Una
imagen de infinita y conmovedora ternura: una joven madre acaricia
tiernamente a su pequeño, se esta despidiendo de el. Lo
ha procreado, lo ha llevado en su vientre, lo ha sentido, le ha
dado a luz, la ha enseñado a decir mama y papa... a dar
sus primeros pasos, a cuidar sus sueños y ahuyentar sus
miedos... lo ha querido feliz y sueña, como siempre, mundos
ideales donde seguramente se encontraran algun dia...
Hoy
se despide de el, sin oir los llantos a su alrededor, no existe
la gente ni el mundo, solo ellos dos haciendose esa promesa de
volverse a abrazarse por siempre...