Comienza el conteo: 26 minutos con ‘El señor de los anillos: la comunidad del anillo’

Una vez más, por obra y gracia del espíritu santo y los amigos de Videocine, tuve la oportunidad de ver el pitetaje de una película esperada meses antes del estreno (como pasó con Final Fantasy): en esta ocasión, les quiero hablar de El señor de los anillos: la comunidad del anillo.

El evento fue tan grande como cualquier premiere o día de estreno. Habremos sido unas 250 ó 300 personas en la sala THX de Cinépolis Diana. El press kit: póster oficial (maravilloso), playera (horrenda), fotos (blanco y negro y a color) y, lo mejor, un ejemplar del primer tomo de la obra celestial de Tolkien.

Bueno, el tema de El señor de los anillos es interminable, así es que tendré que ir (a falta de mayores argumentos) al grano: la película es tremenda. La sala estalló en un aplauso no muy sincero (somos periodistas, y ya ven que tenemos que parecer sofisticados y poco impresionables) cuando terminaron los 26 minutos de pietaje, los cuales se presentaron por primera vez en Cannes.

Mi resumen:

 

• Peter Jackson presenta el reel con su fabuloso acento neozelandés (si no es así escríbanme y díganmelo pronto), montado en una carreta con el buen Ian McKellen, quien interpretará a Gandalf el gris. New Line Cinema gastó 300 millones de dólares en las tres películas (alrededor de 3,000 extras), las cuales ya han sido filmadas. Pero eso ya lo saben. La segunda parte se estrena en el 2002 y la tercera en el 2003. Todo esto va a ser una locura que durará dos años y, como me decía un amigo al terminar el asunto, "nadie hablará de otra cosa".

• La película está hermosamente filmada. La fotografía toma ventaja de las técnicas digitales de emplazamiento de cámara, la edición es muy rápida, muy actual… la música sigue en desarrollo, y los FX no están al 100%. Seré sincera con ustedes: dos que tres shots se veían medio chafas, pero una persona de New Line Cinema que asistió al evento nos aseguro que los brincos que pudieran verse se deben a que los FX no están terminados. O sea: no se espanten.

• Vimos una escena en el pueblo de los hobbits —un encuentro entre Bilbo y Gandalf— y una secuencia medio larga en las minas, aquella en la que la cofradía del anillo pelea con un nutrido batallón de orcos. El audio sonaba excelentemente bien (gracias, THX). Y créanme que ver a un elfo disparar su arco fue muy emocionante.

• Además (agárrense los pantalones), nos pasaron un collage de escenas de las películas 2 y 3.

En serio.

No exagero al decirles que El señor de los anillos se ve gloriosa… simple y sencillamente gloriosa. Está claro que New Line Cinema, que no es el estudio más grande, ha confiado totalmente en Peter Jackson, que no es el director más taquillero, para la realización del que posiblemente sea el evento fílmico más importante de esta nueva década (si alguien sabe el nombre de la década en la que estamos, también agradeceré que me lo digan). Leí los tres libros cuando tenía la tierna edad de 14 años, y creo que es tiempo de retomarlos (no me acuerdo de muchas cosas, para ser sincera). Ustedes podrían hacer lo mismo, o de plano olvidarse de eso: no creo que sea necesaria una lectura previa a Tolkien para disfrutar de la película de Jackson.

 

Para acabar, un comentario que el mismo amigo me hizo al final de la proyección y que creo que se va a escuchar muy seguido durante los próximos meses: "Ya se chingaron a Star Wars". Bueno, supongo que lo hizo porque es anti-SW (lo cual es su derecho), o simplemente porque le damos hueva los fans o porque quería joderme. En fin, como aprecio mucho a mi amigo y a ustedes, queridísimos lectores, mucho más, tendré que decir lo que pienso: no entiendo la ociosidad de poner a competir dos películas entre sí. De acuerdo, hay mucho en común (el culto, el que sean trilogías, la multitud de referencias, bla bla bla), pero creo que es una ociosidad ponerse a discutir si ahora que El señor de los anillos finalmente llegará a ser una película de acción viva el fenómeno Star Wars llegará a su fin y se sumirá en el olvido. Que yo sepa, SW no enterró a Star Trek, y The Matrix, por mucho la cinta de sci-fi más influyente de la última década, no ha sobajado el entusiasmo y el fervor que algunos tienen (tenemos) en obras como Terminator, Blade Runner o Alien. Me considero parte de un elegante gremio de freaks (desconozco el femenino de la palabra) y gracias a Dios poseo una amplia gama de gustos, que van desde disfrutar Resident Evil Code: Veronica o mi próximo a llegar DVD de Akira, que pasármela increíblemente bien en El diario de Bridget Jones o, si se me hinchan los ovarios, poner una vez más en mi VCR el asalto a la Estrella de la Muerte en Star Wars. O sea: creo que hay lugar para todos, y que si bien los fans de hueso colorado de Tolkien son unos suertudos, todos los que gozamos de ser un poco freaks debemos ponernos de buena con el fabuloso año que viene: El señor de los anillos, Spider-Man, Minority Report, Star Wars: Attack of the Clones (qué título, Dios) y por supuesto The Matrix Reloaded.

¡Y de momento, que empiece el conteo para El señor de los anillos! ¡La cita es el 28 de diciembre!

Lucilla Godoy, septiembre del 2001

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