
NATALIES DIES
Autor: Samantha Carter
Disclaimer: ¿Saben
que voy a pedir para Día de Reyes?... que la gente piense que son míos, por
que en realidad son de un tipo muy inteligente que se llama Chris Carter.
Spoilers: Creo que ninguno
Tipo: DRR (digo… que más podría ser)
Feedback: [email protected] ó a [email protected], ¿todavía
hay quien lea esto?
Resumen: Navidad y tradiciones.
Nota de la autora: Bien, ya que este es un relato navideño y en la realidad la
navidad es una época de felicidad (se supone), así que he decidido trasladar a
nuestros agentes favoritos a una realidad en donde Mulder y Scully son felices
J, ¿quieren más notas del autor?, al final del relato. Ah, y por cierto, no se
olviden de visitar http://mx.geocities.com/doggett_reyes_shippers, la mejor página
dripper en español (digo, tenía que hacer el comercial o me iban a cortas el
patrocinio), y además patrocinadora oficial de la sección dripper del concurso
de relatos de la fanficteca.
- Mónica, ese árbol
va a estar más que seco para navidad – dijo John Doggett sentado en el sillón
en el departamento de Mónica Reyes, mientras ella colocaba un par de adornos
navideños en su recién comprado árbol
- No lo estará – dijo Mónica mientras regaba los adornos de cristal blanco
de la caja por todo el árbol
- Pero ¿por que comprarlo ahora?, esto se hace hasta el día de navidad –
comento Doggett mientras se levantaba y tomaba otra caja para ayudar a Mónica
- Tal vez aquí se acostumbre así, pero en México ponemos el árbol hasta un
mes antes de navidad – Doggett la miró extrañado y dijo con su mejor tono de
sarcasmo
- Y... déjame adivinar, lo quitan en marzo – Mónica le dio una sonrisita
nerviosa
- No tanto, se quita los primeros días de enero, después del seis
- ¿Y que tiene de importante el seis de enero?
- Día de reyes – dijo Mónica en español
- ¿Qué?
- Día de reyes – repitió Mónica en ingles – bíblicamente, fue cuando los
tres reyes magos llegaron al pesebre del niño Jesús y le ofrecieron oro, plata
y mirra, en este caso dejan juguetes a los niños que se portaron bien durante
el año, dejas tu carta bajo el árbol en un zapato pidiendo juguetes la noche
del cinco; y en la mañana del seis ¡voala¡ juguetes nuevos.
- Vaya, interesante, me recuerda a los pistoleros
- Es como Santa Claus aquí
- ¿Y para que es el zapato?
- No lo sé realmente, - Mónica dejo la caja ya vacía en la mesa y se alejo lo
suficiente para admirar el árbol – ¿crees que le faltan luces? – Doggett
se paro junto a ella y mirto el árbol
- Yo diría que son suficientes, o lamentaras la cuenta de la luz de enero –
Doggett volteo a ver el árbol y por unos segundos recordó como se emocionaba
Luke en navidad, se sentaba bajo el árbol abriendo caja tras caja, rompiendo el
papel... sonrío por un momento y después se le hizo un nudo en la garganta. Mónica
lo noto y cambio un poco el tema.
- ¿Dónde vas a pasar la navidad?
- Iré a ver a mis padres en New York, hace varios años que no estoy con ellos
en navidad, ¿y tú?
- Mis padres van a venir, no quieren que pase lo del año pasado
- Siento eso
- No hay problema, que ibas a saber – hacia un año John y Mónica habían
sido llamados para un caso un par de días antes de navidad, y Mónica no
alcanzo vuelo para ir México – además fue divertido, salir por la mañana y
ver toda esa nieve – John la miró extrañado
- ¿Nunca había visto nevar?
- Pongámoslo así; en México no suele caer nieve, aunque hace suficiente frió
como para hacer que tus pies se sientan como nieve, y bueno... New Orleáns es
suficientemente cálido como para mantener a una cucaracha viva en invierno
- ¿Y New York? - Mónica tomo un montón de papeles que estaban en la mesa del
café y se los entregó a John, después camino hacia la cocina
- Mónica ¿qué hay de New York? – se oía el sonido de la cafetera y tazas
- Nunca estuve en New York para navidad – Doggett prefirió dejar el resto
para su imaginación... podía imaginar en parte él por qué.
