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El hombre ms grande de todos los tiempos.
Espaol (gt-S)

Versin Mobile: 2.06

Para la edicin en papel:
(c) 1991
Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
Todos los derechos reservados

Para la Watchtower Library 2001:
(c) 2002
Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
Todos los derechos reservados


Para comentarios, sugerencias o errores en la versin Tomeraider, contactar con triskel@internautas.org

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<new>De los publicadores
<a:Contenido>ndice de captulos</a>

Las citas de la Biblia se toman de la versin en lenguaje moderno <i>Traduccin del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras,</i> edicin de 1987

<b>Reconocimientos:</b>

Fotos de las guardas: Garo Nalbandian

Anterior: Pastor y ovejas, entre Beln y Jerusaln

Posterior: Pescadores en el mar de Galilea

Mapa que precede al Captulo 1: basado en un mapa que es propiedad de Pictorial Archive (Near Eastern History) Est. and Survey of Israel


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<new>Contenido
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<a>De los publicadores</a>
<a>El hombre ms grande de todos los tiempos</a>
<a>La tierra donde vivi y sirvi Jess</a>
<a>Captulo 1</a>
<a>Captulo 2</a>
<a>Captulo 3</a>
<a>Captulo 4</a>
<a>Captulo 5</a>
<a>Captulo 6</a>
<a>Captulo 7</a>
<a>Captulo 8</a>
<a>Captulo 9</a>
<a>Captulo 10</a>
<a>Captulo 11</a>
<a>Captulo 12</a>
<a>Captulo 13</a>
<a>Captulo 14</a>
<a>Captulo 15</a>
<a>Captulo 16</a>
<a>Captulo 17</a>
<a>Captulo 18</a>
<a>Captulo 19</a>
<a>Captulo 20</a>
<a>Captulo 21</a>
<a>Captulo 22</a>
<a>Captulo 23</a>
<a>Captulo 24</a>
<a>Captulo 25</a>
<a>Captulo 26</a>
<a>Captulo 27</a>
<a>Captulo 28</a>
<a>Captulo 29</a>
<a>Captulo 30</a>
<a>Captulo 31</a>
<a>Captulo 32</a>
<a>Captulo 33</a>
<a>Captulo 34</a>
<a>Captulo 35</a>
<a>Captulo 36</a>
<a>Captulo 37</a>
<a>Captulo 38</a>
<a>Captulo 39</a>
<a>Captulo 40</a>
<a>Captulo 41</a>
<a>Captulo 42</a>
<a>Captulo 43</a>
<a>Captulo 44</a>
<a>Captulo 45</a>
<a>Captulo 46</a>
<a>Captulo 47</a>
<a>Captulo 48</a>
<a>Captulo 49</a>
<a>Captulo 50</a>
<a>Captulo 51</a>
<a>Captulo 52</a>
<a>Captulo 53</a>
<a>Captulo 54</a>
<a>Captulo 55</a>
<a>Captulo 56</a>
<a>Captulo 57</a>
<a>Captulo 58</a>
<a>Captulo 59</a>
<a>Captulo 60</a>
<a>Captulo 61</a>
<a>Captulo 62</a>
<a>Captulo 63</a>
<a>Captulo 64</a>
<a>Captulo 65</a>
<a>Captulo 66</a>
<a>Captulo 67</a>
<a>Captulo 68</a>
<a>Captulo 69</a>
<a>Captulo 70</a>
<a>Captulo 71</a>
<a>Captulo 72</a>
<a>Captulo 73</a>
<a>Captulo 74</a>
<a>Captulo 75</a>
<a>Captulo 76</a>
<a>Captulo 77</a>
<a>Captulo 78</a>
<a>Captulo 79</a>
<a>Captulo 80</a>
<a>Captulo 81</a>
<a>Captulo 82</a>
<a>Captulo 83</a>
<a>Captulo 84</a>
<a>Captulo 85</a>
<a>Captulo 86</a>
<a>Captulo 87</a>
<a>Captulo 88</a>
<a>Captulo 89</a>
<a>Captulo 90</a>
<a>Captulo 91</a>
<a>Captulo 92</a>
<a>Captulo 93</a>
<a>Captulo 94</a>
<a>Captulo 95</a>
<a>Captulo 96</a>
<a>Captulo 97</a>
<a>Captulo 98</a>
<a>Captulo 99</a>
<a>Captulo 100</a>
<a>Captulo 101</a>
<a>Captulo 102</a>
<a>Captulo 103</a>
<a>Captulo 104</a>
<a>Captulo 105</a>
<a>Captulo 106</a>
<a>Captulo 107</a>
<a>Captulo 108</a>
<a>Captulo 109</a>
<a>Captulo 110</a>
<a>Captulo 111</a>
<a>Captulo 112</a>
<a>Captulo 113</a>
<a>Captulo 114</a>
<a>Captulo 115</a>
<a>Captulo 116</a>
<a>Captulo 117</a>
<a>Captulo 118</a>
<a>Captulo 119</a>
<a>Captulo 120</a>
<a>Captulo 121</a>
<a>Captulo 122</a>
<a>Captulo 123</a>
<a>Captulo 124</a>
<a>Captulo 125</a>
<a>Captulo 126</a>
<a>Captulo 127</a>
<a>Captulo 128</a>
<a>Captulo 129</a>
<a>Captulo 130</a>
<a>Captulo 131</a>
<a>Captulo 132</a>
<a>Captulo 133</a>
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<new>El hombre ms grande de todos los tiempos
<a:Contenido>ndice de captulos</a>

PUEDE llamarse a algn hombre indiscutiblemente el hombre ms grande de todos los tiempos? Cmo se mide la grandeza del hombre? Por su genio como militar?, por su fortaleza fsica?, por su capacidad mental?

El historiador H. G. Wells dijo que la grandeza del hombre se puede medir por 'lo que deja plantado para que se desarrolle, y si puso o no a pensar a otros en nuevas direcciones con un vigor que persistiera despus de l'. Aunque Wells no afirm ser cristiano, reconoci lo siguiente: "Si se aplica esta prueba, Jess est en primer lugar".

Alejandro el Grande (Alejandro Magno), Carlomagno (llamado "el Grande" hasta mientras todava estaba vivo), y Napolen Bonaparte fueron gobernantes poderosos. Por su imponente presencia influyeron profundamente en sus sbditos. Sin embargo, se informa que Napolen dijo: "Jesucristo ha ejercido influencia y mando sobre Sus sbditos sin Su presencia corporal visible".

Por sus dinmicas enseanzas y por el modo como vivi en conformidad con ellas, Jess ha afectado profundamente la vida de la gente por casi dos mil aos. Como bien lo expres un escritor: "El conjunto de cuanto ejrcito haya marchado y cuanta armada haya sido construida y cuanto parlamento haya funcionado y cuanto rey haya gobernado no ha tenido en la vida del hombre sobre esta Tierra un efecto que iguale al de l".

<b>Persona histrica</b>

Sin embargo, aunque parezca extrao, algunos dicen que Jess nunca existi... que es, en realidad, la creacin de unos hombres del primer siglo. En respuesta a los escpticos que se expresan as, el respetado historiador Will Durant present este argumento: "El que unos cuantos hombres sencillos hubieran inventado en una sola generacin una personalidad tan vigorosa y atractiva, una tica tan sublime y una visin tan inspiradora de la hermandad humana sera un milagro mucho ms increble que cualquiera de los que se han anotado en los Evangelios".

Pregntese: Pudiera alguien que nunca hubiera existido haber afectado tan notablemente la historia humana? La obra de consulta <i>The Historians' History of the World</i> (La historia universal vista por historiadores) declar: "El resultado histrico de las actividades [de Jess] sobrepas en importancia, hasta desde un punto de vista estrictamente seglar, los hechos de todo otro personaje histrico. Desde su nacimiento data una nueva era reconocida por las principales civilizaciones del mundo".

S, considere eso. Hasta los calendarios de hoy da se basan en el ao en que supuestamente naci Jess. "Las fechas que antecedieron a ese ao se designan a.C., o <i>antes de Cristo</i> -explica <i>The World Book Encyclopedia-.</i> Las fechas posteriores a ese ao se designan A.D., o <i>anno Domini</i> (en el ao de nuestro Seor)."

Sin embargo, los crticos sealan que todo lo que en verdad sabemos de Jess se halla en la Biblia. No hay otros registros contemporneos sobre l, dicen. Hasta H. G. Wells escribi: "Los antiguos historiadores romanos pasaron por alto por completo a Jess; l no dej impresin en los registros histricos de su tiempo". Pero es cierto eso?

Aunque las referencias a Jesucristo por historiadores seglares de la antigedad son pocas, s existen. Cornelio Tcito, un respetado historiador romano del primer siglo, escribi: "El autor de este nombre [cristianos] fue Cristo, el cual, imperando Tiberio, haba sido justiciado por orden de Poncio Pilato, procurador de la Judea". Suetonio y Plinio el Joven, otros escritores romanos de aquel tiempo, tambin mencionaron a Cristo. Adems, Flavio Josefo, un historiador judo del primer siglo, escribi acerca de Jacobo (Santiago), a quien llam "hermano de Jess que se llam Cristo".

Por eso, <i>The New Encyclopdia Britannica</i> llega a esta conclusin: "Estos relatos independientes prueban que en la antigedad ni siquiera los opositores del cristianismo pusieron alguna vez en tela de juicio la historicidad de Jess, que fue cuestionada por primera vez, y sin base adecuada, a fines del siglo XVIII, durante el XIX y a principios del XX".

Sin embargo, esencialmente todo lo que se conoce acerca de Jess fue puesto por escrito por sus seguidores del primer siglo. Sus informes se han conservado en los Evangelios... libros bblicos escritos por Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Qu dicen estos relatos acerca de quin era Jess?

<b>Quin era, realmente?</b>

Los que se asociaron con Jess en el primer siglo se hicieron esa pregunta. Cuando vieron que con una reprensin Jess calm milagrosamente un mar azotado por el viento, se preguntaron, atnitos: "Quin, realmente, es este[?]". Ms tarde, en otra ocasin, Jess pregunt a sus apstoles: "Ustedes, quin dicen que soy?". (Marcos 4:41; Mateo 16:15.)

Si a usted se le hiciera esa pregunta, qu contestara? Era Jess en realidad Dios? Hoy muchos dicen que era Dios. Sin embargo, los que se asociaron con l nunca creyeron que l fuera Dios. La respuesta del apstol Pedro a la pregunta de Jess fue: "T eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo". (Mateo 16:16.)

Jess nunca afirm que fuera Dios, pero reconoci que era el Mesas o Cristo prometido. Tambin dijo que era "Hijo de Dios", <i>no Dios.</i> (Juan 4:25, 26; 10:36.) Sin embargo, la Biblia no dice que Jess fuera un hombre como cualquier otro hombre. Era una persona muy especial, porque Dios lo cre antes de todas las dems cosas. (Colosenses 1:15.) Por miles de millones de aos o ms, aun antes de la creacin del universo fsico, Jess vivi en el cielo como espritu y disfrut de compaerismo ntimo con su Padre, Jehov Dios, el Magnfico Creador. (Proverbios 8:22, 27-31.)

Entonces, unos dos mil aos atrs, Dios transfiri la vida de su Hijo a la matriz de una mujer, y Jess lleg a ser un hijo humano de Dios, nacido de una mujer del modo normal. (Glatas 4:4.) Mientras Jess se desarrollaba en la matriz, y mientras se cri como nio, dependi de las personas a quienes Dios haba seleccionado para que fueran sus padres terrestres. Con el tiempo, a Jess ya hombre se le concedi recordar toda su asociacin anterior con Dios en el cielo. (Juan 8:23; 17:5.)

<b>Lo que lo hizo el ms grande</b>

Porque imit cuidadosamente a su Padre celestial, Jess fue el hombre ms grande de todos los tiempos. Como Hijo fiel, Jess copiaba con tanta exactitud a su Padre que pudo decir a sus seguidores: "El que me ha visto a m ha visto al Padre tambin". (Juan 14:9, 10.) En toda situacin aqu en la Tierra hizo tal como su Padre, el Dios Todopoderoso, habra hecho. "No hago nada por mi propia iniciativa -explic Jess-; sino que hablo estas cosas as como el Padre me ha enseado." (Juan 8:28.) Por eso, cuando estudiamos la vida de Jesucristo estamos en realidad obteniendo un cuadro claro de precisamente cmo es Dios.

As, aunque el apstol Juan reconoci que "a Dios ningn hombre lo ha visto", todava pudo escribir que "Dios es amor". (Juan 1:18; 1 Juan 4:8.) Juan poda hacer esto porque conoca el amor de Dios mediante lo que vio en Jess, quien era el reflejo perfecto de su Padre. Jess era compasivo, bondadoso, humilde y abordable. Los dbiles y oprimidos se sentan cmodos en su presencia, lo mismo que personas de toda clase... hombres, mujeres, nios, los ricos, los pobres, poderosos y hasta pecadores viles. Solo a las personas de corazn inicuo no les gustaba.

S, Jess no simplemente ense a sus seguidores a amarse unos a otros, sino que les mostr cmo. "Como yo los he amado -dijo-, que ustedes tambin se amen los unos a los otros." (Juan 13:34.) El conocer "el amor del Cristo", explic uno de sus apstoles, "sobrepuja al conocimiento". (Efesios 3:19.) S, el amor que Cristo demostr sobrepasa al conocimiento acadmico de datos y "obliga" a otros a responder al amor. (2 Corintios 5:14.) As, en particular el sobrepujante ejemplo de amor de Jess lo hizo el hombre ms grande de todos los tiempos. Su amor ha afectado el corazn de millones a travs de los siglos y ha resultado ser para ellos una influencia beneficiosa.

Sin embargo, puede que algunos presenten esta objecin: 'Mire todos los crmenes que se han cometido en el nombre de Cristo: las cruzadas, la Inquisicin y las guerras en que millones de supuestos cristianos se han matado unos a otros como combatientes en lados opuestos'. Pero la verdad es que los que hacen estas cosas niegan por sus hechos que sean seguidores de Jess. Las enseanzas y el modo de vivir de l condenan las acciones de ellos. Hasta un hind, Mohandas Gandhi, se sinti impulsado a decir: 'Amo a Cristo, pero desprecio a los cristianos porque no viven como vivi Cristo'.

<b>Benefciese aprendiendo de l</b>

De seguro ningn estudio pudiera ser ms importante hoy que el de la vida y el ministerio de Jesucristo. El apstol Pablo inst: 'Miren atentamente a Jess. S, considrenlo con sumo cuidado y atencin'. Y Dios mismo dio este mandato acerca de su Hijo: <i>"Escchenle".</i> Esto es lo que el libro <i>El hombre ms grande de todos los tiempos</i> le ayudar a hacer. (Hebreos 12:2, 3; Mateo 17:5.)

Se ha hecho un esfuerzo por presentar todo suceso de la vida terrestre de Jess que se relata en los cuatro Evangelios, lo que incluye los discursos que pronunci y sus ilustraciones y milagros. Hasta el grado posible, todo se relata en el orden en que tuvo lugar. Al fin de cada Captulo hay una lista de los textos bblicos sobre los cuales se basa el Captulo. Se le estimula a leer esos textos y contestar las preguntas de repaso que se suministran.

Un erudito de la Universidad de Chicago afirm recientemente: "En los ltimos veinte aos se ha escrito ms acerca de Jess que en los dos milenios anteriores". Sin embargo, es vitalmente necesario considerar personalmente los relatos evanglicos, porque como dijo <i>The Encyclopdia Britannica:</i> "Muchos estudiantes modernos han estado tan ocupados con teoras en conflicto acerca de Jess y los Evangelios que han descuidado el estudio de las fuentes fundamentales mismas".

Estamos seguros de que despus que usted considere con cuidado y sin prejuicio los relatos evanglicos concordar en que los sucesos ms importantes de la historia humana tuvieron lugar durante el reinado del csar romano Augusto, cuando Jess de Nazaret vino para dar su vida por nosotros.

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<new>La tierra donde vivi y sirvi Jess
<a:Contenido>ndice</a>

<b>[Mapa]</b>

(Vase la publicacin para ver el texto completo)

<i>MAR MEDITERRNEO (EL MAR GRANDE)</i>

Sidn

Mte. Hermn

 FENICIA

Tiro

Cesarea de Filipo

 GALILEA

Corazn

Betsaida

Capernaum

Can

Tiberades

<i>MAR DE GALILEA</i>

Nazaret

Nan

<i>Ro Jordn</i>

Sicar

Mte. Guerizim

Fuente de Jacob

 SAMARIA

Arimatea

Efran

Jeric

Emas

Betfagu

Jerusaln

Betania

Beln

 JUDEA

<i>MAR SALADO</i>

 DECPOLIS

 PEREA




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<new>Captulo 1
<b>Mensajes del cielo</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

TODA la Biblia es, en realidad, un mensaje procedente del cielo, que nuestro Padre celestial ha provisto para nuestra instruccin. Sin embargo, aproximadamente 2.000 aos atrs un ngel que est "de pie cerca y delante de Dios" fue portador de dos mensajes especiales. El nombre de este ngel es Gabriel. Examinemos las circunstancias de estas dos importantes visitas a la Tierra.

Corre el ao 3 a.E.C. En las colinas de Judea, probablemente no muy lejos de Jerusaln, vive un sacerdote de Jehov llamado Zacaras. Tanto l como su esposa Elisabet ya han envejecido. Y no tienen hijos. Zacaras est en su turno de servicio sacerdotal en el templo de Dios en Jerusaln. De repente, Gabriel aparece al lado derecho del altar del incienso.

A Zacaras le da mucho miedo. Pero Gabriel lo tranquiliza dicindole: "No temas, Zacaras, porque tu ruego ha sido odo favorablemente, y tu esposa Elisabet llegar a ser para ti madre de un hijo, y has de ponerle por nombre Juan". Gabriel pasa a proclamar que Juan "ser grande delante de Jehov" y que 'alistar para Jehov un pueblo preparado'. Sin embargo, Zacaras no puede creer aquello. Parece tan imposible que l y Elisabet puedan tener un hijo a su edad! De modo que Gabriel le dice: "No podrs hablar hasta el da en que sucedan estas cosas, porque no creste mis palabras".

Pues bien, mientras tanto la gente que est afuera se pregunta a qu se debe la tardanza de Zacaras en el templo. Cuando finalmente sale, no puede hablar; solamente puede hacer seas con las manos, y la gente se da cuenta de que ha visto algo sobrenatural.

Cuando se cumple el perodo de su servicio en el templo, Zacaras regresa a su casa. Y poco despus sucede lo que se le dijo... Elisabet queda encinta! Mientras espera que su hijo nazca, Elisabet permanece en su casa por cinco meses, alejada de la gente.

Despus Gabriel aparece otra vez. Y a quin habla? A una joven soltera del pueblo de Nazaret, llamada Mara. Qu mensaje entrega esta vez? Escuche! "Has hallado favor con Dios", dice Gabriel a Mara. "Mira!, concebirs en tu matriz y dars a luz un hijo, y has de ponerle por nombre Jess". Gabriel aade: "Este ser grande y ser llamado Hijo del Altsimo; [...] y reinar sobre la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habr fin".

Podemos estar seguros de que Gabriel se siente privilegiado por ser portador de estos mensajes. Y cuando leamos ms acerca de Juan y Jess veremos con mayor claridad por qu, precisamente, son tan importantes estos mensajes del cielo. <b>(2 Timoteo 3:16; Lucas 1:5-33.)</b>

 Qu dos importantes mensajes procedentes del cielo se entregan?

 Quin entrega los mensajes, y a quines?

 Por qu son tan difciles de creer los mensajes?




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<new>Captulo 2
<b>Recibe honra antes de nacer</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS que el ngel Gabriel dice a la joven Mara que ella dar a luz un niito que llegar a ser un rey eterno, Mara pregunta: "Cmo ser esto, puesto que no estoy teniendo coito con varn alguno?".

"Espritu santo vendr sobre ti -explica Gabriel-, y poder del Altsimo te cubrir con su sombra. Por eso, tambin, lo que nace ser llamado santo, Hijo de Dios."

Para ayudar a Mara a creer su mensaje, Gabriel pasa a decir: "Y, mira!, tu parienta Elisabet tambin ha concebido ella misma un hijo, en su vejez, y este es el sexto mes para ella, la llamada estril; porque con Dios ninguna declaracin ser una imposibilidad".

Mara acepta lo que Gabriel dice. Y cmo responde? "Mira! La esclava de Jehov!", exclama. "Efectese conmigo segn tu declaracin."

Poco despus que Gabriel se va, Mara se prepara y va a visitar a Elisabet, quien vive con su esposo, Zacaras, en la serrana de Judea. Desde Nazaret, donde vive Mara, este es un largo viaje de quizs tres o cuatro das.

Cuando Mara llega finalmente a la casa de Zacaras, entra y saluda. Entonces Elisabet se llena de espritu santo, y dice a Mara: "Bendita eres t entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu matriz! Pues a qu se debe que tenga yo este privilegio, de que venga a m la madre de mi Seor? Porque, mira!, al entrar en mis odos el sonido de tu saludo, la criatura que llevo en la matriz salt con gran alegra".

Al or esto, Mara responde con gratitud sincera: "Mi alma engrandece a Jehov, y mi espritu no puede menos que llenarse de gran gozo a causa de Dios mi Salvador; porque l ha mirado la posicin baja de su esclava. Pues, mira!, desde ahora todas las generaciones me declararn feliz; porque grandes obras me ha hecho el Poderoso". Sin embargo, a pesar del favor que se le muestra, Mara dirige toda la honra a Dios. "Santo es su nombre -dice-; y por generaciones tras generaciones su misericordia est sobre los que le temen."

Mara sigue alabando a Dios en una cancin proftica inspirada, al proclamar: "Poderosamente ha ejecutado con su brazo, ha esparcido a los que son altivos en la intencin de su corazn. Ha rebajado de tronos a hombres de poder, y ensalzado a los de condicin humilde; a los que tenan hambre los ha satisfecho plenamente con cosas buenas, y ha despedido sin nada a los que tenan riquezas. Ha venido en socorro de Israel su siervo, para recordar la misericordia, as como dijo a nuestros antepasados, a Abrahn y a su descendencia, para siempre".

Mara pasa con Elisabet unos tres meses, y sin duda rinde mucha ayuda durante estas ltimas semanas del embarazo de Elisabet. Qu excelente es que estas dos mujeres fieles, que han quedado embarazadas con la ayuda de Dios, puedan estar juntas en este perodo bendito de su vida!

Not usted la honra que se rindi a Jess aun antes de que naciera? Elisabet lo llam "mi Seor", y la criatura que llevaba todava en la matriz salt de gozo cuando Mara se present all. Por otro lado, despus otras personas trataron con poco respeto a Mara y al hijo que ella esperaba, como veremos. <b>(Lucas 1:26-56.)</b>

 Qu dice Gabriel para ayudar a Mara a entender cmo llegara a estar embarazada?

 Cmo recibi Jess honra antes de nacer?

 Qu dice Mara en una cancin proftica de alabanza a Dios?

 Cunto tiempo pasa Mara con Elisabet, y por qu es apropiado que Mara est con Elisabet durante este tiempo? 




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<new>Captulo 3
<b>Nace el preparador del camino</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

ELISABET est a punto de dar a luz. Mara ha pasado los ltimos tres meses con ella. Pero ahora es tiempo de que Mara se despida y emprenda el largo viaje de regreso a su pueblo, Nazaret. En unos seis meses, ella tambin tendr un beb.

Poco despus que Mara se va, Elisabet da a luz. Qu alegra hay cuando el nacimiento tiene lugar sin complicaciones y tanto Elisabet como el beb disfrutan de buena salud! Cuando Elisabet muestra el pequeuelo a sus vecinos y parientes, todos se regocijan con ella.

De acuerdo con la Ley de Dios, en Israel un varoncito tiene que ser circuncidado al octavo da de haber nacido. Para esta ocasin, las amistades y los parientes vienen de visita. Dicen que al nio debera ponrsele el nombre de su padre, Zacaras. Pero Elisabet interviene. "No, por cierto!", dice, "sino que ser llamado Juan". Recuerde que este es el nombre que el ngel Gabriel dijo que debera ponrsele al nio.

No obstante, los amigos de ellos protestan: "Nadie hay entre tus parientes que se llame por ese nombre". Entonces, por medio de seas, preguntan al padre qu nombre quiere ponerle al nio. Zacaras pide una tablilla para escribir, y escribe, para sorpresa de todos: "Juan es su nombre".

Entonces Zacaras recobra milagrosamente el habla. El lector recordar que Zacaras haba perdido el habla cuando no crey el anuncio del ngel de que Elisabet tendra un hijo. Bueno, cuando Zacaras habla, todos los que viven en el vecindario se asombran y dicen para s: "Qu habr de ser en realidad este niito?".

Zacaras se llena ahora de espritu santo y, muy regocijado, dice: "Bendito sea Jehov el Dios de Israel, porque ha dirigido su atencin y ejecutado liberacin para con su pueblo. Y nos ha levantado un cuerno de salvacin en la casa de David su siervo". Este "cuerno de salvacin", por supuesto, es el Seor Jess, quien todava no ha nacido. Mediante l, dice Zacaras, Dios ha de "concedernos, despus de haber sido librados de la mano de nuestros enemigos, el privilegio de rendirle servicio sagrado sin temor, con lealtad y justicia delante de l todos nuestros das".

Entonces Zacaras predice esto en cuanto a su hijo, Juan: "Mas en cuanto a ti, niito, sers llamado profeta del Altsimo, porque irs por adelantado ante Jehov para alistarle sus caminos, para dar conocimiento de salvacin a su pueblo por el perdn de sus pecados, debido a la tierna compasin de nuestro Dios. Con esta compasin nos visitar un amanecer desde lo alto, para dar luz a los que estn sentados en oscuridad y en sombra de muerte, para dirigir nuestros pies prsperamente en el camino de la paz".

Para este tiempo, Mara, quien evidentemente est soltera todava, ha llegado a su pueblo de Nazaret. Qu le suceder cuando se haga obvio que est encinta? <b>(Lucas 1:56-80; Levtico 12:2, 3.)</b>

 Cunto aventaja Juan a Jess en edad?

 Qu cosas suceden cuando Juan tiene ocho das de nacido?

 Cmo ha dirigido Dios su atencin a su pueblo?

 Qu obra se predice que har Juan?




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<new>Captulo 4
<b>Encinta, pero no casada</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

MARA est en su tercer mes de embarazo. Usted recordar que ella pas los primeros meses de su embarazo de visita en casa de Elisabet, pero ahora ha regresado a su hogar en Nazaret. Dentro de poco su condicin ser conocida pblicamente en su pueblo. Ciertamente est en una situacin angustiosa!

Lo que empeora la situacin es que Mara est comprometida para casarse con el carpintero Jos. Y ella sabe que, bajo la ley que Dios dio a Israel, una mujer que est comprometida, pero que voluntariamente tenga relaciones sexuales con otro hombre, debe ser muerta a pedradas. Cmo puede explicarle a Jos su embarazo?

Puesto que Mara ha estado ausente por tres meses, podemos estar seguros de que Jos est deseoso de verla. Cuando se encuentran, Mara probablemente le da la noticia. Tal vez haga todo lo posible por explicarle que est encinta por medio del espritu santo de Dios. Pero, como usted puede imaginarse, a Jos se le hace sumamente difcil creer esto.

Jos sabe que Mara tiene buena reputacin. Y parece que la ama muchsimo. Sin embargo, prescindiendo de lo que ella diga en su defensa, realmente parece que est encinta por otro hombre. Con todo, Jos no quiere que ella muera a pedradas ni que la deshonren pblicamente. As que decide divorciarse de ella en secreto. En aquellos das a las personas comprometidas se las consideraba casadas, y se requera un divorcio para poner fin al compromiso.

Ms tarde, mientras Jos todava est considerando estos asuntos, se duerme. El ngel de Jehov se le aparece en un sueo y le dice: "No tengas miedo de llevar a Mara tu esposa a casa, porque lo que ha sido engendrado en ella es por espritu santo. Dar a luz un hijo, y tienes que ponerle por nombre Jess, porque l salvar a su pueblo de sus pecados".

Cuando Jos despierta, cun agradecido est! Sin demora, hace precisamente lo que el ngel le ha mandado. Lleva a Mara a la casa de l. Esta accin pblica sirve, de hecho, como ceremonia matrimonial; da a saber que Jos y Mara ahora estn casados oficialmente. Pero Jos no tiene relaciones sexuales con Mara mientras ella lleva a Jess en la matriz.

Mire! Mara est en una etapa avanzada de su embarazo; sin embargo, Jos est colocndola sobre un asno. Adnde van, y por qu van de viaje cuando Mara est casi a punto de dar a luz? <b>(Lucas 1:39-41, 56; Mateo 1:18-25; Deuteronomio 22:23, 24.)</b>

 Cmo afecta a Jos el enterarse de que Mara est encinta, y por qu?

 Cmo puede Jos divorciarse de Mara, cuando todava no estn casados?

 Qu accin pblica sirve de ceremonia matrimonial para Jos y Mara?




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<new>Captulo 5
<b>El nacimiento de Jess... dnde y cundo?</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CSAR Augusto, el emperador del Imperio Romano, ha decretado que todos tienen que regresar a la ciudad donde nacieron, para apuntarse en un registro. Por eso Jos viaja al lugar de su nacimiento, la ciudad de Beln.

Las personas que estn en Beln para registrarse son muchas, y el nico lugar que Jos y Mara pueden hallar para alojarse es un establo. Aqu, donde se guardan asnos y otros animales, nace Jess. Mara lo envuelve en bandas de tela y lo acuesta en un pesebre, donde se pone el alimento para los animales.

De seguro la direccin de Dios tuvo que ver con que Csar Augusto hiciera su ley del registro. Esto hizo posible que Jess naciera en Beln, donde, segn haban predicho desde haca mucho tiempo las Escrituras, habra de nacer el gobernante prometido.

Qu importante es esta noche! Afuera en los campos, una luz brillante resplandece en torno de un grupo de pastores. Es la gloria de Jehov! Y el ngel de Jehov les dice: "No teman, porque, miren!, les declaro buenas nuevas de un gran gozo que todo el pueblo tendr, porque les ha nacido hoy un Salvador, que es Cristo el Seor, en la ciudad de David. Y esto les servir de seal: hallarn un nene envuelto en bandas de tela y acostado en un pesebre". De repente, muchos otros ngeles aparecen y cantan: "Gloria en las alturas a Dios, y sobre la tierra paz entre los hombres de buena voluntad".

Cuando los ngeles se van, los pastores se dicen unos a otros: "Vamos sin falta directamente a Beln, y veamos esta cosa que ha sucedido, que Jehov nos ha dado a conocer". Se apresuran, y hallan a Jess exactamente donde el ngel dijo que lo encontraran. Cuando los pastores relatan lo que el ngel les dijo, todos los que oyen de ello quedan maravillados. Mara salvaguarda todos estos dichos y los atesora en su corazn.

Muchas personas hoy creen que Jess naci el 25 de diciembre. Pero en Beln el mes de diciembre es una poca de lluvia y fro. Los pastores no pasaran la noche afuera en los campos con sus rebaos durante ese tiempo del ao. Adems, no era probable que el Csar romano hubiera exigido que un pueblo que ya estaba inclinado a rebelarse contra l hiciera un viaje como aquel en pleno invierno para registrarse. Evidentemente Jess naci a principios del otoo del ao. <b>(Lucas 2:1-20; Miqueas 5:2.)</b>

 Qu hace que Jos y Mara viajen a Beln?

 Qu cosa maravillosa sucede la noche en que nace Jess?

 Cmo sabemos que Jess no naci el 25 de diciembre?


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<new>Captulo 6
<b>El nio de la promesa</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

EN VEZ de regresar a Nazaret, Jos y Mara permanecen en Beln. Y cuando Jess cumple ocho das de nacido, lo hacen circuncidar como lo ordena la Ley que Dios dio a Moiss. Parece que tambin se acostumbra poner nombre a un beb varn al octavo da. De modo que ellos llaman a su hijo Jess, de acuerdo con las instrucciones que el ngel Gabriel haba dado antes.

Pasa ms de un mes, y Jess tiene 40 das de nacido. Adnde lo llevan ahora sus padres? Al templo de Jerusaln, que queda a solo unos cuantos kilmetros de donde estn alojados. De acuerdo con la Ley que Dios dio a Moiss, 40 das despus de haber dado a luz un hijo varn la madre de la criatura tiene que presentar una ofrenda de purificacin en el templo.

Eso es lo que hace Mara. Como ofrenda suya presenta dos aves pequeas. Eso revela algo en cuanto a la situacin econmica de Jos y Mara. La Ley de Moiss indica que debera ofrecerse un carnero joven, que vale mucho ms que unas aves. Pero si la madre no tena lo suficiente para un carnero, bastara con que ofreciera dos trtolas o dos palomas.

En el templo, un hombre de edad avanzada toma en brazos a Jess. Se llama Simen. Dios le ha revelado que no morir sin haber visto al prometido Cristo, o Mesas, de Jehov. Cuando Simen llega al templo aquel da, el espritu santo lo dirige hacia el nio que traen Jos y Mara.

Cuando Simen toma en brazos a Jess, da gracias a Dios diciendo: "Ahora, Seor Soberano, ests dejando que tu esclavo vaya libre en paz, segn tu declaracin; porque mis ojos han visto tu medio de salvar que has alistado a la vista de todos los pueblos, una luz para remover de las naciones el velo, y una gloria de tu pueblo Israel".

Jos y Mara se asombran cuando oyen esto. Entonces Simen los bendice y dice a Mara que su hijo "es puesto para la cada y el volver a levantarse de muchos en Israel", y que, como una espada aguda, el dolor le atravesar el alma a ella.

En aquella ocasin estaba presente all Ana, profetisa de 84 aos de edad. De hecho, nunca haba faltado al templo. En esa misma hora se acerca y empieza a dar gracias a Dios y a hablar acerca de Jess a todos los que escuchan.

Cunto se regocijan Jos y Mara por estos sucesos en el templo! De seguro todo esto les confirma que el nio es el Prometido, el que Dios enviara. <b>(Lucas 2:21-38; Levtico 12:1-8.)</b>

 Segn parece, cundo se acostumbraba en Israel poner nombre a un beb varn?

 Qu se requera de una madre israelita a los 40 das de haber nacido su hijo, y cmo se revela la situacin econmica de Mara por el cumplimiento de este requisito?

 Quines reconocen la identidad de Jess en esta ocasin, y cmo lo muestran?




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<new>Captulo 7
<b>Jess y los astrlogos</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

VARIOS hombres vienen desde el Oriente. Son astrlogos... personas que afirman que interpretan la posicin de las estrellas. Mientras estaban en su hogar en el Oriente, vieron una nueva estrella, y la han seguido por centenares de kilmetros hasta Jerusaln.

Cuando los astrlogos llegan a Jerusaln, preguntan: "Dnde est el que naci rey de los judos? Porque vimos su estrella cuando estbamos en el Oriente, y hemos venido a rendirle homenaje".

Cuando el rey Herodes oye de esto en Jerusaln, se perturba mucho. As que llama a los principales sacerdotes y les pregunta dnde ha de nacer el Cristo. Fundndose en las Escrituras, contestan: "En Beln". Al or eso, Herodes manda traer a los astrlogos y les dice: "Vayan y hagan una bsqueda cuidadosa del niito, y cuando lo hayan hallado vuelvan e infrmenme, para que yo tambin vaya y le rinda homenaje". Pero en realidad Herodes quiere hallar al nio para matarlo!

Despus que ellos salen de all, algo asombroso sucede. La estrella que haban visto cuando estaban en el Oriente va delante de ellos. Evidentemente esta no es una estrella cualquiera, sino que ha sido provista especialmente para dirigirlos. Los astrlogos la siguen hasta que se detiene exactamente encima de la casa donde estn Jos y Mara.

Cuando los astrlogos entran en la casa, hallan a Mara con su hijito, Jess. Sin ms, se inclinan ante l. Y sacan de sus sacos regalos de oro, olbano y mirra. Despus, cuando ya estn a punto de regresar y decir a Herodes dnde est el nio, Dios les advierte en un sueo que no hagan eso. As que parten hacia su pas por otro camino.

Quin cree usted que provey la estrella que avanzaba en el cielo para guiar a los astrlogos? Recuerde, la estrella no los condujo directamente a Jess en Beln. Ms bien, los dirigi a Jerusaln, donde se comunicaron con Herodes, quien quera matar a Jess. Y l hubiera hecho aquello si Dios no hubiera intervenido y advertido a los astrlogos que no le dijeran a Herodes dnde estaba Jess. Era el enemigo de Dios, Satans el Diablo, quien quera que se diera muerte a Jess, y se vali de aquella estrella para tratar de realizar su propsito. <b>(Mateo 2:1-12; Miqueas 5:2.)</b>

 Qu muestra que la estrella que los astrlogos vieron no era una estrella ordinaria?

 Dnde est Jess cuando lo hallan los astrlogos?

 Por qu sabemos que Satans provey la estrella para guiar a los astrlogos?




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<new>Captulo 8
<b>Escapan de un tirano</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JOS despierta a Mara para darle noticias urgentes. El ngel de Jehov se le acaba de aparecer y le ha dicho: "Levntate, toma al niito y a su madre, y huye a Egipto, y qudate all hasta que yo te diga; porque Herodes est para buscar al niito para destruirlo".

Rpidamente, los tres escapan. Y lo hacen precisamente a tiempo, porque Herodes se ha enterado de que los astrlogos lo han engaado y se han ido del pas. Recuerde que se supona que ellos volvieran a donde Herodes y le informaran cuando hallaran a Jess. Herodes est furioso. Por eso, en un esfuerzo por matar a Jess, da rdenes de que se d muerte a todos los muchachitos de dos aos de edad o menos que vivan en Beln y sus distritos. Calcula aquella edad basndose en la informacin que antes obtuvo de los astrlogos que haban venido de Oriente.

Es horrible ver la matanza de todos los bebs varones! Los soldados de Herodes irrumpen en una casa tras otra. Y cuando hallan a un beb varn, lo arrebatan de los brazos de la madre. No tenemos idea de cuntos bebs matan, pero el gran llanto y gemido de las madres cumple una profeca bblica de Jeremas, profeta de Dios.

Mientras tanto, Jos y su familia han llegado a salvo a Egipto, y ahora viven all. Pero cierta noche el ngel de Jehov se aparece de nuevo a Jos en un sueo. "Levntate, toma al niito y a su madre -dice el ngel-, y ponte en camino a la tierra de Israel, porque han muerto los que buscaban el alma del niito." As, en cumplimiento de otra profeca bblica que dice que el Hijo de Dios sera llamado de Egipto, la familia regresa a su tierra.

Parece que Jos trata de establecerse en Judea, donde vivan en el pueblo de Beln antes de huir a Egipto. Pero se entera de que Arquelao el inicuo hijo de Herodes es el rey de Judea ahora, y en otro sueo Jehov le advierte del peligro. Por eso Jos y su familia viajan hacia el norte y se establecen en el pueblo de Nazaret, en Galilea. En esta comunidad, lejos del centro de la vida religiosa juda, crece Jess. <b>(Mateo 2:13-23; Jeremas 31:15; Oseas 11:1.)</b>

 Cuando los astrlogos no regresan, qu cosa terrible hace el rey Herodes, pero cmo se protege a Jess?

 Al regresar de Egipto, por qu no se queda de nuevo Jos en Beln?

 Qu profecas bblicas se cumplen durante este perodo?




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<new>Captulo 9
<b>Los primeros aos de la vida familiar de Jess</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

ALL en los das de la crianza de Jess en Nazaret aquella ciudad es relativamente pequea y poco importante. Est en la regin montaosa de una zona llamada Galilea, no lejos del hermoso valle de Jezreel.

Parece que cuando Jos y Mara lo traen aqu desde Egipto, cuando tiene ms o menos dos aos de edad, l es el nico hijo de Mara. Pero esto no sigue as por mucho tiempo. Despus nacen Santiago, Jos, Simn y Judas, e hijas que tambin tienen Mara y Jos. Con el tiempo Jess llega a tener por lo menos seis hermanos y hermanas menores.

Jess tiene otros parientes tambin. Ya sabemos acerca de su primo que le es mayor, Juan, quien vive a muchos kilmetros de distancia, en Judea. Pero ms cerca, en Galilea, vive Salom, quien parece que es hermana de Mara. Salom est casada con Zebedeo, y esto hace de los dos hijos de ella, llamados Santiago y Juan, primos de Jess. No sabemos si Jess pasa mucho tiempo con estos muchachos mientras crece, pero despus llegan a ser compaeros ntimos de l.

Jos tiene que trabajar afanosamente para mantener a su familia creciente. Es carpintero. Jos cra a Jess como si fuera su propio hijo, y por eso se llama a Jess "el hijo del carpintero". Jos ensea a Jess a ser carpintero tambin, y Jess aprende bien. A eso se debe que despus la gente diga de Jess: "Este es el carpintero".

La vida de la familia de Jos gira en torno a la adoracin de Jehov Dios. Jos y Mara dan a sus hijos instruccin espiritual en conformidad con la Ley de Dios 'cuando se sientan en su casa, cuando andan por el camino, cuando se acuestan y cuando se levantan'. Hay una sinagoga en Nazaret, y podemos estar seguros de que Jos tambin lleva all a su familia con regularidad para adorar. Pero sin duda lo que mayor gozo les causa es hacer viajes con regularidad al templo de Jehov en Jerusaln. <b>(Mateo 13:55, 56; 27:56; Marcos 15:40; 6:3; Deuteronomio 6:6-9.)</b>

 Por lo menos cuntos hermanos y hermanas menores tiene Jess, y cmo se llaman algunos?

 Quines son tres bien conocidos primos de Jess?

 Con el tiempo, en qu trabajo seglar se ocupa Jess, y por qu?

 Qu instruccin vital provee Jos a su familia?





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<new>Captulo 10
<b>Viajes a Jerusaln</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

HA LLEGADO la primavera. Y es tiempo para que la familia de Jos, junto con sus amigos y parientes, haga el viaje anual que hace durante la primavera a Jerusaln para celebrar la Pascua. Cuando emprenden el viaje, que es de unos 105 kilmetros (65 millas), hay el entusiasmo usual. Jess tiene ahora 12 aos de edad, y espera con inters especial la fiesta.

Para Jess y su familia la Pascua no es simplemente un asunto de un solo da. Se quedan tambin para la siguiente celebracin de siete das, la fiesta de las Tortas no Fermentadas, que consideran parte de la temporada de la Pascua. Como resultado de esto, todo el viaje desde que parten de su hogar en Nazaret, con inclusin de la estada en Jerusaln, toma unas dos semanas. Pero este ao, debido a algo que implica a Jess, el viaje toma ms tiempo.

El problema sale a la luz durante el viaje de regreso de Jerusaln. Jos y Mara dan por sentado que Jess est en el grupo de los parientes y los amigos que viajan juntos. Sin embargo, l no aparece cuando se detienen para pasar la noche, y ellos empiezan a buscarlo entre sus compaeros de viaje. No lo hallan en ningn lugar. Por eso Jos y Mara viajan toda la distancia de regreso a Jerusaln para buscarlo.

Pasan todo un da buscndolo, pero no logran encontrarlo. Tampoco lo hallan el da siguiente. Finalmente, al tercer da, van al templo. All, en una de sus salas, ven a Jess sentado en medio de los maestros judos, escuchndoles y hacindoles preguntas.

"Hijo, por qu nos trataste de este modo?", pregunta Mara. "Mira que tu padre y yo te hemos estado buscando con la mente angustiada."

A Jess le sorprende que no supieran dnde hallarlo. "Por qu tuvieron que andar buscndome?", pregunta. "No saban que tengo que estar en la casa de mi Padre?"

Jess no puede entender por qu sus padres no sabran esto. Entonces Jess regresa a su casa con sus padres y contina sujeto a ellos. Sigue progresando en sabidura y en desarrollo fsico y en favor con Dios y los hombres. S, desde su niez Jess da un excelente ejemplo, no solo por ir en pos de los intereses espirituales, sino tambin por mostrar respeto a sus padres. <b>(Lucas 2:40-52; 22:7.)</b>

 Qu viaje de primavera hace Jess con regularidad junto con su familia, y cunto tiempo dura?

 Qu sucede durante el viaje que hacen cuando Jess tiene 12 aos de edad?

 Qu ejemplo da Jess para los jvenes de hoy?





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<new>Captulo 11
<b>Juan prepara el camino</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

HAN pasado 17 aos desde que Jess, como nio de 12 aos de edad, estuvo haciendo preguntas a los maestros en el templo. Es la primavera del ao 29 E.C. y parece que todo el mundo habla acerca del primo de Jess, Juan, quien predica por toda la comarca alrededor del ro Jordn.

Ciertamente Juan es un hombre que impresiona, tanto por su apariencia como por su habla. Su ropa es de pelo de camello, y lleva un cinturn de cuero alrededor de los lomos. Se alimenta de langostas insectiles y de miel silvestre. Y qu mensaje tiene? "Arrepintanse, porque el reino de los cielos se ha acercado."

Este mensaje emociona a sus oyentes. Muchos se dan cuenta de que tienen que arrepentirse, o sea, cambiar de actitud y rechazar como indeseable el derrotero que han seguido hasta entonces en la vida. As, de todo el territorio alrededor del Jordn, y hasta de Jerusaln, viene la gente a Juan en grandes cantidades, y l los bautiza sumergindolos en las aguas del Jordn. Por qu?

Juan bautiza a la gente en smbolo o reconocimiento de que aquellas personas sinceramente se arrepienten de los pecados que han cometido contra el pacto de la Ley en que se hallan con Dios. Por eso, cuando algunos fariseos y saduceos vienen al Jordn, Juan los condena. "Prole de vboras", dice. "Produzcan fruto propio del arrepentimiento; y no se atrevan a decir dentro de s: 'Por padre tenemos a Abrahn'. Porque les digo que de estas piedras Dios puede levantar hijos a Abrahn. Ya el hacha yace a la raz de los rboles; por eso, todo rbol que no produce fruto excelente ha de ser cortado y echado al fuego."

Debido a toda la atencin que se est dando a Juan, los judos le envan sacerdotes y levitas. Estos preguntan: "Quin eres?".

"Yo no soy el Cristo", confiesa Juan.

"Qu, entonces?", preguntan. "Eres Elas?"

"No lo soy", contesta.

"Eres El Profeta?"

"No!"

Por eso, insisten: "Quin eres?, para que demos respuesta a los que nos enviaron. Qu dices acerca de ti mismo?".

Juan explica: "Yo soy la voz de alguien que clama en el desierto: 'Hagan recto el camino de Jehov,' as como dijo el profeta Isaas".

"Por qu bautizas, pues -quieren saber-, si t mismo no eres el Cristo, ni Elas, ni El Profeta?"

"Yo bautizo en agua -responde l-. En medio de ustedes est de pie uno a quien ustedes no conocen, el que viene detrs de m."

Juan est preparando el camino al poner a la gente en la debida condicin de corazn para aceptar al Mesas, quien llegar a ser Rey. Respecto a Este, Juan dice: "El que viene despus de m es ms fuerte que yo, y no soy digno de quitarle las sandalias". De hecho, Juan hasta dice: "El que viene detrs de m se me ha adelantado, porque existi antes que yo".

Por lo tanto, el mensaje de Juan, "el reino de los cielos se ha acercado", sirve de notificacin pblica de que el ministerio de Jesucristo, el Rey nombrado por Jehov, est a punto de comenzar. <b>(Juan 1:6-8, 15-28; Mateo 3:1-12; Lucas 3:1-18; Hechos 19:4.)</b>

 Qu clase de hombre es Juan?

 Por qu bautiza Juan a la gente?

 Por qu puede decir Juan que el Reino se ha acercado?





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<new>Captulo 12
<b>El bautismo de Jess</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

UNOS seis meses despus que Juan empieza a predicar, Jess, quien ya tiene 30 aos de edad, llega a donde l en el Jordn. Para qu? Para hacerle una visita social? Est Jess simplemente interesado en saber cmo va la obra de Juan? No; Jess le pide a Juan que lo bautice.

Enseguida Juan objeta: "Yo soy el que necesito ser bautizado por ti, y vienes t a m?" Juan sabe que su primo Jess es el Hijo especial de Dios. Pues, Juan haba saltado de alegra en el vientre de su madre cuando Mara, que estaba encinta para dar a luz a Jess, los visit! No cabe duda de que posteriormente Elisabet, la madre de Juan, le habl de aquel incidente. Y tambin tiene que haberle dicho que un ngel haba anunciado el nacimiento de Jess y que, la noche en que naci Jess, unos ngeles se haban aparecido a unos pastores.

As que Jess no es ningn extrao para Juan. Y Juan sabe que su bautismo no es para Jess. Es para los que se arrepienten de sus pecados, pero Jess no tiene pecado. Sin embargo, Jess, a pesar de la objecin de Juan, insiste: "Deja que sea, esta vez, porque de esa manera nos es apropiado llevar a cabo todo lo que es justo".

Por qu es correcto que Jess se bautice? Porque el bautismo de Jess no simboliza arrepentimiento por pecados, sino el hecho de que se presenta para hacer la voluntad de su Padre. Jess ha sido carpintero, pero ahora ha llegado el tiempo en que ha de empezar el ministerio para el cual Jehov Dios lo ha enviado a la Tierra. Cree usted que Juan espera que suceda algo inslito cuando bautiza a Jess?

Pues bien, despus Juan informa: "El Mismo que me envi a bautizar en agua me dijo: 'Sobre quienquiera que veas el espritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espritu santo'". As que Juan espera que el espritu de Dios venga sobre alguien a quien l bautice. Por lo tanto, quizs no le sorprende en realidad ver que al subir Jess del agua 'el espritu de Dios viene como paloma sobre l'.

Pero sucede ms que eso durante el bautismo de Jess. 'Los cielos se le abren.' Qu significa eso? Evidentemente significa que mientras Jess est siendo bautizado le vuelve el recuerdo de la vida que vivi en el cielo antes de ser humano. De modo que ahora Jess recuerda de lleno su vida como hijo celestial de Jehov Dios, lo que incluye todo lo que Dios le dijo en el cielo durante aquella existencia.

Adems, cuando l se bautiza una voz del cielo proclama: "Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado". De quin es esa voz? La voz de Jess mismo? Por supuesto que no! Es la de Dios. Est claro que Jess es el Hijo de Dios, no Dios mismo, como afirman algunos.

Sin embargo, Jess es un hijo humano de Dios, tal como lo fue el primer hombre, Adn. El discpulo Lucas, despus de describir el bautismo de Jess, escribe: "Jess mismo, cuando comenz su obra, era como de treinta aos, siendo hijo, segn se opinaba, de Jos, hijo de Hel, [...] hijo de David, [...] hijo de Abrahn, [...] hijo de No, [...] hijo de Adn, hijo de Dios".

Tal como Adn fue un "hijo [humano] de Dios", as lo es Jess. Jess es el hombre ms grande de todos los tiempos, algo que se hace patente cuando examinamos su vida. Sin embargo, cuando Jess se bautiza entra en una nueva relacin con Dios, pues llega a ser tambin el Hijo espiritual de Dios. Dios lo llama ahora de regreso al cielo, por decirlo as, al encaminarlo en un derrotero que llevar a que l entregue su vida humana para siempre en sacrificio a favor de la humanidad bajo condenacin. <b>(Mateo 3:13-17; Lucas 3:21-38; 1:34-36, 44;</b>  <b>2:10-14; Juan 1:32-34; Hebreos 10:5-9.)</b>

 Por qu no es Jess un extrao para Juan?

 Puesto que no ha cometido pecados, por qu se bautiza Jess?

 En vista de lo que Juan sabe acerca de Jess, por qu puede que no se sorprenda cuando el espritu de Dios viene sobre Jess?





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<new>Captulo 13
<b>Lo que aprendemos de las tentaciones de Jess</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

INMEDIATAMENTE despus del bautismo de Jess, el espritu de Dios lo conduce al desierto de Judea. Tiene mucho en qu pensar, pues al tiempo de su bautismo "los cielos se abrieron" para que l pudiera discernir asuntos celestiales. S, tiene mucho sobre lo cual meditar!

Jess pasa 40 das y 40 noches en el desierto y no come nada durante este tiempo. Entonces, cuando Jess tiene mucha hambre, el Diablo se le acerca para tentarlo, y le dice: "Si eres hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en panes". Pero Jess sabe que es incorrecto que l use sus poderes milagrosos para satisfacer sus deseos personales. As que se niega a ceder a la tentacin.

Pero el Diablo no se da por vencido. Trata otra manera de abordarlo. Desafa a Jess a saltar del muro del templo para que los ngeles de Dios lo rescaten. Pero Jess no se deja tentar de modo que haga ese despliegue espectacular. Jess cita de las Escrituras y muestra que es incorrecto poner a prueba a Dios de esa manera.

En una tercera tentacin, de alguna manera milagrosa el Diablo muestra a Jess todos los reinos del mundo y dice: "Todas estas cosas te las dar si caes y me rindes un acto de adoracin". Pero de nuevo Jess rehsa ceder a la tentacin de hacer lo malo, y escoge seguir siendo fiel a Dios.

De estas tentaciones de Jess podemos aprender varias cosas. Por ejemplo, las tentaciones muestran que el Diablo no es simplemente la cualidad del mal, como algunos afirman, sino que es una persona real, invisible. La tentacin de Jess tambin muestra que todos los gobiernos mundiales son propiedad del Diablo. Pues, cmo pudiera haber sido una verdadera tentacin para Cristo el que el Diablo se los ofreciera si realmente no fueran suyos?

Y piense en esto: El Diablo dijo que estaba dispuesto a recompensar a Jess por un solo acto de adoracin, incluso a darle <i>todos los reinos del mundo.</i> El Diablo bien pudiera tratar de tentarnos de manera similar, quizs poniendo ante nosotros oportunidades tentadoras de obtener riquezas, poder o posicin en el mundo. Pero qu sabio sera seguir el ejemplo de Jess y permanecer fieles a Dios prescindiendo de la tentacin que se nos presente! <b>(Mateo 3:16; 4:1-11; Marcos 1:12, 13; Lucas 4:1-13.)</b>

 Sobre qu cosas parece que medita Jess durante sus 40 das en el desierto?

 Cmo trata de tentar a Jess el Diablo?

 Qu podemos aprender de las tentaciones de Jess?





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<new>Captulo 14
<b>Los primeros discpulos de Jess</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS de 40 das en el desierto, Jess regresa a donde Juan, quien lo haba bautizado. Cuando Jess se acerca, parece que Juan seala a l y exclama a los presentes: "Mira, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo! Este es aquel de quien dije: Detrs de m viene un varn que se me ha adelantado, porque existi antes que yo". Aunque Juan es mayor que su primo Jess, Juan sabe que Jess existi antes que l como espritu en el cielo.

Sin embargo, unas cuantas semanas antes, cuando Jess vino a bautizarse, aparentemente Juan no saba con certeza que Jess sera el Mesas. "Ni siquiera yo lo conoca, pero la razn por la cual yo vine bautizando en agua fue para que l fuera puesto de manifiesto a Israel", reconoce Juan.

Juan pasa a explicar a sus oyentes lo que sucedi cuando l bautiz a Jess: "Vi el espritu bajar como paloma del cielo, y permaneci sobre l. Ni siquiera yo lo conoca, pero El Mismo que me envi a bautizar en agua me dijo: 'Sobre quienquiera que veas el espritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espritu santo'. Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios".

El da siguiente Juan est de pie con dos de sus discpulos. De nuevo, mientras Jess se acerca, dice: "Miren, el Cordero de Dios!". Al or esto, estos dos discpulos de Juan el Bautizante siguen a Jess. Uno de ellos es Andrs, y est claro que el otro es la mismsima persona que puso por escrito estos sucesos, quien tambin se llama Juan. Hay indicaciones de que este Juan tambin es primo de Jess, pues parece que es hijo de Salom, la hermana de Mara.

Al volverse y ver que Andrs y Juan lo siguen, Jess pregunta: "Qu buscan?".

"Rab -le preguntan-, dnde ests alojado?"

"Vengan, y vern", contesta Jess.

Son ms o menos las cuatro de la tarde, y Andrs y Juan permanecen con Jess el resto del da. Despus Andrs est tan emocionado que se apresura a buscar a su hermano, que se llama Pedro. "Hemos hallado al Mesas", le dice. Y lleva a Pedro a donde Jess. Tal vez al mismo tiempo Juan busca a su hermano Santiago y lo lleva a Jess; no obstante, como es caracterstico de l, Juan omite de su Evangelio esta informacin personal.

El da siguiente Jess busca a Felipe, quien es de Betsaida, la misma ciudad de donde vinieron Andrs y Pedro. Le extiende la invitacin: "S mi seguidor".

Felipe entonces busca a Natanael, tambin llamado Bartolom, y dice: "Hemos hallado a aquel de quien Moiss, en la Ley, y los Profetas escribieron, a Jess, hijo de Jos, de Nazaret". Natanael expresa duda. "De Nazaret puede salir algo bueno?", pregunta.

"Ven y ve", dice con instancia Felipe. Cuando se acercan a Jess, Jess dice sobre Natanael: "Mira, un israelita de seguro, en quien no hay engao".

"Cmo es que me conoces?", pregunta Natanael.

"Antes que Felipe te llamara, mientras estabas debajo de la higuera, te vi", contesta Jess.

Natanael se sorprende. "Rab [que significa Maestro] t eres el Hijo de Dios, t eres el Rey de Israel", dice.

"Porque te dije que te vi debajo de la higuera crees?", pregunta Jess. "Cosas mayores que estas vers." Entonces promete: "Muy verdaderamente les digo: Vern el cielo abierto y a los ngeles de Dios ascendiendo y descendiendo al Hijo del hombre".

Al poco tiempo de esto, Jess parte del valle del Jordn con los discpulos que acaba de adquirir y viaja a Galilea. <b>(Juan 1:29-51.)</b>

 Quines son los primeros discpulos de Jess?

 Cmo es presentado Pedro, y quizs tambin Santiago, a Jess?

 Qu convence a Natanael de que Jess es el Hijo de Dios?





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<new>Captulo 15
<b>El primer milagro de Jess</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

SOLO un da o dos atrs Andrs, Pedro, Juan, Felipe, Natanael y quizs Santiago llegaron a ser los primeros discpulos de Jess. Ahora van de regreso a su distrito de origen, Galilea. Van a Can, el pueblo de Natanael, situado en colinas cercanas a Nazaret, donde Jess mismo se cri. Se les ha invitado a un banquete de bodas en Can.

La madre de Jess tambin ha venido a la boda. Parece que como amiga de la familia de los novios Mara ha estado atendiendo a los muchos invitados. Por eso, pronto se da cuenta de que algo escasea, y lo informa a Jess: "No tienen vino".

Cuando de este modo Mara en realidad sugiere que Jess haga algo en cuanto a la falta de vino, al principio Jess no se muestra dispuesto a hacerlo. "Qu tengo que ver contigo, mujer?", pregunta. Como Rey nombrado por Dios, ni su familia ni sus amistades han de dirigirlo mientras efecta su actividad. Por eso, prudentemente Mara deja el asunto en manos de su hijo y simplemente dice a los que estn ministrando: "Todo cuanto les diga, hganlo".

Pues bien, hay seis grandes tinajas de piedra para agua, cada una de las cuales puede contener ms de 40 litros (10 galones). Jess da las siguientes instrucciones a los que ministran: "Llenen de agua las tinajas para agua". Y los sirvientes las llenan hasta el borde. Entonces Jess dice: "Saquen un poco ahora y llvenlo al director del banquete".

Al director, quien no se da cuenta de que el vino ha sido producido milagrosamente, le impresiona su excelente calidad. Llama al novio y le dice: "Todo otro hombre pone primero el vino excelente, y cuando la gente est embriagada, el inferior. T has reservado el vino excelente hasta ahora".

Este es el primer milagro de Jess, y el verlo fortalece la fe de los que recientemente han llegado a ser sus discpulos. Despus ellos, junto con la madre y los medio hermanos de Jess, viajan a la ciudad de Capernaum, cerca del mar de Galilea. <b>(Juan 2:1-12.)</b>

 Cundo, durante el ministerio de Jess, se celebra la boda de Can?

 Por qu se opone Jess a la sugerencia de su madre? 

 Qu milagro realiza Jess, y qu efecto tiene en otras personas?





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<new>Captulo 16
<b>Celo por la adoracin de Jehov</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

LOS medio hermanos de Jess -los otros hijos de Mara- son Santiago, Jos, Simn y Judas. Pero antes de que todos estos viajen con Jess y sus discpulos a Capernaum, una ciudad que est cerca del mar de Galilea, puede que se detengan primero en su hogar, en Nazaret, para que la familia pueda empaquetar las cosas que han de necesitar.

Pero por qu va Jess a Capernaum en vez de efectuar su ministerio en Can, en Nazaret o en algn otro lugar de las colinas de Galilea? En primer lugar, Capernaum est ubicada en un lugar ms prominente y evidentemente es una ciudad ms grande. Adems, la mayor parte de los discpulos que Jess ha adquirido recientemente viven en Capernaum o en sus cercanas, de modo que no tendrn que dejar sus hogares para ser adiestrados por l.

Durante su estada en Capernaum, Jess efecta obras maravillosas, como de ello testifica l mismo unos meses despus. Pero al poco tiempo Jess y sus compaeros estn de viaje nuevamente. Es la primavera, y van de camino a Jerusaln para asistir a la Pascua del ao 30 E.C. Mientras estn all, los discpulos ven un aspecto de Jess que tal vez no han visto antes.

De acuerdo con la ley de Dios se requiere que los israelitas ofrezcan en sacrificio animales. Por eso, para la conveniencia de los israelitas unos mercaderes de Jerusaln venden animales o aves que se han de usar de ese modo. Pero estn vendiendo all mismo dentro del templo, y hacen trampa y le cobran demasiado a la gente.

Jess, lleno de indignacin, hace un azote de cuerdas y expulsa a los vendedores. Derrama las monedas de los cambistas y vuelca sus mesas. "Quiten estas cosas de aqu!", grita a los que venden las palomas. "Dejen de hacer de la casa de mi Padre una casa de mercancas!"

Cuando los discpulos de Jess ven esto, recuerdan la profeca que dice acerca del Hijo de Dios: "El celo por tu casa me consumir". Pero los judos preguntan: "Qu seal tienes para mostrarnos, ya que haces estas cosas?". Jess contesta: "Derriben este templo, y en tres das lo levantar".

Los judos suponen que Jess est hablando del templo literal, y por eso preguntan: "Este templo fue edificado en cuarenta y seis aos, y t en tres das lo levantars?". Sin embargo, Jess est hablando acerca del templo de su cuerpo. Y tres aos despus los discpulos recuerdan este dicho de l cuando es levantado de entre los muertos. <b>(Juan 2:12-22; Mateo 13:55; Lucas 4:23.)</b>

 Despus de las bodas en Can, a qu lugares viaja Jess?

 Por qu se indigna Jess, y qu hace?

 Qu recuerdan los discpulos de Jess al ver sus acciones?

 Qu dice Jess acerca de "este templo", y con qu significado?





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<new>Captulo 17
<b>Ensea a Nicodemo</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

MIENTRAS asiste a la Pascua del ao 30 E.C., Jess ejecuta notables seales o milagros. El resultado de esto es que muchos ponen fe en l. Nicodemo, miembro del Sanedrn, el tribunal supremo judo, queda impresionado y desea aprender ms. Por eso, visita a Jess en la oscuridad de la noche, probablemente por temor a que, de ser visto, se perjudique su reputacin ante otros lderes judos.

"Rab -dice-, sabemos que t como maestro has venido de Dios; porque nadie puede ejecutar estas seales que t ejecutas a menos que Dios est con l." En respuesta Jess dice a Nicodemo que para entrar en el Reino de Dios uno tiene que 'nacer de nuevo' o "nacer otra vez".

Sin embargo, cmo puede alguien nacer de nuevo? "No puede entrar en la matriz de su madre por segunda vez y nacer, verdad?", pregunta Nicodemo.

No, eso no es lo que significa nacer de nuevo. "A menos que uno nazca del agua y del espritu -explica Jess-, no puede entrar en el reino de Dios." Jess naci "del agua y del espritu" cuando fue bautizado y sobre l descendi espritu santo. Dios, al declarar desde el cielo: 'Este es mi Hijo, a quien he aprobado', anunci que haba producido un hijo espiritual que tena la perspectiva de entrar en el Reino celestial. Ms adelante, en el Pentecosts de 33 E.C., otras personas ya bautizadas recibirn espritu santo y de ese modo tambin nacern de nuevo como hijos espirituales de Dios.

Pero el papel del Hijo humano especial de Dios es vital. "As como Moiss alz la serpiente en el desierto -dice Jess a Nicodemo-, as tiene que ser alzado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en l tenga vida eterna." S, tal como aquellos israelitas que fueron mordidos por serpientes venenosas tuvieron que mirar a la serpiente de cobre para salvarse, as tambin todo ser humano tiene que ejercer fe en el Hijo de Dios para salvarse de su condicin de persona moribunda.

Jess subraya el papel amoroso que desempea Jehov, al decir entonces a Nicodemo: "Tanto am Dios al mundo que dio su Hijo unignito, para que todo el que ejerce fe en l no sea destruido, sino que tenga vida eterna". As aclara Jess, estando en Jerusaln slo seis meses despus de haber comenzado su ministerio, que l es el medio que Jehov Dios usa para salvar a la humanidad.

Jess pasa a dar esta explicacin a Nicodemo: "Porque Dios no envi a su Hijo al mundo para que juzgara al mundo", es decir, no para que lo juzgara adversamente, o lo condenara, sentenciando a destruccin a la raza humana. Ms bien, como dice Jess, l fue enviado "para que el mundo se salve por medio de l".

Nicodemo, temeroso, ha venido a Jess bajo la proteccin de la oscuridad. Por eso es interesante el que Jess cierre la conversacin con l con las palabras: "Ahora bien, esta es la base para el juicio, que la luz [personificada por Jess en su vida y sus enseanzas] ha venido al mundo, pero los hombres han amado la oscuridad ms bien que la luz, porque sus obras eran inicuas. Porque el que practica cosas viles odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean censuradas. Pero el que hace lo que es verdad viene a la luz, para que sus obras sean puestas de manifiesto como obradas en armona con Dios". <b>(Juan 2:23-3:21; Mateo 3:16, 17; Hechos 2:1-4; Nmeros 21:9.)</b>

 Qu motiva la visita de Nicodemo, y por qu la hace de noche?

 Qu significa 'nacer de nuevo'?

 Cmo ilustra Jess su papel en nuestra salvacin?

 Qu significa el que Jess no viniera a juzgar al mundo?





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<new>Captulo 18
<b>Juan mengua, Jess aumenta</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS de la Pascua en la primavera de 30 E.C., Jess y sus discpulos parten de Jerusaln. Sin embargo, no regresan a sus hogares en Galilea, sino que pasan al campo de Judea, donde efectan bautismos. Juan el Bautizante ha estado haciendo el mismo trabajo por aproximadamente un ao ya, y todava tiene discpulos que se asocian con l.

En realidad Jess mismo no efecta ningn bautismo, pero sus discpulos lo hacen bajo su direccin. El bautismo que ellos efectan tiene el mismo significado que el de Juan: es un smbolo del arrepentimiento del judo por pecados contra el pacto de la Ley de Dios. Sin embargo, despus de su resurreccin Jess dice a sus discpulos que lleven a cabo un bautismo que tiene un significado diferente. El bautismo cristiano de hoy es smbolo de la dedicacin de la persona para servir a Jehov Dios.

Sin embargo, durante este tiempo temprano en el ministerio de Jess, tanto Juan como l, aunque trabajan por separado, estn enseando y bautizando a los que se arrepienten. Pero los discpulos de Juan sienten celos, y se quejan de Jess: "Rab, [...] fjate, este est bautizando, y todos estn yendo a l".

En vez de sentir celos, Juan se regocija por el xito de Jess y tambin quiere que sus discpulos se regocijen. Les recuerda: "Ustedes mismos me dan testimonio de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de aquel". Entonces presenta esta hermosa ilustracin: "El que tiene la novia es el novio. Sin embargo, el amigo del novio, cuando est de pie y lo oye, tiene mucho gozo a causa de la voz del novio. Por eso este gozo mo se ha hecho pleno".

Juan, como el amigo del Novio, se haba regocijado unos seis meses antes cuando haba presentado sus discpulos a Jess. Algunos de ellos haban llegado a ser miembros en perspectiva de la clase de la novia celestial de Cristo que se compondra de cristianos ungidos con el espritu. Juan quiere que sus discpulos actuales sigan a Jess, pues su propsito es preparar el camino para el prspero ministerio de Cristo. Como explica Juan el Bautizante: "Aqul tiene que seguir aumentando, pero yo tengo que seguir menguando".

Juan, discpulo reciente de Jess que antes haba sido tambin discpulo de Juan el Bautizante, escribe as respecto al origen de Jess y Su importante papel en la salvacin humana: "El que viene de arriba est sobre todos los dems. [...] El Padre ama al Hijo y ha entregado en su mano todas las cosas. El que ejerce fe en el Hijo tiene vida eterna; el que desobedece al Hijo no ver la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre l".

