COMFORT FOR ANOTHER Autor: Karen (snarky_freak@hotmail.com) Traducción: Alone Gunwoman Rating: PG-13 Palabras Clave: Reyes. Doggett. Doggettfic. ¡Doggett! ¡Doggett! ¡Doggett! Resumen: "Él le dijo más temprano dejar el pasado en el pasado. Ella no podría hacer que; no cuando el pasado era repitiéndose de nuevo" por. Spoiler: "This Is Not Happening" Disclaimer: De nuevo, ellos no son míos. Entonces, otra vez, deja de mirarme así, okay? Archivar: Ephemeral, Gossamer... Todos otros son más son bienvenidos, sólo por favor notifiqúenme... Nota del Autor: Hmm... Esto es sumamente experimental; sale realmente (creo) de mis otras historias. Imagino que debo intentar ocupar a Reyes tanto como he ocupado y arruinado a Doggett ¡(pobre hombre)! ----- Love, forgive me if I wish you grief, For in your grief You huddle to my breast, And for it Would I pay the price of your grief. -Stephen Crane, de "Intrigue" ----- Ella recordó vivamente la última vez lo tuvo entre sus brazos. Lo anhelaba después de esos tres días. Lo anhelaba después de las noches dolorosas siguieron a esos tres días. Entonces él durmió profundamente a su lado--esa última vez. Su cabeza descansaba en su pecho. Su oreja escuchaba su corazón. Su cálida respiración contra su piel desnuda. Se había enamorado de él, lo sabía. Debía haberse alejado entonces, pero no lo hizo. El no había querido herirla, y ella lo sabía. No tenía necesidad de él entonces, la última vez, de que la abrazara, de que la acercara a su cuerpo mientras élse mivóa en su lado... Todos eso había sido innecesario, porque ella nunca vió como una opción alejarse de él. Estaba con él por su propia voluntad. Sintiendo su dolor. Sintiendo su voz. Mónica. Lo siento. El no era del tipo que se va en el medio de la noche; él hacía un lugar para analizar las cosas, para asegurarse de que ella estaba bien. No era culpa lo que lo llevaba a hacer esto... Era simplemente la forma en la que él era. El en verdad se preocupaba por ella, y quizá, sólo quizá--en el más breve de los instantes, el menor de los casos... Quizá él de verdad la había amado. Amado. Le dolía como sonaba esa palabra en su mente. Tan definitiva, tan poco prometedora... tan muerta. Como muchas cosas esta noche. Ella hurgó en el bolsillo de su chaqueta, buscando cigarrillos. Debería dejarlo. El lo había dejado hace mucho tiempo. Tomado su consejo. Fumar es malo. Maldito Hombre Marlboro. No importa como lo veas, fumar no es atractivo. O bueno. Sin embargo, ¿Quién, en su sano juicio, puede resistir el sabor y olor de esos cigarros? Ella no podía creer ahora que le había dicho eso a él una vez. Demonios. Ella empezó a fumar después su última noche juntos. No su marca,aunque--también habría sido demasiado penoso, patético y degradante hacer eso. Pero, con cada cigarrillo recordaba la forma en que él movía sus ojos para concentrarse, la forma en que sostenía el encendedor en una mano, protegiendo la pequeña llama con la otra... La puerta se abrió inesperadamente. Bueno, no exactamente. Ella se había parado frente a la puerta lo que parecía una eternidad . Había tocado. Había esperado. Dispuesta. Sintiendo su dolor. Estaba siguiendo la derrota en su voz. De nuevo. "¿Qué?