Lucilla Godoy

3.26 Las 5 mejores películas del 2000

Pues sí, llegó el año 2000. ¿Era lo que esperaban? De mi parte, ni muy muy ni tan tan. No fue la plateada y hombreruda visión de Los supersónicos ni la oscura y agrietada de Blade Runner. Como hace dos años, su servidora se da a la tarea de enumerar las que, a su gusto, son las cinco mejores películas del 2000. No tomo en cuenta El planeta rojo que Videocine, como es su costumbre, aplazó el estreno hasta enero— ni El sexto día esta película de Schwarzenegger se exhibe el 22 de diciembre, y nosotros tenemos que cerrar esta columna con mucha anticipación—. Como sea, espero que en esta ocasión les agrade mi listado. Como siempre, dejo la puerta abierta para que expresen su opinión: ahora ya tengo una página web para darle salida a sus comentarios, o el listado que mejor les parezca.

5. Locos fuera de órbita (Galaxy Quest) de Dean Parisot y Jerzy Zielinski. Distribuyó: UIP.

Antes de los freaks de Star Wars estuvieron los freaks de Star Trek. Esta producción de DreamWorks, con todo y su idiota título en español, es una exquisita parodia-homenaje del show televisivo que marcó la cultura universal de manera inigualable. Sigourney Weaver, Tim Allen y Alan Rickman están inigualables y los SFX de Industrial Light and Magic son excelentes. Debe haber innumerables gags sólo comprensibles para trekkies (yo no soy tal), y eso me parece espléndido. Sólo puedo decir algo: "Beam me up, Scottie!"

4. La célula (The Cell) de Tarsem Singh. Distribuyó: Warner/ Videocine.

Un diseño de producción tan maravilloso no podía pasar desapercibido. No me sorprendería que los genios de la Academia ignoraran el espléndido trabajo de La célula, y si acaso eso sólo serviría para confirmar su poder visual. Como escribí en mi página web, aunque no me disgusta la actuación de Jennifer Lopez, encuentro el guión tan inconexo como la mente de Vicent D’Onofrio la forma en que encuentran la pista para rescatar a la víctima del asesino es francamente estúpida— y eso le quita puntos. Sin embargo ¿importa de algo? La célula es un espectáculo visual tan imponente que todo lo demás sale sobrando.

3. X-Men de Bryan Singer. Distribuyó: 20th Century Fox.

Hubo quienes la consideraron la mejor adaptación de un cómic, incluso por arriba de la visión de Batman de Tim Burton. No estoy tan segura —sobre todo de lo último—, pero X-Men fue una delicia tanto adentro como afuera de las salas, el tipo de película-evento que todo verano necesita. El diseño de producción es maravilloso, el argukmento está razonablemente bien estructurado y Sir Ian McKellen (Magneto) hace al mejor villano del año. El único pero: me hubieran gustado más peleas (15 minutos más de película). ¡Wolverine es la neta!

2. Jinetes del espacio (Space Cowboys) de Clint Eastwood. Distribuyó: Videocine/ Warner.

Como ya dije, Eastwood es un gran director y un narrador soberbio, y su primera inclusión (que yo recuerde) en el género no podía ser más afortunada. Jinetes del espacio tiene corazón, espíritu, mucho humor y un sentido de autoparodia que me llevó a volver a verla una semana después del estreno. El elenco es fabuloso, el escenario —las nuevas instalaciones de la NASA— totalmente verídico y hasta la parte fantoche de ciencia ficción —aquello del satélite ruso y el último viaje de Tommy Lee Jones a la Luna— es encantadora. Ah, y Skywalker Sound se lució con esa secuencia inicial. Una garantía.

1. El gigante de hierro (The Iron Giant) de Brad Bird. Distribuyó: Videocine/ Warner.

¿Sorprendidos? Pues sí, esta fue, para mí, la mejor película de sf del 2000 —estrenada en Estados Unidos en 1999, en México en abril—. Es una tristeza que esta auténtica joyita haya pasado semidesapercibida tanto en la taquilla gringa como mexicana. Basada en el libro infantil de Ted Hughes, es un raro filme animado para niños, emocional pero no cursi, con moraleja pero sin moralina. En un despliegue spielbergiano, Bird logra armar una sólida relación niño-máquina con personajes secundarios francamente bien logrados, como el desalmado agente del desalmado gobierno y el artistilla beatnik que ayuda al chamaco de marras. A esto hay que añadir el acierto de insertar la historia en el Estados Unidos de los 50, paranoicos, con el Sputnik orbitando por ahí y las innumerables referencias a pastiches pulp como Astounding Stories y hasta alguna aparición de estas revistas en ciertas tomas—. Fue como ver una película de sf en un ambiente de sf. Y sí: me puso a llorar un buen rato. Y eso, cuando hablamos de cine, siempre de de agradecerse.

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