Poco despus que Juan el Bautizante menciona que su propia actividad menguar, el rey Herodes lo arresta. Herodes ha tomado como esposa a Herodas, la esposa de Filipo su hermano, y cuando Juan denuncia pblicamente como incorrectas sus acciones, Herodes hace que sea encarcelado. Cuando Jess oye del arresto de Juan, sale de Judea con sus discpulos y se dirige a Galilea. <b>(Juan 3:22-4:3; Hechos 19:4; Mateo 28:19; 2 Corintios 11:2; Marcos 1:14; 6:17-20.)</b>

 Qu significado tienen los bautismos efectuados bajo la direccin de Jess antes de su resurreccin?, y despus de su resurreccin?

 Cmo muestra Juan que sus discpulos se quejan sin razn?

 Por qu se encarcela a Juan?





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<new>Captulo 19
<b>Ensea a una samaritana</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

EN SU camino de Judea a Galilea, Jess y sus discpulos viajan por el distrito de Samaria. Cansados por el viaje, se detienen para descansar a eso del medioda al lado de un pozo cerca de la ciudad de Sicar. Este pozo haba sido cavado siglos antes por Jacob, y permanece hasta este da, cerca de la ciudad moderna de Nablus.

Mientras Jess descansa aqu, sus discpulos entran en la ciudad para comprar alimentos. Cuando una samaritana acude al pozo a sacar agua, l le dice: "Dame de beber".

Debido a prejuicios profundamente arraigados, los judos y los samaritanos generalmente no tienen tratos unos con otros. Por eso, con asombro la mujer pregunta: "Cmo es que t, a pesar de ser judo, me pides de beber a m, que soy mujer samaritana?".

Jess contesta: "Si hubieras conocido [...] quin es el que te dice: 'Dame de beber', t le habras pedido, y l te habra dado agua viva".

"Seor -responde ella-, ni siquiera tienes un cubo para sacar agua, y el pozo es hondo. De dnde, pues, tienes esta agua viva? T no eres mayor que nuestro antepasado Jacob, que nos dio el pozo y que bebi de l l mismo junto con sus hijos y su ganado vacuno, verdad?"

"A todo el que bebe de esta agua le dar sed otra vez -dice Jess-. A cualquiera que beba del agua que yo le dar de ningn modo le dar sed jams, sino que el agua que yo le dar se har en l una fuente de agua que brotar para impartir vida eterna."

"Seor, dame esta agua, para que ni tenga sed ni siga viniendo ac a este lugar a sacar agua", contesta la mujer.

Jess ahora le dice: "Ve, llama a tu esposo y ven a este lugar".

"No tengo esposo", contesta ella.

Jess confirma su declaracin. "Bien dijiste: 'No tengo esposo'. Porque has tenido cinco esposos, y el que ahora tienes no es tu esposo."

"Seor, percibo que eres profeta", dice la mujer, sorprendida. Manifestando su inters espiritual, ella indica que los samaritanos "adoraron en esta montaa [Guerizim, que est cerca]; pero ustedes [los judos] dicen que en Jerusaln es el lugar donde se debe adorar".

Sin embargo, Jess seala que lo que importa no es dnde se adora. Dice: "La hora viene [...] en que los verdaderos adoradores adorarn al Padre con espritu y con verdad, porque, en realidad, el Padre busca a los de esa clase para que lo adoren. Dios es un Espritu, y los que lo adoran tienen que adorarlo con espritu y con verdad".

La mujer queda profundamente impresionada. "Yo s que el Mesas viene, el que se llama Cristo -dice-. Cuando llegue ese, l nos declarar todas las cosas abiertamente."

"Yo, el que habla contigo, soy ese", declara Jess. Imagnese! Esta mujer que viene al medioda a sacar agua, quizs para evitar encontrarse con las mujeres del pueblo que la desprecian por su modo de vivir, es favorecida de manera maravillosa por Jess. Sin rodeos l le dice algo que no haba confesado abiertamente a ninguna otra persona. Qu consecuencias tiene esto?

<b>Muchos samaritanos se hacen creyentes</b>

Al regresar de Sicar con alimentos, los discpulos hallan a Jess junto al pozo de Jacob, donde lo haban dejado, y donde est ahora hablando con una samaritana. Cuando los discpulos llegan, ella se marcha, dejando su cntaro de agua, y se dirige a la ciudad.

Profundamente interesada en las cosas que Jess le ha dicho, ella dice a los hombres de la ciudad: "Vengan ac, vean a un hombre que me ha dicho todas las cosas que hice". Entonces, como para despertar curiosidad, pregunta: "Acaso no es este el Cristo?". La pregunta surte efecto... los hombres salen para ver por s mismos.

Entretanto, los discpulos instan a Jess a que coma el alimento que han trado de la ciudad. Pero l responde: "Yo tengo alimento para comer del cual ustedes no saben".

"Nadie le ha trado de comer, verdad?", se preguntan los discpulos. Jess explica: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me envi y terminar su obra. No dicen ustedes que todava hay cuatro meses antes que venga la siega?". Sin embargo, refirindose a la siega espiritual, Jess dice: "Alcen los ojos y miren los campos, que estn blancos para la siega. Ya el segador est recibiendo salario y recogiendo fruto para vida eterna, a fin de que el sembrador y el segador se regocijen juntos".

Puede ser que Jess ya pueda ver el magnfico efecto de haberse encontrado con la samaritana... que muchos estn poniendo fe en l debido al testimonio de ella. Ella est testificando a la gente del pueblo, diciendo: "Me dijo todas las cosas que hice". Por lo tanto, cuando los hombres de Sicar llegan a l junto al pozo, le piden que se quede y les hable ms. Jess acepta la invitacin y permanece all dos das.

A medida que los samaritanos escuchan a Jess, muchos ms creen. Entonces dicen a la mujer: "Ya no creemos a causa de tu habla; porque hemos odo por nosotros mismos y sabemos que este hombre es verdaderamente el salvador del mundo". Sin duda, la samaritana es un magnfico ejemplo de cmo nosotros podemos dar testimonio de Cristo por medio de despertar la curiosidad de quienes nos escuchan, para que deseen investigar ms!

Recuerde que solo faltan cuatro meses para la siega -evidentemente la siega de la cebada- que en Palestina viene en la primavera. De modo que ahora es, probablemente, noviembre o diciembre. Esto significa que despus de la Pascua de 30 E.C. Jess y sus discpulos pasaron ms o menos ocho meses en Judea enseando y bautizando. Ahora parten hacia su territorio de Galilea. Qu les espera all? <b>(Juan 4:3-43.)</b>

 Por qu se sorprende la samaritana de que Jess le hable?

 Qu le ense Jess respecto al agua viva y en cuanto a dnde adorar?

 Cmo le revela Jess quin es l, y por qu es tan asombrosa esa revelacin?

 Qu testificacin efecta la samaritana, y con qu resultado?

 Cmo relaciona Jess su alimento con la siega?

 Cmo podemos determinar cunto tiempo dur el ministerio de Jess en Judea despus de la Pascua de 30 E.C.?





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<new>Captulo 20
<b>Un segundo milagro mientras est en Can</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CUANDO Jess regresa a su territorio de procedencia despus de una extensa campaa de predicar en Judea, no es para descansar. Ms bien, l da comienzo a un ministerio mayor an en Galilea, la tierra donde se cri. Pero sus discpulos, en vez de seguir con l, regresan a sus respectivas familias y sus ocupaciones anteriores.

Qu mensaje empieza a predicar Jess? Este: "El reino de Dios se ha acercado. Arrepintanse, y tengan fe en las buenas nuevas". Y qu respuesta halla? Los galileos reciben a Jess. Todos lo honran. Sin embargo, esto no se debe particularmente a su mensaje, sino ms bien a que, unos meses antes, muchos de ellos haban estado en Jerusaln durante la Pascua y haban visto los milagros extraordinarios que l haba ejecutado.

Parece que Jess empieza en Can su gran ministerio de Galilea. Puede que usted recuerde que antes, al regresar de Judea, l haba convertido agua en vino en un banquete de bodas all. En esta segunda ocasin el hijo de un funcionario del rey Herodes Antipas est muy enfermo. El funcionario, tras enterarse de que Jess ha venido de Judea a Can, hace todo el viaje desde su hogar en Capernaum para buscar a Jess. Apesadumbrado, el hombre le suplica: 'Por favor, ven inmediatamente, antes de que mi hijito muera'.

Jess responde: 'Regresa a tu casa. Tu hijo ha sido curado!'. El funcionario cree y emprende el largo trayecto de regreso. En el camino se encuentra con sus sirvientes, quienes se han apresurado para decirle que todo est bien; su hijo ha recobrado la salud. 'Cundo mejor?', pregunta l.

'Ayer a la una de la tarde', contestan.

El funcionario se da cuenta de que fue precisamente en aquella hora cuando Jess le dijo: 'Tu hijo ha sido curado!'. Despus de eso, este hombre y toda su casa se hacen discpulos de Cristo.

De ese modo Can lleg a ser favorecida como el lugar donde, para marcar su regreso de Judea, Jess ejecut milagros en dos ocasiones. Por supuesto, estos no son los nicos milagros que l ha ejecutado hasta ahora, pero son significativos porque sealaron su regreso a Galilea.

Jess ahora se pone en camino a su ciudad, Nazaret. Qu le aguarda all? <b>(Juan 4:43-54; Marcos 1:14, 15; Lucas 4:14, 15.)</b>

 Cuando Jess regresa a Galilea, qu les sucede a sus discpulos, y cmo lo recibe la gente?

 Qu milagro ejecuta Jess, y qu efecto tiene en los implicados?

 Cmo favorece as Jess a Can?





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<new>Captulo 21
<b>En la sinagoga del pueblo de Jess</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

SIN DUDA hay alguna excitacin en Nazaret cuando Jess regresa a su pueblo. Poco ms de un ao atrs, antes de que saliera de all para ser bautizado por Juan, a Jess se le conoca como carpintero. Pero ahora se le conoce extensamente como obrador de milagros. Los residentes del pueblo estn deseosos de verle ejecutar entre ellos algunas de estas maravillosas obras.

La expectacin de la gente aumenta cuando Jess, como acostumbra, va a la sinagoga local. Durante los servicios l se pone de pie para leer, y le entregan el rollo del profeta Isaas. l halla el lugar donde se habla de Aquel a quien se unge con el espritu de Jehov, un lugar que en nuestras Biblias hoy es el Captulo 61.

Despus de leer que este Ungido predicara una liberacin a los cautivos y un recobro de vista a los ciegos, y acerca del ao acepto de Jehov, Jess devuelve el rollo al servidor y se sienta. Los ojos de todos se fijan intensamente en l. Entonces l habla, probablemente por algn tiempo, y explica: "<i>Hoy se cumple esta escritura que acaban de or".</i>

La gente se maravilla de sus "palabras llenas de gracia" y comenta entre s: "Este es hijo de Jos, verdad?". Pero Jess, que sabe que quieren verle hacer milagros, contina expresndose as: "Sin duda me aplicarn esta ilustracin: 'Mdico, crate a ti mismo; las cosas que omos que sucedieron en Capernaum, hazlas tambin aqu en tu propio territorio'". Parece que los que eran vecinos de Jess creen que la curacin debe empezar en casa, para el provecho de su propia gente primero. Por eso creen que Jess los ha menospreciado.

Jess, que se da cuenta de lo que piensan, relata alguna historia que puede aplicarles. Dice que en los das de Elas haba muchas viudas en Israel, pero Elas no fue enviado a ninguna de aquellas. Ms bien, fue enviado a una viuda no israelita de Sidn, donde por un milagro Elas salv una vida. Y en los das de Eliseo haba muchos leprosos, pero Eliseo cur solamente a Naamn de Siria.

Enfurecidos por estas comparaciones histricas desfavorables que denunciaban su egosmo y falta de fe, la gente de la sinagoga se levanta y saca apresuradamente de la ciudad a Jess. All, en la cumbre de la montaa sobre la cual est edificada Nazaret, la gente trata de despearlo. Pero Jess se les escapa de las manos sano y salvo. <b>(Lucas 4:16-30; 1 Reyes 17:8-16; 2 Reyes 5:8-14.)</b>

 Qu ha producido alguna excitacin en Nazaret?

 Qu piensa la gente del discurso de Jess, pero, despus, qu la enfurece tanto?

 Qu trata de hacerle la gente a Jess?



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<new>Captulo 22
<b>Llama a cuatro discpulos</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS del atentado contra su vida en Nazaret, su pueblo, Jess se traslada a la ciudad de Capernaum, cerca del mar de Galilea. Esto cumple otra profeca de Isaas. Esta es la que predijo que gente de Galilea que estara viviendo cerca del mar vera una gran luz.

Mientras Jess efecta su obra iluminadora de predicar el Reino aqu, busca a cuatro de sus discpulos. Estos haban viajado con l antes, pero haban vuelto a su negocio de pesca al regresar de Judea con Jess. Probablemente Jess los busca ahora porque es tiempo de tener auxiliares constantes y regulares a quienes pueda adiestrar para que efecten el ministerio despus de su partida.

Por eso, mientras Jess camina por la orilla del mar y ve a Simn Pedro y a sus compaeros lavando sus redes, se les aproxima. Sube a la barca de Pedro y le pide que se aleje de la costa. Cuando estn a corta distancia, Jess se sienta en la barca y empieza a ensear a la muchedumbre que est en la ribera.

Despus, Jess dice a Pedro: "Rema hasta donde est profundo, y echen sus redes para la pesca".

"Instructor -responde Pedro-, toda la noche nos afanamos y no sacamos nada, pero porque t lo dices bajar las redes."

Cuando bajan las redes, los pescados en ellas son tantos que las redes empiezan a romperse. Con urgencia, los hombres hacen seas a sus compaeros que estn en una barca cercana para que vengan a ayudar. En poco tiempo las dos barcas se llenan de tantos pescados que empiezan a hundirse. Al ver esto, Pedro se postra ante Jess y dice: "Aprtate de m, porque soy varn pecador, Seor".

"Deja de tener miedo -contesta Jess-. De ahora en adelante estars pescando vivos a hombres."

Jess tambin invita a Andrs el hermano de Pedro. "Vengan en pos de m -los exhorta-, y har que lleguen a ser pescadores de hombres." Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, compaeros de pesca de Pedro y Andrs, reciben la misma invitacin y tambin responden sin vacilar. As estos cuatro abandonan su negocio de pesca y llegan a ser los primeros cuatro seguidores firmes, regulares, de Jess. <b>(Lucas 5:1-11; Mateo 4:13-22; Marcos 1:16-20; Isaas 9:1, 2.)</b>

 Por qu invita Jess a sus discpulos a seguirle, y quines son estos?

 Qu milagro asusta a Pedro?

 A efectuar qu clase de pesca invita Jess a sus discpulos?



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<new>Captulo 23
<b>Ms milagros en Capernaum</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

EL SBADO despus que Jess llama a sus primeros cuatro discpulos -Pedro, Andrs, Santiago y Juan- Jess va con ellos a una sinagoga local en Capernaum. All Jess empieza a ensear, y la gente queda atnita porque les ensea como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Este mismo sbado est presente all un endemoniado. Poco despus este grita con voz fuerte: "Qu tenemos que ver contigo, Jess Nazareno? Viniste a destruirnos? S exactamente quin eres, el Santo de Dios".

El demonio que controla al hombre es realmente un ngel de Satans. Jess reprende as al demonio: "Calla, y sal de l!".

Pues bien, el demonio convulsiona al hombre y grita a voz en cuello. Pero sale del hombre sin hacerle dao. Todos quedan completamente pasmados de asombro! Preguntan: "Qu es esto?". Y dicen: "Con autoridad ordena hasta a los espritus inmundos, y le obedecen". Las noticias de esto se esparcen por toda la comarca.

Al salir de la sinagoga, Jess y sus discpulos van a la casa de Simn, o Pedro. All est la suegra de Pedro, muy enferma con una fiebre alta. Le ruegan: 'Por favor, aydala'. De modo que Jess va a donde ella, la toma de la mano y la levanta. Ella queda sana de inmediato y empieza a prepararles una comida!

Ms tarde, despus de ponerse el Sol, personas de todas partes empiezan a traer a los enfermos a la casa de Pedro. Dentro de poco toda la ciudad est reunida a la puerta! Y, sin importar cules sean las enfermedades, Jess sana a todos los enfermos. Hasta libra de los demonios a los que estaban bajo el dominio de estos. Los demonios, al salir de la gente, gritan: "T eres el Hijo de Dios". Pero Jess los reprende y no les permite hablar porque saben que l es el Cristo. <b>(Marcos 1:21-34; Lucas 4:31-41; Mateo 8:14-17.)</b>

 Qu sucede en la sinagoga el sbado despus que Jess llama a sus cuatro discpulos?

 Adnde va Jess al salir de la sinagoga, y qu milagro ejecuta all?

 Qu sucede ms tarde aquella misma noche?





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<new>Captulo 24
<b>Por qu vino Jess a la Tierra</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS ha estado muy ocupado durante el da en Capernaum con sus cuatro discpulos, y al llegar la noche la gente de Capernaum le trae todos sus enfermos para que los cure. No ha habido tiempo para estar a solas.

Ahora es temprano la maana siguiente. Mientras an est oscuro, Jess se levanta y sale solo. Viaja a un lugar solitario donde puede orar a su Padre en privado. Pero no est solo por mucho tiempo, pues cuando Pedro y los dems se dan cuenta de que Jess se ha ido, salen a buscarlo.

Cuando lo hallan, Pedro dice: "Todos te buscan". La gente de Capernaum quiere que Jess se quede all con ellos. En verdad aprecian lo que ha hecho por ellos! Pero vino Jess a la Tierra principalmente para efectuar aquellas curaciones milagrosas? Qu dice l acerca de esto?

De acuerdo con un relato bblico, Jess contesta as a sus discpulos: "Vamos a otra parte, a las villas cercanas, para que predique tambin all, porque con este propsito he salido". Aunque la gente insta a Jess a quedarse, l dice: "Tambin a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado".

S, Jess vino a la Tierra particularmente para predicar acerca del Reino de Dios, un Reino que vindicar el nombre de su Padre y resolver permanentemente todos los males del hombre. Sin embargo, para dar prueba de que Dios lo ha enviado, Jess realiza curaciones milagrosas. De la misma manera, siglos antes, Moiss realiz milagros para dejar establecido que realmente era siervo de Dios.

Ahora bien, cuando Jess parte de Capernaum para predicar en otras ciudades, sus cuatro discpulos van con l. Estos cuatro son Pedro y su hermano Andrs y Juan y su hermano Santiago. Usted recordar que precisamente la semana antes Jess los haba invitado a ser sus primeros colaboradores en viaje con l.

La gira de predicacin de Jess con sus cuatro discpulos en Galilea es un xito maravilloso! De hecho, el informe sobre las actividades de l hasta se esparce por toda Siria. Grandes muchedumbres de Galilea, Judea y del otro lado del ro Jordn siguen a Jess y sus discpulos. <b>(Marcos 1:35-39; Lucas 4:42, 43; Mateo 4:23-25; xodo 4:1-9, 30, 31.)</b>

 Qu sucede la maana despus del da que Jess pas ocupado en Capernaum?

 Por qu fue enviado Jess a la Tierra, y qu fin tienen sus milagros?

 Quines acompaan a Jess en su gira de predicacin por Galilea, y cmo responde la gente a las actividades de Jess?





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<new>Captulo 25
<b>Compasin por un leproso</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

A MEDIDA que Jess y sus cuatro discpulos visitan las ciudades de Galilea, las noticias sobre las cosas maravillosas que l hace se esparcen por todo el distrito. El aviso de lo que hace llega a una ciudad donde hay un hombre que est enfermo de lepra. El mdico Lucas lo describe como "lleno de lepra". En sus etapas avanzadas esta horrible enfermedad desfigura poco a poco diferentes partes del cuerpo. Este leproso, pues, est en una condicin muy lastimera.

Cuando Jess llega a la ciudad, el leproso se le acerca. Segn la Ley de Dios, el leproso debe gritar como advertencia: "Inmundo, inmundo!", para proteger a otros de acercarse demasiado y arriesgarse a ser infectados. El leproso ahora cae sobre su rostro y le suplica a Jess: "Seor, si tan solo quieres, puedes limpiarme".

Cunta fe cifra este hombre en Jess! Sin embargo, qu lastimera debe ser su apariencia debido a su enfermedad! Qu har Jess? Qu hara usted? Movido por la compasin, Jess extiende la mano y toca al hombre y dice: "Quiero. S limpio". Y al instante la lepra desaparece del hombre.

Deseara usted como rey a alguien tan compasivo como Jess? Su manera de tratar con este leproso nos hace confiar en que durante Su gobernacin en su Reino se cumplir esta profeca bblica: "Le tendr lstima al de condicin humilde y al pobre, y las almas de los pobres salvar". S, Jess entonces satisfar el deseo de su corazn de ayudar a <i>todos</i> los afligidos.

Aun antes de la curacin del leproso el ministerio de Jess ha estado creando gran excitacin entre la gente. En cumplimiento de la profeca de Isaas, Jess ahora da la siguiente orden al hombre sanado: "Mira que no digas nada a nadie". Entonces le da estas instrucciones: "Ve, mustrate al sacerdote y ofrece a favor de tu limpieza las cosas que Moiss prescribi, para testimonio a ellos".

Pero el hombre est tan feliz que no puede quedarse callado acerca del milagro. Se va y empieza a dar la noticia por todas partes, y parece que despierta tanto inters y curiosidad entre la gente que a Jess ya no se le hace posible entrar abiertamente en ciudad alguna. Por eso, Jess permanece en lugares solitarios donde nadie vive, y de todas partes viene la gente a escucharle y para ser curada de sus enfermedades. <b>(Lucas 5:12-16; Marcos 1:40-45; Mateo 8:2-4; Levtico 13:45; 14:10-13; Salmo 72:13; Isaas 42:1 ,2.)</b>

 Qu efecto puede tener la lepra, y qu advertencia tena que dar un leproso?

 Qu le pide un leproso a Jess, y qu podemos aprender de la respuesta de Jess?

 Cmo sucede que el sanado desobedece a Jess, y qu consecuencias tiene esto?





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<new>Captulo 26
<b>De regreso en Capernaum</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

PARA este tiempo la fama de Jess se ha extendido por todas partes, y muchas personas viajan a los lugares apartados adonde l va. Pero despus de algunos das vuelve a Capernaum, a orillas del mar de Galilea. Pronto se esparcen por toda la ciudad las noticias de que ha regresado, y muchos van a la casa donde est. Hasta de la distante Jerusaln vienen fariseos y maestros de la Ley.

La muchedumbre es tan grande que obstruye la entrada, y nadie ms puede entrar. Se ha preparado el escenario para un suceso verdaderamente notable. Lo que pasa en esta ocasin es de importancia vital, pues nos ayuda a apreciar que Jess puede eliminar la causa del sufrimiento humano y restaurar la salud a cualquier persona a quien desee curar.

Mientras Jess ensea a la muchedumbre, cuatro hombres traen en una camilla a un paraltico. Quieren que Jess cure al amigo de ellos, pero debido a la muchedumbre no pueden entrar. Qu desalentador! Pero no se dan por vencidos. Suben al techo plano, hacen un hoyo en l, y bajan al paraltico en la camilla hasta el mismo lado de Jess.

Se enoja Jess por esta interrupcin? No! Al contrario, se impresiona por la fe de ellos. Dice al paraltico: "Tus pecados son perdonados". Pero realmente puede perdonar pecados Jess? Los escribas y fariseos no creen eso. Razonan as en el corazn: "Por qu habla este hombre de esta manera? Blasfema. Quin puede perdonar pecados sino uno solo, Dios?".

Jess, que sabe lo que piensan, les dice: "Por qu razonan estas cosas en sus corazones? Qu es ms fcil?, decir al paraltico: 'Tus pecados son perdonados', o decir: 'Levntate y toma tu camilla y anda'?".

Entonces Jess permite que la muchedumbre, incluso sus crticos, vean una notable demostracin que revela que l tiene autoridad para perdonar pecados en la Tierra y que en realidad es el hombre ms grande de todos los tiempos. Se vuelve hacia el paraltico y ordena: "Levntate, toma tu camilla, y vete a tu casa". Y l lo hace inmediatamente: sale con su camilla delante de ellos! La gente, asombrada, glorifica a Dios y exclama: "Jams hemos visto cosa semejante"!

Nota usted que Jess menciona los pecados con relacin a las enfermedades y que el perdn de los pecados se relaciona con adquirir salud fsica? La Biblia explica que nuestro primer padre, Adn, pec y que todos hemos heredado las consecuencias de aquel pecado, a saber, las enfermedades y la muerte. Pero cuando el Reino de Dios gobierne Jess perdonar los pecados de todos los que aman a Dios y Le sirven, y entonces se eliminarn todas las enfermedades. Qu maravilloso ser eso! <b>(Marcos 2:1-12; Lucas 5:17-26; Mateo 9:1-8; Romanos 5:12, 17-19.)</b>

 Qu sirvi de escenario para un suceso verdaderamente notable?

 Cmo lleg hasta Jess el paraltico?

 Por qu hay pecado en todos nosotros, pero cmo provey Jess la esperanza de que alcancemos perdn por nuestros pecados y salud perfecta?





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<new>Captulo 27
<b>Mateo recibe la llamada</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

POCO despus de sanar al paraltico, Jess sale de Capernaum y va al mar de Galilea. De nuevo vienen muchedumbres a l, y empieza a ensearles. Al ir caminando, ve sentado en la oficina de los impuestos a Mateo, a quien tambin llaman Lev. Jess le extiende la invitacin: "S mi seguidor".

Puede que Mateo ya est familiarizado con las enseanzas de Jess, tal como lo haban estado Pedro, Andrs, Santiago y Juan cuando se les llam. Y como ellos, Mateo responde inmediatamente a la invitacin. Se levanta, deja atrs sus responsabilidades de recaudador de impuestos, y sigue a Jess.

Despus, Mateo hace un gran banquete de recepcin en su casa, quizs para celebrar su llamamiento. Adems de Jess y sus discpulos, en el banquete estn presentes socios anteriores de Mateo. A estos hombres por lo general los desprecian los dems judos porque recaudan impuestos para las odiadas autoridades romanas. Adems acostumbran desplegar falta de honradez al exigir de la gente ms dinero que el impuesto regular.

Al ver que Jess est en el banquete con aquellas personas, los fariseos preguntan a los discpulos de Jess: "Por qu come su maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores?". Jess, quien oye la pregunta, responde a los fariseos: "Las personas en salud no necesitan mdico, pero los enfermizos s. Vayan, pues, y aprendan lo que esto significa: 'Quiero misericordia, y no sacrificio'. Porque no vine a llamar a justos, sino a pecadores".

Parece que Mateo ha invitado a estos recaudadores de impuestos a su hogar para que puedan escuchar a Jess y recibir curacin espiritual. De modo que Jess se asocia con ellos para ayudarles a conseguir una relacin saludable con Dios. Jess no los desprecia, como lo hacen los fariseos pagados de su propia justicia. Ms bien, movido por la compasin, de hecho les sirve de mdico espiritual.

As, el que Jess muestre misericordia a los pecadores no es una aprobacin tcita de los pecados de estos, sino una expresin de la misma ternura que manifestaba para con los que estaban enfermos fsicamente. Por ejemplo, recuerde la ocasin en que l compasivamente extendi la mano y toc a un leproso, y le dijo: "Quiero. S limpio". Que nosotros tambin mostremos misericordia ayudando a los necesitados, y especialmente ayudndoles en sentido espiritual. <b>(Mateo 8:3; 9:9-13; Marcos 2:13-17; Lucas 5:27-32.)</b>

 Dnde est Mateo cuando Jess lo ve?

 Cul es el oficio de Mateo, y por qu desprecian otros judos a estas personas?

 Qu queja expresan algunos contra Jess, y cmo responde l?

 Por qu se asocia Jess con pecadores?





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<new>Captulo 28
<b>Interrogado sobre el ayuno</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

HA PASADO casi un ao desde que Jess asisti a la Pascua del ao 30 E.C. Ya Juan el Bautista ha estado en prisin por varios meses. Aunque l quera que sus discpulos se hicieran seguidores de Cristo, no todos han hecho eso.

Ahora, mientras Juan est encarcelado, algunos de estos discpulos se acercan a Jess y le preguntan: "Por qu practicamos el ayuno nosotros y los fariseos, pero tus discpulos no ayunan?". Los fariseos ayunan dos veces a la semana como rito de su religin. Y puede que los discpulos de Juan sigan una costumbre similar. Tambin puede ser que estn ayunando en lamentacin por el encarcelamiento de Juan y se pregunten por qu los discpulos de Jess no ayunan con ellos en aquella expresin de congoja.

Jess contesta con esta explicacin: "Los amigos del novio no tienen motivo para lamentarse mientras el novio est con ellos, verdad? Pero vendrn das en que el novio les ser quitado, y entonces ayunarn".

Los discpulos de Juan deberan recordar que Juan mismo llam a Jess el Novio. Por eso, mientras Jess estuviera presente Juan no considerara apropiado ayunar, y lo mismo piensan los discpulos de Jess. Despus, cuando Jess muere, sus discpulos s se lamentan y ayunan. Pero una vez que se le resucita y l asciende al cielo no tienen motivo para ayunar y lamentarse.

Luego Jess da estas ilustraciones: "Nadie cose un remiendo de pao no encogido en una prenda de vestir exterior vieja; porque su plena fuerza tirara de la prenda de vestir exterior, y el desgarrn se hara peor. Tampoco ponen vino nuevo en odres viejos; pero si acaso lo ponen, entonces los odres se revientan y el vino se derrama y los odres se echan a perder. Ms bien, el vino nuevo se pone en odres nuevos". Qu tienen que ver estas ilustraciones con el ayuno?

Jess estaba ayudando a los discpulos de Juan el Bautista a comprender que nadie debera esperar que sus seguidores se conformaran a las viejas prcticas del judasmo, como el ayunar a manera de rito. l no haba venido a remendar y prolongar sistemas de adoracin viejos y gastados que estaban a punto de ser descartados. No se hara que el cristianismo se amoldara al judasmo de aquel da con sus tradiciones de hombres. No; no sera como un remiendo nuevo en una prenda de vestir vieja ni como vino nuevo en un odre viejo. <b>(Mateo 9:14-17; Marcos 2:18-22; Lucas 5:33-39; Juan 3:27-29.)</b>

 Quines practican el ayuno, y con qu propsito?

 Por qu no ayunan los discpulos de Jess mientras l est con ellos?, y, despus, por qu ha de desaparecer pronto el motivo para ayunar?

 Qu ilustraciones da Jess, y qu significan?





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<new>Captulo 29
<b>Buenas obras en el sbado</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

ES LA primavera de 31 E.C. Han pasado unos meses desde la conversacin de Jess con la mujer junto al pozo, en Samaria, mientras viajaba de Judea a Galilea.

Ahora, despus de haber enseado extensamente por toda Galilea, Jess parte de nuevo hacia Judea, donde predica en las sinagogas. En comparacin con lo mucho que la Biblia menciona de su ministerio en Galilea, dice poco de la actividad de Jess en Judea durante esta visita y durante los meses que pas en este lugar despus de la Pascua anterior. Evidentemente su ministerio no recibi tan favorable recepcin en Judea como en Galilea.

Pronto Jess se pone en camino a la ciudad principal de Judea, Jerusaln, para celebrar la Pascua de 31 E.C. Aqu, cerca de la Puerta de las Ovejas de la ciudad, hay un estanque llamado Betzata, adonde vienen muchos enfermos, ciegos y cojos. Estos creen que la gente se puede sanar si se mete en las aguas del estanque cuando estas se revuelven.

Es sbado, y Jess ve junto al estanque a un hombre que ha estado enfermo por 38 aos. Jess, que est al tanto de lo mucho que ha durado la enfermedad del enfermo, le pregunta: "Quieres ponerte bien de salud?".

l responde a Jess: "Seor, no tengo un hombre que me meta en el estanque cuando se revuelve el agua; y entretanto que yo voy, otro baja antes que yo".

Jess le dice: "Levntate, toma tu camilla y anda". Con eso, al instante el hombre se pone bien de salud, toma su camilla y echa a andar!

Pero cuando los judos ven al hombre, dicen: "Es sbado, y no te es lcito llevar la camilla".

El hombre les contesta: "El mismo que me san me dijo: 'Toma tu camilla y anda'".

"Quin es el hombre que te dijo: 'Tmala y anda'?" preguntan ellos. Jess se haba apartado debido a la muchedumbre, y el sanado no saba el nombre de Jess. Sin embargo, ms tarde Jess y el hombre se encuentran en el templo, y el hombre se entera de quin lo san.

Por eso el sanado busca a los judos para decirles que es Jess quien lo ha sanado. Al enterarse de esto, los judos van a donde Jess. Por qu? Para saber cmo puede hacer aquellas cosas maravillosas? No. Para criticarlo porque hace estas buenas cosas en sbado. Y hasta empiezan a perseguirlo! <b>(Lucas 4:44; Juan 5:1-16.)</b>

 Como cunto tiempo ha pasado desde la ltima vez que Jess visit Judea?

 Por qu es tan popular el estanque llamado Betzata?

 Qu milagro hace Jess al lado del estanque, y cmo reaccionan los judos?





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<new>Captulo 30
<b>Responde a sus acusadores</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CUANDO los lderes religiosos judos acusan a Jess de quebrantar el sbado, l contesta: "Mi Padre ha seguido trabajando hasta ahora, y yo sigo trabajando".

A pesar de lo que afirman los fariseos, la obra de Jess no es del tipo prohibido por la ley sabtica. Su obra de predicar y sanar es una asignacin de Dios, y l sigue hacindola diariamente en imitacin del ejemplo de Dios. Sin embargo, su respuesta encoleriza an ms a los judos, y procuran matarlo. Por qu?

Es porque ahora no solo creen que Jess est quebrando el sbado, sino que tambin ven como blasfemia el que l afirme que es el Hijo personal de Dios. Con todo, Jess no se atemoriza, y sigue respondiendo respecto a su relacin favorecida con Dios. "El Padre le tiene cario al Hijo -dice- y le muestra todas las cosas que l mismo hace."

"As como el Padre levanta a los muertos -pasa a decir Jess-, as el Hijo tambin vivifica a los que l quiere." De hecho, el Hijo ya est levantando a los muertos en sentido espiritual! "El que oye mi palabra y cree al que me envi -dice Jess-, ha pasado de la muerte a la vida." S, contina: "La hora viene, y ahora es, cuando los muertos oirn la voz del Hijo de Dios, y los que hayan hecho caso vivirn".

Aunque hasta este momento no hay registro de que Jess haya levantado literalmente a nadie de entre los muertos, l dice a sus acusadores que dicha resurreccin literal de los muertos suceder. "No se maravillen de esto -dice-, porque viene la hora en que todos los que estn en las tumbas conmemorativas oirn su voz y saldrn."

Es patente que hasta esta ocasin Jess nunca ha descrito pblicamente de manera tan clara e inequvoca el papel vital que desempea en el propsito de Dios. Pero los acusadores de Jess tienen ms que el propio testimonio de l respecto a estos asuntos. "Ustedes han despachado hombres a Juan -les recuerda Jess-, y l ha dado testimonio de la verdad."

Solo dos aos atrs Juan el Bautizante haba hablado a estos lderes religiosos judos acerca de Aquel que vendra despus de l. Recordndoles que en otro tiempo tenan en alta estima a Juan, que ahora est en prisin, Jess dice: "Ustedes por un poco de tiempo estuvieron dispuestos a regocijarse mucho en su luz". Jess les recuerda esto con la esperanza de ayudarlos, s, de salvarlos. Con todo, l no depende del testimonio de Juan.

"Las obras mismas que yo hago [incluso el milagro que acaba de ejecutar], dan testimonio acerca de m, de que el Padre me despach." Pero hay ms; Jess pasa a decir: "El Padre que me envi ha dado testimonio l mismo acerca de m". Por ejemplo, cuando Jess se bautiz Dios dio testimonio acerca de l al decir: "Este es mi Hijo, el amado".

En realidad los acusadores de Jess no tienen excusa para rechazarlo. Las mismsimas Escrituras que ellos dicen que escudrian dan testimonio de l! "Si creyeran a Moiss, me creeran a m -dice Jess en conclusin-, porque aquel escribi de m. Pero si no creen los escritos de aquel, cmo creern mis dichos?" <b>(Juan 5:17-47; 1:19-27; Mateo 3:17.)</b>

 Por qu no viola el sbado la obra de Jess?

 Cmo describe Jess el papel vital que desempea en el propsito de Dios?

 Para probar que es el Hijo de Dios, al testimonio de quin seala Jess?





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<new>Captulo 31
<b>Arrancan grano en sbado</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

PRONTO Jess y sus discpulos parten de Jerusaln para volver a Galilea. Es la primavera, y en los campos hay grano en las espigas. Los discpulos tienen hambre. As que arrancan espigas y comen. Pero este da es un sbado, y eso hace que otros noten lo que ellos hacen.

Poco antes, los lderes religiosos de Jerusaln haban procurado matar a Jess por supuestas violaciones del sbado. Ahora los fariseos presentan una acusacin. "Mira! Tus discpulos estn haciendo lo que no es lcito hacer en sbado", dicen.

Los fariseos alegan que el arrancar grano y frotarlo con las manos para comerlo es cosechar y trillar. Pero su rigurosa interpretacin de lo que es trabajo ha hecho gravoso el sbado, cuando el propsito de aquel da era que fuera un tiempo gozoso y de edificacin espiritual. De modo que Jess responde con ejemplos de las Escrituras para mostrar que Jehov Dios nunca se propuso que se hiciera una aplicacin tan indebidamente estricta de Su ley sabtica.

Jess dice que cuando David y sus compaeros tuvieron hambre se detuvieron en el tabernculo y comieron los panes de la presentacin. Aquellos panes ya haban sido removidos de delante de Jehov y reemplazados con panes frescos, y estos usualmente se reservaban para que los comieran los sacerdotes. Sin embargo, debido a las circunstancias no se conden a David ni a sus compaeros por comerlos.

Jess indica otro ejemplo, as: "No han ledo en la Ley que los sbados los sacerdotes en el templo tratan el sbado como no sagrado y continan inculpables?". S, hasta en el sbado los sacerdotes siguen degollando y haciendo otras obras en el templo para preparar los sacrificios animales! "Pues yo les digo -dice Jess- que algo mayor que el templo est aqu."

Como amonestacin a los fariseos, Jess pasa a decir: "Si hubieran entendido qu significa esto: 'Quiero misericordia, y no sacrificio', no habran condenado a los inculpables". Entonces termina as: "Porque Seor del sbado es el Hijo del hombre". Qu quiere decir con eso Jess? Jess se refiere a su pacfico reinado de mil aos.

Ya por 6.000 aos la humanidad ha estado sufriendo penosa esclavitud bajo Satans el Diablo, y la violencia y la guerra han sido lo comn. Por otra parte, la gran gobernacin sabtica de Cristo ser un tiempo en que se descansar de todo ese sufrimiento y esa opresin. <b>(Mateo 12:1-8; Levtico 24:5-9; 1 Samuel 21:1-6; Nmeros 28:9; Oseas 6:6.)</b>

 Qu acusacin se hace contra los discpulos de Jess, y cmo responde l a ella?

 Qu falta de los fariseos les seala Jess?

 Cmo es Jess "Seor del sbado"?





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<new>Captulo 32
<b>Qu es lcito en el sbado?</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

OTRO sbado Jess visita una sinagoga cerca del mar de Galilea. All est un hombre que tiene la mano derecha seca. Los escribas y los fariseos estn observando detenidamente para ver si Jess lo cura. Por fin preguntan: "Es lcito curar en da de sbado?".

Los lderes religiosos judos creen que solo es lcito curar en sbado si la vida est en peligro. Por ejemplo, ensean que en sbado no es lcito restablecer en su lugar un hueso dislocado ni vendar una torcedura. Por lo tanto, los escribas y los fariseos le hacen la pregunta a Jess para tener algo de qu acusarlo.

Sin embargo, Jess sabe cmo razonan. A la misma vez, reconoce que han adoptado un punto de vista extremado y no bblico en cuanto a lo que constituye una violacin del requisito sabtico que prohbe trabajar. Por eso, Jess prepara el escenario para una confrontacin dramtica cuando dice al hombre de la mano seca: "Levntate y ponte en medio".

Entonces, dirigindose a los escribas y los fariseos, Jess dice: "Quin ser el hombre entre ustedes que tenga una sola oveja y, si esta hubiera de caer en un hoyo en sbado, no habra de echarle mano y sacarla?". Puesto que la oveja representa una inversin financiera, ellos no la dejaran en el hoyo hasta el da siguiente, de modo que tal vez enfermara y les causara prdida. Adems, las Escrituras dicen: "El justo est cuidando del alma de su animal domstico".

Jess traza entonces un paralelo diciendo: "Todo considerado, de cunto ms valor es un hombre que una oveja! De modo que es lcito hacer lo excelente en sbado". Los lderes religiosos no pueden refutar aquel razonamiento lgico y compasivo, y se quedan callados.

Indignado, a la vez que contristado por la estupidez obstinada que manifiestan, Jess mira a su alrededor. Entonces dice al hombre: "Extiende la mano". Y l la extiende, y la mano queda sana.

En vez de alegrarse de que la mano del hombre haya sido restaurada, los fariseos salen e inmediatamente conspiran con los partidarios de Herodes para matar a Jess. Es patente que este partido poltico incluye a miembros de la secta religiosa de los saduceos. Normalmente este partido poltico y los fariseos estn en franca oposicin unos a otros, pero estn firmemente unidos en oponerse a Jess. <b>(Mateo 12:9-14; Marcos 3:1-6; Lucas 6:6-11; Proverbios 12:10; xodo 20:8-10.)</b>

 Cul es el marco de circunstancias para una confrontacin dramtica entre Jess y lderes religiosos judos?

 Qu creen estos judos respecto a curar en sbado?

 Qu ilustracin usa Jess para refutar los puntos de vista incorrectos de ellos?





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<new>Captulo 33
<b>Cumple la profeca de Isaas</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS que Jess se entera de que los fariseos y los partidarios de Herodes planean matarlo, l y sus discpulos se retiran al mar de Galilea. Aqu vienen a l grandes muchedumbres de todas partes de Palestina, y hasta de ms all de la frontera. l cura a muchas personas, y el resultado es que todos los que tienen enfermedades dolorosas vienen hacia l para tocarlo.

Debido a las grandes muchedumbres, Jess dice a sus discpulos que le tengan dispuesto de continuo un bote. Al alejarse de la orilla en el bote evita que el gento lo oprima. As puede impartir instruccin desde el bote o viajar a otro punto de la ribera para ayudar a la gente de all.

El discpulo Mateo nota que esta actividad de Jess cumple "lo que se habl mediante Isaas el profeta". Entonces Mateo cita la profeca que Jess cumple:

"Mira! Mi siervo a quien escog, mi amado, a quien mi alma aprob! Pondr mi espritu sobre l, y aclarar a las naciones lo que es la justicia. No reir, ni levantar la voz, ni oir nadie su voz en los caminos anchos. No quebrantar ninguna caa cascada, y no extinguir ninguna mecha de lino que humea, hasta que enve la justicia con xito. Realmente, en su nombre esperarn naciones".

Por supuesto, Jess es el siervo amado que tiene la aprobacin de Dios. Y Jess aclara lo que es la verdadera justicia, que ha sido oscurecida por tradiciones religiosas falsas. Por su aplicacin injusta de la ley de Dios los fariseos ni siquiera ayudan a un enfermo en el sbado! Al aclarar la justicia de Dios, Jess alivia a la gente de la carga de las tradiciones injustas, y por esto los lderes religiosos tratan de matarlo.

Qu significa el que 'no reir, ni levantar la voz de manera que lo oigan en los caminos anchos'? Pues bien, cuando Jess sana a las personas 'les ordena rigurosamente que no lo pongan de manifiesto'. No desea que le den publicidad ruidosa en las calles ni que circulen entre la gente excitada informes tergiversados.

Adems, Jess lleva su mensaje consolador a personas que, figurativamente, son como una caa cascada, doblada y pisoteada. Son como una mecha de lino que humea, cuya ltima chispa de vida est a punto de apagarse. Jess no aplasta la caa cascada ni apaga el dbil fuego de la mecha de lino. Ms bien, con ternura y amor levanta o edifica a los mansos. En verdad Jess es la persona en quien las naciones pueden esperar! <b>(Mateo 12:15-21; Marcos 3:7-12; Isaas 42:1-4.)</b>

 Cmo aclara Jess lo que es la justicia y no rie ni levanta su voz en los caminos anchos?

 Quines son como una caa cascada y una mecha de lino, y cmo los trata Jess?





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<new>Captulo 34
<b>Escoge a sus apstoles</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

HA PASADO como un ao y medio desde que Juan el Bautizante present a Jess como el Cordero de Dios y Jess empez su ministerio pblico. En aquel tiempo Andrs, Simn Pedro, Juan y tal vez Santiago (el hermano de Juan), as como Felipe y Natanael (tambin llamado Bartolom), haban llegado a ser sus primeros discpulos. Con el tiempo, muchos ms vinieron para seguir con ellos a Cristo.

Ahora Jess se dispone a seleccionar a sus apstoles. Estos sern sus compaeros ntimos a quienes suministrar adiestramiento especial. Pero antes de seleccionarlos Jess se interna en una montaa y pasa la noche entera en oracin, seguramente para pedir sabidura y la bendicin de Dios. Cuando llega el da, llama a sus discpulos y de entre ellos escoge a 12. Sin embargo, puesto que siguen siendo alumnos de Jess, tambin se les sigue llamando discpulos.

Seis de los que Jess escoge, ya mencionados, haban sido sus primeros discpulos. Tambin escoge a Mateo, a quien llam de su oficina de recaudador de impuestos. Los otros cinco a quienes escoge son: Judas (tambin llamado Tadeo), Judas Iscariote, Simn el cananita, Toms y Santiago hijo de Alfeo. A este Santiago tambin se le llama Santiago el Menos, quizs porque era o de menos estatura o de menos edad que el otro apstol Santiago.

Para ahora estos 12 han estado con Jess por algn tiempo, y l los conoce bien. De hecho, algunos son parientes de l. Evidentemente Santiago y su hermano Juan son primos hermanos de Jess. Y es probable que Alfeo fuera hermano de Jos, el padre adoptivo de Jess. As que el hijo de Alfeo, el apstol Santiago, tambin sera primo de Jess.

Por supuesto, a Jess no se le hace difcil recordar los nombres de sus apstoles. Pero puede recordarlos usted? Bueno, sencillamente recuerde que hay dos que se llaman Simn, dos que se llaman Santiago y dos que se llaman Judas, y que Simn tiene un hermano que se llama Andrs, y que Santiago tiene un hermano llamado Juan. Esa es la clave para recordar a ocho apstoles. Los otros cuatro son: un recaudador de impuestos (Mateo), uno que despus dud (Toms), uno a quien se llam desde debajo de un rbol (Natanael), y el amigo de este, Felipe.

Once de los apstoles son de Galilea, el territorio de Jess. Natanael es de Can. Felipe, Pedro y Andrs son de Betsaida, pero Pedro y Andrs se mudaron despus a Capernaum, donde parece que viva Mateo. Santiago y Juan tenan un negocio de pesca y posiblemente vivan tambin en Capernaum o cerca de all. Parece que Judas Iscariote, quien despus traicion a Jess, es el nico apstol de Judea. <b>(Marcos 3:13-19; Lucas 6:12-16.)</b>

 Qu apstoles quizs eran parientes de Jess?

 Quines son los apstoles de Jess, y cmo puede usted recordar sus nombres?

 De qu territorios venan los apstoles?





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<new>Captulo 35
<b>El ms famoso sermn que se ha pronunciado</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

LA ESCENA es una de las ms memorables de la historia bblica: Jess sentado en la ladera de una montaa, pronunciando su famoso Sermn del Monte. El lugar est al lado del mar de Galilea, probablemente cerca de Capernaum. Despus de haber pasado toda la noche en oracin, Jess acaba de escoger a 12 de sus discpulos para que sean apstoles. Entonces, con todos ellos, baja a esta parte llana de la montaa.

Uno pensara que para entonces Jess estara muy cansado y deseara dormir un poco. Pero han venido grandes muchedumbres, y algunas personas han venido desde Judea y Jerusaln, a una distancia de 100 a 110 kilmetros (de 60 a 70 millas). Otras han venido desde la costa de Tiro y Sidn, situada al norte. Han venido a escuchar a Jess y a ser sanadas de sus enfermedades. Hay hasta personas a quienes perturban los demonios, los ngeles inicuos de Satans.

Mientras Jess baja, los enfermos se acercan para tocarlo, y l los sana a todos. Parece que ms tarde Jess sube a un lugar ms alto en la montaa. All se sienta y empieza a ensear a las muchedumbres dispersadas en la parte llana ante l. Y piense en esto: ahora no hay en todo el auditorio ni siquiera una sola persona que est sufriendo de una enfermedad grave!

La gente est deseosa de or al maestro que puede efectuar estos asombrosos milagros. Sin embargo, Jess pronuncia su sermn principalmente para beneficio de sus discpulos, que probablemente estn a su alrededor, ms cerca que otras personas. Pero, para que nosotros podamos beneficiarnos tambin, tanto Mateo como Lucas lo han puesto por escrito.

El relato que da Mateo del sermn es unas cuatro veces ms largo que el de Lucas. Adems, Lucas presenta porciones de lo registrado por Mateo como palabras que Jess dijo en otras ocasiones durante su ministerio, como se puede notar por una comparacin de Mateo 6:9-13 con Lucas 11:1-4, y de Mateo 6:25-34 con Lucas 12:22-31. Pero esto no debera sorprendernos. Jess obviamente ense las mismas cosas ms de una vez, y Lucas opt por registrar algunas de estas enseanzas en un marco de circunstancias diferente.

La profundidad del contenido espiritual del sermn de Jess no es lo nico que lo hace tan valioso, sino tambin la sencillez y claridad con que presenta estas verdades. l ilustra lo que dice con experiencias comunes y se vale de cosas con que la gente est familiarizada, lo que permite que sus ideas sean fcilmente entendidas por todos los que buscan una vida mejor a la manera de Dios.

<b>Quines son verdaderamente felices?</b>

Todo el mundo desea ser feliz. Porque reconoce esto, Jess empieza su Sermn del Monte describiendo a los que en verdad son felices. Como podemos imaginarnos, esto en seguida capta la atencin de su numeroso auditorio. Sin embargo, sus palabras de apertura deben parecer contradictorias a muchos.

Dirigiendo sus comentarios a sus discpulos, Jess empieza as: "Felices son ustedes, los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios. Felices son ustedes los que tienen hambre ahora, porque sern saciados. Felices son ustedes los que lloran ahora, porque reirn. Felices son ustedes cuando los hombres los odien [...] Regocjense en aquel da y salten, porque, miren!, su galardn es grande en el cielo".

Este es el relato que da Lucas de la introduccin del sermn de Jess. Pero segn el registro de Mateo, Jess tambin dice que los de genio apacible, los misericordiosos, los de corazn puro y los pacficos son felices. Jess indica que estos son felices porque heredarn la Tierra, recibirn misericordia, vern a Dios y sern llamados hijos de Dios.

Sin embargo, lo que Jess quiere decir por ser felices no es simplemente el ser jovial o estar alegre, como cuando uno se est divirtiendo. La felicidad verdadera es ms profunda, lleva la idea de contentamiento, un sentido de satisfaccin y logro en la vida.

As Jess muestra que las personas que en verdad son felices reconocen su necesidad espiritual, se lamentan por su condicin pecaminosa <i>y llegan a conocer y servir a Dios.</i> Entonces, aunque las odien o las persigan por hacer la voluntad de Dios, son felices porque saben que estn agradando a Dios y que recibirn el galardn de la vida eterna que proviene de l.

No obstante, lo mismo que algunas personas hoy, muchos de los que escuchan a Jess creen que lo que hace feliz a uno es ser prspero y disfrutar de placeres. Jess sabe que no es as. Estableciendo un contraste que debe sorprender a muchos de sus oyentes, dice:

"Ay de ustedes los ricos, porque ya disfrutan de su consolacin completa! Ay de ustedes los que estn saciados ahora, porque padecern hambre! Ay, ustedes que ren ahora, porque se lamentarn y llorarn! Ay, cuando todos los hombres hablen bien de ustedes, porque cosas como estas son las que los antepasados de ellos hicieron a los falsos profetas!".

Qu quiere decir Jess con esto? Por qu es un ay tener riquezas, procurar placeres y disfrutar del aplauso de los hombres? Esto se debe a que cuando alguien tiene estas cosas y las ama, entonces excluye de su vida el servicio a Dios, que es lo nico que trae verdadera felicidad. A la misma vez, Jess no quera decir que por simplemente ser pobre, tener hambre y estar triste uno es feliz. Con todo, a menudo sucede que las personas que tienen esas desventajas responden a las enseanzas de Jess, de modo que son bendecidas con verdadera felicidad.

A continuacin, dirigindose a sus discpulos Jess dice: "Ustedes son la sal de la tierra". Por supuesto, no quiere decir que ellos sean literalmente sal. Pero la sal sirve para conservar. Haba un montn de sal cerca del altar del templo de Jehov, y los sacerdotes que oficiaban all la usaban para salar las ofrendas.

Los discpulos de Jess son "la sal de la tierra" porque ejercen en la gente una influencia que conserva. S, el mensaje que llevan conserva la vida de todo el que responde a l! Produce en la vida de esas personas las cualidades de permanencia, lealtad y fidelidad, las cuales evitan en ellas decadencia espiritual y moral.

"Ustedes son la luz del mundo", dice Jess a sus discpulos. Una lmpara no se pone debajo de una cesta, sino sobre el candelero, y Jess dice: "As mismo resplandezca la luz de ustedes delante de los hombres". Los discpulos de Jess hacen esto por participar en la testificacin pblica y por resplandecer como ejemplos de conducta que se conforma a los principios bblicos.

<b>Normas elevadas para sus seguidores</b>

Los lderes religiosos consideran a Jess transgresor de la Ley de Dios, y ltimamente hasta han entrado en conspiracin para matarlo. Por eso, a medida que contina con su Sermn del Monte, Jess explica: "No piensen que vine a destruir la Ley o los Profetas. No vine a destruir, sino a cumplir".

Jess tiene en alta estima la Ley de Dios, y anima a otros a estimarla como l. De hecho, dice: "Por eso, cualquiera que quiebre uno de estos mandamientos ms pequeos y ensee as a la humanidad, ser llamado 'ms pequeo' con relacin al reino de los cielos", lo cual significa que esa persona nunca entrara en el Reino.

Lejos de desatender la Ley de Dios, Jess condena hasta las actitudes que contribuyen a que alguien la quebrante. Despus de sealar que la Ley dice: "No debes asesinar", Jess agrega: "Sin embargo, yo les digo que todo el que contine airado con su hermano ser responsable al tribunal de justicia".

Puesto que el continuar airado con un compaero es un asunto tan serio, pues hasta puede llevar al asesinato, Jess ilustra el grado a que uno debe esforzarse por alcanzar la paz. Da estas instrucciones: "Por eso, si ests llevando tu ddiva [de sacrificio] al altar y all te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ddiva all enfrente del altar, y vete; primero haz las paces con tu hermano, y luego, cuando hayas vuelto, ofrece tu ddiva".

Jess dirige la atencin al sptimo de los Diez Mandamientos y pasa a decir: "Oyeron ustedes que se dijo: 'No debes cometer adulterio'". No obstante, Jess condena hasta la contemplacin constante del adulterio. "Yo les digo que todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasin por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazn."

Aqu Jess no habla simplemente de algn pensamiento inmoral pasajero, sino de <i>'seguir mirando'.</i> El continuar mirando as despierta las pasiones, las cuales, si surge la oportunidad, pueden culminar en adulterio. Cmo se puede evitar que esto ocurra? Jess ilustra que quizs sea necesario tomar medidas drsticas, al decir: "Ahora bien, si ese ojo derecho tuyo te est haciendo tropezar, arrncalo y chalo de ti. [...] Tambin, si tu mano derecha te est haciendo tropezar, crtala y chala de ti".

Para salvarse la vida, la gente suele estar dispuesta a sacrificar una extremidad literal del cuerpo que est enferma. Pero segn Jess es hasta ms importante 'echar de uno' <i>cualquier cosa,</i> hasta algo tan precioso como el ojo o la mano, para evitar pensamientos y acciones inmorales. Jess explica que los que no hagan eso sern arrojados en el Gehena (un basurero que se mantena ardiendo cerca de Jerusaln), que simboliza la destruccin eterna.

Jess tambin considera cmo tratar con los que causan dao y ofenden. "No resistan al que es inicuo -aconseja-; antes bien, al que te d una bofetada en la mejilla derecha, vulvele tambin la otra." Jess no quiere decir que uno no debera defenderse ni defender a su familia en caso de algn ataque. La bofetada no se da para causar dao fsico a otra persona, sino, ms bien, para insultar. Por eso, lo que Jess dice es que si alguien trata de provocar a uno a una pelea o discusin, sea por abofetear a uno literalmente con la mano abierta o irritar con palabras insultantes, sera incorrecto pagar del mismo modo.

Despus de dirigir la atencin a la ley de Dios sobre el amar al prjimo, Jess declara: "Sin embargo, yo les digo: Continen amando a sus enemigos y orando por los que los persiguen". Suministra una razn de peso por la cual hacer eso, cuando aade: "Para que [as] demuestren ser hijos de su Padre que est en los cielos, ya que l hace salir su sol sobre inicuos y buenos".

Jess concluye esta porcin de su sermn con el consejo: "Ustedes, en efecto, tienen que ser perfectos, como su Padre celestial es perfecto". Jess no quiere decir que la gente pueda ser perfecta en sentido absoluto. Ms bien, al imitar a Dios las personas pueden ensanchar su amor de modo que abarque hasta a sus enemigos. El relato paralelo de Lucas registra las siguientes palabras de Jess: "Continen hacindose misericordiosos, as como su Padre es misericordioso".

<b>La oracin y la confianza en Dios</b>

Al seguir con su sermn, Jess condena la hipocresa de la gente que exhibe su supuesta piedad. "Cuando andes haciendo ddivas -dice- no toques trompeta delante de ti, as como hacen los hipcritas."

"Tambin -contina Jess-, cuando oren, no deben ser como los hipcritas; porque a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de los caminos anchos para ser vistos de los hombres." Ms bien, instruye Jess: "Cuando ores, entra en tu cuarto privado y, despus de cerrar tu puerta, ora a tu Padre que est en lo secreto". Jess mismo or en pblico, de modo que l no condena esto. Pero s est denunciando las oraciones que se hacen para impresionar a los oidores y atraer sus lisonjas.

Adems, Jess aconseja: "Mas al orar, no digas las mismas cosas repetidas veces, as como la gente de las naciones". Jess no quiere decir que la repeticin misma sea incorrecta. En cierta ocasin l mismo us repetidas veces "la misma palabra" al orar. Lo que en realidad desaprueba es que "repetidas veces" se digan frases memorizadas, como lo hacen los que van pasando cuentas entre los dedos mientras repiten sus oraciones mecnicamente.

Para ayudar a sus oyentes a orar, Jess provee una oracin modelo que abarca siete peticiones. Como es apropiado, las primeras tres expresan reconocimiento de la soberana de Dios y los propsitos divinos. Son peticiones para que el nombre de Dios sea santificado, que su Reino venga y que se haga su voluntad. Las cuatro restantes son peticiones personales, a saber, por el alimento del da, el perdn de los pecados, el no ser tentado uno ms all de lo que pueda aguantar, y el que se le libre del inicuo.

Jess entonces pasa a considerar el lazo de dar demasiada importancia a las posesiones materiales. Exhorta: "Dejen de acumular para s tesoros sobre la tierra, donde la polilla y el moho consumen, y donde ladrones entran por fuerza y hurtan". Esos tesoros no solo son perecederos, sino que no edifican para uno ningn mrito ante Dios.

Por lo tanto Jess dice: "Ms bien, acumulen para s tesoros en el cielo". Esto se hace mediante poner en primer lugar en la vida el servir a Dios. Nadie puede robar el mrito as acumulado ante Dios, ni la magnfica recompensa. Entonces Jess aade: "Donde est tu tesoro, all tambin estar tu corazn".

Jess considera ms a fondo el lazo del materialismo al dar esta ilustracin: "La lmpara del cuerpo es el ojo. Por eso, si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estar brillante; pero si tu ojo es inicuo, todo tu cuerpo estar oscuro". El ojo que funciona apropiadamente es para el cuerpo como una lmpara encendida en un lugar oscuro. Pero, si se quiere ver correctamente, el ojo tiene que ser sencillo, es decir, tiene que concentrarse en una sola cosa. El ojo desenfocado hace que se estimen equivocadamente las cosas, que se pongan las bsquedas materialistas antes del servicio a Dios, y el resultado es que 'todo el cuerpo' se oscurece.

Jess lleva este asunto al punto culminante con una ilustracin clara y vigorosa: "Nadie puede servir como esclavo a dos amos; porque u odiar al uno y amar al otro, o se apegar al uno y despreciar al otro. No pueden ustedes servir como esclavos a Dios y a las Riquezas".

Despus de dar este consejo, Jess asegura a sus oyentes que no tienen por qu estar inquietos en cuanto a sus necesidades materiales si ponen en primer lugar el servir a Dios. "Observen atentamente las aves del cielo -dice-, porque ellas no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; no obstante, su Padre celestial las alimenta." Entonces pregunta: "No valen ustedes ms que ellas?".

Luego Jess seala a los lirios del campo y dice que "ni siquiera Salomn en toda su gloria se visti como uno de estos. Pues bien -contina-, si Dios viste as a la vegetacin del campo, [...] no los vestir a ustedes con mucha ms razn, hombres de poca fe?". Por lo tanto Jess llega a esta conclusin: "Nunca se inquieten y digan: 'Qu hemos de comer?', o 'qu hemos de beber?', o 'qu hemos de ponernos?'. [...] Pues su Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas. Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia de Dios, y todas estas otras cosas les sern aadidas".

<b>El camino a la vida</b>

El camino a la vida consiste en observar las enseanzas de Jess. Pero no es fcil hacer esto. Por ejemplo, los fariseos tienden a juzgar severamente a otros, y es probable que muchos los imiten. Por eso, continuando su Sermn del Monte, Jess da esta amonestacin: "Dejen de juzgar, para que no sean juzgados; porque con el juicio con que ustedes juzgan, sern juzgados".

Es peligroso seguir la gua de los fariseos, que critican demasiado. De acuerdo con el relato de Lucas, Jess ilustra este peligro al decir: "Un ciego no puede guiar a un ciego, verdad? Ambos caern en un hoyo, no es cierto?".

El criticar demasiado a otros, exagerando sus faltas y buscndolas, es una ofensa seria. Por eso Jess pregunta: "Cmo puedes decir a tu hermano: 'Permteme extraer la paja de tu ojo', cuando mira!, hay una viga en tu propio ojo? Hipcrita! Primero extrae la viga de tu propio ojo, y entonces vers claramente cmo extraer la paja del ojo de tu hermano".

Esto no significa que los discpulos de Jess no han de ejercer discernimiento con relacin a otras personas, pues l dice: "No den lo santo a los perros, ni tiren sus perlas delante de los cerdos". Las verdades de la Palabra de Dios son sagradas. Son como perlas figurativas. Pero si algunos individuos, que son como perros o cerdos, no muestran aprecio por estas preciosas verdades, los discpulos de Jess deben dejarlos y buscar a los que las acojan mejor.

Aunque antes en su sermn Jess ha considerado la oracin, ahora recalca que es necesario persistir en ella. "Sigan pidiendo -insta-, y se les dar." Para ilustrar que Dios est dispuesto a contestar las oraciones, Jess pregunta: "Quin es el hombre entre ustedes a quien su hijo pide pan..., no le dar una piedra, verdad? [...] Por lo tanto, si ustedes, aunque son inicuos, saben dar buenos regalos a sus hijos, con cunta ms razn dar su Padre que est en los cielos cosas buenas a los que le piden?".

Entonces Jess da lo que ha llegado a ser una famosa regla de conducta, llamada comnmente la regla urea, o de oro. Dice: "Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, tambin ustedes de igual manera tienen que hacrselas a ellos". El vivir de acuerdo con esta regla implica la accin positiva de hacer el bien a otras personas, tratndolas como uno quiere que lo traten a uno.

El hecho de que el camino a la vida no es fcil lo revelan estas instrucciones de Jess: "Entren por la puerta angosta; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destruccin, y muchos son los que entran por l; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan".

Es grande el peligro de que se nos extrave, y por eso Jess advierte: "Gurdense de los falsos profetas que vienen a ustedes en ropa de oveja, pero por dentro son lobos voraces". Jess observa que, tal como por su fruto se puede distinguir un rbol bueno de uno malo, as tambin se puede distinguir a los falsos profetas por su conducta y sus enseanzas.

Jess pasa a explicar que no es simplemente lo que alguien <i>diga</i> lo que muestra que es Su discpulo, sino lo que <i>haga.</i> Algunos afirman que Jess es su Seor, pero si no estn haciendo la voluntad de su Padre, de ellos l dice: "Entonces les confesar: Nunca los conoc! Aprtense de m, obradores del desafuero".

Finalmente Jess da la memorable conclusin de su sermn. Dice: "A todo el que oye estos dichos mos y los hace se le asemejar a un varn discreto, que edific su casa sobre la masa rocosa. Y descendi la lluvia y vinieron las inundaciones y soplaron los vientos y dieron con mpetu contra aquella casa, pero no se hundi, porque haba sido fundada sobre la masa rocosa".

Por otra parte, Jess declara: "A todo el que oye estos dichos mos y no los hace se le asemejar a un varn necio, que edific su casa sobre la arena. Y descendi la lluvia y vinieron las inundaciones y soplaron los vientos y dieron contra aquella casa, y se hundi, y fue grande su desplome".

Cuando Jess termina su sermn, las muchedumbres quedan atnitas por su modo de ensear, porque les ensea como persona que tiene autoridad y no como sus lderes religiosos.  <b>(Lucas 6:12-23; Mateo 5:1-12; Lucas 6:24-26; Mateo 5:13-48; 6:1-34; 26:36-45; 7:1-29; Lucas 6:27-49.)</b>

 Dnde est Jess cuando pronuncia su sermn ms memorable, quines estn presentes, y qu ha sucedido poco antes de que lo pronuncie?

 Por qu no sorprende el que Lucas registre algunas enseanzas del sermn en otro marco de circunstancias?

 Qu hace tan valioso el sermn de Jess?

 Quines son en verdad felices, y por qu?

 Quines reciben ayes, y por qu?

 En qu sentido son los discpulos de Jess "la sal de la tierra" y "la luz del mundo"?

 Cmo muestra Jess alta estima por la Ley de Dios?

 Qu instrucciones da Jess para desarraigar las causas del asesinato y el adulterio?

 Qu quiere decir Jess cuando habla de volver la otra mejilla?

 Cmo podemos ser perfectos como Dios es perfecto?

 Qu instrucciones da Jess respecto a la oracin?

 Por qu son superiores los tesoros celestiales, y cmo se obtienen?

 Qu ilustraciones se dan como ayuda para evitar el materialismo?

 Por qu dice Jess que no hay razn para inquietarse?

 Qu dice Jess respecto a juzgar a otros?, pero cmo muestra l que sus discpulos tienen que ejercer discernimiento en cuanto a la gente?

 Qu ms dice Jess sobre la oracin, y qu regla de conducta provee?

 Cmo muestra Jess que el camino a la vida no sera fcil y que hay el peligro de que se nos extrave?

 Cmo concluye Jess su sermn, y qu efecto tiene este?





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<new>Captulo 36
<b>La gran fe de un oficial del ejrcito</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CUANDO Jess pronuncia su Sermn del Monte, ha llegado como a la mitad de su ministerio pblico. Esto significa que solo tiene alrededor de un ao y nueve meses para completar su obra en la Tierra.

Jess entra ahora en la ciudad de Capernaum, que ha llegado a ser como su centro de operaciones. Aqu hombres mayores de entre los judos se le acercan para pedirle algo. Los ha enviado un oficial del ejrcito romano que es gentil, o sea, un hombre que no es de la raza juda.

El siervo amado del oficial del ejrcito est a punto de morir de una grave enfermedad, y el oficial desea que Jess lo sane. Los judos ruegan solcitamente a favor del oficial: "Es digno de que le otorgues esto -dicen-, porque ama a nuestra nacin, y l mismo nos edific la sinagoga".

Sin titubear, Jess va con los hombres. Sin embargo, cuando se acercan, el oficial del ejrcito enva unos amigos a decir: "Seor, no te molestes, porque no soy digno de que entres debajo de mi techo. Por esto no me consider digno de ir a ti".

Qu expresin tan humilde de un oficial que est acostumbrado a dar rdenes a otros! Pero puede que l est pensando tambin en Jess, por reconocer que la costumbre le prohbe a un judo tener tratos sociales con gente no juda. Hasta Pedro dijo: "Bien saben ustedes cun ilcito le es a un judo unirse o acercarse a un hombre de otra raza".

El oficial, quizs por no querer que Jess sufra las consecuencias de violar esta costumbre, hace que sus amigos soliciten de l lo siguiente: "Di t la palabra, y sea sanado mi sirviente. Porque yo tambin soy hombre puesto bajo autoridad, que tengo soldados bajo m, y digo a este: 'Vete!', y se va, y a otro: 'Ven!', y viene, y a mi esclavo: 'Haz esto!', y lo hace".

Pues bien, al or aquello Jess se maravilla. "Les digo la verdad -dice-: No he hallado en Israel a nadie con tan grande fe." Despus de sanar al siervo del oficial, Jess usa la ocasin para decir que gente no juda que tenga fe ser favorecida con las bendiciones que rechazan los judos faltos de fe.

