Contraportada de la novela ‘Vector Prime’, por RA Salvatore
A Superman le puso una maraquiza un tal Doomsday y lo mandó a la tumba (y a su funeral fueron todos los miembros del Salón de la Justicia). A Batman un villano con máscara de luchador de película de Juan Orol lo sentó en una silla de ruedas al sonido de ¡crac! Y en su momento, Magneto le sacó todo el esqueleto de adamantium a Wolverine. ¿Qué falta? ¿Que Spider-Man se contagie del VIH?
Esto se llama, en mi apreciación personal, tratar de sorprender a la audiencia con un elemento trágico inesperado. Y no me parece precisamente lo más ético y creativo e interesante.
Bueno, este "elemento sorpresa" llegó en 1999 al universo Star Wars. Con toda la intención, Lucas Books y su compañía asociada, Del Rey Books —de los editores con más alcurnia en el negocio de la ciencia ficción— le encargaron a un extraordinario escritor joven de historias de fantasía y gouls and goblins, R.A. Salvatore, la primera entrega de una épica invasión intergaláctica: el universo Star Wars sufre una intromisión militar por una raza llamada Yuuzhan Vong que nada tiene que ver con lo que el fan está acostumbrado. Aparentemente, Salvatore tuvo luz verde para hacer y deshacer, y en su libro, de título Vector Prime, en resumidas cuentas, llevó a cabo las siguientes blasfemias (je je):
1. Los Yuuzhan Vong odian la tecnología (tan característica de Star Wars). Ellos viajan a través de sistemas solares —¡y de galaxias!— en "vehículos orgánicos" propulsados por quién sabe qué.
2. Los Yuuzhan Vong emplean, sin ningún reproche moral, armas biológicas y químicas para desolar mundos.
3. Los Yuuzhan Vong "crecen" de una suerte de coral sus armaduras y armas para enfrentamientos "one on one". Este material es de una naturaleza tal que no puede ser atravesado (vengan esas risas) por un tradicional sable de luz Jedi.
4. Los Yuuzhan Vong (esto puede ser lo peor del asunto) no son percibidos por la Fuerza. Al tratar de alcanzarlos por ese "campo de energía que rodea a todos los seres vivientes", en palabras de Obi-Wan Kenobi, un Jedi sólo se encuentra con un vacío.
5. Los Yuuzhan Vong (y este es el verdadero problema), durante las primeras escaramuzas de su invasión, sacan a una luna de su órbita y la estrellan en el planeta en el que orbitaba. En ese planeta estaba Chewbacca, aquel querido personaje de la trilogía clásica que hasta recibió un Premio MTV por su notable trayectoria en el cine (jocoso detalle).
Los hijos de Leia y Han Solo, Jacen y Jaina, en plena golpiza. Cualquier similitud con Los Gemelos Fantásticos es pura coincidencia.
Muchos fans se volcaron sobre Lucasfilm, indignados con la "situación Chewbacca" y la inclusión de un total outsider como Salvatore en el universo Star Wars. Los editores se defendieron argumentando que la nueva serie, The New Jedi Order, simplemente le añadía una "dimensión trágica" a Star Wars, cuestión amparada bajo los pensamientos de Han Solo al ver que su compañero ha muerto: "Súbitamente, la galaxia se había convertido en un lugar más peligroso. La burbuja de seguridad había desaparecido".
Volvemos al punto en donde empezamos: ¿por qué matar a un personaje querido? ¿Por qué hacer un giro tan radical en la narración y el estilo de una franquicia tan bien establecida? Lo entiendo de Superman, que andaba de capa caída, pero no de Star Wars, que está en los niveles más altos de su historia, entre precuelas. Según Publishers Weekly, tan sólo la versión en pasta dura de la novelización de The Phantom Menace vendió casi un millón y medio de copias en Estados Unidos en 1999 —el cuarto libro de ficción más comprado ese año—.
Evidentemente, la treta de Lucas Books/ Del Rey funcionó: la novela de Salvatore vendió más de 200,000 ejemplares. Hay que tomar en cuenta que el hardcover o libro de pasta dura se vende menos que el paperback o edición rústica. Los siguientes libros de la serie —Onslaught, Ruin, Agents of Chaos, Jedi Eclipse y Balance Point— han arrancado entre los diez más vendidos en Estados Unidos, con tirajes que oscilan entre 250,000 y 275,000 copias.
Para mis lectores masculinos: Jaina Solo como la Fuerza la trajo a Coruscant en un tanque de bacta. Andenle. Echen taco de ojo.
The New Jedi Order es un gran éxito, sin duda, pero ha puesto en tela de duda los cimientos de Star Wars. El problema, quizás, es que no se siente como si fuera parte de Star Wars. Afortunadamente, con todo y todo, la historia es simpática y entretenida. Un buen entrenimiento en lo que llega el Episodio II.
¿Pero por qué tenían que matar a Chewbacca?
Así es la vida. Supongo.
Padawans de esta columna que también le declara la guerra a los Vong, sigan enviando sus comentarios, dudas e insultos a [email protected] o visiten la página web www.geocities.com/domeldix, en donde hallarán artículos originales (con suerte, actualizados semanal o quincenalmente), columnas anteriormente publicadas en Cinemanía y artículos que, por su extensión, no pudieron entrar completos en esta revista.
NOTA AL MARGEN 1:Los horrendos subtítulos que aparecen en la revista no son idea mía, yo no los escribí y menos los autoricé. Pero así son los editores, y lo entiendo, pues en el mundo real yo también soy editora. Igual quiero que sepan que esas abominaciones hechas supuestamente para “aligerar” LA ENORME CARGA que significa leer un GIGANTESCO texto de 3,500 caracteres, ejem, no son mías.
NOTA AL MARGEN 2:
En un afán por no cometer el error de ilustrar un artículo sobre el fenómeno literario de los Yuuzhan Vong con una FOTO ANTIGUA de Sir Alec Guinness (¡arghhh!), me tomé la libertad de piratearme parte del trabajo del maravilloso Cliff Nielsen, autor del arte de varios libros de ‘The New Jedi Order’. De nuevo, recomiendo el interesante artículo del sitio oficial de Star Wars. Así es que si alguien les dice que Lucilla se robó unas maravillosas ilustraciones que no le pertenecen, pueden comentarle que quiero dejar en claro quién es el autor y que sólo es parte de su trabajo y que se está empleando para ilustrar un artículo periodístico. Y como diría Sam L. Jackson: “Correcto mondo!”.
¡Regrésame ya!