Las mejores 25 películas de
ciencia ficción del siglo XX
por Lucilla Godoy
Queridos lectores, déjenme aclarar, de antemano, que siento mucho que hayamos llegado a este punto: la fiebre milenarista también le dio a Cinemanía y a su amable servidora. Sin embargo, ¿cómo resistirse a hacer una lista de los mejores filmes de ciencia ficción del siglo XX? Mundos y seres imposibles, situaciones desesperadas, valientes caballeros y desalmados villanos: el cine de ciencia ficción, como toda narrativa fantástica —y como los grandes mitos—, responde a la necesidad de contar las gestas de los héroes como un reflejo de nuestra propia búsqueda espiritual. No obstante, el elemento que le distingue, quizás, es la influencia decisiva de la tecnología en la historia. Los "perfectos y galantes caballeros" del cine de ciencia ficción cabalgan en naves espaciales y se aventuran en el estómago de una bestia mecánica. E inauguran una nueva lucha interna: humanidad versus tecnología. La moraleja casi siempre es "no gana el que posee la mejor máquina, sino el que tiene el espíritu más pleno". Por eso creo que el cine de ciencia ficción —como su literatura— es tan importante: porque festeja nuestra humanidad y a la vez se declara un enamorado de nuestra tecnología. Y por eso decidí hacer esta muy cuestionable lista: para celebrar cien años de emocionantísimas aventuras que, espero, prefigurarán lo que veremos y lo que no veremos en el próximo siglo. Aún hay muchos clásicos esperando versiones cinematográficas —como la serie Fundación de Asimov— y otros que merecen mejor trato —Dunas, Fahrenheit 451…—. ¿Qué nos queda sino esperar?
LG
25: RoboCop (1987)/ Vengador del futuro (Total Recall, 1989)
Dirige: Paul Verhoeven.

Este es el único empate: con RoboCop, el maestrazo Verhoeven —que a mi muy personal gusto trastabilló en Starship Troopers— reinauguró la violencia gráfica de Naranja mecánica con un toque muy gore. Me resultó, en su momento, muy audaz su visión del futuro como un lugar sumamente familiar, pero a la vez frío y calculador —ayudó a lanzar el Ford Taurus y consolidó su peculiar "humor publicitario"—. Vengador del futuro está basado en el brevísimo cuento Usted lo recordará perfectamente de Philip K. Dick, y lo convierte de una forma cheesy —pero innegablemente divertida— en una épica de marcianas proporciones.
24: Proyecto Brainstorm (Brainstorm, 1983)
Dirige: Douglas Trumbull.

Es curioso cómo una sosa película de laboratorio, en la que el investigador Michael Anthony Brace logra capturar las imágenes, las emociones y las sensaciones humanas en una cinta —incluyendo el momento en que muere de un infarto su colega Lilian Reynolds (Louise Fletcher)—, se convierte en una sombría especulación sobre la muerte y los secretos de la psique, disparada gracias a una invención que aún pertenece al campo de la ciencia ficción. Como dato tanatológico, Natalie Wood, quien interpretara a la esposa de Walken, murió antes de que finalizara el rodaje.
23: Parque jurásico (Jurassic Park, 1993)
Dirige: Steven Spielberg.

Claro, los personajes de Laura Dern, Sam Neill y Jeff Goldblum nunca llegan a desarrollarse del todo. Pero, ¿realmente importa? Veo una historia que sólo podría ser contada a partir del siglo XX: el ser humano ha alcanzado tal desarrollo científico y tecnológico que decide clonar a varias especies de dinosaurios. Suena trillado, pero este encuentro imposible ideado por Michael Crichton, es hábilmente dirigido por Spielberg, y contundentemente fabricado por Industrial Light & Magic. Con Parque jurásico me sentí como en Cinema paradiso, formando parte de una audiencia asombrada que no podía dejar de abrir la bocota ante ese despliegue de "lagartos terribles".
22: El día en que la Tierra se paralizó (The Day the Earth Stood Still, 1951)
Dirige: Robert Wise.

"Gort, Klaatu barada nikto",
es la frase inmortal de esta cinta, la Obi-Wan Kenobi de todos los cheese-balls de los cincuenta. Veamos: el mundo atraviesa por la Guerra Fría, y todos creen que en cualquier momento se desatará la hecatombe nuclear. Entonces, un extraterrestre arriba a Washington, D.C. (Klaatu), y le pide a la humanidad que se tranquilice o será destruida por el resto del universo, que la considera nociva. La reacción del US Army es hostil, pero el camarada Klaatu, por suerte, posee un superrobot (Gort) que derrite lo que se encuentra a su paso. Este filme es moralino y naive a más no poder, pero constituye un importante documento de una época (y es tremendamente divertido).21: Tron (1982)
Dirige: Steven Lisberger.