- Dana y Mulder vendrán al otro día, me gustaría que vinieras – Mónica lo
dijo con tanta naturalidad como pudo, mientras salía de la cocina con una taza
de café – ya sabes, Dana dice que su hermano y Mulder se la pasan mirándose
como si fueran a matarse, así que vendrán para darse un poco de espacio
- Cualquiera con un poco de sentido común acabaría odiando a Fox Mulder- John
se acerco hasta el sofá para tomar su gabardina
- Bueno me voy, mañana tenemos que entregar ese reporte muy temprano
- Sí – Mónica lo acompaño hasta la puerta y lo miró por un par de segundos
- Bien te veo mañana, que descanses
- Igualmente
Mientras Doggett bajaba los escalones hasta su auto, agradeció que colgar
muerdago en todas las partes de tu casa no fuera parte de las tradiciones
mexicanas.
**********
Desde aquel día en su departamento Mónica no había dejado de pensar en esa
expresión momentánea de John, sabía que había recordado a Luke... quería
hacer algo, era una lastima que traer a Luke para navidad no fuese una opción,
así que pensó en algo más material, ya tenía el regalo de todos: para Dana
un par de pendientes de plata directamente traídos de México... o al menos eso
esperaba, su madre los traería en navidad, para Mulder una enciclopedia de lo
paranormal, la había encontrado en una librería, le pareció adecuado ahora
que Mulder ya no investigaba estas cosas, además le ayudaría a dormir a Will
en las noches, para Skinner la traducción de una de las novelas de García
Marqués, definitivamente algo que le gustaría leer, para los pistoleros una
nueva sartén de teflón para Frohike, para que ya no se le quemaran los huevos
rancheros, Langy y Byers seguían quejándose que el bunker olía todo el tiempo
a quemado, para Langly una nueva playera edición limitado de los Ramones, y
para Byers una corbata que le quedaría a su recién adquirido traje gris,
regalarle algo Brad... aún estaba en veremos, pero John... no sabía que
regalarle, fue mientras pasaba en una tienda de curiosidades que lo vio, vio
algo, algo que contra toda su lógica hubiese comprado.
Era demasiado directo
Lo que veía era un lindo ajedrez, tal vez echo de madera, de esos que hacen con
figuras, una vez vio una de griegos y romanos, este era de perros y gatos.
Perros y gatos
Vaya ironía
Se sintió estúpida al mirarlo con tal interés, como si esas pequeñas piezas
sostuvieran el significado del universo. Sabía que regalare eso a John seria
demasiado... directo, pero la idea de ver a un John Doggett descontrolado –
por que eso es lo que lograría al dárselo, descontrolarlo – le pareció
irresistible, jugo con la idea de que incluso Doggett entendiera el mensaje y
por fin decidiera actuar.
Dejo pasar la idea.
Seguía concentrada en las piezas.
No sabia ni el nombre de las razas pero le pareció demasiado hermoso como para
dejarlo en el aparador de esa tienda, para que alguien lo comprara solo para que
decorara su sala.
A ella le decoraba el alma.
Se decidió cuando una señora pomposa entro a la tienda y pregunto por el
ajedrez, Mónica se dio la vuelta y le pido a la señorita que atendía que se
lo envolviera para regalo, la señora hizo muecas, pero acabo por conformarse
con un ajedrez de los Simpsons.
Eso era lo que quería evitar
Salió de la tienda con el paquete, demasiado grande, decorado con un papel azul
rey con un moño a juego.
Tal vez John por fin entendiera lo que trato de decirle ese día en su
camioneta... corrección, tal vez John Doggett decidiera actuar en lo que ya sabía.
Se vale soñar ¿no?, al fin y al cabo es navidad
**********
¿Acaso algo podría salir peor?
