‘Dark Tide I: Onslaught’: los Yuuzhan Vong siguen pegándole a los Jedi hasta por debajo de la lengua

El habilísimo Michael A. Stackpole, autor conocido por los fans gracias a que le dio vida (mucha vida) al Rogue Squadron y por la popular novela I, Jedi, se dio a la nada agradable tarea de continuar con la bizarra propuesta que R.A. Salvatore hiciera en el libro Vector Prime. Quizás por ahí halla lectores que no tengan la menor idea de lo que hablo. Aquí una pequeña referencia:

1. La primera parte de la última serie de novelas de SW (The New Jedi Order) le fue encomendada por LucasBooks/ Del Rey a R.A. Salvatore, especie de guru entre los aficionados a la fantasía/ terror. O sea, un outsider de SW.

2. En dicha novela, Salvatore propone que una raza extragaláctica, los Yuuzhan Vong, invade nuestra bienamada galaxia muy, muy lejana.

3. Los Yuuzhan Vong pertenecen a una raza que odia con un peculiar fanatismo a las máquinas (aquellos que las emplean son considerados ‘infieles’). Son guerreros. Sus armas y vehículos son totalmente orgánicos, desde trajes para mimetizarse como el enemigo (los ooglith) hasta cruceros pesados de guerra del tamaño de un Star Destroyer. La fuente orgánica de los Yuuzhan Vong es un material llamado ‘coral yorik’.

4. Ah, los Yuuzhan Vong son semiinvencibles (comienzan los problemas). No entran en el marco de referencia de la Fuerza (o sea, un Jedi no los puede sentir). Hacen caer una luna sobre el mundo de Sernpidal (!) y matan, ajá, al pobre Chewbacca.

5. Salvatore, como verán, tiene una imaginación prodigiosa. Un poco más calenturienta de lo que quisiéramos, pero no por ello menos prodigiosa.

Les cuento esto porque asumo que TODOS saben que Chewie está bien muerto y con un arpa trepado en una nube del cielo wookie (todos los wookies van al cielo). Si no… ups, lo siento. Pero es importante porque no voy a hablar de Vector Prime, sino de su secuela: Onslaught.

Bien, Onslaught pertenece a una duología que le fue encargada a Stackpole y que llkeva por nombre Dark Tide (esto de los nombres cada vez es más cansado… a ver si me entienden). Leí primera parte de Dark Tide que, a la sazón, es parte de la serie The New Jedi Order que mencionaba– en unos tres días. Ya ordené a Amazon.com la segunda parte –se llama Ruin, asi es que más o menos ya veo por dónde va– y la primera de la siguiente duología de The New Jedi Order (je je): Agents of Chaos. En su momento les diré qué me pareció.

Pero hoy hablemos de Onslaught: Stackpole es un narrador habilísimo. Toma, a ratos, la estructura de la ópera espacial (ojo, no el estilo ni los motifs) para ir contando, paso a paso y en varios frente, una historia que tendrá dos clímax en dos lugares separados de la galaxia. En Onslaught, después de la avasalladora primera ola de Yuuzhan Vong –que se llevó de corbata, además de Chewie y Sernpidal, los mundos de Helska y Belkadar–, la Nueva República, al mando de un bothan semiestúpido, no cree los rumores de esta nueva raza que nada tiene que ver con la Fuerza y vuela en cazas orgánicos (los inefables coralskippers). Luke y Leia organizan varias expediciones a los planetas de la periferia: una para rescatar a una comunidad científica que está en el peor lugar y en el peor momento, otra para darle un paseo de ‘reconocimiento’ a un observador del gobierno de la Nueva República y otra para investigar el mundo de Belkadan, que sufrió una suerte de catástrofe ecológica instigada por los Vong. En la primera expedición, los Jedi Corran Horn y Ganner Rhysode se topan con una avanzada de Yuuzhan Vong que esclaviza razas de nuestra galaxia favorita. La segunda acaba con una horrenda escaramuza en el nuevo planeta-negocio de Lando Calrissian, Dubrillion –que tuvo un pequeño interludio en Vector Prime y la huída al mundo de Dantooine, en el que la enferma esposa de Luke, Mara, trata de recuperarse en compañía de Anakin Solo. En la última, Luke y Jacen Solo tienen una curiosa experiencia onírica con los Yuuzhan Vong.

Como verán, el panorama no es sencillo. Menos para desarrollarse en 289 páginas. Sin embargo, Stackpole arma un esquema que facilita la lectura y la comprensión de los hechos (básicamente, un capítulo para cada uno de los escenarios). Además, es mucho menos lento que Salvatore, y pronto nos está describiendo los golpes entre Jedi y Vong. (Claro que Salvatore escribió la novela introductoria, y no era posible que de golpe comenzara a matar gente y destruir ciudades.)

