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Modelos de Organización Familiar El hecho de que la mujer se haya incorporado masivamente al mercado laboral no quiere decir que todas ellas deban o deseen hacerlo. Se trata, pues, de generar grados de flexibilidad en las estructuras sociales para que éstas se adapten a la familia y a sus necesidades en cada momento, y no al revés. Cronológicamente, podemos distinguir cuatro modelos de organización familiar: - M 1: es el modelo propio de la sociedad rural. El más primitivo y aún vigente en algunas zonas del planeta. La mujer trabaja dentro y fuera de la casa. - M 2: es el de la tradicional división de roles. Él trabaja fuera y ella se ocupa del cuidado del hogar. Fue el más frecuente en las clases medias españolas durante los dos primeros tercios del siglo XX. - M 3 : ambos salen a trabajar y ella hace «doble jornada»; es decir, además asume las responsabilidades de la casa. - M 4: ambos trabajan fuera del hogar y comparten a la vez las tareas domésticas y las responsabilidades educativas. Este último modelo es el que parecen promover algunos gobiernos en la actualidad. Pero cabría todavía hablar de un quinto modelo, el M 5, hacia el que deberíamos llegar, en el que cada familia opta por distintas alternativas en distintos momentos de su ciclo vital, según sus necesidades, perfil y preferencias. Se trata, pues, de favorecer el marco de la libertad de elección.[1] Las mujeres con doble jornada, a pesar de sentir la sobrecarga, no por ello confiesan una mayor insatisfacción en su vida. La armonía se logra no tanto por la conjunción de factores externos, sino más bien gracias a «un modo peculiar de afrontar el conflicto»; es decir, utilizando estrategias personales concretas que anticipan el conflicto y ayudan a superarlo. Se trata de integrar en nuestra cabeza ambos mundos, que en absoluto son contrapuestos, más bien se complementan y exigen mutuamente. "Simplemente quisiéramos disponer de un poco de tiempo para nosotras mismas, sin esfuerzos, sin obligaciones. quisiéramos poder decir a veces: «no va más. Un momento. Tengo ganas de respirar un poco». Quisiéramos dejar de estar en el punto de mira, bajar del pedestal al que nos hemos encaramado, En resumen, que nos dejen en paz... Dejar de ser Mujeres ejemplares y ser sencillamente Humanas. Como todo el mundo. Con nuestros defectos y nuestras debilidades. No sentirnos rebajadas cuando el motor se cala. Confesar sin estremecernos que no podemos hacerlo todo. Y que ya hacemos bastante. Conservar la ambición, pero a nuestra medida, el mundo está ya demasiado lleno de fantasmones. Tomaremos nuestro tiempo para vivir, porque la vida es corta y nadie es perfecto."[2] Dos estudios[3] recientes destacan la frustración de las mujeres con doble jornada, al reconocer que necesitarían días de 26 horas para cumplir sus compromisos. Entre los 30 y 55 años, el 60 % creen que la relación con su familia mejoraría y sobre todo mejoraría su felicidad personal. Es un tema con múltiples implicaciones, su labor de sustento familiar, tanto de sus descendientes como de sus ascendientes, de su aporte a la cohesión familiar, de su sacrificio con jornadas de trabajo de 25,96 horas diarias.[4] Esto que metafísicamente parece imposible, en realidad es factible si lo sabemos replantear, si aprendemos de los mejores ejemplos de aquellas mujeres profesionales que ya lo están consiguiendo; y no es que dispongan de 2 horas diarias adicionales, sino que no las necesitan para lograr ser felices y sentirse satisfechas consigo mismas y con sus compromisos familiares y profesionales. La situación de la mujer profesional según otro estudio realizado en España[5], las 10 dificultades percibidas por ellas mismas: 1. Dificultades para conciliar vida familiar y laboral. 2. Ausencia de flexibilidad laboral. 3. El estrés. 4. Largas jornadas y dobles jornadas. 5. Escaso acceso a la información y red de contactos masculina. 6. Escasez de apoyos. 