Esta es una cinta de ciencia ficción religiosa, en donde la relación programa-usuario alcanza proporciones místicas. Flynn-Clu (el siempre excelente Jeff Bridges) es una suerte de mesías que ha llegado a redimir al mundo informático de ese sistema operativo (qué locura), acompañado por una suerte de "Bubo" perséico (el monosilábico Cursor) y guiado por el paladín Tron (Bruce Boxleitner). Así, podemos entrever aquella máxima borgiana: "El orden inferior es un reflejo del orden superior. Las manchas de la piel tienen su correspondiente en las constelaciones estelares". En la bellísima Tron, simple y sencillamente, el programa tiene el mismo rostro que el programador.
20: Terminator 2 (T2: Judgment Day, 1991)
Dirige: James Cameron.

Aún recuerdo lo emocionante que fue ir a ver T2, a mis tiernos 18 años, a un cine de Ciudad Satélite sin aire acondicionado. El morphing del T-1000 fue determinante para la industria, y encontrarse con que Schwarzenegger ya sabía hablar también fue revelador. Este película tiene un ritmo impecable, ata y desata muy bien los cabos de la primera parte, y logra extender una historia que parecía no dar para más. Pero, sobre todo, me encantan dos cosas: el planteamiento nitzscheano del "eterno retorno" —que supongo será la base de la planeada Terminator 3— y el impúdico tratamiento de Cameron, que convierte a esta cinta en un clásico del cine de blockbuster.
19: Aliens: el regreso (Aliens, 1986)
Dirige: James Cameron.

De nuevo Cameron. Mucho antes de autonombrarse "el rey del mundo", se echó el nada liviano paquete de realizar una secuela de una clásico, y salió muy bien librado. En el mismo año de Pelotón de Oliver Stone, me resulta curioso que se repita el motif del "enemigo invisible", sea el viet-cong o un ejército de aliens. Como sea, Cameron mantiene el espíritu de la película original, pues continúa recordándonos lo fácil que podríamos ser depredados por otras especies de cosmos. Por lo que a mí respecta, la serie Alien aquí debió terminar, antes de que Fincher y ese otro francesito (cuyo nombre no recuerdo) la echaran a perder con su muy peculiar estilo.
18: Matrix (The Matrix, 1999)
Dirigen: Andy y Larry Wachowski.

Maya
es una palabra en sánscrito que nos puede ayudar a entender qué es la Matrix: ilusión. Nos encontramos ante un iluminado que rompe con el engaño del mundo. Las referencias mitológicas no paran ahí: el hacker Neo (Keanu Reeves) es un hijo del destino, un caudillo que ha nacido para liberar a la raza humana. Morpheus (Laurence Fishburn) es una versión milenarista de Virgilio, y los agentes son encarnaciones de los demonios bíblicos (los guardianes del umbral) que Dios —en este caso la Matrix— ha creado para probar a los héroes. En suma, Matrix es un triunfo del cine de ciencia ficción de los noventa.17: La amenaza fantasma (The Phantom Menace, 1999)
Dirige: George Lucas.

El héroe nacido de una virgen, Anakin Skywalker (Jake Lloyd), es capaz de manejar un podracer a 900 km/h. Esta secuencia —que considero una de las mejor logradas en la cinematografía— no sólo es una síntesis del la cópula hombre-máquina, sino del triunfo del espíritu humano. Finalmente, el héroe vence no por su tecnología, sino por su humanidad. Creo que La amenaza fantasma —con todo y sus evidentes errores— sobrevivirá a la prueba del tiempo porque es una historia humana, de emociones humanas. Aquella escena en la que Anakin grita "It’s working! It’s working!" resume perfectamente esta idea. Y sí, yo también quiero que regrese Darth Maul.
16: Rollerball (1975)
Dirige: Norman Jewison.