Jess dice: "Muchos vendrn de las partes orientales y de las partes occidentales y se reclinarn a la mesa con Abrahn e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; entre tanto que los hijos del reino sern echados a la oscuridad de afuera. All es donde ser su llanto y el crujir de sus dientes".

"Los hijos del reino [...] echados a la oscuridad de afuera" son judos naturales que no aceptan la oportunidad que primero se les ofrece a ellos de ser gobernantes con Cristo. Abrahn, Isaac y Jacob representan el arreglo del Reino de Dios. As Jess est diciendo que se recibir con gusto a gentiles para que se reclinen a la mesa celestial, por decirlo as, "en el reino de los cielos". <b>(Lucas 7:1-10; Mateo 8:5-13; Hechos 10:28.)</b>

 Por qu ruegan unos judos a favor de un oficial del ejrcito gentil?

 Qu puede explicar el que el oficial no haya invitado a Jess a entrar en su casa?

 Qu quiere decir Jess por sus comentarios de conclusin?





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<new>Captulo 37
<b>Jess disipa el dolor de una viuda</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

POCO despus de haber sanado al esclavo del oficial del ejrcito, Jess parte hacia Nan, una ciudad situada a ms de 32 kilmetros (20 millas) al sudoeste de Capernaum. Sus discpulos y una gran muchedumbre lo acompaan. Probablemente est anocheciendo cuando se acercan a las afueras de Nan. Aqu se encuentran con una procesin fnebre. La gente saca de la ciudad, para enterrarlo, el cadver de un joven.

La situacin de la madre es especialmente lamentable, pues es viuda y este es su nico hijo. Cuando su esposo muri, ella pudo consolarse porque tena a su hijo. Ella deposit en el futuro de este sus esperanzas, deseos y ambiciones. Pero ahora no tiene a nadie en quien hallar consuelo. La embarga un profundo dolor mientras la gente de la ciudad la acompaa al lugar del entierro.

Cuando Jess alcanza a ver a la mujer, el corazn se le conmueve por la inmensa tristeza de ella. Por eso, con ternura, pero con una firmeza que imparte confianza, le dice: "Deja de llorar". Su porte y su accin atraen la atencin de la muchedumbre. Por eso, cuando l se acerca y toca el fretro donde llevan el cadver, los que lo llevan se detienen. Todos tienen que estar preguntndose qu va a hacer.

Es cierto que los que acompaan a Jess lo han visto sanar milagrosamente de sus enfermedades a muchas personas. Pero parece que nunca le han visto levantar a nadie de entre los muertos. Puede hacer tal cosa? Dirigindose al cadver, Jess ordena: "Joven, yo te digo: Levntate!". Y el hombre se incorpora! Empieza a hablar, y Jess lo entrega a su madre.

Cuando la gente ve que el joven en verdad est vivo, empieza a decir: "Un gran profeta ha sido levantado entre nosotros". Otros dicen: "Dios ha dirigido su atencin a su pueblo". Las noticias de esta asombrosa hazaa se esparcen rpidamente por toda Judea y por toda la comarca.

Juan el Bautizante todava est en prisin, y desea saber ms acerca de las obras que Jess puede ejecutar. Los discpulos de Juan le informan acerca de estos milagros. Cmo responde l? <b>(Lucas 7:11-18.)</b>

 Qu est sucediendo mientras Jess se acerca a Nan?

 Cmo afecta a Jess lo que ve, y qu hace l?

 Cmo responde la gente al milagro de Jess?





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<new>Captulo 38
<b>Le falt fe a Juan?</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JUAN el Bautizante, que para ahora lleva como un ao en prisin, recibe el informe sobre la resurreccin del hijo de la viuda de Nan. Pero Juan quiere or directamente de Jess acerca del significado de aquello, de modo que enva a dos de sus discpulos a preguntarle: "Eres t Aquel Que Viene, o hemos de esperar a uno diferente?".

Puede que esta pregunta parezca extraa, especialmente puesto que casi dos aos antes, cuando bautizaba a Jess, Juan vio el espritu de Dios descender sobre l y oy la voz de Dios diciendo que lo aprobaba. La pregunta de Juan tal vez lleve a algunos a concluir que se ha debilitado en la fe. Pero no es as. Jess no hablara tan bien de Juan, algo que hace en esta ocasin, si Juan hubiera empezado a tener dudas. Entonces, por qu hace Juan esta pregunta?

Quizs Juan simplemente quiere que Jess le confirme que es el Mesas. Esto fortalecera mucho a Juan mientras languidece en prisin. Pero parece que la pregunta de Juan implica ms que solo eso. Evidentemente Juan quiere saber si va a venir otro, un sucesor, por decirlo as, que complete el cumplimiento de todas las cosas que se predijeron que efectuara el Mesas.

Segn las profecas bblicas con las que est familiarizado Juan, el Ungido de Dios ha de ser un rey, un libertador. Sin embargo, a Juan todava lo tienen en prisin, aun muchos meses despus del bautismo de Jess. Por eso es patente que Juan le est preguntando a Jess: 'Eres t en realidad quien va a establecer con poder externo el Reino de Dios, o hay uno diferente, un sucesor, a quien debamos esperar para que cumpla todas las profecas maravillosas con relacin a la gloria del Mesas?'.

En vez de decir a los discpulos de Juan: 'Por supuesto que yo soy el que vendra!', Jess en aquella misma hora hace un notable despliegue al sanar a muchas personas, curndolas de toda clase de enfermedades y dolencias. Entonces dice a los discpulos: "Vayan, informen a Juan lo que vieron y oyeron: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son levantados, a los pobres se anuncian las buenas nuevas".

En otras palabras, la pregunta de Juan quizs da a entender que l espera que Jess haga ms de lo que est haciendo y quizs libre a Juan mismo. Sin embargo, Jess le est diciendo a Juan que no espere ms que los milagros que Jess est haciendo.

Despus que los discpulos de Juan se van, Jess se dirige a las muchedumbres y les dice que Juan es el "mensajero" de Jehov predicho en Malaquas 3:1 y tambin es el profeta Elas predicho en Malaquas 4:5, 6. As alaba a Juan como un profeta en igualdad con cualquiera de los profetas que vivieron antes de l, como explica: "En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que l. Pero desde los das de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor los hombres".

Aqu Jess muestra que Juan no estar en el Reino celestial, pues uno de los menores all es mayor que Juan. Juan prepar el camino para Jess, pero muere antes de que Cristo selle el pacto o acuerdo con sus discpulos para que sean corregentes con l en su Reino. Por eso Jess dice que Juan no estar en el Reino celestial. En vez de eso, Juan ser un sbdito terrestre del Reino de Dios. <b>(Lucas 7:18-30; Mateo 11:2-15.)</b>

 Por qu pregunta Juan si Jess es Aquel Que Viene o si se debe esperar a uno diferente?

 Qu profecas dice Jess que Juan ha cumplido?

 Por qu no estar Juan el Bautizante en el cielo con Jess?





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<new>Captulo 39
<b>Los orgullosos y los humildes</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS de mencionar las virtudes de Juan el Bautizante, Jess dirige su atencin a la gente orgullosa y voluble que est a su alrededor. "Esta generacin", declara, "es semejante a los niitos sentados en las plazas de mercado, que dan voces a sus compaeros de juego, y dicen: 'Les tocamos la flauta, pero no danzaron; plaimos, pero no se golpearon en desconsuelo'."

Qu quiere decir Jess? l explica: "Juan vino sin comer ni beber, pero dicen: 'Tiene demonio'; el Hijo del hombre s vino comiendo y bebiendo, y no obstante dicen: 'Miren! Un hombre glotn y dado a beber vino, amigo de recaudadores de impuestos y pecadores'".

Es imposible satisfacer a la gente. Nada le complace. Juan ha vivido una vida austera de abnegacin como nazareo, conforme a la declaracin del ngel de que "no debe beber en absoluto vino ni bebida alcohlica alguna". Y sin embargo la gente dice que est endemoniado. Por otra parte, Jess vive como otros hombres, sin practicar austeridad, y lo acusan de excesos.

Qu difcil es complacer a la gente! Son como compaeros de juego, algunos de los cuales se niegan a responder con danzas cuando otros nios tocan la flauta o con desconsuelo cuando sus compaeros plaen. No obstante, Jess dice: "La sabidura queda probada justa por sus obras". S, la evidencia -las obras- muestra claramente que las acusaciones contra Juan y Jess son falsas.

Jess pasa a reprender especficamente a las tres ciudades de Corazn, Betsaida y Capernaum, donde ha efectuado la mayor parte de sus obras poderosas. Jess menciona que si hubiera hecho estas obras en las ciudades fenicias de Tiro y Sidn estas se habran arrepentido en saco y ceniza. Al condenar a Capernaum, la cual aparentemente ha sido su base de operaciones durante el perodo de su ministerio, Jess declara: "Le ser ms soportable a la tierra de Sodoma en el Da del Juicio que a ti".

A continuacin Jess alaba pblicamente a su Padre celestial. Lo que lo mueve a hacer esto es que Dios oculta de los sabios y la gente intelectual preciosas verdades espirituales, pero revela estas cosas maravillosas a gente humilde, s, a pequeuelos, por decirlo as.

Por ltimo Jess extiende esta atractiva invitacin: "Vengan a m, todos los que se afanan y estn cargados, y yo los refrescar. Tomen sobre s mi yugo y aprendan de m, porque soy de genio apacible y humilde de corazn, y hallarn refrigerio para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga es ligera".

Cmo ofrece refrigerio Jess? Lo hace mediante librar a la gente de las tradiciones esclavizadoras con que los lderes religiosos la han cargado, lo que incluye, por ejemplo, reglas restrictivas sobre guardar el sbado. l muestra tambin la senda de alivio para los que se sienten aplastados por la dominacin de las autoridades polticas y para aquellos que, por su conciencia afligida, sienten el peso de sus pecados. Revela a estos afligidos cmo se les pueden perdonar sus pecados y cmo pueden disfrutar de una preciosa relacin con Dios.

El yugo suave que ofrece Jess es uno de dedicacin completa a Dios, el que podamos servir a nuestro compasivo y misericordioso Padre celestial. Y la carga ligera que ofrece Jess a los que vienen a l es la de obedecer los requisitos de Dios para la vida, que son Sus mandamientos registrados en la Biblia. Y de ninguna manera es gravoso obedecerlos. <b>(Mateo 11:16-30; Lucas 1:15; 7:31-35; 1 Juan 5:3.)</b>

 De qu manera son como nios las personas orgullosas y volubles de la generacin de Jess?

 Qu mueve a Jess a alabar a su Padre celestial?

 De qu maneras est cargada la gente, y qu alivio ofrece Jess?





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<new>Captulo 40
<b>Una leccin de misericordia</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

PUEDE que Jess todava est en Nan, donde hace poco resucit al hijo de una viuda, o quizs est visitando otra ciudad cerca de all. Cierto fariseo llamado Simn desea ver ms de cerca al que est efectuando estas extraordinarias obras. Por eso, invita a Jess a comer con l.

Jess, que considera esta ocasin como una oportunidad para ministrar a los presentes, acepta la invitacin, tal como ha aceptado invitaciones a comer con recaudadores de impuestos y pecadores. Sin embargo, cuando Jess entra en la casa de Simn no recibe la atencin cordial que suele concederse a los invitados.

Los pies calzados con sandalias se calientan y ensucian como resultado del viaje en caminos polvorientos, y como acto de hospitalidad se acostumbra lavar con agua fresca los pies de los invitados. Pero a Jess no le lavan los pies cuando llega. Ni le dan un beso de bienvenida, que es cortesa comn. Tampoco le suministran el aceite que se acostumbra dar para el cabello como muestra de hospitalidad.

Durante la comida, mientras los invitados estn reclinados a la mesa, cierta mujer que no ha sido invitada entra sigilosamente en aquel lugar. En la ciudad la conocen como persona de vida inmoral. Puede que haya odo las enseanzas de Jess, incluso su invitacin a 'todos los que estaban cargados a venir a l y hallar refrigerio'. Y porque lo que ha visto y odo la ha conmovido profundamente, ahora ha buscado a Jess.

La mujer viene por detrs de Jess cuando l est reclinado a la mesa, y se arrodilla a sus pies. Al caer sus lgrimas sobre los pies de Jess, le enjuga los pies con el cabello. Tambin toma aceite perfumado de su frasco y, besndole tiernamente los pies, derrama el aceite sobre ellos. Simn observa esto con desaprobacin. "Este hombre, si fuera profeta -razona-, conocera quin y qu clase de mujer es la que le toca, que es pecadora."

Percibiendo lo que Simn piensa, Jess dice: "Simn, tengo algo que decirte".

"Maestro, dilo!", responde l.

"Dos hombres eran deudores a cierto prestamista -empieza Jess-; el uno le deba quinientos denarios, pero el otro cincuenta. Cuando no tuvieron con qu pagar, l sin reserva perdon a ambos. Por lo tanto, cul de ellos le amar ms?"

"Supongo -dice Simn, quizs con un aire de indiferencia ante lo aparentemente fuera de propsito de la pregunta- que ser aquel a quien sin reserva le perdon ms."

"Juzgaste correctamente", dice Jess. Entonces, volvindose hacia la mujer, dice a Simn: "Contemplas a esta mujer? Entr en tu casa; no me diste agua para los pies. Pero esta mujer me ha mojado los pies con sus lgrimas y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; pero esta mujer, desde la hora que entr, no ha dejado de besarme los pies tiernamente. No me untaste la cabeza con aceite; pero esta mujer me ha untado los pies con aceite perfumado".

As la mujer ha dado prueba de estar sinceramente arrepentida de sus antecedentes de inmoralidad. Por lo tanto Jess concluye sus palabras as: "En virtud de esto, te digo, los pecados de ella, por muchos que sean, son perdonados, porque am mucho; mas al que se le perdona poco, poco ama".

Jess de ningn modo est disculpando ni aprobando tcitamente la inmoralidad. Ms bien, este incidente revela su comprensin y compasin para con las personas que cometen errores en la vida pero que luego se arrepienten de ellos y, por eso, vienen a Cristo en busca de alivio. Jess suministra verdadero refrigerio a la mujer al decir: "Tus pecados son perdonados. [...] Tu fe te ha salvado; vete en paz". <b>(Lucas 7:36-50; Mateo 11:28-30.)</b>

 Cmo recibe a Jess su anfitrin, Simn?

 Quin busca a Jess, y por qu?

 Qu ilustracin provee Jess, y cmo la aplica?





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<new>Captulo 41
<b>Centro de controversia</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

POCO despus de haber estado en la casa de Simn, Jess comienza un segundo recorrido de predicacin por Galilea. En su viaje anterior por el territorio lo acompaaron sus primeros discpulos: Pedro, Andrs, Santiago y Juan. Pero ahora lo acompaan los 12 apstoles, y tambin algunas mujeres. Entre ellas estn Mara Magdalena, Susana y Juana, cuyo esposo es un oficial del rey Herodes.

Al intensificarse el paso del ministerio de Jess, tambin se intensifica la controversia respecto a su actividad. En cierta ocasin llevan a donde Jess un endemoniado que tambin es ciego y mudo. Cuando Jess lo cura y el hombre queda libre de la influencia demonaca y puede tanto hablar como ver, las muchedumbres simplemente se embelesan. La gente empieza a decir: "Acaso no ser este el Hijo de David?".

Es tanta la muchedumbre que se ha reunido alrededor de la casa donde Jess est alojado que l y sus apstoles no pueden siquiera tomar una comida. Adems de los que creen que tal vez sea el prometido "Hijo de David", tambin estn all escribas y fariseos que han venido desde Jerusaln misma para desacreditarlo. Cuando los parientes de Jess se enteran de la conmocin en torno a Jess, vienen a apoderarse de l. Por qu?

Pues sucede que los mismos hermanos de Jess todava no creen que l sea el Hijo de Dios. Adems, la agitacin y las disputas que l ha suscitado entre el pblico no son nada tpico del Jess que conocan mientras l se criaba en Nazaret. Por lo tanto, creen que Jess padece de una enfermedad mental grave. "Ha perdido el juicio", es su conclusin, y quieren llevrselo consigo.

Sin embargo, est claro que Jess ha sanado al endemoniado. Los escribas y fariseos saben que no pueden negar la realidad de este hecho. Por eso, para desacreditar a Jess dicen a la gente: "Este no expulsa a los demonios sino por medio de Beelzebub, el gobernante de los demonios".

Jess, que sabe lo que piensan, llama a s a los escribas y fariseos y dice: "Todo reino dividido contra s mismo viene a parar en desolacin, y toda ciudad o casa dividida contra s misma no permanecer en pie. As mismo, si Satans expulsa a Satans, ha llegado a estar dividido contra s mismo; entonces, cmo podr estar en pie su reino?".

Qu devastadora lgica! Puesto que los fariseos afirman que entre ellos hay quienes han expulsado demonios, Jess tambin pregunta: "Si yo expulso a los demonios por medio de Beelzebub, por medio de quin los expulsan los hijos de ustedes?". Es decir, la acusacin contra Jess aplica tanto a ellos como a l. Entonces Jess advierte: "Pero si es por medio del espritu de Dios como yo expulso a los demonios, el reino de Dios verdaderamente los ha alcanzado".

Para demostrar que el que l haya expulsado demonios es prueba de su poder sobre Satans, Jess dice: "Cmo puede alguien invadir la casa de un hombre fuerte y arrebatar sus bienes muebles, a menos que primero ate al fuerte? Y entonces saquear su casa. El que no est de parte ma, contra m est; y el que no recoge conmigo, desparrama". Est claro que los fariseos se oponen a Jess y demuestran que son agentes de Satans. Estn haciendo que los israelitas se aparten de Jess.

Por consiguiente, Jess advierte a estos opositores satnicos que "la blasfemia contra el espritu no ser perdonada". Explica: "A cualquiera que hable una palabra contra el Hijo del hombre, le ser perdonado; pero a cualquiera que hable contra el espritu santo, no le ser perdonado, no, ni en este sistema de cosas ni en el venidero". Esos escribas y fariseos han cometido ese pecado imperdonable cuando, por su mala intencin, atribuyen a Satans lo que claramente es la operacin milagrosa del espritu santo de Dios. <b>(Mateo 12:22-32; Marcos 3:19-30; Juan 7:5.)</b>

 Cmo difiere del primer recorrido de Galilea por Jess el segundo?

 Por qu tratan de apoderarse de Jess sus parientes?

 Cmo tratan de desacreditar los milagros de Jess los fariseos, y cmo los refuta Jess?

 De qu son culpables esos fariseos, y por qu?





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<new>Captulo 42
<b>Jess reprende a los fariseos</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS presenta el argumento de que si es por el poder de Satans como l expulsa a los demonios, entonces Satans est dividido contra s mismo. Pasa a decir: "O hagan el rbol excelente y su fruto excelente, o hagan el rbol podrido y su fruto podrido; porque por su fruto se conoce el rbol".

Es insensata la acusacin de que el buen fruto de expulsar demonios es el resultado de que Jess sirva a Satans. Si el fruto es excelente, el rbol no puede estar podrido. Por otra parte, el fruto podrido de los fariseos de lanzar acusaciones absurdas contra Jess y presentarle oposicin sin fundamento es prueba de que ellos mismos son gente corrupta, en podredumbre. Jess exclama: "Prole de vboras, cmo pueden hablar cosas buenas cuando son inicuos? Porque de la abundancia del corazn habla la boca".

Puesto que nuestras palabras reflejan la condicin de nuestro corazn, lo que decimos suministra base para que se nos juzgue. Jess dice: "Les digo que de todo dicho ocioso que hablen los hombres rendirn cuenta en el Da del Juicio; porque por tus palabras sers declarado justo, y por tus palabras sers condenado".

A pesar de todas las obras poderosas de Jess, los escribas y fariseos hacen esta peticin: "Maestro, queremos ver de ti alguna seal". Aunque puede que en particular estos hombres de Jerusaln no hayan visto personalmente Sus milagros, existe evidencia irrefutable de testigos oculares respecto a ellos. Por eso Jess dice a los lderes judos: "Una generacin inicua y adltera sigue buscando una seal, ms no se le dar ninguna seal, sino la seal de Jons el profeta".

Jess pasa a explicar lo que quiere decir: "As como Jons estuvo en el vientre del gran pez tres das y tres noches, as el Hijo del hombre estar en el corazn de la tierra tres das y tres noches". Jons, despus de haber sido tragado por el pez, sali de l como si hubiera sido resucitado, y as Jess predice que l morir y que al tercer da ser levantado a la vida. Pero aun despus, cuando Jess es resucitado, los lderes religiosos rechazan "la seal de Jons".

Por eso Jess dice que los varones de Nnive, que se arrepintieron cuando Jons les predic, se levantarn en el juicio y condenarn a los judos que rechazan a Jess. Traza tambin un paralelo con la reina de Seba, quien vino desde los fines de la Tierra para or la sabidura de Salomn y se maravill por lo que vio y oy. "Pero, miren! -dice Jess-, algo ms que Salomn est aqu."

Jess entonces da la ilustracin de un hombre de quien sale un espritu inmundo. Pero el hombre no llena ese vaco con cosas buenas, y por eso siete espritus ms inicuos vienen a dominarlo. "As tambin ser con esta generacin inicua", dice Jess. La nacin israelita haba sido limpiada y haba experimentado reformas... algo que era comparable a la salida temporal de un espritu inmundo. Pero el que la nacin haya rechazado a los profetas de Dios, hasta el colmo de oponerse a Cristo mismo, revela que su condicin de iniquidad sobrepasa por mucho a la de su principio.

Mientras Jess habla, su madre y sus hermanos llegan y se sitan al borde de la muchedumbre. Por eso alguien dice: "Mira! Tu madre y tus hermanos estn parados fuera, y procuran hablarte".

"Quin es mi madre, y quines son mis hermanos?", pregunta Jess. Extendiendo la mano hacia sus discpulos, dice: "Mira! Mi madre y mis hermanos! Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que est en el cielo, ese es mi hermano y hermana y madre". As Jess muestra que, prescindiendo de cunto estime l los vnculos que lo unen a sus parientes, mucho ms estimada le es la relacin que tiene con sus discpulos. <b>(Mateo 12:33-50; Marcos 3:31-35; Lucas 8:19-21.)</b>

 Cmo es que los fariseos no hacen excelente ni el "rbol" ni su "fruto"?

 Qu es "la seal de Jons", y cmo se la rechaza despus?

 Cmo es la nacin israelita del primer siglo como el hombre de quien haba salido un espritu inmundo?

 Cmo recalca Jess la estrecha relacin que hay entre l y sus discpulos?





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<new>Captulo 43
<b>Ensea por ilustraciones</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

PARECE que Jess est en Capernaum cuando reprende a los fariseos. Ms tarde, el mismo da, sale de la casa y va andando al cercano mar de Galilea, donde se renen muchedumbres. All sube a una barca, se aleja un poco de la orilla y empieza a ensear acerca del Reino de los cielos a la gente que est en la ribera. Lo hace por una serie de parbolas o ilustraciones, cada una enmarcada en una situacin que la gente conoce bien.

Primero Jess habla acerca de un sembrador que siembra semilla. Algunas semillas caen a lo largo del camino, y las aves se las comen. Otras caen en terreno que se extiende sobre una masa rocosa. Puesto que las races no tienen mucha profundidad, las nuevas plantas se marchitan bajo el sol abrasador. Otras semillas caen entre espinos, que ahogan a las plantas cuando estas crecen. Por ltimo, algunas semillas caen en tierra buena y producen de a ciento por uno, algunas de a sesenta y otras de a treinta.

En otra ilustracin Jess compara el Reino de Dios a un hombre que siembra semilla. Al pasar los das, mientras el hombre duerme y cuando est despierto, la semilla crece. El hombre no sabe cmo. Crece por s misma y produce grano. Cuando el grano madura, el hombre lo siega.

Jess da una tercera ilustracin acerca de un hombre que siembra la clase correcta de semilla, pero "mientras los hombres dorman" viene un enemigo y sobresiembra mala hierba entre el trigo. Los siervos del hombre preguntan si deben arrancar la mala hierba. Pero l contesta: 'No; porque si lo hacen van a desarraigar trigo tambin. Dejen que ambos crezcan juntos hasta la siega. Entonces dir a los segadores que saquen la mala hierba y la quemen, y que pongan el trigo en el granero'.

Jess sigue hablando a las muchedumbres que estn en la ribera, y les da otras dos ilustraciones. Explica que "el reino de los cielos" es como un grano de mostaza que cierto hombre siembra. Aunque es la ms pequea de todas las semillas, dice l, se desarrolla hasta ser la mayor de todas las legumbres. Llega a ser un rbol al cual las aves vienen porque hallan albergue entre sus ramas.

Hoy algunos presentan la objecin de que hay semillas que son ms pequeas que las de la mostaza. Pero Jess no est enseando botnica. De las semillas que les son conocidas a los galileos de su da, la semilla de la mostaza en realidad es la ms pequea. Por eso ellos comprenden el asunto del crecimiento fenomenal que Jess ilustra.

Por ltimo Jess compara "el reino de los cielos" a la levadura que una mujer toma y mezcla en tres grandes medidas de harina. Con el tiempo, dice l, la levadura afecta toda la masa.

Despus de dar estas cinco ilustraciones, Jess despide a las muchedumbres y regresa a la casa donde se aloja. Poco despus sus 12 apstoles y otros acuden a Jess all.

<b>Se benefician de las ilustraciones de Jess</b>

Cuando los discpulos vienen a Jess despus que l pronuncia su discurso ante las muchedumbres reunidas en la playa, les intriga su nuevo mtodo de ensear. Es cierto que le han odo usar ilustraciones antes, pero nunca tan extensamente. Por eso preguntan: "Por qu les hablas usando ilustraciones?".

Una razn para esto es cumplir estas palabras del profeta: "Abrir mi boca con ilustraciones, publicar cosas escondidas desde la fundacin". Pero hay ms implicado en ello. Su uso de ilustraciones sirve para que se revele la actitud del corazn de la gente.

En realidad la mayora de la gente solo se interesa en Jess como hbil narrador y como hacedor de milagros, no como alguien a quien servir como Seor y a quien seguir con altruismo. No quieren perturbacin en su manera de ver las cosas ni en su modo de vivir. No quieren que el mensaje penetre en ellos hasta ese grado.

Esto lleva a Jess a decir: "Por esto les hablo a ellos usando ilustraciones, porque, mirando, miran en vano, y oyendo, oyen en vano, ni captan el sentido de ello; y para con ellos se cumple la profeca de Isaas, que dice: '[...] Porque el corazn de este pueblo se ha hecho indispuesto a recibir'".

"Sin embargo -pasa a decir Jess-, felices son los ojos de ustedes porque contemplan, y sus odos porque oyen. Porque en verdad les digo: Muchos profetas y hombres justos desearon ver las cosas que ustedes contemplan, y no las vieron, y or las cosas que ustedes oyen, y no las oyeron."

S, los 12 apstoles y los que estn con ellos tienen un corazn receptivo. Jess, por lo tanto, dice: "A ustedes se concede entender los secretos sagrados del reino de los cielos, mas a aqullos no se les concede". Puesto que desean entender, Jess explica a sus discpulos la ilustracin del sembrador.

"La semilla es la palabra de Dios", dice Jess, y la tierra es el corazn. Tocante a la semilla que cay en la superficie dura a lo largo del camino, explica: "Viene el Diablo y quita la palabra de su corazn para que no crean y sean salvos".

Por otra parte, la semilla que se siembra en tierra que cubre una masa rocosa se refiere al corazn de personas que reciben con gozo la palabra. Sin embargo, porque la palabra no puede arraigar profundamente en esos corazones, estas personas se apartan cuando les viene un tiempo de pruebas o persecucin.

Respecto a la semilla que ha cado entre los espinos, Jess explica que esto se refiere a personas que han odo la palabra. No obstante, las inquietudes, las riquezas y los placeres de esta vida absorben su inters, de modo que se las ahoga por completo, y no perfeccionan nada.

Por ltimo, en cuanto a la semilla que se siembra en tierra excelente, Jess dice que son las personas que, despus de or la palabra con corazn excelente y bueno, la retienen y llevan fruto con aguante.

Cun bendecidos quedan estos discpulos que han buscado a Jess para obtener una explicacin de sus enseanzas! Jess quiere que sus ilustraciones se entiendan, para que impartan la verdad a otros. "No se trae la lmpara para ponerla debajo de la cesta de medir, o debajo de la cama, verdad?", pregunta. No; "se trae para ponerla sobre el candelero". Por eso Jess aade: "Por lo tanto, presten atencin a cmo escuchan".

<b>Bendecidos con ms instruccin</b>

Despus de or a Jess explicarles la ilustracin del sembrador, los discpulos desean aprender ms. "Explcanos -solicitan- la ilustracin de la mala hierba en el campo."

Cunto difiere la actitud de los discpulos de la del resto de la muchedumbre que est en la playa! Aquellas personas no tienen un deseo intenso y sincero de aprender el significado de las ilustraciones; estn satisfechas con simplemente el esquema de asuntos que se da en ellas. Jess, estableciendo un contraste entre aquel auditorio de la playa y sus discpulos inquisitivos, que han entrado con l en la casa, dice:

"Con la medida con que ustedes miden, se les medir a ustedes, s, hasta se les aadir". Los discpulos estn midindole a Jess inters profundo y atencin, y por eso se les bendice con recibir ms instruccin. As, en respuesta a lo que le solicitan sus discpulos, Jess explica:

"El sembrador de la semilla excelente es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; en cuanto a la semilla excelente, estos son los hijos del reino; pero la mala hierba son los hijos del inicuo, y el enemigo que la sembr es el Diablo. La siega es una conclusin de un sistema de cosas, y los segadores son los ngeles".

Despus de aclarar cada rasgo de su ilustracin, Jess describe el resultado. En la conclusin del sistema de cosas, dice, "los segadores", o ngeles, separarn a los cristianos de imitacin -parecidos a mala hierba- de los verdaderos "hijos del reino". Entonces "los hijos del inicuo" sern designados para la destruccin, pero los hijos del Reino de Dios, "los justos", resplandecern brillantemente en el Reino de su Padre.

Jess entonces bendice a sus discpulos inquisitivos con otras tres ilustraciones. Primero, dice: "El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que un hombre hall y escondi; y por el gozo que tiene, va y vende cuantas cosas tiene, y compra aquel campo".

"Otra vez -contina-: el reino de los cielos es semejante a un comerciante viajero que buscaba perlas excelentes. Al hallar una perla de gran valor, se fue y prontamente vendi todas las cosas que tena, y la compr."

Jess mismo es como el hombre que descubre un tesoro escondido y como el comerciante que halla una perla de gran valor. Se pudiera decir que l vendi todo lo que tena, al abandonar un puesto de honor en el cielo para llegar a ser un humilde humano. Entonces, como hombre en la Tierra, sufre vituperio y enconada persecucin, probando que es digno de llegar a ser el Gobernante del Reino de Dios.

Ante los seguidores de Jess tambin se coloca el reto de vender todo lo que tienen para obtener la magnfica recompensa de ser, o cogobernantes con Cristo, o sbditos terrestres del Reino. Consideraremos el participar en el Reino de Dios como algo ms valioso que toda otra cosa de la vida, como un tesoro inapreciable o una perla de gran valor?

Finalmente, Jess compara "el reino de los cielos" a una red barredera que junta peces de toda clase. Cuando se separan los peces, los que no son apropiados son tirados, pero los buenos son retenidos. As ser en la conclusin del sistema de cosas, dice Jess; los ngeles separarn a los inicuos de entre los justos, y los inicuos sern designados para aniquilacin.

Jess mismo comienza este proyecto de pesca, pues dice a sus discpulos que deben ser "pescadores de hombres". Bajo vigilancia angelical, la obra de pescar contina a travs de los siglos. Al fin llega el tiempo de sacar la "red barredera", que simboliza a las organizaciones de la Tierra que afirman que son cristianas.

Aunque se arroja en la destruccin a los peces que no son apropiados, nosotros podemos agradecer el que se nos cuente entre los 'buenos peces' que son retenidos. Si desplegamos el mismo sincero y profundo deseo de los discpulos de Jess (de recibir ms conocimiento y entendimiento) se nos bendecir, no solo con ms instruccin, sino con la bendicin divina de vida eterna. <b>(Mateo 13:1-52; Marcos 4:1-34; Lucas 8:4-18; Salmo 78:2; Isaas 6:9, 10.)</b>

 Cundo y dnde habla Jess con ilustraciones a las muchedumbres?

 Qu cinco ilustraciones da Jess ahora a las muchedumbres?

 Por qu dice Jess que la semilla de mostaza es la ms pequea de todas las semillas?

 Por qu habla por ilustraciones Jess?

 Cmo muestran los discpulos de Jess que difieren de las muchedumbres?

 Qu explicacin da Jess de la ilustracin del sembrador?

 Qu diferencia hay entre los discpulos y las muchedumbres que estn en la playa?

 A quin, o qu, representan el sembrador, el campo, la semilla excelente, el enemigo, la siega y los segadores?

 Qu otras tres ilustraciones suministra Jess, y qu podemos aprender de ellas?





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<new>Captulo 44
<b>Calma una tremenda tormenta</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS ha estado muy activo este da, entre otras cosas enseando a las muchedumbres en la playa y despus explicando las ilustraciones en privado a sus discpulos. Cuando viene la noche, dice: "Pasemos a la otra ribera".

Al otro lado, en la ribera oriental del mar de Galilea, est la regin llamada la Decpolis, de los trminos griegos <i>dka,</i> que significa "diez", y <i>plis,</i> que quiere decir "ciudad". Las ciudades de la Decpolis son un centro de cultura griega, aunque sin duda viven tambin all muchos judos. Sin embargo, la actividad de Jess en aquella regin es muy limitada. Hasta en esta visita, como veremos despus, se le impide permanecer all mucho tiempo.

Cuando Jess solicita partir hacia la otra ribera, los discpulos lo llevan en la barca. Pero la gente nota que ellos parten. Pronto otras personas suben a sus barcas para acompaarlos. No tienen que cruzar gran distancia. De hecho, el mar de Galilea es solo un gran lago que tiene unos 21 kilmetros (13 millas) de largo y un mximo de 12 kilmetros (7,5 millas) de ancho.

No es difcil comprender que Jess est cansado. Por eso, poco despus de embarcarse se recuesta en una almohada, en la parte trasera de la barca, y queda profundamente dormido. Varios de los apstoles son marinos duchos, con mucha experiencia de pesca en el mar de Galilea. Por eso, toman el control de la barca.

Pero este viaje no va a ser fcil. Debido a que la temperatura en la superficie del lago -que est a unos 210 metros (700 pies) bajo el nivel del mar- es caliente, y el aire de las montaas cercanas es fro, a veces bajan vientos fuertes que de repente crean violentos ventarrones en el lago. Esto es lo que ocurre ahora. En poco tiempo las olas empiezan a azotar la barca, y el agua entra en ella, de modo que la barca est en peligro de hundirse. Sin embargo, Jess sigue durmiendo!

Los marinos experimentados se esfuerzan desesperadamente por fijar el curso de la barca. Sin duda han manejado una barca en medio de tormentas antes. Pero esta vez todo cuanto hacen les falla. Al ver su vida en peligro, despiertan a Jess. 'Maestro, no te importa lo que pasa? Nos estamos hundiendo!', exclaman. 'Slvanos!, nos vamos a ahogar!'

Levantndose, Jess ordena al viento y el mar: 'Silencio! Callen!'. Y la furia del viento se apacigua, y el mar se calma. Volvindose a sus discpulos, Jess dice: 'Por qu tienen tanto miedo? Todava no tienen fe?'.

Entonces, un temor extraordinario se apodera de los discpulos. 'Quin ser realmente este hombre?', se preguntan unos a otros. 'Porque da rdenes hasta a los vientos y el agua, y le obedecen.'

Qu poder despliega Jess! Qu confortador es saber que nuestro Rey tiene poder sobre los elementos naturales, y que cuando dirija toda su atencin hacia nuestra Tierra durante su reinado toda persona morar en seguridad, sin temor a calamidades naturales aterradoras!

Algn tiempo despus de calmarse la tormenta, Jess y sus discpulos llegan a salvo a la ribera oriental. Quizs las otras barcas no experimentaron la intensidad de la tormenta y la gente regres sin percance a sus hogares. <b>(Marcos 4:35-5:1; Mateo 8:18, 23-27; Lucas 8:22-26.)</b>

 Qu es la Decpolis, y dnde se encuentra?

 Qu rasgos fsicos causan violentas tormentas en el mar de Galilea?

 Cuando no pueden salvarse por su habilidad de marinos, qu hacen los discpulos?





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<new>Captulo 45
<b>Un discpulo inverosmil</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

QU aterradora vista se presenta ante Jess cuando llega a la ribera! Dos hombres extraordinariamente fieros salen del cementerio cercano y corren hacia l. Estn posedos de demonios. Puesto que uno de ellos es posiblemente ms violento que el otro y ha sufrido por mucho ms tiempo bajo el control de los demonios, se hace el foco de la atencin.

Por mucho tiempo este hombre digno de lstima ha estado viviendo desnudo entre las tumbas. Continuamente, da y noche, clama y se corta con piedras. Es tan violento que nadie se atreve a pasar por aquel lugar de la carretera. Se ha intentado atarlo, pero l rompe las cadenas y quiebra los grilletes que se le ponen en los pies. Nadie tiene suficiente fuerza para subyugarlo.

Al acercarse el hombre a Jess y caer a sus pies, los demonios que lo dominan hacen que grite: "Qu tengo que ver contigo, Jess, Hijo del Dios Altsimo? Te pongo bajo juramento por Dios que no me atormentes".

"Sal del hombre, espritu inmundo", sigue diciendo Jess. Pero entonces Jess pregunta: "Cul es tu nombre?".

"Mi nombre es Legin, porque somos muchos", es la respuesta. A los demonios les deleita ver el sufrimiento de las personas a quienes pueden dominar, y aparentemente disfrutan de atacarlas en grupo, con cobarde espritu de chusmas. Pero frente a Jess, suplican que no se les enve al abismo. De nuevo vemos que Jess tena gran poder; poda vencer hasta a los crueles demonios. Esto tambin revela que los demonios saben que el juicio que con el tiempo les vendr de Dios es que se les encierre en el abismo a la vez que se encierra en l a su caudillo, Satans el Diablo.

Cerca de all, en la montaa, se alimenta una piara de unos 2.000 cerdos. De modo que los demonios dicen: "Envanos a los cerdos, para que entremos en ellos". Evidentemente los demonios experimentan cierto placer contranatural, sdico, en invadir el cuerpo de criaturas carnales. Cuando Jess les permite entrar en los cerdos, los 2.000 animales se lanzan en estampida por el precipicio y se ahogan en el mar.

Cuando los porquerizos ven esto, se apresuran a llevar la noticia a la ciudad y a la regin rural. La gente entonces sale a ver qu ha sucedido. Cuando llegan, ven al hombre del cual han salido los demonios. Est vestido y en su sano juicio, sentado a los pies de Jess!

Los testigos oculares relatan cmo fue sanado el hombre. Tambin le cuentan a la gente acerca de la muerte extraa de los cerdos. Al or esto, la gente siente gran temor, y le pide encarecidamente a Jess que salga de su territorio. Por eso, l hace lo que le piden y sube a la barca. El hombre que haba estado endemoniado le suplica a Jess que le permita ir con l. Pero Jess le dice: "Vete a casa a tus parientes, e infrmales acerca de todas las cosas que Jehov ha hecho por ti, y de la misericordia que te tuvo".

Jess suele decir a las personas a quienes sana que no le digan a nadie lo que ha sucedido, pues no quiere que la gente llegue a conclusiones sobre la base de informes sensacionales. Pero esta excepcin es apropiada, porque el hombre que haba estado endemoniado estar testificando entre personas a quienes Jess ahora probablemente no tendr la oportunidad de llegar. Adems, la presencia del hombre suministrar testimonio acerca del poder de Jess para hacer el bien, algo que contrarrestar cualquier informe desfavorable que se esparciera debido a la prdida de los cerdos.

Cumpliendo con la instruccin de Jess, el hombre que haba estado endemoniado se va. Empieza a proclamar por toda la Decpolis todas las cosas que Jess ha hecho por l, y la gente queda muy sorprendida. <b>(Mateo 8:28-34; Marcos 5:1-20; Lucas 8:26-39; Revelacin 20:1-3.)</b>

 Por qu pudiera ser que se enfoque la atencin en un solo endemoniado, cuando hubo dos?

 Qu muestra que los demonios saben que en el futuro se les encerrar en un abismo?

 Por qu razn, aparentemente, les gusta a los demonios tomar posesin de humanos y animales?

 Por qu hace Jess una excepcin en el caso del hombre a quien libr de los demonios, al darle la instruccin de que cuente a otros lo que hizo por l?





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<new>Captulo 46
<b>Le toc la prenda de vestir</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

LAS noticias de que Jess ha regresado de la Decpolis llegan a Capernaum, y una gran muchedumbre se rene al lado del mar para recibirlo. Tienen que haberse enterado de que apacigu la tempestad y cur a los endemoniados. Ahora, cuando l llega a la ribera, la gente se le rene alrededor, a la expectativa de lo que haya de hacer.

Uno de los que desea ver a Jess es Jairo, un presidente de la sinagoga. Cae a los pies de Jess y le suplica vez tras vez: "Mi hijita est gravsima. Srvete venir y poner las manos sobre ella, para que recobre la salud y viva". Puesto que Jairo no tiene ms hijos, y la jovencita tiene solo 12 aos, esta le es especialmente preciosa.

Jess responde y, acompaado por la muchedumbre, se encamina a la casa de Jairo. Podemos imaginarnos cun emocionada est la gente a la espera de otro milagro. Pero la atencin de cierta mujer entre la muchedumbre est enfocada en su propio grave problema.

Por 12 largos aos esta mujer ha padecido de un flujo de sangre. Ha ido de un mdico a otro, y ha gastado todo su dinero en tratamientos. Pero no ha recibido ayuda; en vez de eso, su problema ha empeorado.

Como usted quizs pueda comprender, la enfermedad que ella tiene, adems de debilitarla muchsimo, es embarazosa y humillante. No es una afliccin de la cual alguien por lo general hablara en pblico. Adems, bajo la Ley de Moiss, el flujo de sangre hace inmunda a la mujer, y cualquiera que la toca o que toca las prendas de vestir manchadas de sangre de ella tiene que lavarse y quedar inmundo hasta el atardecer.

Aquella mujer se ha enterado de los milagros que efecta Jess, y ahora lo ha buscado. Porque est inmunda, se mueve entre la muchedumbre tratando de atraer la menor atencin posible, mientras se dice: "Si toco nada ms que sus prendas de vestir exteriores, recobrar la salud". Cuando hace eso, inmediatamente siente que su flujo de sangre se ha secado!

"Quin es el que me ha tocado?" Cmo tienen que sacudirla esas palabras de Jess! Cmo poda saber l lo que haba pasado? 'Instructor -protesta Pedro-, las muchedumbres te cercan y te oprimen estrechamente, y dices t: "Quin me toc?".'

Buscando con la vista a la mujer, Jess explica: "Alguien me ha tocado, porque percib que ha salido poder de m". Ciertamente no es un toque ordinario, porque la curacin que ha resultado le resta vitalidad a Jess.

La mujer, al ver que no ha pasado inadvertida, viene y cae delante de Jess, atemorizada y temblando. Ante toda la gente cuenta la verdad completa acerca de su enfermedad y cmo ha quedado curada ahora.

Conmovido al or que lo confiesa todo, Jess se compadece de ella y la consuela: "Hija, tu fe te ha devuelto la salud. Ve en paz, y queda sana de tu penosa enfermedad". Qu bueno es saber que Aquel a quien Dios ha escogido para gobernar la Tierra es tan afectuoso y compasivo, una persona que no solo se interesa en la gente, sino que tambin tiene el poder necesario para ayudarla! <b>(Mateo 9:18-22; Marcos 5:21-34; Lucas 8:40-48; Levtico 15:25-27.)</b>

 Quin es Jairo, y por qu viene a Jess?

 Qu afliccin tiene cierta mujer, y por qu se le hace tan difcil venir a Jess en busca de ayuda?

 Cmo es curada la mujer, y cmo la consuela Jess?





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<new>Captulo 47
<b>El lloro se convierte en gran xtasis</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

NO HAY duda de que cuando Jairo ve la curacin de la mujer que tena el flujo de sangre su confianza en los poderes milagrosos de Jess aumenta. Anteriormente, aquel mismo da, Jairo le haba pedido a Jess que fuera con l a ayudar a su amada hija de 12 aos de edad, que estaba moribunda. Pero ahora sucede lo que Jairo ms teme. Mientras Jess todava est hablando con la mujer, unos hombres llegan y le dicen a Jairo en voz baja: "Tu hija muri! Por qu molestar ya al maestro?".

Qu terrible noticia! Imagnese: Este hombre, que disfruta de gran respeto en la comunidad, no puede hacer nada ahora cuando se entera de la muerte de su hija. Sin embargo, Jess oye por casualidad aquella conversacin. Por eso, volvindose a Jairo, dice para confortarlo: "No temas, ejerce fe solamente".

Jess acompaa a aquel hombre desconsolado a su hogar. Cuando llegan, hallan una gran conmocin, porque la gente est llorando y lamentndose. Se ha reunido una muchedumbre, y algunos se estn golpeando de dolor. Cuando Jess entra, pregunta: "Por qu causan ruidosa confusin y lloran? La niita no ha muerto, sino que duerme".

Al or esto, la gente empieza a rerse desdeosamente de Jess, porque saben que la nia realmente ha muerto. No obstante, Jess dice que solo est durmiendo. Por medio de los poderes que Dios le ha dado, mostrar que se puede hacer que la gente regrese de la muerte con la misma facilidad con que se la puede despertar de un sueo profundo.

Jess ahora hace que salgan todos los presentes excepto Pedro, Santiago, Juan y la madre y el padre de la jovencita muerta. Entonces lleva consigo a estas cinco personas a la habitacin donde yace la joven. Tomndola de la mano, Jess dice: <i>"Tlitha cmi",</i> que, traducido, significa: "Jovencita, te digo: Levntate!". E inmediatamente la joven se levanta y empieza a andar! Los padres casi quedan fuera de s con gran xtasis ante lo que ven.

Despus de dar instrucciones de que den algo de comer a la joven, Jess ordena a Jairo y su esposa que no le digan a nadie lo que ha sucedido. A pesar de lo que Jess dice, el informe de lo que ha hecho se extiende por toda aquella regin. Esta es la segunda resurreccin que ejecuta Jess. <b>(Mateo 9:18-26; Marcos 5:35-43; Lucas 8:41-56.)</b>

 Qu noticia recibe Jairo, y cmo lo conforta Jess?

 Qu situacin hallan al llegar al hogar de Jairo?

 Por qu dice Jess que la joven que ha muerto solo duerme?

 Quines son las cinco personas que estn con Jess y que son testigos de la resurreccin?





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<new>Captulo 48
<b>Sale de casa de Jairo y visita de nuevo Nazaret</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS ha estado muy ocupado este da: ha viajado por mar desde la Decpolis, ha sanado a la mujer que tena el flujo de sangre y ha resucitado a la hija de Jairo. Pero el da no ha terminado. Parece que cuando Jess sale de la casa de Jairo dos ciegos le siguen, gritando: "Ten misericordia de nosotros, Hijo de David".

Al llamar "Hijo de David" a Jess, esos hombres muestran que creen que Jess es el heredero del trono de David, y, por lo tanto, que es el Mesas prometido. Sin embargo, parece que Jess no presta atencin a sus clamores por ayuda, quizs para someter a prueba su persistencia. Pero los hombres no ceden. Siguen a Jess hasta donde se aloja, y cuando l entra en la casa, entran tras l.

All Jess pregunta: "Tienen fe en que yo puedo hacer esto?".

"S, Seor", responden seguros.

Por eso, tocndoles los ojos Jess dice: "Segn su fe, sucdales". De repente, pueden ver! Jess entonces les dice, rigurosamente: "Miren que nadie llegue a saberlo". Pero ellos, llenos de alegra, pasan por alto el mandato de Jess y hablan acerca de l por toda la regin rural.

Precisamente cuando estos hombres se van, la gente trae a un hombre a quien el demonio que lo posee ha privado del habla. Jess expulsa del hombre el demonio, e instantneamente el hombre empieza a hablar. Las muchedumbres se maravillan de estos milagros, y dicen: "Nunca se ha visto cosa semejante en Israel".

Tambin hay fariseos presentes. No pueden negar los milagros, pero en su iniquidad e incredulidad repiten su acusacin sobre la fuente de las obras poderosas de Jess, diciendo: "Por el gobernante de los demonios expulsa los demonios".

Poco despus de estos sucesos Jess regresa a su pueblo de Nazaret, esta vez acompaado de sus discpulos. Aproximadamente un ao antes l haba visitado la sinagoga y enseado all. Aunque la gente al principio se haba maravillado de sus agradables palabras, despus se ofendi por su enseanza y trat de matarlo. Ahora, por misericordia, de nuevo Jess trata de ayudar a los que haban sido sus vecinos.

Mientras que en otros lugares la gente acude en grandes cantidades a Jess, parece que aqu no sucede eso. De modo que el sbado l va a la sinagoga a ensear. La mayora de los que le escuchan quedan sorprendidos. "Dnde consigui este hombre esta sabidura y estas obras poderosas?", preguntan. "No es este el hijo del carpintero? No se llama su madre Mara, y los hermanos de l Santiago y Jos y Simn y Judas? Y sus hermanas, no estn todas con nosotros? Dnde, entonces, consigui este hombre todas estas cosas?"

'Jess es solo un hombre de aqu, como nosotros -razonan-. Nosotros lo vimos crecer, y conocemos a su familia. Cmo puede ser l el Mesas?' As, a pesar de toda la evidencia -su gran sabidura y sus milagros- lo rechazan. Debido a lo ntimo de su relacin con l, hasta sus propios parientes tropiezan en cuanto a l, por lo cual Jess llega a esta conclusin: "El profeta no carece de honra sino en su propio territorio y entre sus parientes y en su propia casa".

S; Jess se maravilla de la falta de fe de ellos. Por eso, los nicos milagros que hace all consisten en colocar las manos sobre unos cuantos enfermos y sanarlos. <b>(Mateo 9:27-34; 13:54-58; Marcos 6:1-6; Isaas 9:7.)</b>

 Al llamar "Hijo de David" a Jess, qu manifiestan que creen los ciegos?

 Qu explicacin para los milagros de Jess han decidido dar los fariseos?

 Por qu es una muestra de misericordia el que Jess regrese para ayudar a la gente de Nazaret?

 Cmo reciben a Jess en Nazaret, y por qu?





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<new>Captulo 49
<b>Otro recorrido de predicacin en Galilea</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS de unos dos aos de predicacin intensa, empezar Jess ahora a aflojar el paso e ir con calma en lo que hace? Al contrario: expande su predicacin al emprender otro recorrido, el tercero que efecta en Galilea. Visita todas las ciudades y aldeas del territorio, enseando en las sinagogas y predicando las buenas nuevas del Reino. Lo que ve en este recorrido lo convence ms que nunca de que es necesario intensificar la predicacin.

Vaya donde vaya, Jess observa que las muchedumbres necesitan curacin y consuelo espirituales. Son como ovejas sin pastor, desolladas y desparramadas, y l se compadece de ellas. Dice a sus discpulos: "S; la mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por lo tanto, rueguen al Amo de la mies que enve obreros a su siega".

Jess tiene un plan de accin. Convoca a los 12 apstoles, a quienes haba escogido casi un ao antes. Los divide en pares y forma seis equipos de predicadores, y les da instrucciones. Explica: "No se vayan por el camino de las naciones, y no entren en ciudad samaritana; sino, ms bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Al ir, prediquen, diciendo: 'El reino de los cielos se ha acercado'".

Ese Reino sobre el cual han de predicar es el que Jess les ha enseado a pedir en la oracin modelo. El Reino se ha acercado en el sentido de que el Rey designado por Dios, Jesucristo, est presente. Para que quede establecido que sus discpulos son representantes de ese gobierno sobrehumano, Jess los faculta para sanar a los enfermos y hasta levantar a los muertos. Les da instrucciones de ejecutar estos servicios gratuitamente.

Despus dice a sus discpulos que no se preparen en sentido material para su recorrido de predicacin. "No consigan oro, ni plata, ni cobre para las bolsas de sus cintos, ni alforja para el viaje, ni dos prendas de vestir interiores, ni sandalias, ni bastn; porque el obrero merece su alimento." La gente que aprecie el mensaje responder y contribuir alimento y vivienda. Como dice Jess: "En cualquier ciudad o aldea que entren, busquen hasta descubrir quin en ella es merecedor, y qudense all hasta que salgan".

Jess entonces los instruye en presentar el mensaje del Reino a los amos de casa. "Al entrar en la casa -dice-, saldenla; y si la casa lo merece, venga sobre ella la paz que le desean; pero si no lo merece, vuelva sobre ustedes la paz de ustedes. Dondequiera que alguien no los reciba ni escuche sus palabras, al salir de aquella casa o de aquella ciudad, sacdanse el polvo de los pies."

De la ciudad que rechace el mensaje de ellos, Jess revela que recibir juicio verdaderamente severo. Explica: "En verdad les digo: En el Da del Juicio le ser ms soportable a la tierra de Sodoma y Gomorra que a aquella ciudad". <b>(Mateo 9:35-10:15; Marcos 6:6-12; Lucas 9:1-5.)</b>

 Cundo empieza Jess un tercer recorrido de predicacin en Galilea, y de qu lo convence esto?

 Al enviar a sus 12 apstoles a predicar, qu instrucciones les da?

 Por qu es correcto que los discpulos enseen que el Reino se ha acercado?





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<new>Captulo 50
<b>Preparados para la persecucin</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS de instruir a sus apstoles en los mtodos de efectuar la predicacin, Jess les advierte acerca de opositores. Dice: "Miren! Los estoy enviando como ovejas en medio de lobos [...] Gurdense de los hombres; porque los entregarn a los tribunales locales, y los azotarn en sus sinagogas. Si hasta los llevarn ante gobernadores y reyes por mi causa[!]".

A pesar de la severa persecucin que sus seguidores afrontarn, Jess los fortalece con esta promesa: "Cuando los entreguen, no se inquieten acerca de cmo o qu han de hablar; porque en aquella hora se les dar lo que han de hablar; porque los que hablan no son nicamente ustedes, sino que el espritu de su Padre habla por ustedes".

"Adems -contina Jess-, el hermano entregar a la muerte al hermano, y el padre a su hijo, y los hijos se levantarn contra los padres y los harn morir." Aade: "Sern objeto de odio de parte de toda la gente por motivo de mi nombre; mas el que haya aguantado hasta el fin es el que ser salvo".

La predicacin es de importancia fundamental. Por esa razn Jess recalca que es necesario ejercer discrecin para permanecer en libertad y efectuar la obra. "Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra -dice-; porque en verdad les digo: De ninguna manera completarn el circuito de las ciudades de Israel hasta que llegue el Hijo del hombre."

Es verdad que Jess dio esta instruccin, advertencia y estmulo a sus 12 apstoles, pero tambin era para los que participaran en la predicacin mundial despus de Su muerte y resurreccin. Esto lo muestra el hecho de que dijo que sus discpulos seran <i>'odiados por toda la gente',</i> no solo por los israelitas a quienes se envi a los apstoles a predicar. Adems, los apstoles evidentemente no fueron llevados ante gobernadores y reyes cuando Jess los envi en su corta campaa de predicacin. Tambin, en aquel tiempo los creyentes no fueron entregados a la muerte por miembros de su familia.

Por eso, cuando Jess dijo que sus discpulos no completaran su circuito de predicacin "hasta que llegue el Hijo del hombre", estaba dicindonos, profticamente, que sus discpulos no completaran el circuito de toda la tierra habitada con la predicacin del Reino establecido de Dios antes que el glorificado Rey Jesucristo llegara como el funcionario encargado por Jehov para ejecutar Su juicio en Armagedn.

Continuando con sus instrucciones sobre la predicacin, Jess dice: "El discpulo no es superior a su maestro, ni el esclavo superior a su seor". Por eso, los seguidores de Jess deben esperar el mismo maltrato y la misma persecucin que recibi Jess por predicar el Reino de Dios. Pero l da esta amonestacin: "No se hagan temerosos de los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; sino, ms bien, teman al que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el Gehena".

En este asunto Jess dara el ejemplo. Con denuedo aguantara la muerte por no transigir en su lealtad al Todopoderoso, Jehov Dios. S, es Jehov quien puede destruir el "alma" de uno (lo que en este caso quiere decir las expectativas futuras de uno como alma viviente), o en vez de eso puede resucitar a uno para que disfrute de vida eterna. Qu amoroso y compasivo Padre celestial es Jehov!

Jess entonces anima a sus discpulos con una ilustracin que destaca el cuidado amoroso que Jehov les manifiesta. "No se venden dos gorriones por una moneda de poco valor?", pregunta. "Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin el conocimiento de su Padre. Mas los mismsimos cabellos de la cabeza de ustedes estn todos contados. Por lo tanto, no tengan temor: ustedes valen ms que muchos gorriones."

El mensaje del Reino que por comisin de Jess sus discpulos han de proclamar dividir hogares, pues dentro de una familia algunos miembros lo aceptarn y otros lo rechazarn. "No piensen que vine a poner paz en la tierra -explica l-; no vine a poner paz, sino espada." Por eso, requiere valor el que un miembro de una familia acepte la verdad bblica. "El que le tiene mayor cario a padre o a madre que a m no es digno de m -dice Jess-; y el que le tiene mayor cario a hijo o a hija que a m no es digno de m."

Jess termina sus instrucciones explicando que los que reciben a sus discpulos lo reciben a l tambin. "Y cualquiera que d de beber tan solo un vaso de agua fra a uno de estos pequeos porque es discpulo, de cierto les digo, de ninguna manera perder su galardn." <b>(Mateo 10:16-42.)</b>

 Qu advertencias da Jess a sus discpulos?

 Qu nimo y consuelo les da?

 Por qu aplican tambin a los cristianos de hoy da las instrucciones de Jess?

 De qu manera no es superior a su maestro el discpulo de Jess?





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<new>Captulo 51
<b>Asesinato durante un cumpleaos</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS de dar instrucciones a sus apstoles, Jess los enva en pares al territorio. Probablemente Pedro y Andrs -que son hermanos- van juntos, y lo mismo hacen Santiago y Juan, Felipe y Bartolom, Toms y Mateo, Santiago y Tadeo, y Simn y Judas Iscariote. Los seis pares de evangelizadores declaran las buenas nuevas del Reino y ejecutan curaciones milagrosas en todo lugar adonde van.

Mientras tanto, Juan el Bautizante todava est en prisin. Ya lleva casi dos aos all. Usted quizs recuerde que Juan haba declarado pblicamente que era incorrecto el que Herodes Antipas tomara como esposa a Herodas, la esposa de su hermano Felipe. Puesto que Herodes Antipas afirmaba que segua la Ley de Moiss, era propio que Juan hubiera denunciado esta unin adulterina. Por eso Herodes haba echado a Juan en la prisin, quizs a instancias de Herodas.

Herodes Antipas se da cuenta de que Juan es un hombre justo, y hasta le escucha con placer. Por lo tanto, no sabe qu hacer con l. Herodas, por otra parte, odia a Juan y sigue buscando la manera de hacer que se le d muerte. Finalmente se le presenta la oportunidad que ha estado esperando.

Poco antes de la Pascua de 32 E.C., Herodes prepara una gran celebracin de su cumpleaos. A la fiesta asisten todos los funcionarios de primer rango y oficiales del ejrcito de Herodes, as como los ciudadanos prominentes de Galilea. Al adelantar la noche, se hace que Salom, la joven hija de Herodas por su esposo anterior, Felipe, pase a bailar para los invitados. Los varones del auditorio quedan encantados con su baile.

Herodes est muy complacido con Salom. "Pdeme lo que quieras, y te lo dar -declara. Hasta jura-: Cualquier cosa que me pidas, te la dar, hasta la mitad de mi reino."

Antes de contestar, Salom sale a consultar con su madre. "Qu debo pedir?", pregunta.

Al fin la oportunidad esperada! "La cabeza de Juan el bautizante", responde sin vacilacin Herodas.

Salom regresa rpidamente a donde Herodes y solicita: "Quiero que me des ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista".

Esto causa mucha angustia a Herodes. Sin embargo, porque sus huspedes han odo su juramento, no quiere quedar avergonzado por no otorgar lo que le han pedido, aunque esto signifique asesinar a un hombre inocente. Inmediatamente enva a un verdugo a la prisin con sus espantosas instrucciones. En poco tiempo este regresa con la cabeza de Juan en una bandeja, y la da a Salom. Ella, a su vez, la lleva a su madre. Cuando los discpulos de Juan oyen lo que ha ocurrido, vienen y se llevan el cuerpo de Juan y lo entierran, y entonces informan a Jess lo que ha sucedido.

Ms tarde, cuando Herodes oye que Jess sana a la gente y expulsa demonios, se asusta, pues teme que Jess sea en realidad Juan levantado de entre los muertos. Desde entonces en adelante tiene grandes deseos de ver a Jess, no para or lo que predica, sino para asegurarse de si sus temores estn bien fundados o no. <b>(Mateo 10:1-5; 11:1; 14:1-12; Marcos 6:14-29; Lucas 9:7-9.)</b>

 Por qu est en prisin Juan, y por qu no quiere darle muerte Herodes?

 Cmo logra al fin Herodas la muerte de Juan?

 Despus de la muerte de Juan, por qu desea Herodes ver a Jess?





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<new>Captulo 52
<b>Jess alimenta milagrosamente a miles</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

LOS 12 apstoles han disfrutado de un notable recorrido de predicacin por toda Galilea. Ahora, poco despus de la ejecucin de Juan, regresan a Jess y le relatan sus muy agradables experiencias. Al ver que estn cansados y que tanta gente va y viene que ni siquiera tienen tiempo para comer, Jess dice: 'Vmonos a un lugar solitario donde puedan descansar'.

Subiendo a su barca, quizs cerca de Capernaum, se dirigen a un lugar aislado que evidentemente se halla al este del Jordn y ms all de Betsaida. Sin embargo, muchas personas los ven partir, y otras se enteran de ello. Todas se les adelantan, corren por la ribera y, cuando la barca llega, la gente ya est all para recibirlos.

Jess, al bajar de la barca y ver a la gran muchedumbre, se enternece porque la gente es como ovejas sin pastor. Por eso, sana a los enfermos entre los presentes y empieza a ensearles muchas cosas.

El tiempo pasa rpidamente, y los discpulos de Jess vienen a l y le dicen: "El lugar es aislado, y la hora es ya muy avanzada. Despdelos para que se vayan a la regin rural y a las aldeas de alrededor y se compren algo de comer".

Sin embargo, Jess les responde: "Denles ustedes algo de comer". Entonces, puesto que Jess ya sabe lo que va a hacer, para probar a Felipe le pregunta: "Dnde compraremos panes para que estos coman?".

Desde el punto de vista de Felipe la situacin es imposible. Hay unos 5.000 hombres, y probablemente mucho ms de 10.000 personas si se cuenta tambin a las mujeres y los nios! Felipe responde que "doscientos denarios [un denario era entonces la paga de un da de trabajo] de pan no les bastan, para que cada uno reciba un poco".

Quizs para mostrar lo imposible de alimentar a tantos, Andrs dice: "Aqu est un muchachito que tiene cinco panes de cebada y dos pescaditos". Y aade: "Pero qu son estos entre tantos?".

Puesto que es primavera, poco antes de la Pascua de 32 E.C., hay mucha hierba verde. Por eso Jess hace que sus discpulos digan a la gente que se recueste sobre la hierba en grupos de 50 y de 100. Toma los cinco panes y los dos pescados, mira al cielo, y pronuncia una bendicin. Entonces empieza a partir los panes y dividir los pescados. Los pasa a sus discpulos, quienes, a su vez, los distribuyen a la gente. Algo sorprendente sucede: todos comen hasta satisfacerse!

Despus Jess dice a sus discpulos: "Recojan los trozos que sobran, para que nada se desperdicie". Cuando hacen esto, llenan 12 cestos con lo que sobra de lo que han comido! <b>(Mateo 14:13-21; Marcos 6:30-44; Lucas 9:10-17; Juan 6:1-13.)</b>

 Por qu busca Jess un lugar privado para sus apstoles?

 Adnde lleva Jess a sus discpulos, y por qu no logran descansar?

 Cuando se hace tarde, qu piden los discpulos que se haga, pero cmo atiende Jess a la gente?





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<new>Captulo 53
<b>Un gobernante sobrehumano deseado</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CUANDO Jess alimenta milagrosamente a aquellos miles, la gente se asombra. "Con certeza este es el profeta que haba de venir al mundo", dicen. No solo llegan a la conclusin de que Jess tiene que ser aquel profeta mayor que Moiss; tambin opinan que sera un gobernante muy deseable. Por eso, piensan prenderlo para hacerlo rey.

Sin embargo, Jess sabe lo que la gente planea hacer. Por eso, se apresura a evitar que lo recluten a la fuerza. Despide a las muchedumbres y hace que sus discpulos entren en la barca y partan de regreso a Capernaum. Entonces se retira a la montaa a orar. Esa noche Jess est all completamente solo.

Poco antes del amanecer Jess mira desde el elevado lugar donde est y observa que un viento fuerte levanta grandes olas en el mar. A la luz de una luna casi llena, puesto que se acerca el tiempo de la Pascua, Jess ve que sus discpulos luchan por adelantar contra el embate de las olas. Estn remando con todas sus fuerzas.

Al ver esto, Jess desciende de la montaa y empieza a andar hacia la barca sobre las aguas. La barca ha cubierto una distancia de cinco o seis kilmetros (tres o cuatro millas) cuando Jess la alcanza. Sin embargo, l sigue adelante como si fuera a pasarlos de largo. Cuando los discpulos lo ven, claman: "Es un fantasma!".

Para fortalecerlos, Jess dice: "Soy yo; no tengan temor".

Pero Pedro dice: "Seor, si eres t, mndame venir a ti sobre las aguas".

"Ven!", contesta Jess.

Entonces Pedro sale de la barca y anda sobre las aguas hacia Jess. Pero al mirar a la tempestad de viento le da miedo, y, empezando a hundirse, clama: "Seor, slvame!".

Inmediatamente Jess extiende la mano y lo ase, diciendo: "Hombre de poca fe, por qu cediste a la duda?".

Despus que Pedro y Jess suben a la barca, el viento se detiene, para asombro de los discpulos. Pero deberan haberse asombrado? Si hubieran captado "el significado de los panes" y comprendido el gran milagro que Jess haba ejecutado pocas horas antes cuando aliment a miles de personas con solo cinco panes y dos pescaditos, entonces no debera haberles parecido tan asombroso el que Jess pudiera andar sobre el agua y apaciguar el viento. Sin embargo, ahora los discpulos rinden homenaje a Jess y dicen: "Verdaderamente eres Hijo de Dios".

Poco tiempo despus llegan a Genesaret, una hermosa y fructfera llanura cerca de Capernaum. All echan anclas. Pero cuando bajan a la ribera, la gente reconoce a Jess y pasa al campo de alrededor en busca de los enfermos. Cuando los traen en sus camillas y estos solo tocan el fleco de la prenda de vestir exterior de Jess, quedan completamente sanos.

Mientras tanto, la muchedumbre que haba visto la alimentacin milagrosa de los miles descubre que Jess ha partido. Por eso, cuando llegan unas barcas pequeas de Tiberades, suben a estas y parten hacia Capernaum en busca de Jess. Cuando lo hallan, preguntan: "Rab, cundo llegaste ac?". Jess los reprende, como pronto veremos. <b>(Juan 6:14-25; Mateo 14:22-36; Marcos 6:45-56.)</b>

 Despus que Jess alimenta milagrosamente a los miles, qu quiere hacer con l la gente?

 Qu ve Jess desde la montaa adonde se ha retirado, y qu hace entonces?

 Por qu no deben sorprenderse tanto los discpulos por estas cosas?

 Qu sucede despus que llegan a la ribera?





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<new>Captulo 54
<b>"Verdadero pan del cielo"</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

EL DA antes haban sucedido muchas cosas interesantes. Jess haba alimentado milagrosamente a miles de personas y luego evadido su intento de hacerlo rey. Aquella noche haba andado sobre el agitado mar de Galilea; haba rescatado a Pedro, quien empez a hundirse mientras andaba sobre el agua azotada por la tempestad; y haba calmado las olas para salvar del naufragio a sus discpulos.

Ahora las personas a quienes Jess haba alimentado milagrosamente al nordeste del mar de Galilea lo hallan cerca de Capernaum y preguntan: "Cundo llegaste ac?". Jess las reprende; les dice que solo lo han buscado porque esperan conseguir otra comida gratis. Exhorta a la gente a trabajar, no por alimento que perece, sino por alimento que permanece para vida eterna. Por eso, la gente pregunta: "Qu haremos para obrar las obras de Dios?".

Jess menciona una sola obra del ms grande valor. "Esta es la obra de Dios -explica-: que ejerzan fe en aquel a quien Ese ha enviado."

Sin embargo, la gente no ejerce fe en Jess, a pesar de todos los milagros que ha ejecutado. Increble como parezca, aun despus de todas las maravillas que ha hecho preguntan: "Qu ejecutas t de seal, entonces, para que la veamos y te creamos? Qu obra haces? Nuestros antepasados comieron el man en el desierto, as como est escrito: 'Pan del cielo les dio a comer'".

