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Agents of Chaos’: o la guerra (y los aztecas) según James Luceno
Hay mucho de los Yuuzhan Vong en estos días. La pieza que está circulando ahora mismo en Cinemanía —y que está pobremente ilustrada, me temo— fue escrita hace un mes y medio. No me odien por apenas haber terminado la duología de James Luceno, fantástico escritor de sf que toma la estafeta de Mike Stackpole y continua con la épica invasión de los Vong a la Nueva República.
Hero’s Trial es el primer libro de Luceno. Inteligentemente, retoma al personaje de Han Solo, y con la precisión de un cirujano emplea trescientas y tantas páginas para ponerlo enmedio de los catorrazos y una conspiración que trata de asesinar a una docena de Jedi de un solo golpe. Tres aspectos me llaman la atención de este libro:
1. El personaje de Elan, la asesina Vong que carga en su boca —como si fuera mal aliento— un arma biológica capaz de despacharse a cincuenta personas o alienígenas en un salón y en cuestión de segundos. La mentada arma biológica —que es una de las suciedades de los Vong pero que le dan un aire encantador a la serie— emana, como decía, de su boca y es una suerte de escarabajo-plaga que, al hacer contacto con el aire, provoca una hemorragia interna marca diablo en los receptores. Ahora, imaginen a Elan como una guapa Yuuzhan Vong (!), dotada con el charming y la sensualidad de Mata Hari. Maravillosa.
2. El personaje de Droma, miembro de una suerte de especie de gitanos galácticos, los Ryn. Estos gitanos, al igual que sus comparsas terrícolas, son alucinados en todos los lugares en los que se presentan, y tienen diferentes habilidades, como las acrobacias circenses y la adivinación del futuro. Curiosamente, la baraja tarotesca que emplean los Ryn es la inspiración del póker de SW, el sabbac (recuerden que Han Solo le ganó a Lando Calrissian la Millennium Falcon en una partida de sabbac). Droma viene a ser el nuevo comparsa de ese misógino que es Han Solo, y su encuentro no podía ser más fortuito y, a la vez, espontáneo. Bien por Droma. Es cool.
3. James Luceno tiene la cautela de dejar a un lado la cuestión estratégica de quién-va-a-atacar-y-en-dónde y toma una minúscula parte de esta gran guerra (la asesina, la historia de un pequeño grupo de refugiados) y la desarrolla en una noveleta bastante bien estructurada. De la guerra surgen millones de historias (si no me creen, chequen cuántos filmes y libros se han escrito sobre la Segunda Guerra Mundial), y Luceno se da el lujo de dejar por un momento el escenario general para tomar un par de relatos específicos y desarrollarlos.
No que se haya olvidado de ese "escenario general". En Jedi Eclipse, segundo tomo de la duología y quinto libro de la serie, Luceno regresa a la situación macro y elucubra sobre los próximos blancos de los Vong. ¿Corellia? ¿Bothawi? La guerra comienza a causar grandes estragos, tanto económicos como emocionales, y Luceno es capaz de retratarlos con una maestría indiscutible. Para que entiendan mejor, Luceno es uno de los artífices de la novelización de la serie Robotech, la cual aparentemente le ha dado las armas para manejar historias con docenas y docenas de personajes y en multitud de lugares. Destaco lo siguiente de Jedi Eclipse:
1. La redención de Han Solo, necesaria no sólo para la salud mental de este personaje imaginario, sino para los lectores que estamos hartos de oír un sob sob cada vez que se menciona el nombre de Chewbacca.
2. La inclusión de los Hutts en el conflicto ("los amorales Hutts", como dice en la contratapa del libro), quienes bajan las manitas ante los poderosísimos Vong. También me encantó el contraste entre la clavadez religiosa y orgánica de los Vong, quienes hacen un pacto —con pinzas, cierto— con los Hutts, quienes viven en un mundo contaminado y ultratecnológico, Nal Hutta (que quiere decir "joya" en huttese, je je).
3. Centerpoint y el Príncipe Isolder. No quisiera revelar demasiado de la trama, pero los lectores veteranos de libros de SW reconocerán la estación espacial Centerpoint (¡más grande que la Estrella de la Muerte! ¡Capaz de poner a una estrella en status de supernova!) y al Príncipe Isolder (aquel de The Courtship of Princess Leia), galán de tres suelas que representa al Consorcio Hapes, un importante flanco para la Nueva República en la guerra contra los Vong.
Unas palabras antes de terminar: James Luceno es un BUEN escritor, con un amplio vocabulario y una enorme capacidad de orquestar lo que sucede en diferentes frentes argumentales. Sus descripciones de batallas y escenas de acción me parecen deficientes (por no decir aburridas), pero no importa, pues la evita y se va a lo sutil: como decía, a la precisión del cirujano. En una entrevista con starwars.com, Luceno comentaba que una de las inspiraciones al crear a los Yuuzhan Vong fue la cultura azteca:
"Cuando los españoles arribaron a México, inmediatamente decidieron que las culturas indígenas eran malvadas, y por ello colocaron cruces encima de cada templo azteca que devastaron durante su marcha en Tenochtitlán —cruces que eventualmente se transformaron en iglesias y catedrales—. Sí, los aztecas eran guerreros feroces, desalmados constructores de imperios y discípulos del sacrificio humano, pero todo en servicio a su concepción del cosmos. ¿Pero eso los etiqueta de malvados? ¿Fueron los aztecas más o menos malvados que los europeos quienes, como los Yuuzhan Vong, esencialmente forzaron el cristianismo en las culturas de las Américas?"Díganme ustedes si este James Luceno es o no un guey culto e interesante. ¡Es el tipo de gente con la que me gusta platicar!
Lucilla Godoy, febrero de 2001
¡Regrésame ya!