JOHN GETS A PET 
Autor: Traci 
Traducción, Adaptación: Alone Gunwoman


Disclaimer: Basta decir que no son míos. 

Rating: PG 

Categoría: DR UST/Friendship 

Spoilers: Referencias ocasionales a Audrey Pauley. 

Resumen: John decide que su casa está demasiado callada y necesita una mascota. 

Archivar: Claro que sí... sólo permítanme saber donde. Gracias. 

Notas del autor: Simplemente una historia inteligente, esperanzadamente cómica puesto que rara vez tenemos alguna visión externa al trabajo de Doggett y Reyes ¡en sus vidas reales! Culpen de este fanfic a Tracy (aka Queen Dragon) o agradezcan que me haya escuchado a altas horas de la noche cuando esta idea vino a mi. 
¡Gracias, Tra! 

Feedback bienvenido a: [email protected] 


"¿Mónica? " 

La mujer de cabello castaño suspiró en el teléfono. "John, son las dos y media de la mañana. ¿Es por el caso? " 

"Bueno, uh, no." Su compañero hizo una pausa al otro lado del telefono. 

"Es uh, bueno, he estado pensando." 

"¿En que? " Ella se recosto en su cama. 

"En lo que me dijiste. Sobre las personas de perros y las personas de gatos." 

Mónica Reyes se incorporó para sentarse, su corazón estaba acelerado. Cuando 
ella había planteado tiempo atras esa discusión lo hizo como una metáfora para simbolizarlos a ambos. ¿Estaría él pensando...? 

"Sigo pensando que quiero tener un gato." 

Su corazón se detubo. Una sonrisa surgió ante el pensamiento de 
su compañero, el "señor ex-policía de nueva york" John Doggett corriendo tras un pequeño y peludo gatito por toda su casa. Finalmente estalló en risa.

"¿Qué? " 

"Nada, John. Es solo que... Olvídalo. Y... ¿Que te trajo esa idea a la mente a estas horas de la mañana? " 

"No lo sé. Supongo, bueno, no podría dormir y todo estaba tan callado, demasiado tranquilo realmente." Hizo una pausa. "Lo siento, yo, 
no debí haber llamado tan tarde por esto. Simplemente no tomé conciencia de la hora que era y... te veré mañana." 

Ella sonrió. "Ya es mañana, John". 

"Uh, sí, supongo que así es." 

Oyéndo un bostezo ahogado al otro lado del telefono, Mónica dijo suavemente, "Trata de dormir un poco, John. Buscaremos un gato para tí hoy, mas tarde." 

"Sí. De acuerdo. Lo siento mucho, Mon, no quería despertarte. Te prometo un café de Starbucks." 
"Trato hecho" dijo ella mientras se reía entre dientes. "Buenas noches, John". 

"'Buenas noches, Mónica". 

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * 

Mónica estaba en medio de un gran bostezo cuando una taza grande de café de Starbuck fue puesta en su escritorio. Levantó la mirada y sonrió. "Justo a tiempo" 

"Creo que te debo algo más que un café", dijo John con una ligera mueca. 

"A esta hora de la mañana, el café vale más 
que el oro." Ella dío un gran sorbo y pareció satisfecha. 
"¿Todavía quieres un gato? " 

John se sentó en su escritorio. "No sé. Estube pensándolo más después de que colgamos. Quién cuidaría de él cuando nosotros estemos lejos en un caso? " 

"¿Te preocupa que nos marchemos por largos períodos de tiempo? Hay una cosa que inventaron llamada perrera, donde se supone que cuidan mascotas." 

John guiñó el entrecejo y la miró fijamente. "¿Estas segura de que ese café solo tiene cafeína? Estas muy sarcástica hoy." 

Ella sonrió abiertamente. "Solo te hago pagar por despertarme a alguna hora desconocida de la madrugada." 
Tomó otro sorbo y continuo. "Realmente, las perreras no son como solían ser. Ahora muchas estan reguladas." Una vez más la imagen de John corriendo tras una pequeña bola de pelos por toda su casa cruzó su mente y estalló en risas. 

"¿Mon? " 

"No es nada", intentó asegurar. 

"Uh-uh. Tambien hiciste eso anoche. ¿Qué pasa? " 

"Lo siento. Simplemente yo... bueno... el pensamiento de tí persiguiendo a un gatito por toda tu casa me hace 
reír por alguna razón." 

Mirándola fijamente por un momento dijo, "Quiza 
no debo conseguir un gato. Puede que tengas razón. Quizá no soy 
una persona de gatos. Pero ni tu ni yo pasamos tiempo suficiente en casa como para tener un perro." 

"John, si quieres un gato, consigue un gato. Tienes razón sobre el perro. No sería justo para el perro con nuestro trabajo y todo." 