En respuesta a su solicitud de una seal, Jess indica claramente la Fuente de las provisiones milagrosas; dice: "Moiss no les dio el pan del cielo, pero mi Padre s les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da vida al mundo".

"Seor -dice la gente-, siempre danos este pan."

"Yo soy el pan de la vida -explica Jess-. Al que viene a m, de ninguna manera le dar hambre, y al que ejerce fe en m no le dar sed nunca. Pero yo les he dicho: Ustedes hasta me han visto, y sin embargo no creen. Todo lo que el Padre me da vendr a m, y al que viene a m de ninguna manera lo echar; porque he bajado del cielo para hacer, no la voluntad ma, sino la voluntad del que me ha enviado. Esta es la voluntad del que me ha enviado, que no pierda nada de todo lo que me ha dado, sino que lo resucite en el ltimo da. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que contempla al Hijo y ejerce fe en l tenga vida eterna."

Cuando oyen esto, los judos empiezan a murmurar contra Jess porque ha dicho: "Yo soy el pan que baj del cielo". En l ellos solo ven a un hijo de padres humanos, y por eso objetan como lo hizo la gente de Nazaret: "No es este Jess, hijo de Jos, cuyo padre y madre nosotros conocemos? Cmo es que ahora dice: 'Yo he bajado del cielo'?".

"Dejen de murmurar entre ustedes -responde Jess-. Nadie puede venir a m a menos que el Padre, que me envi, lo atraiga; y yo lo resucitar en el ltimo da. Est escrito en los Profetas: 'Y todos ellos sern enseados por Jehov'. Todo el que ha odo de parte del Padre, y ha aprendido, viene a m. No que hombre alguno haya visto al Padre, salvo aquel que es de Dios; este ha visto al Padre. Muy verdaderamente les digo: El que cree tiene vida eterna."

Continuando, Jess repite: "Yo soy el pan de la vida. Los antepasados de ustedes comieron el man en el desierto y sin embargo murieron. Este es el pan que baja del cielo, para que cualquiera pueda comer de l y no morir. Yo soy el pan vivo que baj del cielo; si alguien come de este pan vivir para siempre". S, la gente puede tener vida eterna si ejerce fe en Jess, el enviado de Dios. Ningn man, ni ningn otro pan como ese, puede suministrar tal cosa!

Parece que la consideracin acerca del pan del cielo empez poco despus que la gente hall a Jess cerca de Capernaum. Pero contina, y llega a una culminacin despus mientras Jess ensea en una sinagoga de Capernaum. <b>(Juan 6:25-51, 59; Salmo 78:24; Isaas 54:13; Mateo 13:55-57.)</b>

 Qu sucesos precedieron a las expresiones de Jess acerca del pan del cielo?

 En vista de lo que Jess acaba de hacer, por qu es tan impropio el que se le pida una seal?

 Por qu murmuran los judos cuando Jess afirma que l es el verdadero pan del cielo?

 Dnde tuvo lugar la consideracin acerca del pan del cielo?





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<new>Captulo 55
<b>Muchos discpulos dejan de seguir a Jess</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS est enseando en una sinagoga de Capernaum acerca de su papel como el verdadero pan del cielo. Parece que su discurso es una extensin de los puntos que empez a considerar con la gente cuando esta lo encontr al volver del lado oriental del mar de Galilea, donde la gente haba comido los panes y pescados que Jess haba provisto milagrosamente.

Jess contina sus declaraciones as: "El pan que yo dar es mi carne a favor de la vida del mundo". Solo dos aos antes, en la primavera del ao 30 E.C., Jess haba dicho a Nicodemo que tanto amaba Dios al mundo que haba provisto como Salvador a su Hijo. Por eso, Jess ahora muestra que cualquiera del mundo de la humanidad que coma simblicamente de su carne -por ejercer fe en el sacrificio que l pronto har- puede recibir vida eterna.

Sin embargo, la gente tropieza por estas palabras de Jess. "Cmo puede este hombre darnos a comer su carne?", pregunta. Jess desea que los que le escuchan entiendan que su carne se habra de comer figurativamente. Por eso, para recalcar esto, dice algo que es ms inaceptable todava si se toma en sentido literal.

"A menos que coman la carne del Hijo del hombre y beban su sangre -declara Jess-, no tienen vida en ustedes. El que se alimenta de mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitar en el ltimo da; porque mi carne es verdadero alimento, y mi sangre es verdadera bebida. El que se alimenta de mi carne y bebe mi sangre permanece en unin conmigo, y yo en unin con l."

Es verdad que la enseanza de Jess parecera muy ofensiva si l estuviera sugiriendo participar en canibalismo. Pero, por supuesto, Jess no est recomendando comer carne ni beber sangre literalmente. Solo est recalcando que todos los que reciben vida eterna tienen que ejercer fe en el sacrificio que l va a hacer cuando ofrezca su cuerpo humano perfecto y derrame su sangre vital. Sin embargo, hasta muchos de sus discpulos no se esfuerzan por entender su enseanza, y por eso objetan as: "Este discurso es ofensivo; quin puede escucharlo?".

Porque sabe que muchos de sus discpulos murmuran, Jess dice: "Esto los hace tropezar? Qu hay, pues, si contemplaran al Hijo del hombre ascender a donde estaba antes? [...] Los dichos que yo les he hablado son espritu y son vida. Pero hay algunos de ustedes que no creen".

Jess contina: "Por esto les he dicho: Nadie puede venir a m a menos que se lo conceda el Padre". Al or eso, muchos de sus discpulos se van y ya no lo siguen. Por eso, Jess se vuelve a sus 12 apstoles y pregunta: "Ustedes no quieren irse tambin, verdad?".

Pedro responde: "Seor, a quin nos iremos? T tienes dichos de vida eterna; y nosotros hemos credo y llegado a conocer que t eres el Santo de Dios". Qu excelente expresin de lealtad, aunque Pedro y los dems apstoles tal vez no hayan entendido de lleno lo que Jess enseaba sobre este asunto!

Aunque la respuesta de Pedro le agrada, Jess dice: "Yo los escog a ustedes, a los doce, no es verdad? No obstante, uno de ustedes es calumniador". Se refiere a Judas Iscariote. Posiblemente en esta ocasin Jess detecta en Judas un "principio" o comienzo de un mal derrotero.

Jess acaba de desilusionar a la gente al resistir sus intentos de hacerlo rey, y la gente quizs razona as: 'Cmo puede este ser el Mesas si no se pone en la posicin que debidamente corresponde al Mesas?'. Este punto sera tambin un asunto en que pensara la gente en aquel momento. <b>(Juan 6:51-71; 3:16.)</b>

 A favor de quines da Jess su carne, y cmo 'comen su carne' estos?

 Qu otras palabras de Jess sacuden a la gente, pero qu est recalcando l?

 Cuando muchos dejan de seguir a Jess, cmo responde Pedro?





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<new>Captulo 56
<b>Qu contamina al hombre?</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

AUMENTA la oposicin a Jess. No solo sucede que muchos de sus discpulos se alejan; tambin los judos de Judea procuran matarlo, como trataron de hacerlo cuando l estuvo en Jerusaln durante la Pascua de 31 E.C.

Llega el tiempo de la Pascua de 32 E.C. Como sera de esperarse, conforme al requisito divino de asistir Jess sube a la Pascua en Jerusaln. Sin embargo, lo hace cautelosamente, porque su vida est en peligro. Despus regresa a Galilea.

Quizs Jess se halla en Capernaum cuando desde Jerusaln vienen a l fariseos y escribas. Buscan una base para acusarlo de alguna ofensa religiosa. Preguntan: "Por qu traspasan tus discpulos la tradicin de los hombres de otros tiempos? Por ejemplo, no se lavan las manos cuando van a tomar una comida". Esto no es algo que Dios exija, pero los fariseos consideran delito serio no ejecutar este rito tradicional, que implicaba lavarse desde las manos hasta los codos.

En vez de contestar a su acusacin, Jess indica que ellos quebrantan inicua y voluntariosamente la Ley de Dios. "Por qu traspasan ustedes tambin el mandamiento de Dios a causa de su tradicin?", quiere saber. "Por ejemplo, Dios dijo: 'Honra a tu padre y a tu madre'; y: 'El que injurie a padre o a madre termine en muerte'. Pero ustedes dicen: 'Cualquiera que diga a su padre o a su madre: "Todo lo que tengo por lo cual pudieras sacar provecho de m es una ddiva dedicada a Dios", no debe honrar de ningn modo a su padre'."

S; los fariseos ensean que el dinero, la propiedad o cualquier cosa dedicada como ddiva a Dios pertenece al templo y no se puede usar con ningn otro propsito. Sin embargo, en realidad la persona que ha dedicado la ddiva la conserva en su poder. De esta manera, por solo decir que su dinero o propiedad es "corbn" -una ddiva dedicada a Dios o al templo- un hijo evade su responsabilidad de ayudar a sus padres de edad avanzada, que pueden hallarse en gran apretura.

Jess, con razn indignado por el torcimiento inicuo de la Ley de Dios por los fariseos, dice: "Ustedes han invalidado la palabra de Dios a causa de su tradicin. Hipcritas, aptamente profetiz de ustedes Isaas, cuando dijo: 'Este pueblo me honra con los labios, pero su corazn est muy alejado de m. En vano siguen adorndome, porque ensean mandatos de hombres como doctrinas'".

Puede que la muchedumbre se haya echado atrs para permitir que los fariseos interroguen a Jess. Ahora, cuando los fariseos no pueden responder a la vigorosa censura de Jess, l pide a la muchedumbre que se acerque. "Escchenme -dice-, [...] y capten el significado. Nada hay que entre en el hombre de fuera de l que pueda contaminarlo; mas las cosas que proceden del hombre son las cosas que contaminan al hombre."

Despus, cuando entran en una casa, sus discpulos preguntan: "Sabes que los fariseos tropezaron al or lo que dijiste?".

"Toda planta que mi Padre celestial no ha plantado ser desarraigada -responde Jess-. Djenlos. Guas ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego gua a un ciego, ambos caern en un hoyo."

Parece que Jess se sorprende cuando Pedro, hablando por los discpulos, le pide una aclaracin en cuanto a lo que contamina al hombre. "Tambin ustedes estn an sin entendimiento?", responde Jess. "No se dan cuenta de que todo lo que entra en la boca va pasando de all a los intestinos, y se expele en la cloaca? Sin embargo, las cosas que proceden de la boca salen del corazn, y esas cosas contaminan al hombre. Por ejemplo, del corazn salen razonamientos inicuos, asesinatos, adulterios, fornicaciones, hurtos, testimonios falsos, blasfemias. Estas son las cosas que contaminan al hombre; mas el tomar una comida con las manos sin lavar no contamina al hombre."

Aqu Jess no est oponindose a la higiene normal. No est diciendo que no es necesario que uno se lave las manos antes de preparar alimento o comer. Ms bien, est condenando la hipocresa de los lderes religiosos que maosamente tratan de evadir las leyes justas de Dios insistiendo en tradiciones que no son bblicas. S; lo que contamina al hombre son los hechos inicuos, y Jess muestra que estos salen del corazn de la persona. <b>(Juan 7:1; Deuteronomio 16:16; Mateo 15:1-20; Marcos 7:1-23; xodo 20:12; 21:17; Isaas 29:13.)</b>

 A qu oposicin se enfrenta Jess ahora?

 Qu acusacin presentan los fariseos? Pero, segn Jess, cmo quebrantan la Ley de Dios voluntariosamente los fariseos?

 Como lo revela Jess, cules son las cosas que contaminan al hombre?





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<new>Captulo 57
<b>Compasin para los afligidos</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS de denunciar a los fariseos por sus tradiciones egostas, Jess parte junto con sus discpulos. Usted quizs recuerde que poco tiempo antes las muchedumbres interrumpieron el esfuerzo de Jess por apartarse de ellas con sus discpulos para descansar un poco. Ahora l y sus discpulos se dirigen hacia las regiones de Tiro y Sidn, muchos kilmetros al norte. Parece que ese es el nico viaje que Jess y sus discpulos hacen a ms all de las fronteras de Israel.

Despus de hallar una casa donde alojarse, Jess dice que no desea que nadie sepa dnde estn. Sin embargo, ni siquiera en ese territorio no israelita escapa de la atencin de algunos. Una griega, nacida aqu en Fenicia de Siria, lo encuentra y empieza a suplicar: "Ten misericordia de m, Seor, Hijo de David. Mi hija est terriblemente endemoniada". Sin embargo, Jess no le responde ni una palabra.

Con el tiempo, los discpulos dicen a Jess: "Despdela; porque sigue clamando tras nosotros". Jess explica por qu no le hace caso: "No fui enviado a nadie aparte de las ovejas perdidas de la casa de Israel".

Sin embargo, la mujer no cede. Se acerca a Jess y se postra ante l. Suplica: "Seor, aydame!".

Cmo debe haberse conmovido el corazn de Jess ante la splica sincera de aquella mujer! Sin embargo, de nuevo seala a lo que era su responsabilidad primordial: ministrar al pueblo de Dios, Israel. Al mismo tiempo, al parecer para probar la fe de ella, recurre a un punto de vista judo de prejuicio en cuanto a personas de otras nacionalidades, y dice: "No es correcto tomar el pan de los hijos y echarlo a los perritos".

Por la compasin en el tono de la voz y en la expresin facial, de seguro Jess revela su propia ternura para con los no judos. Hasta suaviza la comparacin de los gentiles con perros al referirse a ellos como <i>"perritos".</i> En vez de ofenderse, la mujer utiliza la referencia de Jess a los prejuicios judos y presenta la humilde observacin: "S, Seor; pero en realidad los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos".

"Oh mujer, grande es tu fe -contesta Jess-; que te suceda segn deseas." Y as sucede! Cuando ella regresa a su hogar, halla completamente sanada a su hija en la cama.

Desde la regin costanera de Sidn, Jess y sus discpulos van a campo traviesa hacia las cabeceras del ro Jordn. Aparentemente cruzan el Jordn por algn lugar ms arriba del mar de Galilea y entran en la regin de la Decpolis al este del mar. All suben a una montaa, pero las muchedumbres los encuentran y llevan a Jess sus cojos, lisiados, ciegos y sordos, y muchas otras personas a quienes afligen otras enfermedades y deformidades. Casi arrojan a estas personas a los pies de Jess, y l las cura. La gente queda sorprendida, pues ve que los mudos hablan, los cojos andan y los ciegos ven; y alaba al Dios de Israel.

Jess da atencin especial a un hombre que es sordo y casi no puede hablar. Por lo general los sordos se desconciertan con facilidad, especialmente rodeados de una muchedumbre. Quizs Jess nota la nerviosidad particular de este hombre. Por eso, compadecindose de l, lo aparta de la muchedumbre y trata con l en privado. Cuando estn solos, Jess indica lo que va a hacer. Pone los dedos en los odos del hombre y, despus de escupir, le toca la lengua. Entonces Jess, mirando al cielo, suspira profundamente y dice: "S abierto". Ahora el hombre puede or, y puede hablar normalmente.

Cuando Jess ha ejecutado todas estas curaciones, las muchedumbres responden con aprecio. Dicen: "Todas las cosas las ha hecho bien. Hasta a los sordos hace or y a los mudos hablar". <b>(Mateo 15:21-31; Marcos 7:24-37.)</b>

 Por qu no sana inmediatamente Jess a la hija de la griega?

 Despus, adnde lleva Jess a sus discpulos?

 Cmo manifiesta Jess compasin al sordo que casi no puede hablar?





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<new>Captulo 58
<b>Los panes y la levadura</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

GRANDES muchedumbres han acudido a Jess en la Decpolis. Muchas personas han viajado largas distancias hasta esta regin, mayormente poblada por gentiles, para escuchar a Jess y ser sanadas de sus enfermedades. Han trado consigo grandes cestas para provisiones que acostumbran usar cuando viajan por zonas de gentiles.

Sin embargo, con el tiempo Jess llama a sus discpulos y dice: "Me compadezco de la muchedumbre, porque ya son tres das que han permanecido cerca de m y no tienen qu comer; y si los envo en ayunas a sus casas, desfallecern en el camino. De hecho, algunos de ellos son de muy lejos".

"De dnde podr alguien aqu en un lugar aislado satisfacer a estos con panes?", preguntan los discpulos.

Jess inquiere: "Cuntos panes tienen?".

"Siete -responden-, y unos cuantos pescaditos."

Jess dice a la gente que se recline en el suelo, y toma los panes y los pescados y, orando a Dios, los parte, y empieza a darlos a sus discpulos. Ellos, a su vez, sirven a la gente, y todos comen hasta quedar satisfechos. Despus, cuando se recogen las sobras, hay siete cestas de provisiones llenas, aunque unos 4.000 hombres, y tambin mujeres y nios, han comido!

Jess despide a las muchedumbres, sube a una barca con sus discpulos y cruza hacia la ribera occidental del mar de Galilea. Aqu los fariseos, esta vez acompaados de miembros de la secta religiosa de los saduceos, tratan de tentar a Jess pidindole que despliegue una seal procedente del cielo.

Jess, que sabe que quieren someterlo a tentacin, responde: "Al anochecer ustedes acostumbran decir: 'Habr buen tiempo, porque el cielo est rojo encendido'; y a la maana: 'Hoy habr tiempo invernal y lluvioso, porque el cielo est rojo encendido, pero de aspecto sombro'. Saben interpretar la apariencia del cielo, pero las seales de los tiempos no las pueden interpretar".

Dicho eso, Jess los llama una generacin inicua y adltera y les advierte que, como haba dicho antes a los fariseos, no se les dar ninguna seal excepto la seal de Jons. Entonces l y sus discpulos se embarcan en direccin a Betsaida, en la ribera nordeste del mar de Galilea. Mientras viajan, los discpulos descubren que han olvidado traer panes; solo tienen consigo un pan.

Jess tiene presente el encuentro reciente que ha tenido con los fariseos y los saduceos que apoyan a Herodes, y aconseja: "Mantengan los ojos abiertos, cudense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes". Evidentemente la mencin de levadura hace que los discpulos piensen que Jess se refiere a que olvidaron traer pan, de modo que empiezan a discutir sobre ese asunto. Al notar que no han entendido bien, Jess dice: "Por qu discuten sobre el no tener panes?".

Poco tiempo antes Jess haba provisto pan milagrosamente para miles de personas, un milagro que haba efectuado quizs solo un da o dos antes. Ellos deberan saber que no est preocupado por la falta de panes literales. "No se acuerdan -les recuerda-, cuando part los cinco panes para los cinco mil hombres, cuntas cestas llenas de trozos recogieron?"

"Doce", responden.

"Cuando part los siete para los cuatro mil hombres, cuntas cestas de provisiones llenas de trozos recogieron?"

"Siete", responden.

"Todava no captan el significado?", pregunta Jess. "Cmo no disciernen que no les habl acerca de panes? Mas gurdense de la levadura de los fariseos y saduceos."

Finalmente los discpulos entienden. La palabra levadura, que se refiere a una sustancia que causa fermentacin y hace que suba la masa del pan, se usaba para denotar corrupcin. Por eso ahora los discpulos entienden que Jess est empleando un simbolismo, que les est advirtiendo que se guarden de "la <i>enseanza</i> de los fariseos y saduceos", una enseanza que corrompe. <b>(Marcos 8:1-21; Mateo 15:32-16:12.)</b>

 Por qu lleva la gente consigo grandes cestas para provisiones?

 Despus de partir de la Decpolis, qu viajes hace Jess en barca?

 Qu entienden mal los discpulos cuando Jess comenta sobre la levadura?

 Qu quiere decir Jess con la expresin "la levadura de los fariseos y saduceos"?





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<new>Captulo 59
<b>Quin es en verdad Jess?</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CUANDO la barca en que van Jess y sus discpulos llega a Betsaida, la gente le trae un ciego a Jess y le suplica que lo toque y lo sane. Jess toma de la mano al hombre y lo saca de la aldea y, despus de escupir en sus ojos, pregunta: "Ves algo?".

"Veo hombres -contesta l-, porque observo lo que parece rboles, pero estn andando." Jess coloca las manos sobre los ojos del ciego y le restaura la vista, y el hombre puede ver claramente. Jess entonces lo enva de regreso a su casa y le dice que no entre en la ciudad.

Jess ahora parte con sus discpulos hacia las aldeas de Cesarea de Filipo, en el extremo norte de Palestina. Es una subida larga, de unos 48 kilmetros (30 millas) hasta la hermosa Cesarea de Filipo, a unos 351 metros (1.150 pies) sobre el nivel del mar. Puede que el viaje les tome dos das.

De camino, Jess se aparta para orar. Solo faltan unos nueve o diez meses para su muerte, y se preocupa por sus discpulos. Muchos ya han dejado de seguirlo. Otros, segn parece, estn confusos y desilusionados porque l rechaz los esfuerzos de la gente por hacerlo rey y porque, cuando sus enemigos lo retaron a darles una seal del cielo en prueba de que era rey, rehus hacerlo. Qu creen sus apstoles sobre quin es l? Cuando vienen a donde est orando, Jess pregunta: "Quin dicen las muchedumbres que soy?".

"Algunos dicen Juan el Bautista -responden-; otros, Elas; otros ms, Jeremas o uno de los profetas." S, la gente cree que Jess es uno de estos hombres resucitado de entre los muertos!

"Pero ustedes, quin dicen que soy?", pregunta Jess.

Pedro responde sin dilacin: "T eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo".

Despus de expresar aprobacin por la respuesta de Pedro, Jess dice: "Yo te digo a ti: T eres Pedro, y sobre esta masa rocosa edificar mi congregacin, y las puertas del Hades no la subyugarn". Jess aqu anuncia por primera vez que edificar una congregacin, y que ni siquiera la muerte retendr cautivos a los miembros de esta despus de la carrera fiel de ellos en la Tierra. Entonces dice a Pedro: "Yo te dar las llaves del reino de los cielos".

As Jess revela que Pedro ha de recibir privilegios especiales. No, a Pedro no se le da el primer lugar entre los apstoles, ni se le hace el fundamento de la congregacin. Jess mismo es la Masa Rocosa sobre la cual se edificar su congregacin. Pero a Pedro se le darn tres llaves con las cuales abrir, por decirlo as, la oportunidad para que ciertos grupos de personas entren en el Reino de los cielos.

Pedro usara la primera llave en el Pentecosts de 33 E.C. para mostrar a los judos arrepentidos lo que tenan que hacer para salvarse. Empleara la segunda poco despus para abrir a los samaritanos creyentes la oportunidad de entrar en el Reino de Dios. Ms tarde, en 36 E.C., utilizara la tercera llave para abrir la misma oportunidad a gentiles incircuncisos: Cornelio y sus amigos.

Jess contina su consideracin con los apstoles. Los desilusiona al hablarles de los sufrimientos y la muerte que pronto afrontar en Jerusaln. Pedro, sin entender que Jess ser resucitado a la vida celestial, lo lleva aparte. "S bondadoso contigo mismo, Seor -le dice-; t absolutamente no tendrs este destino." Volvindole la espalda, Jess contesta: "Ponte detrs de m, Satans! Me eres un tropiezo, porque no piensas los pensamientos de Dios, sino los de los hombres".

Parece que, adems de los apstoles, otras personas viajan con Jess, de modo que ahora l llama a s a estas y les explica que no ser fcil ser seguidor de l. "Si alguien quiere venir en pos de m -dice-, repdiese a s mismo y tome su madero de tormento y sgame de continuo. Porque el que quiera salvar su alma, la perder; mas el que pierda su alma por causa de m y de las buenas nuevas, la salvar."

S, si los seguidores de Jess quieren demostrar que son dignos de su favor deben ser valerosos y abnegados. l dice: "Porque el que se avergence de m y de mis palabras en esta generacin adltera y pecadora, el Hijo del hombre tambin se avergonzar de l cuando llegue en la gloria de su Padre con los santos ngeles". <b>(Marcos 8:22-38; Mateo 16:13-28; Lucas 9:18-27.)</b>

 Por qu est preocupado Jess por sus discpulos?

 Quin cree la gente que es Jess?

 Qu llaves recibe Pedro, y cmo ha de usarlas?

 Cmo se corrige a Pedro, y por qu?





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<new>Captulo 60
<b>Vista anticipada de Cristo en su gloria real</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS ha llegado a las partes de Cesarea de Filipo y est enseando a una muchedumbre que incluye a sus apstoles. Les hace este sorprendente anuncio: "En verdad les digo que hay algunos de los que estn en pie aqu que de ningn modo gustarn la muerte hasta que primero vean al Hijo del hombre viniendo en su reino".

'Qu querr decir Jess?', puede que se pregunten los discpulos. Aproximadamente una semana despus Jess sube con Pedro, Santiago y Juan a una montaa encumbrada. Puede que sea de noche, pues los discpulos tienen sueo. Mientras Jess ora, se transfigura ante ellos. El rostro le empieza a brillar como el Sol, y sus prendas de vestir se hacen brillantes como la luz.

Entonces dos figuras -identificadas como "Moiss y Elas"- aparecen y empiezan a hablar a Jess acerca de su 'partida que ha de ocurrir en Jerusaln'. Esta partida evidentemente se refiere a la muerte y la resurreccin subsiguiente de Jess. Por lo tanto, esta conversacin es prueba de que su muerte en humillacin no es algo que deba evadirse, como Pedro haba deseado.

Completamente despiertos ahora, los discpulos observan y escuchan asombrados. Aunque esto es una visin, parece tan real que Pedro empieza a participar en la escena, diciendo: "Seor, es excelente que estemos aqu. Si quieres, erigir aqu tres tiendas: una para ti y una para Moiss y una para Elas".

Mientras Pedro habla, una nube brillante los cubre, y de la nube sale una voz que dice: "Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado; escchenle". Al or la voz, los discpulos caen sobre sus rostros. Pero Jess dice: "Levntense y no teman". Cuando se levantan, no ven a nadie sino a Jess.

Mientras bajan de la montaa el da siguiente, Jess les manda: "No digan a nadie la visin hasta que el Hijo del hombre sea levantado de entre los muertos". El que Elas apareciera en la visin hace que en la mente de los discpulos surja una pregunta. "Por qu, pues -preguntan-, dicen los escribas que Elas tiene que venir primero?"

"Elas ya ha venido -dice Jess-, y ellos no lo reconocieron." Sin embargo, Jess se refiere a Juan el Bautizante, quien cumpli un papel similar al de Elas. Juan prepar el camino para Cristo, tal como Elas lo hizo para Eliseo.

Cun fortalecedora resulta ser esta visin, tanto para Jess como para los discpulos! Se puede decir que la visin es una vista por anticipado de la gloria de Cristo en el Reino. Para los efectos, los discpulos vieron "al Hijo del hombre viniendo en su reino", tal como Jess haba prometido una semana antes. Despus de la muerte de Jess, Pedro escribi que ellos haban 'llegado a ser testigos oculares de la magnificencia de Cristo mientras estaban con l en la santa montaa'.

Los fariseos haban exigido de Jess una seal que probara que l era el que por la promesa de las Escrituras sera el Rey escogido por Dios. No recibieron tal seal. Por otra parte, a los discpulos allegados de Jess se les permite ver la transfiguracin de Jess como confirmacin de las profecas del Reino. Por eso, despus Pedro escribi: "Por consiguiente, tenemos la palabra proftica hecha ms segura". <b>(Mateo 16:13, 28-17:13; Marcos 9:1-13; Lucas 9:27-37; 2 Pedro 1:16-19.)</b>

 Antes de gustar la muerte, cmo ven algunos venir a Cristo en su Reino?

 En la visin, de qu hablan Moiss y Elas con Jess?

 Por qu es una ayuda tan fortalecedora para los discpulos esta visin?





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<new>Captulo 61
<b>Un muchacho librado de un demonio</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

EN LA ausencia de Jess, Pedro, Santiago y Juan, que quizs estn en un ramal del monte Hermn, los dems discpulos afrontan un problema. Cuando Jess regresa, inmediatamente nota que algo anda mal. Una muchedumbre rodea a sus discpulos, y los escribas disputan con ellos. Cuando la gente ve venir a Jess, muestra gran sorpresa y corre a encontrarse con l. "Qu disputan con ellos?", pregunta l.

De entre la muchedumbre sale un hombre, se arrodilla delante de Jess, y explica: "Maestro, te traje a mi hijo porque tiene un espritu mudo; y dondequiera que lo prende lo echa al suelo, y el muchacho echa espumarajos y hace rechinar los dientes y pierde la fuerza. Y dije a tus discpulos que lo expulsaran, pero no pudieron".

Parece que los escribas estn aprovechndose de que los discpulos no hayan podido sanar al muchacho, y quizs estn burlndose de sus esfuerzos. Precisamente en ese momento crtico se presenta Jess. "Oh generacin falta de fe -dice-, hasta cundo tengo que continuar con ustedes? Hasta cundo tengo que soportarlos?"

Parece que Jess dirige sus palabras a todos los presentes, pero no hay duda de que particularmente las dirige a los escribas, que han estado causando dificultad a Sus discpulos. Despus, Jess dice en cuanto al muchacho: "Triganmelo". Pero cuando el muchacho viene a Jess, el demonio que lo posee derriba al joven al suelo y lo convulsiona violentamente. El muchacho se revuelca en el suelo y echa espuma por la boca.

"Cunto tiempo hace que le sucede esto?", pregunta Jess.

"Desde nio -contesta el padre-; y repetidas veces [el demonio] lo echaba en el fuego as como en el agua para destruirlo." Entonces el padre suplica: "Si puedes hacer algo, compadcete de nosotros y aydanos".

Puede que aquel padre haya estado buscando ayuda por aos. Y ahora, cuando los discpulos de Jess no pueden hacer nada, verdaderamente se desespera. Jess repite palabras de la solicitud desesperada del hombre y le infunde nimo diciendo: "Esa expresin: 'Si puedes'! Todas las cosas son posibles para uno si tiene fe!".

"Tengo fe!", clama el padre inmediatamente. Pero suplica: "Aydame donde necesite fe!".

Al notar que toda la muchedumbre viene corriendo hacia ellos, Jess reprende al demonio: "Espritu mudo y sordo, yo te ordeno: sal de l y no entres ms en l". Al partir el demonio, de nuevo hace que el muchacho clame, y le causa muchas convulsiones. Entonces el muchacho queda inmvil en el suelo, y la mayora de la gente empieza a decir: "Est muerto!". Pero Jess lo toma de la mano, y l se levanta.

Antes, cuando los discpulos haban sido enviados a predicar, haban expulsado demonios. Por eso ahora, cuando entran en una casa, le preguntan en privado a Jess: "Por qu no pudimos expulsarlo nosotros?".

En su respuesta Jess indica que esto se debi a falta de fe por parte de ellos: "Este gnero con nada puede salir salvo con oracin". Era patente que se necesitaba preparacin para expulsar al demonio especialmente poderoso implicado en este caso. Se necesitaba fe firme junto con oracin por el poder que como ayuda Dios poda dar.

Y entonces Jess aade: "En verdad les digo: Si tienen fe del tamao de un grano de mostaza, dirn a esta montaa: 'Transfirete de aqu all', y se transferir, y nada les ser imposible". Cun poderosa puede ser la fe!

Puede que los obstculos y las dificultades que impiden el progreso en el servicio de Jehov parezcan tan infranqueables e inmovibles como una gran montaa literal. Sin embargo, Jess muestra que si cultivamos fe en nuestro corazn, y la regamos, y estimulamos su crecimiento, alcanzar madurez y podremos remover obstculos y dificultades parecidos a montaas. <b>(Marcos 9:14-29; Mateo 17:19, 20; Lucas 9:37-43.)</b>

 Qu situacin afronta Jess al regresar del monte Hermn?

 Cmo anima Jess al padre del muchacho posedo por un demonio?

 Por qu no pudieron expulsar al demonio los discpulos?

 Cun poderosa puede ser la fe, segn lo muestra Jess?





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<new>Captulo 62
<b>Una leccin de humildad</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS de sanar al muchacho endemoniado en la regin cerca de Cesarea de Filipo, Jess desea regresar a Capernaum. Sin embargo, quiere estar a solas con sus discpulos mientras viaja para seguir preparndolos para Su muerte y las responsabilidades que ellos tendrn despus. "El Hijo del hombre ha de ser entregado en manos de los hombres -les explica-, y lo matarn, pero, a pesar de que lo maten, se levantar tres das despus."

Aunque Jess haba hablado acerca de esto antes, y tres apstoles vieron la transfiguracin misma durante la cual se haba considerado su "partida", sus seguidores todava no entienden este asunto. Aunque ninguno trata de negar que se le dar muerte, como hizo Pedro antes, temen seguir preguntndole acerca de esto.

Con el tiempo llegan a Capernaum, que ha sido como una base de actividades durante el ministerio de Jess. Tambin es la ciudad de Pedro y de otros apstoles. All, hombres que cobran el impuesto del templo abordan a Pedro. Quizs para implicar a Jess en alguna violacin de la costumbre aceptada, preguntan: "No paga el maestro de ustedes el impuesto de los dos dracmas [para el templo]?".

"S", responde Pedro.

Jess, que quizs haya llegado a la casa poco despus, est al tanto de lo que ha sucedido. Por eso, aun antes de que Pedro pueda mencionar el asunto, pregunta: "Qu te parece, Simn? De quines reciben los reyes de la tierra contribuciones o la capitacin? De sus hijos, o de los extraos?".

"De los extraos", contesta Pedro.

"Entonces, realmente, los hijos estn libres de impuestos", indica Jess. Puesto que el Padre de Jess es el Rey del universo, Aquel a quien se adora en el templo, en realidad no es un requisito legal que el Hijo de Dios pague el impuesto del templo. "Pero para que no los hagamos tropezar -dice Jess-, ve al mar, echa el anzuelo, y toma el primer pez que suba y, al abrirle la boca, hallars una moneda de estater [cuatro dracmas]. Toma esa y dsela a ellos por m y por ti."

Cuando los discpulos se renen despus de regresar a Capernaum, quizs en la casa de Pedro, preguntan: "Quin, realmente, es mayor en el reino de los cielos?". Jess sabe por qu hacen esta pregunta, pues est al tanto de lo que suceda entre ellos mientras le seguan de regreso de Cesarea de Filipo. Por eso pregunta: "Qu discutan en el camino?". Avergonzados, los discpulos se quedan callados, pues haban discutido entre s sobre quin sera el mayor.

Despus de haber sido enseados por Jess por casi tres aos, parece increble que los discpulos tengan una discusin como aquella? Pues bien, aquello revela la vigorosa influencia de la imperfeccin humana, as como de los antecedentes religiosos. La religin juda en la cual se haban criado los discpulos recalcaba posicin o rango en todo trato. Adems, quizs Pedro, por la promesa que le hizo Jess de que recibira ciertas "llaves" del Reino, se crea superior. Puede que Santiago y Juan hayan tenido ideas similares porque se les haba favorecido con ser testigos de la transfiguracin de Jess.

Sea lo que sea, Jess hace algo conmovedor para corregir la actitud de ellos. Llama a un nio, lo pone en medio de ellos, lo abraza, y dice: "A menos que ustedes se vuelvan y lleguen a ser como niitos, de ninguna manera entrarn en el reino de los cielos. Por eso, cualquiera que se humille como este niito, es el mayor en el reino de los cielos; y cualquiera que reciba a un niito como este sobre la base de mi nombre, a m tambin me recibe".

Qu maravillosa manera de corregir a sus discpulos! Jess no se encoleriza con ellos ni los llama orgullosos, codiciosos ni ambiciosos. No; ms bien, ilustra la correccin mediante usar el ejemplo de niitos, que tienden a ser modestos y libres de ambicin y por lo general no piensan en rango entre s. As Jess muestra que sus discpulos tienen que desarrollar estas cualidades que caracterizan a los nios humildes. Como dice Jess en conclusin: "El que se porta como uno de los menores entre todos ustedes es el que es grande". <b>(Mateo 17:22-27; 18:1-5; Marcos 9:30-37; Lucas 9:43-48.)</b>

 Al regresar a Capernaum, qu enseanza repite Jess, y cmo se recibe?

 Por qu no est Jess bajo la obligacin de pagar el impuesto del templo, pero por qu lo paga?

 Qu contribuy quizs a la disputa entre los discpulos, y cmo los corrige Jess?





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<new>Captulo 63
<b>Ms consejo y correccin</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

MIENTRAS Jess y sus apstoles todava estn en la casa en Capernaum, se considera otro asunto adems de la disputa entre los apstoles sobre quin es el mayor. Es un incidente que quizs ocurri tambin mientras regresaban a Capernaum, en ausencia de Jess. El apstol Juan informa: "Vimos a cierto hombre que expulsaba demonios por el uso de tu nombre y tratamos de impedrselo, porque no nos acompaaba".

Est claro que para Juan los apstoles son un grupo selecto de sanadores con ttulo. Por eso, para l aquel hombre estaba ejecutando obras poderosas de manera indebida, pues no era parte del grupo de ellos.

Sin embargo, Jess aconseja: "No traten de impedrselo, porque nadie hay que haga una obra poderosa sobre la base de mi nombre que pronto pueda injuriarme; porque el que no est contra nosotros, est a favor nuestro. Porque cualquiera que les d de beber un vaso de agua debido a que pertenecen a Cristo, verdaderamente les digo, de ninguna manera perder su galardn".

Este hombre no tena que seguir corporalmente a Jess para estar de Su parte. Todava no se haba establecido la congregacin cristiana, y por eso el que l no formara parte del grupo de ellos no significaba que fuera de otra congregacin. Aquel hombre en realidad tena fe en el nombre de Jess y por eso lograba expulsar demonios. Estaba haciendo algo parecido a lo que Jess dijo que mereca una recompensa. Jess muestra que, por hacer esto, no perder su recompensa.

Pero qu sucedera si las palabras y acciones de los apstoles causaran tropiezo a aquel hombre? Eso sera muy serio! Jess comenta: "Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeos que creen, mejor le sera que se le pusiera alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y realmente fuera arrojado al mar".

Jess dice que sus seguidores deben quitar de su vida todo lo que les sea tan estimado como una mano, un pie o un ojo que pueda causarles tropiezo. Es mejor que no tengan esa cosa preciada y entren en el Reino de Dios que apegarse a ella y ser arrojados al Gehena (un basurero que arda constantemente, cerca de Jerusaln), smbolo de la destruccin eterna.

Jess tambin advierte: "Miren que no desprecien a uno de estos pequeos; porque les digo que sus ngeles en el cielo siempre contemplan el rostro de mi Padre que est en el cielo". Entonces ilustra que esos "pequeos" son preciosos cuando habla acerca de un hombre que posee cien ovejas pero pierde una. Jess explica que el hombre deja las 99 para buscar la perdida, y al hallarla se regocija ms por ella que por las 99. "As mismo -concluye entonces Jess-, no es cosa deseable a mi Padre que est en el cielo el que uno de estos pequeos perezca."

Quizs pensando en la disputa que haban tenido entre s los apstoles, Jess insta: "Tengan sal en ustedes, y mantengan paz entre unos y otros". La sal hace ms sabrosos los alimentos inspidos. As, la sal figurativa facilita el aceptar lo que uno dice. El tener esa sal ayuda a conservar la paz.

Pero puede que a veces haya disputas graves como resultado de la imperfeccin humana. Jess tambin nos da pautas para encargarnos de ellas. "Si tu hermano comete un pecado -dice-, ve y pon al descubierto su falta entre t y l a solas. Si te escucha, has ganado a tu hermano." Jess aconseja que se haga lo siguiente si el hermano no escucha: "Toma contigo a uno o dos ms, para que por boca de dos o tres testigos se establezca todo asunto".

Solo como ltimo recurso, dice Jess, se ha de llevar el asunto a "la congregacin", es decir, a los superintendentes responsables de la congregacin que pueden tomar una decisin judicial. Si el pecador no acata la decisin de ellos, la conclusin de Jess es: "Sea para ti exactamente como hombre de las naciones y como recaudador de impuestos".

Al tomar una decisin de esa clase los superintendentes tienen que adherirse estrechamente a las instrucciones de la Palabra de Jehov. As, cuando hallan a alguien culpable y digno de castigo, el juicio 'habr sido atado ya en el cielo'. Y cuando ellos lo 'desatan sobre la tierra', es decir, cuando hallan inocente a la persona, ese juicio ya habr sido 'desatado en el cielo'. Jess dice que en esas deliberaciones judiciales "donde estn dos o tres reunidos en mi nombre, all estoy yo en medio de ellos". <b>(Mateo 18:6-20; Marcos 9:38-50; Lucas 9:49, 50.)</b>

 En los das de Jess, por qu no era necesario acompaarlo?

 Cun serio es causar tropiezo a uno de los pequeos, y cmo ilustra Jess la importancia de ellos?

 Qu razn quizs impulsa a Jess a estimular a los apstoles a tener sal entre s?

 Qu significa el 'atar' y 'desatar'?





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<new>Captulo 64
<b>Leccin sobre saber perdonar</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

PARECE que Jess todava est en la casa de Capernaum con sus discpulos. Ha estado considerando con ellos cmo tratar con las dificultades que surgen entre hermanos, de modo que Pedro pregunta: "Seor, cuntas veces ha de pecar contra m mi hermano y he de perdonarle yo?". Puesto que los maestros religiosos judos proponen que se otorgue perdn hasta tres veces, Pedro quizs cree muy generoso el sugerir: "Hasta siete veces?".

Pero la idea misma de llevar tal cuenta es errnea. Jess corrige a Pedro: "No te digo: Hasta siete veces, sino: Hasta setenta y siete veces". Muestra que no se debe poner lmite a la cantidad de veces que Pedro perdone a su hermano.

Para grabar en la mente de los discpulos su obligacin de estar dispuestos a perdonar, Jess les da una ilustracin. Es acerca de un rey que desea ajustar cuentas con sus esclavos. Le traen un esclavo que le debe la enorme cantidad de 60.000.000 de denarios. De ninguna manera puede l pagarla. Por eso, segn explica Jess, el rey ordena que l y su esposa y sus hijos sean vendidos y se haga el pago.

Entonces el esclavo cae a los pies de su amo y suplica: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagar todo".

Compadecido de l, el amo muestra misericordia y cancela la enorme deuda del esclavo. Pero acabando de suceder esto -contina Jess- este esclavo sale y halla a uno de sus coesclavos que le debe solo 100 denarios. El hombre agarra a su coesclavo por la garganta y empieza a estrangularlo, diciendo: "Paga todo lo que debes".

Pero el coesclavo no tiene el dinero. Por eso, cae a los pies del esclavo a quien est endeudado, y suplica: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagar". A diferencia de su amo, el esclavo no es misericordioso, y hace que echen en prisin a su coesclavo.

Pues bien, segn el relato de Jess los otros esclavos que han visto lo que ha sucedido van a contrselo al amo. l se encoleriza y manda llamar al esclavo. "Esclavo inicuo -dice-, yo te cancel toda aquella deuda, cuando me suplicaste. No deberas t, en cambio, haberle tenido misericordia a tu coesclavo, como yo tambin te tuve misericordia a ti?" Provocado a ira, el amo entrega al esclavo despiadado a los carceleros hasta que pague todo lo que debe.

Entonces Jess concluye as: "Del mismo modo tambin tratar mi Padre celestial con ustedes si no perdonan de corazn cada uno a su hermano".

Qu excelente leccin sobre saber perdonar! En comparacin con la gran deuda de pecado que Dios nos ha perdonado, en verdad cualquier transgresin que haya cometido contra nosotros un hermano cristiano es pequea. Adems, Jehov Dios nos ha perdonado miles de veces. Con frecuencia, ni siquiera estamos al tanto de los pecados que cometemos contra l. Por eso, no podemos perdonar a nuestro hermano unas cuantas veces, aunque tengamos causa legtima de queja? Recuerde, como ense Jess en el Sermn del Monte, Dios 'nos perdonar nuestras deudas, como nosotros tambin hemos perdonado a nuestros deudores'. <b>(Mateo 18:21-35; 6:12; Colosenses 3:13.)</b>

 Qu lleva a la pregunta de Pedro en cuanto a perdonar a su hermano, y por qu quizs considera Pedro generosa su sugerencia de perdonar a alguien siete veces?

 Cmo difiere la respuesta del rey a la splica de su esclavo por misericordia de la respuesta del esclavo a la splica de su coesclavo?

 Qu aprendemos de la ilustracin de Jess?





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<new>Captulo 65
<b>Un viaje secreto a Jerusaln</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

ES EL otoo de 32 E.C., y se acerca la fiesta de los Tabernculos. Jess ha limitado su actividad principalmente a Galilea desde la Pascua de 31 E.C., cuando los judos trataron de matarlo. Es probable que desde entonces Jess haya visitado Jerusaln nicamente para asistir a las tres fiestas anuales de los judos.

Los hermanos de Jess ahora le dicen con instancia: "Sal de aqu y ve a Judea". Jerusaln es la ciudad principal de Judea y el centro religioso de todo el pas. Sus hermanos razonan as: "Nadie hace cosa alguna en secreto mientras l mismo procura ser conocido pblicamente".

Aunque Santiago, Simn, Jos y Judas no creen que su hermano mayor, Jess, realmente sea el Mesas, quieren que muestre sus poderes milagrosos a todos los que estn reunidos en la fiesta. Pero Jess se da cuenta del peligro. "El mundo no tiene razn para odiarlos a ustedes -dice-, pero a m me odia, porque doy testimonio, respecto a l, de que sus obras son inicuas." As que Jess dice a sus hermanos: "Ustedes suban a la fiesta; yo no subo todava a esta fiesta".

La fiesta de los Tabernculos es una celebracin de siete das. Al octavo da concluye con actividades solemnes. La fiesta seala el final del ao agrcola y es un tiempo de gran regocijo y accin de gracias. Varios das despus que los hermanos de Jess parten para asistir con el grueso de los viajeros, l y sus discpulos van secretamente, mantenindose fuera de la vista del pblico. Toman la ruta que cruza por Samaria, en vez de la que la mayora de la gente toma cerca del ro Jordn.

Puesto que Jess y los que lo acompaan necesitarn alojamiento en una aldea samaritana, l enva mensajeros adelante para que le hagan preparativos. Sin embargo, la gente no quiere hacer nada para Jess cuando se entera de que va rumbo a Jerusaln. Indignados, Santiago y Juan preguntan: "Seor, quieres que digamos que baje fuego del cielo y los aniquile?". Jess los reprende por sugerir tal cosa, y siguen adelante a otra aldea.

Mientras van por el camino, un escriba dice a Jess: "Maestro, te seguir adondequiera que ests para ir".

"Las zorras tienen cuevas, y las aves del cielo tienen donde posarse -responde Jess-, pero el Hijo del hombre no tiene dnde recostar la cabeza." Con esas palabras Jess explica que el escriba experimentar penalidades si se hace Su seguidor. Y parece que se da a entender que el escriba es demasiado orgulloso para aceptar ese estilo de vida.

A otro hombre, Jess dice: "S mi seguidor".

"Permteme primero ir y enterrar a mi padre", responde el hombre.

"Deja que los muertos entierren a sus muertos -contesta Jess-, mas vete t y declara por todas partes el reino de Dios." Parece que el padre de este hombre todava no haba muerto, porque si hubiera muerto no parecera probable que su hijo estuviera aqu escuchando a Jess. Al parecer el hijo pide tiempo para esperar hasta que su padre muera. No est preparado para poner el Reino de Dios en primer lugar en su vida.

Mientras siguen adelante camino a Jerusaln, otro hombre dice a Jess: "Te seguir, Seor; pero primero permteme despedirme de los de mi casa".

En respuesta, Jess dice: "Nadie que ha puesto la mano en el arado y mira a las cosas que deja atrs es muy apto para el reino de Dios". Los que quieran ser discpulos de Jess tienen que tener la vista enfocada en el servicio al Reino. Tal como es probable que un surco quede torcido si el que ara no sigue mirando directamente adelante, as puede ser que cualquiera que mire atrs a este viejo sistema de cosas tropiece y se salga del camino que lleva a la vida eterna. <b>(Juan 7:2-10; Lucas 9:51-62; Mateo 8:19-22.)</b>

 Quines son los hermanos de Jess, y qu creen de l?

 Por qu son tan rudos los samaritanos, y qu quieren hacer Santiago y Juan?

 Qu tres conversaciones tiene Jess por el camino, y cmo recalca que el servicio tiene que ser abnegado?





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<new>Captulo 66
<b>En la fiesta de los Tabernculos</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DURANTE los casi tres aos desde su bautismo Jess se ha hecho famoso. Miles y miles de personas han visto sus milagros, y los informes sobre sus actividades se han esparcido por todo el pas. Ahora, cuando la gente se rene para la fiesta de los Tabernculos en Jerusaln, lo buscan. "Dnde est ese?", quieren saber.

Jess se ha hecho objeto de controversia. "Es hombre bueno", dicen algunos. "No lo es, sino que extrava a la muchedumbre", aseguran otros. Muchos hacen comentarios de este tipo en voz baja durante los primeros das de la fiesta. Sin embargo, nadie tiene el valor de expresarse pblicamente a favor de Jess. Esto se debe a que la gente teme represalias de los lderes judos.

Cuando la mitad de la fiesta ha pasado, Jess llega. Sube al templo, donde la gente se maravilla por su aptitud de maestro. Puesto que Jess nunca ha asistido a las escuelas rabnicas, los judos empiezan a preguntarse: "Cmo tiene este hombre conocimiento de letras, cuando no ha estudiado en las escuelas?".

"Lo que yo enseo no es mo -explica Jess-, sino que pertenece al que me ha enviado. Si alguien desea hacer la voluntad de l, conocer respecto a la enseanza si es de Dios o si hablo por m mismo." La enseanza de Jess se adhiere cuidadosamente a la ley de Dios. Por eso, debera ser obvio que busca la gloria de Dios, no la de s mismo. "Moiss les dio la Ley, no es verdad?", pregunta Jess. Como reprensin pasa a decir: "Ninguno de ustedes obedece la Ley".

"Por qu procuran matarme?", pregunta entonces Jess.

La gente de la muchedumbre, probablemente visitantes que han venido a la fiesta, no est al tanto de aquellos esfuerzos. Les parece inconcebible que alguien pudiera querer matar a tan maravilloso maestro. Por eso creen que algo tiene que pasarle a Jess cuando piensa as. "Demonio tienes -dicen-. Quin procura matarte?"

Los lderes judos quieren matar a Jess, aunque la muchedumbre quizs no se d cuenta de ello. Cuando Jess san a un hombre en un sbado, ao y medio antes, los lderes trataron de matarlo. Por eso Jess ahora muestra cun irrazonablemente actan, al preguntarles: "Si un hombre recibe la circuncisin en sbado para que no sea quebrada la ley de Moiss, se encolerizan violentamente contra m porque hice que un hombre quedara completamente bien de salud en sbado? Dejen de juzgar por la apariencia exterior, pero juzguen con juicio justo".

Ciertos habitantes de Jerusaln, que estn al tanto de la situacin, ahora dicen: "Este es el hombre a quien procuran matar, no es verdad? Y sin embargo, miren!, habla en pblico, y no le dicen nada. Los gobernantes no han llegado a conocer con certeza que este sea el Cristo, verdad?". Estos residentes de Jerusaln explican por qu no creen que Jess sea el Cristo: "Nosotros sabemos de dnde es este hombre; sin embargo, cuando venga el Cristo, nadie ha de saber de dnde es".

Jess responde: "Ustedes me conocen, y tambin saben de dnde soy. Adems, yo no he venido por mi propia iniciativa, pero el que me ha enviado es real, y ustedes no lo conocen. Yo lo conozco, porque soy representante de parte de l, y Aquel me ha enviado". Al or esto, tratan de apoderarse de l, quizs para meterlo en prisin o hacer que lo maten. Pero no lo logran, porque no es el tiempo en que Jess ha de morir.

Con todo, muchos ponen fe en Jess, como deberan hacerlo. Pues, l ha andado sobre el agua, calmado los vientos, serenado mares agitados, alimentado milagrosamente a miles de personas con unos cuantos panes y pescados, sanado a los enfermos, hecho caminar a los cojos, abierto los ojos a los ciegos, curado a leprosos y hasta levantado a muertos. Por eso preguntan: "Cuando llegue el Cristo, l no ejecutar ms seales que las que ha ejecutado este hombre, verdad?".

Cuando los fariseos oyen a la muchedumbre murmurar estas cosas, ellos y los sacerdotes principales despachan a unos oficiales para que arresten a Jess. <b>(Juan 7:11-32.)</b>

 Cundo llega Jess a la fiesta, y qu est diciendo de l la gente?

 Por qu pudiera ser que algunos digan que Jess tiene un demonio?

 Qu punto de vista tienen sobre Jess los habitantes de Jerusaln?

 Por qu ponen fe en Jess muchos?





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<new>Captulo 67
<b>No lo arrestan</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

MIENTRAS contina la fiesta de los Tabernculos, los lderes religiosos hacen que unos oficiales de la polica vayan a arrestar a Jess. l no trata de esconderse. En vez de eso, Jess sigue enseando pblicamente, y dice: "Contino con ustedes un poco de tiempo todava antes de irme al que me ha enviado. Ustedes me buscarn, pero no me hallarn, y donde yo est ustedes no pueden venir".

Los judos no entienden, y por eso preguntan entre s: "Adnde piensa ir este, de modo que nosotros no hayamos de hallarlo? No piensa ir a los judos dispersos entre los griegos y ensear a los griegos, verdad? Qu significa este dicho que dijo: 'Me buscarn, pero no me hallarn, y donde yo est ustedes no pueden venir'?". Por supuesto, Jess se refiere a que pronto morir y ser resucitado a la vida en el cielo, adonde no pueden seguirle sus enemigos.

Llega el da sptimo y ltimo de la fiesta. Cada maana de la fiesta un sacerdote ha derramado agua que ha trado del estanque de Siloam y ha hecho que fluya a la base del altar. Probablemente recordando a la gente esta ceremonia diaria, Jess clama: "Si alguien tiene sed, venga a m y beba. El que pone fe en m, as como ha dicho la Escritura: 'De su parte ms interior fluirn corrientes de agua viva'".

En realidad Jess aqu habla de las magnficas consecuencias que tendr el derramamiento del espritu santo. El ao siguiente tiene lugar ese derramamiento de espritu santo, en el Pentecosts. All fluyen corrientes de agua viva cuando los 120 discpulos empiezan a ministrar a la gente. Pero hasta que llega ese momento no hay espritu en el sentido de que ninguno de los discpulos de Cristo ha sido ungido con espritu santo y llamado a la vida celestial.

En respuesta a la enseanza de Jess, algunos empiezan a decir: "Este con certeza es El Profeta", obviamente refirindose al profeta mayor que Moiss, que se haba prometido que vendra. Otros dicen: "Este es el Cristo". Pero otros protestan: "El Cristo no viene realmente de Galilea, verdad? No ha dicho la Escritura que el Cristo viene de la prole de David, y de Beln, la aldea donde David sola estar?".

De modo que surge una divisin entre la muchedumbre. Algunos quieren que se arreste a Jess, pero nadie le echa mano. Cuando los oficiales de la polica regresan sin Jess, los sacerdotes principales y los fariseos preguntan: "Por qu no lo trajeron?".

"Jams ha hablado otro hombre as", responden los oficiales.

Encolerizados, los lderes religiosos se rebajan hasta el grado de recurrir a la mofa, a la falsa representacin y a los insultos. Dicen con desprecio: "Ustedes no se han dejado extraviar tambin, verdad? Ni uno de los gobernantes o de los fariseos ha puesto fe en l, verdad? Pero esta muchedumbre que no conoce la Ley son unos malditos".

Al or esto el fariseo Nicodemo, uno de los gobernantes de los judos (es decir, un miembro del Sanedrn), se atreve a defender a Jess. Usted quizs recuerde que dos aos y medio antes Nicodemo abord a Jess de noche y expres fe en l. Ahora Nicodemo dice: "Nuestra ley no juzga a un hombre a menos que primero haya odo de parte de l y llegado a saber lo que hace, verdad?".

El que uno de ellos mismos defienda a Jess encoleriza ms a los fariseos. "T no eres tambin de Galilea, verdad? -dicen cortantemente-. Escudria, y ve que de Galilea no ha de ser levantado ningn profeta."

Aunque las Escrituras no dicen directamente que de Galilea saldra un profeta, s indican que el Cristo vendra de all, pues dicen que "una gran luz" se vera en esa regin. Adems, Jess naci en Beln, y fue descendiente de David. Aunque los fariseos quizs sepan esto, probablemente son responsables de esparcir los conceptos errneos que la gente tiene acerca de Jess. <b>(Juan 7:32-52; Isaas 9:1, 2; Mateo 4:13-17.)</b>

 Qu sucede cada maana de la fiesta, y cmo puede ser que Jess est llamando atencin a esto?

 Por qu no arrestan a Jess los oficiales, y cmo responden los lderes religiosos?

 Quin es Nicodemo, qu actitud manifiesta hacia Jess, y cmo lo tratan sus compaeros fariseos?

 Qu prueba hay de que el Cristo saldra de Galilea?





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<new>Captulo 68
<b>Sigue la enseanza el sptimo da</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CONTINA el ltimo da de la fiesta de los Tabernculos, el sptimo da. Jess est enseando en la parte del templo llamada "la tesorera". Parece que esto est en la zona llamada el Atrio de las Mujeres, donde hay cofres para que la gente eche en ellos sus contribuciones.

Cada noche durante la fiesta hay un despliegue especial de iluminacin en esta parte del templo. Aqu se instalan cuatro gigantescos candelabros, cada uno con cuatro fuentes grandes llenas de aceite. La luz de estas lmparas, que queman aceite de las 16 fuentes, es lo suficientemente fuerte como para iluminar los alrededores hasta gran distancia de noche. Lo que Jess ahora dice quizs recuerde a los que le escuchan este despliegue de iluminacin. "Yo soy la luz del mundo -proclama Jess-. El que me sigue, de ninguna manera andar en oscuridad, sino que poseer la luz de la vida."

Los fariseos objetan: "T das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero".

Jess responde: "Aunque yo doy testimonio acerca de m mismo, mi testimonio es verdadero, porque s de dnde vine y adnde voy. Pero ustedes no saben de dnde vine ni adnde voy". Aade: "Yo soy quien doy testimonio acerca de m mismo, y el Padre que me envi da testimonio acerca de m".

"Dnde est tu Padre?", quieren saber los fariseos.

"Ustedes no me conocen a m, ni a mi Padre -contesta Jess-. Si me conocieran, conoceran a mi Padre tambin." Aunque los fariseos todava desean arrestar a Jess, nadie lo toca.

"Yo me voy", dice Jess de nuevo. "A donde yo voy ustedes no pueden venir."

Al or esto, los judos empiezan a preguntarse: "l no va a matarse, verdad? Porque dice: 'A donde yo voy ustedes no pueden venir'".

"Ustedes son de las regiones de abajo -explica Jess-; yo soy de las regiones de arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo." Entonces aade: "Si no creen que yo soy ese, morirn en sus pecados".

Por supuesto, Jess se refiere al hecho de que haba existido antes de ser humano, y a que es el Mesas o Cristo prometido. No obstante, ellos preguntan, indudablemente con gran desprecio: "T quin eres?".

Ante el rechazo de ellos, Jess contesta: "Para qu les hablo siquiera?". Sin embargo, les dice: "El que me ha enviado es veraz, y las mismas cosas que o de parte de l las hablo en el mundo". Jess contina: "Una vez que hayan alzado al Hijo del hombre, entonces sabrn que yo soy ese, y que no hago nada por mi propia iniciativa; sino que hablo estas cosas as como el Padre me ha enseado. Y el que me ha enviado est conmigo; no me ha dejado solo, porque yo siempre hago las cosas que le agradan".

Cuando Jess dice estas cosas, muchos ponen fe en l. A estos dice: "Si permanecen en mi palabra, verdaderamente son mis discpulos, y conocern la verdad, y la verdad los libertar".

"Somos prole de Abrahn -dicen sus opositores- y nunca hemos sido esclavos de nadie. Cmo es que dices t: 'Llegarn a ser libres'?"

Aunque frecuentemente los judos han estado bajo dominacin extranjera, no reconocen como amo a ningn opresor. Se niegan a llamarse esclavos. Pero Jess seala que en verdad son esclavos. De qu manera? "Muy verdaderamente les digo -dice Jess-: Todo hacedor de pecado es esclavo del pecado."

El que los judos rehsen admitir que son esclavos del pecado los pone en posicin peligrosa. "El esclavo no permanece en la casa para siempre -explica Jess-; el hijo permanece para siempre." Puesto que un esclavo no tiene derechos de herencia, puede estar en peligro de que lo despidan en cualquier momento. Solo el hijo que realmente ha nacido como parte de la familia o ha sido adoptado permanece "para siempre", es decir, mientras viva.

"Por eso, si el Hijo los liberta -contina Jess-, sern realmente libres." Como se ve, la verdad que liberta a la gente es la verdad sobre el Hijo, Jesucristo. Es solo mediante el sacrificio de su vida humana perfecta como se puede libertar a alguien del pecado mortfero. <b>(Juan 8:12-36.)</b>

 Dnde ensea Jess durante el sptimo da? Qu sucede de noche all, y qu relacin tiene esto con la enseanza de Jess?

 Qu dice Jess sobre su origen, y qu debera revelar esto acerca de su identidad?

 En qu sentido son esclavos los judos, pero qu verdad los libertar?





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<new>Captulo 69
<b>Quin es padre de quin?</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DURANTE la fiesta, la discusin de Jess con los lderes judos se intensifica. "Yo s que son prole de Abrahn -reconoce Jess-; pero procuran matarme, porque mi palabra no hace progreso entre ustedes. Cuantas cosas he visto con mi Padre las hablo; y ustedes, por tanto, hacen las cosas que han odo de su padre."

Aunque no dice quin es el padre de ellos, Jess aclara que el padre de ellos difiere del Suyo. No entendiendo a quin se refiere Jess, los lderes judos responden: "Nuestro padre es Abrahn". Creen que tienen la misma fe que Abrahn, quien era amigo de Dios.

Sin embargo, Jess los sacude al replicar: "Si son hijos de Abrahn, hagan las obras de Abrahn". En realidad, el verdadero hijo imita a su padre. "Pero ahora procuran matarme -dice Jess-, un hombre que les ha dicho la verdad que o de parte de Dios. Abrahn no hizo esto." De modo que Jess repite: "Ustedes hacen las obras de su padre".

Todava no comprenden de quin habla Jess. Sostienen que son hijos legtimos de Abrahn: "Nosotros no nacimos de fornicacin". S, afirman que son adoradores verdaderos como Abrahn: "Tenemos un solo Padre, Dios".

Pero ser verdad que Dios es su Padre? "Si Dios fuera su Padre -responde Jess-, ustedes me amaran a m, porque de Dios vine yo y estoy aqu. Tampoco he venido por mi propia iniciativa, no, sino que Aquel me ha enviado. Por qu no saben ustedes lo que hablo?"

Jess ha tratado de mostrar a estos lderes religiosos las consecuencias de que lo rechacen. Pero ahora dice directamente: "Ustedes proceden de su padre el Diablo, y quieren hacer los deseos de su padre". Qu clase de padre es el Diablo? Jess lo identific como homicida y tambin dijo: "Es mentiroso y el padre de la mentira". De modo que Jess llega a esta conclusin: "El que procede de Dios escucha los dichos de Dios. Por esto no escuchan ustedes, porque no proceden de Dios".

Encolerizados porque Jess los condena, los judos responden: "No decimos correctamente: T eres samaritano y tienes demonio?". El trmino "samaritano" se usa como expresin de desprecio y oprobio, pues los samaritanos son un pueblo al cual los judos odian.

Jess pasa por alto el insulto de que es samaritano, y contesta: "Yo no tengo demonio, sino que honro a mi Padre, y ustedes me deshonran a m". Entonces Jess hace la sorprendente promesa: "Si alguien observa mi palabra, no ver la muerte nunca". Por supuesto, con esto Jess no quiere decir, de todos los que le sigan, que literalmente nunca vern la muerte. Ms bien, quiere decir que no vern jams la destruccin eterna, o la "muerte segunda", de la cual no hay resurreccin.

Sin embargo, los judos toman las palabras de Jess en sentido literal. Por eso dicen: "Ahora sabemos que tienes demonio. Abrahn muri, tambin los profetas; pero t dices: 'Si alguien observa mi palabra, no gustar la muerte nunca'. T no eres mayor que nuestro padre Abrahn, que muri, verdad? Tambin, los profetas murieron. Quin pretendes ser?".

En toda esta discusin es patente que Jess est indicando a estos hombres que l es el Mesas prometido. Pero en vez de contestar directamente la pregunta de ellos en cuanto a quin es l, Jess dice: "Si yo me glorifico a m mismo, mi gloria no es nada. Es mi Padre quien me glorifica, el que ustedes dicen que es su Dios; y sin embargo ustedes no lo han conocido. Pero yo lo conozco. Y si dijera que no lo conozco sera como ustedes, mentiroso".

Siguiendo, una vez ms Jess se refiere al fiel Abrahn y dice: "Abrahn el padre de ustedes se regocij mucho por la expectativa de ver mi da, y lo vio y se regocij". S, con ojos de fe Abrahn esperaba ansiosamente la llegada del Mesas prometido. Incrdulos, los judos responden: "Todava no tienes cincuenta aos, y sin embargo has visto a Abrahn?".

"Muy verdaderamente les digo -responde Jess-: Antes que Abrahn llegara a existir, yo he sido." Por supuesto, Jess se refiere al hecho de que antes de que l existiera como humano haba vivido como persona poderosa de las regiones espirituales en el cielo.

Los judos se encolerizan cuando oyen a Jess decir que ha existido antes de Abrahn, y recogen piedras para arrojrselas. Pero l se esconde y sale ileso del templo. <b>(Juan 8:37-59; Revelacin 3:14; 21:8.)</b>

 Cmo muestra Jess que l y sus enemigos tienen padres diferentes?

 Qu significado tiene el que los judos llamen samaritano a Jess?

 En qu sentido quiere decir Jess que sus seguidores nunca vern la muerte?





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<new>Captulo 70
<b>Sana a un hombre que naci ciego</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CUANDO los judos tratan de apedrear a Jess, l no sale de Jerusaln. Despus, en el sbado, l y sus discpulos estn caminando por la ciudad cuando ven a un hombre que ha sido ciego de nacimiento. "Rab, quin pec -preguntan los discpulos a Jess-: este hombre, o sus padres, para que naciera ciego?"

Puede que los discpulos crean, como algunos rabinos, que una persona puede pecar en el vientre de su madre. Pero Jess contesta: "Ni este hombre pec, ni sus padres, sino que fue para que las obras de Dios se pusieran de manifiesto en su caso". El que el hombre sea ciego no es consecuencia de algn error o pecado especfico que cometieran ni l ni sus padres. El pecado del primer hombre, Adn, ha hecho que todos los humanos seamos imperfectos y tengamos defectos como el de nacer ciegos. Este defecto en aquel hombre da a Jess la oportunidad de manifestar las obras de Dios.

Jess recalca que es urgente hacer estas obras. "Tenemos que obrar las obras del que me envi mientras es de da -dice-; la noche viene cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo." Pronto la muerte de Jess lo sumir en la oscuridad del sepulcro, donde ya no podr hacer nada. Mientras tanto, es fuente de iluminacin al mundo.

Despus de decir estas cosas, Jess escupe en el suelo y hace barro con la saliva. Pone esto sobre los ojos del ciego y dice: "Ve a lavarte en el estanque de Siloam". El hombre obedece, y cuando lo hace, puede ver! Cmo se regocija al regresar, viendo por primera vez en la vida!

Vecinos y otros que lo conocen se asombran. "Este es el hombre que estaba sentado y mendigaba, no es as?", preguntan. "Es este", responden algunos. Pero otros no pueden creerlo: "De ninguna manera, pero se le parece". Sin embargo, el hombre dice: "Soy yo".

"Entonces, cmo se te abrieron los ojos?", quiere saber la gente.

"El hombre que se llama Jess hizo barro y me lo unt en los ojos y me dijo: 'Ve a Siloam y lvate'. Por lo tanto fui y me lav, y recib la vista."

"Dnde est ese hombre?", preguntan.

"No s", responde l.

Ahora la gente lleva al hombre que haba sido ciego a sus lderes religiosos, los fariseos. Estos tambin empiezan a preguntarle cmo recibi la vista. "Me puso barro sobre los ojos, y me lav, y tengo vista", explica el hombre.

Ciertamente los fariseos deberan regocijarse junto con el mendigo que ha sido sanado! Pero en vez de eso denuncian a Jess. "Este no es hombre de Dios", afirman. Por qu dicen eso? "Porque no observa el sbado." No obstante, otros fariseos se preguntan: "Cmo puede un hombre pecador ejecutar seales de esa clase?". De modo que surge una divisin entre ellos.

Por eso, preguntan al hombre: "Qu dices t de l, ya que te abri los ojos?".

"Es profeta", contesta.

Los fariseos se niegan a creer esto. Estn convencidos de que tiene que haber algn acuerdo secreto entre Jess y este hombre para engaar a la gente. Por eso, para resolver el asunto, llaman a los padres del mendigo para hacerles preguntas. <b>(Juan 8:59; 9:1-18.)</b>

 Cul es la explicacin, y cul no es la explicacin, de que el hombre sea ciego?

 Qu es la noche en que ningn hombre puede trabajar?

 Cuando Jess sana al hombre, cmo reaccionan los que conocen al sanado?

 Qu divisin causa entre los fariseos la curacin del hombre?





