5 puntos a considerar sobre Aeon Flux

Ya sé que mucha gente disfruta con la ciencia ficción de la caja idiota. Yo no. Pocas veces he encontrado algo que, ya no digamos me apasione, sino que me resulte divertido (después de todo, de eso se trata ser aficionado (a) a la ciencia ficción). En fin, como en todo, tengo mis excepciones. Y una de ellas es Aeon Flux. Asumo que mis encantadores lectores conocen a Aeon… bueno, para los que no, aquí les va un ridículamente corto panegírico de ella: nació de la mente calenturienta Peter Chung y se hizo famosa por sus cortometrajes mudos en MTV Liquid Television. Aeon es una suerte de agente especial-espía-femme fatale-anarquista que trabaja sola, tiene un peculiar código de ética y, como pueden observar, posee su encanto. Aclarado esto, comienzo con los siete puntos que debes de considerar al momento de ver y que te permitirán, espero, disfrutar más Aeon Flux:

1. La muy familiar acción se lleva a cabo en Monica y Bregna, dos estados separados pero que alguna vez fueron un sólo país, llamado Berognica. Aeon vive en Monica, nación "libre y soberana". Trevor Goodchild es el chairman (el nombre corporativo le sienta muy bien) de Bregna. La división y el conflicto territorial recuerdan, evidentemente, al Muro de Berlín, sino a dos regiones europeas, ubicadas entre Francia y Alemania, que durante siglos ha tenido lo que Nirvana llamó Territorial Pissings: me refiero a Alsacia y Lorena. Curiosas coincidencias.

2. La serie animada Aeon Flux puede etiquetarse de cyberpunk —quiera decir lo que quiera decir eso— pero es sobre todo lo que se conoce como una distopía: la antítesis de la utopía (claro), un sociedad o mundo bizarro en donde las reglas de antaño no sirven más y, sobre todo, un lugar que ha perdido, de cierta forma, la brújula, y que para nuestro presente da una impresión de bizarría.

3. Aeon sí es perversa. No sólo no está afiliada a ninguna organización en especial —es mentira eso de que es una terrorista moniquiana—, sino que cree en el poder del individuo. Esto le da un elemento extra: la motivación egoísta. De acuerdo, Aeon es una antiheroína (mal término), pero sus gestas obedecen a objetivos más personales y recónditos de lo que podríamos imaginar. A esto súmenle el dominatrix, las armas automáticas y el peinado fashion: pura perversión.

4. Trevor Goodchild no es estúpido. Detrás de esa fachada de nerd con peinado de Russell Crowe en Gladiador, yace el hombre más poderoso de Bregna. Como todo buen científico loco, su enferma mente se la pasa inventando tecnologías que pongan todavía más de cabeza su distópico mundo. Como sea, Goodchild sí es un poco estúpido cuando se trata de Aeon, y le entrega sin reservas su corazoncito. Tengo que decir que esta maquiavélica relación entre ambos es totalmente excitante.

5. En los episodios de MTV hay una referencia muy clara a La naranja mecánica y otra a una escena clásica de Indiana Jones. ¿Puedes encontrarlas?

 

Aeon Flux es una de las series animadas más exquisitas de sf que haya dado el tubo catódico. Si no la has visto, te la recomiendo ampliamente: la consigues en Mix Up (www.mixup.com.mx) o, si eres muy internacional, en Amazon (www.amazon.com). Ambas copias NO están subtituladas.

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