¿Qué pasa? " El frunció el entrecejo. El surco entre sus cejas era suficientemente profundo como para enterrarlo vivo. Su cabello estaba despeinado. Se había arremangado la camisa. Su corbata colgaba alrededor de su cuello. Era una visión familiar. Ella lo había visto así hace años. Pestañeó e intentó acerarse a pesar de la agudeza de su de sus reproches y su mirada irritada. Aclaró su garganta y blandío una mano temblorosa en dirección a su cuarto de motel. "¿Puedo pasar? " El se apoyó pesadamente contra la puerta, con sus manos en el umbral. Miró hacia la alfombra por un momento, sus hombros, y su pecho subán y bajaban rítmicamente mientras respiraba profundamente. Finalmente asntió, retrocedió, permitiendo así que entrara al cuarto obscuramente iluminado. Cuando ella pasó, él ladeó la cabeza y masculló su nombre. Ella lo miró y sonrió. "¿Sí? " "¿Qué pasa? " Ella se encogió de hombros nerviosamente. "Yo solo quise asegurarme--" "No te preocupes por mí, Mónica. Estoy bien." Ella se cruzó de brazos y lo miró dudosa. "No estas bien si crees que estas bien", ella hizo una pausa y se esforzó para encontrar las palabras correctas para expresar lo que ella realmente quería decir. "Quiero decir, considerado las circunstancias... " El asintió antes de cerrar la puerta y prácticamente hundirse en la silla al lado de la televisión. "Es solo que, no puedo creerlo. Todavía no puedo creerlo." Ella sabía lo suficiente como para no interrumpirlo, así que se quedó de pie en medio del cuarto y esperó a que continuara. El se apoyó hacia adelante en la silla y pasó ambas manos a través de su cabello castaño arenoso. "Yo se lo prometí. Le dije... " "No es tu culpa, John. Si algo... " Se movió inquieta cuando él dejo de mirar el suelo y clavó su mirada en ella. La mirada en sus ojos la advirtió de * no * decir nada que pudiera lamentar. De * No * decir nada sobre * su * compañera que lamentara después. Ella apartó su mirada de él y se encogió de hombros. "Ella se culpa. Por todo lo que pasa." "¿Es tan difícil de creer? ¿Es tan raro? " "No, éso no es lo que quise decir, yo--" "Ella se culpa. ¿Puedes culparla? " Su voz no cambió de tono, pero ella sabía que él no estaba en el humor. Para discutir con ella. Para enojarse con ella. Sabían había nada hostil entre ellos. El sabía que ella nunca diría algo para herir a su compañero, o dañar la reputación de su compañero; la dignidad de su compañero. Ella sabía que él nunca malinterpretaría sus palabras. El suspiró. .. "Mira, ha sido una noche larga" Ella asintió y se sentó al pie de la cama, directamente enfrente de él. "Sí, necesitas descansar. Se pondrá más difícil mañana. Deberías--" "No puedo. " El frotó ligera y discretamente el rabillo de su ojo con las yemas de los dedos. "¿Qué hay sobre Scully? Solo en caso de que ella--" "La agente Scully quiere estar sola. Necesita estar sola ahora, John." Ella hizo una pausa, tragó saliva inquietamente y suavemente tocó su rodilla. "Lo sabes." El le había dicho antes que dejara el pasado en el pasado. Ella no podía hacer eso; no cuando el pasado estaba repitiéndose. No cuando el el pasado estaba amenazando destruir a tantas personas de nuevo. Se sorprendió por la facilidad con la que él cedió.Estaba demasiado cansado. Estaba demasiado desconcertado. Demasiado aturdido. Además, él sabía que ella tenía razón. La realidad siempre te da un golpe bajo a mañana siguiente. Así había sido con Luke. Había sido así con su esposa. Había sido así entre ellos. El se levantó cautelosamente, echando una mirada alrededor del cuarto antes de inclinar su cabeza. "¿Ya cenaste? " El siempre se aseguraba de que ella estuviera bien. Esa era simplemente su forma de ser. Ella asintió. "¿Y tú? " "Yo no tengo hambre" murmuró, casi en un suspiro, mientras caminaba hacia el baño y abría el grifo. Se salpicaba de agua fría la cara; y sólo parecía hacerle sentir peor. Ella se sentó y lo miró desde la cama. Parecía más viejo. Aún así, todavía era bruscamente guapo, pero había algo ahora que lo hacía parecer... viejo. Los surcos en su entrecejo. Las líneas en su frente. El parecía cansado todo el tiempo. Cansado de la vida. Cansado de él mismo. Cansado de todo y de todos. "¿John? " El cerró