeager y Scott Glenn, y junto a los sexagenarios vino la tecnología más avanzada en entrenamiento de astronautas que existe: los viejitos tenían que entrenarse para su misión, y Space Cowboys hace un auténtico despliegue visual en este sentido.
Me queda claro que la NASA —que prestó sus instalaciones en Houston y Cabo Kennedy para la filmación de esta película— quería hacer una demostración de poder con Space Cowboys. ¡Y vaya que lo logró! Durante una hora, más o menos, podrás ver instalaciones y prácticas reales de entrenamiento de astronautas totalmente actualizadas. Muy, muy impresionante. Y al nivel de la cinta, en esta parte Eastwood logra combinar esa rigurosidad de The Right Stuff con la comicidad ligera de Armageddon.
En cierta forma, el acierto de Space Cowboys está en que demuestra que la carrera espacial no tiene por qué ser aburrida. Le devuelve, digamos, algo de su fuerza vital. Creo que, en aras de la seguridad de los astronautas, se sacrificó algo de la espectacularidad. (A eso añádanle que la carrera espacial perdió su sentido de novedad y tienen una industria ligeramente kaput, con la obvia excepción de los satélites de comunicación.)

Pero no importa, Space Cowboys es bastante espectacular. Las actuaciones son impecables, la profundidad de los personajes y la relación, sobre todo, entre el personaje de Eastwood y Lee Jones, es la adecuada. Vamos, no muchas veces tienes una cinta de ciencia ficción que tenga SFX de primera (cortesía de ILM, y realmente son buenos), con una muy generosa cantidad de situaciones verosímiles y una dirección escénica muy por encima de lo normal. La comedia es fina (habrá que señalar la constante autoparodia que el equipo Daedalus hace de su condición, je je, casi geriátrica) y los momentos dramáticos te ponen la piel china o te hacen un nudo en la garganta. Y hay que decir que todo esto no podría ser posible en las manos de un realizador inexperto. Pero este fue el proyecto de Clint Eastwood, afortunadamente.
Space Cowboys es muy disfrutable en todos los sentidos. Muy posiblemente, la mejor película de ciencia ficción que he visto en el 2000.
Lucilla Godoy, octubre del 2000.
¡Regrésame ya!