Otro caso de un talentoso director que se aventura en la ciencia ficción con creces. Rollerball plantea, mucho antes que Verhoeven, que ya no existen países, sino corporaciones, las cuales han creado el deporte que le da título al filme. El ídolo de masas, Jonathan E. (James Caan) es, a la manera de Orwell, un individuo que se alza contra el status quo. Tema típico de la ciencia ficción que es retratado hábilmente por Jewison, aún cuando la premisa de la corporación todopoderosa no llega a desenvolverse del todo bien. Como sea, Caan es un tipo con la fuerza histriónica suficiente como para darle punch a una cinta setentera cuya estética, hoy, encuentro simpática y entretenida.
15: El planeta de los simios (Planet of the Apes, 1968)
Dirige: Franklin J. Shaffner.

Siempre será interesante ver a un director no especializado en ciencia ficción (como Shaffner) incursar en el género. En esta ocasión, el resultado fue muy agradable para todos en general. El argumento tiene un corte clásico (astronautas hibernando, la llegada a un mundo inhóspito), y retoma el choque entre lo que yo, humano, considero civilizado y salvaje —que tanto me recuerda la novelita El señor de las moscas). Una vez más, la moral de la ciencia ficción se hace presente: con todo y nuestros gadgets tecnológicos, no somos tan modernos como pretendemos. ¿Es evidente que no considero a El planeta de los simios un churro de serie B?
14: Mad Max (1980)
Dirige: George Miller.

Este película roza el terreno que James Graham Ballard bautizó —creo, y si no, me corrigen— como "ficción especulativa". Poco hay de ciencia ficción, más que el escenario —una Australia supuestamente futurista donde la gasolina se está terminando—. Realizada cuando la humanidad superaba la crisis energética. Mad Max es una cinta de culto, supongo, gracias a la brutalidad con la que desenvuelve su trama, y a la sencilla actuación de un nada famoso Mel Gibson. Con todo y sus limitadísimos recursos, llega a anticipar la visión pesimista de Blade Runner, y entrega algunas de las mejores escenas pulp del cine de los ochenta.
13: Akira (1989)
Dirige: Katsuhiro Otomo.

Pocas cosas tan monstruosas hay como Akira. Heredera del maravilloso cómic Domu del propio Otomo, ver Akira —también una novela gráfica en su versión original— es deleitarse ante las potencialidades de la mente humana y admirar la belleza del horror. La animación es impecable. El argumento, nacido a fines de los setenta, plantea la posibilidad de que una sola fuerza sea creadora y destructora a la vez. ¿Y qué es el espectáculo final de Tetsuo sino una representación hipermoderna de la danza de Shiva, el dios hindú? "Go, go, go, said the bird", leemos en uno de los Cuatro cuartetos de T.S. Eliot, "human cannot bear very much reality". Quien haya visto Akira lo entenderá.
12: THX 1138 (1970)
Dirige: George Lucas.
En la reelaboración de su festejada obra villamelona universitaria, Lucas consigue replantear el claustrofóbico mundo de 1984, aunque lo logra dando un enfoque más psicológico que sociológico. El individuo, THX 1138 (el siempre bienhecho Robert Duvall), es llamado a romper paradigmas, y repite aquello del triunfo de la individualidad. Pero hay algo más, y no me parece gratuito: el mundo en el que viven THX y sus amigos es subterráneo, y su fuga implica salir a la superficie. ¿Podría ser más obvia la metáfora sobre liberar la mente? Me da la impresión de que los directores de hoy —incluyendo a Lucas— deberían de volver a estas historias tan sencillas y a la vez tan complejas.
11: Terminator (The Terminator, 1984)
Dirige: James Cameron.

Ah, los viajes en el tiempo, motif inseparable de la ciencia ficción. En este sentido, el cine no ha llegado a alcanzar las complejidades argumentales de, por ejemplo, El fin de la eternidad de Asimov —ni lo necesita, creo— pero ha creado joyas como la del padre (Michael Biehn) que viaja en el tiempo para permitir que su hijo viva al evitar que su madre sea asesinada por un Terminator. Benditas paradojas de la ciencia ficción. Stan Winston nos maravilló con sus animatrónics, Arnold Schwarzenegger se estereotipó para siempre con su papel de bruto y Linda Hamilton le dio vida a ese "vientre del destino", como lo llamaría Joseph Campbell.
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10: Encuentros cercanos del tercer tipo (Close Encounters of the Third Kind, 1977)
Dirige: Steven Spielberg.