Los padres de Mónica habían llamado hacía un par de horas, las condiciones
atmosféricas se habían puesto horribles en el aeropuerto Internacional de la
ciudad de México, había neblina por todo el aeropuerto, y también se
pronosticaba lluvia... tratarían de llegar al otro día, pero dudaban conseguir
otro vuelo... genial, gran esfuerzo para nada... esto significaba dos cosas:
una, no tenía un regalo para Dana, y dos, a no ser que pasara un milagro tendría
que comer pavo hasta año nuevo... bien, había una tercera: Tendría que pasar
la navidad SOLA.
Aunque por el regalo de Dana tal vez no debía preocuparse, la había llamado
después que sus padres y resulta que alcanzaron a llegar con su mamá, pero los
caminos de regreso estaban cerrados, la nevada del siglo anunciaba los
noticieros... jamás lograrían llegar al otro día, definitivamente iba a
acabar comiendo pavo hasta año nuevo.
Mónica admiro su árbol una vez más, tal vez John tenía razón... ya se veía
un poco seco...
Para terminar escuchó la puerta, seguramente era el casero diciéndole que iban
a quedarse sin calefacción, Mónica abrió la puerta y se sorprendió al
encontrar a un muy apuesto John Doggett.
- ¿Qué haces aquí? – abrió más la puerta para que John pudiera pasar,
estaba un poco mojado por la nevada
- Sólo.. pasaba por aquí y pensé en hacerte una visita – Mónica lo miró
extrañada
- Gracias – Doggett paseo su vista por le departamento hasta toparse con el árbol
- Tenías razón, no se seco
- En realidad pensé que comenzaba a verse algo seco
- No... no, se ve genial – Ambos guardaron silencio hasta que Doggett habló
- Mónica – estaba un tanto nervioso – Scully me llamó hace un rato y me
contó lo de tus padres y bueno... como los caminos están cerrados yo tampoco
pude salir de Washington, así que pensé... – Mónica pensó que si estaba
alucinando... pasar la navidad con John Doggett... - en pasar la navidad aquí,
pero sí... – John iba a empezar a protestar cuando Mónica lo paro en seco
- Me alegra que haya venido, digamos que pasar la navidad sola no era mi idea de
una feliz Navidad – Mónica lo llevó hasta la mesa – voy por unas copas
Mónica se fue a la cocina por las copas y John pudo observar bien su vestido...
vestido... Mónica Reyes en vestido... era largo hasta el suelo, de color rojo,
tenía el estilo como de esos vestidos que usaban las damas de sociedad en las
novelas de Jane Austen, y llevaba encima algo parecido a una bata hecha del
mismo material, con el cabello recogido, un poco despeinado, unos aretes de
plata... a John le parecía que estaba viendo a un ángel.
Mónica entró a la cocina, sentía la mirada de John en su espalda, cuando
regresaba a la sala pudo verlo mejor, estaba analizando el árbol de navidad,
llevaba un traje azul oscuro, una camisa azul claro, corbata roja con algo que
parecían campanitas, una gabardina negra muy larga, una bufanda roja y aún tenía
sus guantes en la mano, definitivamente parecía uno de esos apuestos caballeros
que salen en las películas.
- Espero que te guste el pavo – John volteó a verla
- No como otra cosa en navidad.
**********
- Estuvo delicioso – dijo John mientras dejaba los cubiertos sobre el plato
- Ya lo note – John la miró con desaprobación, claro que quien no haría ese
tipo de broma después del tercer plato de pavo - ¿te gusto el ponche?
- Sí, nunca había probado algo así
- Es típico de México, algunas hojas de té y fruta y listo
- No sabía que supieras cocinar tan bien
- Mamá me enseño un poco – Ambos recogieron los platos y los llevaron hasta
la cocina
- Bien, debo irme
- John, no seas tonto, jamás podrás salir de aquí, la mitad de los caminos
están llenos de nieve, además cual es la prisa, todavía falta que te de tu
regalo
- ¿Cuál regalo?
- El que esta bajo el árbol, ¿qué?, pensabas que eran cajas vacías
- No, pero... – Doggett puso cara de preocupación
- ¿Qué pasa John?
