Las
similitudes con la tragedia de LAPA
No había una zona de seguridad
Hay
cosas que son inconcebibles. Que al final de una pista de aterrizaje
haya un depósito de combustible es una de ellas. Desde
cualquier punto de vista, está mal.
Quien
así opina es Jorge Pérez Tamayo, presidente de
la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas
(APLA), que no puede evitar comparar el accidente de ayer con
la tragedia de LAPA, ocurrida en agosto de 1999 en Buenos Aires,
que provocó la muerte de 60 personas.
"Pasó
algo similar. En el caso de LAPA, el avión, después
de derribar las rejas perimetrales del Aeroparque, se llevó
por delante una unidad reguladora de distribución de
gas, que fue lo que inició el incendio. Ayer, el avión
de TAM chocó contra un depósito de combustible,
contra una estación de servicio y se prendió fuego",
explicó Tamayo a LA NACION. Y agregó: "Desconozco
las razones del accidente de ayer. Pero es inconcebible que
al final de una pista existan este tipo de edificaciones".
-Pero
¿acaso no hay una estación de servicio a pocos
metros del Aeroparque Jorge Newbery?
-Sí,
claro, hay una a metros del eje de pista, y es un disparate.
No debería estar ahí. Pero así son las
cosas: nadie hace nada porque no pasa nada... hasta que pasa,
respondió.
Aunque
las diferencias son varias, existen otras coincidencias entre
ambas tragedias aéreas: los dos aviones se salieron de
pista, cruzaron una avenida llevándose por delante vehículos
y se incendiaron. Además, ambos accidentes ocurrieron
en los aeropuertos de mayor tráfico de cabotaje de sus
respectivos países, que son duramente cuestionados y
criticados por encontrarse en el medio de una ciudad.
Tamayo
conoce bien el aeropuerto Congonhas, porque, si bien las líneas
aéreas argentinas no operan allí desde hace más
de 15 años, antes de que se inaugurara el Aeropuerto
Internacional de San Pablo-Guarulhos, en 1985, todos los vuelos
internacionales que pasaban por San Pablo aterrizaban y despegaban
de allí.
"Hoy
es un aeropuerto doméstico, lo que significa que allí
operan vuelos locales y ejecutivos, más chicos. Su pista
es relativamente corta, tal vez un poco más chica que
la del Aeroparque Jorge Newbery. Debe tener unos 2000 metros
de largo", describe Tamayo, y continúa: "El
aeropuerto se encuentra en el medio de la ciudad. Fue levantado
en el medio de un monte y, sobre la parte achatada, se construyó
la pista".
Para
esta época del año, dice Tamayo, Congonhas "no
es muy confiable" para operar. "La meteorología
es mala en estos meses."
Aunque
aún se desconocen los motivos del accidente, hay quienes
especulan con que el avión pudo haber sufrido una situación
de aquaplaning -que ocurre cuando un vehículo se monta
sobre una fina capa de agua, pierde el control y patina- por
la intensa lluvia que caía cuando aterrizaba.
"Insisto:
desconozco los motivos del accidente. Las autoridades brasileñas
deberán investigar el caso. Pero la existencia de ese
depósito de combustible es inconcebible; era un peligro
potencial que no debió existir allí, y que terminó
causando el incendio que desató la tragedia", repitió
Tamayo.
Adriana
M. Riva, La Nacion, 18 de julio de 2007