¿DOS ERRORES? HAY QUE SER MUY...

Autor: Safo


DEDICATORIA: Sister, cuando leas esto voy a estar lo sufcientemente 
lejos 
como para que tus
golpes no me alcancen.
DISCLAIMER: Vamos por partes: JD, MR y sus amigos no son míos. Tampoco 
Miguel Bosé (aunque
debería hacer algo al respecto), la canción está en su último album 
"Sereno".
FEEDBACK: ¿Sigo o me dedico a cazar mariposas en mis ratos libres? Sólo 
tienes que escribir a
[email protected].


"Soy yo acaso quien te confunde
o eres tu quien no se aclara.
Soy yo acaso quien no te entiende
o eres tú quien sabe y calla
o eres tú quien se lo calla"
("A Millones de Km. de Aquí", Miguel Bosé)

*******
Otra mañana productiva en el FBI, pagada por los impuestos de los 
contribuyentes. Dos agentes
satisfechos y a medio vestir en un despacho revuelto.
Ella está fumando su tercer cigarrillo, sentada en su silla. Dudo que 
sus 
piernas podrían
sostenerla si quisiera ponerse de pie. No ha dicho ni una palabra desde 
que... bueno, desde
nuestra recaída. Sólo se sentó ahí a fumar.
¿Seguirá tratando de convencer a alguien que lo nuestro es un error? No 
creo. La sentí entre mis
brazos hace unos minutos, no parecía una persona convencida de que lo 
que 
hacía era incorrecto.
Tampoco los gemidos y los gritos que apenas lograba ahogar sonaban como 
los 
de una mujer que
está cometinedo el error más grande de su vida. Es más, si equivocarse 
fuera 
así, creo que todos
deberíamos equivocarnos más a menudo.
Termino de recoger los papeles que quedaron desparramados por la 
oficina. Me 
acerco a ella con
sus pantalones en la mano.

*******

¿Y ahora qué? Supongo que decirle algo así como "echando a perder se 
aprende" no es lo correcto.
No hemos dicho nada. Él se ha dedicado a recoger todo lo que tiramos 
por la 
oficina. Yo me quedo
viendo el afiche de "Quiero creer".
¿"Quiero creer"?
Me pareció tan sincero mientras sus manos me desvestían, observando con 
admiración y reverencia
mi cuerpo desnudo. Sus gemidos de placer con mis caricias, las palabras 
que 
susurró en mi oído
anoche antes de dormir.
Quiero creer. Sí, quiero pensar que tal vez no es un error, que lo 
nuestro 
podría funcionar.
Quiero imaginar que, incluso si pudiéramos evitar todos los problemas 
que 
supone una relación
entre compañeros, podríamos hacerlo funcionar, que algún día podría 
dejar de 
verme como la
"buena-amiga-confidente-que-además-es-buena-en-la-cama" y empezar a 
quererme a mí, a Monica,
la mujer, tomar el paquete completo, aceptarlo y amarlo. Como yo lo 
hice.
Pero lo conozco.
Se acerca a mí. Trae mis pantalones. (Lo conozco).
Se agacha y toma mi tobillo izquierdo. Introduce mi pie en el pantalón. 
Acaricia mi pantorrilla
mientras acomoda la pierna del pantalón. (Lo conozco).
Hay una mirada dulce en sus ojos, que miran fijos a los míos. Nadie 
dice una 
palabra. (Lo
conozco).
Repite la misma operación con mi pierna derecha. Desliza sus dedos 
traviesos 
por la parte
posterior de mi rodilla, empieza a subir por mi muslo.
Lo conozco. A veces creo que lo conozco mejor de lo que se conoce a sí 
mismo. Sé de qué está
hecho, he visto lo que tiene en su alma. Sé que sería incapaz de 
lastimarme 
a propósito, que no
quiere herirme, que se culparía si algo malo me pasara.
Por eso soy yo quien tiene que tomar la decisión. Y ya está hecha.