- Es que yo... no te compre nada –Mónica le sonrío
- Eso no importa, no lo hago para que me des un regalo, ahora vamos a abrirlo
– Mónica tomó la mano de John y lo llevó hasta el árbol, se agacho y tomo
la caja más grande. John lo tomó y lo agito un poco, después se sentó en el
suelo justo como Luke lo hacía y desgarro el papel por completo hasta dejar al
descubierto la tapa de la caja
- Ajedrez
- Sí, espero que te guste – John terminó de abrir la caja y vio las
piezas... por un momento se quedo perplejo, justo la reacción que Mónica quería
ver, pero no era por las razones que ella pensaba
- ¿Cómo lo supiste?
- ¿Saber qué?
- Lo vi hace varias semanas en una tienda del centro y me recordó a... – John
se quedo callado, Mónica entendió que el tampoco había olvidado su conversación,
pero tal vez aún no era tiempo de que John lo enfrentara – pensé en
comprarlo, no se por que no lo hice
- Me alegró de que no lo hayas hecho - John sostenía el perro que representaba
al alfil, una detallada figura de un pastor alemán...
- ¿Quieres jugar?
**********
Los zapatos de Mónica habían sido olvidados en algún lugar de la sala hacía
un rato, los de John le habían seguido poco después, su saco y la bata de Mónica
estaban tirados en el sillón...
...ambos estaban sentados a la mitad de la sala. Habían quitado la mesita del
café y puesto un tapete, sobre él yacía el tercer, tal vez cuarto juego de
ajedrez de la noche, había varias botellas de cerveza junto a ellos.
John tenía la corbata desajustada y las mangas de la camisa arremangadas, Mónica
se había quitado los aretes y estaba un poco más despeinada.
- Jaque mate – dijo Doggett mientras colocaba a la figura de una french poddle
frente a la del san bernardo
- ¿Quién te enseño a jugar?
- Mi padre, una vez compro un ajedrez de madera y me enseño – Mónica tomo
otra pieza y la miro fijamente
- Me encanta la navidad,... él árbol, las luces, las reuniones familiares,
siempre me ha parecido la mejor época del año – Mónica dejo la pieza en el
tablero y se dirigió a John - ¿Cuál ha sido la mejor navidad que has pasado?-
John se quedó pensativo un segundo
- Mi padre era policía... la navidad cuando tenía diez años llamo del trabajo
antes de que mi madre nos llevara a misa y dijo que no llegaría a cenar por que
habían atrapado a un sospechoso y tenía que quedarse para el interrogatorio,
mi madre estaba molesta, y mis hermanos y yo tristes, iba a ser la primera
navidad sin papá... cuando regresamos de misa y nos preparábamos para cenar
alguien tocó a la puerta... corrí a abrir y mi padre estaba parado ahí con
una gran sonrisa, después de esa navidad papá nunca falto a la cena – John
terminó de hablar y tenía una gran sonrisa en su rostro - ¿y la tuya? – Mónica
tomo otra pieza del tablero, un gato siamés...
- Fue la primera navidad que pase con mis padres adoptivos – John sabía que Mónica
había sido adoptada cuando era casi una adolescente, y que no poseía recuerdo
alguno antes de que la encontraran en una carretera de Texas- sabía lo que era
la navidad, pero no sabía si la había celebrado antes,... mi madre preparo un
gran pavo ese año, aunque esa no es la tradición en México lo hizo por que
pensó que me ayudaría a recordar... me habían comprado un lindo conjunto
rojo, con bufanda, guantes y una boina... recuerdo que cuando terminamos de
cenar me asome por la ventana y vi todas esas luces que adornaban la ciudad, me
quede un rato en la ventana, mi padre me pregunto que era lo que veía, “las
luces”, le dije, “son hermosas”, mi madre me pregunto que si quería ver más,
cuando menos sentí estaba en el auto de papá con una cobija alrededor con
dirección a la calle principal de la ciudad de México, cada año la adornan
con muchas luces... estuvimos paseando hasta las tres de la mañana y terminamos
en un hotel... jamás he podido olvidar esa preciosa vista – Doggett tomó su
mano por un segundo y después la soltó
- creo que me ganaste – Mónica temía hacer otra pregunta, pero tenía que
saber...