Mónica bebió su café mientras John encendía su computadora. 

"Quizá un hamster", dijo de la nada. 

Monica casi escupe su café.

"¡Eso nunca! Son malos, sucios y malvados." 

"¿Hablas por experiencia propia? " 

"Mi mamá insistió que debíamos tener un hamster puesto que mi papá era 
alérgico a los gatos y los perros. Pensaba que todos los niños debían tener una mascota. Solo digamos que no fue una experiencia agradable."

"Oh no, no puedes dejarlo allí." 

"Un día... " Ella suspiró. "Un día decidí sorprender a mamá y limpiar la jaula del hamster antes de que ella regresara a casa. ¡La cosa me atacó! Perdí casi toda la sensibilidad en mi dedo durante un mes y pesadillas durante meses después de eso." 

John estaba riéndose con tanta fuerza que tenía lágrimas. 

"¡No fue divertido, John! " alegó ella. "¡Pude haber muerto! " 

"Yo... " Doggett tomó un momento para reponerse. "Lo siento, es solo que... bueno, Mónica, no puedo imaginarte aterrada por algo, mucho menos un hamster." 

Ella intentó parecer enfadada sin resultado y terminó por unirse a su risa. "Pensando en eso ahora, sí, es muy cómico." 

"Como sea, quizá una mascota no es para mí." 

Nada más se dijo sobre el asunto, pasaron el resto de la mañana trabajando en los informes e investigando nuevos casos. 

"¿John? " 

"¿Sí? " 

"Es hora del almuerzo." Ella se puso de pie y tomó su chaqueta. 

"Vamos a la tienda de mascotas." Cuando él la miró, ella agregó rápidamente, "Sólo para ver." 

Despacio él asintó y la siguió por la puerta. 

* * * * * * * * * * * * 

Sólo habían estado en la tienda de mascotas unos cuantos minutos y Mónica ya se había enamorado de cada cachorro y gatito en la tienda. 

John agitó su cabeza divertido. 

"Solo mírala a los ojos, John" dijo Mónica mientras arrullaba una pequeña pelota de pelusa blanca. 

Fue en ese momento que él supo que tenía que tener una gata sin importar nada mas. Solo por Mónica. 

El dueño acepto cuidar a la gatita hasta el final del día cuando John podría volver y recogerla para llevarla a casa. 

De regreso a la oficina, Mónica no podía dejar de sonreír. 

"Como comprenderas, esa gatita es mía", dijo John en tono de broma. "Ella 
se quedará en mi casa." 

Encogiéndose de hombros, ella dijo, "Supongo que cuando tengamos que llevar trabajo a casa, lo haremos en la tuya de ahora en adelante." 

John rió y agitó la cabeza. 

* * * * * * * * * * * 

Dejando su automóvil en el trabajo, Mónica acompañó a John de regreso a la tienda de mascotas dónde recogieron a la ansiosa gatita y la llevaron a casa. 

"Sabes, si en algun momento esta gatita es demasiado trabajo para tí... " 
Empezó Mónica cuando salieron del automóvil. 

"Consigue tu propio gato, Mon", respondió con una sonrisa. 

Ella le sacó la lengua mientras cargaba un arenero y una bolsa de arena. 

Mientras tanto John cuidadosamente colocó en el suelo la caja donde venía la gatita. 

El gatito maulló en protesta por ser dejado en una caja de cartón, pero tenían que esperar hasta que todo estubiera listo. 

"¿Como vas a evitar que salga corriendo por la puerta?", preguntó Mónica. 

"Supongo que la mantendré encerrada en la cocina mientras estoy fuera hasta que crezca y se acostumbre a estar aqui."

Ella asintió y puso el arenero en el cuarto de lavado, que estaba junto a la cocina, mientras John acomodaba los platos para la comida.

"¿Lista para dejar libre a la gatita? " preguntó él. 

"Todo listo" 

John abrió la caja y sacó a la gatita, poniéndola gentilmente en el suelo. John y Monica se sentaron en el sillon, mirando como la gatita olfateaba alrededor sin moverse. 

"Sigo pensando que eres una persona de perros", dijo bromeando en un susurro. 

"guau guau". 

Ella rió. 

De repente la gatita salió de la habitación. 

John miró a Mónica. "Creo que eso no es bueno."

Entonces los dos se levantaron y fueron tras ella. 

Después de buscar la encontraron acercándose furtivamente al baño de arriba. 

"Pienso que debemos ponerla en el arenero para que sepa donde esta. ",dijo Mónica, mientras levantaba a la gata del suelo. 
La gatita chilló suavemente en protesta pero permitió que Monica la llevara escaleras abajo donde fué puesta en el arenero, del cual salió para alejarse rapidamente. 