Antes de que el maestro Spielberg hiciera películas serias, se dedicaba a revolucionar el cine hollywoodense. En Encuentros cercanos del tercer tipo plantea la neurosis de un sujeto común y corriente (el espléndido Richard Dreyfuss) cuya vida se ve trastocada por un encuentro alienígena. La cinta trata sobre extraterrestres, y Spielberg se las arregla para mostrarlos sólo al principio y al final. ¿Qué queda enmedio? El conflicto de un hombre moderno —lleno de vulgaridad, como todos— que ha tocado levemente la trascendencia —y la quiere volver a tocar. ¿Y en estos momentos quién no puede silbar el tema principal de la película?
9: Metrópolis (Metropolis, 1927)
Dirige: Fritz Lang.

Sin duda la premisa de Metrópolis —un futuro en el que unos cuantos, los pensadores, gobiernan desde la superficie a la ignorante masa, los trabajadores— sería, en parte, superada por George Orwell en 1984 e incluso por Ayn Rand en Anthem. No obstante, resulta sorprendente lo contundente que es esta cinta del director alemán Fritz Lang. El argumento, escrito por su esposa, Thea von Harbour, huele a la Revolución bolchevique y, sin embargo, comunica eficazmente la lucha contra lo inevitable —la deshumanización por la tecnología— con una realización impecable que, incluso hoy, puede llegar a sorprendernos.
8: E.T., el extraterrestre (E.T., The Extra-Terrestrial, 1982)
Dirige: Steven Spielberg.

Maravillosos recuerdos vienen a mí con esta preciosa película. Un botánico alienígena es abandonado en la Tierra, y pasa por toda una odisea para regresar a su Ítaca celestial. Diríamos que este es un filme típico de Spielberg, con niños, nubes y un final kitsch lleno de lágrimas. Y también que narra lo que Encuentros cercanos no alcanzó a explorar. Pero, ¿es una buena película? ¿Es un clásico? No lo sé, pero la he elegido porque me remite a tantas cosas maravillosas de mi infancia —y la de muchos, seguramente— que me es imposible ignorarla. Haré una pregunta más justa: ¿Sería Hollywood el mismo sin el extraterrestre y su "E.T. phone home"?
7: La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977)
Dirige: George Lucas.

El lector recordará aquella frase de Lucas: "He creado un mito para una generación que creció sin mitos". Luke Skywalker (Mark Hamill) recibe, como Sigfrido, la espada de su padre, penetra, como Jonás, en el estómago de la bestia (la Estrella de la Muerte), y le da muerte, como Ulises a Troya, pero montado en su X-Wing. Star Wars revolucionó los efectos especiales, volvió a llenar las salas de cine y, sobre todo, puso a soñar al mundo. ¿Cuál es mi momento favorito? El héroe, ignorante de su destino, mira melancólicamente el ocaso binario de Tatooine. Star Wars es una de las felicidades de mi vida.
6: El viaje a la Luna (Le voyage dans le Lune, 1902)
Dirige: Georges Méliès.
Esta cinta sigue siendo un happening. Dura sólo 14 minutos, y sin embargo retrata con una ingenuidad encantadora el viaje que Jules Verne describió en el clásico Terre á le Lune. Todo en este filme pionero —y visionario y revelador y clave para la ciencia ficción— es divertido y mágico. Dejó en claro la importancia del "cine de autor" y sentó las bases de los efectos especiales. En cierta forma, el siglo del cine de ciencia ficción se inauguró con un Georges (Méliès) y cerró con otro (Lucas). Todos los fanáticos de este género le debemos algo a El viaje a la Luna.
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5: Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979)
Dirige: Ridley Scott.

El carguero de nombre conradiano, Nostromo, aterriza en un planeta inhóspito, encuentra a un spade jockey —que sigue desconcertándome— y trae de regreso a un alienígena que resulta ser un depredador perfecto y que, implacablemente, se despacha a seis de los siete tripulantes —¿quién no recuerda esa espeluznante escena en la que el robot Ash (Ian Holm) encomia los "valores morales" de la criatura?—. Es curioso que Scott, mientras preparaba Alien, vio Star Wars y se encerró en un cuarto, deprimido, pues después de ver la obra de Lucas aseguraba "estar en el camino equivocado". No sé si haya corregido su rumbo o no, pero nos entregó una pieza hermosa que, recuerdo que me decía mi papá, mezclaba "el terror con la ciencia ficción".
4: Naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971)
Dirige: Stanley Kubrick.