7. Diferencias en la remuneración. 8. Escasa formación en gestión del tiempo. 9. Dificultades para encontrar apoyo logístico en el hogar. 10. Movilidad geográfica: situación extrema de conciliación La mayoría de las mujeres profesionales desean conseguir el equilibrio entre su vida personar/familiar y profesional. Por esto, al diseñar nuestros servicios, nos centramos en elementos en los que nuestra ayuda (5) experimentada y su implicación de forma activa (8) pueden hacer la diferencia, sobre todo en el ámbito individual, ya que en el legislativo, o en el de concienciación social, o empresarial, como persona individualmente resulta casi imposible actuar. Escaso acceso a la información y red de contactos masculina.“Marginadas de los contactos informales de comunicación, las mujeres se benefician con mayor dificultad que los hombres del apoyo de mentores o de patrocinadores en su mayoría masculinos. Ya hace tiempo que se puso de manifiesto el nexo existente entre éxito profesional y padrinazgo. En los años setenta, dos de cada tres dirigentes de grandes empresas estadounidenses reconocían haber sido apoyados al menos por un mentor, lo cual había tenido como resultado, sobre todo, conseguir un sueldo más elevado y en menos tiempo.” Mary Ann Devann; Male/Female Careers. The First Decade. Coumbia University, 1984 (p. 50). Diferencias de RemuneraciónHay múltiples formas para mejorar sus resultados en el ámbito profesional, ponerlos de manifiesto y ser justamente remunerada. Si es que merece la pena la organización donde se desempeña su labor actual. Por otra parte es muy importante ganar en autoconciencia y eso incluye liberarnos de la perniciosa tendencia natural a la comparación; llegar a reconocer lo incomparables que somos las personas en tanto que somos individuos, tal y como apunta Jodorowsky. Escasa formación en gestión del tiempoÉsta es una de las grandes asignaturas pendientes. Tan sólo un 30 por ciento de las encuestadas da importancia a esta competencia, a pesar de ser una de las más relevantes a la hora de afrontar con éxito el conflicto trabajo-familia desde el punto de vista individual. Probablemente y aunque la mayoría de ellas prioriza y aprovecha su tiempo, no por eso se sienten satisfechas con los resultados. La sensación de no llegar a todos es lo habitual. La queja generalizada de la mujer profesional es la falta de tiempo personal para ella, lo que su pareja traduce “en tiempo para nosotros”, donde el nosotros es el mismo en primer término y las tareas familia en segundo término; demasiadas veces la pareja piensa que la mujer ya tiene suficiente tiempo para ella, contando en este capítulo todo su tiempo fuera de casa, incluido el profesional, ya que lo hace por su propio “gusto”. El resto de las BarrerasMinimizar las consecuencias negativas o que se suavicen, el resto de los puntos, también depende en alguna medida de cada mujer y lo pueden hacer también con nuestra ayuda. Ha de preguntarse que puede hacer para conciliar la vida familiar y laboral (1), o para conseguir la flexibilidad laboral (2) y que la afecte en menor medida; evitar el estrés (3), reconocer que el día tiene siempre 24 horas y que el secreto está en la satisfacción personal equilibrada (4), negociar y estimular los apoyos profesionales (6), y sus propias valoraciones sobre movilidad geográfica (10). NOTAS [1] La Ambición Femenina. Cómo re-conciliar TRABAJO Y FAMILIA. Nuria Chinchilla y Consuelo León. Ed. Aguilar 2004. pág. 35-36 [2] ¡Hasta el moño! (de ser superwoman) de Michèle Fitoussi Ed. Muchnick 1989 8476690916. pág. 17 - 18 La autora Michèle Fitoussi que es una Superwoman de treintaidós años que por un lado descuella como periodista en la revista Elle y por otro se ocupa de sus dos hijos. [3] Universidad de Bristol, 1999, citado en Zenit.org y otro es el Estudio sociológico sobre las amas de casa. Publicado en Madrid el 2003 por el Instituto de la Mujer. pág. 214
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