Han Solo aparece como un hombre destrozado tras la muerte de Chewie y (afortunadamente) sólo lo vemos en un capítulo (no estaba de humor para soportar su depresión). Los gemelos Solo, Jacen y Jaina, se muestran como dos personajes mejor logrados, con mejores diálogos y dilemas morales ligeramente más complicados. Ya son un par de adolescentes y, junto con Anakin Solo –quien carga con la culpa de la muerte de Chewie, aunque es una culpa que parece estar en la mera epidermis–, parecen haber dejado ya la primera etapa de chamacos sangroncitos que sufrieron cuando sus personajes fueron presentados. Luke es un chingón, como siempre, y R2 anda por ahí dando vueltas.

¿Y los Yuuzhan Vong?

Veamos… Onslaught es, me parece, una novela de plots más que de personajes. Los personajes ya están ahí. No resalta ninguno de los Vong (más que uno del final del cual no les voy a contar nada), ni ninguno de los Jedi, con excepción, quizás, de Corran Horn. Así pues, el peso de la historia no recae tanto en el desarrollo de uno o dos caracteres clave, sino en el desenvolvimiento de la historia. ¿Cuál es? Simple y sencillamente, que las razas de la galaxia SW no saben nada de los Vong, no pueden hacer gran cosa para detenerlos y éstos (los Vong), lo que tienen de feos lo tienen de cabrones e inteligentes.

Ahí está, lo dije… mis incomodidades como fan de SW, pero sobre todo como lectora vienen cuando unos villanos como los Yuuzhan Vong tienen modos tan perfectos de hacer la guerra: si una pesada batería turboláser dispara contra el coralskipper, éste forma un pequeño agujero negro (en serio) y se chupa el rayo. La segunda parte es lógica, más la primera no (ninguna forma de energía puede escapar al agujero negro, pero ¿cómo se forma éste). Asimismo, el guerrero Vong promedio posee una maravillosa arma, mezcla entre una vara y espada, llamada amphistaff que, además, está viva: a una orden de su dueño, la punta se convierte en una especie de cabeza de serpiente que, además, ¡dispara veneno! Es algo de miedo, pero suena emocionante. ¿En dónde está el problema? Cuando un Jedi quiere partir en dos un amphistaff de estos, se encuentra conque su otrora gran sable de luz no lo puede atravesar. ¡Cómo!

Tercer fallo: los Vong no pueden ser detectados por la Fuerza. Esto se explica someramente: no pertenecen al marco de referencia de la Fuerza, son un vacío, no tienen nada en común con la energía que "nos rodea, penetra y une a la galaxia". No le veo mucho sentido, pues aunque los Yuuzhan Vong vengan de otra galaxia, sería estúpido pensar que un concepto tan universal como la Fuerza carezca de validez de una galaxia a otra (como si se trata de una tarjeta de crédito), máxime que ambas están en el mismo plano dimensional.

Entonces, así como Spiderman no puede emplear su sentido arácnido con Venom, un Jedi no puede detectar si un Vong se acerca a arrancarle la cabeza. ¿Pueden imaginar semejante imparidad?

Tengo que decir que esta imparidad, con todo, le da un sentido dramático muy gacho a Onslaught. Ese sentido dramático puede describirse como ‘incertidumbre’ –antes era fácil saber que el héroe siempre sobreviviría, pues era el héroe–, pero también lo hace un poco predecible, ya que desde la primera página te hace especular sobre qué personaje mayor va a morir… si murió Chewie en la novela pasada, no veo por qué no muera Leia o hasta Luke en las que siguen ¿no? No adelanto nada, simplemente espero que este feo "Síndrome de Superman", la necesidad de ganar audiencia o sorprender tramposamente a los lectores con giros inesperados –que muchas veces no vienen al caso– no se imponga en esta nueva serie de novelas de SW. De nuevo, la idea de los Yuuzhan Vong no es mala… el problema es que sean infalibles.

Bien, gracias a mi crítica de Espantapájaros me regañaron por ambigua. Desde ahora, ennumero 3 razones por las que creo que, con todo y los mamilones artilugios de coral yorik de los Yuuzhan Vong, vale la pena leer Onslaught:

1. Porque está muy bien escrita. Su estructura es clásica, sí, pero no te enreda demasiado en la de por sí enredada historia.

2. Porque las salvajes golpizas frente a frente entre Vong y Jedi son bastante entretenidas. Y realmente no sabes quién va a ganar.

3. Porque si no te perderías de la segunda parte de esta nueva serie de novelas de SW que, al menos argumentalmente, están bastante más avanzadas que lo que vimos en el Ep. I (o sea, a la altura de las circunstancias).

Como siempre, recomiendo Amazon.com para comprar libros originales de SW. Si te interesa Onslaught (en edición rústica, bastante barata) haz clic aquí.

LG, septiembre del 2000

¡Regrésame ya!

A la derecha, un Yuuzhan Vong según el arte de portada de Vector Prime. A la izquierda: no, no es Chabelo, es un arrugado Maestro Jedi Luke Skywalker, quien se sacó la lotería y se casó con la rompecorazones Mara Jade.

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