Quizás la escena cumbre de este filme —y una de las más representativas del género— inspirado en la novelita (maravillosa) de Anthony Burgess no tenga nada de ciencia ficción y mucho de "ficción especualtiva": el Pequeño Alex (Malcolm McDowell) y sus drugos masacran al conspirador Frank Alexander (Patrick Magee) y viola y mata a su esposa al compás de Singing in the Rain. Años más tarde, Alex DeLarge regresa —curado— al hogar del conspirador, quien ahora vive con un fortachón (David Prowse, ni más ni menos) y... bueh, el resto ustedes lo conocen. ¿Por qué merece estar en esta lista (y en cualquiera)? Porque el argumento es genial, los arreglos musicales son extraordinarios y las actuaciones memorables. Después de ver Naranja mecánica, es justo preguntarse: ¿Qué demonios tenía Kubrick en la cabeza?
3: Blade Runner (1982)
Dirige: Ridley Scott.

Volvemos al añorado Philip K. Dick, cuya novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? sirvió para esta portentosa película cuya atmósfera he visto emulada lo mismo por cochinadas tipo Cyborg o mafufadas pretenciosas como 12 monos (con el perdón de los fans de Gilliam). Los personajes de Blade Runner son complejísimos, y no necesitan 3 horas para describirse: ya sea el frío agente Deckard (Harrison Ford), la androide Rachael (Sean Young), el replicante Roy Batty (Rutger Hauer), el polizón Gaff (Edward James Olmos) o el creador Tyrell. Admito que odio la voz en off —me parece un recurso narrativo pobre— y sin embargo la veo funcionar en Blade Runner. Adoré la versión del director —con ese unicornio que le da una cubetada de agua helada al ensimismado espectador—, pero extrañé los comentarios de Deckard a lo largo de la cinta. ¿Moraleja? Vale más una máquina con alma que un humano vacío. Bah, no piensen en eso y corran a ver Blade Runner.
2: El imperio contraataca (The Empire Strikes Back, 1980)
Dirige: Irvin Kershner.

Me emociona lo sencillo y perfecto que es el guión de El imperio contraataca. De Hoth saltamos a los asteroides —Luke se separa— y, de éstos, a Bespin —Luke regresa—. Eso es todo. Técnicamente, la secuencia de los AT-ATs y la persecución de los asteroides son impresionantes para época. El score de John Williams es, creo, el mejor de las cuatro cintas. Además, conocemos a dos personajes clave (Yoda y Boba Fett). Pero vuelvo al guión: en el clímax de este memorable filme, Han Solo es congelado en carbonita (ni más ni menos que una muerte espiritual). Y Luke Skywalker se enfrenta con su padre, en un motif típico de la mitología: puede matarlo (como Mordred mata a Arturo), o ser matado por él (como Saturno devora a sus hijos). Luke no muere, pero pierde un miembro (otro símbolo de la muerte espiritual). Así pues, en esa escena de esta extraordinaria película se encuentra el centro (el axis mundi) de la trilogía clásica de Star Wars: a donde tiene que llegar la primera parte y de donde emana la tercera.
1: 2001: Odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968)
Dirige: Stanley Kubrick.

