| Frío,
carencias, desesperación y miedo a los saqueos en Perú
EFE.
17.08.2007
En
medio de las tinieblas y con el temor ante las secuelas naturales
y eventuales saqueos, la ciudad peruana de Pisco recibió
la primera noche posterior al terremoto que destruyó el
setenta por ciento de su infraestructura.
Al
aeropuerto militar de esa ciudad continúan arribando de
manera ininterrumpida los aviones de la Fuerza Aérea Peruana
(FAP) que cumplen con un puente aéreo que llega con ayuda
humanitaria y parte hacia Lima con heridos y damnificados por
el sismo.
Desde el aeropuerto, la ciudad se ve en tinieblas, con sus habitantes
permaneciendo a la intemperie y sólo algún que otro
destello de claridad producido por generadores eléctricos.
Muchos
de los damnificados han sido trasladados hasta el estadio de la
ciudad, mientras que otras personas piden a los visitantes que
no se acerquen al centro de la ciudad, ante el temor de que grupos
de delincuentes intenten perpetrar robos y saqueos.
Este
temor se acrecentó al confirmarse la información
de que unos 600 presos, entre los que figuran peligrosos secuestradores,
huyeron de la cárcel local luego de que uno de sus muros
cayera durante el sismo.
El ministro del Interior de Perú, Luis Alva Castro, señaló,
sin embargo, que la mayoría de los fugitivos ya han sido
capturados, aunque el temor se mantiene entre los ciudadanos.
Labores
de rescate
Los
voluntarios y miembros de equipos de rescate muestran, por su
parte, buen ánimo para seguir trabajando entre las ruinas
para recuperar los cadáveres y eventualmente encontrar
a algún sobreviviente.
Las
cuadrillas de rescate consideran que entre las ruinas de esa iglesia,
que se derrumbó durante el terremoto , todavía debe
haber entre 30 y 40 personas atrapadas, aunque se tienen pocas
esperanzas de encontrarlas con vida.
Según
información de los medios locales, el sismo ha dejado unos
510 muertos , más de 1.500 heridos y 85.000 damnificados.
El
Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) informó de
que, hasta el momento, se han registrado 16.669 viviendas destruidas
en las regiones de Ica, Lima, Junín y Huancavelica. |