
ECHANDO A PERDER SE APRENDE
Autor: Safo
DEDICATORIA: Sis, lo terminé por fin. Como sé que eres tanto o más
dripper
que yo, te va a encantar (aunque odies el título y te cargue Bosé).
DISCLAIMER: OK, estábamos en que ninguno de los dos es mío y tampoco
Miguel
Bosé. Ah, mencioné el perfume Carolina Herrera, que tampoco es mío
(excepto
la botella en mi cajón), supongo que es legítimo que quiera que MR
tenga
algo mío (auque sea el olor). Y me robé un par de frases, pero nada
importante.
*******
"Y en esta noche
maldita última noche
seamos justos, digámonos que sí
o que esta noche pa' siempre nos distancie
a millones de km. De aquí"
("A Millones de Km de Aquí" Miguel Bosé)
*******
Volamos al hospital. No sé cómo hace Dana para evitar las luces rojas y
los
discos pare, pero en menos de media hora vamos entrando. Skinner nos
espera.
Se acerca a ella.
Aún no tengo muy claro qué pasó. John entró a un minisuper a comprar
algo,
un muchacho trató de asaltar al dependiente, John intervino y el
muchacho lo
apuñaló. Esos son los hechos. Lo que no tengo claro es por qué, por qué
tenía que atacarlo un chico de 14 años, por qué entró a un minisuper
tan
lejos de su casa, por qué tenía que encontrar a Brad en mi
departamento, por
qué fue...
-Monica... - Dana me está hablando. No me había dado cuenta.
-Disculpa.
-¿Vas a decirme qué ocurre?
-Estoy preocupada. ¿Cómo está?
-Ahora está descansando. Van a dejarte entrar a verlo.
-¿A mí?
-Sí. ¿Estás segura de que estás bien?
-Sí...
Ella se acerca a Skinner nuevamente y conversan algo en voz baja.
No quiero entrar a verlo. ¿Qué se supone que tengo que decirle?
¿"Siento que
te hayan apuñalado después de ver a mi nuevo amante"?. ¿Por qué no
puedo
evitar sentir que también le apuñalé?
-Skinner va a ir a la estación de policía. El muchacho y sus padres
están
allá. - me dice Dana.
-OK. - es todo lo que puedo articular.
-Puedes entrar.
-Gracias.
Me pongo de pie y avanzo. Un pie delante del otro, es todo lo que
necesito
recordar en ese momento. Tomo el pomo de la puerta y lo giro. Abro la
puerta.
Todo parece estar moviéndose en cámara lenta. John está acostado,
usando un
típico pijama de hospital, con los ojos cerrados y respirando
pausadamente.
Me dijeron que no era nada grave, pero me alivia comprobar que está
relativamente bien.
Me acerco un par de pasos. Tomo su mano entre las mías.
Inevitablemente,
vuelve a mi memoria el recuerdo de otra vez que sostuve así una de sus
manos
entre las mías, con tanto miedo de perderlo. No puedo evitar que una
lágrima
se deslice por mi rostro.
*******
La puerta se abre. Nadie me dice nada y en realidad no quiero hablar
con
nadie. Prefiero fingir que duermo.
La herida me está doliendo menos. No fue la gran cosa, pero sé que
deben
estar preocupadas por mí. Un momento... ¿ellas? Pensándolo bien, Reyes
debe
estar muy ocupada comiéndose las salchichas polacas con su noviecito
como
para enterarse siquiera.
Quienquiera que sea se acerca a mí y toma mi mano.
Sé perfectamente quién es, reconozco ese olor. Creo que el perfume es
Carolina Herrera, pero no importa cómo se llame, porque su dueña se
queda
quieta, sin decir nada y puedo oírla llorar.
-Monica... - se sorprende al escucharme.
-John... pensé que estabas durmiendo... - se seca las lágrimas con el
dorso
de una mano. Sigue sosteniendo la mía con la otra.
No dice nada, yo tampoco. No me mira de frente, baja la vista y se
queda
observando nuestras manos unidas.
-Skinner fue a la estación de policía...
-¿Tienen al muchacho?
-Sí. Sus padres están allá también.
-No tenía más de quince años, Monica...
-Catorce.