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<new>Captulo 71
<b>Los incrdulos y tercos fariseos</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

LOS padres del mendigo que haba nacido ciego temen cuando se les pide que se presenten ante los fariseos. Saben que se ha decidido que a cualquiera que exprese fe en Jess se le ha de expulsar de la sinagoga. Este cortamiento del compaerismo con otros de la comunidad puede significar muchsimas dificultades, especialmente para una familia pobre. Por eso los padres ejercen cautela.

Los fariseos preguntan: "Es este su hijo que ustedes dicen que naci ciego? Cmo es, pues, que ve ahora?".

"Sabemos que este es nuestro hijo, y que naci ciego -confirman los padres-. Pero cmo es que ve ahora, no lo sabemos, o quin le abri los ojos, no lo sabemos." De seguro su hijo tiene que haberles dicho todo lo que ha pasado, pero, con prudencia, los padres dicen: "Pregntenle. Es mayor de edad. l tiene que hablar por s mismo".

Por lo tanto, los fariseos llaman de nuevo al hombre. Esta vez tratan de intimidarlo indicando que tienen prueba de que Jess es un malhechor. "Da gloria a Dios -exigen-; nosotros sabemos que este hombre es pecador."

El que haba estado ciego, sin negar aquella acusacin, dice: "Si es pecador, no lo s". Pero aade: "Una cosa s s: que, siendo el caso que yo era ciego, ahora veo".

Los fariseos, tratando de hallar una falla en su testimonio, de nuevo preguntan: "Qu te hizo? Cmo te abri los ojos?".

"Ya se lo dije a ustedes -se queja el hombre-, y sin embargo no escucharon. Por qu quieren orlo otra vez?" Sarcsticamente, pregunta: "No quieren hacerse discpulos de l tambin, verdad?".

Esta respuesta enfurece a los fariseos. "T eres discpulo de ese hombre -acusan-, pero nosotros somos discpulos de Moiss. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moiss; pero en cuanto a este, no sabemos de dnde es."

Sorprendido, el humilde mendigo responde: "Esto s que es una maravilla, que ustedes no sepan de dnde es, y sin embargo me abri los ojos". Qu conclusin debe sacarse de esto? El mendigo seala a la premisa aceptada: "Sabemos que Dios no escucha a pecadores, pero si alguien es temeroso de Dios y hace su voluntad, a este escucha. Desde la antigedad jams se ha odo que alguien abriera los ojos a uno que hubiera nacido ciego". Por eso, la conclusin debera ser obvia: "Si este hombre no fuera de Dios, no podra hacer nada".

Los fariseos no tienen respuesta para lgica tan directa y clara. No pueden enfrentarse a la verdad, y por eso insultan al hombre: "T naciste del todo en pecados, y sin embargo nos enseas a nosotros?". Entonces echan fuera al hombre, lo que parece indicar que lo expulsan de la sinagoga.

Cuando Jess se entera de lo que han hecho, busca al hombre y le dice: "Pones t fe en el Hijo del hombre?".

El que haba sido un mendigo ciego responde: "Y quin es, seor, para que ponga fe en l?".

"El que habla contigo es ese", responde Jess.

Inmediatamente el hombre se inclina ante Jess y dice: "Pongo fe en l, Seor".

Jess entonces explica: "Para este juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, queden ciegos".

Entonces los fariseos que estn escuchando preguntan: "Nosotros no somos ciegos tambin, verdad?". Si reconocieran su ceguedad mental, tendran excusa para su oposicin a Jess. Como Jess les dice: "Si fueran ciegos, no tendran pecado". Pero tercamente insisten en que no estn ciegos y que no necesitan iluminacin espiritual. Por eso Jess dice: "Ahora ustedes dicen: 'Vemos'. Su pecado permanece". <b>(Juan 9:19-41.)</b>

 Cuando los fariseos los llaman, por qu manifiestan temor los padres del mendigo que haba estado ciego, y, por eso, qu respuesta cautelosa dan?

 Cmo tratan de intimidar los fariseos al que haba sido ciego?

 Qu argumento lgico del hombre enfurece a los fariseos?

 Por qu no tienen excusa los fariseos para oponerse a Jess?





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<new>Captulo 72
<b>Jess enva a los 70</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

ES EL otoo de 32 E.C., y han pasado tres aos completos desde el bautismo de Jess. l y sus discpulos han asistido poco tiempo atrs a la fiesta de los Tabernculos en Jerusaln, y parece que todava estn cerca de esa ciudad. De hecho, Jess pasa la mayor parte de los seis meses restantes de su ministerio o en Judea o precisamente al otro lado del ro Jordn en el distrito de Perea. Este territorio tiene que atenderse tambin.

Es verdad que, despus de la Pascua de 30 E.C., Jess pas unos ocho meses predicando en Judea. Pero despus que los judos trataron de matarlo all en la Pascua de 31 E.C. pas un ao y medio enseando casi exclusivamente en Galilea. Durante ese tiempo desarroll algo que no haba tenido antes: una organizacin grande y bien adiestrada de predicadores. Por eso, ahora lanza una campaa final de testificacin intensa en Judea.

Para comenzar esta campaa, Jess selecciona 70 discpulos y los enva de dos en dos. As, en total hay 35 pares de predicadores del Reino para abarcar el territorio. Estos van por adelantado a toda ciudad y lugar adonde Jess tiene planes de ir, evidentemente acompaado de sus apstoles.

En vez de enviar a los 70 a las sinagogas, Jess les dice que entren en los hogares particulares, y explica: "Dondequiera que entren en una casa, digan primero: 'Tenga paz esta casa'. Y si hay all un amigo de la paz, la paz de ustedes descansar sobre l". Qu mensaje llevarn? "Sigan dicindoles -dice Jess-: 'El reino de Dios se ha acercado a ustedes'." Respecto a la actividad de los 70, la obra <i>Matthew Henry's Commentary</i> (Comentario de Matthew Henry) informa: "Como su Amo, dondequiera que <i>visitaban, predicaban de casa en casa".</i>

Las instrucciones que Jess da a los 70 son similares a las que dio a los 12 cuando los envi en una campaa de predicacin en Galilea como un ao antes. l no solo advierte a los 70 acerca de la oposicin que afrontarn y los prepara para presentar el mensaje a los amos de casa, sino que les da poder para curar a los enfermos. As, cuando Jess llega poco despus, muchas personas estarn deseosas de conocer al Amo cuyos discpulos pueden hacer cosas tan maravillosas.

La predicacin de los 70, seguida por la obra de Jess, no dura mucho tiempo. Pronto los 35 pares de predicadores del Reino empiezan a regresar a Jess. "Seor -dicen con gozo-, hasta los demonios quedan sujetos a nosotros por el uso de tu nombre." No hay duda de que este excelente informe de servicio emociona a Jess, porque responde: "Contemplaba yo a Satans ya cado como un relmpago del cielo. Miren! Yo les he dado la autoridad para hollar bajo los pies serpientes y escorpiones".

Jess sabe que despus del nacimiento del Reino de Dios en el tiempo del fin Satans y sus demonios sern echados del cielo. Pero ahora el hecho de que simples humanos puedan expulsar a demonios invisibles sirve como garanta adicional de ese suceso venidero. Por lo tanto, Jess habla de la cada futura de Satans desde el cielo como cosa segura. As, pues, es en sentido simblico como se da autoridad a los 70 para hollar serpientes y escorpiones. Sin embargo, Jess dice: "No se regocijen a causa de esto, de que los espritus queden sujetos a ustedes, sino regocjense porque sus nombres hayan sido inscritos en los cielos".

Jess se llena de gran gozo y alaba pblicamente a su Padre por utilizar a estos siervos humildes suyos de manera tan maravillosa. Volvindose a sus discpulos, dice: "Felices son los ojos que contemplan las cosas que ustedes contemplan. Porque les digo: Muchos profetas y reyes desearon ver las cosas que ustedes contemplan, pero no las vieron; y or las cosas que ustedes oyen, pero no las oyeron". <b>(Lucas 10:1-24; Mateo 10:1-42; Revelacin 12:7-12.)</b>

 Dnde predic Jess durante los primeros tres aos de su ministerio, y qu territorio abarca en sus ltimos seis meses?

 Adnde dirige Jess a los 70 para que busquen a la gente?

 Por qu dice Jess que contempl a Satans ya cado del cielo?

 En qu sentido pueden hollar serpientes y escorpiones los 70?





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<new>Captulo 73
<b>Un samaritano que ayuda a su prjimo</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS quizs est cerca de Betania, una aldea a unos tres kilmetros (dos millas) de Jerusaln. Un perito en la Ley de Moiss lo aborda con esta pregunta: "Maestro, qu he de hacer para heredar la vida eterna?".

Jess percibe que el hombre, un abogado, no est simplemente buscando informacin; ms bien, desea someter a prueba a Jess. Quizs lo que busque es que Jess d una respuesta que ofenda las susceptibilidades de los judos. Por eso, Jess hace que el abogado se comprometa en la cuestin al preguntarle: "Qu est escrito en la Ley? Cmo lees?".

El abogado, al responder, despliega perspicacia poco usual; cita de las leyes de Dios en Deuteronomio 6:5 y Levtico 19:18, as: "'Tienes que amar a Jehov tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente', y, 'a tu prjimo como a ti mismo'".

"Contestaste correctamente -responde Jess-. Sigue haciendo esto y conseguirs la vida."

Sin embargo, el abogado no est satisfecho. La respuesta de Jess no es lo suficientemente especfica para l. Quiere que Jess confirme que los puntos de vista de l son correctos y, por eso, que l trata a otros con justicia. Por lo tanto, pregunta: "Quin, verdaderamente, es mi prjimo?".

Los judos creen que el trmino "prjimo" aplica solo a otros judos, como parece indicar el contexto de Levtico 19:18. De hecho, despus hasta el apstol Pedro dijo: "Bien saben ustedes cun ilcito le es a un judo unirse o acercarse a un hombre de otra raza". De modo que tanto el abogado como quizs los discpulos de Jess creen que son justos si tratan con bondad solo a otros judos, puesto que, segn su punto de vista, los no judos no son en realidad su prjimo.

Cmo puede Jess corregir ese punto de vista de sus oyentes sin ofenderlos? Les da un relato que quizs tiene base en un suceso real. "Cierto [judo] -explica Jess- bajaba de Jerusaln a Jeric y cay entre salteadores, que lo despojaron y tambin le descargaron golpes, y se fueron, dejndolo medio muerto."

"Ahora bien, por casualidad -contina Jess-, cierto sacerdote bajaba por aquel camino, pero, cuando lo vio, pas por el otro lado. As mismo, un levita tambin, cuando baj al lugar y lo vio, pas por el otro lado. Pero cierto samaritano que viajaba por el camino lleg a donde estaba y, al verlo, se enterneci."

Muchos sacerdotes y sus auxiliares levitas que trabajan en el templo viven en Jeric, a una distancia de 23 kilmetros (14 millas) por una carretera peligrosa que baja 900 metros (3.000 pies) desde donde sirven en el templo de Jerusaln. Sera de esperarse que el sacerdote y el levita ayudaran a otro judo que se hallara en dificultades. Pero no lo hacen. Ms bien, un samaritano lo ayuda. Los judos odian tanto a los samaritanos que poco tiempo atrs haban insultado enconadamente a Jess llamndolo "samaritano".

Qu hace el samaritano para ayudar al judo? "Se le acerc -dice Jess- y le vend sus heridas, y verti en ellas aceite y vino. Luego lo mont sobre su propia bestia y lo llev a un mesn y lo cuid. Y al da siguiente sac dos denarios [ms o menos el salario de dos das], se los dio al mesonero, y dijo: 'Cudalo, y lo que gastes adems de esto, te lo pagar cuando vuelva ac'."

Despus de dar este relato, Jess pregunta al abogado: "Quin de estos tres te parece haberse hecho prjimo del que cay entre los salteadores?".

El abogado, que no quiere atribuir mrito a un samaritano, contesta sencillamente: "El que actu misericordiosamente para con l".

"Ve y haz t lo mismo", concluye Jess.

Si Jess le hubiera dicho de manera directa al abogado que los no judos tambin eran su prjimo, no solo no habra aceptado su punto aquel hombre, sino que tambin pudiera haber sucedido que la mayora de los presentes se pusieran de parte del abogado en su controversia con Jess. Sin embargo, este relato conforme a la realidad hizo irrefutablemente obvio que entre nuestro prjimo hay personas que no son de la misma raza y nacionalidad que nosotros. Qu excelente manera de ensear tiene Jess! <b>(Lucas 10:25-37; Hechos 10:28; Juan 4:9; 8:48.)</b>

 Qu preguntas le hace el abogado a Jess, y qu propsito parece que tena al hacerlas?

 Al parecer de los judos, quin es su prjimo, y qu razn hay para creer que hasta los discpulos piensan lo mismo?

 Cmo comunica Jess el punto de vista correcto de modo que el abogado no pueda refutarlo?





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<new>Captulo 74
<b>Consejo a Marta, e instrucciones sobre la oracin</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DURANTE su ministerio en Judea, Jess entra en la aldea de Betania. Aqu viven Marta, Mara y su hermano Lzaro. Puede que Jess haya conocido a estas tres personas antes en su ministerio y por eso ya sea amigo ntimo de ellas. Sea como sea, Jess ahora va a la casa de Marta, y ella lo recibe con gusto.

Marta desea ofrecer a Jess lo mejor que tiene en su hogar. S, es un gran honor que el Mesas prometido visite el hogar de uno! Por eso Marta se afana por preparar una comida de muchos platos y atender muchos otros detalles que contribuirn a que Jess se sienta cmodo y disfrute de su visita.

Por otra parte, Mara, la hermana de Marta, se sienta a los pies de Jess y presta atencin a lo que l dice. Al poco rato Marta se acerca y dice a Jess: "Seor, no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender las cosas? Dile, por lo tanto, que me ayude".

Pero Jess se niega a hablar a Mara al respecto. Ms bien, aconseja a Marta por estar demasiado preocupada con asuntos materiales. "Marta, Marta -dice en su bondadosa censura-, ests inquieta y turbada en cuanto a muchas cosas. Son pocas, sin embargo, las cosas que se necesitan, o solo una." Lo que Jess dice es que no es necesario dedicar mucho tiempo a preparar muchos platos para una comida. Basta con unos pocos, o hasta con uno solo.

Las intenciones de Marta son buenas; desea ser hospitalaria. Sin embargo, por su atencin ansiosa a las provisiones materiales pierde la oportunidad de recibir instruccin personal del propio Hijo de Dios! Por eso Jess llega a esta conclusin: "Por su parte, Mara escogi la buena porcin, y no le ser quitada".

Despus, en otra ocasin, cierto discpulo suplica a Jess: "Seor, ensanos a orar, as como Juan tambin ense a sus discpulos". Puede ser que este discpulo no estuviera presente alrededor de ao y medio antes, cuando Jess dio la oracin modelo (que conocemos como el padrenuestro) en su Sermn del Monte. Por eso Jess repite sus instrucciones, pero entonces pasa a dar una ilustracin para recalcar que es necesario persistir en la oracin.

"Quin de ustedes tendr un amigo -comienza Jess- e ir a l a medianoche y le dir: 'Amigo, prstame tres panes, porque un amigo mo acaba de venir a m de viaje y no tengo qu poner delante de l'? Y aquel, desde dentro, en respuesta dice: 'Deja de causarme molestia. La puerta ya est asegurada con cerradura, y mis niitos estn conmigo en la cama; no puedo levantarme y darte nada'. Les digo: Aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, ciertamente por causa de su persistencia atrevida se levantar y le dar cuantas cosas necesite."

Al hacer esta comparacin Jess no est dando a entender que Jehov Dios no est dispuesto a responder a las peticiones, como el amigo del relato. No; est ilustrando que si un amigo que no quiere responder s accede a lo que se le pide con persistencia, cunto ms lo har nuestro amoroso Padre celestial! De modo que Jess aade: "Por consiguiente, les digo: Sigan pidiendo, y se les dar; sigan buscando, y hallarn; sigan tocando, y se les abrir. Porque todo el que pide recibe, y todo el que busca halla, y a todo el que toca se le abrir".

Entonces Jess hace una referencia a los padres humanos imperfectos y pecaminosos y dice: "Realmente, qu padre hay entre ustedes que, si su hijo pide un pescado, le dar acaso una serpiente en vez de un pescado? O si tambin pide un huevo, le dar un escorpin? Por lo tanto, si ustedes, aunque son inicuos, saben dar buenos regalos a sus hijos, con cunta ms razn dar el Padre en el cielo espritu santo a los que le piden!". En verdad, cun vigorosamente nos estimula Jess a persistir en la oracin! <b>(Lucas 10:38-11:13.)</b>

 Por qu hace Marta tan extensas preparaciones para Jess?

 Qu hace Mara, y por qu la encomia Jess a ella en vez de a Marta?

 Qu impulsa a Jess a repetir sus instrucciones respecto a la oracin?

 Cmo ilustra Jess lo necesario que es persistir en la oracin?





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<new>Captulo 75
<b>La fuente de la felicidad</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS ejecut milagros durante su ministerio en Galilea, y ahora repite los milagros en Judea. Por ejemplo, expulsa de cierto hombre un demonio que le haba impedido hablar. Las muchedumbres se sorprenden, pero los crticos presentan la misma objecin que se present en Galilea. "Expulsa los demonios por medio de Beelzebub el gobernante de los demonios", alegan. Otros quieren que Jess d ms prueba de quin es, y tratan de tentarlo pidindole una seal del cielo.

Jess sabe lo que piensan, y da a sus crticos de Judea la misma respuesta que dio a los de Galilea. Menciona que todo reino dividido contra s mismo caer. "Por eso -pregunta-, si Satans tambin est dividido contra s mismo, cmo podr estar en pie su reino?" Muestra lo peligrosa que es la postura que adoptan sus crticos cuando dice: "Si es por medio del dedo de Dios como yo expulso los demonios, el reino de Dios verdaderamente los ha alcanzado".

Los que observan los milagros de Jess deberan reaccionar a ellos como lo hicieron siglos antes los que vieron a Moiss ejecutar un milagro. Aquellos exclamaron: "Es el dedo de Dios!". Tambin fue "el dedo de Dios" lo que grab los Diez Mandamientos en tablas de piedra. Y "el dedo de Dios" -su espritu santo o fuerza activa- es lo que hace posible que Jess expulse demonios y sane a los enfermos. As que el Reino de Dios realmente ha alcanzado a estos crticos, pues Jess, quien ha sido designado Rey del Reino, est all en medio de ellos.

Jess entonces ilustra que el que l pueda expulsar demonios es prueba de su poder sobre Satans, tal como cuando un hombre ms poderoso que otro hombre bien armado que vigila su palacio viene y vence a este. Tambin vuelve a mencionar la ilustracin que dio en Galilea respecto a un espritu inmundo. El espritu sale de cierto hombre, pero cuando el hombre no llena con cosas buenas el vaco que queda, el espritu regresa con otros siete, y la condicin de aquel hombre se hace peor que al principio.

Una mujer que es parte de la muchedumbre que escucha estas enseanzas se siente impulsada a clamar en voz alta: "Feliz es la matriz que te llev y los pechos que mamaste!". Puesto que el deseo de toda juda es ser madre de un profeta, y particularmente del Mesas, se puede comprender por qu dira eso aquella mujer. Al parecer pensaba que Mara poda ser especialmente feliz por ser la madre de Jess.

Sin embargo, Jess se apresura a corregir a aquella mujer respecto a la verdadera fuente de la felicidad. "No -contesta-; ms bien: Felices son los que oyen la palabra de Dios y la guardan!" Jess nunca dio a entender que debera darse honor especial a su madre, Mara. En vez de eso, mostr que la verdadera felicidad se halla en ser siervo fiel de Dios, no en vnculos ni logros materiales.

Como hizo en Galilea, aqu tambin Jess pasa a reprender a la gente de Judea por pedir una seal del cielo. Les dice que no se les dar ninguna seal excepto la seal de Jons. Jons lleg a ser una seal tanto por sus tres das dentro del pez como por su predicacin valerosa, que impuls a los ninivitas a arrepentirse. "Pero, miren! -dice Jess-, algo ms que Jons est aqu." De manera similar, la reina de Seba se maravill por la sabidura de Salomn. "Pero, miren! -tambin dice Jess-, algo ms que Salomn est aqu."

Jess explica que cuando alguien enciende una lmpara no la pone en un escondrijo ni bajo una cesta, sino sobre un candelero para que la gente pueda ver la luz. Puede que insine que el ensear y hacer milagros ante estas personas tercas de su auditorio es como esconder la luz de una lmpara. Los ojos de esos observadores no son sencillos, o no estn enfocados, y se pierde el propsito de los milagros de Jess.

Jess acaba de expulsar un demonio y hacer que un mudo hable. Esto debera mover a la gente de ojos sencillos, o enfocados, a aclamar esta gloriosa hazaa y proclamar las buenas nuevas! Pero eso no es lo que sucede entre estos crticos. Por eso Jess concluye con estas palabras: "Est alerta, por lo tanto. Tal vez la luz que hay en ti sea oscuridad. Por lo tanto, si todo tu cuerpo est brillante sin absolutamente ninguna parte oscura, todo estar tan brillante como cuando una lmpara te alumbra con sus rayos". <b>(Lucas 11:14-36; xodo 8:18, 19; 31:18; Mateo 12:22, 28.)</b>

 Cmo reacciona la gente cuando Jess sana al hombre?

 Qu es "el dedo de Dios", y cmo haba alcanzado el Reino de Dios a los que escuchaban a Jess?

 Cul es la fuente de la verdadera felicidad?

 Cmo puede uno tener un ojo sencillo?





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<new>Captulo 76
<b>Una comida con un fariseo</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS que Jess contesta a unos crticos que cuestionan la fuente de su poder para curar a un hombre que no poda hablar, cierto fariseo lo invita a una comida en su casa. Antes de comer, los fariseos observan un rito de lavarse las manos hasta el codo. Hacen esto antes y despus de una comida y hasta despus de cada plato que se sirve. Aunque esta tradicin no viola la ley escrita de Dios, va ms all de lo que Dios requiere respecto a limpieza ceremonial.

Cuando Jess no observa esta tradicin, su anfitrin se sorprende. Aunque el fariseo quizs no expresa verbalmente su sorpresa, Jess la nota, y dice: "Ahora bien, ustedes los fariseos limpian el exterior de la copa y el plato, pero el interior de ustedes est lleno de saqueo e iniquidad. Irrazonables! El que hizo lo exterior hizo tambin lo interior, no es verdad?".

As Jess denuncia la hipocresa de los fariseos que se lavan las manos en un rito, pero no lavan del corazn la iniquidad. Aconseja: "Den como ddivas de misericordia las cosas que estn dentro, y miren!, todas las otras cosas son limpias respecto a ustedes". Deberan dar porque el corazn movido por el amor los impulsara a hacerlo, no por un deseo de impresionar a otros fingiendo justicia.

"Ay de ustedes, fariseos -contina Jess-, porque dan el dcimo de la hierbabuena y de la ruda y de toda otra legumbre, pero pasan por alto la justicia y el amor de Dios! Tenan la obligacin de hacer estas cosas, pero de no omitir aquellas otras." La Ley que Dios dio a Israel exige que se paguen diezmos, o la dcima parte, del producto de los campos. La hierbabuena y la ruda son plantas o hierbas pequeas que se usan para condimentar los alimentos. Los fariseos se esmeran en pagar una dcima parte de hasta estas hierbas insignificantes, pero Jess los condena por pasar por alto el requisito ms importante de mostrar amor, ejercer bondad y ser modestos.

Jess contina su condena as: "Ay de ustedes, fariseos, porque aman los asientos delanteros en las sinagogas y los saludos en las plazas de mercado! Ay de ustedes, porque son como aquellas tumbas conmemorativas que no estn expuestas a la vista, de modo que los hombres andan sobre ellas y no lo saben!". Su inmundicia est oculta. La religin de los fariseos presenta buena apariencia, pero interiormente carece de valor! Se basa en hipocresa.

Al or esas palabras condenatorias, un abogado, uno de los que estn versados en la Ley de Dios, se queja: "Maestro, al decir estas cosas nos insultas tambin a nosotros".

Para Jess estos peritos en la Ley tambin llevan responsabilidad, y por eso dice: "Ay, tambin, de ustedes los que estn versados en la Ley, porque cargan a los hombres con cargas difciles de llevar, pero ustedes mismos no tocan las cargas ni con uno de sus dedos! Ay de ustedes, porque edifican las tumbas conmemorativas de los profetas, pero los antepasados de ustedes los mataron!".

Las cargas que Jess menciona son las tradiciones orales, pero estos abogados no eliminaban ni siquiera una pequea regla para aliviar a la gente. Jess revela que hasta consienten en el asesinato de los profetas, y advierte: "'La sangre de todos los profetas vertida desde la fundacin del mundo [ser] demandada de esta generacin, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacaras, que fue muerto entre el altar y la casa'. S, les digo, ser demandada de esta generacin".

El mundo de la humanidad redimible comenz cuando Adn y Eva tuvieron hijos; as, Abel vivi "desde la fundacin del mundo". Despus del cruel asesinato de Zacaras, una fuerza siria devast a Jud. Pero Jess predice una devastacin peor de su propia generacin, debido a que es ms inicua. Esta devastacin ocurre unos 38 aos despus, en 70 E.C.

Jess contina expresando condena de este modo: "Ay de ustedes que estn versados en la Ley, porque quitaron la llave del conocimiento; ustedes mismos no entraron, y a los que estaban entrando los estorbaron!". Los peritos en la Ley tienen el deber de explicar la Palabra de Dios a la gente y darle a conocer su significado. Pero no lo hacen, y hasta privan a la gente de la oportunidad de entender.

Los fariseos y los peritos legales se enfurecen contra Jess porque l los denuncia. Cuando l sale de la casa, empiezan a oponrsele furiosamente y a asediarlo con preguntas. Tratan de atraparlo, esperando que diga algo por lo cual puedan causar su arresto. <b>(Lucas 11:37-54; Deuteronomio 14:22; Miqueas 6:8; 2 Crnicas 24:20-25.)</b>

 Por qu condena Jess a los fariseos y a los peritos en la Ley?

 Qu cargas ponen en la gente los abogados?

 Cundo fue "la fundacin del mundo"?





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<new>Captulo 77
<b>La cuestin de la herencia</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

PARECE que la gente sabe que Jess ha estado comiendo en la casa del fariseo. Por eso, miles de personas se renen afuera y estn esperando cuando Jess sale. A diferencia de los fariseos que se oponen a Jess y tratan de atraparlo diciendo algo equivocado, la gente est muy dispuesta a escucharle con aprecio.

Jess, volvindose primero a sus discpulos, dice: "Gurdense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresa". Como se demostr durante la comida, todo el sistema religioso de los fariseos est lleno de hipocresa. Pero aunque una demostracin exterior de piedad oculte la iniquidad de los fariseos, con el tiempo quedar desenmascarada. "Nada hay cuidadosamente ocultado -dice Jess- que no haya de revelarse, ni secreto que no llegue a saberse."

Jess repite el estmulo que haba dado a los 12 al enviarlos en una gira de predicacin por Galilea. Dice: "No teman a los que matan el cuerpo y despus de esto no pueden hacer nada ms". Puesto que Dios no olvida ni a un gorrioncillo, Jess asegura a sus seguidores que Dios no los olvidar a ellos. Declara: "Cuando los lleven ante asambleas pblicas y ante funcionarios de gobierno y autoridades, [...] el espritu santo les ensear en aquella misma hora las cosas que deben decir".

De entre la muchedumbre, un hombre se expresa. "Maestro -solicita-, di a mi hermano que divida conmigo la herencia." La Ley de Moiss estipula que el primognito ha de recibir dos partes de la herencia, de modo que no debera haber razn para una disputa. Pero parece que este hombre desea ms que su parte legal de la herencia.

Como es correcto, Jess rehsa envolverse en el asunto. "Hombre, quin me nombr juez o repartidor sobre ustedes?", pregunta. Entonces da esta amonestacin vital a la muchedumbre: "Mantengan abiertos los ojos y gurdense de toda suerte de codicia, porque hasta cuando uno tiene en abundancia, su vida no resulta de las cosas que posee". S; sin importar cunto haya llegado a tener un hombre, normalmente muere y lo deja todo atrs. Para recalcar este hecho, y para mostrar la insensatez de no edificar una buena reputacin ante Dios, Jess usa una ilustracin. Explica:

"El terreno de cierto hombre rico produjo bien. Por consiguiente, l razonaba dentro de s, diciendo: 'Qu har, ya que no tengo dnde recoger mis cosechas?'. De modo que dijo: 'Har esto: demoler mis graneros y edificar otros mayores, y all recoger todo mi grano y todas mis cosas buenas; y dir a mi alma: "Alma, tienes muchas cosas buenas almacenadas para muchos aos; psalo tranquila, come, bebe, goza"'. Pero Dios le dijo: 'Irrazonable, esta noche exigen de ti tu alma. Entonces, quin ha de tener las cosas que almacenaste?'".

Para concluir, Jess dice: "As pasa con el hombre que atesora para s, pero no es rico para con Dios". Puede que sus discpulos no caigan en el lazo insensato de acumular riquezas, pero las preocupaciones diarias de la vida pudieran fcilmente distraerlos de servir a Jehov con toda el alma. Por eso Jess usa esta ocasin para repetir el excelente consejo que haba dado como ao y medio antes en el Sermn del Monte. Volvindose a sus discpulos, dice:

"Por esta razn les digo: Dejen de inquietarse respecto a su alma, en cuanto a qu comern, o respecto a su cuerpo, en cuanto a qu se pondrn. [...] Reparen en los cuervos, que ni siembran ni siegan, y no tienen ni troje ni granero, y sin embargo Dios los alimenta. [...] Reparen en los lirios, cmo crecen; no se afanan, ni hilan; pero les digo: Ni siquiera Salomn en toda su gloria se visti como uno de estos. [...]

"Por eso, dejen de andar buscando qu podrn comer y qu podrn beber, y dejen de estar en ansiedad y suspenso; porque todas estas son las cosas en pos de las cuales van con empeo las naciones del mundo, pero el Padre de ustedes sabe que ustedes necesitan estas cosas. Sin embargo, busquen continuamente el reino de l, y estas cosas les sern aadidas".

Estas palabras de Jess deben considerarse con cuidado, especialmente durante tiempos de dificultad econmica. La persona que se preocupa demasiado por sus necesidades materiales y empieza a aflojarse en sus actividades espirituales est de hecho demostrando falta de fe en que Dios puede suministrar a Sus siervos lo que necesitan. <b>(Lucas 12:1-31; Deuteronomio 21:17.)</b>

 Qu es, probablemente, lo que impulsa a cierto hombre a preguntar acerca de su herencia, y qu amonestacin da Jess?

 Qu ilustracin usa Jess, y con qu propsito?

 Qu consejo repite Jess, y por qu es apropiado? 





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<new>Captulo 78
<b>Mantngase listo!</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS de decir a las muchedumbres que se guarden de la codicia, y de aconsejar a sus discpulos que no den atencin indebida a lo material, Jess anima a estos as: "No teman, rebao pequeo, porque su Padre ha aprobado darles el reino". As revela que solo una cantidad relativamente pequea de personas (despus se especifica que son 144.000) estarn en el Reino celestial. La mayora de los que reciban vida eterna sern sbditos terrestres del Reino.

Qu ddiva maravillosa, "el reino"! Jess describe cmo deben responder a esa ddiva los discpulos, con esta exhortacin: "Vendan las cosas que les pertenecen y den ddivas de misericordia". S, deberan usar sus haberes para beneficiar espiritualmente a otras personas, y as edificarse "tesoro en los cielos que nunca falla".

Jess despus aconseja a sus discpulos que estn listos para Su regreso. Dice: "Estn ceidos sus lomos y encendidas sus lmparas, y sean ustedes mismos como hombres que esperan a su amo cuando vuelve de las bodas, para que, al llegar l y tocar, le abran al instante. Felices son aquellos esclavos a quienes el amo al llegar halle vigilando! Verdaderamente les digo: l se ceir y har que se reclinen a la mesa, y vendr a su lado y les servir".

En esta ilustracin los siervos muestran que estn listos al regresar su amo porque se han halado hacia arriba las vestiduras largas y las han sujetado con su ceidor y han seguido atendiendo sus deberes hasta entrada la noche a la luz de lmparas con bastante combustible. Jess explica: 'Si el amo llega en la segunda vigilia [desde alrededor de las nueve de la noche hasta la medianoche], o en la tercera [desde la medianoche hasta alrededor de las tres de la maana], y los halla listos, felices son!'.

El amo recompensa extraordinariamente a sus siervos. Hace que se reclinen a la mesa y empieza a servirles. No los trata como esclavos, sino como amigos leales. Qu excelente recompensa por haber continuado trabajando para su amo durante toda la noche mientras esperaban su regreso! Jess concluye as: "Ustedes tambin, <i>mantnganse listos,</i> porque a una hora que menos piensen viene el Hijo del hombre".

Pedro ahora pregunta: "Seor, nos dices esta ilustracin a nosotros, o tambin a todos?".

En vez de contestar directamente, Jess da otra ilustracin. Pregunta: "Quin es verdaderamente el mayordomo fiel [...] a quien su amo nombrar sobre su servidumbre para que siga dndoles su medida de vveres a su debido tiempo? Feliz es aquel esclavo, si al llegar su amo lo halla hacindolo as! Les digo en verdad: Lo nombrar sobre todos sus bienes".

Obviamente el "amo" es Jesucristo. El "mayordomo" representa al "rebao pequeo" de discpulos como cuerpo colectivo, y el trmino "servidumbre" se refiere a este mismo grupo de 144.000 personas que reciben el Reino celestial, pero esta expresin destaca su obra como individuos. Los "bienes" sobre los cuales se nombra al mayordomo fiel para que los atienda son los intereses reales del amo en la Tierra, que incluyen a los sbditos terrestres del Reino.

Jess contina la ilustracin sealando a la posibilidad de que no todos los miembros de esa clase del mayordomo o esclavo sean leales, al explicar: "Mas si aquel esclavo dijera alguna vez en su corazn: 'Mi amo tarda en venir', y comenzara a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y emborracharse, vendr el amo de aquel esclavo en un da en que este no lo espera [...], y lo castigar con la mayor severidad".

Jess indica que su venida ha ocasionado un tiempo de prueba ardiente para los judos, a medida que unos aceptan y otros rechazan sus enseanzas. Ms de tres aos antes l se haba bautizado en agua, pero ahora su bautismo en la muerte va acercndose cada vez ms a su conclusin, y, como dice Jess: 'Me siento angustiado hasta que quede terminado!'.

Despus de dirigir esas palabras a sus discpulos, Jess de nuevo habla a las muchedumbres. Se lamenta de que aquellas personas rehsen tercamente aceptar la prueba clara de quin es l, y la importancia de esa prueba. "Cuando ven levantarse una nube en las partes occidentales -comenta-, en seguida dicen: 'Viene una tempestad', y as sucede. Y cuando ven que sopla el viento del sur, dicen: 'Habr una ola de calor', y ocurre. Hipcritas, saben examinar la apariencia externa de la tierra y del cielo, pero cmo es que no saben examinar este tiempo en particular?" <b>(Lucas 12:32-59.)</b>

 Cuntos componen el "rebao pequeo", y qu reciben?

 Cmo recalca Jess la importancia de que sus siervos estn listos?

 En la ilustracin de Jess, quines o qu son el "amo", el "mayordomo", la "servidumbre" y los "bienes"?





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<new>Captulo 79
<b>Se pierde una nacin, con excepciones</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

POCO despus que Jess habl con los que se haban reunido fuera de la casa de un fariseo, ciertas personas mencionan a "los galileos cuya sangre [el gobernador romano Poncio] Pilato haba mezclado con los sacrificios de ellos". Puede ser que estos sean los galileos que murieron cuando miles de judos protestaron contra el que Pilato usara el dinero de la tesorera del templo para construir un acueducto que llevara agua a Jerusaln. Los que le relatan esto a Jess quizs insinen que aquella calamidad les vino a los galileos debido a sus propias iniquidades.

Pero Jess los corrige con la pregunta: "Se imaginan ustedes que porque estos galileos han sufrido estas cosas eso prueba que ellos eran peores pecadores que todos los dems galileos? No, les digo en verdad", contesta Jess. Entonces usa aquel incidente para dar esta advertencia a los judos: "A menos que ustedes se arrepientan, todos ustedes igualmente sern destruidos".

Jess entonces les recuerda otra tragedia local, probablemente relacionada tambin con la construccin del acueducto. Pregunta: "O aquellos dieciocho sobre quienes cay la torre de Siloam, matndolos, se imaginan ustedes que con eso se prob que fueran mayores deudores que todos los dems hombres que habitaban en Jerusaln?". No, no fue por su maldad que aquellas personas murieron, dice Jess. Ms bien, por lo general "el tiempo y el suceso imprevisto" son causa de tales tragedias. Sin embargo, Jess de nuevo utiliza la ocasin para dar la advertencia: "A menos que ustedes se arrepientan, todos ustedes sern destruidos de la misma manera".

Entonces Jess presenta una ilustracin apropiada en la que explica: "Cierto hombre tena una higuera plantada en su via, y vino buscando fruto en ella, pero no lo hall. Luego dijo al viador: 'Mira que ya van tres aos que he venido buscando fruto en esta higuera, pero no lo he hallado. Crtala! Por qu, realmente, debe hacer que la tierra permanezca intil?'. En respuesta l le dijo: 'Amo, djala tambin este ao, hasta que cave alrededor de ella y le eche estircol; y si entonces produce fruto en el futuro, bien est; pero si no, la cortars'".

Por ms de tres aos Jess ha tratado de cultivar fe entre la nacin juda. Pero solo se puede contar a unos centenares de discpulos como fruto de sus esfuerzos. Ahora, en el cuarto ao de su ministerio, Jess est intensificando sus esfuerzos; simblicamente cava y pone estircol alrededor de la higuera juda al predicar y ensear con celo en Judea y Perea. Pero de nada sirve! La nacin rehsa arrepentirse, y por eso se encamina a la destruccin. Solo un resto de la nacin responde.

Poco tiempo despus Jess est enseando en una sinagoga en sbado. All ve a una mujer que, porque un demonio la aflige, ha estado encorvada 18 aos. Compadecido, Jess le dice: "Mujer, se te pone en libertad de tu debilidad". Entonces le impone las manos, y al instante ella se endereza y empieza a glorificar a Dios.

Sin embargo, el presidente de la sinagoga se encoleriza. "Seis das hay en que se debe hacer trabajo -protesta-; en estos, por lo tanto, vengan y sean curados, y no en da de sbado." As el presidente reconoce que Jess tiene poder para curar, pero condena a la gente por venir a curarse en sbado!

"Hipcritas -contesta Jess-, no desata del pesebre cada uno de ustedes en da de sbado su toro o su asno y lo lleva a beber? No era propio, pues, que esta mujer que es hija de Abrahn, y a quien Satans tuvo atada, fjense!, dieciocho aos, fuera desatada de esta ligadura en da de sbado?"

Pues bien, cuando los opositores de Jess oyen esto empiezan a avergonzarse. Sin embargo, la muchedumbre se regocija por todas las cosas gloriosas que ven hacer a Jess. En respuesta, Jess repite dos ilustraciones profticas acerca del Reino de Dios que haba dado desde una barca en el mar de Galilea alrededor de un ao antes. <b>(Lucas 13:1-21; Eclesiasts 9:11; Mateo 13:31-33.)</b>

 Qu tragedias se mencionan aqu, y qu leccin deriva de ellas Jess?

 Qu aplicacin se puede hacer respecto a la higuera infructfera, y respecto a los esfuerzos por hacerla productiva?

 Cmo reconoce el presidente de la sinagoga que Jess puede curar, pero cmo denuncia Jess la hipocresa de aquel hombre?





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<new>Captulo 80
<b>Los apriscos y el Pastor</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS ha venido a Jerusaln para la fiesta de la Dedicacin, o Hanuk, una fiesta que celebra la nueva dedicacin del templo a Jehov. En 168 a.E.C., unos 200 aos antes, Antoco IV Epfanes haba capturado Jerusaln y profanado el templo y su altar. Sin embargo, tres aos despus Jerusaln fue reconquistada y el templo fue dedicado de nuevo. Despus, anualmente se celebraba la nueva dedicacin.

Esta fiesta de la Dedicacin tiene lugar el 25 de Kislev, el mes judo que corresponde a la ltima parte de noviembre y la primera parte de diciembre en nuestro calendario moderno. Por eso, solo quedan poco ms de cien das hasta la trascendental Pascua de 33 E.C. Porque es la estacin del tiempo fro, el apstol Juan la llama "invierno".

Jess ahora usa una ilustracin en la que menciona tres apriscos y Su papel como el Pastor Excelente. l identifica con el arreglo del pacto de la Ley de Moiss el primer aprisco de que habla. La Ley serva como una cerca que separaba a los judos de las prcticas corruptoras de los que no estaban en este pacto especial con Dios. Jess explica: "Muy verdaderamente les digo: El que no entra en el aprisco de las ovejas por la puerta, sino que trepa por otra parte, ese es ladrn y saqueador. Pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas".

Otros haban venido y alegado que eran el Mesas o Cristo, pero no eran el verdadero pastor de quien Jess pasa a hablar: "A este le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz, y l llama a sus propias ovejas por nombre y las saca fuera. [...] A un extrao de ningn modo seguirn, sino que huirn de l, porque no conocen la voz de los extraos".

El "portero" del primer aprisco era Juan el Bautizante. Como portero, Juan 'le abri' a Jess al identificarlo ante las ovejas simblicas que Jess sacara a pastar. Con el tiempo, estas ovejas que Jess llama por nombre y saca son admitidas en otro aprisco, como l explica: "Muy verdaderamente les digo: Yo soy la puerta de las ovejas", es decir, la puerta a un nuevo aprisco. Cuando Jess instituye el nuevo pacto con sus discpulos y desde el cielo derrama espritu santo sobre ellos en el Pentecosts siguiente, a ellos se les admite en este nuevo aprisco.

Jess sigue explicando su papel, as: "Yo soy la puerta; cualquiera que entra por m ser salvo, y entrar y saldr y hallar pastos. [...] Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. [...] Yo soy el pastor excelente, y conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a m, as como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y yo entrego mi alma a favor de las ovejas".

Poco tiempo antes Jess haba consolado a sus seguidores con estas palabras: "No teman, rebao pequeo, porque su Padre ha aprobado darles el reino". Este rebao pequeo, que con el tiempo cuenta con 144.000 miembros, entra en este nuevo o segundo aprisco. Pero Jess pasa a mencionar: "Tengo otras ovejas, que no son de este redil; a esas tambin tengo que traer, y escucharn mi voz, y llegarn a ser un solo rebao, un solo pastor".

Puesto que las "otras ovejas" "no son de este redil", tienen que ser de otro redil, un tercer redil. Estos ltimos dos rediles o apriscos de ovejas tienen diferentes destinos. El "rebao pequeo" de un redil gobernar con Cristo en el cielo, y las "otras ovejas" del otro redil vivirn en la Tierra paradisaca. Sin embargo, a pesar de estar en dos rediles, las ovejas no tienen celos unas de otras, y no les parece que se las segrega, porque, como dice Jess, 'llegan a ser un solo rebao' bajo "un solo pastor".

El Pastor Excelente, Jesucristo, da de buena gana su vida por los dos rediles de ovejas. "La entrego por mi propia iniciativa -dice-. Tengo autoridad para entregarla, y tengo autoridad para recibirla de nuevo. El mandamiento acerca de esto lo recib de mi Padre." Cuando Jess dice esto, se produce una divisin entre los judos.

Muchos de la muchedumbre dicen: "Demonio tiene, y est loco. Por qu le escuchan?". Pero otros responden: "Estos no son dichos de un endemoniado". Entonces, evidentemente refirindose a que unos dos meses atrs l haba curado al hombre que haba nacido ciego, aaden: "Un demonio no puede abrir los ojos a los ciegos, verdad?". <b>(Juan 10:1-22; 9:1-7; Lucas 12:32; Revelacin 14:1, 3; 21:3, 4; Salmo 37:29.)</b>

 Qu es la fiesta de la Dedicacin, y cundo se celebra?

 Cul es el primer aprisco, y quin es su portero?

 Cmo le abre el portero al Pastor, y en qu se admite despus a las ovejas?

 Quines componen los dos rediles del Pastor Excelente, y cuntos rebaos llegan a ser?





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<new>Captulo 81
<b>De nuevo intentan matar a Jess</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

PUESTO que es invierno, Jess anda bajo el abrigo del rea conocida como la columnata de Salomn. Esta se halla a un lado del templo. Aqu unos judos lo rodean y empiezan a decir: "Hasta cundo has de tener nuestras almas en suspenso? Si eres el Cristo, dnoslo francamente".

"Se lo dije a ustedes -responde Jess-, y sin embargo no creen." Jess no les haba dicho <i>directamente</i> que era el Cristo, como se lo haba dicho a la samaritana al lado del pozo. Pero en verdad haba revelado su identidad cuando les haba explicado que era de las regiones de arriba y haba existido antes de Abrahn.

Sin embargo, Jess desea que la gente, al comparar Sus actividades con lo que la Biblia predijo que el Cristo llevara a cabo, llegue por s misma a la conclusin de que l es el Cristo. Por eso, antes haba mandado a sus discpulos que no dijeran a nadie que l era el Cristo. Y por eso ahora pasa a decir a estos judos hostiles: "Las obras que hago en el nombre de mi Padre, estas dan testimonio acerca de m. Pero ustedes no creen".

Por qu no creen? Porque les falta prueba de que Jess sea el Cristo? No, sino por la razn que Jess da cuando les dice: "No son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen. Y yo les doy vida eterna, y no sern destruidas nunca, y nadie las arrebatar de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es algo mayor que todas las otras cosas, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre".

Jess entonces describe la relacin estrecha que existe entre l y su Padre, al explicar: "Yo y el Padre somos uno". Puesto que Jess est en la Tierra y su Padre est en el cielo, est claro que l no est diciendo que l y su Padre sean uno literalmente, o fsicamente. Ms bien, quiere decir que son uno en propsito, que estn en unidad.

Encolerizados por las palabras de Jess, los judos recogen piedras para matarlo, tal como haban hecho dos meses antes, durante la fiesta de los Tabernculos o las Cabaas. Jess se enfrenta valerosamente a los que quieren asesinarlo, y dice: "Muchas obras excelentes les exhib de parte del Padre. Por cul de esas obras me apedrean?".

"No por obra excelente te apedreamos -responden-, sino por blasfemia, s, porque t, aunque eres hombre, te haces a ti mismo un dios." Puesto que Jess nunca ha alegado que sea un dios, por qu dicen esto los judos?

Parece que se debe a que Jess se atribuye poderes que ellos creen que solo pertenecen a Dios. Por ejemplo, acababa de decir de las "ovejas": "Les doy vida eterna", que es algo que ningn humano puede hacer. Sin embargo, los judos pasan por alto el hecho de que Jess reconoce que recibe autoridad de su Padre.

Que Jess afirma que es menor que Dios lo muestra l al preguntar: "No est escrito en su Ley [en Salmo 82:6]: 'Yo dije: "Ustedes son dioses"'? Si l llam 'dioses' a aquellos contra quienes vino la palabra de Dios, [...] me dicen ustedes a m, a quien el Padre santific y despach al mundo: 'Blasfemas', porque dije: Soy Hijo de Dios?".

Puesto que las Escrituras llaman "dioses" hasta a jueces humanos injustos, cmo pueden criticar estos judos a Jess por decir: "Soy Hijo de Dios"? Jess aade: "Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. Pero si las hago, aun cuando no me crean a m, crean las obras, a fin de que lleguen a saber y continen sabiendo que el Padre est en unin conmigo y yo estoy en unin con el Padre".

Cuando Jess dice esto, los judos tratan de apoderarse de l. Pero l escapa, como haba hecho antes en la fiesta de los Tabernculos. Sale de Jerusaln y cruza el ro Jordn hacia el lugar donde Juan haba empezado a bautizar a la gente casi cuatro aos antes. Parece que este lugar no est lejos de la orilla sur del mar de Galilea, ms o menos a dos das de viaje de Jerusaln.

Muchas personas vienen a Jess en este lugar y empiezan a decir: "Juan, en realidad, no ejecut una sola seal, pero cuantas cosas dijo Juan acerca de este hombre, todas eran verdaderas". Por eso, muchos ponen fe en Jess aqu. <b>(Juan 10:22-42; 4:26; 8:23, 58; Mateo 16:20.)</b>

 Cmo quiere Jess que la gente perciba que l es el Cristo?

 Cmo son uno Jess y su Padre?

 Qu razn parece haber para que los judos digan que Jess se hace un dios?

 Cmo muestra la cita que Jess hace de los Salmos que l no afirma que es igual a Dios?





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<new>Captulo 82
<b>Jess se encamina de nuevo a Jerusaln</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

PRONTO Jess est viajando de nuevo, enseando de ciudad en ciudad y de aldea en aldea. Parece que est en el distrito de Perea, al otro lado del ro Jordn desde Judea. Pero va encaminado hacia Jerusaln.

Puede que sea la filosofa juda de que solo un nmero limitado de personas merece la salvacin lo que hace que un hombre pregunte: "Seor, son pocos los que se salvan?". La respuesta de Jess obliga a la gente a reflexionar en lo que se requiere para la salvacin: "Esfurcense vigorosamente [es decir, luchen, o agonicen] por entrar por la puerta angosta".

Ese esfuerzo vigoroso es urgente "porque muchos -pasa a decir Jess- tratarn de entrar, pero no podrn". Por qu no podrn? l explica que 'una vez que el amo de casa se haya levantado y haya asegurado la puerta con cerradura y la gente comience a quedar de pie afuera y a tocar, diciendo: "Seor, brenos", l les dir: "No s de dnde son. Aprtense de m, todos ustedes los obradores de lo injusto!"'.

Parece que los que quedan afuera solo vienen a la hora que les parece conveniente. Pero para entonces se ha puesto la cerradura a la puerta de la oportunidad. Para entrar, debieron haber venido antes, aunque quizs les pareciera inconveniente hacer aquello. S, les espera un triste resultado a los que se dilatan en hacer de la adoracin de Jehov su propsito principal en la vida!

La mayora de los judos a quienes se enva a Jess a ministrar no han aprovechado su maravillosa oportunidad de aceptar la provisin de Dios que los salvara. Por eso Jess dice que llorarn y entre ellos habr un crujir de dientes cuando se les eche fuera. Por otra parte, gente de "partes orientales y occidentales, y del norte y del sur", s, de todas las naciones, "se reclinarn a la mesa en el reino de Dios".

Jess pasa a decir: "Hay aquellos ltimos [gente no juda despreciada, as como judos oprimidos] que sern primeros, y hay aquellos primeros [los judos favorecidos material y religiosamente] que sern ltimos". El que sean ltimos significa que de ninguna manera estarn en el Reino de Dios aquellos perezosos e ingratos.

Ahora unos fariseos vienen a Jess y le dicen: "Sal y vete de aqu, porque Herodes [Antipas] quiere matarte". Puede que Herodes mismo haya dado comienzo a este rumor para que Jess huya de aquel territorio. Herodes quizs tema implicarse en la muerte de otro profeta de Dios despus de haber tenido que ver con la muerte de Juan el Bautizante. Pero Jess dice a los fariseos: "Vayan y digan a esa zorra: 'Mira! Echo fuera demonios y llevo a cabo curaciones hoy y maana, y al tercer da terminar'".

Despus de terminar su obra all, Jess sigue su viaje hacia Jerusaln, porque, como explica, "no es admisible que un profeta sea destruido fuera de Jerusaln". Por qu debera esperarse que se diera muerte a Jess en Jerusaln? Porque Jerusaln es la ciudad capital, donde est el tribunal superior de 71 miembros del Sanedrn, y donde se ofrecen como sacrificios animales. Por lo tanto, sera inadmisible que al "Cordero de Dios" se le diera muerte en un lugar que no fuera Jerusaln.

Jess se lamenta: "Jerusaln, Jerusaln, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella... cuntas veces quise reunir a tus hijos de la manera como la gallina rene su pollada debajo de las alas, pero ustedes no lo quisieron! Miren! Su casa se les deja abandonada a ustedes". Por rechazar al Hijo de Dios, la nacin est bajo condena!

Mientras Jess sigue su viaje hacia Jerusaln, un gobernante de los fariseos lo invita a su casa. Es sbado, y la gente observa detenidamente a Jess, pues all est un hombre que sufre de hidropesa, una acumulacin de agua quizs en los brazos y las piernas. Jess habla a los fariseos y a los peritos en la Ley presentes y pregunta: "Es lcito curar en sbado, o no?".

Nadie dice nada. Por eso Jess sana al hombre y lo despacha. Entonces pregunta: "Quin de ustedes, si su hijo o su toro cae en un pozo, no lo saca inmediatamente en da de sbado?". De nuevo, nadie le contesta nada. <b>(Lucas 13:22-14:6; Juan 1:29.)</b>

 Segn lo muestra Jess, qu se requiere para la salvacin, y por qu quedan fuera muchos?

 Quines son los "ltimos" que son primeros, y los "primeros" que son ltimos?

 Por qu, probablemente, se dijo que Herodes quera matar a Jess?

 Por qu no es admisible que se destruya a un profeta fuera de Jerusaln?





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<new>Captulo 83
<b>En casa de un fariseo</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS todava est en el hogar de un fariseo prominente y acaba de sanar a un hombre que padeca de hidropesa. Ahora, mientras observa a los dems convidados escoger los lugares prominentes a la mesa, ensea una leccin de humildad.

"Cuando alguien te invita a un banquete de bodas -explica entonces Jess-, no te recuestes en el lugar ms prominente. Puede que alguien ms distinguido que t haya sido invitado por l en ese tiempo, y que venga el que los invit a ti y a l y te diga: 'Deja que este tenga el lugar'. Y entonces tendrs que irte con vergenza a ocupar el lugar ms bajo."

Por eso Jess aconseja: "Cuando se te invita, ve y reclnate en el lugar ms bajo, para que cuando venga el que te haya invitado te diga: 'Amigo, sube ms arriba'. Entonces tendrs honra delante de todos los dems convidados contigo". Para concluir, Jess dice: <i>"Porque todo el que se ensalza ser humillado, y el que se humilla ser ensalzado".</i>

Entonces Jess habla al fariseo que lo ha invitado y describe cmo dar una comida que tenga verdadero mrito ante Dios. "Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos. Quizs alguna vez ellos tambin te inviten a ti en cambio, y esto llegue a ser tu pago correspondiente. Pero cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y sers feliz, porque ellos no tienen con qu pagrtelo."

El dar tal comida para los desafortunados har feliz al que la da, porque, como explica Jess a su anfitrin: "Se te pagar en la resurreccin de los justos". La descripcin que da Jess de esta meritoria comida hace que un convidado recuerde otra clase de comida. "Feliz es el que coma pan en el reino de Dios", dice este invitado. Sin embargo, no todos aprecian debidamente esa feliz perspectiva, como pasa a mostrar Jess por una ilustracin.

"Cierto hombre daba una gran cena, e invit a muchos. Y [...] envi a su esclavo a decir a los invitados: 'Vengan, porque las cosas ya estn listas'. Pero todos a una comenzaron a rogar que se les excusara. El primero le dijo: 'Compr un campo y tengo que salir a verlo; te pido: Excsame'. Y otro dijo: 'Compr cinco yuntas de bueyes y voy a examinarlas; te pido: Excsame'. Uno ms dijo: 'Acabo de casarme con una esposa, y por eso no puedo ir'."

Qu pobres aquellas excusas! Lo normal es examinar un campo o el ganado antes de comprarlo; por eso, en verdad no es urgente verlos despus. El casamiento de alguien tampoco debera impedirle aceptar una invitacin tan importante. Por eso, al enterarse de estas excusas, el amo se encoleriza y da este mandato a su esclavo:

"'Sal pronto a los caminos anchos y a las callejuelas de la ciudad, y trae ac a los pobres y a los lisiados y a los ciegos y a los cojos.' Andando el tiempo, el esclavo dijo: 'Amo, se ha hecho lo que ordenaste, y todava hay lugar'. Y el amo dijo al esclavo: 'Sal a los caminos y a los lugares cercados, y oblgalos a entrar, para que se llene mi casa. [...] Ninguno de aquellos varones que fueron invitados gustar mi cena'".

Qu situacin se ilustra as? Pues bien, "el amo" que da la comida representa a Jehov Dios; "el esclavo" que extiende la invitacin, a Jesucristo; y la "gran cena" representa las oportunidades de poder entrar en el Reino de los cielos.

Los primeros a quienes se invit a estar entre los que pueden entrar en el Reino fueron, sobre todos los dems, los lderes religiosos judos de los das de Jess. Pero ellos rechazaron la invitacin. Por eso, comenzando particularmente en el Pentecosts de 33 E.C., se extendi una invitacin, la segunda, a las personas despreciadas y humildes de la nacin juda. Pero no hubo suficiente respuesta como para llenar los 144.000 lugares del Reino celestial de Dios. Por eso, en 36 E.C., tres aos y medio ms tarde, la invitacin tercera y final se extendi a los no judos incircuncisos, y su recogimiento ha continuado hasta nuestros tiempos. <b>(Lucas 14:1-24.)</b>

 Qu leccin sobre humildad ensea Jess?

 Cmo puede un anfitrin dar una comida que tenga mrito ante Dios, y por qu redundar esto en su felicidad?

 Por qu son pobres las excusas de los convidados?

 Qu representa la ilustracin de Jess sobre la "gran cena"?





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<new>Captulo 84
<b>La responsabilidad del discpulo</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS de salir de la casa de un fariseo prominente, probablemente un miembro del Sanedrn, Jess sigue hacia Jerusaln. Le siguen grandes muchedumbres. Pero con qu motivo? Qu implica, en realidad, el ser verdadero seguidor de l?

Mientras viajan, Jess se vuelve hacia las muchedumbres y les dice algo que quizs las sacude: "Si alguien viene a m y no odia a su padre y madre y esposa e hijos y hermanos y hermanas, s, y hasta su propia alma, no puede ser mi discpulo".

Qu quiere decir Jess? Con esas palabras Jess no dice que sus seguidores deben odiar literalmente a sus parientes. Ms bien, deben odiarlos en el sentido de amarlos menos de lo que lo aman a l. Se dice que Jacob, un antepasado de Jess, 'odi' a Lea y am a Raquel, lo que quiso decir que am menos a Lea que a su hermana Raquel.

Considere, tambin, que Jess dijo que el discpulo debera odiar "hasta su propia alma", o su vida. De nuevo, lo que Jess quiere decir es que el verdadero discpulo debe amarlo a l ms de lo que ama su propia vida. As Jess recalca que el hacerse discpulo de l encierra una responsabilidad seria. No debe emprenderse sin reflexin cuidadosa.

El ser discpulo de Jess envuelve penalidades y persecucin, como l pasa a indicar: "El que no lleva su madero de tormento y viene en pos de m no puede ser mi discpulo". Por eso el verdadero discpulo debe estar presto a llevar la misma carga de oprobio que Jess llev, y esto pudiera incluir, si se hiciera necesario, la muerte a manos de los enemigos de Dios, lo que pronto va a experimentar Jess.

Por lo tanto, el ser discpulo de Cristo es un asunto que las muchedumbres que lo siguen tienen que analizar muy cuidadosamente. Jess subraya esto por una ilustracin. "Por ejemplo -dice-, quin de ustedes que quiere edificar una torre no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo suficiente para completarla? De otra manera, pudiera poner el fundamento, pero no poder terminarla, y todos los que miraran pudieran comenzar a burlarse de l, diciendo: 'Este hombre comenz a edificar, pero no pudo terminar'."

As, lo que Jess les ilustra a las muchedumbres que lo siguen es que, antes de hacerse Sus discpulos, deben resolverse firmemente a cumplir con lo que est implicado, tal como, antes de construir una torre, el interesado en construirla se asegura de tener los medios que le permitirn terminarla. Jess da ahora otra ilustracin:

"O qu rey, al marchar al encuentro de otro rey en guerra, no se sienta primero y delibera si puede con diez mil soldados hacer frente al que viene contra l con veinte mil? En realidad, si no puede hacerlo, entonces, mientras aquel todava est lejos l enva un cuerpo de embajadores y pide paz".

Jess entonces recalca el punto de sus ilustraciones: "Por consiguiente, puedes estar seguro: ninguno de ustedes que no se despida de todos sus bienes puede ser mi discpulo". Eso es lo que deben estar dispuestas a hacer las muchedumbres que le siguen y, s, toda otra persona que oye acerca de Cristo. Tienen que estar prestas a sacrificar cuanto tienen -todas sus pertenencias, hasta la vida misma- para ser Sus discpulos. Est usted dispuesto a hacer eso?

"La sal, de seguro, es excelente", pasa a decir Jess. En su Sermn del Monte haba dicho que sus discpulos eran "la sal de la tierra", lo que quiere decir que ejercen una influencia conservativa en la gente, tal como la sal literal conserva. "Pero si hasta la sal pierde su fuerza, con qu ser sazonada? Ni para la tierra, ni para el estircol es apropiada -concluye Jess-. La echan fuera. El que tiene odos para escuchar, escuche."

De modo que Jess muestra que hasta los que han sido sus discpulos por algn tiempo deben mantenerse firmes en su resolucin de continuar. Si se debilitan, se hacen intiles, objeto de burla para este mundo e inservibles ante Dios; de hecho, se hacen un vituperio para Dios. Por eso, como sal sin fuerza, contaminada, sern echados fuera, s, destruidos. <b>(Lucas 14:25-35; Gnesis 29:30-33; Mateo 5:13.)</b>

 Qu significa 'odiar' uno a sus parientes y odiarse a s mismo?

 Qu dos ilustraciones da Jess, y qu significan?

 Qu leccin contienen los comentarios finales de Jess acerca de la sal?





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<new>Captulo 85
<b>En busca de los perdidos</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

EL DESEO intenso de Jess es buscar y hallar a los que quieren servir humildemente a Dios. Por eso busca y habla a todos acerca del Reino, incluso a pecadores reconocidos. Personas de ese tipo se acercan ahora para escucharle.

Al ver esto, los fariseos y los escribas critican a Jess por tener como compaa a personas a quienes ellos consideran indignas. Murmuran: "Este hombre recibe con gusto a pecadores, y come con ellos". Les parece tan despreciable eso! Para los fariseos y los escribas, la gente comn es como el polvo que pisan. De hecho, usan la expresin hebrea <i>'am ha'rets,</i> "gente de la tierra", para mostrar cunto desdean a esas personas.

Por otra parte, Jess trata a todos con dignidad, bondad y compasin. Como resultado de esto, muchas de estas personas humildes, entre ellas algunas a quienes se reconoce como practicantes del mal, desean escucharle. Pero qu se puede decir de la crtica que los fariseos lanzan contra Jess por tratar de ayudar a los que ellos consideran indignos?

Jess les contesta mediante una ilustracin. Habla desde el mismo punto de vista de los fariseos, como si ellos fueran justos y estuvieran seguros en el aprisco de Dios, mientras que los despreciables <i>'am ha'rets</i> se han extraviado y estn perdidos. Escuche la pregunta de Jess:

"Qu hombre de ustedes que tiene cien ovejas, al perder una de ellas, no deja las noventa y nueve atrs en el desierto y va en busca de la perdida hasta que la halla? Y cuando la ha hallado, la pone sobre sus hombros y se regocija. Y cuando llega a casa convoca a sus amigos y a sus vecinos, y les dice: 'Regocjense conmigo, porque he hallado mi oveja que estaba perdida'".

Entonces Jess aplica su relato con esta explicacin: "Les digo que as habr ms gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de arrepentimiento".

Los fariseos se consideran justos, y por eso creen que no tienen que arrepentirse. Dos aos antes, cuando algunos de ellos haban criticado a Jess por comer con recaudadores de impuestos y pecadores, l les haba dicho: "No vine a llamar a justos, sino a pecadores". Los fariseos pagados de su propia justicia, que no ven la necesidad de arrepentirse, no causan ningn gozo en el cielo. Pero los pecadores que de veras se arrepienten s lo causan.

Para recalcar que el restablecimiento de los pecadores perdidos causa gran regocijo, Jess da otra ilustracin. Dice: "Qu mujer que tiene diez monedas de dracma, si pierde una moneda de dracma, no enciende una lmpara y barre su casa y busca cuidadosamente hasta que la halla? Y cuando la ha hallado, convoca a sus amigas y vecinas, y dice: 'Regocjense conmigo, porque he hallado la moneda de dracma que perd'".

Jess entonces da una aplicacin similar a la anterior. Pasa a decir: "As, les digo, surge gozo entre los ngeles de Dios por un pecador que se arrepiente".

Cun notable es este inters amoroso de los ngeles de Dios en el restablecimiento de los pecadores perdidos! Esto es especialmente cierto cuando consideramos que a los humildes y despreciados <i>'am ha'rets</i> con el tiempo se les cuenta entre los que tienen la oportunidad de ser miembros del Reino celestial de Dios. Como resultado, logran en los cielos una posicin ms alta que la de los ngeles mismos! Pero los ngeles, en vez de sentir envidia y considerarse despreciados, humildemente comprenden que estos humanos pecaminosos se han enfrentado con xito a situaciones de la vida que los equiparn para servir, en el cielo, como reyes y sacerdotes comprensivos y misericordiosos. <b>(Lucas 15:1-10; Mateo 9:13; 1 Corintios 6:2, 3; Revelacin 20:6.)</b>

 Por qu se asocia Jess con pecadores reconocidos, y qu crtica se atrae de los fariseos?

 Cmo ven los fariseos a la gente comn?

 Qu ilustraciones usa Jess, y qu podemos aprender de ellas?

 Por qu es notable el regocijo de los ngeles?





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<new>Captulo 86
<b>El relato de un hijo perdido</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS de dar ilustraciones a los fariseos acerca del recobro de una oveja perdida y de una moneda de dracma perdida, Jess pasa a dar otra ilustracin. Esta es acerca de un padre amoroso y cmo trata con sus dos hijos, cada uno de los cuales tiene faltas serias.

Primero est el hijo menor, el personaje principal de la ilustracin. l pide su herencia, y su padre, sin vacilar, se la da. Entonces el joven se va de su hogar y se entrega a un estilo de vida muy inmoral. Pero escuche mientras Jess cuenta lo que sucede, y vea si puede determinar a quines representan los personajes.

"Cierto hombre tena dos hijos -empieza Jess-. Y el ms joven de ellos dijo a su padre: 'Padre, dame la parte que me corresponde de la hacienda'. Entonces [el padre] les dividi su medio de vivir." Qu hace el hijo menor con lo que recibe?

"Ms tarde -explica Jess-, no muchos das despus, el hijo ms joven recogi todas las cosas y viaj al extranjero a un pas distante, y all malgast su hacienda viviendo una vida disoluta." La realidad es que gasta su dinero viviendo con rameras. Despus este joven afronta tiempos difciles, como Jess pasa a relatar:

"Cuando lo hubo gastado todo, ocurri un hambre severa por todo aquel pas, y l comenz a padecer necesidad. Hasta fue y se acogi a uno de los ciudadanos de aquel pas, y este lo envi a sus campos a guardar cerdos. Y deseaba saciarse de las algarrobas que coman los cerdos, y nadie le daba nada".

Qu degradante el tener que atender cerdos, pues aquellos animales eran inmundos segn la Ley! Pero lo ms doloroso para el hijo fue el hambre atormentadora que hasta le hizo desear el alimento que se daba a los cerdos. Aquella terrible calamidad le hizo 'recobrar el juicio', como dijo Jess.

Jess sigue su narracin as: "[Se] dijo: 'Cuntos asalariados de mi padre tienen pan en abundancia, mientras yo aqu perezco de hambre! Me levantar y har el viaje a donde mi padre, y le dir: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Hazme como uno de tus asalariados"'. De modo que se levant y fue a donde su padre".

Aqu hay algo en lo cual meditar: Si el padre se hubiera encolerizado con el hijo y le hubiera gritado enfurecido cuando este sali del hogar, es probable que el hijo no hubiera estado tan resuelto en cuanto a qu hacer. Pudiera haber decidido regresar a su pas y tratar de hallar trabajo en otro lugar para no tener que enfrentarse con su padre. Sin embargo, no pens as. Quera estar en su hogar!

Est claro que el padre de la ilustracin de Jess representa a nuestro amoroso y misericordioso Padre celestial, Jehov Dios. Y usted quizs se d cuenta tambin de que el hijo perdido, el hijo prdigo, representa a los pecadores reconocidos. Los fariseos, a quienes Jess habla, han criticado antes a Jess por comer con estas mismas personas. Pero a quines representa el hijo mayor?

<b>Se halla al hijo perdido</b>

Cuando el hijo perdido, el hijo prdigo de la ilustracin de Jess, vuelve a la casa de su padre, qu clase de recepcin se le da? Escuche la descripcin que Jess da de esto:

"Mientras l estaba todava lejos, su padre alcanz a verlo, y se enterneci, y corri y se le ech sobre el cuello y lo bes tiernamente". Qu misericordioso y afectuoso padre, tan buena representacin de nuestro Padre celestial, Jehov!

Quizs el padre haba odo acerca de la vida disoluta de su hijo. Sin embargo, lo acoge en el hogar sin esperar una explicacin detallada. Jess tambin tiene un espritu acogedor como ese, pues inicia el acercarse a pecadores y recaudadores de impuestos, representados en la ilustracin por el hijo prdigo.