"Todavía no veo porque te atraen los gatos", dijo riendo entre dientes. "Tienen demasiada actitud." 

"Quizá me siento atraído hacia la actitud", bromeó mientras le lanzaba una mirada indirecta. 

"¿Estas insinuando algo, John? " contestó. 

Estaba fuera de guardia. "Uh, uh... no. ¿Donde está ahora la gatita? " 

Mónica sonrió y agitó la cabeza antes de seguir a John por las escaleras. 

* * * * * * * * * * * * * 

Después de una exploración completa de su territorio, la gatita 
finalmente se subió al sillón y se durmió 
entre John y Mónica, ronroneando ruidosamente. 

"Sabes, todavía tienes que ponerle un nombre", recordó a John. 

"No puedo solo llamarla `gato´ o `oye tu´? " 

"John, John, John". 

"Se aceptan sugerencias." 

"Bueno, ella es blanca y esponjada... ¿Bola de Nieve? " 

"No quiero un gato con un nombre sacado de Los Simpsons. " 

Ella extendió la mano para acariciar a la gatita. La gatita la miró, bostezó, y entonces volvió a dormir. 

"¿Princesa? " 

"Oh sí, claro. Ya me imagino cuando se salga de la casa. Yo 
gritando `Princesa´ por todo el vecindario. No, gracias." 

"Bueno, si ninguno te parece... " 

"¿Quieres cerveza? " preguntó él, poniéndose de pie. 

"No, pero si tienes té helado te lo agradecería. De otro modo agua está bien." 

Mirando dormir a la criatura suspiró, "¿Cuál sería un buen nombre para tí, huh?" 

Por un momento pensó sugerir Audrey en memoria de la mujer que la había ayudado a volver con John después de estar en coma, pero comprendió que eso traería más recuerdos malos que buenos. 

John volvió y le dio un vaso grande de té helado. "¿Pensaste en algo? " 

Ella asintió. "Claro, ella es tu gata así que tu deberías nombrarla." 

De acuerdo. Pensó por un momento. "Hermione." 

"Y pensaste que ese sería un buen nombre porque... " Ella 
lo miró fijamente. 

Él sonrió abiertamente. 

"¿Leíste Harry Potter? " preguntó ella con asombro. 

"Leí, no. ¿Ví la película? Sí." 

"A veces realmente me sorprendes, John". 

La gatita se puso de pie, se estiró, y procedió a subir al regazo de Mónica dónde se durmió de nuevo rápidamente. 

"Parece que te quedaras aquí por un buen rato" John se rió. 

"No sabes que gusto me da haberme puesto pantalones negros hoy." dijo con ironía. 

"Puedes lavarlos aquí", dijo él con un destello en los ojos. 

"¿Y mientras que me pongo? " 

"Eh, yo solo puedo ofrecerte el lavado", bromeó. 

Ella agitó su cabeza mientras acariciaba la gata. 

"¿Mon? " 

"¿Sí? " 

"Tomando en cuenta que es viernes, pensé que podría traer película y pedir una pizza... si tu quieres. Puedo llevarte por tu auto después... a menos que tengas otros planes." 

Ella le sonrió. "No, no tengo planes. Eso suena bien." 

John ordenó una pizza y ambos estuvieron de acuerdo en ver una pelicula de pago-por-evento 
en lugar de que John saliera por ella. 

La gatita no se había movido del regazo de Mónica hace mas de una 
hora y ella no tenía corazón para moverla. 

John sonrió mientras ponía la pizza en la mesa y 
se sentaba al lado de ella. "Parece que has hecho una nueva amiga. Quizá deberías quedartela." 

"Es tu gata, John. Buen intento" dijo ella, mientras acariciando a la bolita de pelo. 

Doggett rió y le dio una rebanada de pizza. "Ya pensé en un nombre." 

"¿Cual? " 

"O'Malley. " 

Mónica casi escupe la pizza que estaba masticando. 
Tragando, se volvió hacia él. "¿O'Malley? ¿Para una niña? " 

El asintió. "Ese era el nombre del bar en el que estabamos la noche en que discutimos el asunto de las mascotas." 

"Ah. Ya veo. John, a veces tienes tienes un interesante sentido de la lógica." 

La gata levantó la vista hacia Mónica, luego hacia John, se levantó, se estiró en el regazo de Mónica antes de caminar hacia John y hacerse bolita en su regazo. 

"¿Todos los gatos son así con sus dueños? " preguntó él. 

"Eso temo", rió entre dientes. 

"Quizá debería haber conseguido un hamster." Sonrió abiertamente. 

"Puede ser tan malo cuando quieres." Mónica se estiró y bostezó. 