El silencio vuelve a caer incómodo entre nosotros. Es extraño, nunca lo
fue
antes, ahora esta sensación se me está haciendo demasiado frecuente.
-¿Cómo te enteraste?
-Dana fue a casa.
Me mira como si tratara de adivinar mi próxima pregunta, mi próximo
comentario. Pero ya no voy a insistir, entendí el mensaje: lo nuestro
fue
sólo una noche. Por alguna razón, el elegido es Follmer.
- John, sobre lo de esta mañana...
- Siento haberte incomodado, Monica. -le contesto- No debería haberme
aparecido así por tu casa.
Suelta mi mano, depositándola sobre la cama como si fuera a romperse.
- No es lo que piensas...
- A estas alturas, no tienes que darme explicaciones, Monica. Tenías
razón,
lo nuestro fue un error. Y no volverá a repetirse, te lo prometo.
No contesta nada. Sólo se queda ahí parada junto a mí, con los ojos muy
abiertos como si no entendiera lo que acabo de decirle. Luego de un par
de
minutos vuelve a hablar.
- ¿Necesitas algo? ¿Quieres que te traiga algo de tu casa?
- No es necesario, gracias. Skinner ya se encargó de eso. -le miento.
- Será mejor que te deje descansar. Nos vemos, John.
- Adios, Monica.
Sale de la habitación tan silenciosamente como entró. Cuando cierra la
puerta, boto el aire que retenía en los pulmones. Aunque me duela más
de lo
que pensé que podría dolerme, es lo mejor, así lo quiso ella.
*******
Hago mi mejor esfuerzo para concentrarme en lo que ocurre a mi
alrededor.
Siento que si me detengo a meditar sobre las palabras de John voy a
desmoronarme. <Ánimo>, me digo a mí misma. Después de todo, lo que pudo
ser
no existe.
- ¿Cómo está? - me pregunta Dana.
- Está bien. Despertó. ¿Vas a entrar a verlo?
- No. Es mejor dejarlo descansar. ¿Quieres un café?
- Bueno.
Entramos a la cafetería y ordenamos un par de cafés.
- ¿Y William?
- Mi madre está con él. - baja la vista por un momento, luego vuelve a
mirarme a los ojos - ¿Hay algún problema entre John y tú?
- ¿Qué quieres decir?
- John me comentó lo de ustedes el otro día. Antes de que te fueras a
Detroit. ¿Tienen algún problema?
- Digamos que... lo nuestro no tenía futuro, Dana. Somos muy buenos
amigos,
pero no creo que hubiéramos funcionado como pareja.
- No te hagas esto, agente Reyes.
- ¿Qué quieres decir?
- No utilices tu amistad con John como pretexto para no atreverte a dar
un
paso más allá. Sé cómo te sientes, pasé mucho tiempo pensando que mi
amistad
con Mulder era muy valiosa como para arriesgarla queriendo algo más,
incluso
sabiendo que él sentía lo mismo por mí. Me negué muchas veces el
derecho de
besarlo y decirle lo mucho que lo amaba, pero al final del día siempre
terminaba sola en una cama que parecía demasiado grande para mí,
arrepintiéndome por no haber tenido el valor suficiente, por no haberme
dejado llevar por mis sentimientos...
Algunas lágrimas empezaron a deslizarse por mi rostro al escucharla.
Ella no
entiende, o no quiere darse cuenta. John no me ama, y no creo que sea
capaz
de amarme del modo en que quiero ser amada, del modo que yo lo amo.
- No te hagas esto, Monica. - sigue ella. - No se lo hagas a John.
- Agradezco tu interés, Dana, pero es verdad. No habría funcionado, no
funcionó.
- Lo siento. - me dice apretando mi mano con una sonrisa.
Sé que está pensando. Que voy a seguir llegando todas las noches a esa
cama,
demasiado sola y vacía, añorando a un hombre que preferiría estar con
otra.
- No te preocupes. Estoy bien.
Salimos de la cafetería. Volvemos al piso de la habitación de John.
Skinner
y Brad están ahí.
- El muchacho está en libertad. - nos dice Skinner. - El fiscal dijo
que
hará lo posible por vigilarlo, pero fue su primera infracción. Además
tiene
catorce años.