Sin duda el padre discernidor de la ilustracin de Jess se forma alguna idea de que su hijo se ha arrepentido cuando, al regreso de este, nota su semblante triste y abatido. Pero la iniciativa amorosa del padre le facilita al hijo confesar sus pecados, como relata Jess: "Entonces el hijo le dijo: 'Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Hazme como uno de tus asalariados'".

Sin embargo, apenas acaba de expresarse el hijo cuando el padre acta, y ordena a sus esclavos: "Pronto!, saquen una ropa larga, la mejor, y vstanlo con ella, y pnganle un anillo en la mano y sandalias en los pies. Y traigan el torillo cebado, degllenlo, y comamos y gocemos, porque este hijo mo estaba muerto y volvi a vivir; estaba perdido y fue hallado". Entonces empiezan "a gozar".

Mientras tanto, 'el hijo mayor del padre estaba en el campo'. Vea si usted puede percibir a quines representa este al escuchar el resto de la narracin. Jess dice lo siguiente sobre el hijo mayor: "A medida que vena y se acercaba a la casa oy un concierto de msica y danzas. De modo que llam a s a uno de los sirvientes e inquiri qu significaban estas cosas. l le dijo: 'Tu hermano ha venido, y tu padre degoll el torillo cebado, porque lo recobr en buena salud'. Pero l se air, y no quiso entrar. Entonces su padre sali y se puso a suplicarle. En respuesta, l dijo a su padre: 'Hace ya tantos aos que he trabajado para ti como un esclavo, y ni una sola vez transgred tu mandamiento, y, no obstante, a m ni una sola vez me diste un cabrito para que gozara con mis amigos. Pero tan pronto como lleg este hijo tuyo que se comi tu medio de vivir con las rameras, le degollaste el torillo cebado'".

Quines, como el hijo mayor, han criticado la misericordia y la atencin que se han dado a los pecadores? No son los escribas y los fariseos? Puesto que Jess da esta ilustracin debido a que ellos lo critican porque recibe con gusto a pecadores, est claro que es a ellos a quienes representa el hijo mayor.

Jess concluye su narracin con esta splica del padre a su hijo mayor: "Hijo, t siempre has estado conmigo, y todas las cosas que son mas son tuyas; pero simplemente tenamos que gozar y tener regocijo, porque este hermano tuyo estaba muerto y lleg a vivir, y estaba perdido y fue hallado".

As, Jess deja sin indicar lo que el hijo mayor hace al fin. En verdad, despus, tras la muerte y resurreccin de Jess, "una gran muchedumbre de sacerdotes empez a ser obediente a la fe", y quizs entre ellos estuvieron algunos de la clase del "hijo mayor" a quienes Jess aqu habla.

Pero, en nuestros tiempos, a quines representan los dos hijos? Tiene que ser a los que han adquirido suficiente conocimiento de los propsitos de Jehov como para tener una base para entrar en una relacin con l. El hijo mayor representa a algunos miembros del "rebao pequeo" o "la congregacin de los primognitos que han sido matriculados en los cielos". Estos adoptaron una actitud similar a la del hijo mayor. No queran dar acogida a una clase terrestre, la de las "otras ovejas", pues pensaban que estas personas les quitaban prominencia.

Por otra parte, el hijo prdigo representa a los del pueblo de Dios que se alejan para disfrutar de los placeres que el mundo ofrece. No obstante, con el tiempo regresan arrepentidos y de nuevo llegan a ser siervos activos de Dios. S, cun amoroso y misericordioso es el Padre con los que reconocen que necesitan perdn y regresan a l! <b>(Lucas 15:11-32; Levtico 11:7, 8; Hechos 6:7; Lucas 12:32; Hebreos 12:23; Juan 10:16.)</b>

 A quines da Jess esta ilustracin o relato, y por qu?

 Quin es el personaje principal de la narracin, y qu le sucede?

 A quines de los das de Jess representan el padre y el hijo menor?

 Cmo imita Jess el ejemplo del padre compasivo de su ilustracin?

 Cmo ve el hijo mayor la bienvenida que se da a su hermano, y cmo se comportan como el hijo mayor los fariseos?

 Qu aplicacin tiene la ilustracin de Jess en nuestros das?





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<new>Captulo 87
<b>Provea para el futuro con sabidura prctica</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS acaba de dar su ilustracin del hijo prdigo a una muchedumbre entre la cual estn sus discpulos, recaudadores de impuestos poco honrados y otros pecadores reconocidos, y escribas y fariseos. Ahora habla a sus discpulos y da la ilustracin de un rico que ha odo un mal informe sobre el administrador o mayordomo de su casa.

Segn Jess, el rico llama a su mayordomo y le dice que lo va a despedir. El mayordomo se pregunta: "Qu he de hacer, ya que mi amo va a quitarme la mayordoma?". Y dice: "No tengo las fuerzas para cavar, me da vergenza mendigar. Ah!, s lo que har, para que, cuando sea depuesto de la mayordoma, haya quienes me reciban en sus hogares".

Qu plan tiene el mayordomo? l llama a los que estn endeudados con su amo. "Cunto debes a mi amo?", pregunta.

El primero contesta: '2.200 litros [580 galones] de aceite de oliva'.

'Toma tu acuerdo escrito y sintate y escribe pronto 1.100 litros [290 galones]', le dice el mayordomo.

Le pregunta a otro: 'Y t, cunto debes?'.

Dice l: '22.000 litros [630 fanegas] de trigo'.

'Toma tu acuerdo escrito y escribe 18.000 litros [504 fanegas].'

El mayordomo tiene derecho a reducir las cuentas que se le deben a su amo, pues todava est a cargo de los asuntos financieros de este. Al reducir las cantidades, est granjendose la amistad de los que pueden pagarle con favores cuando de hecho pierda el empleo.

Cuando el amo oye lo que ha sucedido, aquello le impresiona. De hecho, "alab al mayordomo, aunque era injusto, porque obr con <i>sabidura prctica".</i> S, aade Jess: "Los hijos de este sistema de cosas, en su trato con los de su propia generacin, son ms sabios, de manera prctica, que los hijos de la luz".

Ahora, sacando de lo dicho la leccin para sus discpulos, Jess exhorta: "Hganse amigos por medio de las riquezas injustas, para que, cuando las tales fallen, se los reciba en los lugares de habitacin eternos".

Jess no alaba al mayordomo por su injusticia, sino por su sabidura previsora, <i>sabidura prctica.</i> Con frecuencia "los hijos de este sistema de cosas" usan con astucia su dinero o puesto para cultivar la amistad de los que pueden devolverles favores. Por eso los siervos de Dios, "los hijos de la luz", tambin deben usar sus haberes materiales, sus "riquezas injustas", de manera sabia que les redunde en beneficio.

Pero, como dice Jess, mediante estas riquezas deben ganarse la amistad de los que pueden recibirlos "en los lugares de habitacin eternos". Para miembros del rebao pequeo, estos lugares estn en el cielo; para las "otras ovejas", estn en la Tierra paradisaca. Puesto que solamente Jehov Dios y su Hijo pueden recibir a las personas en estos lugares, debemos con diligencia cultivar la amistad de ellos mediante usar cualesquiera "riquezas injustas" que tengamos en apoyo de los intereses del Reino. Entonces, cuando las riquezas materiales fallen o perezcan, como sin duda suceder, nos habremos asegurado nuestro futuro eterno.

Jess pasa a decir que las personas que son fieles al atender aun estas cosas materiales, o menores, tambin sern fieles al atender asuntos de mayor importancia. "Por lo tanto -continu-, si ustedes no han demostrado ser fieles en lo que tiene que ver con las riquezas injustas, quin les encomendar lo que es verdadero [es decir, los intereses espirituales o del Reino]? Y si no han demostrado ser fieles en lo que tiene que ver con lo ajeno [los intereses del Reino que Dios encarga a sus siervos], quin les dar lo que es para ustedes mismos [la recompensa de vida eterna en los lugares de habitacin eternos]?"

Sencillamente no podemos ser verdaderos siervos de Dios y a la misma vez estar esclavizados a las riquezas injustas, las riquezas materiales, como concluye Jess: "Ningn sirviente de casa puede ser esclavo de dos amos; porque, u odiar al uno y amar al otro, o se adherir al uno y despreciar al otro. No pueden ser esclavos de Dios y de las Riquezas". <b>(Lucas 15:1, 2; 16:1-13; Juan 10:16.)</b>

 Cmo se granjea la amistad de los que despus le pueden ayudar el mayordomo de la ilustracin de Jess?

 Qu son las "riquezas injustas", y cmo podemos ganarnos amigos mediante ellas?

 Quines pueden recibirnos "en los lugares de habitacin eternos", y qu lugares son estos?





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<new>Captulo 88
<b>El rico y Lzaro</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS ha estado hablando a sus discpulos sobre el uso apropiado de las riquezas materiales, y ha explicado que no podemos ser esclavos de estas y a la misma vez ser esclavos de Dios. Los fariseos tambin estn oyendo, y empiezan a hacer gestos de desprecio a Jess porque aman el dinero. Por eso l les dice: "Ustedes son aquellos que se declaran a s mismos justos delante de los hombres, pero Dios conoce sus corazones; porque lo que entre los hombres es encumbrado, cosa repugnante es a la vista de Dios".

Ha llegado el tiempo para que cambie la situacin de las personas que son ricas en bienes mundanos, poder poltico y control e influencia religiosos. Van a ser rebajadas. Sin embargo, las personas que reconocen su necesidad espiritual van a ser ensalzadas. Jess seala a este cambio cuando pasa a decir a los fariseos:

"La Ley y los Profetas eran hasta Juan [el Bautizante]. Desde entonces se declara el reino de Dios como buenas nuevas, y toda clase de persona se adelanta con ardor hacia l. En realidad, ms fcil es que pasen el cielo y la tierra que el que quede sin cumplirse una pizca de una letra de la Ley".

Los escribas y los fariseos se enorgullecen de su alegada adherencia a la Ley de Moiss. Recuerde que cuando Jess le dio la vista milagrosamente a cierto hombre de Jerusaln, se jactaron: "Somos discpulos de Moiss. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moiss". Pero ahora la Ley de Moiss ha cumplido su propsito de conducir a los humildes a Jesucristo, el Rey designado por Dios. Por eso, desde el principio del ministerio de Juan personas de toda clase, especialmente personas humildes y pobres, se esfuerzan por llegar a ser sbditos del Reino de Dios.

Puesto que ahora se est cumpliendo la Ley mosaica, la obligacin de observarla ser quitada. La Ley permite el divorcio por varias razones, pero Jess ahora dice: "Todo el que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio, y el que se casa con una mujer divorciada de un esposo comete adulterio". Cmo tienen que irritar a los fariseos declaraciones formales como esa, especialmente cuando ellos permiten el divorcio por muchas razones!

Todava hablando a los fariseos, Jess da una ilustracin acerca de dos hombres cuya condicin o situacin cambia radicalmente con el tiempo. Puede usted determinar a quines representan los hombres, y lo que significa su cambio de situacin?

"Pero cierto hombre era rico -explica Jess-, y se ataviaba de prpura y lino, y gozaba de da en da con magnificencia. Pero a su puerta solan colocar a cierto mendigo, de nombre Lzaro, lleno de lceras y deseoso de saciarse de las cosas que caan de la mesa del rico. S; adems, los perros venan y le laman las lceras."

Jess aqu representa mediante el rico a los lderes religiosos judos, lo cual incluira no solo a los fariseos y a los escribas, sino tambin a los saduceos y a los sacerdotes principales. Estos son ricos en privilegios y oportunidades espirituales, y se comportan como el rico de la ilustracin. El que estn vestidos de prpura real representa su posicin favorecida, y el lino blanco es ilustracin de que se consideran a s mismos justos.

Esta orgullosa clase del rico desprecia por completo a la gente pobre y comn, y la llama '<i>am ha</i>'<i>rets,</i> o gente de la tierra. Por eso, el mendigo Lzaro representa a estas personas a quienes los lderes religiosos niegan el alimento espiritual y los privilegios espirituales apropiados. As, como se desprecia al Lzaro cubierto de lceras, se ve a la gente comn con desprecio, como enfermos espirituales que solo merecen asociarse con perros. Sin embargo, los de la clase representada por Lzaro estn hambrientos y sedientos de alimentacin espiritual, y por eso estn a la puerta, procurando recibir cualesquiera mseras porciones de alimento espiritual que caigan de la mesa del rico.

Jess ahora pasa a describir cambios en la condicin del hombre rico y la de Lzaro. Cules son estos cambios, y qu representan?

<b>El rico y Lzaro experimentan un cambio</b>

El rico representa a los lderes religiosos a quienes se ha favorecido con privilegios y oportunidades espirituales, y Lzaro representa a la gente comn que est hambrienta de alimentacin espiritual. Jess contina su narracin y describe un cambio dramtico en las circunstancias de estos hombres.

"Pues bien, con el pasar del tiempo -dice Jess- el mendigo muri, y fue llevado por los ngeles a la posicin del seno de Abrahn. Tambin, el rico muri y fue sepultado. Y en el Hades l alz los ojos, mientras exista en tormentos, y vio de lejos a Abrahn y a Lzaro en la posicin del seno con l."

Puesto que el rico y Lzaro no son personas literales, sino que simbolizan a clases de personas, lgicamente la muerte de ellos es simblica tambin. Qu simboliza o representa su muerte?

Jess acaba de indicar un cambio de circunstancias al decir que 'la Ley y los Profetas fueron hasta Juan el Bautizante, pero desde entonces se declara el reino de Dios'. Como se ve, con la predicacin de Juan y Jesucristo tanto el rico como Lzaro mueren a sus circunstancias o condicin de antes.

Los de la clase humilde y penitente representada por Lzaro mueren a su condicin anterior de privacin espiritual, y entran en una posicin de favor divino. Mientras que antes haban acudido a los lderes religiosos por lo poco que caa de la mesa espiritual, ahora las verdades bblicas que Jess da satisfacen su necesidad. As, los de esa clase son llevados a la posicin del seno, o favorecida, del Abrahn Mayor, Jehov Dios.

Por otra parte, los que componen la clase del rico llegan a estar bajo el desagrado divino por negarse tenazmente a aceptar el mensaje del Reino que Jess ensea. As mueren a su posicin anterior de favor aparente. De hecho, se dice que estn en tormento figurativo. Ahora, oiga mientras el rico habla:

"Padre Abrahn, ten misericordia de m y enva a Lzaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy en angustia en este fuego llameante". Los mensajes ardientes de juicio proclamados por los discpulos de Jess son lo que atormenta a los individuos de la clase del rico. Ellos desean que los discpulos cesen de declarar estos mensajes, porque eso les dara algn alivio de sus tormentos.

"Pero Abrahn dijo: 'Hijo, acurdate de que recibiste de lleno tus cosas buenas en tu vida, pero Lzaro correspondientemente las cosas perjudiciales. Ahora, sin embargo, l tiene consuelo aqu, pero t ests en angustia. Y adems de todas estas cosas, se ha fijado una gran sima entre nosotros y ustedes, de modo que los que quieran pasar de aqu a ustedes no pueden, ni se puede cruzar de all a nosotros'."

Cun justo y apropiado el que haya ese claro cambio de condiciones entre la clase representada por Lzaro y la representada por el rico! El cambio de condiciones se efecta pocos meses despus, en el Pentecosts de 33 E.C., cuando el antiguo pacto de la Ley es reemplazado por el nuevo pacto. Entonces se hace evidente, sin lugar a dudas, que Dios favorece a los discpulos, no a los fariseos ni a otros lderes religiosos. Por lo tanto, la "gran sima" que separa al simblico rico y los discpulos de Jess representa el juicio inmutable y justo de Dios.

Despus el rico solicita del "padre Abrahn": 'Enva a Lzaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos'. As el rico confiesa que tiene una relacin ms estrecha con otro padre, quien en realidad es Satans el Diablo. El rico ruega que Lzaro modere los mensajes de juicio de Dios para que sus "cinco hermanos", sus aliados religiosos, no lleguen a estar "en este lugar de tormento".

"Pero Abrahn dijo: 'Tienen a Moiss y a los Profetas; que escuchen a estos'." S, para que los "cinco hermanos" escapen del tormento, todo lo que tienen que hacer es prestar atencin a los escritos de Moiss y los Profetas que identifican a Jess como el Mesas y entonces hacerse discpulos de l. Pero el rico presenta una objecin: "No, por cierto, padre Abrahn, pero si alguien va a ellos de entre los muertos se arrepentirn".

Sin embargo, se le dice: "Si no escuchan a Moiss y a los Profetas, tampoco se dejarn persuadir si alguien se levanta de entre los muertos". Dios no proveer seales ni milagros especiales para convencer a la gente. La gente tiene que leer y aplicar las Escrituras si quiere obtener su favor. <b>(Lucas 16:14-31; Juan 9:28, 29; Mateo 19:3-9; Glatas 3:24; Colosenses 2:14; Juan 8:44.)</b>

 Por qu tienen que ser simblicas la muerte del rico y la muerte de Lzaro, y qu representa la muerte de ellos?

 Con el principio del ministerio de Juan, qu cambio tiene lugar, segn indica Jess?

 Qu ha de ser quitado despus de la muerte de Jess, y cmo afectar esto el asunto del divorcio?

 En la ilustracin de Jess, a quines representan el rico y Lzaro?

 Qu tormentos sufre el rico, y cmo pide que le sean aliviados?

 Qu representa la "gran sima"?

 Quin es el verdadero padre del rico, y quines son sus cinco hermanos?





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<new>Captulo 89
<b>Una misin de misericordia en Judea</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

UNAS semanas antes, durante la fiesta de la Dedicacin en Jerusaln, los judos haban tratado de matar a Jess. Por eso l viaj hacia el norte, evidentemente a una zona no muy lejana del mar de Galilea.

Recientemente l ha estado viajando de nuevo hacia el sur, rumbo a Jerusaln, y, de camino, predica en las aldeas de Perea, un distrito al este del ro Jordn. Despus de dar la ilustracin acerca del hombre rico y Lzaro, sigue enseando a sus discpulos puntos que ya haba enseado mientras estaba en Galilea.

Dice, por ejemplo, que sera ms ventajoso para alguien "que le suspendieran del cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar" que el que esa persona hiciera tropezar a uno de los "pequeos" de Dios. Tambin recalca que es necesario perdonar, cuando explica: "Aun si siete veces al da [un hermano] peca contra ti y siete veces vuelve a ti, diciendo: 'Me arrepiento', tienes que perdonarlo".

Cuando los discpulos presentan la peticin: "Danos ms fe", Jess contesta: "Si ustedes tuvieran fe del tamao de un grano de mostaza, diran a este moral: 'S desarraigado y plantado en el mar!', y les obedecera". S, hasta un poco de fe puede lograr mucho.

Despus, Jess relata una situacin realista que ilustra la actitud apropiada de un siervo del Dios Todopoderoso. "Quin hay de ustedes que tenga un esclavo arando, o cuidando el rebao -dice Jess-, que diga a este cuando vuelva del campo: 'Ven ac en seguida y reclnate a la mesa'? Por el contrario, no le dir: 'Preprame algo para que cene, y ponte un delantal y srveme hasta que yo haya acabado de comer y beber, y despus t puedes comer y beber'? l no se sentir agradecido al esclavo porque este haya hecho las cosas asignadas, verdad? As tambin ustedes, cuando hayan hecho todas las cosas que se les hayan asignado, digan: 'Somos esclavos que no servimos para nada. Lo que hemos hecho es lo que deberamos haber hecho'." As, los siervos de Dios nunca deben pensar que estn hacindole un favor a Dios al servirle. Ms bien, siempre deben recordar el privilegio que tienen de adorarlo como miembros de su casa en quienes se confa.

Parece que poco despus de dar Jess esta ilustracin llega un mensajero. Lo han enviado Mara y Marta, las hermanas de Lzaro, quienes viven en Betania de Judea. "Seor, mira!, est enfermo aquel a quien le tienes cario", dice el mensajero.

Jess contesta: "Esta enfermedad no tiene la muerte como su objeto, sino que es para la gloria de Dios, a fin de que el Hijo de Dios sea glorificado mediante ella". Despus de permanecer dos das donde se halla, Jess dice a sus discpulos: "Vamos otra vez a Judea". Sin embargo, ellos le recuerdan esto: "Rab, hace poco procuraban apedrearte los de Judea, y vas all otra vez?".

"Hay doce horas de luz del da, no es verdad?", pregunta Jess al responder. "Si alguien anda en la luz del da no choca contra nada, porque ve la luz de este mundo. Pero si alguien anda de noche, choca contra algo, porque la luz no est en l."

Parece que lo que Jess quiere decir es que las "horas de luz del da" -o el plazo que Dios ha designado para el ministerio terrestre de Jess- todava no han pasado, y nadie puede hacerle dao hasta que pasen. l tiene que aprovechar el poco tiempo de "luz del da" que le queda, porque despus vendr la "noche", cuando sus enemigos lo habrn matado.

Jess aade: "Nuestro amigo Lzaro est descansando, pero yo me voy all para despertarlo del sueo".

Los discpulos, obviamente pensando que Lzaro est reposando en su sueo y que eso es seal clara de que recobrar la salud, responden: "Seor, si est descansando, recobrar la salud".

Entonces Jess les dice francamente: "Lzaro ha muerto, y me regocijo, por causa de ustedes, de que yo no haya estado all, a fin de que ustedes crean. Pero vamos a l".

Toms, quien se da cuenta de que Jess se expone a la muerte en Judea, pero quiere darle apoyo, anima a sus condiscpulos: "Vamos nosotros tambin, para que muramos con l". Por eso, arriesgando la vida, los discpulos acompaan a Jess en su viaje a Judea en una misin de misericordia. <b>(Lucas 13:22; 17:1-10; Juan 10:22, 31, 40-42; 11:1-16.)</b>

 Dnde ha estado predicando Jess ltimamente?

 Qu enseanzas repite Jess, y qu situacin realista describe como ilustracin de qu punto?

 Qu noticias recibe Jess, y qu quiere decir por "la luz del da" y la "noche"?

 Qu quiere decir Toms con: 'Vamos para que muramos con l'?





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<new>Captulo 90
<b>La esperanza de la resurreccin</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

AL FIN Jess llega a las cercanas de Betania, una aldea como a tres kilmetros (dos millas) de Jerusaln. Esto sucede pocos das despus de la muerte y el entierro de Lzaro. Mara y Marta, las hermanas de Lzaro, todava estn de duelo por l, y muchas personas vienen a su hogar a consolarlas.

Mientras las hermanas estn de duelo, alguien informa a Marta que Jess se acerca. Ella entonces se apresura a ir a su encuentro, aparentemente sin decir nada a su hermana. Al llegar a donde est Jess, Marta repite lo que ella y su hermana tienen que haber dicho muchas veces durante los pasados cuatro das: "Si hubieras estado aqu mi hermano no habra muerto".

Sin embargo, Marta expresa esperanza cuando da a entender que Jess todava podra hacer algo por su hermano. "S que cuantas cosas pidas a Dios, Dios te las dar", dice.

"Tu hermano se levantar", promete Jess.

Para Marta, Jess est hablando de una resurreccin terrestre futura, lo que tambin esperaban Abrahn y otros siervos de Dios. Por eso responde: "Yo s que se levantar en la resurreccin en el ltimo da".

Sin embargo, Jess da esperanza de alivio inmediato cuando responde: "Yo soy la resurreccin y la vida". Le hace recordar a Marta que Dios le ha dado a l poder sobre la muerte, al decir: "El que ejerce fe en m, aunque muera, llegar a vivir; y todo el que vive y ejerce fe en m no morir jams".

Jess no le est sugiriendo a Marta que los fieles que estn vivos en ese tiempo no morirn jams. No; lo que est indicando es que el ejercer fe en l puede llevar a vida eterna. De esa vida disfrutar la mayora de la gente como resultado de ser resucitada en el ltimo da. Pero otras personas fieles sobrevivirn al fin de este sistema de cosas en la Tierra, y para estas las palabras de Jess sern verdicas en sentido muy literal. Jams tendrn que morir! Despus de esta notable declaracin, Jess pregunta a Marta: "Crees t esto?".

"S, Seor -contesta ella-; yo he credo que t eres el Cristo, el Hijo de Dios, Aquel que viene al mundo."

Marta entonces se apresura a llamar a su hermana, y le dice en privado: "El Maestro est presente, y te llama". Mara sale inmediatamente de la casa. Cuando otros la ven salir, la siguen, pues creen que va a la tumba conmemorativa.

Al llegar a donde est Jess, Mara cae a sus pies llorando. "Seor, si t hubieras estado aqu, mi hermano no habra muerto", dice. Jess se conmueve profundamente cuando ve que Mara y las muchedumbres que la siguen lloran. "Dnde lo han puesto?", pregunta.

"Seor, ven y ve", contestan.

Jess tambin cede a las lgrimas, y los judos dicen: "Mira, cunto cario le tena!".

Algunos recuerdan que pocos meses antes, al tiempo de la fiesta de los Tabernculos, Jess haba sanado a un joven que haba nacido ciego, y preguntan: "No pudiera este hombre, que abri los ojos al ciego, haber impedido que este muriera?". <b>(Juan 5:21; 6:40; 9:1-7; 11:17-37.)</b>

 Cundo llega Jess finalmente a las cercanas de Betania, y qu situacin encuentra all?

 Qu base tiene Marta para creer en una resurreccin?

 Cmo afecta a Jess la muerte de Lzaro?





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<new>Captulo 91
<b>La resurreccin de Lzaro</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

AHORA Jess y los que le acompaan llegan a la tumba conmemorativa de Lzaro. En realidad es una cueva con una piedra puesta en la entrada. "Quiten la piedra", dice Jess.

Marta objeta, porque no entiende lo que Jess se propone hacer. "Seor -dice-, ya debe oler mal, porque hace cuatro das."

Pero Jess pregunta: "No te dije que si creas habras de ver la gloria de Dios?".

De modo que quitan la piedra. Entonces Jess levanta los ojos y ora: "Padre, te doy gracias porque me has odo. Cierto, yo saba que siempre me oyes; pero a causa de la muchedumbre que est de pie en derredor habl, a fin de que crean que t me has enviado". Jess ora pblicamente para que la gente sepa que lo que va a hacer se lograr mediante el poder recibido de Dios. Entonces clama con voz fuerte: "Lzaro, sal!".

Entonces Lzaro sale. Sus manos y pies todava estn atados con envolturas de entierro, y tiene el rostro cubierto con un pao. "Destenlo y djenlo ir", dice Jess.

Al ver el milagro, muchos de los judos que haban venido a consolar a Mara y Marta ponen fe en Jess. Sin embargo, otros se van a informar a los fariseos lo que ha sucedido. Estos y los sacerdotes principales inmediatamente convocan una reunin del tribunal supremo judo, el Sanedrn.

Forman el Sanedrn el sumo sacerdote actual, Caifs, as como fariseos y saduceos, sacerdotes principales y otros que haban sido sumos sacerdotes. Estos se lamentan as: "Qu hemos de hacer, porque este hombre ejecuta muchas seales? Si lo dejamos as, todos pondrn fe en l, y los romanos vendrn y nos quitarn nuestro lugar as como nuestra nacin".

Aunque los lderes religiosos reconocen que Jess "ejecuta muchas seales", solo se preocupan por su propio puesto y autoridad. La resurreccin de Lzaro es un golpe particularmente duro contra los saduceos, pues ellos no creen en la resurreccin.

Caifs, quien probablemente es saduceo, ahora se expresa: "Ustedes no saben nada, y no raciocinan que les es de provecho a ustedes que un solo hombre muera en el inters del pueblo, y no que la nacin entera sea destruida".

Dios influy en Caifs para que dijera esto, porque despus el apstol Juan escribi: "Esto, sin embargo, [Caifs] no lo dijo por s mismo". Lo que Caifs en realidad quera decir era que se debera dar muerte a Jess para impedir que siguiera socavando los puestos de autoridad e influencia de ellos. Sin embargo, segn Juan, 'Caifs profetiz que Jess estaba destinado a morir, no por la nacin solamente, sino para que los hijos de Dios fueran reunidos'. Y es verdad que el propsito de Dios es que su Hijo muera como rescate por todos.

Por su influencia, Caifs logra ahora que el Sanedrn haga planes para dar muerte a Jess. Pero Jess, quizs porque se entera de estos planes mediante Nicodemo, un miembro del Sanedrn que lo favorece, parte de all. <b>(Juan 11:38-54.)</b>

 Por qu ora pblicamente Jess antes de resucitar a Lzaro?

 Cmo responden a esta resurreccin los que la vieron?

 Cmo se revela la iniquidad de miembros del Sanedrn?

 Qu intencin tena Caifs, pero qu profeca hizo Dios que diera?





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<new>Captulo 92
<b>Jess sana a diez leprosos en su viaje final a Jerusaln</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS frustra los esfuerzos del Sanedrn por matarlo cuando sale de Jerusaln y viaja a la ciudad de Efran, quizs solo a 24 kilmetros (15 millas) al nordeste de Jerusaln. All permanece con sus discpulos, alejado de sus enemigos.

Sin embargo, se acerca el tiempo de la Pascua de 33 E.C., y pronto Jess se pone en camino de nuevo. Viaja por Samaria y sube a Galilea. Esta es su ltima visita a esta regin antes de su muerte. Mientras est en Galilea, probablemente l y sus discpulos se unen a otros que van encaminados a Jerusaln para celebrar la Pascua. Toman la ruta que cruza el distrito de Perea, al este del ro Jordn.

Al principio del viaje, mientras Jess entra en una aldea en Samaria o en Galilea, vienen a su encuentro diez leprosos. La lepra es una enfermedad terrible que poco a poco consume las partes corporales de la persona... los dedos de las manos y de los pies, las orejas, la nariz y los labios. Para que otros no se contagien, la Ley de Dios dice sobre el leproso: "l debe taparse el bigote y clamar: 'Inmundo, inmundo!'. Todo el tiempo que est en l la plaga ser inmundo. [...] Debe morar aislado".

Los diez leprosos observan las restricciones de la Ley para los leprosos y permanecen lejos de Jess. Sin embargo, claman con voz fuerte: "Jess, Instructor, ten misericordia de nosotros!".

Al verlos a lo lejos, Jess manda: "Vayan y mustrense a los sacerdotes". Jess dice esto porque la Ley de Dios autoriza a los sacerdotes a pronunciar curados a los leprosos que se han recuperado de su enfermedad. As reciben aprobacin para vivir de nuevo con personas sanas.

Los diez leprosos confan en los poderes milagrosos de Jess. Por eso se apresuran a ir a ver a los sacerdotes, aunque todava no han sido sanados. Mientras estn de camino, su fe en Jess es recompensada. Empiezan a ver y sentir que se les devuelve la salud!

Nueve de los leprosos limpiados siguen su camino, pero el otro, un samaritano, regresa para buscar a Jess. Por qu? Por lo agradecido que est por lo que le ha sucedido. Alaba a Dios en voz alta, y cuando halla a Jess, cae a sus pies y le da gracias.

Jess, en respuesta, dice: "Los diez fueron limpiados, no es verdad? Entonces, dnde estn los otros nueve? No se hall ninguno que volviera atrs a dar gloria a Dios, sino este hombre de otra nacin?".

Entonces dice al samaritano: "Levntate y ponte en camino; tu fe te ha devuelto la salud".

Cuando leemos sobre la curacin de los diez leprosos por Jess, debemos tomar a pecho la leccin que da a entender su pregunta: "Entonces, dnde estn los otros nueve?". La ingratitud que manifestaron los nueve es una falta grave. Mostraremos agradecimiento nosotros, como el samaritano, por las cosas que recibimos de Dios, entre ellas la promesa segura de vida eterna en el justo nuevo mundo de Dios? <b>(Juan 11:54, 55; Lucas 17:11-19; Levtico 13:16, 17, 45, 46; Revelacin 21:3, 4.)</b>

 Cmo frustra Jess los esfuerzos de los que quieren matarlo?

 Por dnde viaja Jess despus, y hacia dnde se dirige?

 Por qu se quedan lejos los leprosos, y por qu les dice Jess que vayan a los sacerdotes?

 Qu leccin debemos aprender de esta experiencia?





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<new>Captulo 93
<b>Cuando el Hijo del hombre sea revelado</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

MIENTRAS Jess todava est en el norte (en Samaria o en Galilea), unos fariseos le preguntan sobre la llegada del Reino. Creen que vendr con mucha pompa y ceremonia, pero Jess dice: "El reino de Dios no viene de modo que sea llamativamente observable, ni dirn: 'Miren ac!', o, 'All!'. Porque, miren!, el reino de Dios est en medio de ustedes".

Esas palabras de Jess, "en medio de ustedes", se han traducido a veces "dentro de ustedes". Por eso, hay quienes han credo que Jess quiso decir que el Reino de Dios rige en el corazn de los siervos de Dios. Pero es obvio que el Reino de Dios no est dentro del corazn de estos fariseos incrdulos a quienes Jess habla. Sin embargo, s est <i>en medio de ellos,</i> puesto que el Rey designado del Reino de Dios, Jesucristo, est all mismo entre ellos.

Puede que sea despus que los fariseos se van cuando Jess sigue considerando la venida del Reino con sus discpulos. Piensa particularmente en su futura presencia en el poder del Reino cuando advierte: "Les dirn: 'Miren all!', o, 'Miren ac!'. No salgan ni corran tras [estos falsos Mesas]. Porque as como el relmpago, por su relampagueo, resplandece desde una parte debajo del cielo hasta otra parte debajo del cielo, as ser el Hijo del hombre". Por eso, Jess est indicando que, tal como el relmpago se ve sobre una vasta rea, la prueba de su presencia en el poder del Reino ser claramente visible a todos los que deseen observarla.

Entonces Jess establece paralelos con sucesos de la antigedad para mostrar qu actitudes se vern entre la gente durante su presencia futura. Explica: "Adems, as como ocurri en los das de No, as ser tambin en los das del Hijo del hombre [...] De igual modo, as como ocurri en los das de Lot: coman, beban, compraban, vendan, plantaban, edificaban. Pero el da en que Lot sali de Sodoma, llovi del cielo fuego y azufre y los destruy a todos. De la misma manera ser en aquel da en que el Hijo del hombre ha de ser revelado".

Jess no dice que se destruy a la gente de los das de No y de los das de Lot sencillamente por ocuparse en las faenas diarias de comer, beber, comprar, vender, sembrar y edificar. Hasta No y Lot y sus familias hicieron estas cosas. Pero las dems personas seguan en sus quehaceres cotidianos sin prestar atencin alguna a la voluntad de Dios, y por esa razn fueron destruidas. Por esa misma razn ser destruida la gente cuando Cristo sea revelado durante la gran tribulacin que vendr sobre este sistema de cosas.

Para subrayar la importancia de responder con prontitud a la prueba de su futura presencia en el poder del Reino, Jess dice: "En aquel da, el que est en la azotea, pero cuyas cosas movibles estn dentro de la casa, no baje a recogerlas; e, igualmente, el que est en el campo no vuelva a las cosas atrs. Acurdense de la esposa de Lot".

Al aparecer la prueba de la presencia de Cristo, la gente no puede dejar que su apego a las posesiones materiales le impida actuar prontamente. Parece que cuando la esposa de Lot sali de Sodoma mir atrs porque anhelaba las pertenencias que haba dejado, y se convirti en una columna de sal.

Jess sigue describiendo la situacin que existira durante su presencia futura al decir a sus discpulos: "En aquella noche estarn dos hombres en una cama; uno ser llevado, pero el otro ser abandonado. Habr dos mujeres moliendo en el mismo molino; una ser llevada, pero la otra ser abandonada".

El que se lleve a algunos corresponde con que No y su familia entraran en el arca y con que los ngeles sacaran de Sodoma a Lot y su familia. Significa salvacin. En cambio, el que alguien sea abandonado significa destruccin.

Entonces los discpulos preguntan: "Adnde, Seor?".

"Donde est el cuerpo, all tambin se reunirn las guilas", contesta Jess. Los que 'son llevados' para salvacin tienen vista de guila porque se renen donde est "el cuerpo". El cuerpo se refiere al verdadero Cristo en su presencia invisible en el poder del Reino y al banquete espiritual que suministra Jehov. <b>(Lucas 17:20-37; Gnesis 19:26.)</b>

 Cmo estaba en medio de los fariseos el Reino?

 De qu manera es como el relmpago la presencia de Cristo?

 Por qu se destruir a la gente por sus acciones durante la presencia de Cristo?

 Qu significa el que se lleve a algunos y se abandone a otros?





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<new>Captulo 94
<b>La importancia de orar y de la humildad</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

ANTES, cuando estaba en Judea, Jess ilustr la importancia de persistir en la oracin. Ahora, en su viaje final a Jerusaln, de nuevo recalca que es necesario no dejar de orar. Puede que Jess est todava en Samaria o en Galilea cuando da a sus discpulos esta otra ilustracin:

"En cierta ciudad haba cierto juez que no le tena temor a Dios ni tena respeto a hombre. Pues bien, haba en aquella ciudad una viuda, y ella segua yendo a l, y deca: 'Ve que se me rinda justicia de mi adversario en juicio'. Pues, por algn tiempo l no quiso, pero despus dijo dentro de s: 'Aunque no temo a Dios ni respeto a hombre, de todos modos, porque esta viuda me causa molestia de continuo, ver que se le rinda justicia, para que no siga viniendo y aporrendome hasta acabar conmigo'".

Jess entonces aplica la ilustracin, diciendo: "Oigan lo que dijo el juez, aunque era injusto! De seguro, entonces, no har Dios que se haga justicia a sus escogidos que claman a l da y noche, aun cuando es sufrido para con ellos?".

Por supuesto, Jess no quiere dar a entender que Jehov Dios sea de modo alguno como ese juez injusto. Ms bien, si hasta un juez injusto responde a splicas persistentes, entonces no debera haber duda alguna de que Dios, quien es enteramente justo y bueno, responder si su pueblo no cesa de orar. Por eso Jess contina as: "Les digo: [Dios] har que se les haga justicia rpidamente".

Muchas veces se niega la justicia a los humildes y a los pobres, mientras que se suele favorecer a los poderosos y ricos. Sin embargo, Dios no solo se encargar de que los inicuos reciban su justo castigo, sino que tambin se asegurar de que se trate con justicia a sus siervos mediante darles vida eterna. Pero cuntos creen con firmeza que Dios har que se ejecute la justicia sin tardanza?

Especialmente con referencia a la fe en el poder de la oracin, Jess pregunta: "Cuando llegue el Hijo del hombre, verdaderamente hallar la fe sobre la tierra?". Aunque la pregunta queda sin contestar, puede que se d a entender que esa fe no sera comn cuando Cristo llegara con el poder del Reino.

Entre los que escuchan a Jess hay algunos que se sienten bastante confiados en su fe. Se creen justos, y desprecian a otros. Puede que hasta algunos discpulos de Jess estn en ese grupo. Por eso l dirige la siguiente ilustracin a esos:

"Dos hombres subieron al templo a orar, el uno fariseo y el otro recaudador de impuestos. El fariseo se puso de pie y oraba para s estas cosas: 'Oh Dios, te doy gracias de que no soy como los dems hombres, dados a extorsin, injustos, adlteros, ni siquiera como este recaudador de impuestos. Ayuno dos veces a la semana, doy el dcimo de todas las cosas que adquiero'".

Los fariseos son conocidos por sus despliegues de justicia en pblico para impresionar a otros. Los das en que por propia imposicin suelen ayunar son los lunes y los jueves, y escrupulosamente pagan el diezmo de hasta las hierbas pequeas del campo. Pocos meses antes haban manifestado su desprecio a la gente comn durante la fiesta de los Tabernculos, cuando dijeron: "Esta muchedumbre que no conoce la Ley [es decir, la interpretacin farisaica que se le daba] son unos malditos".

Jess contina su ilustracin con estas palabras sobre una de esas personas 'malditas': "Pero el recaudador de impuestos, estando de pie a la distancia, no quera ni siquiera alzar los ojos hacia el cielo, sino que se golpeaba el pecho y deca: 'Oh Dios, s benvolo para conmigo, que soy pecador'". Porque el recaudador de impuestos ha reconocido humildemente sus faltas, Jess dice: "Les digo: Este hombre baj a su casa probado ms justo que aquel; porque todo el que se ensalza ser humillado, pero el que se humilla ser ensalzado".

As Jess de nuevo recalca la importancia de la humildad. En vista de que los discpulos de Jess se han criado en una sociedad en que los fariseos, que se creen justos, son tan influyentes, y siempre se da nfasis al puesto y la categora social, no sorprende que hasta los discpulos de Jess hayan sido afectados. Sin embargo, qu excelentes lecciones sobre la humildad ensea Jess! <b>(Lucas 18:1-14; Juan 7:49.)</b>

 Por qu otorga el juez injusto a la viuda lo que le pide, y qu leccin ensea esta ilustracin de Jess?

 Qu fe buscar Jess cuando llegue?

 A quines dirige Jess su ilustracin sobre el fariseo y el recaudador de impuestos?

 Qu actitud de los fariseos debe evitarse?





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<new>Captulo 95
<b>Lecciones sobre el divorcio y sobre amar a los nios</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS y sus discpulos van hacia Jerusaln para celebrar la Pascua de 33 E.C. Cruzan el ro Jordn y toman la ruta que atraviesa el distrito de Perea. Jess haba estado en Perea unas semanas antes, pero entonces haba sido llamado a Judea porque su amigo Lzaro estaba enfermo. Mientras estuvo en Perea entonces, Jess haba hablado a los fariseos acerca del divorcio, y ahora estos mencionan el asunto de nuevo.

Entre los fariseos hay diferentes opiniones acerca del divorcio. Moiss dijo que el hombre poda divorciarse de su mujer si hallaba "algo indecente de parte de ella". Algunos creen que esto se refiere nicamente a infidelidad. Pero otros creen que "algo indecente" incluye ofensas de muy poca importancia. Por eso, con la intencin de someter a prueba a Jess, los fariseos preguntan: "Es lcito para un hombre divorciarse de su esposa por toda suerte de motivo?". Confan en que, sin importar lo que Jess diga, se va a meter en dificultades con los fariseos que tienen un punto de vista diferente.

Jess se encarga de la pregunta magistralmente, sin recurrir a ninguna opinin humana, sino refirindose al propsito original del matrimonio. "No leyeron -pregunta- que el que los cre desde el principio los hizo macho y hembra y dijo: 'Por esto el hombre dejar a su padre y a su madre y se adherir a su esposa, y los dos sern una sola carne'? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por lo tanto, lo que Dios ha unido bajo un yugo, no lo separe ningn hombre."

Jess muestra que el propsito original de Dios es que los cnyuges sigan juntos, que no se divorcien. Si eso es as, responden los fariseos, "por qu prescribi Moiss dar un certificado de despedida y divorciarse de ella?".

"Moiss, en vista de la dureza del corazn de ustedes, les hizo la concesin de que se divorciaran de sus esposas -contesta Jess-, pero tal no ha sido el caso desde el principio." S, cuando Dios estableci la norma verdadera para el matrimonio en el jardn de Edn no estipul el divorcio.

Jess pasa a decir a los fariseos: "Yo les digo que cualquiera que se divorcie de su esposa, a no ser por motivo de fornicacin [del griego: <i>pornia</i>], y se case con otra, comete adulterio". As muestra que <i>pornia,</i> que es crasa inmoralidad sexual, es la nica base aprobada por Dios para un divorcio.

Al darse cuenta de que el matrimonio debe ser una unin duradera con solo esta base para el divorcio, los discpulos se sienten impulsados a decir: "Si tal es la situacin del hombre con su esposa, no conviene casarse". No hay duda: el que piensa casarse debe considerar seriamente la permanencia del enlace marital!

Jess pasa entonces a hablar sobre la soltera. Explica que algunos varones nacen eunucos, pues no pueden casarse debido a que no se desarrollan en sentido sexual. A otros los han hecho eunucos los hombres, que con crueldad los han incapacitado en sentido sexual. Finalmente, algunos suprimen el deseo de casarse y disfrutar de las relaciones sexuales para poder dedicarse ms de lleno a asuntos relacionados con el Reino de los cielos. "Quien pueda hacer lugar para ello [la soltera], haga lugar para ello", concluye Jess.

Ahora la gente empieza a llevar sus hijitos a Jess. Sin embargo, los discpulos reprenden a los nios y tratan de hacer que se vayan, quizs para proteger a Jess de tensin innecesaria. Pero Jess dice: "Dejen que los niitos vengan a m; no traten de detenerlos, porque el reino de Dios pertenece a los que son as. En verdad les digo: El que no reciba el reino de Dios como un niito, de ninguna manera entrar en l".

Qu excelentes lecciones nos da Jess aqu! Para recibir el Reino de Dios tenemos que imitar la humildad y tener la buena disposicin de ser enseados que tienen los niitos. Pero el ejemplo de Jess tambin ilustra cun importante es, especialmente para los padres, dedicar tiempo a sus hijos. Jess ahora muestra su amor a los pequeuelos al tomarlos en sus brazos y bendecirlos. <b>(Mateo 19:1-15; Deuteronomio 24:1; Lucas 16:18; Marcos 10:1-16; Lucas 18:15-17.)</b>

 Qu variedad de opiniones tienen los fariseos acerca del divorcio, y, por eso, cmo someten a prueba a Jess?

 Cmo se enfrenta Jess al esfuerzo farisaico por someterlo a prueba, y qu da como la nica base para el divorcio?

 Por qu dicen los discpulos de Jess que no es aconsejable casarse, y qu recomendacin da Jess?

 Qu nos ensea Jess por su trato con los niitos?





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<new>Captulo 96
<b>Jess y el joven gobernante rico</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

MIENTRAS Jess viaja por el distrito de Perea hacia Jerusaln, un joven se le acerca corriendo y cae de rodillas ante l. Se dice que es un gobernante, lo que quizs signifique que ocupa un puesto prominente en una sinagoga local, o hasta pudiera ser miembro del Sanedrn. Adems, es muy rico. "Buen Maestro -pregunta-, qu tengo que hacer para heredar vida eterna?"

Jess responde: "Por qu me llamas bueno? Nadie es bueno, sino uno solo, Dios". Puede que el joven haya usado "buen" como ttulo, y por eso Jess le menciona que tal ttulo pertenece solo a Dios.

"Sin embargo -contina Jess-, si quieres entrar en la vida, observa los mandamientos continuamente."

"Cules?", pregunta el hombre.

Al contestar, Jess cita cinco de los Diez Mandamientos: "Pues: No debes asesinar, No debes cometer adulterio, No debes hurtar, No debes dar falso testimonio, Honra a tu padre y a tu madre". Luego aade un mandamiento ms importante an: "Tienes que amar a tu prjimo como a ti mismo".

"Todas estas cosas las he guardado desde mi juventud -contesta el hombre con toda sinceridad-. Qu me falta an?"

Al or la intensa y sincera solicitud de aquel hombre, Jess siente amor por l. Pero Jess percibe el apego de aquel hombre a las posesiones materiales, y por eso le seala lo que necesita: "Una cosa falta en cuanto a ti: Ve, vende las cosas que tienes, y da a los pobres, y tendrs tesoro en el cielo, y ven, s mi seguidor".

Jess observa, de seguro apenado, que el hombre se levanta, da la vuelta, y se aleja muy triste. Su riqueza lo ciega al valor del verdadero tesoro. Jess se lamenta: "Cun difcil les ser a los que tienen dinero entrar en el reino de Dios!".

Las palabras de Jess sorprenden a los discpulos. Pero ms se sorprenden por esta regla general que Jess pasa a dar: "Ms fcil es, de hecho, que un camello pase por el ojo de una aguja de coser que el que un rico entre en el reino de Dios".

"Quin, de hecho, puede ser salvo?", quieren saber los discpulos.

Fijando la vista en ellos, Jess responde: "Para los hombres es imposible, mas no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios".

Pedro, sealando que los discpulos han hecho una seleccin muy diferente de la del joven gobernante rico, dice: "Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido". De modo que pregunta: "Qu habr para nosotros, realmente?".

"En la re-creacin -promete Jess-, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido tambin se sentarn sobre doce tronos y juzgarn a las doce tribus de Israel." S, Jess muestra que habr una re-creacin de las condiciones en la Tierra para que todo vuelva a ser como era en el jardn de Edn. Y Pedro y los dems discpulos recibirn la recompensa de gobernar con Cristo sobre este Paraso que se extender por toda la Tierra. De seguro tan magnfica recompensa vale cualquier sacrificio!

Sin embargo, aun ahora hay recompensas, como declara firmemente Jess: "Nadie ha dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o campos, por causa de m y por causa de las buenas nuevas, que no reciba el cntuplo ahora en este perodo de tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y campos, con persecuciones, y en el sistema de cosas venidero vida eterna".

Como Jess promete, dondequiera que sus discpulos van en el mundo disfrutan con otros cristianos de una relacin que es ms estrecha y ms preciosa que la relacin de que se disfruta con miembros de una familia natural. Parece que el joven gobernante rico pierde tanto esta recompensa como la de vida eterna en el Reino celestial de Dios.

Despus Jess aade: "Sin embargo, muchos que son primeros sern ltimos; y los ltimos, primeros". Qu quiere decir?

Quiere decir que muchas personas que son 'primeras' en el disfrute de privilegios religiosos, como el joven gobernante rico, no entrarn en el Reino. Sern 'ltimas'. Pero muchas (entre ellas los humildes discpulos de Jess, a quienes los fariseos que se creen muy justos desprecian como "ltimos", como gente de la tierra o <i>'am ha'rets</i>) llegarn a ser 'primeras'. El que estos lleguen a ser "primeros" significa que recibirn el privilegio de ser gobernantes con Cristo en el Reino. <b>(Marcos 10:17-31; Mateo 19:16-30; Lucas 18:18-30.)</b>

 Qu clase de gobernante es, evidentemente, el joven rico?

 Por qu objeta Jess a que lo llamen bueno?

 Cmo ilustra la experiencia del joven gobernante el peligro de ser rico?

 Qu recompensas promete Jess a sus seguidores?

 Cmo se explica que los primeros sean ltimos y los ltimos sean primeros?





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<new>Captulo 97
<b>Obreros en la via</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

MUCHOS que son primeros -acaba de decir Jess- sern ltimos; y los ltimos, primeros." Ahora ilustra esto mediante un relato. "El reino de los cielos -empieza- es semejante a un hombre, un amo de casa, que sali muy de maana para contratar obreros para su via."

Jess sigue: "Cuando [el amo de la casa] hubo convenido con los obreros en un denario al da, los envi a su via. Saliendo tambin cerca de la hora tercera, vio a otros que estaban de pie desocupados en la plaza del mercado; y a aquellos dijo: 'Ustedes tambin, vayan a la via, y les dar lo que sea justo'. De modo que ellos se fueron. l volvi a salir cerca de la hora sexta, y de la nona, e hizo lo mismo. Finalmente, sali cerca de la hora undcima y hall a otros de pie, y les dijo: 'Por qu han estado de pie aqu desocupados todo el da?'. Le dijeron: 'Porque nadie nos ha contratado'. Les dijo: 'Ustedes tambin vayan a la via'".

El amo de casa o dueo de la via es Jehov Dios, y la via es la nacin de Israel. Los que trabajan en la via son personas que han sido admitidas en el pacto de la Ley; especficamente son los judos que viven en los das de los apstoles. El convenio por el salario se hace solo con los que trabajan el da completo. El salario es un denario por el da de trabajo. Puesto que "la hora tercera" equivale a las nueve de la maana, aquellos a quienes se llama en las horas tercera, sexta, nona y undcima trabajan, respectivamente, solo 9, 6, 3 y 1 horas.

Los obreros que trabajan 12 horas, o el da completo, representan a los lderes judos que han estado continuamente ocupados en servicio religioso. No son como los discpulos de Jess, que durante la mayor parte de su vida han estado empleados en pescar o en otras ocupaciones seglares. Fue solo al llegar el otoo de 29 E.C. cuando el "amo de casa" envi a Jesucristo a reunir a estos para que fueran sus discpulos. As estos llegaron a ser "los ltimos", o los trabajadores que llegaron a la via a la hora undcima.

Finalmente, el simblico da de trabajo termina con la muerte de Jess, y llega el tiempo de pagar a los obreros. Se sigue la regla no comn de pagar primero a los ltimos, como se explica: "Cuando empez a anochecer, el amo de la via dijo a su encargado: 'Llama a los obreros y pgales su salario, procediendo desde los ltimos hasta los primeros'. Cuando vinieron los hombres de la hora undcima, recibieron cada uno un denario. Por eso, cuando vinieron los primeros, concluyeron que ellos recibiran ms; pero ellos tambin recibieron pago a razn de un denario. Al recibirlo, se pusieron a murmurar contra el amo de casa y dijeron: 'Estos ltimos trabajaron una sola hora; no obstante, los hiciste iguales a nosotros que soportamos el peso del da y el calor ardiente!'. Mas l, respondiendo a uno de ellos, dijo: 'Amigo, no te hago ningn mal. Conviniste conmigo por un denario, no es verdad? Toma lo tuyo y vete. Quiero dar a este ltimo lo mismo que a ti. No me es lcito hacer lo que quiero con mis propias cosas? O es inicuo tu ojo porque yo soy bueno?'". Concluyendo, Jess repiti un punto que ya haba mencionado: "De esta manera los ltimos sern primeros, y los primeros, ltimos".

El denario no se recibe al tiempo de la muerte de Jess, sino en el Pentecosts de 33 E.C., cuando Cristo, el "encargado", derrama espritu santo sobre sus discpulos. Los discpulos de Jess son como "los ltimos", o los obreros de la hora undcima. El denario no representa la ddiva del espritu santo misma. El denario es algo que se supone que los discpulos usen aqu en la Tierra. Es algo que significa su sustento, su vida eterna. Es el privilegio de ser un israelita espiritual, ungido para predicar acerca del Reino de Dios.

Pronto los que haban sido contratados primero observan que los discpulos de Jess han recibido el pago; y ven que usan el denario simblico. Pero ellos quieren ms que el espritu santo y sus privilegios asociados con relacin al Reino. Su murmuracin y objeciones toman la forma de perseguir a los discpulos de Cristo, "los ltimos" que trabajan en la via.

Es ese cumplimiento del primer siglo el nico cumplimiento de la ilustracin de Jess? No; en este siglo XX los clrigos de la cristiandad, en virtud de sus puestos y responsabilidades, han sido "los primeros" en haber sido contratados para trabajar en la via simblica de Dios. Consideraban a los predicadores dedicados que se asociaban con la Sociedad Watch Tower Bible and Tract como "los ltimos" en tener alguna asignacin vlida en el servicio de Dios. Pero en realidad fueron estos mismos, a quienes el clero despreciaba, los que recibieron el denario: el honor de servir como embajadores ungidos del Reino celestial de Dios. <b>(Mateo 19:30-20:16.)</b>

 Qu representa la via? A quines representan el dueo de la via y los obreros de 12 horas y 1 hora?

 Cundo termin el simblico da de trabajo, y cundo se dio el pago?

 Qu representa el pago del denario?





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<new>Captulo 98
<b>Discusin entre los discpulos al acercarse la muerte de Jess</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS y sus discpulos estn cerca del ro Jordn, donde cruzan desde el distrito de Perea a Judea. Muchas otras personas viajan con ellos a la celebracin de la Pascua de 33 E.C., que tendr lugar ms o menos una semana despus.

Jess camina al frente de los discpulos, y ellos se asombran por su denodada resolucin. Recuerde que pocas semanas antes, cuando Lzaro haba muerto y Jess expres su intencin de ir de Perea a Judea, Toms haba dicho a los dems: "Vamos nosotros tambin, para que muramos con l". Recuerde, tambin, que despus que Jess resucit a Lzaro el Sanedrn hizo planes para dar muerte a Jess. Por eso, no es extrao que ahora los discpulos se atemoricen al entrar en Judea de nuevo.

Para prepararlos para lo que viene, Jess lleva a los 12 aparte y les dice en privado: "Aqu estamos, subiendo hacia Jerusaln, y el Hijo del hombre ser entregado a los sacerdotes principales y a los escribas, y lo condenarn a muerte y lo entregarn a hombres de las naciones, y se burlarn de l y le escupirn y lo azotarn y lo matarn, pero tres das despus se levantar".

Esta es la tercera vez en los ltimos meses que Jess ha hablado a sus discpulos sobre su muerte y su resurreccin. Y ellos, aunque le escuchan, no comprenden lo que les dice. Puede que esto se deba a que creen que el reino de Israel va a ser restaurado en la Tierra, y esperan disfrutar de gloria y honra en un reino terrenal con Cristo.

Entre los viajeros que van a celebrar la Pascua est Salom, la madre de los apstoles Santiago y Juan. Jess ha llamado "Hijos del Trueno" a estos, sin duda por la fogosidad que manifiestan. Por algn tiempo los dos han tenido la ambicin de ser prominentes en el Reino de Cristo, y se lo han hecho saber a su madre. Ella ahora aborda a Jess por ellos: se inclina ante l y le pide un favor.

"Qu quieres?", pregunta Jess.

Ella contesta: "Di la palabra para que estos dos hijos mos se sienten, uno a tu derecha y uno a tu izquierda, en tu reino".

Jess se da cuenta de la fuente de esa peticin, y dice a Santiago y Juan: "Ustedes no saben lo que piden. Pueden beber la copa que yo estoy a punto de beber?".

"Podemos", contestan. A pesar de que Jess les acaba de decir que afrontar persecucin terrible y al fin la muerte, parece que ellos no comprenden que eso es lo que l quiere decir por "la copa" que est a punto de beber.

No obstante, Jess les dice: "De cierto bebern mi copa, pero esto de sentarse a mi derecha y a mi izquierda no es cosa ma darlo, sino que pertenece a aquellos para quienes ha sido preparado por mi Padre".

Poco despus los otros diez apstoles se enteran de lo que han pedido Santiago y Juan, y se encolerizan. Quizs Santiago y Juan se haban destacado en la discusin anterior entre los apstoles sobre quin era el mayor. Lo que han pedido ahora revela que no han aplicado el consejo que Jess ha dado al respecto. Lamentablemente, todava es fuerte en ellos el deseo de prominencia.

Por eso, para tratar con esta controversia ms reciente y la hostilidad que ha causado entre ellos, Jess se rene con los doce. Les da este consejo amoroso: "Ustedes saben que los gobernantes de las naciones se enseorean de ellas, y los grandes ejercen autoridad sobre ellas. No es as entre ustedes; antes bien, el que quiera llegar a ser grande entre ustedes tiene que ser ministro de ustedes, y el que quiera ser el primero entre ustedes tiene que ser esclavo de ustedes".

Jess ha dado el ejemplo que deben imitar, como explica: "As como el Hijo del hombre no vino para que se le ministrara, sino para ministrar y para dar su alma en rescate en cambio por muchos".

Jess no solo ha ministrado a favor de otras personas, sino que lo har hasta el grado de morir por la humanidad! Los discpulos tienen que manifestar una disposicin como la de Cristo, de querer servir en vez de que se les sirva, y de ser de los menores en vez de ocupar un puesto prominente. <b>(Mateo 20:17-28; Marcos 3:17; 9:33-37; 10:32-45; Lucas 18:31-34; Juan 11:16.)</b>

 Por qu se llenan de temor los discpulos ahora?

 Cmo prepara Jess a sus discpulos para lo que est por venir?

 Qu peticin recibe Jess, y cmo afecta esto a los dems apstoles?

 Cmo trata Jess la dificultad que ha surgido entre sus apstoles?





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<new>Captulo 99
<b>Jess ensea en Jeric</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

PRONTO Jess y las muchedumbres que viajan con l llegan a Jeric, una ciudad que est a aproximadamente un da de camino de Jerusaln. Parece que Jeric es una ciudad doble: la antigua ciudad juda est como a kilmetro y medio (una milla) de la nueva ciudad romana. Mientras las muchedumbres salen de la ciudad antigua y se acercan a la nueva, dos mendigos ciegos oyen la conmocin. Uno de ellos se llama Bartimeo.

Cuando se enteran de que es Jess quien va pasando, Bartimeo y su compaero empiezan a gritar: "Seor, ten misericordia de nosotros, Hijo de David!". Cuando la muchedumbre les dice con firmeza que se callen, gritan ms an, y con mayor fuerza: "Seor, ten misericordia de nosotros, Hijo de David!".

Al or el disturbio, Jess se detiene. Pide a los que le acompaan que llamen a los que estn dando los gritos. Sus acompaantes van a los mendigos ciegos y dicen a uno de ellos: "Cobra nimo, levntate; te llama". Con gran entusiasmo, el ciego tira su prenda de vestir exterior, se pone de pie de un salto, y va a donde Jess.

"Qu quieren que les haga?", pregunta Jess.

"Seor, que se abran nuestros ojos", suplican los dos ciegos.

Enternecido, Jess les toca los ojos. Segn el relato de Marcos, Jess le dice a uno de ellos: "Vete, tu fe te ha devuelto la salud". Inmediatamente los mendigos ciegos reciben la vista, y sin duda ambos empiezan a glorificar a Dios. Cuando toda la gente ve lo que ha sucedido, tambin alaba a Dios. Sin demora, Bartimeo y su compaero empiezan a seguir a Jess.

Mientras Jess pasa por Jeric, enormes muchedumbres vienen. Todos quieren ver al que ha sanado a los ciegos. La gente oprime a Jess por todos lados y, como resultado, algunos ni siquiera pueden verlo. Entre estos est Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos de Jeric y sus alrededores. Es demasiado bajo de estatura para ver lo que est sucediendo.

Por eso Zaqueo pasa al frente corriendo y se sube a una higuera moral que est por donde va a pasar Jess. Desde esa posicin ventajosa lo ve todo bien. Al acercarse las muchedumbres, Jess mira hacia el rbol y dice: "Zaqueo, date prisa y baja, porque hoy tengo que quedarme en tu casa". Zaqueo baja muy alegre y corre a su hogar para hacer los preparativos para su distinguido visitante.

Sin embargo, cuando la gente ve lo que sucede, todos empiezan a murmurar. Les parece impropio el que Jess sea el invitado de tal hombre. Pues sucede que Zaqueo se ha enriquecido por medios poco honrados; ha extorsionado dinero en su negocio de recaudar impuestos.

Muchas personas siguen a Jess, y cuando l entra en el hogar de Zaqueo, se quejan as: "Entr a alojarse con un varn que es pecador". Pero Jess ve la posibilidad de que Zaqueo se arrepienta. Y Jess no sufre desilusin, pues Zaqueo se pone de pie y anuncia: "Mira! La mitad de mis bienes, Seor, la doy a los pobres, y todo cuanto extorsion de persona alguna por acusacin falsa, le devuelvo el cudruplo".

Zaqueo demuestra que su arrepentimiento es genuino al dar a los pobres la mitad de sus posesiones y al usar la otra mitad para pagar a los que ha engaado. Parece que por sus registros de impuestos puede calcular exactamente cunto debe a esas personas. As que promete dar el cudruplo como compensacin, segn la ley de Dios que dice: 'En caso de que un hombre hurtara una oveja, ha de compensar con cuatro del rebao por la oveja'.

A Jess le complace el que Zaqueo prometa repartir sus posesiones, pues dice: "Este da ha venido la salvacin a esta casa, porque l tambin es hijo de Abrahn. Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido".

Recientemente Jess haba ilustrado la situacin de 'los perdidos' por su relato del hijo prdigo. Ahora tenemos un ejemplo de la vida real de alguien que estaba perdido pero que ha sido hallado. Aunque los lderes religiosos y sus seguidores murmuran y se quejan por la atencin que Jess da a personas como Zaqueo, Jess sigue buscando y restableciendo a estos hijos perdidos de Abrahn. <b>(Mateo 20:29-34; Marcos 10:46-52; Lucas 18:35-19:10; xodo 22:1.)</b>

 Dnde parece que Jess vio a los mendigos ciegos, y qu hace por ellos?

 Quin es Zaqueo, y por qu se sube a un rbol?

 Cmo demuestra Zaqueo que est arrepentido?

 Qu leccin aprendemos de cmo trat Jess con Zaqueo?





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<new>Captulo 100
<b>La ilustracin de las minas</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

PUEDE que Jess todava est en casa de Zaqueo, donde se ha detenido en camino a Jerusaln. Sus discpulos creen que cuando lleguen a Jerusaln l declarar que es el Mesas y establecer su Reino. Jess presenta una ilustracin para corregir esta idea y mostrar que todava falta mucho tiempo para el Reino.

Dice: "Cierto hombre de noble nacimiento viaj a una tierra distante para conseguir para s poder real y volver". Jess es el "hombre de noble nacimiento", y el cielo es la "tierra distante". Cuando Jess llegue all, su Padre le otorgar poder real.

Sin embargo, antes de irse, el hombre de noble nacimiento llama a diez esclavos y da a cada uno de ellos una mina de plata y les dice: "Negocien hasta que venga". En el cumplimiento inicial de esta ilustracin los diez esclavos representan a los discpulos primitivos de Jess. En una aplicacin ampliada, estos representan a todos los que tienen la esperanza de ser herederos con l en el Reino celestial.

Las minas de plata son monedas valiosas, pues cada una equivale a aproximadamente el salario de tres meses del trabajador agrcola. Pero qu representan las minas? Y qu clase de negocio deben hacer los esclavos con ellas?

Las minas representan haberes que los discpulos engendrados por espritu podan usar para producir ms herederos del Reino celestial hasta que Jess viniera como Rey en el Reino prometido. Despus que Jess fue resucitado y se apareci a sus discpulos, les dio las minas simblicas para que hicieran ms discpulos y contribuyeran as al aumento de los de la clase del Reino celestial.

Jess pasa a decir: "Pero sus ciudadanos lo odiaban [al hombre de noble nacimiento], y enviaron tras l un cuerpo de embajadores a decir: 'No queremos que este llegue a ser rey sobre nosotros'". Los ciudadanos son israelitas o judos, sin incluir a los discpulos de Jess. Despus que Jess parti al cielo, estos judos manifestaron que lo rechazaban como su rey al perseguir a Sus discpulos. As obraban como los ciudadanos que enviaron el cuerpo de embajadores.

Cmo usan sus minas los diez esclavos? Jess explica: "Con el tiempo, cuando volvi despus de haber conseguido el poder real, mand llamar a s a estos esclavos a quienes haba dado el dinero en plata, para averiguar lo que haban ganado por la actividad de negociar. Entonces se present el primero, y dijo: 'Seor, tu mina gan diez minas'. De modo que le dijo: 'Bien hecho, buen esclavo! Porque has probado ser fiel en un asunto muy pequeo, ten autoridad sobre diez ciudades'. Luego vino el segundo, y dijo: 'Tu mina, Seor, produjo cinco minas'. Le dijo tambin a este: 'T, tambin, ten a tu cargo cinco ciudades'".

El esclavo que tiene diez minas representa a una clase o un grupo de discpulos, desde el Pentecosts de 33 E.C. hasta ahora, en que estn incluidos los apstoles. El esclavo que gan cinco minas tambin representa a un grupo que durante el mismo espacio de tiempo, segn sus oportunidades y capacidades, aumenta los haberes de su rey en la Tierra. Ambos grupos predican celosamente las buenas nuevas, y el resultado es que muchas personas de corazn recto aceptan el cristianismo. Nueve de los esclavos negociaron bien y aumentaron sus bienes.

"Pero vino uno diferente -pasa a decir Jess-, y dijo: 'Seor, aqu est tu mina, que tuve guardada en un pao. Pues mira, yo te tema, porque eres hombre severo; recoges lo que no depositaste y siegas lo que no sembraste'. l le dijo: 'De tu propia boca te juzgo, esclavo inicuo. Sabas de veras que yo soy hombre severo, que recojo lo que no deposit y siego lo que no sembr? Entonces, por qu no pusiste mi dinero en plata en el banco? As, al llegar yo, lo hubiera cobrado con inters'. Con eso, dijo a los que estaban de pie all: 'Qutenle la mina y dnsela al que tiene las diez minas'."

Para el esclavo inicuo el perder la mina simblica significa perder un lugar en el Reino celestial. S, pierde el privilegio de gobernar, por decirlo as, sobre diez ciudades o cinco ciudades. Note, tambin, que al esclavo no se le pronuncia inicuo porque haya cometido alguna maldad, sino ms bien porque no trabaja para aumentar la riqueza del reino de su amo.

Cuando la mina del esclavo inicuo se da al primer esclavo, se presenta la objecin: "Seor, l tiene diez minas!". No obstante, Jess responde: "A todo el que tiene, ms se le dar; pero al que no tiene, hasta lo que tiene le ser quitado. Adems, a estos enemigos mos que no queran que yo llegara a ser rey sobre ellos, triganlos ac y degllenlos delante de m". <b>(Lucas 19:11-27; Mateo 28:19, 20.)</b>

 Qu impulsa a Jess a dar la ilustracin de las minas?

 Quin es el hombre de noble nacimiento, y qu es la tierra adonde l va?

 Quines son los esclavos, y qu representan las minas?

 Quines son los ciudadanos, y cmo manifiestan su odio?

 Por qu se llama inicuo a uno de los esclavos, y qu significa la prdida de su mina?





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<new>Captulo 101
<b>En Betania, en casa de Simn</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CUANDO Jess sale de Jeric, se dirige a Betania. El viaje toma la mayor parte del da, pues es subir unos difciles 19 kilmetros (12 millas). Jeric est a unos 250 metros (820 pies) bajo el nivel del mar, y Betania est a unos 760 metros (2.500 pies) sobre el nivel del mar. Hay que recordar que en Betania viven Lzaro y sus hermanas. La aldehuela est a unos tres kilmetros (dos millas) de Jerusaln y se halla en la ladera oriental del monte de los Olivos.