- ¿Y cual ha sido la peor? – Doggett miró de nuevo al pie del árbol
- La navidad después de la muerte de Luke... Bárbara y yo estábamos... en un
momento desagradable,... ella se fue con su madre por que no lo aguanto, yo me
fui con mis padres y me pase toda la noche encerrado en una habitación – John
trato de sonreír, pero solo lo hizo a medias – creo que en esta no puedes
ganarme – Mónica medito si decirle o no, pero el tenía derecho a saber
- La peor navidad fue la misma que la tuya – John la miro intrigado – esa
navidad... no me sentía la persona más sociable del mundo, con todo lo que había
pasado... yo... estaba como asistente de un caso en la oficina de campo de
Seattle, me quede en la oficina esa noche, mis padres tuvieron un compromiso ese
año, mi cena fue una coca cola, un par de cigarrillos y unas galletas de
maquina – Mónica volteó a ver a John, él la observaba con cierta
incredulidad - ¿qué?
- Nunca pensé que lo de Luke te hubiese afectado tanto
- Lo hizo – Ambos se quedaron callados, hasta que Mónica hablo en un tono más
alegre
- ¿Cuál ha sido tu mejor regalo?
**********
Todavía sin abrir los ojos, Mónica se pregunto que hacia acostada en su sillón...
hasta que un ataque de memoria y el olor del café la hicieron recordar... ella
y John habían platicado casi toda la noche, eso y unas cuantas cervezas que sé
habían tomado hicieron el efecto perfecto de una cruda
- ¿Café? – sin abrir los ojos contesto
- Por favor – abrió los ojos y vio a un John Doggett en un estado muy
parecido al de ella, con una taza de café en cada mano y con la ropa del día
anterior, se dio cuenta de que estaba cubierta por una manta – gracias
- De nada, ¿cómo dormiste? – John se sentó en el suelo junto al sillón
- Bien, pero mi espalda sé esta quejando un poco, te quedaste dormida y no
quise despertarte, así que te deje el sofá
- ¿Dónde dormiste tú?
- en el suelo
- John, no debiste hacer eso, podrías enfermarte
- No está bien, no es por ofender, pero he dormido en peores lugares – el teléfono
sonó
- ¿Sí?- siguió una conversación en español de la que John solo pudo intuir
que era la madre de Mónica- llegaran esta noche – le dijo después de que
colgó- el aeropuerto apenas sé esta normalizando
- Scully llamo hace un rato, dijo que llegarían por la noche, dijo que le
llamaras si había algún inconveniente
- Vaya, creo que voy a tener casa llena esta noche
- Puedo ayudarte si quieres
- ¿No vas a ir a ver a tus padres?
- Ya hable con ellos, nos veremos en año nuevo
- John, no tienes...
- Está bien, además quiero darte tu regalo
**********
Mónica sintió algo cálido en su hombro, pero no quería despertar, estaba soñando
con ese día en la playa.. el caliente sol... como iban y venían las olas...
- Despierta dormilona – al escuchar su voz abrió los ojos, se encontró con
el sonriente rostro de John Doggett y sintió de inmediato el frió del que
intentaba huir debajo de todos esos suéteres y la cobija que llevaba –
llegamos – Mónica miro por la ventana, pero lo único que vio fue la pared de
un estacionamiento
- ¿Dónde estamos?
- Baja y te lo mostrare – con grandes esfuerzos Mónica dejo aun lado la
cobija y bajo del auto
- Hace demasiado frío
- Vamos Mónica, no puede ser que no aguantes la temperatura de este lugar – Mónica
volteó a verlo con una sonrisa inquieta
- John ¿en donde estamos? – Doggett la tomó de la mano y la llevó hasta la
salida del estacionamiento, Mónica se quedo con la boca abierta al reconocer
una de las agitadas calles de New York
- ¡John¡... no pensé que vendríamos hasta aquí
- Lo sé, anoche mencionaste que nunca habías estado aquí para navidad, y hay
un lugar que es obligatorio visitar en estas épocas – Sin soltar su mano,
John guió a Mónica hasta un lugar a un par de calles del auto, Mónica se sentía
como esa niña en el auto de su padre... New York brillaba en todo su
esplendor....además este lugar le traía tantos recuerdos...
- Llegamos – Mónica volteó para ver el árbol de navidad más grande de su
vida.... las banderas blancas ondeaban con el frió viento, y desde su vista aérea
Mónica nunca creyó haber visto algo tan hermoso como el centro Rockefeller...