- Si tiene catorce años e hirió a un hombre por robar una tienda, lo
más
probable es que haya más infracciones pronto. - le contesta Scully.
- Dele algo de crédito al chico, agente Scully. - dice Brad en su tono
más
conciliador. - Creo que lo que ocurrió esta mañana fue un accidente, el
chico se asustó, eso es todo.
- Disculpe que esa explicación no me convenza si mi compañero está
herido en
esa cama. - Dana se aleja de nosotros molesta. Yo la sigo.
Caminamos por el pasillo. Se detiene a mirar por la ventana.
- Dana, sólo trataba de calmar los ánimos.
- Lo sé, es sólo que...
- Entiendo. - le respondo apoyando mi mano en su hombro.
Las cosas se nos han salido bastante de control últimamente. Es
comprensible
que todos estemos irritables, Dana sobre todo.
- Será mejor que me vaya a casa.
- Estoy segura de que hay alguien que está extrañando a su mami.
- Voy a despedirme de John.
Cuando volvemos, ninguno de los dos está afuera de la habitación.
- ¿Ocurre algo, Monica?
- ¿Y Brad? - me acerco a una enfermera - Disculpe, ¿vio a un hombre
castaño
que estaba aquí hace un momento?
- Está en la habitación. - me contesta.
- Monica, estás pálida.
- Tienes que sacarlo de ahí.
- ¿Qué?
- Entra a la habitación y saca a Brad de ahí.
- ¿Por qué? ¿Hay algo que no me has dicho, Monica?
- Esta mañana John fue a verme, llevaba el desayuno. Brad le abrió la
puerta.
*******
La puerta se abre nuevamente. ¿Quién será esta vez? Ya ha desfilado por
aquí
todo un ejército de enfermeras, doctores y compañeras. No quiero ver a
nadie
más.
- Agente Doggett, ¿puedo pasar? - pregunta Skinner asomándose.
- Claro. Monica me dijo que estaba en la estación de policía.
- Dejaron al muchacho en libertad. Lo siento.
- Está bien, no iban a encerrarlo de cualquier modo.
- ¿Cómo se siente?
- Mejor. Gracias.
- Si hay algo que pueda hacer por usted...
- En realidad, sí. ¿Podría pasar por mi casa y traerme algo de ropa?
- Por supuesto, pero pensé que la agente Reyes se encargaría de eso...
Se calla. Supongo que mi expresión debe decirle algo, porque se acerca
un
par de pasos y pone cara de comprensión.
- Agente Doggett, sé que no debería preguntarle esto, pero... ¿las
cosas
marchan bien entre la agente Reyes y usted?
¿Desde cuándo Skinner se dedica a dar consejos amorosos? No creo que
sea la
persona más indicada del mundo para dar consejos en esa área
(considerando
que es un secreto a voces que está enamorado de una mujer que se pasa
la
vida amando a otro y no es capaz de invitar a salir a su secretaria que
está
loca por él).
- ¿La agente Scully le contó?
- Digamos que sólo me confirmó algunas sospechas.
-No hay nada entre la agente Reyes y yo. Pudo haber sido... - me
interrumpo.
¿Qué pudo haber sido si el único que estaba interesado en esa relación
era
yo? - pero lo que pudo ser no existe.
- John,- me dice con tono comprensivo - si quiere conversar...
- Gracias.
La puerta se abre nuevamente. Agradezco mentalmente a quien haya
interrumpido esta emotiva conversación. Como ya lo dije, no me apetece
ver
a nadie.
Dejo de agradecer y empiezo a maldecir cuando veo de quien se trata.
- ¿Cómo está, señor Doggett?
No puedo creer que el muy bastardo me esté preguntando eso.
- Bien. Gracias. - le respondo. Trato de ser cortés, de mantener algún
margen de orgullo.
- El DA Skinner me contó lo que le sucedió. Es una lástima.
No sé si reírme de su mal fingida preocupación o simplemente levantarme
a
darle un par de golpes.
No tengo que decidir, porque la puerta vuelve a abrirse y una cabeza
pelirroja se asoma con gesto mandón.
- Hola, agente Doggett.
- Hola.
- Caballeros, disculpen que interrumpa su conversación, pero el doctor
ordenó que descansara.
La quiero.