Muchos han llegado ya a Jerusaln para celebrar la Pascua. Han venido con anticipacin para limpiarse ceremonialmente. Puede que se hayan hecho inmundos por haber tocado un cadver o haber hecho otra cosa similar. As que siguen los procedimientos sealados para limpiarse y poder celebrar la Pascua de manera acepta. A medida que estos que han llegado con anticipacin se renen en el templo, muchos se preguntan si Jess vendr para la Pascua o no.

Jerusaln es un foco de controversia respecto a Jess. Es cosa comnmente conocida que los lderes religiosos quieren prenderlo para darle muerte. De hecho, han ordenado que cualquiera que se entere del paradero de Jess les informe dnde est. En tres ocasiones durante los ltimos meses esos lderes han tratado de matarlo: en la fiesta de los Tabernculos, en la fiesta de la Dedicacin, y despus que Jess resucit a Lzaro. As que la gente se pregunta: Se presentar Jess en pblico una vez ms? "Qu opinan ustedes?", se preguntan unos a otros.

Mientras tanto, Jess llega a Betania seis das antes de la Pascua, que cae el 14 de Nisn segn el calendario judo. Jess llega a Betania en algn tiempo al anochecer del viernes, que es al principio del 8 de Nisn. No pudiera haber hecho el viaje a Betania el sbado, porque la ley juda limita el viajar durante el da de descanso, es decir, desde la puesta de sol del viernes hasta la puesta de sol del sbado. Jess va probablemente al hogar de Lzaro, como lo ha hecho antes, y pasa all la noche del viernes.

Sin embargo, otro residente de Betania invita a Jess y sus acompaantes a cenar el sbado por la noche. Este es Simn, quien haba sido leproso, y quien quizs fue sanado por Jess algn tiempo antes. Marta est ministrando a los invitados, conforme a su carcter industrioso. Pero, como de costumbre, Mara presta atencin a Jess, y esta vez lo hace de una manera que agita una controversia.

Mara abre una cajita o frasco pequeo de alabastro que contiene cerca de medio kilogramo (una libra) de aceite perfumado, "nardo genuino". Este es muy costoso. En realidad, casi equivale al salario de un ao! Cuando Mara derrama el aceite sobre la cabeza y los pies de Jess y le enjuga los pies con sus cabellos, la fragancia aromtica llena toda la casa.

Los discpulos se encolerizan y preguntan: "Para qu este desperdicio?". Entonces Judas Iscariote dice: "Por qu no se vendi este aceite perfumado por trescientos denarios y se dio a los pobres?". Pero a Judas no le interesan realmente los pobres, pues ha estado hurtando de la caja del dinero de los discpulos.

Jess sale en defensa de Mara. "Djenla -ordena-. Por qu tratan de causarle molestia? Excelente obra ha hecho ella para conmigo. Porque siempre tienen a los pobres con ustedes, y cuando quieran pueden hacerles bien, pero a m no siempre me tienen. Ella hizo lo que pudo; se anticip a ponerme aceite perfumado sobre el cuerpo en vista del entierro. En verdad les digo: Dondequiera que se prediquen las buenas nuevas en todo el mundo, lo que hizo esta mujer tambin se contar para recuerdo de ella."

Jess ha estado en Betania ya por ms de 24 horas, y la noticia de su presencia se ha esparcido. Por eso, muchas personas vienen a la casa de Simn para ver a Jess, pero tambin vienen para ver a Lzaro, quien est all tambin. De modo que los sacerdotes principales entran en consejo para matar no solo a Jess, sino tambin a Lzaro. Esto se debe a que muchos ponen fe en Jess al ver con vida al que l levant de entre los muertos! Qu inicuos son, en verdad, estos lderes religiosos! <b>(Juan 11:55-12:11; Mateo 26:6-13; Marcos 14:3-9; Hechos 1:12.)</b>

 Qu asunto se discute en el templo de Jerusaln, y por qu?

 Por qu tiene que ser que Jess haya llegado a Betania el viernes y no el sbado?

 Cuando Jess llega a Betania, dnde, probablemente, pasa el sbado?

 Qu accin de Mara agita una controversia, y cmo defiende Jess a Mara?

 Qu hecho ilustra la gran iniquidad de los sacerdotes principales?





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<new>Captulo 102
<b>Entrada triunfal de Cristo en Jerusaln</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

LA MAANA siguiente, el domingo 9 de Nisn, Jess sale de Betania con sus discpulos y sube por el monte de los Olivos camino a Jerusaln. En poco tiempo se acercan a Betfagu, en el monte de los Olivos. Jess da la siguiente instruccin a dos de sus discpulos:

"Pnganse en camino a la aldea que est a su vista, y en seguida hallarn un asna atada, y un pollino con ella; destenlos y triganmelos. Y si alguien les dice algo, tienen que decir: 'El Seor los necesita'. Con eso l los enviar inmediatamente".

Aunque al principio los discpulos no ven la conexin entre estas instrucciones y el cumplimiento de la profeca bblica, despus se dan cuenta de ello. El profeta Zacaras haba predicho que el Rey prometido de Dios entrara en Jerusaln cabalgando sobre un asno, s, "aun sobre un animal plenamente desarrollado, hijo de un asna". El rey Salomn haba cabalgado as sobre la prole de un asna en camino a ser ungido.

Cuando los discpulos entran en Betfagu y se apoderan del pollino y el asna, algunos de los que estn de pie all dicen: "Qu estn haciendo?". Pero cuando se enteran de que los animales son para el Seor, los hombres dejan que los discpulos los lleven a Jess. Los discpulos ponen sus prendas de vestir exteriores tanto sobre el asna como sobre el pollino, pero Jess se sienta sobre el pollino.

Mientras Jess cabalga hacia Jerusaln, la muchedumbre aumenta. La mayora de la gente tiende sus prendas de vestir exteriores en el camino, pero otros tienden ramas que cortan de los rboles. Claman: "Bendito es El que viene como Rey en el nombre de Jehov! Paz en el cielo, y gloria en los lugares ms altos!".

Algunos fariseos que estn en la muchedumbre se molestan por estas proclamaciones y se quejan as a Jess: "Maestro, reprende a tus discpulos". Pero Jess responde: "Les digo: Si estos permanecieran callados, las piedras clamaran".

Al acercarse Jess a Jerusaln, ve la ciudad y empieza a llorar por ella, diciendo: "Si t, aun t, hubieras discernido en este da las cosas que tienen que ver con la paz..., pero ahora han sido escondidas de tus ojos". Por su desobediencia voluntariosa, Jerusaln tiene que rendir cuentas, como predice Jess:

"Tus enemigos [los romanos bajo el general Tito] edificarn en derredor de ti una fortificacin de estacas puntiagudas y te rodearn y te afligirn de todos lados, y te arrojarn al suelo, a ti y a tus hijos dentro de ti, y no dejarn en ti piedra sobre piedra". Esa destruccin de Jerusaln predicha por Jess ocurre de hecho 37 aos despus, en el ao 70 E.C.

Tan solo unas semanas atrs muchos de la muchedumbre haban visto a Jess resucitar a Lzaro. Ahora estos siguen contando a otros ese milagro. Por eso, cuando Jess entra en Jerusaln toda la ciudad se pone en conmocin. La gente pregunta: "Quin es este?". Y las muchedumbres siguen diciendo: "Este es el profeta Jess, de Nazaret de Galilea!". Al ver lo que sucede, los fariseos se lamentan de no estar logrando absolutamente nada, pues, como dicen: "El mundo se ha ido tras l".

Jess, como acostumbra hacer cuando visita Jerusaln, va al templo a ensear. All se le acercan ciegos y cojos, y l los sana! Cuando los sacerdotes principales y los escribas ven las cosas maravillosas que Jess hace, y cuando oyen a los muchachos en el templo clamar: "Salva, rogamos, al Hijo de David!", se encolerizan. Protestan: "Oyes lo que estos estn diciendo?".

Jess responde: "S. Nunca leyeron esto: 'De la boca de los pequeuelos y de los lactantes has proporcionado alabanza'?".

Jess sigue enseando, y observa todas las cosas alrededor del templo. Pronto se hace tarde. Por eso l y los 12 emprenden su viaje de unos tres kilmetros (dos millas) de regreso a Betania. All pasa la noche del domingo, probablemente en la casa de su amigo Lzaro. <b>(Mateo 21:1-11, 14-17; Marcos 11:1-11; Lucas 19:29-44; Juan 12:12-19; Zacaras 9:9.)</b> 

 Cundo y cmo entra Jess en Jerusaln como Rey?

 Cun importante es que las muchedumbres alaben a Jess?

 Qu sentimiento expresa Jess a la vista de Jerusaln, y qu profeca pronuncia?

 Qu sucede cuando Jess va al templo?





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<new>Captulo 103
<b>Otra visita al templo</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS y sus discpulos acaban de pasar en Betania su tercera noche desde su llegada de Jeric. Ahora, temprano por la maana el lunes 10 de Nisn, ya estn de viaje a Jerusaln. Jess tiene hambre. Por eso, cuando alcanza a ver una higuera que tiene hojas, va a ver si tiene higos.

Este rbol tiene follaje precoz, pues la poca de los higos se espera en junio, y esto sucede a fines de marzo. Sin embargo, parece que Jess piensa que si el rbol tiene follaje precoz tambin puede tener higos precoces. Pero queda desilusionado. El follaje ha dado al rbol una apariencia engaosa. Entonces Jess maldice el rbol as: "Nunca jams coma ya nadie fruto de ti". Las consecuencias de esta accin de Jess, y el significado de esta, se aprenden la maana siguiente.

Jess y sus discpulos siguen adelante, y pronto llegan a Jerusaln. l entra en el templo, que haba inspeccionado la tarde anterior. Pero hoy entra en accin, como lo haba hecho tres aos antes cuando vino a la Pascua de 30 E.C. Jess echa fuera a los que venden y compran en el templo y vuelca las mesas de los cambistas y los bancos de los que venden palomas. Ni siquiera permite que nadie lleve utensilios por el templo.

Condena con estas palabras a los cambistas y a los que venden animales en el templo: "No est escrito: 'Mi casa ser llamada casa de oracin para todas las naciones'? Pero ustedes la han hecho una cueva de salteadores". Son salteadores porque exigen precios exorbitantes de los que no tienen ms remedio que comprar de ellos los animales que necesitan para ofrecer sacrificios. Por eso Jess ve estos tratos de negocio como una forma de extorsin o robo.

Cuando los sacerdotes principales, los escribas y otra gente prominente del pueblo oyen lo que Jess ha hecho, de nuevo buscan una manera de matarlo. As prueban que son irreformables. Pero no hallan cmo destruir a Jess, porque todo el pueblo sigue colgndose de l para orle.

Adems de judos naturales, gentiles tambin han venido a la Pascua. Estos son proslitos, es decir, se han convertido a la religin de los judos. Ciertos griegos, evidentemente proslitos, se acercan ahora a Felipe y solicitan ver a Jess. Felipe habla a Andrs, tal vez para preguntarle si tal reunin sera apropiada. Parece que Jess todava est en el templo, donde los griegos pueden verlo.

Jess sabe que le quedan solo unos cuantos das de vida; por eso, ilustra bien su situacin: "Ha llegado la hora para que el Hijo del hombre sea glorificado. Muy verdaderamente les digo: A menos que el grano de trigo caiga en la tierra y muera, permanece un solo grano; pero si muere, entonces lleva mucho fruto".

Un grano de trigo es de poco valor. Pero qu hay si se pone en el terreno y "muere", o sea, deja de existir como semilla? Entonces brota o germina y con el tiempo forma un tallo que produce muchsimos granos de trigo. De manera similar, Jess es un solo hombre perfecto. Pero si muere fiel a Dios, llega a ser el medio de impartir vida eterna a los fieles que tienen su mismo espritu de abnegacin. Por eso Jess dice: "El que tiene afecto a su alma la destruye, pero el que odia su alma en este mundo la resguardar para vida eterna".

Es patente que Jess no piensa slo en s mismo, pues pasa a explicar: "Si alguien quiere ministrarme, sgame, y donde yo est, all tambin estar mi ministro. Si alguien quiere ministrarme, el Padre lo honrar". Qu grandioso galardn reciben los que siguen a Jess y le ministran! El galardn de ser honrados por el Padre para que se asocien con Cristo en el Reino.

Mientras Jess piensa en el gran sufrimiento y la dolorosa muerte que le espera, pasa a decir: "Ahora mi alma est perturbada, y qu dir? Padre, slvame de esta hora". Si solo se pudiera evitar lo que le espera! Pero no se puede, como l dice: "Por esto he venido a esta hora". Jess concuerda con todo lo que Dios ha arreglado, incluso su propia muerte en sacrificio. <b>(Mateo 21:12, 13, 18, 19; Marcos 11:12-18; Lucas 19:45-48; Juan 12:20-27.)</b>

 Por qu espera Jess hallar higos aunque no es la poca de esos frutos?

 Por qu llama Jess "salteadores" a los que venden en el templo?

 En qu sentido se asemeja Jess a un grano de trigo que muere?

 Qu sentimientos expresa Jess en cuanto al sufrimiento y la muerte que le esperan?





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<new>Captulo 104
<b>Se oye por tercera vez la voz de Dios</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

EN EL templo, Jess ha estado en angustias por la muerte que pronto tiene que afrontar. Lo que ms le preocupa es su efecto en la reputacin de su Padre, y por eso ora: "Padre, glorifica tu nombre".

Entonces, desde los cielos se oye una voz poderosa que proclama: "Lo glorifiqu, y tambin lo glorificar de nuevo".

La muchedumbre que est de pie all queda perpleja. Algunos empiezan a decir: "Un ngel le ha hablado". Otros afirman que ha tronado. Pero, en realidad, es Jehov Dios quien ha hablado! Sin embargo, esta no es la primera vez que se ha odo la voz de Dios con relacin a Jess.

Tres aos y medio antes, cuando Jess se bautiz, Juan el Bautizante oy a Dios decir respecto a Jess: "Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado". Ms tarde, algn tiempo despus de la Pascua anterior, en la transfiguracin de Jess delante de Santiago, Juan y Pedro, ellos oyeron a Dios decir: "Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado; escchenle". Y ahora, por tercera vez, el 10 de Nisn, cuatro das antes de la muerte de Jess, los hombres de nuevo oyen la voz de Dios. Pero esta vez Jehov habla de modo que multitudes oigan!

Jess explica: "Esta voz ha ocurrido, no por m, sino por ustedes". Da prueba de que Jess en verdad es el Hijo de Dios, el Mesas prometido. Jess pasa a decir: "Ahora se somete a juicio a este mundo; ahora el gobernante de este mundo ser echado fuera". En efecto, el derrotero fiel de Jess confirma que Satans el Diablo, el gobernante del mundo, merece ser "echado fuera", ejecutado.

Jess seala las consecuencias de Su muerte que se acerca, al decir: "Y sin embargo yo, si soy alzado de la tierra, atraer a m a hombres de toda clase". Su muerte de ninguna manera es una derrota, porque por esa muerte Jess atraer a otros a s para que disfruten de vida eterna.

Pero la muchedumbre protesta: "Nosotros omos, de la Ley, que el Cristo permanece para siempre; y cmo es que dices t que el Hijo del hombre tiene que ser alzado? Quin es este Hijo del hombre?".

A pesar de toda la prueba, incluso el haber odo la propia voz de Dios, la mayora no cree que Jess sea el <i>verdadero</i> Hijo del hombre, el Mesas prometido. No obstante, Jess, como ya haba hecho seis meses antes en la fiesta de los Tabernculos, de nuevo se llama a s mismo "la luz" y da esta exhortacin a sus oyentes: "Mientras tienen la luz, ejerzan fe en la luz, para que lleguen a ser hijos de la luz". Despus de decir estas cosas, Jess se va y se esconde, evidentemente porque su vida est en peligro.

El que los judos no pongan fe en Jess cumple las palabras de Isaas acerca de que 'los ojos del pueblo estn cegados y su corazn endurecido para que no se vuelvan y sean sanados'. Isaas contempl en visin las cortes celestiales de Jehov, y esto inclua a Jess en la gloria que tuvo con Jehov antes de que fuera hombre. Con todo, los judos, en cumplimiento de las palabras que Isaas escribi, rechazan tercamente la prueba de que Este es el Libertador prometido.

Por otra parte, muchos de hasta los gobernantes (obviamente miembros del Sanedrn, el tribunal supremo judo) realmente ponen fe en Jess. Dos de ellos son Nicodemo y Jos de Arimatea. Pero los gobernantes, por lo menos durante este tiempo, no declaran su fe por temor de que se les eche de sus puestos en la sinagoga. Cunto se pierden estos!

Jess pasa a decir: "El que pone fe en m, no pone fe en m solamente, sino tambin en el que me ha enviado; y el que me contempla, contempla tambin al que me ha enviado. [...] Pero si alguien oye mis dichos y no los guarda, yo no lo juzgo; porque no vine para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. [...] La palabra que he hablado es lo que lo juzgar en el ltimo da".

El amor de Jehov al mundo de la humanidad lo impuls a enviar a Jess para que los que ponen fe en l reciban salvacin. El que las personas se salven depender de que obedezcan los dichos que Dios mand que Jess hablara. El juicio se efectuar "en el ltimo da", durante el Reinado de Mil Aos de Cristo.

Jess concluye sus palabras as: "No he hablado de mi propio impulso, sino que el Padre mismo, que me ha enviado, me ha dado mandamiento en cuanto a qu decir y qu hablar. Tambin, s que su mandamiento significa vida eterna. Por lo tanto, las cosas que hablo, as como el Padre me las ha dicho, as las hablo". <b>(Juan 12:28-50; 19:38, 39; Mateo 3:17; 17:5; Isaas 6:1, 8-10.)</b>

 En qu tres ocasiones se oy la voz de Dios con relacin a Jess?

 Cmo vio el profeta Isaas la gloria de Jess?

 Quines son los gobernantes que ponen fe en Jess, pero por qu no lo confiesan abiertamente?

 Qu es "el ltimo da", y qu servir de base para juzgar a la gente entonces?





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<new>Captulo 105
<b>El principio de un da crtico</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CUANDO Jess parte de Jerusaln al anochecer del lunes, regresa a Betania, en la ladera oriental del monte de los Olivos. Se han completado dos das de su ministerio final en Jerusaln. Puede que Jess pase de nuevo la noche en la casa de su amigo Lzaro. Esta es la cuarta noche que ha pasado en Betania desde que lleg de Jeric el viernes.

Ahora, temprano por la maana el martes 11 de Nisn, l y sus discpulos estn de viaje de nuevo. Este resulta ser un da crtico en el ministerio de Jess, el ms ocupado hasta ahora. Es el ltimo da en que se presenta en el templo. Adems, es el ltimo da de su ministerio pblico antes de que se le someta a juicio y ejecute.

Jess y sus discpulos toman la misma ruta sobre el monte de los Olivos hacia Jerusaln. En aquel camino desde Betania, Pedro nota el rbol que Jess haba maldecido la maana anterior. "Rab, mira! -exclama-, la higuera que maldijiste se ha marchitado."

Pero por qu mat Jess aquel rbol? l indica por qu, al decir: "En verdad les digo: Si solo tienen fe y no dudan, no solo harn lo que yo hice a la higuera, sino que tambin si dijeran a esta montaa [el monte de los Olivos, donde estn]: 'S alzada y arrojada al mar', suceder. Y todas las cosas que pidan en oracin, teniendo fe, las recibirn".

As, al hacer que el rbol se marchite, Jess da a sus discpulos una leccin prctica sobre lo necesario que es que tengan fe en Dios. Como declara: "Todas las cosas que oran y piden, tengan fe en que pueden darse por recibidas, y las tendrn". Qu importante leccin para ellos, especialmente en vista de las temibles pruebas que se avecinan! Pero hay otra relacin entre el que se marchitara la higuera y la cualidad de la fe.

La nacin de Israel, tal como esta higuera, presenta una apariencia engaosa. Aunque esta nacin est bajo pacto con Dios y aparenta observar Sus reglamentos, no ha demostrado fe ni ha producido buen fruto. Su falta de fe hasta la est llevando a rechazar al propio Hijo de Dios! Por lo tanto, cuando Jess hace que la higuera infructfera se marchite est demostrando claramente en qu ir a parar al fin esta nacin infructfera y sin fe.

Poco despus Jess y sus discpulos llegan a Jerusaln y, como de costumbre, van al templo, donde Jess empieza a ensear. Los sacerdotes principales y los ancianos del pueblo -quizs teniendo presente lo que l hizo a los cambistas el da anterior- lo desafan diciendo: "Con qu autoridad haces estas cosas? Y quin te dio esta autoridad?".

Jess responde: "Yo, tambin, les preguntar una cosa. Si me la dicen, yo tambin les dir con qu autoridad hago estas cosas: El bautismo por Juan, de dnde era? Del cielo, o de los hombres?".

Los sacerdotes y los ancianos empiezan a consultar entre s sobre cmo contestarn. "Si decimos: 'Del cielo', nos dir: 'Entonces, por qu no le creyeron?'. Sin embargo, si decimos: 'De los hombres', tenemos la muchedumbre a quien temer, porque todos tienen a Juan por profeta."

Los lderes no saben qu responder. Por eso contestan: "No sabemos".

Jess, a su vez, dice: "Tampoco les digo yo con qu autoridad hago estas cosas". <b>(Mateo 21:19-27; Marcos 11:19-33; Lucas 20:1-8.)</b>

 Por qu es significativo el martes 11 de Nisn?

 Qu lecciones da Jess al hacer que se marchite la higuera?

 Cmo responde Jess a los que preguntan con qu autoridad hace l las cosas?





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<new>Captulo 106
<b>Desenmascarados por las ilustraciones de la via</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS est en el templo. Acaba de dejar perplejos a los lderes religiosos que exigieron que les dijera con qu autoridad haca lo que haca. Antes de que salgan de su perplejidad, Jess pregunta: "Qu les parece?". Y entonces, por una ilustracin, les muestra qu clase de personas realmente son.

"Un hombre tena dos hijos -relata Jess-. Dirigindose al primero, dijo: 'Hijo, ve, trabaja hoy en la via'. En respuesta, este dijo: 'Ir, seor', pero no fue. Acercndose al segundo, dijo lo mismo. En respuesta, este dijo: 'No quiero'. Despus le pes, y fue. Cul de los dos hizo la voluntad de su padre?", pregunta Jess.

"El segundo", contestan sus opositores.

Por eso Jess explica: "En verdad les digo que los recaudadores de impuestos y las rameras van delante de ustedes al reino de Dios". Se pudiera decir que al principio los recaudadores de impuestos y las rameras haban rehusado servir a Dios. Pero despus -como el segundo hijo- se arrepintieron y le sirvieron. Por otra parte, los lderes religiosos -como el primer hijo- afirmaban que servan a Dios; sin embargo, como Jess indica: "Juan [el Bautizante] vino a ustedes en camino de justicia, pero ustedes no le creyeron. No obstante, los recaudadores de impuestos y las rameras le creyeron, y a ustedes, aunque vieron esto, no les pes despus, de modo que le creyeran".

Jess entonces muestra que la falta de aquellos lderes religiosos no es que simplemente se hayan descuidado en cuanto a servir a Dios. No; lo que sucede es que en verdad son hombres malos, inicuos. "Haba un hombre, un amo de casa -relata Jess-, que plant una via y la rode de una cerca y cav en ella un lagar y erigi una torre, y la arrend a cultivadores, y viaj al extranjero. Cuando lleg la poca de los frutos, despach sus esclavos a los cultivadores para conseguir sus frutos. Sin embargo, los cultivadores tomaron a sus esclavos, y a uno lo golpearon severamente, a otro lo mataron, a otro lo apedrearon. De nuevo despach otros esclavos, ms que los primeros, pero a estos les hicieron lo mismo."

Los "esclavos" son los profetas a quienes el "amo de casa", Jehov Dios, envi a "los cultivadores" de su "via". Estos cultivadores son representantes prominentes de la nacin de Israel, identificada en la Biblia como la "via" de Dios.

Puesto que "los cultivadores" maltratan y matan a los "esclavos", Jess explica: "Por ltimo [el dueo de la via] despach su hijo a ellos, diciendo: 'Respetarn a mi hijo'. Al ver al hijo, los cultivadores dijeron entre s: 'Este es el heredero; vengan, matmoslo y consigamos su herencia!'. De modo que lo tomaron y lo echaron fuera de la via y lo mataron".

Ahora, dirigindose a los lderes religiosos, Jess pregunta: "Cuando venga el dueo de la via, qu les har a aquellos cultivadores?".

"Por ser malos -contestan los lderes religiosos-, traer sobre ellos una destruccin mala, y arrendar su via a otros cultivadores, que le darn los frutos a su tiempo."

Sin darse cuenta de ello, as los lderes religiosos proclaman juicio contra s mismos, puesto que ellos estn entre los "cultivadores" israelitas de la "via" nacional de Jehov, Israel. El fruto que Jehov espera de aquellos cultivadores es fe en su Hijo, el verdadero Mesas. Porque no han dado ese fruto, Jess advierte: "Nunca han ledo en las Escrituras [en Salmo 118:22, 23]: 'La piedra que los edificadores rechazaron es la que ha llegado a ser la principal piedra angular. De parte de Jehov ha venido a ser esto, y es maravilloso a nuestros ojos'? Por eso les digo: El reino de Dios les ser quitado a ustedes y ser dado a una nacin que produzca sus frutos. Tambin, el que caiga sobre esta piedra ser hecho aicos. En cuanto a cualquiera sobre quien ella caiga, lo pulverizar".

Los escribas y los sacerdotes principales ahora comprenden que Jess se refiere a ellos, y quieren matarlo, al "heredero" legtimo. Por eso, el privilegio de ser gobernantes en el Reino de Dios les ser quitado a ellos como nacin, y se formar una nueva nacin de 'cultivadores de la via'; una que produzca frutos apropiados.

Porque los lderes religiosos temen a las muchedumbres, que consideran profeta a Jess, no tratan de matarlo en esta ocasin. <b>(Mateo 21:28-46; Marcos 12:1-12; Lucas 20:9-19; Isaas 5:1-7.)</b>

 A quines representan los dos hijos de la primera ilustracin de Jess?

 A quines representan el "amo de casa", la "via", "los cultivadores", los "esclavos" y "el heredero" de la segunda ilustracin?

 Qu les suceder a los 'cultivadores de la via', y quines reemplazarn a estos?





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<new>Captulo 107
<b>La ilustracin del banquete de bodas</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS ha desenmascarado a los escribas y a los sacerdotes principales mediante dos ilustraciones, y ellos lo quieren matar. Pero Jess no ha terminado con ellos. Pasa a darles otra ilustracin:

"El reino de los cielos ha llegado a ser semejante a un hombre, un rey, que hizo un banquete de bodas para su hijo. Y envi sus esclavos a llamar a los invitados al banquete de bodas, pero ellos no quisieron venir".

Jehov Dios es el Rey que prepara el banquete de bodas para su Hijo, Jesucristo. Con el tiempo, la novia de este, compuesta de 144.000 seguidores ungidos, se unir a Jess en el cielo. Los sbditos del Rey son el pueblo de Israel, quienes, con su admisin en el pacto de la Ley en 1513 a.E.C., recibieron la oportunidad de llegar a ser "un reino de sacerdotes". Por eso, en aquella ocasin se les extendi originalmente la invitacin al banquete de bodas.

Sin embargo, el primer llamamiento a los invitados no sali sino hasta el otoo de 29 E.C., cuando Jess y sus discpulos (los esclavos del rey) iniciaron su obra de predicar el Reino. Pero los israelitas naturales, a quienes los esclavos llamaron desde 29 E.C. hasta 33 E.C., no quisieron venir. Por eso Dios puso otra oportunidad ante la nacin de invitados, como lo relata Jess:

"De nuevo envi otros esclavos, diciendo: 'Digan a los invitados: "Miren! He preparado mi comida, mis toros y animales cebados estn degollados, y todas las cosas estn listas. Vengan al banquete de bodas"'". Aquel llamamiento segundo y final a los invitados empez en el Pentecosts de 33 E.C., cuando se derram espritu santo sobre los seguidores de Jess. Este llamamiento sigui hasta 36 E.C.

No obstante, la gran mayora de aquellos israelitas tambin despreci este llamamiento. "Sin que les importara, se fueron -dice Jess-, uno a su propio campo, otro a su negocio comercial; pero los dems, echando mano a los esclavos de l, los trataron insolentemente y los mataron." "Entonces -dice Jess- el rey se air, y envi sus ejrcitos, y destruy a aquellos asesinos y quem su ciudad." Esto ocurri en 70 E.C., cuando los romanos arrasaron Jerusaln, y se dio muerte a aquellos asesinos.

Jess entonces explica lo que sucedi mientras tanto: "Luego [el rey] dijo a sus esclavos: 'El banquete de bodas por cierto est listo, pero los invitados no eran dignos. Por eso, vayan a los caminos que salen de la ciudad, e inviten al banquete de bodas a cualquiera que hallen'". Los esclavos obedecieron, y "la sala para las ceremonias de bodas qued llena de los que se reclinaban a la mesa".

Esta obra de reunir convidados de los caminos, fuera de la ciudad de los invitados, empez en 36 E.C. Cornelio (un oficial del ejrcito romano) y su familia fueron los primeros no judos incircuncisos as reunidos. La recoleccin de estos no judos, todos los cuales reemplazan a los que originalmente rechazaron el llamamiento, ha continuado hasta el siglo XX.

Es durante el siglo XX cuando se llena la sala para las ceremonias de bodas. Jess relata lo que entonces sucede: "Cuando el rey entr para inspeccionar a los convidados, alcanz a ver all a un hombre no vestido con traje de boda. De modo que le dijo: 'Amigo, cmo entraste aqu sin tener puesto traje de boda?'. l enmudeci. Entonces el rey dijo a sus sirvientes: 'tenlo de manos y pies y chenlo a la oscuridad de afuera. All es donde ser su llanto y el crujir de sus dientes'".

El hombre sin traje de boda representa a los cristianos de imitacin de la cristiandad. Dios nunca los ha reconocido como personas que tengan la identificacin apropiada de israelitas espirituales. Dios nunca los ungi con espritu santo como herederos del Reino. Por eso se les echa a la oscuridad, donde se les destruir.

Jess concluye su ilustracin as: "Porque hay muchos invitados, pero pocos escogidos". S, se invit a muchos de la nacin de Israel a llegar a ser miembros de la novia de Cristo, pero solo unos cuantos israelitas naturales fueron escogidos. Resulta que la mayora de los 144.000 convidados que reciben la recompensa celestial no son israelitas. <b>(Mateo 22:1-14; xodo 19:1-6; Revelacin 14:1-3.)</b>

 A quines se invita originalmente al banquete de bodas, y cundo se les extendi la invitacin?

 Cundo sale el primer llamamiento a los invitados, y quines son los esclavos a quienes se utiliza para emitirlo?

 Cundo se hace el segundo llamamiento, y a quines se invita despus?

 A quines representa el hombre sin traje de boda?

 Quines son los muchos llamados, y los pocos escogidos?





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<new>Captulo 108
<b>No pueden entrampar a Jess</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

PORQUE Jess ha estado enseando en el templo y acaba de dar a sus enemigos religiosos tres ilustraciones que denuncian la iniquidad de ellos, los fariseos se encolerizan y entran en consejo para entramparlo mediante hacerle decir algo por lo cual puedan hacer que se le arreste. Se juntan para tramar y envan discpulos suyos, junto con partidarios de Herodes, para ver si lo pescan en algo.

Aquellos hombres dicen: "Maestro, sabemos que eres veraz y enseas el camino de Dios en verdad, y no te importa nadie, porque no miras la apariencia exterior de los hombres. Dinos, por lo tanto: Qu te parece? Es lcito pagar la capitacin a Csar, o no?".

Los halagos de aquellos hombres no engaan a Jess. l se da cuenta de que si dice: 'No, no es lcito ni correcto pagar esta capitacin', ser culpable de sedicin contra Roma. Sin embargo, si dice: 'S, uno debe pagar esta capitacin', entonces los judos, quienes desprecian el dominio de Roma sobre ellos, lo odiarn. Por eso contesta: "Por qu me ponen a prueba, hipcritas? Mustrenme la moneda de la capitacin".

Cuando se la traen, pregunta: "De quin es esta imagen e inscripcin?".

"De Csar", responden.

"Por lo tanto, paguen a Csar las cosas de Csar, pero a Dios las cosas de Dios." Pues bien, cuando estos hombres oyen la respuesta magistral de Jess, se maravillan. Y se van y lo dejan tranquilo.

Al ver que los fariseos no pueden conseguir nada contra Jess, los saduceos, que dicen que no hay resurreccin, se acercan a l y le preguntan: "Maestro, Moiss dijo: 'Si alguien muere sin tener hijos, su hermano tiene que tomar a su esposa en matrimonio y levantar prole a su hermano'. Pues haba con nosotros siete hermanos; y el primero se cas y falleci, y, no teniendo prole, dej su esposa a su hermano. Les pas lo mismo tambin al segundo y al tercero, hasta el ltimo de los siete. Con posterioridad a todos, muri la mujer. Por consiguiente, en la resurreccin, de cul de los siete ser ella esposa? Porque todos la tuvieron".

Jess les da esta respuesta: "No es por esto por lo que estn equivocados, por no conocer ni las Escrituras ni el poder de Dios? Porque cuando se levantan de entre los muertos, ni se casan los hombres ni se dan en matrimonio las mujeres, sino que son como los ngeles en los cielos. Mas concerniente a los muertos, de que son levantados, no leyeron en el libro de Moiss, en el relato acerca de la zarza, cmo Dios le dijo: 'Yo soy el Dios de Abrahn y Dios de Isaac y Dios de Jacob'? l no es Dios de muertos, sino de vivos. Ustedes estn muy equivocados".

Las muchedumbres de nuevo quedan atnitas con la respuesta de Jess. Hasta algunos escribas reconocen: "Maestro, hablaste bien".

Cuando los fariseos ven que Jess ha acallado a los saduceos, vienen a l en un solo grupo. Para someterlo a otra prueba, un escriba de entre ellos pregunta: "Maestro, cul es el mandamiento ms grande de la Ley?".

Jess contesta: "El primero es: 'Oye, oh Israel, Jehov nuestro Dios es un solo Jehov, y tienes que amar a Jehov tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas'. El segundo es este: 'Tienes que amar a tu prjimo como a ti mismo'. No hay otro mandamiento mayor que estos". De hecho, Jess aade: "De estos dos mandamientos pende toda la Ley, y los Profetas".

El escriba concuerda: "Maestro, bien dijiste de acuerdo con la verdad: 'Uno Solo es l, y no hay otro fuera de l'; y esto de amarlo con todo el corazn y con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y esto de amar al prjimo como a uno mismo, vale mucho ms que todos los holocaustos y sacrificios".

Al discernir que el escriba ha contestado inteligentemente, Jess le dice: "No ests lejos del reino de Dios".

Jess ha estado enseando en el templo por tres das ya (domingo, lunes y martes). La gente lo ha escuchado con gusto; no obstante, los lderes religiosos quieren matarlo, pero hasta ahora sus intentos han sido frustrados. <b>(Mateo 22:15-40; Marcos 12:13-34; Lucas 20:20-40.)</b>

 Qu traman los fariseos para entrampar a Jess, y qu sucedera si l contestara s o no a la pregunta que le hacen?

 Cmo frustra Jess los esfuerzos de los saduceos por entramparlo?

  A qu otra prueba someten a Jess los fariseos, y con qu resultado?

 Durante su ministerio final en Jerusaln, por cuntos das ensea Jess en el templo, y con qu efecto?



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<new>Captulo 109
<b>Jess denuncia a sus opositores</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS ha confundido tanto a sus opositores religiosos que estos temen seguir hacindole preguntas. As que l toma la iniciativa de denunciar la ignorancia de ellos. Pregunta: "Qu les parece del Cristo? De quin es hijo?".

"De David", contestan los fariseos.

Aunque Jess no niega que David sea el antepasado fsico del Cristo o Mesas, pregunta: "Entonces, cmo es que David por inspiracin [en el Salmo 110] lo llama 'Seor', diciendo: 'Jehov dijo a mi Seor: "Sintate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies"'? Por lo tanto, si David lo llama 'Seor', cmo es l su hijo?".

Los fariseos callan, pues no saben quin es en verdad el Cristo o Ungido. El Mesas no es simplemente un descendiente humano de David, como parece que creen los fariseos; ms bien, haba existido en el cielo y era el superior o Seor de David.

Jess ahora se vuelve hacia las muchedumbres y sus discpulos y les da una advertencia acerca de los escribas y los fariseos. Puesto que estos ensean la Ley de Dios, pues 'estn sentados en la ctedra de Moiss', Jess insta: "Todas las cosas que les digan, hganlas y obsrvenlas". Pero aade: "No hagan conforme a los hechos de ellos, porque dicen y no hacen".

Son hipcritas, y Jess los denuncia en trminos similares a los que haba usado mientras coma en la casa de cierto fariseo unos meses atrs. Dice: "Todas las obras que hacen, las hacen para ser vistos por los hombres". Y da ejemplos, al decir:

"Ensanchan las cajitas que contienen escrituras que llevan puestas como resguardos". Estas cajas relativamente pequeas que llevan sobre la frente o en el brazo contienen cuatro porciones de la Ley: xodo 13:1-10, 11-16 y Deuteronomio 6:4-9; 11:13-21. Pero los fariseos aumentan el tamao de estas cajas para dar la impresin de que son celosos por la Ley.

Jess pasa a decir que ellos "agrandan los flecos de sus prendas de vestir". En Nmeros 15:38-40 se da a los israelitas el mandato de hacer flecos en sus prendas de vestir, pero los fariseos hacen los suyos ms grandes que los de las dems personas. Cuanto hacen, lo hacen para ser vistos! Jess declara: "Les gusta el lugar ms prominente".

Lamentablemente, los propios discpulos de Jess han sido afectados por este deseo de prominencia. Por eso l les aconseja: "Mas ustedes, no sean llamados Rab, porque uno solo es su maestro, mientras que todos ustedes son hermanos. Adems, no llamen padre de ustedes a nadie sobre la tierra, porque uno solo es su Padre, el Celestial. Tampoco sean llamados 'caudillos', porque su Caudillo es uno, el Cristo". Los discpulos tienen que librarse del deseo de ocupar la posicin ms importante! Jess da esta amonestacin: "El mayor entre ustedes tiene que ser su ministro".

Luego Jess pronuncia una serie de ayes contra los escribas y los fariseos, y varias veces los llama hipcritas. "Cierran el reino de los cielos delante de los hombres", dice, y: "Ellos son los que devoran las casas de las viudas y por pretexto hacen largas oraciones".

"Ay de ustedes, guas ciegos!", dice Jess. Condena a los fariseos por su falta de valores espirituales, que se puede ver por las distinciones arbitrarias que hacen. Por ejemplo, dicen: 'No es nada si alguien jura por el templo, pero uno queda obligado si jura por el oro del templo'. Al dar ms nfasis al oro del templo que al valor espiritual de ese lugar de adoracin, revelan su ceguera moral.

Entonces, como lo ha hecho antes, Jess condena a los fariseos por descuidar "los asuntos de ms peso de la Ley, a saber: la justicia y la misericordia y la fidelidad" mientras dan mayor atencin a pagar el diezmo o dcima parte de hierbas insignificantes.

Jess llama a los fariseos "guas ciegos, que cuelan el mosquito pero engullen el camello". Cuelan de su vino el mosquito, no solo porque sea un insecto, sino porque ceremonialmente es inmundo. Sin embargo, su desatencin a los asuntos de ms peso de la Ley es comparable a tragarse un camello, que tambin es un animal inmundo en sentido ceremonial. <b>(Mateo 22:41-23:24; Marcos 12:35-40; Lucas 20:41-47; Levtico 11:4, 21-24.)</b>

 Por qu callan los fariseos cuando Jess les pregunta sobre lo que dijo David en el Salmo 110?

 Por qu agrandan los fariseos las cajitas que contienen Escrituras y los flecos de sus prendas de vestir?

 Qu consejo da Jess a sus discpulos?

 Qu distinciones arbitrarias hacen los fariseos, y cmo los condena Jess por descuidar los asuntos de ms peso?


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<new>Captulo 110
<b>Completado el ministerio en el templo</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

ESTA es la ltima vez que Jess se presenta en el templo. De hecho, est por terminar su ministerio pblico en la Tierra, con excepcin de los sucesos relacionados con su juicio y ejecucin, que tendrn lugar tres das despus. Ahora sigue censurando a los escribas y los fariseos.

Otras tres veces exclama: "Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipcritas!". Primero proclama un ay contra ellos porque limpian "el exterior de la copa y del plato, pero por dentro estn llenos de saqueo e inmoderacin". As que aconseja: "Limpia primero el interior de la copa y del plato, para que su exterior tambin quede limpio".

Luego pronuncia un ay contra los escribas y los fariseos por la podredumbre y la corrupcin internas que tratan de ocultar tras su piedad externa. "Se asemejan a sepulcros blanqueados -dice-, que por fuera realmente parecen hermosos, pero por dentro estn llenos de huesos de muertos y de toda suerte de inmundicia."

Finalmente, la hipocresa de ellos se hace patente porque quieren edificar tumbas para los profetas y adornarlas para llamar atencin a sus propias obras de caridad. Pero, como revela Jess, "son hijos de los que asesinaron a los profetas". S, cualquiera que se atreve a desenmascarar su hipocresa est en peligro!

Continuando, Jess hace su ms vigorosa denuncia. "Serpientes, prole de vboras -dice-, cmo habrn de huir del juicio del Gehena?" Gehena es el valle que se usa como el vertedero de Jerusaln. Lo que Jess dice, pues, es que los escribas y los fariseos, por el derrotero inicuo que han seguido, sern destruidos para siempre.

Respecto a los que enva como representantes suyos, Jess dice: "A algunos de ellos ustedes los matarn y fijarn en maderos, y a algunos los azotarn en sus sinagogas y los perseguirn de ciudad en ciudad; para que venga sobre ustedes toda la sangre justa vertida sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacaras, hijo de Baraquas [llamado Jehoiad en Segundo de Crnicas], a quien ustedes asesinaron entre el santuario y el altar. En verdad les digo: Todas estas cosas vendrn sobre esta generacin".

Porque Zacaras reprendi a los lderes de Israel, estos "conspiraron contra l y lo lapidaron por mandamiento del rey, en el patio de la casa de Jehov". Pero, como predice Jess, Israel pagar por toda esa sangre justa que ha derramado. Pagan 37 aos ms tarde, en 70 E.C., cuando los ejrcitos romanos destruyen Jerusaln y ms de un milln de judos perecen.

Al pensar en esta espantosa situacin, Jess se angustia. "Jerusaln, Jerusaln -proclama una vez ms-, cuntas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina rene sus pollitos debajo de sus alas! Pero ustedes no lo quisieron. Miren! Su casa se les deja abandonada a ustedes."

Entonces Jess aade: "No me vern de ningn modo de aqu en adelante hasta que digan: 'Bendito es el que viene en el nombre de Jehov!'". Ese da ser durante la presencia de Cristo, cuando l entra en su Reino celestial y la gente lo ve con los ojos de la fe.

Jess ahora se va a un lugar desde donde puede observar las arcas de la tesorera del templo y a las muchedumbres echando dinero en ellas. Los ricos echan muchas monedas. Pero entonces se acerca tambin una viuda pobre y echa dos monedas pequeas de muy poco valor.

Jess llama a s a sus discpulos y dice: "En verdad les digo que esta viuda pobre ech ms que todos los que estn echando dinero en las arcas de la tesorera". Ellos tienen que preguntarse cmo es posible eso. As que Jess explica: "Todos ellos echaron de lo que les sobra, pero ella, de su indigencia, ech cuanto posea, todo lo que tena para vivir". Despus de decir estas cosas, Jess sale del templo por ltima vez.

Maravillados por el tamao y la belleza del templo, uno de los discpulos de Jess exclama: "Maestro, mira!, qu clase de piedras y qu clase de edificios!". En efecto, se dice que las piedras miden ms de 11 metros (35 pies) de largo, ms de 5 metros (15 pies) de ancho, y ms de 3 metros (10 pies) de alto!

"Contemplas estos grandes edificios?" contesta Jess. "De ningn modo se dejar aqu piedra sobre piedra que no sea derribada."

Despus de decir estas cosas, Jess cruza con sus apstoles el valle de Cedrn y sube al monte de los Olivos. Desde aqu pueden ver, abajo, aquel magnfico templo. <b>(Mateo 23:25-24:3; Marcos 12:41-13:3; Lucas 21:1-6; 2 Crnicas 24:20-22.)</b>

 Qu hace Jess durante su ltima visita al templo?

 Cmo se manifiesta la hipocresa de los escribas y los fariseos?

 Qu significa el "juicio del Gehena"?

 Por qu dice Jess que la viuda contribuy ms que los ricos?





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<new>Captulo 111
<b>La seal de los ltimos das</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

ES MARTES por la tarde. Mientras Jess est sentado en el monte de los Olivos observando el templo, que se ve abajo, Pedro, Andrs, Santiago y Juan se le acercan en privado. Les preocupa el templo, pues Jess acaba de predecir que no se dejar piedra sobre piedra en l.

Pero parece que es ms que eso lo que tienen presente cuando abordan a Jess. Unas semanas antes l haba hablado de su "presencia", un tiempo durante el cual "el Hijo del hombre ha de ser revelado". Y antes de eso les haba hablado de "la conclusin del sistema de cosas". Por eso los apstoles tienen mucha curiosidad.

"Dinos -dicen-: cundo sern estas cosas [que tendrn como resultado la destruccin de Jerusaln y su templo], y qu ser la seal de tu presencia y de la conclusin del sistema de cosas?" En realidad su pregunta tiene tres partes. Primero, quieren saber sobre el fin de Jerusaln y su templo, despus sobre la presencia de Jess en el poder del Reino, y por ltimo sobre el fin de todo el sistema de cosas.

En su respuesta detallada Jess contesta las tres partes de la pregunta. Suministra una seal que indica cundo terminar el sistema de cosas judo; pero provee algo ms. Da tambin una seal que avisar a sus discpulos futuros para que puedan saber que estn viviendo durante su presencia y cerca del fin de todo el sistema de cosas.

Con el paso de los aos, los apstoles observan el cumplimiento de la profeca de Jess. S, los mismos sucesos que l predijo empiezan a realizarse en sus tiempos. Por eso la destruccin del sistema judo con su templo no sorprende a los cristianos todava vivos 37 aos despus, en 70 E.C.

Sin embargo, la presencia de Cristo y la conclusin del sistema de cosas no tienen lugar en 70 E.C. Su presencia en el poder del Reino tiene lugar mucho tiempo despus. Pero cundo? Una consideracin de la profeca de Jess lo revela.

Jess predice que habr "guerras e informes de guerras". "Se levantar nacin contra nacin", dice, y habr escaseces de alimento, terremotos y pestes. A sus discpulos se les odiar y matar. Falsos profetas se levantarn y extraviarn a muchos. El desafuero aumentar, y el amor de la mayor parte se enfriar. A la misma vez, las buenas nuevas del Reino de Dios se predicarn como testimonio a todas las naciones.

Aunque la profeca de Jess tiene un cumplimiento limitado antes de la destruccin de Jerusaln en 70 E.C., su cumplimiento en mayor escala acontece durante su presencia y la conclusin del sistema de cosas. Un repaso cuidadoso de los acontecimientos mundiales desde 1914 revela que el cumplimiento mayor de la profeca trascendental de Jess se ha estado realizando desde aquel ao.

Otra parte de la seal que da Jess es la aparicin de "la cosa repugnante que causa desolacin". En 66 E.C. esta cosa repugnante aparece en la forma de los "ejrcitos acampados" de Roma que rodean Jerusaln y socavan la muralla del templo. "La cosa repugnante" est donde no debera estar.

En el cumplimiento mayor de la seal la cosa repugnante es la Liga de Naciones y su sucesora, las Naciones Unidas. La cristiandad ve a esta organizacin para la paz mundial como algo que sustituye al Reino de Dios. Qu repugnante es esto! Por lo tanto, con el tiempo los poderes polticos asociados con la ONU se volvern contra la cristiandad (la Jerusaln antitpica) y la desolarn.

Por eso Jess predijo: "Habr gran tribulacin como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volver a suceder". Aunque la destruccin de Jerusaln en 70 E.C. es en verdad una gran tribulacin en la que, segn informes, muere ms de un milln de personas, no es mayor que la del Diluvio global de los das de No. Esto indica que el cumplimiento principal de esta porcin de la profeca de Jess todava es futuro.

<b>Confianza durante los ltimos das</b>

Al acercarse el fin del martes 11 de Nisn, Jess sigue hablando con sus apstoles en el monte de los Olivos acerca de la seal de su presencia con el poder del Reino y de la conclusin del sistema de cosas. Les advierte que no vayan tras falsos Cristos. Les dice que algunos tratarn de "extraviar, si fuera posible, hasta a los escogidos". Pero, como guilas que tienen vista aguda, estos escogidos se reunirn donde haya verdadero alimento espiritual; es decir, acudirn al Cristo verdadero durante su presencia invisible. No se les extraviar y reunir alrededor de un Cristo falso.

Los falsos Cristos solo pueden presentarse visiblemente. En contraste con eso, la presencia de Jess ser invisible. Acontecer durante un perodo temible de la historia humana, como dice Jess: "El sol ser oscurecido, y la luna no dar su luz". S, este ser el tiempo ms tenebroso de la existencia de la humanidad. Ser como si el sol se oscureciera durante el da y como si la luna no diera su luz por la noche.

Jess contina explicando: "Los poderes de los cielos sern sacudidos". As indica que los cielos fsicos tomarn una apariencia que anunciar males. Los cielos no sern ya solamente el dominio de las aves; habr en ellos muchos aviones militares, cohetes y sondas espaciales. El temor y la violencia excedern todo lo que se haya experimentado anteriormente en la historia humana.

Como resultado de eso, dice Jess, habr "angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitacin, mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectacin de las cosas que vienen sobre la tierra habitada". S, este perodo, el ms tenebroso de la existencia humana, llevar al tiempo en que, como dice Jess, "aparecer en el cielo la seal del Hijo del hombre, y entonces todas las tribus de la tierra se golpearn en lamento".

Pero no todos se lamentarn cuando 'el Hijo del hombre venga con poder' a destruir este inicuo sistema de cosas. Los "escogidos", los 144.000 que estarn con Cristo en su Reino celestial, no se lamentarn, como tampoco se lamentarn sus compaeros, a quienes Jess ha llamado antes sus "otras ovejas". A pesar de que viven durante el tiempo ms tenebroso de la historia humana, estos responden a las palabras alentadoras de Jess: "Al comenzar a suceder estas cosas, levntense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberacin se acerca".

Para que sus discpulos que viviran en los ltimos das pudieran determinar lo cerca que estara el fin, Jess da esta ilustracin: "Noten la higuera y todos los dems rboles: Cuando ya echan brotes, ustedes, al observarlo, saben para s que ya se acerca el verano. As tambin ustedes, cuando vean suceder estas cosas, sepan que el reino de Dios est cerca. En verdad les digo: Esta generacin no pasar de ningn modo sin que todas las cosas sucedan".

Por eso, cuando sus discpulos vean el cumplimiento de los muchos diferentes rasgos de la seal, deben darse cuenta de que el fin del sistema de cosas est cerca y de que el Reino de Dios pronto eliminar toda la iniquidad. De hecho, el fin vendr durante el tiempo en que vive la gente que ve el cumplimiento de todo lo que Jess predice! Jess exhorta as a los discpulos que viviran durante los trascendentales ltimos das:

"Presten atencin a s mismos para que sus corazones nunca lleguen a estar cargados debido a comer con exceso y beber con exceso, y por las inquietudes de la vida, y de repente est aquel da sobre ustedes instantneamente como un lazo. Porque vendr sobre todos los que moran sobre la haz de toda la tierra. Mantnganse despiertos, pues, en todo tiempo haciendo ruego para que logren escapar de todas estas cosas que estn destinadas a suceder, y estar en pie delante del Hijo del hombre".

<b>Las vrgenes sabias y las necias</b>

Jess ha estado contestando la peticin que le han hecho sus apstoles de una seal de Su presencia en el poder del Reino. Ahora aade otros rasgos de la seal mediante tres parbolas o ilustraciones.

Los que estuvieran vivos durante la presencia de Cristo veran el cumplimiento de cada ilustracin. l introduce la primera con estas palabras: "Entonces el reino de los cielos llegar a ser semejante a diez vrgenes que tomaron sus lmparas y salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco eran discretas".

Por la expresin "el reino de los cielos llegar a ser semejante a diez vrgenes" Jess no quiere decir que la mitad de los que heredan el Reino celestial son necios y la otra mitad discretos! No; ms bien quiere decir que, con relacin al Reino de los cielos, hay un rasgo que se asemeja a esto o a aquello, o que los asuntos que tienen que ver con el Reino se parecern a tal o cual cosa.

Las diez vrgenes simbolizan a todos los cristianos que tienen la perspectiva de formar parte del Reino celestial o que afirman que tienen esa perspectiva. Fue en el Pentecosts de 33 E.C. cuando la congregacin cristiana fue prometida en matrimonio al Novio resucitado y glorificado, Jesucristo. Pero las bodas se realizaran en el cielo en una fecha posterior que no se especific.

En la ilustracin las diez vrgenes salen con el fin de recibir al novio y unirse a la procesin nupcial. Cuando l llegue, ellas alumbrarn el camino de la procesin con sus lmparas, y as lo honrarn a medida que l lleva a su novia a la casa preparada para ella. Sin embargo, Jess explica: "Las necias tomaron sus lmparas, pero no tomaron consigo aceite, mientras que las discretas tomaron aceite en sus receptculos con sus lmparas. Como el novio se tardaba, todas cabecearon y se durmieron".

La tardanza prolongada del novio indica que la presencia de Cristo como Rey entronizado ser en el futuro distante. Por fin l asciende al trono en el ao 1914. Durante la noche larga antes de esa entronizacin, todas las vrgenes se duermen. Pero no se las condena por esto. Se condena a las vrgenes necias por no tener aceite para sus receptculos. Jess explica que las vrgenes se despiertan antes de que el novio llegue: "Justamente a mitad de la noche se levant un clamor: 'Aqu est el novio! Salgan a su encuentro'. Entonces todas aquellas vrgenes se levantaron y pusieron en orden sus lmparas. Las necias dijeron a las discretas: 'Dennos de su aceite, porque nuestras lmparas estn a punto de apagarse'. Las discretas contestaron con las palabras: 'Tal vez no haya suficiente para nosotras y ustedes. Vayan, ms bien, a los que lo venden y compren para ustedes'".

El aceite es smbolo de lo que mantiene a los verdaderos cristianos resplandeciendo como iluminadores. Esto es la Palabra inspirada de Dios, la cual tienen firmemente asida los cristianos, junto con el espritu santo que les ayuda a entender esa Palabra. El aceite espiritual permite que las vrgenes discretas esparzan luz al recibir al novio durante la procesin al banquete de bodas. Pero la clase de las vrgenes necias no tiene en s, en sus receptculos, el aceite espiritual necesario. De modo que Jess describe lo que sucede:

"Mientras [las vrgenes necias] iban a comprar [aceite], lleg el novio, y las vrgenes que estaban listas entraron con l al banquete de bodas; y la puerta fue cerrada. Despus vinieron tambin las dems vrgenes, y dijeron: 'Seor, seor, brenos!'. En respuesta, l dijo: 'Les digo la verdad: no las conozco'".

Despus que Cristo llega en su Reino celestial, la clase de las vrgenes discretas, compuesta de verdaderos cristianos ungidos, despierta a su privilegio de esparcir luz en este mundo tenebroso en alabanza del Novio que ha regresado. Pero aquellos a quienes representan las vrgenes necias no estn preparados para dar esta alabanza de bienvenida. Por eso, cuando llega la hora, Cristo no les abre la puerta al banquete de bodas en el cielo. Los deja fuera en la negrura de la noche ms tenebrosa del mundo, para que perezcan con todos los dems obradores del desafuero. Jess concluye: "Mantnganse alerta, pues, porque no saben ni el da ni la hora".

<b>La ilustracin de los talentos</b>

Jess sigue su consideracin con los apstoles en el monte de los Olivos y les da otra ilustracin, la segunda de una serie de tres. Unos das atrs, mientras estaba en Jeric, dio la ilustracin de las minas para mostrar que el Reino todava estaba en el futuro lejano. La ilustracin que presenta ahora, aunque tiene varios rasgos similares a los de aquella, describe en su cumplimiento actividades que tienen lugar durante la presencia de Cristo en el poder del Reino. Ilustra que, mientras todava estn en la Tierra, sus discpulos tienen que trabajar para aumentar los "bienes" de Cristo.

Jess empieza as: "Porque es [es decir, las circunstancias relacionadas con el Reino son] justamente como un hombre que, estando para emprender un viaje al extranjero, mand llamar a sus esclavos y les encarg sus bienes". Jess es el hombre que, antes de viajar al extranjero, o sea, al cielo, encarga sus bienes a sus esclavos... los discpulos que esperan formar parte del Reino celestial. Estos bienes no son posesiones materiales; ms bien, representan un campo cultivado que, por lo que Jess ha hecho, puede producir ms discpulos.

Jess encarga sus bienes a sus esclavos poco antes de ascender al cielo. Cmo lo hace? Al mandarles que sigan trabajando en el campo cultivado mediante predicar el mensaje del Reino hasta las partes ms distantes de la Tierra. Como dice Jess: "A uno dio cinco talentos; a otro, dos; y a otro, uno, a cada uno segn su propia habilidad, y se fue al extranjero".

As, los ocho talentos -los bienes de Cristo- se distribuyen segn las aptitudes o capacidades espirituales de los esclavos. Los esclavos representan clases de discpulos. En el primer siglo, la clase que recibi los cinco talentos evidentemente inclua a los apstoles. Jess pasa a decir que tanto el esclavo que recibi los cinco talentos como el que recibi los dos talentos los duplicaron al predicar el Reino y hacer discpulos. Pero el esclavo que recibi un solo talento lo escondi en la tierra.

"Despus de mucho tiempo -contina Jess- vino el amo de aquellos esclavos y ajust cuentas con ellos." No fue sino hasta unos 1.900 aos ms tarde, en el siglo XX, cuando Cristo regres para ajustar cuentas, de modo que en verdad fue "despus de mucho tiempo". Entonces Jess explica:

"Se present el que haba recibido cinco talentos y trajo cinco talentos ms, diciendo: 'Amo, me encargaste cinco talentos; mira, gan otros cinco talentos'. Su amo le dijo: 'Bien hecho, esclavo bueno y fiel! Fuiste fiel sobre unas cuantas cosas. Te nombrar sobre muchas cosas. Entra en el gozo de tu amo'". El esclavo que recibi dos talentos tambin los duplic, y recibi el mismo encomio y la misma recompensa.

Pero cmo entran estos esclavos fieles en el gozo de su Amo? Pues bien, el gozo de su Amo, Jesucristo, es el de recibir en posesin el Reino cuando viaja al extranjero, a su Padre en el cielo. En cuanto a los esclavos fieles de la actualidad, ellos se sienten muy gozosos de que se les confen ms responsabilidades relacionadas con el Reino, y a medida que terminan su carrera terrestre tienen el gozo culminante de ser resucitados como parte del Reino celestial. Pero qu hay del tercer esclavo?

"Amo, yo saba que eres hombre exigente -se queja el esclavo-. De modo que me dio miedo, y me fui, y escond tu talento en la tierra. Aqu tienes lo tuyo." El esclavo se neg deliberadamente a trabajar en el campo cultivado mediante predicar y hacer discpulos. Por eso el amo lo llama "inicuo e indolente" y pronuncia el juicio: "Qutenle el talento [...] Y al esclavo que no sirve para nada, chenlo a la oscuridad de afuera. All es donde ser su llanto y el crujir de sus dientes". Los que pertenecen a la clase de este esclavo inicuo son echados fuera y quedan privados de todo gozo espiritual.

Esta es una leccin seria para <i>todos</i> los que afirman ser seguidores de Cristo. Si quieren disfrutar del encomio y la recompensa que l da, y evitar que se les eche a la oscuridad de afuera y finalmente a la destruccin, deben trabajar para dar aumento a los bienes de su Amo celestial mediante participar de lleno en la obra de predicar. A este respecto, manifiesta diligencia usted?

<b>Cuando Cristo llega con el poder del Reino</b>

Jess todava est con sus apstoles en el monte de los Olivos. En respuesta a lo que ellos le han pedido, una seal de su presencia y de la conclusin del sistema de cosas, ahora les da la ltima de la serie de tres ilustraciones. Jess la empieza as: "Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria, y todos los ngeles con l, entonces se sentar sobre su glorioso trono".

Los humanos no pueden ver a los ngeles en su gloria celestial. Por eso la llegada del Hijo del hombre, Jesucristo, con sus ngeles tiene que ser invisible a los ojos humanos. Esta llegada acontece en el ao 1914. Pero qu propsito tiene? Jess explica: "Todas las naciones sern reunidas delante de l, y separar a la gente unos de otros, as como el pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondr las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda".

Jess da esta descripcin de lo que les suceder a las personas a quienes se separa hacia el lado favorecido: "Entonces dir el rey a los de su derecha: 'Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundacin del mundo'". Las ovejas de esta ilustracin no van a gobernar con Cristo en el cielo, sino que heredan el Reino en el sentido de ser sus sbditos terrestres. "La fundacin del mundo" tuvo lugar cuando Adn y Eva engendraron prole que poda beneficiarse de la provisin divina para la redencin de la humanidad.

Pero por qu se separa a las ovejas hacia el lado del favor de Rey, hacia su derecha? "Porque me dio hambre -contesta el rey-, y ustedes me dieron de comer; me dio sed, y me dieron de beber. Fui extrao, y me recibieron hospitalariamente; desnudo estuve, y me vistieron. Enferm, y me cuidaron. Estuve en prisin, y vinieron a m."

Puesto que las ovejas estn en la Tierra, quieren saber cmo pudieran haber hecho cosas tan buenas para su Rey celestial. "Seor, cundo te vimos con hambre y te alimentamos -preguntan-, o con sed, y te dimos de beber? Cundo te vimos extrao y te recibimos hospitalariamente, o desnudo, y te vestimos? Cundo te vimos enfermo, o en prisin, y fuimos a ti?"

"En verdad les digo -contesta el Rey-: Al grado que lo hicieron a uno de los ms pequeos de estos hermanos mos, a m me lo hicieron." Los hermanos de Cristo son los que quedan en la Tierra de los 144.000 que gobernarn con l en el cielo. Y Jess dice que hacerles el bien a ellos equivale a hacerle el bien a l.

Luego el Rey se dirige a las cabras. "Vyanse de m, ustedes que han sido maldecidos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ngeles. Porque me dio hambre, pero ustedes no me dieron de comer, y me dio sed, pero no me dieron de beber. Fui extrao, pero no me recibieron hospitalariamente; desnudo estuve, pero no me vistieron; enfermo y en prisin, pero no me cuidaron." 

Pero las cabras se quejan: "Seor, cundo te vimos con hambre, o con sed, o extrao, o desnudo, o enfermo, o en prisin, y no te ministramos?". Las cabras reciben juicio adverso sobre la misma base que se usa para pronunciar juicio favorable sobre las ovejas. "Al grado que no lo hicieron a uno de estos ms pequeos [de mis hermanos] -contesta Jess-, no me lo hicieron a m."

As que la presencia de Cristo con el poder del Reino, precisamente antes del fin de este inicuo sistema de cosas en la gran tribulacin, ser un tiempo de juicio. Las cabras "partirn al cortamiento eterno, pero los justos [las ovejas] a la vida eterna". <b>(Mateo 24:2-25:46; 13:40, 49; Marcos 13:3-37; Lucas 21:7-36; 19:43, 44; 17:20-30; 2 Timoteo 3:1-5; Juan 10:16; Revelacin 14:1-3.)</b>

 Qu impulsa a los apstoles a plantear una pregunta, pero qu ms parece que tienen presente?

 Qu parte de la profeca de Jess se cumple en 70 E.C., pero qu no sucede entonces?

 Cundo se cumple inicialmente la profeca de Jess, pero cundo tiene un cumplimiento en mayor escala?

 Qu es la cosa repugnante en el cumplimiento inicial de la profeca y qu en su cumplimiento final?

 Por qu no es la destruccin de Jerusaln el cumplimiento final de la gran tribulacin?

 Qu condiciones mundiales sealan la presencia de Cristo?

 Cundo 'se golpearn en lamento todas las tribus de la tierra', pero qu estarn haciendo los seguidores de Cristo?

 Qu ilustracin da Jess para ayudar a sus discpulos futuros a discernir el tiempo en que se acerca el fin?

 Qu exhortacin da Jess para sus discpulos que viviran durante los ltimos das?

 A quines simbolizan las diez vrgenes?

 Cundo fue prometida en matrimonio al novio la congregacin cristiana, pero cundo llega el novio para llevar a su novia al banquete de bodas?

 Qu representa el aceite, y qu pueden hacer con l las vrgenes discretas que lo poseen?

 Dnde se realiza el banquete de bodas?

 Qu magnfico galardn pierden las vrgenes necias, y qu les pasar?

 Qu leccin aprendemos de la ilustracin de los talentos?

 Quines son los esclavos, y qu son los bienes que se les encargan?

 Cundo viene el amo para ajustar cuentas, y qu halla?

 Qu es el gozo en que entran los esclavos fieles, y qu le sucede al tercer esclavo, el inicuo?

 Por qu tiene que ser invisible la presencia de Cristo, y qu obra efecta l en ese tiempo?

 En qu sentido heredan el Reino las ovejas?

 Cundo tuvo lugar "la fundacin del mundo"?

 Sobre qu base se juzga a las personas como ovejas o como cabras?





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<new>Captulo 112
<b>Cercana la ltima Pascua de Jess</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

AL ACERCARSE el fin del martes 11 de Nisn, Jess termina de instruir a los apstoles en el monte de los Olivos. Qu da tan ocupado y difcil han tenido! Ahora, quizs mientras regresan a Betania para pasar la noche all, Jess dice a sus apstoles: "Saben que de aqu a dos das ocurre la pascua, y el Hijo del hombre ha de ser entregado para ser fijado en un madero".

Parece que Jess pasa el da siguiente, el mircoles 12 de Nisn, descansando tranquilamente con sus apstoles. El da anterior l haba reprendido pblicamente a los lderes religiosos, y se da cuenta de que procuran matarlo. Por eso el mircoles no se manifiesta abiertamente en pblico, pues no quiere que nada le impida celebrar la Pascua con sus apstoles la noche siguiente.

Mientras tanto, los sacerdotes principales y los ancianos del pueblo se han reunido en el patio del sumo sacerdote, Caifs. Heridos por el ataque de Jess contra ellos el da anterior, planean prenderlo mediante un ardid astuto y hacer que se le d muerte. Pero siguen diciendo: "No en la fiesta, para que no se levante un alboroto entre el pueblo". Temen al pueblo, pues este favorece a Jess.

Mientras los lderes religiosos conspiran inicuamente para matar a Jess, viene alguien a visitarlos. Para sorpresa de ellos, es uno de los mismos apstoles de Jess, Judas Iscariote, aquel en quien Satans ha implantado la vil idea de traicionar a su Maestro! Ellos se alegran mucho cuando Judas pregunta: "Qu me darn para que lo traicione a ustedes?". Con gusto concuerdan en pagarle 30 piezas de plata, el precio de un esclavo segn el pacto de la Ley de Moiss. Desde entonces en adelante Judas busca la ocasin propicia para entregarles a Jess sin que haya una muchedumbre presente.

El 13 de Nisn empieza al anochecer el mircoles. Jess lleg de Jeric el viernes, de modo que esta es la sexta y ltima noche que pasa en Betania. El da siguiente, jueves, habr que hacer los preparativos finales para la Pascua, que comienza al ponerse el Sol. Es entonces cuando el cordero de la Pascua tiene que ser degollado y luego asado entero. Dnde celebrarn la fiesta, y quin har los preparativos?

Jess no ha suministrado tales detalles, quizs para evitar que Judas avise a los sacerdotes principales y estos lo prendan durante la celebracin de la Pascua. Pero ahora, probablemente temprano el jueves por la tarde, Jess enva desde Betania a Pedro y a Juan y les dice: "Vayan y preparen la pascua para que la comamos".

"Dnde quieres que la preparemos?", preguntan.

"Al entrar en la ciudad -explica Jess- los encontrar un hombre que lleva una vasija de barro con agua. Sganlo hasta dentro de la casa en que entre. Y tienen que decir al dueo de la casa: 'El Maestro te dice: "Dnde est el cuarto para convidados en que pueda comer la pascua con mis discpulos?"'. Y ese les mostrar un cuarto grande, arriba, amueblado. Preprenla all."

Puede que el dueo de la casa sea un discpulo de Jess que quizs espera que Jess solicite el uso de su casa para esta ocasin especial. De todos modos, cuando Pedro y Juan llegan a Jerusaln, hallan todo como lo predijo Jess. De modo que los dos se aseguran de que el cordero est listo y se hagan los dems preparativos para suplir lo necesario a los 13 que celebrarn la Pascua all, Jess y sus 12 apstoles. <b>(Mateo 26:1-5, 14-19; Marcos 14:1, 2, 10-16; Lucas 22:1-13; xodo 21:32.)</b>

 Qu parece que hace Jess el mircoles, y por qu?

 Qu reunin hay en el hogar del sumo sacerdote, y con qu fin visita Judas a los lderes religiosos?