*******

-John, no...
Me toma por sorpresa. Levanto la vista. Hay una extraña determinación 
en sus 
ojos.
-No. - repite. Retira mi mano bruscamente y se pone de pie. Se sube los 
pantalones.
-¿Vas a volver a decirme que fue un error?
-Los dos sabemos que no fue lo correcto...
-Monica, por el amor de Dios, no puedes negar lo que sientes, lo que 
sabes 
que sientes...
-Creo que estamos pasando mucho tiempo juntos, y nos sentimos solos...
-Sabes que eso no es verdad. - sin querer estoy elevando el volumen de 
mi 
voz.
-Ya nos pasó una vez. - trata de mantener la calma.
-Esta vez es diferente.
-¿Por qué?
Alguien golpea la puerta antes que pueda contestar. Ella se mueve 
rápidamente y la entreabre.
Busco mi corbata entre la pila de papeles que aún falta por recoger.
-Agente Reyes, - es la voz de Skinner. Genial. - ¿Dónde está el agente 
Doggett?
-Aquí estoy, señor. - me acerco a la puerta. Ella me deja el espacio, 
no la 
abrimos ni un
milímetro más de lo estrictamente necesario.
-¿Ocurre algo? - me pregunta.
Nuestro aspecto debe ser lamentable. Monica se ve agitada y despeinada. 
Su 
maquillaje está
corrido y aprovecha esta pausa para buscar sus zapatos.
-Nada. Sólo estábamos moviendo un estante.
No sé si me creyó o no. Tal vez Scully ya le contó y no hay necesidad 
de 
fingir.
-Necesito que alguno de los dos vea a Scully en Quantico. Apareció un 
cadáver en circunstancias
que ameritan una investigación...
-Iré enseguida. - recoge su chaqueta, su arma y sus cigarrillos y se 
escabulle de la oficina.
-Monica... - trato de decir, pero ella desaparece de mi vista sin 
siquiera 
despedirse.
-No se preocupe. - me susurra Skinner. - El estante seguirá allí esta 
noche...

*******

Aún no es la una de la tarde y lo único que quiero es irme de aquí. 
Lejos, 
muy lejos. Quantico
no es mi primera opción, claro, pero en estas circunstancias agradezco 
mentalmente que me hayan
sacado de esa oficina.
Estoy más cansada de lo que recuerdo haber estado en años. Tal vez 
envejezco 
y ya no estoy para
noches como la de anoche. O reencuentros como el de esta mañana.
Mientras conduzco pienso en lo que dijo: "Esta vez es diferente". Claro 
que 
lo es. Esta vez sé
lo que siento, estoy enamorada de él. Sé lo que él siente, está 
tratando de 
olvidar a otra. Sé
lo que quiero, y no es estar junto a un hombre que me quiera sin 
amarme.
Es mejor así. Intento convencerme de que es mejor así: que si no puedo 
tenerlo completo, lo
mejor es no tenerlo. Es tan difícil resignarme a no despertar con él, a 
no 
besarle en la
oficina, a verlo todos los días y saber que no me pertenece... Ya 
estaba 
resignada antes, pero
las cosas han cambiado entre nosotros. Aunque nunca he podido hacer 
todo a 
lo que ahora me
parece imposible renunciar (como quiero que ese hombre sea MÍO), hubo 
un 
momento, mientras me
dejaba tentar por el sueño enredada entre sus brazos, en que creí que 
lo 
tendría todo, que
estaríamos juntos, y cuando desperté la sensación de soledad creció a 
niveles insoportables.
Sigue creciendo.
¿Debería pedir un traslado? No. Podría levantar sospechas. Además, es 
mi 
asignación soñada. La
verdad es, y tengo que admitirlo aunque sea una vez, que no quiero 
alejarme 
de él del todo.
Cuando me fui a Nueva Orleans y John entró al FBI, seguimos en 
contacto. 
Ahora sé que si me voy
es para siempre.
No hay mucho movimiento en Quantico esta mañana. Encuentro el quirófano 
de 
Scully sin ninguna
dificultad.
-Hola. - le digo entrando. - Skinner dijo que tenías algo para 
nosotros.
-¿Monica? - parece sorprendida. - Pensé que tenías... otros asuntos que 
arreglar.
Genial. John le dijo.
- En realidad, yo le pedí al DA Skinner que colaboraran en este caso. - 
dice 
una voz a mi espalda.
No necesito darme vuelta para saber quién es. - Pensé que sería de tu 
interés.
-Hola, Brad.