Skinner y Follmer hacen un gesto de despedida y abandonan la
habitación.
- Necesitas descansar.
- Gracias por sacarlos de aquí.
- En realidad, venía a despedirme. Voy a casa. ¿Necesitas algo?
- No, gracias. Skinner se encargará de traerme algunas cosas.
- Monica me dijo que lo de ustedes no funcionó. Lo siento...
- ¿Te dijo que la encontré con Follmer esta mañana? - le respondo.
Necesito
decírselo a alguien de repente, siento que voy a reventar si me lo
guardo
más tiempo.
- Sí.
- Le llevaba salchichas, necesitaba conversar con ella, preguntarle qué
le
ocurría. - las lágrimas que he reprimido desde entonces se liberan y
empiezan a caer. - Necesitaba verla, saber qué le estaba pasando. Y ese
maldito... me abrió la puerta.
- John, lo mejor es que no pienses en ello. Necesitas descansar. -
intenta
calmarme. La entiendo. Debe sentirse incómoda, ambos somos sus amigos y
la
hemos puesto al medio de nuestro problema.
- No sé qué le pasó. Ella me quería...
*******
Sé que Dana no está de acuerdo con lo que hice. Bastó sólo ver su
expresión
cuando le conté apresuradamente lo que había sucedido entre anoche y
esta
mañana. Pero jamás entendería que necesito olvidarlo y que Brad es la
mejor
solución posible.
Aún siente algo por mí y no sería difícil volver a sentir algo por él.
Aunque intento no engañarme: mi relación con Brad fracasó porque llegó
a un
punto en que me ahogaba, en que no soporté estar con él todo el día,
llegar
a casa del trabajo y que el trabajo se entrometiera en mi vida, en mi
cena,
en mi cama... Simplemente no lo amaba lo suficiente.
Tengo que ser honesta conmigo misma y con él. Tampoco ahora creo ser
capaz
de amarlo como se merece. Si no quiero estar con un hombre al que adoro
porque sé que en realidad ama a otra, ¿por qué habría de hacerle lo
mismo a
Brad?
La puerta de la habitación se abre y ambos salen.
Skinner se despide y dice algo sobre ir a casa de John. Evita mirarme
directamente a los ojos. Genial, ahora todo el mundo sabe lo que nos
pasó.
- ¿Nos vamos, Monica? - me dice Brad.
- Estaba esperando a Dana.
- Se quedó conversando con Doggett.
Caminamos hacia la salida del hospital. Su auto está estacionado a un
par de
metros.
- ¿Cómo te enteraste?
- El Director Kersh me llamó. ¿Tu casa o la mía? - pregunta abriendo el
auto.
- Brad...
- ¿Ocurre algo, Monica?
No es el lugar apropiado para decir lo que tengo que decir. Pero la
última
vez que terminamos lo dije en un lugar apropiado y ni aún así pareció
correcto. Además no es justo que le dé falsas esperanzas.
- Brad, creo que lo mejor es que yo vaya a mi casa...
- ¿Es por él? ¿Por como nos encontró esta mañana?
- Brad, esto no es por John. Simplemente...
- ¿Te sientes culpable por lo que le sucedió? Monica, ya está
grandecito
para cuidarse solo... A menos que... - se detiene como si se acabara de
dar
cuenta de algo obvio que había pasado por alto. - ¿Estás enamorada de
él?
¿Tienen algo? ¿Eso es lo que pasa?
- No, Brad, no es nada de eso. Sólo que me sentí un poco incómoda esta
mañana, y estoy cansada...
- ¿No vas a decirme también que te duele la cabeza, Monica? Vamos, te
conozco mejor que eso. Nunca te importó un pepino lo que pensara tu
compañero en Nueva York de lo nuestro, ¿por qué ahora habría de ser
diferente?
"Porque lo amo y lo único que quiero contigo es olvidarlo" es la
primera
respuesta que viene a mi mente. Pero no puedo decirle eso.
- Brad, creo que vamos demasiado rápido...
- No, Monica, tú eres la que está demasiado lenta. Estás enamorada de
él, ya
no es una pregunta.
No dice nada más, sólo se sube en su auto y se va, dejándome sin
palabras y
a punto de llorar (otra vez).