- John.... no sé que decir, esto es muy hermoso
- Lo sé, cuando era pequeño mi padre solía traernos cada navidad, aquí me
enseño a patinar... traje a Luke en su última navidad y lo enseña a patinar
en esa pista... – Mónica miró a John, él solo miraba hacia la pista...
- Gracias por traerme aquí... imagino que... – Doggett la interrumpió
- No había venido a esta parte de New York desde que me fui en ’94 – John
seguía mirando a la pista y sujetando la mano de Mónica, la miró con esos
ojos azules llenos de esperanza y nostalgia – hace mucho que quería venir aquí...
quería compartirlo con alguien que pudiera entender... – John dejo el resto
de la oración en el aire y Mónica logró quedarse sin habla por segunda vez,
entendió que John quería compartir esa parte de su vida con ella, como
compartió aquel día en la playa, apretó su mano y miro a la pista; tal vez
era hora de seguir adelante...
- Bien, y que estamos esperando, vamos a patinar – juntos bajaron las
escaleras hasta la pista – sólo te advierto John, tendrías que tener
paciencia, nunca antes he patinado...
**********
John le tendió la mano a Mónica por... ¿en que número iban?...
- Si no aprendes a patinar por lo menos vas a aprender como caer
- Muy gracioso Agente Doggett – Mónica tomo su mano y se apoyó en el para
salir de la pista- te dije que nunca antes había patinado – John la detuvo
antes de salir de la pista
- Entonces intentémoslo una vez más
- John debemos irnos ya, mis padres llegaran en un par de horas y Dana... –
John puso esa mirada de “por favor ¿sí” y Mónica no pudo decir que no
- Esta bien, una vez más – Mónica se dio la vuelta y comenzó a andar
despacio por la pista, John la tomo de los brazos y comenzó a jalarla
- Voy a soltarte – John la dejo ir y Mónica siguió patinando – ¡eso es Mónica!
– John le gritó mientras Mónica se deslizaba por la pista hasta que regreso
junto a él
- ¡Lo logré¡ – dijo Mónica emocionada mientras abrazaba a John, él pudo
escuchar su sonrisa en su oído y no pudo evitar que una sonrisa apareciera en
su rostro... sintió algo muy parecido a la paz , Mónica se separó de él,
ella también tenía una gran sonrisa en su cara – Vámonos de aquí Mónica
tomó su mano para salir de la pista.
**********
La carretera aun estaba llena de nieve, pero no impedía el transito, Mónica
estaba debajo de la cobija y John miraba fijamente al camino.
- Yo tampoco había venido aquí desde que me fui en el ’99 – John volteó a
verla, aquella era la respuesta a una pregunta implícita... para ambos había
sido difícil regresar...
- Sabes, estaba pensando... – dijo John sin quitar la mirada del camino - ¿qué
vas a hacer en año nuevo?
- Aún no lo sé, creo que papá quiere llevar a mamá a algún lugar cálido,
tal vez me quede aquí enterrada bajo un millón de cobertores y con la
calefacción al máximo
- ¿por qué no pasas el año nuevo conmigo? – John lo dijo con tanta
naturalidad como pudo
- ¿No vas a pasarlo con tus padres?
- Así es – Mónica entendió la invitación... aquel día en la playa...
estaban dando sus primeros pasos, se estaban recuperando... juntos
- Me encantaría John
Mientras John manejaba y los villancicos sonaban en el radio Mónica admiro la
nieve de nuevo y pensó que esta había sido una buena navidad... con John, sonrío
para sí e imagino que también seria un buen año nuevo.
FIN
¿Les gusto?, espero que sí, ya saben que esta escritora le encanta recibir feedbacks así que... aunque sea una línea ¿sí?, bueno la idea de este relato empezó por que en realidad si vi un ajedrez de perros y gatos, y de inmediato me recordó a Doggett y Reyes, pensé que sería algo que ella le regalaría, lastima que el dichoso ajedrez este tan caro... también quise agregar un poco de las tradiciones mexicanas, bueno y antes de irme les quiero desear una excelente navidad y año nuevo, ojala se la pasen súper :)