el agua y la miró. Sin decir nada, ella se puso de pie, se dirigió sigilosamente al baño y tomó una toalla limpia de la percha. El permanecíó inmóvil mientras ella se acercaba, para secar su cara y cuello con la toalla en sus manos. "Yo sé por lo que estás pasando. Sé con lo que estás lidiando", susurró suavemente después de bajar la toalla y mirarlo. "No, no lo sabes. No puedes saberlo. " Ella sostuvo su mirada. Ninguno de los dos pestañeó.El fue el primero en apartar la mirada. Sabía que estaba equivocado. Sabía que ella podía sentir lo que él sentía. Sabía que ella podía darse cuenta de su dolor, su pérdida, su pesar, su enojo, su frustración... Sabía que estaba enojado con Fox Mulder. Sabía que había visto a Luke en Mulder. A su esposa en Dana Scully. Su vida estaba cayéndose a pedazos, de nuevo. Su mente se negó a creer esto--que ella verdaderamente compartía su pesar, su dolor--pero el resto de él... Lentamente se volvió para mirarla de nuevo. Las sombras oscuras bajo sus ojos le recordaron una noche particular. Sus dedos enredandose en su pelo. Su brazo alrededor de su cintura. Ella estaba llorando. Sus lágrimas estaban dejaban frías y humedas lineas en su pecho desnudo. Esas lágrimas habían bautizando con dolor su corazón. El dolor que él había infligido en ella. Ella lo abrazó entonces. Ella pestañeó varias veces mientras luchaba por recobrar el control sobre sus lágrimas necias. Estaba perdiendo la batalla rápidamente. Pensó que él estaba dormido. No pensó que le importaba, porque no la oiría. Te amo. Se preguntó si ella alguna vez comprendió que la escuchó profiriendo esas palabras. Se preguntó si ella sintió que su corazón latía una... dos, cinco, diez veces, quizá... Se preguntó cómo debió sentirse cuando ella, cuando cerró la puerta tras él. Se preguntó si ella quería que él la oyera. Se preguntó por qué ella no dijo más que esas palabras. Se preguntó qué debería haber dicho él. Qué podría decirle. Qué fué lo que él no quiso decir... Todas estas interrogantes lo llevaron a olvidarse de sus modales. La miró fijamente. Ella desvió la mirada, cohibidamente y mordió su labio inferior. Iba a encender un cigarrillo. "¿Porqué no dejas esa porquería? " Eso no era realmente lo que quería preguntar... Ella se encogió de hombros y sonrió inconcientemente. "Porque no puedo. " "Yo ni siquiera sabía que tú--, hasta que encendiste uno en el auto, cuando te recogí temprano en el aeropuerto" Ella no podía evitar sonreír abiertamente ante su comentario. "Es tu culpa." La sonrisa que se había empezando a formar en su cara inmediatamente desapareció. El miró hacia abajo y asintió. "Sí", su voz era grave, áspera, pesarosa. "Sí, así es." "Hey--" ella lo tomó por los hombros y le obligó a mirárla. "Estaba bromeando. Yo me hice esto, John, lo sabes." Sus manos eran cálidas. Lo estaban reconfortando. Ella estaba impidiéndo que se derrumbase. Cerró sus ojos y respiró profundamente. Pudo oler el humo del cigarro. Y perfume. Y a ella. Su olor. Su olor. Hasta entonces, nunca había comprendido cuánto la extrañaba. La extrañaba. Estaba luchando contra sus propios pensamientos, luchando contra sus propios recuerdos, luchando contra los demonios que, a su modo de ver, eran demasiado poderosos. Sus lágrimas. Ella estaba llorando. Él no estaba dormido. Te amo. Mónica. Lo siento. "Acuéstate, John. Te ves como si fueras a caer del cansancio, vamos". Ella estaba invitándolo suavemente a dormir, a descansar... Ella estaba apagando las luces del baño, llevándolo hacia la cama, bajo las sábanas... estaba confortándolo de nuevo. Ella estaba preparándose para otro error. El mismo error que había provocado que esas palabras salieran de su boca, esas palabras