Difícil hablar de un filme como Dunas (Dune, Lynch, 1984). He hablado con fans del género, y lo encuentran demasiado ambiguo e inconexo. También pedí la opinión de fans del propio Lynch, y ninguno se inclino por este filme como el mejor del creador de El hombre elefante, Twin Peaks o Salvaje de corazón. Así, me fui a rentarla al Blockbuster de mi localidad y anoche hasta tarde me quedé viendo, una vez más, la visión de Lynch sobre la monumental —y para algunos sobrevalorada— novela de Frank Herbert. En esta ocasión (¡sorpresa!), comparto la opinión de mis amigos: el Dunas de Lynch está muy feo.
Quisiera ser justa: no podemos exigir FX muy elaborados para la época, pero eso no los exonera de un mínimo de calidad. Los escudos energéticos empleados por la casa Atreides parecen caricaturas encimadas en los actores, y los rayos que disparan las armas del ejército sardaukar del Emperador Saddam IV parecen chispitas. Hoy en día se ven horribles, pero creo que en la época no fueron precisamente lo mejor. Los FX visuales ni siquiera fueron nominados al Oscar —tómenlo con reservas, por favor—, sólo los de audio, y ni éstos ganaron. Quienes crean que los efectos visuales de Dunas si son buenos para el año en el que fueron producidos, considérenlos contra los de 2010 y los de Indiana Jones y el templo de la perdición, estrenadas el mismo año. Evidentemente, no va por ahí.
Sin duda, adaptar un libro debe de ser complicado, y más si es clásico. Por aquí vienen más problemas del Dunas de Lynch: compacta en 140 minutos una obra de 500 páginas, y eso suena francamente a suicidio. Se pierden fácilmente las sutilezas metafísicas de las Bene Gesserit, el conflicto interno del traidor Wellington Yueh y la compasiva relación entre el Duque y su hijo Paul. Incluso que atrevería a decir que la narración de Lynch es torpe, y las actuaciones acartonadas. De acuerdo, la ciencia ficción se presta al acartonamiento, pero aquí raya en lo tedioso —por cierto, el hetereogéneo reparto es divertido: Kyle MacLachlan, el exorcista Max Von Sydow, Sean Young, Virginia Madsen, el trekkie Patrick Stewart, Dean Stockwell y hasta un "cameo" de Ernesto Laguardia, el mecánico galán de la telenovela Quinceañera—. Además, para bien o para mal, Dunas fue un fracaso económico. Y esa es una historia interesante.
Quizás todo partió de la calenturienta mente de Dino De Laurentiis —productor de un centenar de filmes, incluyendo churrazos como Conan el bárbaro, la versión "moderna" de King Kong y Flash Gordon). Para esta aventura, embarcó a su hermana Raffaella y al español José López Rodero. Se cuenta que todo el proceso duró seis años, en los que un grupo importante de personalidades le entró con ganas al proyecto: Brian Eno (creador del "Tema de la profecía"), Ridley Scott (primer director que se consideró), H.R. Giger (considerado para diseño de arte) y el ex Police Sting. Algunos se quedaron, otros no. David Lynch fue llamado como director, y aceptó de inmediato, rechazando incluso la chamba para realizar El regreso del Jedi. Así, a principios de los ochenta De Laurentiis estaba listo para llevar a cabo la suicida adaptación de Dunas: fue filmada enteramente en México con un impresionante equipo de 1,700 personas —para recortar costos, a la Titanic—, y aún así costó una barbaridad para la época: 45 millones de dólares. Probablemente la idea de una "épica espacial" sedujo a De Laurentiis, quien bien pudo estar seguro de que todo el mundo compraría la ansiada versión fílmica del culebrón de Herbert.
No fue así. Dunas sólo recolectó 27 millones de dólares —ni la mitad de su costo—, un desastre si consideramos que el trancazo taquillero de ese año, Indiana Jones y el templo de la perdición, costó 28 millones y ganó casi 180.
Quizás Dunas represente el paradigma por el que los años pasan y no vemos versiones fílmicas de obras maestras como Fundación, Neuromante o Crónicas marcianas. Las películas de ciencia ficción son caras y se comportan impredeciblemente en taquilla. ¿Quién quiere echarse el paquete, hoy en día, de volver a hacer Dunas con todo y gusanos de cuatro km de largo, y arriesgarse a perder hasta la camisa?
Bueno, me enteré que en marzo terminaron de filmar una miniserie basada en Dunas para la televisión en locaciones como Praga y Túnez. Los actores principales son William Hurt, Saskia Reeves y Giancarlo Giannini. Creo que los productos de la tele son un poco de segunda, pero a lo mejor es lo que necesita un novelón medio incomprendido que combina la ciencia ficción con Shakespeare y algo de las telenovelas del canal de las estrellas.
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