*******

Esto es más de lo que puedo soportar. Primero, Monica intenta tratarme 
como 
si entre nosotros no
hubiera pasado nada. Luego, Skinner aparece con un caso de la nada que 
hace 
que mi
compañera tenga que viajar a Detroit ahora mismo. Y lo peor es quien la 
acompaña.
Porque no podía ir conmigo. Claro.
Se fue con el idiota de Follmer.
Scully y Skinner me miraron con su mejor cara de compasión cuando me 
dijeron 
que había llamado
desde el aeropuerto, que todo hacía ver que se trataba de una secta que 
ofrecía sacrificios
humanos a algún desquiciado culto demoníaco al que Monica había tratado 
de 
capturara hace algún
tiempo, que me esperaban allá...
Claro. Follmer me esperaba tan ansiosamente como esperaba que alguien 
le 
sacara un par de muelas
sin anestesia.
Tomo el primer vuelo. Señoras y señores, otro caso descabellado me está 
esperando.

*******

Saber que el culto de los Hijos de Satán está de vuelta me despejó la 
mente 
en menos de treinta
segundos. Antes de que pudiera darme cuenta estaba en el avión 
planificando 
con Brad los pasos a
seguir.
Trabajar otra vez con Brad se siente bien. Hace bastante tiempo que no 
estábamos así, codo a
codo y no a codazos como las últimas veces.
El cansancio desaparece de mi cuerpo como por arte de magia cuando 
entramos 
a la oficina. El
ambiente, cargado de tensión y aroma a café, me reanima de una manera 
que 
creí que no era posible
fuera de los Expedientes X. Una docena de agentes nos esperan para 
decidir 
los pasos a seguir.
Un verdader caso nos está esperando.
Supongo que el riesgo de trabajar con otras personas, aparte de Dana, 
John 
y, eventualmente,
Skinner, es que no todas están preparados para abrir la mente como se 
necesita en estos casos.
Todos parten de la base que los miembros de la secta drogan a sus 
víctimas, 
que son sacrificios
realizados por un grupo de asesinos a sangre fría y que tienen tantas 
posibilidades de ser
escuchados por el Demonio como ellos de cenar con Santa Claus. Ninguno 
se ha 
detenido a preguntar
cómo escapó su líder de una sala de interrogatorios en la jefatura de 
policía, con dos oficiales
custidiándolo. Oficiales que aparecieron muertos doce horas después.
Esto me recuerda al caso de Kobold. Aún estoy molesta por como nos 
engañó 
como a un trío de
idiotas.
La llegada de John, unas horas después, equilibra la balanza a mi 
favor. 
Claro que está molesto
por como lo dejé en DC, pero eso no interfiere en la investigación. 
Está más 
callado que de
costumbre y más distante, no ha vuelto a tratar de acercarse. Es lo 
mejor. 
Para los dos.

*******

Dos días es todo lo que nos toma estar rodeando el lugar de culto de 
esa 
famosa secta. Ninguno
ha dicho una palabra sobre eso, pero este caso tiene algo poderosamente 
similar al caso de
Kobold.
Se me revuelve el estómago de solo pensarlo.
"Siente lástima por usted. Las dos sienten lástima por usted." No lo 
creí 
entonces, ahora parece
probable. Una no quiere saber nada de mí y la otra me va a dedicar su 
mejor 
mirada de compasión
cuando se entere.
Detengo los pensamientos que llegan a mi mente mientras esperamos 
afuera de 
una capilla
abandonada a que el equipo encargado de entrar nos informe de lo 
sucedido. 
(No puedo evitar
pensar otra vez que me pasé los últimos dos días apoyando todas sus 
locas 
teorías con respecto a
este caso y ahora prefirió ir con Follmer... ¿quién entiende a las 
mujeres?)

*******

Diecinueve personas puestas bajo custodia, casi sin ofrecer 
resistencia. 
Había algo que no
estaba bien.
El líder no estaba entre ellos. Seguimos a un miembro que escapó por 
las 
cloacas. Era una
trampa. No esperaban y empezaron a disparar. Casi no pudimos pedir 
ayuda. 
John y el equipo B
tardarían unos cinco minutos en llegar adonde estábamos. Hirieron a 
Brad y 
Carter (el líder del
culto) trató de irse para evitar que lo atraparan los refuerzos. Lo 
perseguí. Salió a la calle,
a unas dos cuadras de donde estaba la capilla.
No sé si realmente tenía alguna clase de poderes, no quiero pensar si 
realmente tenía una
alianza con alguna clase de demonio y qué podría haber sucedido. Porque 
entonces él apareció de
la nada. John le disparó en la cabeza.
Dijo algo sobre haberme oído gritar o que Brad le dijo dónde 
estábamos... no 
lo escuché. Sólo
sé que yo tenía razón, que no era un grupo de gente loca como querían 
ver 
algunos agentes, y
que me habría gustado no tenerla.
Ayer volvimos a Washington. Brad fue dado de alta. Nos dieron dos días 
libres.
John no me ha preguntado qué ocurrió en Detroit y lo agradezco. 
Agradezco 
que sólo me haya
abrazado mientras lloraba y me haya susurrado al oído muchas veces que 
todo 
estaba bien, que
había terminado.
Tampoco hemos tocado el tema de "lo nuestro". Creo que le quedó claro 
que 
sólo vamos a ser
amigos y así es mejor. Incluso ha vuelto a hacerme bromas.
El teléfono que suena me saca de mis pensamientos.
- Monica Reyes.
- Hola, soy yo. - es Brad.
- Hola, ¿cómo estás?
- Mucho mejor. ¿Estás ocupada?
- No.
- Me preguntaba si quieres ir a tomar algo...
Salir con Brad no es una buena idea. Lo sé. La última vez que salimos 
terminó mal.
- No tiene por qué ser una cita...
Aunque la idea de quedarme en casa tampoco es un gran panorama: pensar 
en 
John, extrañar a John,
desear a John...
- ¿Qué dices, Monica?
¿Por qué no?