"Si estás cansada puedo llevarte por tu auto." 

"Puedo tomar un taxi", ofreció ella. "Pero realmente no estoy cansada. Más bien... relajada." 

O'Malley miró a John y maulló. 

"Eh, O'Malley, que bueno que te despertaste." 

"Miau" 

John miró a Mónica y sonrió con orgullo. "Creo que le gusta su nombre." 

Ahora O'Malley estaba en el regazo de John 
maullando sin cesar. 

"Creo que quiere comer",dijo Mónica. 

O'Malley la miró y ronroneó. "Miau". 

"Correcto. Comida." John recogió a la gatita y la llevó a la cocina. 

Mónica lo siguió y se recargó en el marco de la puerta, riéndose mientras obsevaba a O'Malley caminar alrededor de las piernas de Jhon, casi haciendolo tropezar, mientras Jhon preparaba su comida.

"Si me ayudas no me enojo", sugirió

"Oh, no. Es tuya. Yo no voy a estar aquí todo el tiempo."

La miró, esperando decir algo, pero sin estar seguro de qué. Una vez puesta la comida de O'Malley en el plato, lo puso en el suelo y la gatita lo tragó como si no hubiera comido nada en su vida. 

Mónica bostezó de nuevo. "Se está haciendo tarde, creo que debo irme." 

Vacilante, John asintió. "Traeré mis llaves." 

"John, en serio, no me molesta tomar un taxi." 

El se negó. "Es más de la una de la mañana. 
Yo... mejor te llevo". 

Monica sabía que no tenía caso discutir con él. Sabía que John sólo se preocupaba por su seguridad, asi que sin decir nada más lo siguió a su camioneta. 

En el camino de regreso la platica giró en torno a O'Malley. 

Finalmente lleagron al automóvil de Mónica. 

Ninguno de los dos se movió. 

"Gracias por tu ayuda hoy", dijo John suavemente. 
Mónica se volvió hacia él y sonrió. "Cuando quieras." Desabrochó su cinturon de seguridad, estaba a punto de abrir la puerta cuando John habló de nuevo. 

"Um, Mon, si no tienes algo mejor que hacer... " hizo una pausa y ella se encontró sus ojos. "Bueno, yo... yo sé que O'Malley 
estará extrañándote mañana por la tarde, asi que tal vez... " 

Ella sonrió abiertamente. "Creo que puedo ir y vert... a O'Malley... mañana." 

John le devolvió la sonrisa, sabiendo que ella había entendido. 

Saliendo de la camioneta, lo miró de nuevo. 

"¿John?" 

"¿Sí? " 

"Siempre serás una persona de perros para mí." 

Las palabras de esa otra noche inundaron su mente. 

'Eres confiable. Es agradable estar contigo. No te imagino decepcionando a alguien.' Su corazón se agitó y él suspiró. 

Otro momento. 

Todavía estaba sentado en su camioneta viendo como ella se alejaba para subir a su auto.

Dejó pasar otro momento para ellos. 

Apagó la camioneta, desabrochó su cinturón de seguridad, y en un instante ya estaba de pie frente a Monica. 

Sus ojos se encontraron los de ella y vio sus propios sentimientos reflejados ahí. 

Ni una sola palabra. 

John se inclinó para besarla pero ella lo detuvo. 

"Lo lamento, Mónica", susurró,pensando por un momento que había malentendidon sus sentimientos. 

Ella sonrió. "No lo lamentes. Es simplemente que elegiste el estacionamiento del FBI, lleno de cámaras de vigilancia." 

John rió. "Buen punto. Entonces supongo que esto es un `buenas noches´." 

Mónica asintió lentamente."Por supuesto no hay nada que diga que esto no puede continuar mañana, cuando vaya a ver a O'Malley", sonrió abiertamente. 

John sonrió con un brillo en los ojos. 

"Bien. Porque sé que O'Malley estará extrañándote terriblemente para entonces." 

"Así como también yo estaré extrañando mucho a O'Malley", contestado sabiendo bastante bien que no estaban hablando sobre la gata.


"Hasta mañana, entonces." John volvió a su camioneta. 

"Talvez eres una persona de gatos después de todo, John". Monica subió a su auto y arrancó con una sonrisa. 

John agitó su cabeza y entró a su camioneta. Algo le decía que éste sería un muy buen fin de semana y era todo gracias a una pequeña bola blanca de pelusa. 

Fin 


PD - La historia del hamster realmente me pasó (excepto la parte de las pesadillas) y creeme - casi arrojo a ese hamster ¡a la nieve! para convertirlo en una paleta helada. Todavía no he recobrado la sensibilidad en el dedo ¡pero al menos ya puedo moverlo! - ¡Estúpido hamster del demonio!





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