*******
Ha pasado una semana desde que salí del hospital. Hoy es viernes por la
noche y tengo poco trabajo que hacer. En realidad, nada de trabajo.
Monica y yo hemos estado separados. Ella estuvo unos días investigando
lo
que al parecer eran avistamientos de OVNIS en Nuevo México, pero en
realidad
eran sólo unos adolescentes ociosos. Scully y yo nos dedicamos a buscar
a un
asesino en Baltimore, lo atrapamos ayer. De Follmer supe que pidió
regresar
a la oficina de Nueva York esta tarde, Skinner me lo dijo. Supongo que
lo
suyo con Monica no resultó.
Eso me da una esperanza. Porque aunque mi tenaz compañera me dijo de
varias
formas que no quería nada conmigo aún no me convence del todo. Debo ser
muy
terco.
Esta noche voy a dar otro paso hacia ella. El último. Nos debemos una
oportunidad, nos debemos un "te amo", incluso nos debemos una cena
romántica
a la luz de las velas. Pero si esta noche vuelve a decirme que no, será
la
última vez.
No quise tener "sorpresas" esta vez, así que tramé un plan. Scully
había
invitado a Monica a cenar en su casa. Le pedí que la llamara para
cancelar
hace unos minutos, porque "su hermano Bill le hizo una visita de
improviso".
Golpeo la puerta. Esta vez prefiero esperar a ver quién me abre antes
de
ponerme a hablar.
- ¿John? - pone su mejor cara de sorpresa al verme.
- Hola. ¿Estás ocupada?
- No. Pasa. - se hace a un lado y me deja entrar. Se ve hermosa, se
nota que
ya se había arreglado para ir a cenar a casa de Scully. - Iba a cenar
con
Dana, pero acaba de llamarme para decir que su hermano llegó a
visitarla.
Quiero sonreír, pero me aguanto. Por el momento, todo es una
casualidad.
- ¿Quieres ir a cenar? - le pregunto. No tenía planeado salir, pero de
nuevo
me falta el valor para enfrentarme a lo que he venido a decirle.
- ¿Es una cita? - pregunta con ese gesto sonriente que me encanta.
- Por supuesto que no. - le contesto con una sonrisa. - Pero no me
gustaría
que perdieras todo el tiempo que invertiste en arreglarte.
- Gracias. Pero ya pedí una pizza. Podemos comerla juntos...
- Suena genial.
- ¿Quieres una cerveza? - me dice yendo a la cocina.
- Por favor. ¿Y cómo estuvo tu caso?
Hablamos diez minutos de trabajo. Cuando llega la pizza me ha contado
entre
risas lo ridículo de los supuestos avistamientos.
Comemos comentando los rumores de pasillo que han surgido en la oficina
los
días que ella no ha estado. Sé que debemos parecer un par de
copuchentos,
pero escuchar lo que se dice en los baños del edificio Hoover es la
mejor
manera de enterarse de las conspiraciones de todos los días.
- ¡No puedo creer que Skinner haya invitado a salir a Kimberly!. -
comenta
riéndose. - ¿Cuánto tiempo se demoró? A la pobre chica casi le salieron
raíces esperando a que él intentara algo.
Sé que esta no es la clase de conversación que pretendía tener cuando
llegué
acá (no es nada contra mi jefe y su renovada vida personal), pero es un
punto de partida, un comienzo familiar. De nuevo somos ella y yo, los
amigos, los que pueden reírse durante horas de cualquier cosa que se
les
ocurra. Nos olvidamos de ser el par de amantes que anda arrepintiéndose
de
lo que hacen y dejan de hacer.
Seguimos hablando de otras cosas, nada importante. Aún me falta un
poco de
valor para decir lo que tengo que decirle, el verdadero motivo de mi
visita.
De repente llego a la conclusión que no tengo que decirle nada, que
hemos
estado así todo este tiempo porque ninguno de los dos se ha atrevido a
sentir, a dejarse llevar por los sentimientos.
Ella está hablando de no-sé-qué que pasaba en la oficina de Nueva
Orleans.
La interrumpo. Me acerco a ella y la beso.
*******
Casi he tenido que morderme la lengua para no soltarle algo así como:
"¿Te
acuerdas de todo lo que te dije? ¿Quieres olvidarlo y nos vamos a mi
cuarto?".
