Lucilla Godoy

3.28 2001 ya está aquí

HAL 9000. "Small brother is watching".

Bueno, ya es común escuchar algún comentario sobre el mítico año 2001. Hay algo en esta fecha que nos pone la piel chinita. La combinación de cifras tiene algo especial que es difícil escribir. Y los creyentes de la numerología seguramente tienen una teoría al respecto.

Cuando Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick decidieron darle forma fílmica al famosísimo cuento El centinela (escrito en 1951 por Clarke), la fecha 2001 se antojaba inalcanzable. Hoy, algunos de sus elementos son sorprendentemente similares a la "realidad" –la estación espacial–, otras de plano no se alcanzaron –HAL 9000 es, al menos en apariencia, más "inteligente" que muchas de nuestras computadoras– y algunos hechos del verdadero 2001 ni siquiera a la calenturienta imaginación Clarke/ Kubrick pudieron adivinar –no hay una sola mención a computadoras en redes, por ejemplo–.

El Dr. Heywood Floyd organiza un picnic lunar con todos sus cuates.

Sin embargo, y como todas las grandes obras de ciencia ficción, los verdaderos valores de 2001: Odisea de espacio están muy por arriba de su valor predictivo. Este año, todos los cinéfilos de corazón (creo), aguardamos con ansias que Warner Bros. lance una versión remozada del filme con audio digital, quizás algunos brochazos de Photoshop en algunas escenas y, por supuesto, aquellos 19 minutos que se removieron de la versión final. Uno de los estrenos en 1968 se proyectaba en 70mm –el tristemente célebre Cinerama– y hoy en día disponemos del formato IMAX, así es que creo que sería maravilloso poder asistir a verla a alguna de las ocho –o nueve, creo– megapantallas que existen en México. También pueden verla en video, pero sugiero fuertemente que se resistan y esperen a su estreno teatral. En respuesta a muchos lectores que han pedido asistencia para entender la monumental opera magna de la ciencia ficción del siglo XX, comento algunos de los elementos simbólicos que podrían (o no) ayudarles a disfrutar más de 2001:

• La película se divide en cuatro partes: The Dawn of Man (el nacimiento u origen del hombre), un segundo segmento sin título (el viaje del Dr. Floyd al cráter Tycho), Jupiter Mission (misión Júpiter) y Jupiter and Beyond the Infinite (Júpiter y más allá del infinito). Hay que comentar que la versión de la "Colección Kubrick" recientemente puesta a la venta incluye una obertura, que no es más que parte de la suite musical original.

• En The Dawn of Man hay que tener paciencia. El monolito que un día aparece frente al clan de hombres prehistóricos aparentemente les dota –¿o potencia?– de inteligencia. De hecho, unas escenas más adelante, este destello de inteligencia se deja ver cuando el primer hombre emplea la primera herramienta o pieza tecnología: un arma. ¿Por qué un arma? Bueno, toma en cuenta que 2001 fue realizada en plena guerra fría, cuando el tema de la bomba y la exterminación nuclear estaban en boga.

• El capítulo sin nombre comienza con el extraordinario cambio del fémur que se convierte en nave espacial. Algunos estudiosos, como Peter Nicholls, han visto en esto el simbolismo de que, aunque el hombre ha alcanzado una etapa tecnológica más avanzada, no ha perdido el instinto animal de sus antepasados. En el Orbital Hilton, como se le conoce a esa dona espacial, se suceden varias escenas que seguramente divirtieron y aterrorizaron a los espectadores en 1968: vuelos en gravedad cero, cosmomozas que tienen que usar "Grip Shoes" para caminar por la nave –ahora le llamamos velcro–. alimentos licuados o compactados en cubitos…fíjate bien, sin embargo, en el quirúrgicamente limpio ambiente que se respira, las sillas ergonómicas, los blancos pasillos, los parcos diálogos entre los personajes. Nada de esto es gratuito: Kubrick nos hace ver el contraste entre los salvajes pre-hombres y los "civilizados" ciudadanos del año 2001. El Danubio Azul de Strauss cumple ese mismo propósito. Blanco y negro: todo es así en 2001. En el cráter Tycho, el molesto ruido que se escucha repentinamente –y que arruina una foto– no es más que una transmisión del monolito lunar a su gemelo en Jupiter: aparentemente, el hombre está listo para la siguiente etapa evolutiva.

• La siguiente paradoja se da en la parte Jupiter Mission: HAL 9000 es el personaje más humano del filme. Mientras Dave Bowman y Frank Poole apenas y hablan entre ellos –esa flema inglesa–, y hasta sus respuestas a la entrevista de la BBC son grises ("todo marcha perfectamente bien" le dice Bowman al locutor… ¿esperar 7 minutos para eso?), HAL tiene miedos, aspiraciones, necesidad por comunicarse y, eventualmente, un poco de neurosis.

• Hay quienes han visto en la locura repentina de HAL una intervención de la inteligencia extraterrestre. Esto es válido, pero no necesariamente importante para lo que sigue en Jupiter and Beyond the Infinite: Bowman se interna en una suerte de "puerta estelar", la cual lo lleva, en un larguísimo episodio psicodélico, a verse a sí mismo en el lecho de muerte –en aquella extrañísima escena de la sala–, y después renaciendo. Dave Bowman es el nuevo hombre. El hombre, según la cosmología de Clarke, es el eslabón entre aquel simio y la nueva inteligencia que representa Dave Bowman. ¿Y quiénes son los responsables del monolito? Son "los señores de la galaxia", como los llama Clarke en el libro, los exploradores que habían llegado millones de años atrás a la Tierra –como lo hicieron con miles y miles de mundos– a poner la semilla de la mente. Eran los descendientes de los exploradores quienes miraban a los seres humanos arribar finalmente al monolito en Jupiter, sólo que ya no eran de carne y hueso, sino de pura energía. Ellos, en palabra de Clarke, "se convirtieron en labriegos de las parcelas estelares; sembraban, y a veces cosechaban. Y a veces, desapasionadamente, tenían que desbrozar".

"Dave... stop".

Me siento muy feliz de que Arthur C. Clarke haya llegado al año 2001. Lástima que Kubrick no. 2001 permanecerá vigente, por lo menos, hasta que hagamos contacto con inteligencias extraterrestres. Aunque, como escribieran ambos en el prólogo del libro, "la verdad, como siempre, será mucho más extraordinaria".

Padawans de esta columna que anda de milenarista, sigan enviando sus comentarios, dudas e insultos a [email protected] o visiten la página web www.geocities.com/domeldix, en donde hallarán artículos originales (con suerte, actualizados semanal o quincenalmente), columnas anteriormente publicadas en Cinemanía y artículos que, por su extensión, no pudieron entrar completos en la revista.

 

¡Regrésame ya!

 

 

 

 

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1