que él sabía y recordaba bien. "No " El negó con la cabeza y la hizo a un lado ligeramente. "Puedo hacer esto. No me ayudes.Deja de ayudarme." Ella ignoró su protesta y buscó intensamente en su maleta. Sacó su camiseta con las iniciales `USMC´ y unos pantalones de pyjama de franela verde. "Aquí. Pónte esto." "Mónica." "No, mira--me iré después de que te cambies y te acuestes en la cama. Vamos, John--necesitas dormir." Ella puso la ropa en sus manos y se sentó en la silla que él había ocupado antes. "No hay nada que puedas hacer hasta mañana, e incluso entonces... " El escuchó distraídamente lo que ella estaba diciendo mientras se ponía renuentemente su ropa de dormir. El sabía, por su tono de voz, que ella estaba nerviosa; intranquila. Estaba ahí incomodamente sentada, mientras lo miaraba cambiarse . El estaba demasiado agotado como para estar incómodo. "... tu cuerpo no puede resistir tanto--lo sabes. Y además, ¿Cómo puedes ayudar a la agente Scully si ni siquiera puedes sostenerte sobre los pies...?" Su mente estaba corriendo, intentando desesperadamente contener el pánico en ella. Apartó su mirada de él. Miró su sombra en la alfombra. Podría ver el contorno de sus hombros, su cintura, sus piernas... Apartó la vista de la sombra. Aclaró su garganta. "¿Estas listo? " "Ya" El no podía evitar el tono divertido de su voz. Muchas personas en al FBI encontraba la personalidad de ella extraña e irritante; pero a él le parecía adorable. Su seriedad, su modo de manejar las cosas, ese era el aspecto de su personalidad que le atraía de él a ella. "Okay". Ella se levantó de la silla y lo miró. Ya estaba acostado en la cama, sus ojos que se entrecerraron, mientras la miraba soñolientamente. "¿Mónica? , Gracias." Ella lo despidió con un encogimiento de hombros. "Duerme." Ella le dedicó una sonrisa pequeña, apagó la lámpara y se dirigió a la puerta. "Te despertaré mañana." El se levantó, quedando sentado en la cama y la llamó desde la obscuridad. "Mónica." "¿Uh-huh? " El dudó. ¿Qué debía decir? ¿Qué podía decir? ¿Qué no quería decir? "¿Estás bien, John? ¿Qué pasa? " La escuchó acercarse una vez más. Podía oír una legítima preocupación en su voz. "No estoy bien", sé escuchó a sí mismo diciendo esto inquietamente. "No he estado bien en años. Y lo que pasó esta noche solo ha empeorado las cosas... ' "¿Que--" El sacó su mano de entre las sábanas y la tomó del antebrazo. "No quiero que te vayas." Ella podía sentir su mano en su brazo. Podía sentirle jalarla hacia la cama, bajo las sábanas, a su lado. El se apoyó sobre su costado y movió las almohadas para acomodarlas para ellos dos. Mientras él se recostaba, la atraía más cerca a él, acomodando su cabeza contra su pecho, su oreja escuchando su corazón. Estaba extraordinariamente callada; extraordinariamente relajada. El presionó suavemente su boca contra su sien y cerró los ojos. "Buenas noches, John", ella respiró suavemente antes de envolver su delgado brazo alrededor de su cintura. Ella podría sentir las lágrimas en sus ojos. Pestañeó inutilmente. Ella siempre encontraba el modo de llegar a él cuando se encontraba así. Cuando el peso que él decidía llevar sobre los hombros resultaba ser demasiado. Que primero tiempo, ella lo encontró entre su pesar. Esta vez, él la buscó. Ella se alegraba por eso, y sabía por qué. Era la única modo en que ellos podían estar juntos. Era el único en que él se permitía abrirse con ella. Era el único modo en el que él se permitía dejarla entrar. El realmente lo sentía. Todavía lo sentía. El realmente la había amado. No la amaba, pero la había amado... Y quizá, sólo quizá--hasta cierto punto--él todavía la amaba. EL FIN envíe los comentarios a: snarky_freak@hotmail.com