Pero me he controlado y por esta noche hemos vuelto a ser "nosotros".
Aún no
tengo muy claro por qué vino, y la verdad es que no sé si me importa.
Después de haber pensado que lo había perdido completamente, me siento
tan
bien de tenerlo conmigo, comiendo pizza y bebiendo cerveza en mi sofá.
De repente, mientras le estoy contando una historia de Nueva Orleans,
se
acerca y me besa. Sólo me toma por la nuca y me besa. Se siente
extraño. Ya
nos habíamos besado antes, claro. Pero esta vez su lengua no entra
furiosa
en mi boca, ni sus manos buscan desesperadamente sacarme la ropa. Sólo
me
besa, como si me estuviera saboreando, como si quisiera decirme algo,
sin
palabras.
¿Es eso? ¿Me quieres decir algo, John?
El beso se acaba y él se separa unos centímetros de mi rostro. Lo
suficiente
para buscar en el mío una respuesta a la pregunta que ninguno de los
dos
hizo.
¿Estoy entendiendo bien lo que quieres decirme, John?
Su expresión cambia y sonríe. Acaricia mi mejilla. Entonces, sucede: me
dice
lo que me había dicho tantas veces con sus ojos y nunca había querido
ver.
- Te amo, Monica.
*******
Cuando nos separamos, busco en ella alguna señal de que estoy
equivocado, de
que ella ya no siente lo mismo por mí. No hay ninguna. Sonríe.
Y mientras acaricio su mejilla con mi pulgar, sé que es el momento
perfecto.
Que la sonrisa mágica de esta mujer y la dulzura de sus ojos son todo
lo que
necesito para vivir. Que nunca más voy a estar solo porque ella está
hasta
en el último rincón de mi alma. Es más, ella es mi alma.
- Te amo, Monica.
Su sonrisa se ensancha aún más. Acerca una de sus manos a mi rostro e
imita
las caricias que le he dado. Cojo su mano y beso su muñeca. Ella se
suelta y
me rodea el cuello con ambos brazos. Yo la abrazo por la cintura.
- Te amo, John. - me dice con una voz que es un susurro y una
invitación.
Nos besamos otra vez, pero esta vez nuestras bocas se abren para dar
paso a
la pasión. El sofá se nos hace pequeño luego, y de alguna manera
logramos
llegar hasta su cuarto.
Hacemos el amor. No nos revolcamos sobre un escritorio como un par de
animales en celo. No nos entregamos a la lujuria como un par de
adolescentes
sobrecargados de hormonas.
Somos ella y yo. Amándonos.
Como ya lo dije, éste es el momento perfecto.
*******
A veces las cosas más simples nos parecen las ideas más descabelladas
(como
la posibilidad que John se hubiera enamorado de mí como yo de él).
Sabemos
que tenemos que dar un paso, pero el miedo nos paraliza. Aunque el paso
que
tengamos que dar sea el que nos pueda llevar a la felicidad, y no darlo
sea
quedarnos solos y vacíos.
Estoy descansando sobre el pecho de John, estamos abrazados. Nuestras
respiraciones son regulares ahora y si él no acariciara suavemente mi
espalda, diría que duerme.
Nos equivocamos a veces. Y nuestros errores pueden lastimar a quienes
más
amamos e incluso a nosotros mismos. Sé que voy a tener que explicar lo
de
Brad, que en algún momento el tema va a surgir. Pero no importa en este
momento, lo que quiero es besarlo.
- Monica... - dice con cierta sorpresa - pensé que dormías...
- Como ves, aún me quedan energías...
- Eso me da algunas ideas... - dice con una sonrisa satisfecha mientras
vuelve a besarme.
Lo tengo todo. Mientras John y yo volvemos a lo nuestro tengo la
certeza
absoluta de que no podría pedir nada más en este momento. Soy feliz.
A veces nos demoramos en dar el paso, pero una vez que lo damos no hay
camino de regreso y todo lo que venga es para mejor.
FIN
¿Y? ¿Lo leíste? ¿Te gustó? ¿Lo odiaste? ¿Te tinca mandarme un mail a
[email protected] para darme tu opinión?