*******

Es hora de dar otro paso. Perdí mucho tiempo por no atreverme a tomar 
la 
iniciativa, ahora que
ella la tomó, no voy a dejarla huir así de fácil.
No ha querido decirme qué sucedió cuando estaba con ese Carter, ésa es 
una 
buena excusa para ir
hasta su departamento. Para evitar que se ponga a la defensiva voy como 
un 
amigo. Incluso llevo
los "hot dogs de la paz" (no estoy seguro de que realmente le hayan 
gustado 
las salchichas
polacas, pero por lo menos no se quejó), es bueno empezar con algo 
familiar.
Toco a la puerta. Es temprano, tal vez aún duerme porque se tarda 
bastante 
en abrir. Vuelvo a
tocar.
- Hola, te traje el desayuno... - empiezo apenas oigo el "clic" de la 
cerradura.
- Señor Doggett...
Follmer me abre la puerta. Follmer. En el departamento de Monica.
- Buenos días, ¿quiere entrar?
No le contesto. Ni siquiera quiero pensar qué hace este hijo de perra 
abriendo la puerta del
departamento de Monica a esta hora, ni por qué lleva sólo una camiseta 

boxers y sonríe así de
estúpidamente.
-¿Quién es, Brad? - pregunta Monica desde el interior.
Pero aunque no quiera pensarlo, ya sé las respuestas. No tengo nada qué 
hacer aquí.

*******

- ¿Quién era? - le pregunto a Brad apenas cierra la puerta. Sonríe y 
trae 
una bolsa de papel en
la mano.
- Doggett...
Maldición.
-...Traía esto. - abre la bolsa y sonríe aún más al ver el contenido. 
Yo ya 
sé qué hay
adentro. - Nos trajo el desayuno, son hot dogs...
- Salchichas polacas. Lo mejor de la ciudad...
Siento que la sangre se me está congelando en las venas y el corazón se 
me 
va a detener.
Simplemente no es justo.
No es justo que después de todo el valor que necesité para alejarme de 
él y 
tratar de olvidarlo,
para darle a mi relación con Brad otra oportunidad, él venga acá, con 
esas 
estúpidas salchichas
polacas, y me haga sentir así. No es justo que haya venido y se haya 
ido 
así. Porque sé que no
venía a insistir con lo nuestro, si traía esos hot dogs era para 
hacerme 
sentir cómoda, para
preguntar cómo estoy...
Salgo sin decir nada. No está en el pasillo. Tampoco hay rastros de él 
en la 
calle. Vestida con
pijama y la bata no puedo llegar más lejos.
- ¿Qué ocurre, Monica? - me pregunta Brad cuando vuelvo al 
departamento.
- No es nada, Brad...
- ¿Nada? Saliste corriendo como si hubieras visto un fantasma...
- Será mejor que te vayas, Brad.

El teléfono de John no contesta, tampoco su móvil. ¿Qué hice? (Dormí 
con 
Brad) No debería
sentirme así, no he hecho nada malo... (Brad le abrió la puerta). Se 
fue 
hace mas de tres horas,
¿dónde podría estar?
Aquí.
Doy un salto cuando llaman a la puerta. (Es él). La abro de un golpe. 
Es 
Dana.
-Hola, Dana...
-Monica...
Algo debe andar mal, porque baja la vista y se calla por un momento.
- Es John...

CONTINUA...  


 

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