Hace poco me preguntaba un lector qué quería decir el viaje psicodélico de Dave Bowman (Keir Dullea), y no sabía qué decirle. Ahora que lo pienso, ese recorrido psicodélico en el que Bowman se convierte en el "Hijo de las estrellas" emparenta con la teoría campbelliana del "umbral de la aventura": el héroe pasa el umbral mágico que divide la esfera de este mundo con la de otro mundo. Es una imagen para la antiquísima idea del "renacimiento espiritual". Y cito a Campbell: "El héroe, en vez de conquistar o conciliar el poder del umbral, es tragado en lo desconocido, y parece haber muerto". Así pues, el héroe irlandés Finn MacCool es tragado por un monstruo de forma indefinida y Jonás por una ballena. En otras ocasiones este renacimiento espiritual se representa por un travesía marítima, un viaje a la región más subterránea de la Tierra o, en nuestro caso, en un astronauta que se zambulle en un monolito que orbita los "mundos de Galileo" en Jupiter. Dave Bowman es, entonces, un Odiseo que naufraga en los mares siderales. Si a esto aunamos el en aquel entonces innovador manejo de la música, el confrontamiento hombre-máquina con HAL-9000, el maravilloso diseño de producción y el apadrinaje del maestro Arthur C. Clarke, creo que tenemos en 2001: Odisea del espacio, a la más grande película de ciencia ficción del siglo XX.
Las 10 mejores según los lectores…
1. La guerra de las galaxias (Star Wars): 11%
2. 2001: Odisea del espacio (2001: A Space Odyssey): 9.6%
3. Blade Runner: 9%
4. El imperio contraataca (The Empire Strikes Back): 7.2%
5. Metrópolis (Metropolis): 5.8%
6. Matrix (The Matrix): 4.6%
7. Alien, el octavo pasajero (Alien): 3.7%
7. El regreso del Jedi (Return of the Jedi): 3.7%
9. La amenaza fantasma (The Phantom Menace): 3.4%
10. Dunas (Dune), El planeta de los simios (Planet of the Apes) y Contacto (Contact): 2%
Otras 47 películas: 40%
El sondeo se llevó a cabo vía e-mail entre tres listas de cine de Internet y lectores de Mos Eisley Spaceport/ Cinemanía. Total de votantes: 343.
… y los comentarios de algunos de ellos
Aldo Rubio Ruiz
([email protected])"La ciencia ficción deja de serlo cuando el hombre toma conciencia de ella y la convierte en su realidad."
Alejandro Olascoaga ([email protected])
"¿El creado… podrá matar a su creador? Parteaguas de las películas de ciencia ficción del siglo XX y una de las mejores, por supuesto." (Sobre Blade Runner)
Rubén Dario Hernández Mendo ([email protected])
"De no haber surgido, simplemente no habría epopeyas modernas." (Sobre La guerra de las galaxias)
Juan Carlos Rivas Alvarez ([email protected])
"Es ‘LA PELÍCULA’ con la cual podemos identificar nuestros paradigmas en un momento determinado y ver cuanto hemos madurado (individualmente y como especie)." (Sobre 2001: Odisea del espacio)
Osvaldo Flores ([email protected])
"La verdad, Harrison Ford se me hace un hígado encebollado, (pero) lo que me fascina de esta cinta es su planteamiento existencial." (Sobre Blade Runner)
Edgar Clement ([email protected])
"(…) especula sobre la objetividad de nuestra percepción… ¿existen las
cosas porque las percibimos?" (Sobre Matrix)
Ignacio Parra ([email protected])
"(La escogí) por su estructura de guión y por ser una de las pocas películas en la que los malos son los buenos." (Sobre El imperio contraataca)
Jaime Zapata ([email protected])
"(…) Era una panacea para los atariomanos de la época ochentera que tenían curiosidad de lo que pasa dentro de un juego de video. Los efectos computarizados siguen siendo impresionantes (…) Prefiero una cinta sobre un juego de video y no un juego de video en una cinta (¡Eh! Fans de ‘Matrix’ que creen que es la maravilla del siglo)." (Sobre Tron)
Antonio Vizancio ([email protected])
"Tal vez fue tonta o banal pero por lo menos durante mi infancia fue mi pelicula favorita. La trama es un poco trillada, pero los efectos especiales eran cool además de que las ciudades espaciales eran increibles." (Sobre Flash Gordon)
Santiago Fernandez ([email protected])
"El ‘Citizen Kane’ de la sci fi." (Sobre Blade Runner)
Arnulfo Mancera España ([email protected])
"(La elegí por) presentarnos un extraterrestre sin armas, sin grandes despliegues
tecnológicos, sin poderes extraordinarios, ni ningún otro esquema común en las películas de ‘marcianos’, creo que le dan a este filme un lugar muy especial en la historia del cine. Quien pensaría que la fuerza de un ser de otro planeta se basa en el amor y los buenos sentimientos, sin lásers, ni viajes a la velocidad de la luz." (Sobre E.T.)
Ricardo Ávila ([email protected])
"Un ejercicio hipnotico-surrealista de lectura de símbolos y expresiones faciales, y asociaciones mentales entre la vida diaria, el futuro de la sociedad, el comportamiento de masas, el socialismo y la era industrial." (Sobre Metrópolis)
Felipe B. González C. ([email protected])
"La continuación podría llamarse ‘México, D.F.’" (Sobre Brasil)

Las 10 películas de ciencia ficción más taquilleras del siglo XX
Taquilla sólo en Estados Unidos(*)
1. La guerra de las galaxias (Star Wars, Lucas, 1977)
461
Posición en la lista general: 2
2. La amenaza fantasma (The Phantom Menace, Lucas, 1999)
426.1(**)
Posición en la lista general: 3
3. E.T., el extraterrestre (E.T., the Extra-Terrestrial, Spielberg, 1982)
399.8
Posición en la lista general: 4
4. Parque jurásico (Jurassic Park, Spielberg, 1993)
357.1
Posición en la lista general: 5
5. El regreso del Jedi (Return of the Jedi, Marquand,