 A quines enva Jess a Jerusaln el jueves, y para qu?

 Qu hallan estos enviados que de nuevo revela los poderes milagrosos de Jess?





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<new>Captulo 113
<b>Humildad en la ltima Pascua</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

EN OBEDIENCIA a las instrucciones de Jess, ya Pedro y Juan han llegado a Jerusaln para hacer los preparativos para la Pascua. Parece que Jess llega con los otros diez apstoles algn tiempo despus aquella tarde. El Sol va hundindose en el horizonte mientras Jess y sus compaeros descienden del monte de los Olivos. Esta es la ltima vista diurna que Jess tiene de la ciudad desde esta montaa antes de su resurreccin.

En poco tiempo Jess y sus compaeros llegan a la ciudad y se dirigen al hogar donde han de celebrar la Pascua. Suben las escaleras al cuarto grande de arriba y hallan todo preparado para su celebracin privada de la Pascua. Jess ha anhelado esta ocasin, pues dice: "En gran manera he deseado comer con ustedes esta pascua antes que sufra".

Por tradicin, en la celebracin de la Pascua se beben cuatro copas de vino. Despus de aceptar lo que evidentemente es la tercera copa, Jess da gracias y dice: "Tomen esta y psenla del uno al otro entre ustedes; porque les digo: De ahora en adelante no volver a beber del producto de la vid hasta que llegue el reino de Dios".

Mientras la cena progresa, Jess se levanta, pone a un lado sus prendas de vestir exteriores, toma una toalla y llena de agua una palangana. Por lo general el anfitrin se encargara de que se les lavaran los pies a sus invitados. Pero en vista de que en esta ocasin no hay ningn anfitrin presente, Jess atiende este servicio personal. Cualquiera de los apstoles podra haber aprovechado la oportunidad para hacerlo; sin embargo, quizs porque todava existe cierta rivalidad entre ellos, ninguno lo hace. Ahora se avergenzan a medida que Jess empieza a lavarles los pies.

Cuando Jess llega a Pedro, este protesta: "T ciertamente no me lavars los pies nunca".

"A menos que te lave, no tienes parte conmigo", dice Jess.

"Seor -responde Pedro-, no los pies solamente, sino tambin las manos y la cabeza."

"El que se ha baado -contesta Jess- no necesita lavarse ms que los pies, sino que est todo limpio. Y ustedes estn limpios, pero no todos." Dice esto porque sabe que Judas Iscariote tiene planes de traicionarlo.

Cuando Jess ha lavado los pies de los 12, incluso los de Judas, el que lo va a traicionar, se pone sus prendas de vestir exteriores y se recuesta de nuevo a la mesa. Entonces pregunta: "Saben lo que les he hecho? Ustedes me llaman: 'Maestro', y, 'Seor', y hablan correctamente, porque lo soy. Por eso, si yo, aunque soy Seor y Maestro, les he lavado los pies a ustedes, ustedes tambin deben lavarse los pies unos a otros. Porque yo les he puesto el modelo, que, as como yo hice con ustedes, ustedes tambin deben hacerlo. Muy verdaderamente les digo: El esclavo no es mayor que su amo, ni es el enviado mayor que el que lo envi. Si saben estas cosas, felices son si las hacen".

Qu hermosa leccin de servicio humilde! Los apstoles no deben procurar el primer lugar, ni pensar que son tan importantes que otros siempre deban servirles. Es necesario que sigan el modelo que puso Jess. No es un modelo de lavar pies en un rito. No; es de estar uno dispuesto a servir sin parcialidad, sin importar cun servil o desagradable sea la tarea. <b>(Mateo 26:20, 21; Marcos 14:17, 18; Lucas 22:14-18; 7:44; Juan 13:1-17.)</b>

 Qu hace particular la vista que Jess tiene de Jerusaln al entrar en la ciudad para celebrar la Pascua?

 Durante la Pascua, evidentemente qu copa pasa Jess a los 12 apstoles despus de decir una bendicin?

 Qu servicio personal era costumbre rendir a los invitados cuando Jess estaba en la Tierra, y por qu no se provey durante la Pascua que celebraron Jess y los apstoles?

 Con qu propsito se encarg Jess de la tarea servil de lavar los pies a sus apstoles?





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<new>Captulo 114
<b>La cena conmemorativa</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DESPUS que Jess lava los pies a sus apstoles, cita el texto de Salmo 41:9: "El que coma de mi pan ha alzado contra m su taln". Entonces, perturbado en espritu, explica: "Uno de ustedes me traicionar".

Los apstoles empiezan a contristarse y a decir a Jess, uno por uno: "No soy yo, verdad?". Hasta Judas Iscariote pregunta lo mismo. Juan, quien est reclinado a la mesa al lado de Jess, se recuesta sobre el pecho de Jess y le pregunta: "Seor, quin es?".

"Es uno de los doce, que moja conmigo en la fuente comn -contesta Jess-. Cierto, el Hijo del hombre se va, as como est escrito respecto a l, mas ay de aquel hombre por medio de quien el Hijo del hombre es traicionado! Le hubiera sido mejor a aquel hombre no haber nacido." Despus de aquello, Satans entra de nuevo en Judas, aprovechndose de que este le ha abierto el corazn, que se ha hecho inicuo. Ms tarde aquella noche, apropiadamente Jess llama a Judas "el hijo de destruccin".

Jess ahora dice a Judas: "Lo que haces, hazlo ms pronto". Ninguno de los dems apstoles comprende lo que Jess quiere decir. Algunos se imaginan que, como Judas tiene la caja del dinero, Jess le est diciendo: "Compra las cosas que necesitamos para la fiesta", o que debe ir a dar algo a los pobres.

Despus que Judas sale, Jess instituye con sus apstoles fieles una celebracin o conmemoracin completamente nueva. Toma un pan, hace una oracin de gracias, lo parte y se lo da a ellos, diciendo: "Tomen, coman". Explica: "Esto significa mi cuerpo que ha de ser dado a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de m".

Despus que cada uno ha comido del pan, Jess toma una copa de vino, evidentemente la cuarta copa que se usa en el servicio de la Pascua. Tambin da gracias en oracin por esta, se la pasa a ellos, les pide que beban de ella, y declara: "Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre, que ha de ser derramada a favor de ustedes".

De modo que esto es, en realidad, una conmemoracin de la muerte de Jess. Ha de celebrarse anualmente el 14 de Nisn, como dice Jess, en memoria de l. Recordar a los celebrantes lo que Jess y su Padre celestial han hecho para proveer escape de la condenacin de la muerte a la humanidad. Para los judos que llegan a ser seguidores de Cristo esta celebracin reemplazar a la Pascua.

El nuevo pacto, que entra en vigor mediante la sangre derramada de Jess, reemplaza al viejo pacto de la Ley. Jesucristo es el Mediador entre dos partes... por un lado, Jehov Dios, y por el otro 144.000 cristianos que son engendrados mediante el espritu. Adems de hacer provisin para perdonar pecados, el pacto permite la formacin de una nacin celestial de reyes y sacerdotes. <b>(Mateo 26:21-29; Marcos 14:18-25; Lucas 22:19-23; Juan 13:18-30; 17:12; 1 Corintios 5:7.)</b>

 Qu profeca bblica cita Jess respecto a un compaero, y cmo la aplica?

 Por qu se contristan profundamente los apstoles, y qu pregunta hace cada uno de ellos?

 Qu le dice Jess a Judas que haga, pero cmo interpretan aquellas instrucciones los dems apstoles?

 Qu celebracin instituye Jess despus que sale Judas, y con qu propsito se efecta esta?

 Qu partes entran en el nuevo pacto, y qu se logra mediante este?





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<new>Captulo 115
<b>Una discusin acalorada</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

TEMPRANO por la noche, Jess ense una hermosa leccin de servicio humilde al lavar los pies a sus apstoles. Despus instituy la Conmemoracin de su muerte ya cercana. Ahora, especialmente en vista de lo que acaba de pasar, algo sorprendente sucede. Sus apstoles entran en una discusin acalorada sobre quin pudiera ser el mayor entre ellos! Parece que esto es parte de una disputa que ha persistido entre ellos.

Recuerde que despus de la transfiguracin de Jess en la montaa los apstoles tuvieron una discusin sobre quin entre ellos era el mayor. Adems, Santiago y Juan solicitaron puestos prominentes en el Reino, algo que agrav la disputa entre los apstoles. Ahora, en la ltima noche de Jess con ellos, cmo debe entristecer a Jess el verlos reir de nuevo! Qu hace l?

En vez de regaar a los apstoles por comportarse as, Jess, con paciencia, de nuevo razona con ellos y les dice: "Los reyes de las naciones se enseorean de ellas, y a los que tienen autoridad sobre ellas se les llama Benefactores. Ustedes, sin embargo, no han de ser as. [...] Porque, cul es mayor?: el que se reclina a la mesa, o el que ministra? No es el que se reclina a la mesa?". Entonces, recordndoles el ejemplo que ha dado, dice: "Mas yo estoy en medio de ustedes como el que ministra".

A pesar de sus imperfecciones, los apstoles han permanecido con Jess durante Sus pruebas. Por eso l dice: "Yo hago un pacto con ustedes, as como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino". Este pacto personal entre Jess y sus seguidores leales los une a l para que participen con l en Su dominio real. Al fin solo se acepta a un nmero limitado de 144.000 personas en este pacto para un Reino.

Aunque los apstoles reciben esta perspectiva maravillosa de participar con Cristo en la gobernacin del Reino, por ahora estn dbiles en sentido espiritual. Jess dice: "A todos ustedes se les har tropezar respecto a m esta noche". Sin embargo, tras decirle a Pedro que ha orado por l, Jess lo exhorta as: "Una vez que hayas vuelto, fortalece a tus hermanos".

"Hijitos -explica Jess-, estoy con ustedes un poco de tiempo ms. Me buscarn ustedes; y as como dije a los judos: 'A donde yo voy ustedes no pueden venir', tambin se lo digo a ustedes ahora. Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; as como yo los he amado, que ustedes tambin se amen los unos a los otros. En esto todos conocern que ustedes son mis discpulos, si tienen amor entre s."

"Seor, adnde vas?", pregunta Pedro.

Jess contesta: "A donde yo voy no puedes seguirme ahora, pero seguirs despus".

"Seor, por qu no puedo seguirte ahora?", quiere saber Pedro. "Entregar mi alma a favor de ti."

"Entregars tu alma a favor de m?", pregunta Jess. "En verdad te digo: Hoy t, s, esta noche, antes que un gallo cante dos veces, hasta t me repudiars tres veces." 

"Aun cuando tenga que morir contigo -protesta Pedro-, de ningn modo te repudiar." Y mientras los dems apstoles dicen lo mismo, Pedro se jacta: "Aunque a todos los dems se les haga tropezar respecto a ti, a m nunca se me har tropezar!".

Refirindose a la ocasin en que envi a los apstoles en una gira de predicacin por Galilea sin bolsa ni alforja, Jess pregunta: "No les falt nada, verdad?".

"No!", responden.

"Mas ahora, el que tiene bolsa, tmela, as mismo tambin la alforja -dice l-; y el que no tiene espada venda su prenda de vestir exterior y compre una. Porque les digo que esto que est escrito tiene que realizarse en m, a saber: 'Y fue contado con los desaforados'. Porque lo que tiene que ver conmigo est realizndose."

Jess seala as al tiempo en que ser fijado en un madero con malhechores o desaforados. Tambin est indicando que despus de eso sus seguidores afrontarn persecucin severa. "Seor, mira!, aqu hay dos espadas", dicen ellos.

"Basta", contesta l. Como veremos, el que ellos tengan las espadas consigo permitir que dentro de poco Jess les ensee otra leccin vital. <b>(Mateo 26:31-35; Marcos 14:27-31; Lucas 22:24-38; Juan 13:31-38; Revelacin 14:1-3.)</b>

 Por qu es tan sorprendente la discusin que surge entre los apstoles?

 Cmo maneja Jess aquella discusin?

 Qu se logra mediante el pacto que Jess hace con sus discpulos?

 Qu nuevo mandamiento da Jess, y cun importante es?

 Cmo despliega Pedro excesiva confianza en s mismo, y qu dice Jess?

 Por qu difieren las instrucciones de Jess sobre llevar una bolsa y una alforja de las que les haba dado antes?





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<new>Captulo 116
<b>Prepara a los apstoles para Su partida</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

LA CENA de la conmemoracin ha terminado, pero Jess y sus apstoles todava estn en el cuarto superior. Aunque pronto Jess se habr ido, todava tiene mucho que decirles. Los consuela as: "No se les perturbe el corazn. Ejerzan fe en Dios". Pero aade: "Ejerzan fe tambin en m".

Jess pasa a decir: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas [...] voy a preparar un lugar para ustedes [...] para que donde yo estoy tambin estn ustedes. Y a donde yo voy ustedes saben el camino". Los apstoles no comprenden que Jess se refiere a su partida hacia el cielo, y por eso Toms pregunta: "Seor, no sabemos adnde vas. Cmo sabemos el camino?".

"Yo soy el camino y la verdad y la vida", contesta Jess. S, solo por aceptarlo e imitar su proceder en la vida puede alguien entrar en la casa celestial de su Padre, porque, como dice Jess: "Nadie viene al Padre sino por m".

"Seor, mustranos al Padre -pide Felipe-, y nos basta." Parece que Felipe quiere que Jess suministre una manifestacin visible de Dios, como la que se concedi en la antigedad por visiones a Moiss, Elas e Isaas. Pero en realidad los apstoles tienen algo mucho mejor que visiones de ese tipo, como hace notar Jess: "He estado con ustedes tanto tiempo, y aun as, Felipe, no has llegado a conocerme? El que me ha visto a m ha visto al Padre tambin".

Jess refleja con tanta perfeccin la personalidad de su Padre que el vivir con l y observarlo es, de hecho, como en realidad ver al Padre. Sin embargo, el Padre es superior al Hijo, como reconoce Jess: "Las cosas que les digo a ustedes no las hablo por m mismo". Como es propio, Jess atribuye a su Padre celestial el mrito por lo que ensea.

Cunto debe animar a los apstoles or a Jess decirles: "El que ejerce fe en m, ese tambin har las obras que yo hago; y har obras mayores que estas"! Jess no quiere decir que sus seguidores tendrn poderes milagrosos mayores que los de l. No; lo que quiere decir es que efectuarn el ministerio por un tiempo mucho ms largo, en territorio mucho ms extenso, y alcanzarn a muchas ms personas.

Jess no abandonar a sus discpulos despus de su partida. "Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre -promete-, esto lo har." Adems, dice: "Yo pedir al Padre, y l les dar otro ayudante que est con ustedes para siempre, el espritu de la verdad". Ms tarde, despus de ascender al cielo, Jess derrama sobre sus discpulos el espritu santo, este otro ayudante.

Se acerca el momento en que Jess ha de partir, como dice: "Un poco ms y el mundo ya no me contemplar". Jess ser una criatura celestial que ningn humano puede ver. Pero de nuevo promete a sus apstoles fieles: "Ustedes me contemplarn, porque yo vivo y ustedes vivirn". S; Jess no solo se les aparecer en forma humana despus de su resurreccin, sino que, al debido tiempo, tambin los resucitar a la vida en el cielo con l como criaturas celestiales, o espritus.

Jess ahora declara una regla sencilla: "El que tiene mis mandamientos y los observa, ese es el que me ama. A su vez, el que me ama ser amado por mi Padre, y yo lo amar y me mostrar a l claramente".

Al or eso, el apstol Judas, aquel a quien tambin se llama Tadeo, le interrumpe diciendo: "Seor, qu ha pasado que vas a mostrarte claramente a nosotros y no al mundo?". 

"Si alguien me ama -responde Jess-, observar mi palabra, y mi Padre lo amar [...] El que no me ama no observa mis palabras." A diferencia de los obedientes seguidores de Jess, el mundo pasa por alto las enseanzas de Cristo. Por eso l no se revela al mundo.

Durante su ministerio terrestre Jess ha enseado muchas cosas a sus apstoles. Cmo las recordarn, especialmente cuando hasta este momento es tanto lo que no han podido captar? Felizmente, Jess promete: "El ayudante, el espritu santo, que el Padre enviar en mi nombre, ese les ensear todas las cosas y les har recordar todas las cosas que les he dicho". 

Jess los consuela de nuevo, as: "La paz les dejo, mi paz les doy. [...] No se les perturbe el corazn". Es cierto que Jess se va, pero les explica: "Si me amaran, se regocijaran de que sigo mi camino al Padre, porque el Padre es mayor que yo".

El tiempo que le queda a Jess para estar con ellos es corto. "Ya no hablar mucho con ustedes -dice-, porque el gobernante del mundo viene. Y l no tiene dominio sobre m." Satans el Diablo, quien pudo entrar en Judas y dominarlo, es el gobernante del mundo. Pero Jess no tiene ninguna debilidad asociada con pecado que pudiera usar Satans para apartarlo de servir a Dios.

<b>Disfrutan de una relacin ntima</b>

Despus de la cena conmemorativa, Jess ha estado animando a sus apstoles con un discurso informal ntimo. Puede que ya sea ms de la medianoche. Por eso Jess insta: "Levntense, vmonos de aqu". Sin embargo, antes de partir, Jess, movido por su amor a ellos, sigue hablando y da una ilustracin motivadora.

"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el cultivador", empieza. El Gran Cultivador, Jehov Dios, plant esta vid simblica cuando ungi a Jess con espritu santo en su bautismo en el otoo de 29 E.C. Pero Jess pasa a mostrar que la vid simboliza ms que solo a l, cuando dice: "Todo sarmiento en m que no lleva fruto, l lo quita, y todo el que lleva fruto l lo limpia, para que lleve ms fruto. [...] As como el sarmiento no puede llevar fruto por s mismo a menos que permanezca en la vid, as mismo tampoco pueden ustedes, a menos que permanezcan en unin conmigo. Yo soy la vid, ustedes son los sarmientos".

En el Pentecosts -51 das despus- los apstoles y otros llegan a ser sarmientos de la vid cuando se derrama espritu santo sobre ellos. Con el tiempo, 144.000 personas llegan a ser sarmientos de la vid figurativa. Junto con el tronco de la vid, Jesucristo, estas personas componen una vid simblica que produce los frutos del Reino de Dios.

Jess explica lo esencial para producir fruto: "El que permanece en unin conmigo, y yo en unin con l, este lleva mucho fruto; porque separados de m ustedes no pueden hacer nada". No obstante, si alguien no produce fruto, Jess dice que "es echado fuera como un sarmiento, y se seca; y a esos sarmientos los recogen y los arrojan al fuego, y se queman". Por otra parte, Jess promete: "Si permanecen en unin conmigo y mis dichos permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se efectuar para con ustedes".

Adems, Jess dice a sus apstoles: "Mi Padre es glorificado en esto, que ustedes sigan llevando mucho fruto y demuestren ser mis discpulos". El fruto que Dios desea de los sarmientos es que manifiesten cualidades como las de Cristo, en especial el amor. Adems, puesto que Cristo era proclamador del Reino de Dios, el fruto deseado tambin incluye que participen en la obra de hacer discpulos, como l.

Jess ahora insta: "Permanezcan en mi amor". Pero cmo pueden hacer eso sus apstoles? "Si observan mis mandamientos -dice-, permanecern en mi amor." Jess pasa a explicar: "Este es mi mandamiento: que ustedes se amen unos a otros as como yo los he amado a ustedes. Nadie tiene mayor amor que este: que alguien entregue su alma a favor de sus amigos".

En unas cuantas horas Jess demostrar ese amor sobrepujante al dar la vida a favor de sus apstoles, as como a favor de todos los que ejerzan fe en l. Su ejemplo debe impulsar a sus seguidores a manifestar ese mismo amor abnegado unos por otros. Este amor los identificar, como Jess ha declarado antes: "En esto todos conocern que ustedes son mis discpulos, si tienen amor entre s".

Al identificar a sus amigos, Jess dice: "Ustedes son mis amigos si hacen lo que les mando. Ya no los llamo esclavos, porque el esclavo no sabe lo que hace su amo. Pero los he llamado amigos, porque todas las cosas que he odo de mi Padre se las he dado a conocer a ustedes".

Qu relacin ms preciosa! Ser amigos ntimos de Jess! Pero para seguir disfrutando de esa relacin sus seguidores tienen que 'seguir llevando fruto'. Si hacen eso, Jess dice que "sin importar qu le pidan al Padre en mi nombre, l se lo [dar] a ustedes". Qu magnfico galardn por llevar fruto del Reino! Despus de instar de nuevo a los apstoles a 'amarse unos a otros', Jess explica que el mundo los odiar. Pero los consuela con estas palabras: "Si el mundo los odia, saben que me ha odiado a m antes que los odiara a ustedes". Jess entonces revela por qu el mundo odia a sus seguidores, as: "Porque ustedes no son parte del mundo, sino que yo los he escogido del mundo, a causa de esto el mundo los odia".

Jess explica con ms detalle a qu se debe el odio del mundo: "Todas estas cosas las harn contra ustedes por causa de mi nombre, porque ellos no conocen al que me ha enviado [Jehov Dios]". En efecto, las obras milagrosas que Jess ha realizado condenan a los que lo odian, pues l seala: "Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningn otro ha hecho, no tendran pecado; pero ahora han visto y tambin han odiado tanto a m como a mi Padre". Por eso, como dice Jess, se cumple la escritura: "Me odiaron sin causa".

Como lo hizo antes, Jess los consuela de nuevo prometindoles que enviar el ayudante, el espritu santo, que es la poderosa fuerza activa de Dios. "Ese dar testimonio acerca de m; y ustedes, a su vez, han de dar testimonio."

<b>Ms exhortacin antes de la partida</b>

Jess y los apstoles estn preparados para salir del cuarto superior. "Les he hablado estas cosas para que no se les haga tropezar", contina l. Entonces da la siguiente advertencia solemne: "Los expulsarn de la sinagoga. De hecho, viene la hora en que todo el que los mate se imaginar que ha rendido servicio sagrado a Dios".

Por supuesto, esta advertencia perturba mucho a los apstoles. Aunque antes Jess haba dicho que el mundo los odiara, no haba revelado tan directamente que se les dara muerte. "No [les] dije [esto] al principio -explica Jess-, porque estaba con ustedes." Sin embargo, qu bueno es que los prepare con esta informacin antes de su partida!

"Pero ahora -sigue diciendo Jess- voy al que me ha enviado, y sin embargo ni uno de ustedes me pregunta: 'Adnde vas?'." Antes aquella noche ellos le haban preguntado adnde iba, pero ahora estn tan sacudidos por lo que les ha dicho que han dejado de hacerle preguntas acerca de su partida. Como dice Jess: "Porque les he hablado estas cosas el corazn se les ha llenado de desconsuelo". Los apstoles estn desconsolados no solo porque se han enterado de que sufrirn terrible persecucin y los matarn, sino tambin porque su Amo los deja.

Por eso Jess explica: "Es para provecho de ustedes por lo que me voy. Porque si no me voy, el ayudante de ninguna manera vendr a ustedes; pero si sigo mi camino, lo enviar a ustedes". En su condicin de humano Jess solo puede estar en un lugar a la vez, pero cuando est en el cielo podr enviar a sus seguidores el ayudante, el espritu santo de Dios, dondequiera que se hallen en la Tierra. Por eso la partida de Jess ser provechosa.

Jess dice que el espritu santo "dar al mundo evidencia convincente respecto al pecado y respecto a la justicia y respecto al juicio". Se denunciar el pecado del mundo, el que el mundo no haya ejercido fe en el Hijo de Dios. Adems, se presentar evidencia convincente de la justicia de Jess mediante su ascensin al Padre. Y el hecho de que Satans y su mundo inicuo no pudieran quebrantar la integridad de Jess es evidencia convincente de que el gobernante del mundo ha recibido juicio adverso.

"Tengo muchas cosas que decirles todava -contina Jess-, pero no las pueden soportar ahora." Por eso Jess promete que cuando derrame el espritu santo, que es la fuerza activa de Dios, este los guiar a un entendimiento de estas cosas segn puedan comprenderlas.

Los apstoles no comprenden particularmente que Jess morir y luego se les aparecer tras haber sido resucitado. Por eso se preguntan unos a otros: "Qu significa esto que nos dice: 'Dentro de poco tiempo no me contemplarn, y, otra vez, dentro de poco tiempo me vern', y, 'porque voy al Padre'?".

Jess se da cuenta de que quieren preguntarle, y por eso explica: "Muy verdaderamente les digo: Ustedes llorarn y plairn, pero el mundo se regocijar; ustedes estarn desconsolados, pero su desconsuelo ser cambiado a gozo". Posteriormente aquel da, por la tarde, cuando se da muerte a Jess, los lderes religiosos mundanos se regocijan, pero los discpulos se desconsuelan. No obstante, su desconsuelo cambia a gozo por la resurreccin de Jess! Y su gozo contina cuando l los faculta como testigos suyos mediante derramar sobre ellos el espritu santo de Dios en el Pentecosts!

Jess establece un paralelo entre la situacin de los apstoles y la de una mujer durante sus dolores de parto, cuando dice: "La mujer, cuando est dando a luz, siente desconsuelo, porque ha llegado su hora". Pero Jess indica que la mujer no se acuerda de su tribulacin una vez que ha dado a luz, y anima a sus apstoles diciendo: "Ustedes tambin, pues, ahora sienten, en realidad, desconsuelo; pero los ver otra vez [cuando sea resucitado], y se regocijar su corazn, y su gozo nadie se lo quitar".

Hasta el momento los apstoles nunca han hecho peticiones en el nombre de Jess. Pero ahora l dice: "Si le piden alguna cosa al Padre, l se la dar en mi nombre. [...] Porque el Padre mismo les tiene cario, porque ustedes me han tenido cario a m y han credo que sal como representante del Padre. Sal del Padre y he venido al mundo. Adems, dejo el mundo y sigo mi camino al Padre".

Las palabras de Jess son muy animadoras para los apstoles. "En esto creemos que saliste de Dios", dicen. "Ahora creen?", pregunta Jess. "Miren! Viene la hora, en realidad, ha llegado, en que sern esparcidos cada uno a su propia casa, y me dejarn solo." Aunque parezca increble, esto ocurre antes de que aquella noche termine!

"Les he dicho estas cosas para que por medio de m tengan paz -concluye Jess-. En el mundo estn experimentando tribulacin, pero cobren nimo!, yo he vencido al mundo." Jess venci al mundo al cumplir fielmente la voluntad de Dios a pesar de todo lo que Satans y su mundo trataron de hacer para quebrantar la integridad de Jess.

<b>Oracin final en el cuarto superior</b>

Conmovido por amor profundo a sus apstoles, Jess los ha estado preparando para Su inminente partida. Ahora, despus de darles mucho consejo y consuelo, alza los ojos al cielo y pide a su Padre: "Glorifica a tu hijo, para que tu hijo te glorifique a ti, como le has dado autoridad sobre toda carne, para que, en cuanto a todo el nmero de los que le has dado, les d vida eterna".

Qu asunto tan conmovedor presenta aqu Jess: el de la vida eterna! Puesto que se le ha dado "autoridad sobre toda carne", Jess puede impartir los beneficios de su sacrificio de rescate a toda la humanidad moribunda. No obstante, concede "vida eterna" solo a los que el Padre aprueba. Elaborando sobre el asunto de la vida eterna, Jess contina as su oracin:

"Esto significa vida eterna, el que estn adquiriendo conocimiento de ti, el nico Dios verdadero, y de aquel a quien t enviaste, Jesucristo". S, nuestra salvacin depende de que adquiramos conocimiento tanto de Dios como de su Hijo. Pero no basta con solo el conocimiento intelectual.

Uno tiene que llegar a conocerlos ntimamente y desarrollar para con ellos una amistad que incluya entendimiento. Uno tiene que pensar lo mismo que ellos respecto a los asuntos y verlo todo como ellos lo ven. Y, sobre todo, uno tiene que esforzarse por imitar las cualidades incomparables que ellos manifiestan al tratar con otros.

Jess sigue orando: "Yo te he glorificado sobre la tierra, y he terminado la obra que me has dado que hiciera". Puesto que ha cumplido su asignacin hasta ahora y confa en su xito futuro, pide: "Padre, glorifcame al lado de ti mismo con la gloria que tena al lado de ti antes que el mundo fuera". S, ahora pide que mediante una resurreccin se le devuelva la gloria celestial que tena antes.

Jess hace este resumen de su obra principal en la Tierra: "He puesto tu nombre de manifiesto a los hombres que me diste del mundo. Tuyos eran, y me los diste, y han observado tu palabra". Jess us en su ministerio el nombre de Dios, Jehov, y demostr su pronunciacin correcta, pero hizo ms que eso para poner de manifiesto el nombre de Dios a sus apstoles. Tambin hizo que ellos conocieran y apreciaran mejor a Jehov, su personalidad y sus propsitos.

Jess admite que Jehov es su Superior, Aquel a quien l sirve, y expresa este humilde reconocimiento: "Los dichos que me diste se los he dado, y ellos los han recibido y ciertamente han llegado a conocer que yo sal como representante tuyo, y han credo que t me enviaste".

Jess hace una distincin entre sus seguidores y el resto de la humanidad cuando, al seguir orando, dice: "No hago peticin respecto al mundo, sino respecto a los que me has dado [...] Cuando estaba con ellos yo los vigilaba [...], y los he guardado, y ninguno de ellos es destruido sino el hijo de destruccin", a saber, Judas Iscariote. Precisamente en este momento Judas est en su vil misin de traicionar a Jess. As, sin darse cuenta, Judas est cumpliendo las Escrituras.

"El mundo los ha odiado", sigue orando Jess. "Te solicito, no que los saques del mundo, sino que los vigiles a causa del inicuo. Ellos no son parte del mundo, as como yo no soy parte del mundo." Los seguidores de Jess estn en el mundo -esta sociedad humana organizada sobre la cual gobierna Satans-, pero estn separados del mundo y de su iniquidad, y en esa condicin deben permanecer siempre.

"Santifcalos por medio de la verdad -contina Jess-; tu palabra es la verdad." Aqu Jess llama "la verdad" a las Escrituras Hebreas inspiradas, de las cuales continuamente citaba. Pero lo que ense a sus discpulos y lo que ellos escribieron despus bajo inspiracin como las Escrituras Griegas Cristianas tambin constituyen "la verdad". Esta verdad puede santificar a uno, transformar por completo su vida, y hacer de uno una persona que se ha separado del mundo.

Jess pasa a orar, "no respecto a estos solamente, sino tambin respecto a los que pongan fe en [l] mediante la palabra de ellos". As, Jess ora por los que sern sus seguidores ungidos y por otros discpulos futuros que han de ser juntados en "un solo rebao". Qu pide Jess a favor de todos estos?

"Que todos ellos sean uno, as como t, Padre, ests en unin conmigo y yo estoy en unin contigo [...], que ellos sean uno as como nosotros somos uno." Jess y su Padre no son literalmente una misma persona, pero s estn de acuerdo en todo. Jess pide que sus seguidores disfruten de esa misma unidad para que "el mundo tenga el conocimiento de que t me enviaste y de que t los amaste a ellos as como me amaste a m".

A favor de todos los que llegaran a ser sus seguidores ungidos, Jess ahora le pide algo a su Padre celestial. Qu? "Que, donde yo est, ellos tambin estn conmigo, para que contemplen mi gloria que me has dado, porque me amaste antes de la fundacin del mundo", o sea, cuando Adn y Eva concibieron por primera vez prole. Mucho antes de eso Dios amaba a su Hijo unignito, quien lleg a ser Jesucristo.

Jess concluye su oracin recalcando de nuevo lo siguiente: "Yo les he dado a conocer tu nombre, y lo dar a conocer, para que el amor con que me amaste est en ellos, y yo en unin con ellos". Para los apstoles, el aprender el nombre de Dios ha incluido llegar a conocer personalmente el amor de Dios. <b>(Juan 14:1-17:26; 13:27, 35, 36; 10:16; Lucas 22:3, 4; xodo 24:10; 1 Reyes 19:9-13; Isaas 6:1-5; Glatas 6:16; Salmo 35:19; 69:4; Proverbios 8:22, 30.)</b>

 Adnde va Jess, y qu respuesta recibe Toms respecto al camino para ir all?

 Por lo que Felipe pide, qu parece que l quiere que Jess suministre?

 Por qu ha visto al Padre el que ha visto a Jess?

 Cmo harn los seguidores de Jess obras mayores que las de l?

 En qu sentido no tiene dominio sobre Jess Satans?

 Cundo plant Jehov la vid simblica, y cundo y cmo llegan otros a ser parte de la vid?

 Con el tiempo, cuntos sarmientos tiene la vid simblica?

 Qu fruto desea Dios de los sarmientos?

 Cmo podemos ser amigos de Jess?

 Por qu odia el mundo a los seguidores de Jess?

 Qu advertencia de Jess perturba a sus apstoles?

 Por qu no le preguntan a Jess adnde va los apstoles?

 Particularmente, qu no comprenden los apstoles?

 Cmo ilustra Jess que la situacin de los apstoles cambiar de desconsuelo a gozo?

 Qu dice Jess que los apstoles harn dentro de poco?

 Cmo vence al mundo Jess?

 En qu sentido se da a Jess "autoridad sobre toda carne"?

 Qu significa adquirir conocimiento de Dios y de su Hijo?

 De qu maneras pone de manifiesto Jess el nombre de Dios?

 Qu es "la verdad", y cmo 'santifica' al cristiano?

 Cmo son uno Dios, su Hijo y todos los verdaderos adoradores?

 Cundo fue "la fundacin del mundo"?





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<new>Captulo 117
<b>Agona en el jardn</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CUANDO Jess termina de orar, l y sus 11 apstoles fieles entonan canciones de alabanza a Jehov. Entonces bajan del cuarto superior, salen a la noche fresca y oscura y se dirigen por el valle de Cedrn de regreso a Betania. Pero por el camino se detienen en un sitio favorito de ellos, el jardn de Getseman. Este est en el monte de los Olivos o cerca. Jess y sus apstoles se han reunido all muchas veces entre los olivos.

Alejndose de ocho de los apstoles -a quienes quizs deja cerca de la entrada del jardn-, Jess les manda: "Sintense aqu mientras voy all a orar". Entonces lleva consigo a los otros tres -Pedro, Santiago y Juan- y va ms all en el jardn. Jess empieza a contristarse y perturbarse penosamente. "Mi alma est hondamente contristada, hasta la muerte -dice a ellos-. Qudense aqu y mantnganse alerta conmigo."

Yendo un poco ms adelante, Jess cae al suelo, y con el rostro vuelto hacia el suelo empieza a orar encarecidamente: "Padre mo, si es posible, pase de m esta copa. Sin embargo, no como yo quiero, sino como t quieres". Qu quiere decir? Por qu est 'hondamente contristado, hasta la muerte'? Est retrayndose de su decisin de morir y proveer el rescate?

De ninguna manera! Jess no est suplicando que se le libre de la muerte. Hasta la idea de evitar una muerte en sacrificio -lo cual sugiri Pedro en cierta ocasin- le repugna. Ms bien, est en agona porque teme que la clase de muerte que le espera dentro de poco -como un despreciable criminal- traer oprobio al nombre de su Padre. Ahora percibe que en unas cuantas horas ser fijado en un madero como una de las personas ms bajas que pudiera haber: un blasfemador contra Dios! Esto es lo que le perturba penosamente.

Despus de orar largo tiempo, Jess regresa y halla a los tres apstoles durmiendo. Dirigindose a Pedro, dice: "No pudieron siquiera mantenerse alerta una hora conmigo? Mantnganse alerta y oren de continuo, para que no entren en tentacin". Pero Jess reconoce que ellos han estado bajo mucha presin, y que es hora avanzada, y por eso dice: "El espritu, por supuesto, est pronto, pero la carne es dbil".

Jess entonces se aleja por segunda vez y pide a Dios que remueva de l "esta copa", es decir, lo que Jehov le ha asignado que haga, o Su voluntad para l. Cuando regresa, halla de nuevo a los tres durmiendo, cuando deberan haber estado orando para no entrar en tentacin. Cuando Jess les habla, ellos no saben qu contestarle.

Finalmente, por tercera vez, Jess se aparta como a un tiro de piedra, y arrodillado, con clamores fuertes y lgrimas, ora: "Padre, si deseas, remueve de m esta copa". Jess siente dolores profundos, intensos, debido al oprobio que su muerte como un criminal traer al nombre de su Padre. Para Jess es casi insoportable la acusacin de que es blasfemador... uno que maldice a Dios!

Pero Jess sigue orando: "No lo que yo quiero, sino lo que t quieres". Obedientemente, Jess somete su voluntad a la de Dios. Ahora se le aparece un ngel del cielo y lo fortalece con palabras alentadoras. Quizs el ngel le dice a Jess que tiene la aprobacin de su Padre.

Sin embargo, qu carga pesada lleva Jess! Su propia vida eterna y la de toda la raza humana est en la balanza. La tensin emocional es enorme. Por eso Jess sigue orando ms encarecidamente, y su sudor llega a ser como gotas de sangre al caer al suelo. "Aunque este es un fenmeno muy raro -seala la revista de la Asociacin Mdica Estadounidense <i>The Journal of the American Medical Association</i>-, puede haber sudor como sangre [...] en situaciones de muy intensa emocin."

Despus Jess regresa por tercera vez a donde estn sus apstoles, y de nuevo los halla durmiendo. Estn agotados de puro desconsuelo. "En una ocasin como esta ustedes duermen y descansan!" exclama l. "Basta! Ha llegado la hora! Miren! El Hijo del hombre es traicionado en manos de pecadores. Levntense, vmonos. Miren! El que me traiciona se ha acercado."

Mientras Jess todava habla, Judas Iscariote se acerca con una gran muchedumbre que lleva antorchas, lmparas y armas. <b>(Mateo 26:30, 36-47; 16:21-23; Marcos 14:26, 32-43; Lucas 22:39-47; Juan 18:1-3; Hebreos 5:7.)</b>

 Despus que dejan el aposento superior, adnde lleva Jess a los apstoles, y qu hace all?

 Mientras Jess ora, qu hacen los apstoles?

 Por qu est en agona Jess, y qu le pide a Dios?

 Qu indica el que el sudor de Jess sea como gotas de sangre?





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<new>Captulo 118
<b>Traicin y arresto</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

HA PASADO ya la medianoche cuando Judas dirige al jardn de Getseman una gran muchedumbre de soldados, sacerdotes principales, fariseos y otras personas. Los sacerdotes han concordado en pagar a Judas 30 piezas de plata para que les entregue a Jess.

Parece que antes, al ser despedido de la cena pascual, Judas fue directamente a donde los sacerdotes principales. Estos se apresuraron a reunir a sus propios oficiales, as como a una banda de soldados. Probablemente Judas los llev primero al lugar donde Jess y sus apstoles haban celebrado la Pascua. Al ver que haban salido de all, aquel gran grupo de personas que llevaban armas y lmparas y antorchas sali con Judas de Jerusaln y cruz el valle de Cedrn.

Mientras Judas encabeza al grupo en subida por el monte de los Olivos, est seguro de que sabe dnde hallar a Jess. Durante la semana pasada, mientras Jess y los apstoles transitaban en una direccin o la otra entre Betania y Jerusaln, con frecuencia se detenan en el jardn de Getseman para descansar y conversar. Pero ahora, cuando puede ser que Jess est oculto en la oscuridad bajo los olivos, cmo lo identificarn los soldados? Pudiera ser que estos no lo hubieran visto antes. Por lo tanto, Judas suministra una seal: "Al que bese, ese es; detnganlo y llvenselo con seguridad".

Judas lleva a la gran muchedumbre al jardn, ve a Jess con sus apstoles y pasa directamente a l. "Buenos das, Rab!", dice, y lo besa muy tiernamente.

"Amigo, con qu propsito ests presente?", replica Jess. Entonces, contestando su propia pregunta, dice: "Judas, con un beso traicionas al Hijo del hombre?". Pero basta con eso en cuanto al que lo traiciona! Jess da un paso adelante y queda iluminado por la luz de las antorchas y lmparas ardientes, y pregunta: "A quin buscan?".

"A Jess el Nazareno", le responden.

"Soy yo", contesta Jess, de pie valerosamente ante todos ellos. Sorprendidos por su denuedo, y no sabiendo qu esperar, los hombres retroceden y caen al suelo.

"Les dije que soy yo -contina Jess serenamente-. Por lo tanto, si es a m a quien buscan, dejen ir a estos." Poco antes, en el cuarto superior, Jess haba dicho a su Padre en oracin que l haba guardado a sus apstoles fieles y ninguno de ellos se haba perdido "sino el hijo de destruccin". Por eso, para que su palabra se cumpla, pide que se deje ir a sus seguidores.

Mientras los soldados recobran su compostura, se ponen de pie y empiezan a atar a Jess, los apstoles se dan cuenta de lo que va a suceder. "Seor, herimos con la espada?", preguntan. Antes de que Jess conteste, Pedro, usando una de las dos espadas que los apstoles han trado, ataca a Malco, esclavo del sumo sacerdote. El golpe de Pedro no da en la cabeza del esclavo, pero le corta la oreja derecha.

"Hasta esto dejen que llegue", dice Jess, interviniendo. Tocando la oreja de Malco, sana la herida. Entonces da una leccin importante, al mandar a Pedro: "Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman la espada perecern por la espada. O crees que no puedo apelar a mi Padre para que me suministre en este momento ms de doce legiones de ngeles?".

Jess est dispuesto a someterse al arresto, porque, como explica: "Cmo se cumpliran las Escrituras en el sentido de que tiene que suceder de esta manera?". Y aade: "La copa que el Padre me ha dado, no la he de beber?". Est completamente de acuerdo con la voluntad de Dios para l!

Entonces Jess habla a la muchedumbre. "Han salido con espadas y garrotes como contra un salteador para arrestarme?", pregunta. "Da tras da me sentaba en el templo, enseando, y sin embargo ustedes no me detuvieron. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las escrituras de los profetas."

Entonces el grupo de soldados y el comandante militar y los oficiales de los judos se apoderan de Jess y lo atan. Al ver esto, los apstoles abandonan a Jess y huyen. Sin embargo, un joven -quizs es el discpulo Marcos- se queda entre la muchedumbre. Puede que l estuviera en el hogar donde Jess celebr la Pascua y despus siguiera a la muchedumbre desde all. Pero ahora lo reconocen, y tratan de apoderarse de l. No obstante, l deja atrs su prenda de vestir de lino y escapa ligeramente vestido. <b>(Mateo 26:47-56; Marcos 14:43-52; Lucas 22:47-53; Juan 17:12; 18:3-12.)</b>

 Por qu est seguro Judas de que hallar a Jess en el jardn de Getseman?

 Cmo manifiesta Jess inters por sus apstoles?

 Qu hace Pedro en defensa de Jess, pero qu le dice Jess sobre lo que hace?

 Cmo revela Jess que est completamente de acuerdo con la voluntad de Dios para l?

 Cuando los apstoles abandonan a Jess, quin queda all, y qu le sucede a l?





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<new>Captulo 119
<b>Llevado a Ans y despus a Caifs</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

ATADO como un delincuente comn, Jess es llevado a donde Ans, un hombre de influencia que en otro tiempo fue sumo sacerdote. Ans era sumo sacerdote cuando Jess, como jovencito de 12 aos de edad, dej sorprendidos a los maestros rabnicos del templo. Despus, varios hijos de Ans fueron sumos sacerdotes, y ahora su yerno Caifs ocupa ese puesto.

Puede que se haya llevado primero a Jess a la casa de Ans debido a la prominencia que por mucho tiempo ha tenido aquel sacerdote principal en la vida religiosa juda. El que se lleve a Jess a ver a Ans da tiempo para que Caifs, el sumo sacerdote, convoque al Sanedrn, el tribunal supremo judo de 71 miembros, y tambin para reunir testigos falsos.

El sacerdote principal Ans ahora interroga a Jess en cuanto a sus discpulos y su enseanza. Sin embargo, Jess contesta: "Yo he hablado pblicamente al mundo. Siempre ense en una sinagoga y en el templo, donde concurren todos los judos; y no habl nada en secreto. Por qu me interrogas? Interroga a los que han odo lo que les habl. Mira! Estos saben lo que dije".

Al or esto, uno de los oficiales que est cerca de Jess le da una bofetada y dice: "As contestas al sacerdote principal?".

"Si habl mal -contesta Jess-, da testimonio respecto al mal; pero si bien, por qu me pegas?" Despus de este intercambio de palabras, Ans enva a Jess atado a Caifs.

Para este tiempo todos los sacerdotes principales y los ancianos y los escribas, s, todo el Sanedrn, estn empezando a reunirse. Parece que se renen en el hogar de Caifs. El celebrar un juicio como aquel en la noche de una Pascua es una violacin clara de la ley juda. Pero esto no impide que los lderes religiosos sigan adelante con su inicuo propsito.

Semanas antes, cuando Jess haba resucitado a Lzaro, los miembros del Sanedrn ya haban resuelto entre s darle muerte. Y hace solo dos das, el mircoles, las autoridades religiosas haban consultado entre s para apoderarse de Jess mediante alguna treta para matarlo. Imagnese, en verdad lo haban condenado antes de haberlo sometido a juicio!

Ahora se hacen esfuerzos para hallar testigos que suministren pruebas falsas para preparar un caso contra Jess. Sin embargo, no pueden hallar testigos que concuerden en su testimonio. Con el tiempo, dos se presentan y aseguran: "Nosotros le omos decir: 'Yo derribar este templo que fue hecho de manos y en tres das edificar otro, no hecho de manos'".

"No respondes nada?", pregunta Caifs. "Qu es lo que estos testifican contra ti?" Pero Jess no contesta. Hasta con relacin a esta acusacin falsa, para humillacin del Sanedrn, los testigos no pueden hacer que sus relatos concuerden. Por eso el sumo sacerdote decide emplear una tctica diferente.

Caifs sabe cunto se irritan los judos cuando alguien afirma que es el mismsimo Hijo de Dios. En dos ocasiones anteriores los judos se haban apresurado a tildar a Jess de blasfemador que mereca la muerte, y una vez se imaginaron, errneamente, que l afirmaba que era igual a Dios. Arteramente, Caifs ahora exige que se le responda a esto: "Por el Dios vivo te pongo bajo juramento de que nos digas si t eres el Cristo el Hijo de Dios!".

Prescindiendo de lo que los judos piensen, Jess realmente es el Hijo de Dios. Y el que l guardara silencio podra interpretarse como que negaba que fuera el Cristo. Por eso, valerosamente Jess contesta: "Lo soy; y ustedes vern al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder y viniendo con las nubes del cielo".

Al or esto, Caifs, con ademn dramtico, se rasga las prendas de vestir exteriores y exclama: "Ha blasfemado! Qu ms necesidad tenemos de testigos? Miren! Ahora han odo la blasfemia. Qu opinan?".

"Expuesto est a muerte", proclama el Sanedrn. Entonces empiezan a burlarse de l, y dicen muchas cosas en blasfemia contra l. Lo abofetean y le escupen en la cara. Otros le cubren todo el rostro y le dan puetazos y dicen con sarcasmo: "Profetzanos, Cristo. Quin es el que te hiri?". Este comportamiento abusivo e ilegal ocurre durante el juicio nocturno. <b>(Mateo 26:57-68; 26:3, 4; Marcos 14:53-65; Lucas 22:54, 63-65; Juan 18:13-24; 11:45-53; 10:31-39; 5:16-18.)</b>

 Adnde llevan primero a Jess, y qu le sucede all?

 Adnde llevan despus a Jess, y con qu propsito?

 Cmo se le hace posible a Caifs conseguir que el Sanedrn proclame que Jess merece la muerte?

 Qu comportamiento abusivo e ilegal ocurre durante el juicio?





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<new>Captulo 120
<b>Negado en el patio</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

TRAS de abandonar a Jess en el jardn de Getseman y escapar atemorizados junto con los dems apstoles, Pedro y Juan dejan de huir. Quizs alcanzan a Jess mientras sus captores lo llevan al hogar de Ans. Cuando Ans lo enva al sumo sacerdote Caifs, Pedro y Juan van siguiendo de lejos, aparentemente divididos entre el temer por su propia vida y su profunda preocupacin por lo que pueda ocurrirle a su Amo.

Al llegar a la espaciosa casa de Caifs, Juan consigue entrar en el patio por ser conocido del sumo sacerdote. Sin embargo, Pedro queda de pie afuera, a la puerta. Pero pronto Juan regresa y habla a la portera, una sirvienta, y se le permite a Pedro entrar.

Para ahora hace fro, y los servidores de la casa y los oficiales del sumo sacerdote han encendido un fuego de carbn. Pedro va a calentarse con ellos mientras espera el resultado del juicio de Jess. All, a la luz de la brillante lumbre, la portera que haba dejado entrar a Pedro puede verlo mejor. Exclama: "T, tambin, estabas con Jess el galileo!".

Molesto porque se le ha identificado, Pedro niega ante todos ellos haber conocido alguna vez a Jess. "Ni lo conozco, ni entiendo lo que dices", alega.

Entonces Pedro sale al portal. En aquel lugar otra muchacha lo observa y tambin dice a los que estn de pie all: "Este hombre estaba con Jess el Nazareno". Una vez ms Pedro lo niega, y jura: "No conozco al hombre!".

Pedro permanece en el patio y procura no llamar la atencin de nadie. Puede que sea entonces cuando le causa sobresalto el or a un gallo cantar en la oscuridad temprano por la maana. Mientras tanto, el juicio de Jess -que evidentemente se efecta en una parte de la casa que queda sobre el patio- adelanta. Quizs Pedro y otros que esperan abajo ven entrar y salir a los diversos testigos a quienes se llama para que se expresen.

Ha pasado como una hora desde la ltima ocasin en que se identific a Pedro como asociado de Jess. Ahora varios de los que estn de pie all se acercan a Pedro y dicen: "Ciertamente t tambin eres uno de ellos, porque, de hecho, tu dialecto te denuncia". En el grupo hay un pariente de Malco, a quien Pedro cort la oreja. "Yo te vi en el huerto con l, no es verdad?", dice este.

"No conozco al hombre!", afirma vehementemente Pedro. De hecho, trata de convencerlos de que todos estn equivocados mediante maldecir y jurar en cuanto al asunto, lo que equivale a invocar el mal sobre s mismo si no est diciendo la verdad.

Precisamente cuando Pedro niega a Jess por tercera vez, un gallo canta. Y en ese momento, Jess -quien parece que ha salido a un balcn sobre el patio- se vuelve y lo mira. Pedro inmediatamente recuerda lo que Jess haba dicho solo unas cuantas horas antes en el cuarto superior: "Antes que un gallo cante dos veces, me repudiars tres veces". Aplastado por la gravedad de su pecado, Pedro sale de all y llora amargamente.

Cmo pudo ocurrir esto? Cmo, despus de haber estado tan seguro de su fortaleza espiritual, pudo Pedro negar a su Amo tres veces a cortos intervalos? Parece que las circunstancias toman desprevenido a Pedro. Hay un torcimiento de la verdad, y ciertas personas describen a Jess como un vil criminal. Se est haciendo que lo correcto parezca incorrecto y que el inocente parezca culpable. Las presiones de la ocasin llevan a Pedro a perder el equilibrio. De repente queda trastornado su sentido de lo que es propio en la lealtad; para tristeza suya, el temor al hombre lo paraliza. Que nunca nos suceda eso a nosotros! <b>(Mateo 26:57, 58, 69-75; Marcos 14:30, 53, 54, 66-72; Lucas 22:54-62; Juan 18:15-18, 25-27.)</b>

 Cmo logran entrar Pedro y Juan en el patio del sumo sacerdote?

 Mientras Pedro y Juan estn en el patio, qu sucede en la casa?

 Cuntas veces canta un gallo, y cuntas veces niega Pedro que conoce a Cristo?

 Qu significa el que Pedro maldiga y jure?

 Qu impulsa a Pedro a negar que conoce a Jess?





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<new>Captulo 121
<b>Ante el Sanedrn; luego ante Pilato</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

LA NOCHE va pasando. Pedro ha negado por tercera vez a Jess, y los miembros del Sanedrn, concluido su juicio falso, se han dispersado. Sin embargo, tan pronto como amanece el viernes por la maana se renen de nuevo, esta vez en su sala del Sanedrn. Parece que hacen esto para dar apariencia legal al juicio nocturno. Cuando tienen a Jess ante s, dicen, como dijeron durante la noche: "Si eres el Cristo, dnoslo".

"Aunque se lo dijera, de ningn modo lo creeran -contesta Jess-. Adems, si los interrogara, de ningn modo contestaran." Con todo, Jess se identifica valerosamente cuando dice: "Desde ahora en adelante el Hijo del hombre estar sentado a la poderosa diestra de Dios".

"Eres t, por lo tanto, el Hijo de Dios?", quieren saber todos.

"Ustedes mismos dicen que lo soy", contesta Jess.

Para estos hombres resueltos a asesinarlo, esa respuesta basta. La consideran una blasfemia. "Por qu necesitamos ms testimonio?", preguntan. "Pues nosotros mismos lo hemos odo de su propia boca." Entonces atan a Jess, se lo llevan y lo entregan al gobernador romano, Poncio Pilato.

Judas, el que traicion a Jess, ha estado observando el proceso. Cuando ve que Jess ha sido condenado, siente remordimiento. Por eso va a los sacerdotes principales y a los ancianos para devolver las 30 piezas de plata, y explica: "Pequ cuando traicion sangre justa".

"Qu nos importa? T tienes que atender a eso!", le contestan despiadadamente. De modo que Judas tira las piezas de plata en el templo y va y trata de ahorcarse. Pero parece que la rama a la que Judas ata la soga se quiebra, y su cuerpo cae y se revienta en las rocas abajo.

Los sacerdotes principales no estn seguros de qu hacer con las piezas de plata. "No es lcito echarlas en la tesorera sagrada -concluyen-, porque son el precio de sangre." As que, despus de consultar entre s, compran con el dinero el campo del alfarero para sepultar a los extraos. Por eso ese campo llega a conocerse como "Campo de Sangre".

Todava es temprano por la maana cuando llevan a Jess al palacio del gobernador. Pero los judos que lo acompaan rehsan entrar all porque creen que tal intimidad con los gentiles los contamina. As que, para complacerlos, Pilato sale a ellos. "Qu acusacin traen contra este hombre?", pregunta.

"Si este hombre no fuera delincuente, no te lo habramos entregado", contestan.

Pilato no quiere implicarse en este asunto, y por eso responde: "Tmenlo ustedes mismos y jzguenlo segn su ley".

Los judos revelan sus fines de asesinato, pues afirman: "A nosotros no nos es lcito matar a nadie". En efecto, el que ellos mataran a Jess durante la fiesta de la Pascua podra causar un motn, pues muchos tienen en gran estima a Jess. Pero si logran que los romanos lo ejecuten por alguna acusacin de ndole poltica, eso tender a absolverlos de responsabilidad ante el pueblo.

Por eso los lderes religiosos, sin mencionar el juicio anterior en que han condenado a Jess por blasfemia, ahora inventan cargos diferentes contra l. Presentan la siguiente acusacin de tres partes: "A este hombre lo hallamos [1] subvirtiendo a nuestra nacin, y [2] prohibiendo pagar impuestos a Csar, y [3] diciendo que l mismo es Cristo, un rey".

La acusacin que preocupa a Pilato es la de que Jess afirme ser rey. De modo que Pilato entra de nuevo en el palacio y llama a Jess y le pregunta: "Eres t el rey de los judos?". En otras palabras, has violado la ley declarndote rey en oposicin a Csar?

Jess quiere saber cunto ha odo Pilato acerca de l, y por eso pregunta: "Es por ti mismo que dices esto, o te hablaron otros acerca de m?".

Pilato afirma que no sabe nada de l, y manifiesta inters en averiguar los hechos. "Yo no soy judo, verdad?", responde. "Tu propia nacin y los sacerdotes principales te entregaron a m. Qu hiciste?"

Jess de ninguna manera trata de evadir la cuestin, que se relaciona con la gobernacin real. Sin duda, la respuesta que Jess da ahora sorprende a Pilato. <b>(Lucas 22:66-23:3; Mateo 27:1-11; Marcos 15:1; Juan 18:28-35; Hechos 1:16-20.)</b>

 Por qu se rene de nuevo el Sanedrn por la maana?

 Cmo muere Judas, y qu se hace con las 30 piezas de plata?

 En vez de matarlo ellos mismos, por qu quieren los judos que los romanos maten a Jess?

 De qu acusan a Jess los judos?





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<new>Captulo 122
<b>De Pilato a Herodes, y de vuelta a Pilato</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

AUNQUE Jess no trata de ocultar de Pilato que es rey, explica que su Reino no le presenta ninguna amenaza a Roma. "Mi reino no es parte de este mundo -dice Jess-. Si mi reino fuera parte de este mundo, mis servidores habran peleado para que yo no fuera entregado a los judos. Pero, como es el caso, mi reino no es de esta fuente." As Jess admite tres veces que tiene un Reino, aunque no es de fuente terrestre.

Sin embargo, Pilato sigue presionndolo: "Bueno, pues, eres t rey?". Es decir, eres rey aunque tu Reino no sea parte de este mundo?

Jess le hace saber a Pilato que ha llegado a la conclusin correcta, pues contesta: "T mismo dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio acerca de la verdad. Todo el que est de parte de la verdad escucha mi voz".

S, el propsito mismo de la existencia de Jess en la Tierra es dar testimonio acerca de "la verdad", especficamente la verdad acerca de su Reino. Jess est dispuesto a ser fiel a esa verdad aunque le cueste la vida. Aunque Pilato pregunta: "Qu es la verdad?", no espera ms explicacin. Ha odo suficiente para rendir juicio.

Pilato regresa a la muchedumbre que espera fuera del palacio. Evidentemente con Jess a su lado, dice a los sacerdotes principales y a sus acompaantes: "No hallo ningn delito en este hombre".

Encolerizados por la decisin, las muchedumbres empiezan a insistir: "Alborota al pueblo enseando por toda Judea, s, comenzando desde Galilea hasta aqu".

El fanatismo irracional de los judos tiene que asombrar a Pilato. Por eso, mientras los sacerdotes principales y los ancianos siguen gritando, Pilato se vuelve hacia Jess y pregunta: "No oyes cuntas cosas testifican contra ti?". Con todo, Jess no trata de contestar. La tranquilidad que despliega frente a las absurdas acusaciones maravilla a Pilato.

Cuando Pilato se entera de que Jess es galileo, ve la oportunidad de librarse de llevar responsabilidad por l. El gobernante de Galilea, Herodes Antipas (hijo de Herodes el Grande), est en Jerusaln para la Pascua, de modo que Pilato hace que lleven ante l a Jess. Algn tiempo atrs Herodes Antipas haba ordenado la decapitacin de Juan el Bautizante, y despus Herodes se haba asustado al or acerca de las obras milagrosas que ejecutaba Jess, pues tema que Jess fuera en realidad Juan levantado de entre los muertos.

Ahora Herodes se regocija mucho ante la posibilidad de ver a Jess. Esto no se debe a que se interese en el bienestar de Jess ni a que realmente quiera saber si lo que se dice contra l es cierto o no. Lo que sucede es que sencillamente tiene curiosidad y espera ver a Jess ejecutar algn milagro.

Sin embargo, Jess rehsa satisfacer la curiosidad de Herodes. De hecho, cuando Herodes lo interroga Jess no dice ni una sola palabra. Frustrados, Herodes y los soldados de su guardia se burlan de Jess. Lo visten con una prenda vistosa y se mofan de l. Entonces lo devuelven a Pilato. El resultado de esto es que Herodes y Pilato, que antes eran enemigos, se hacen buenos amigos.

Cuando Jess vuelve, Pilato convoca a los sacerdotes principales, a los gobernantes judos y al pueblo, y les dice: "Ustedes me trajeron a este hombre como amotinador del pueblo, y, miren!, lo examin delante de ustedes, pero no hall en este hombre base alguna para las acusaciones que hacen contra l. De hecho, ni Herodes tampoco, porque nos lo devolvi; y, miren!, nada que merezca la muerte ha sido cometido por l. Por tanto, lo castigar y lo pondr en libertad".

As, dos veces Pilato ha declarado inocente a Jess. Tiene muchos deseos de ponerlo en libertad, pues se da cuenta de que los sacerdotes lo han entregado solo por envidia. Mientras Pilato sigue tratando de poner en libertad a Jess, recibe un motivo de ms peso an para hacerlo. Mientras est sentado en el tribunal, su esposa le enva un mensaje en que le dice con instancia: "No tengas nada que ver con ese hombre justo, porque sufr mucho hoy en un sueo [evidentemente de origen divino] a causa de l".

Pero cmo puede Pilato poner en libertad a este hombre inocente, como sabe que debe hacerlo? <b>(Juan 18:36-38; Lucas 23:4-16; Mateo 27:12-14, 18, 19; 14:1, 2; Marcos 15:2-5.)</b>

 Cmo contesta Jess la pregunta respecto a que sea rey?

 Qu es "la verdad" acerca de la cual Jess dio testimonio durante su vida terrestre?

 Qu juicio emite Pilato, cmo responde el pueblo, y qu hace Pilato con Jess?

 Quin es Herodes Antipas, por qu se regocija mucho de ver a Jess, y qu hace con l?

 Por qu tiene Pilato tantos deseos de poner en libertad a Jess?





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<new>Captulo 123
<b>"Miren! El hombre!"</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

IMPRESIONADO por la conducta de Jess, y reconociendo que es inocente, Pilato busca otra manera de ponerlo en libertad. "Ustedes tienen por costumbre -dice a las muchedumbres- que les ponga en libertad a un hombre en la pascua."

Puesto que Barrabs, un asesino notorio, tambin est en prisin, Pilato pregunta: "A cul quieren que les ponga en libertad?: a Barrabs, o a Jess, el llamado Cristo?".

El pueblo, persuadido y excitado por los sacerdotes principales, pide que ponga en libertad a Barrabs, pero que se d muerte a Jess. Pilato no se da por vencido, y pregunta de nuevo: "A cul de los dos quieren que les ponga en libertad?".

"A Barrabs", gritan.

"Entonces, qu har con Jess, el llamado Cristo?", pregunta Pilato desalentado.

Con un clamor ensordecedor, contestan: "Al madero con l!". "Al madero! Al madero con l!"

Porque sabe que exigen la muerte de un inocente, Pilato suplica: "Pues, qu mal ha hecho este hombre? Yo no he hallado en l nada que merezca la muerte; por lo tanto lo castigar y lo pondr en libertad".

A pesar de los esfuerzos de Pilato, la muchedumbre encolerizada, incitada por sus lderes religiosos, sigue gritando: "Al madero con l!". Agitada hasta el frenes por los sacerdotes, la muchedumbre quiere ver sangre. Imagnese: solo cinco das atrs algunas de aquellas personas probablemente estuvieron entre las que acogieron como Rey a Jess en Jerusaln! Mientras tanto, los discpulos de Jess, si estn presentes, permanecen en silencio y sin atraerse atencin.

Cuando Pilato ve que no logra nada con sus splicas, y que ms bien se levanta un alboroto, se lava las manos con agua delante de la muchedumbre y dice: "Soy inocente de la sangre de este hombre. Ustedes mismos tienen que atender a ello". Al or aquello, la gente responde: "Venga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos".

Por eso, segn lo que exigen, y con ms deseo de complacer a la muchedumbre que de hacer lo que sabe que es correcto, Pilato pone en libertad a Barrabs. Toma a Jess y hace que le quiten la ropa y lo azoten. No se trata de una flagelacin ordinaria. Una revista de la Asociacin Mdica Estadounidense, <i>The Journal of the American Medical Association</i> describe as la prctica romana de azotar:

"Por lo general el instrumento que se usaba era un ltigo corto (flagelo) con varias tiras de cuero sueltas o trenzadas, de largo diferente, que tenan atadas a intervalos bolitas de hierro o pedazos afilados de hueso de oveja. [...] Cuando los soldados romanos azotaban vigorosamente vez tras vez la espalda de la vctima, las bolas de hierro causaban contusiones profundas, y las tiras de cuero con huesos de oveja cortaban la piel y los tejidos subcutneos. Entonces, a medida que se segua azotando a la vctima, las heridas llegaban hasta los msculos esquelticos subyacentes y producan tiras temblorosas de carne que sangraba".

Despus de esta tortura llevan a Jess al palacio del gobernador, y se convoca a todo el grupo de los soldados. All los soldados siguen insultndolo mediante entretejer una corona de espinas y ajustrsela con fuerza en la cabeza. Le ponen una caa en la mano derecha y lo visten con una prenda de vestir de prpura, como la usada por la realeza. Entonces se burlan de l y dicen: "Buenos das, rey de los judos!". Adems, escupen contra l y le dan bofetadas. Le quitan la gruesa caa que le han puesto en la mano y la usan para pegarle en la cabeza, lo cual hunde ms an en su cuero cabelludo los espinos afilados de su humillante "corona".

La extraordinaria dignidad y fortaleza de Jess ante aquel maltrato impresiona tanto a Pilato que una vez ms trata de ponerlo en libertad. Dice a las muchedumbres: "Vean! Se lo traigo fuera para que sepan que no hallo en l ninguna falta". Puede que l piense que se les ablandar el corazn al ver la condicin de Jess despus de la tortura. Mientras Jess est de pie ante la chusma despiadada, coronado de espinas, teniendo sobre s la prenda de vestir exterior de prpura y con el rostro adolorido ensangrentado, Pilato proclama: "Miren! El hombre!".

Aunque herido y golpeado, aqu est de pie el personaje ms sobresaliente de toda la historia, ciertamente el hombre ms grande de todos los tiempos! S, Jess muestra una dignidad y serenidad que revela una grandeza que hasta Pilato se ve obligado a reconocer, pues parece que sus palabras reflejan una mezcla de respeto y lstima. <b>(Juan 18:39-19:5; Mateo 27:15-17, 20-30; Marcos 15:6-19; Lucas 23:18-25.)</b>

 Cmo intenta Pilato poner en libertad a Jess?

 Cmo trata Pilato de librarse de responsabilidad? 

 Qu implica el ser azotado?

 Cmo se burlan de Jess despus de azotarlo?

 Cmo trata de nuevo Pilato de poner en libertad a Jess?





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<new>Captulo 124
<b>Lo entregan y se lo llevan</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CUANDO Pilato, conmovido por la apacible dignidad que manifiesta Jess despus de haber sido torturado, de nuevo trata de ponerlo en libertad, los sacerdotes principales se enfurecen ms. Estn resueltos a no permitir que nada les impida realizar su propsito inicuo. Por eso gritan de nuevo: "Al madero con l!  Al madero con l!".

Pilato, disgustado, les responde: "Tmenlo ustedes mismos y fjenlo en el madero". (Contrario a lo que haban afirmado antes, puede ser que los judos tengan autoridad para ejecutar a los que hayan cometido delitos religiosos de suficiente gravedad.) Entonces, por lo menos por quinta vez, Pilato declara inocente a Jess al decir: "Yo no hallo en l falta alguna".

Al ver que los cargos polticos que han presentado les fallan, los judos recurren a la acusacin religiosa de blasfemia que haban presentado contra Jess solo unas horas antes en el juicio ante el Sanedrn. "Nosotros tenemos una ley -dicen-, y segn la ley debe morir, porque se hizo hijo de Dios."

Esta acusacin es nueva para Pilato, y le causa mayor temor. Para este tiempo l se ha dado cuenta de que Jess no es un hombre ordinario, como se lo han indicado el sueo de su esposa y el sobresaliente vigor de la personalidad de Jess. Pero "hijo de Dios"? Pilato sabe que Jess es de Galilea. Sin embargo, habr alguna posibilidad de que haya vivido antes? De nuevo Pilato lleva consigo a Jess al palacio y le pregunta: "De dnde eres t?".

Jess no responde. Antes le haba dicho a Pilato que era rey, pero que su Reino no era parte de este mundo. Ahora no tendra propsito til el que diera ms explicacin. Sin embargo, el que Jess se niegue a responderle ofende el orgullo de Pilato, y este estalla en clera contra Jess con las palabras: "A m no me hablas? No sabes que tengo autoridad para ponerte en libertad y tengo autoridad para fijarte en un madero?".

Respetuosamente, Jess responde: "No tendras autoridad alguna contra m a menos que te hubiera sido concedida de arriba". Se refiere al hecho de que Dios concede autoridad a los gobernantes humanos para que administren los asuntos terrestres. Jess aade: "Por eso, el hombre que me entreg a ti tiene mayor pecado". S, el sumo sacerdote Caifs y sus cmplices, y Judas Iscariote, tienen mayor responsabilidad que Pilato por el trato injusto que se da a Jess.

Impresionado ms an por Jess, y con temor de que en realidad Jess tenga origen divino, Pilato reanuda sus esfuerzos por ponerlo en libertad. Sin embargo, los judos rechazan lo que hace Pilato. Repiten su acusacin poltica, y con astucia presentan una amenaza: "Si pones en libertad a este, no eres amigo de Csar. Todo el que se hace rey habla contra Csar".

A pesar de las posibles malas consecuencias, Pilato lleva afuera de nuevo a Jess. "Miren! Su rey!", es el llamamiento que hace una vez ms.

"Qutalo! Qutalo! Al madero con l!", es la respuesta que le dan.

"A su rey fijo en un madero?", pregunta Pilato desesperado.

A los judos les ha irritado estar bajo la gobernacin de los romanos. S, detestan la dominacin romana! No obstante, hipcritamente los sacerdotes principales dicen: "No tenemos ms rey que Csar".

Temiendo perder su puesto y su reputacin polticos, Pilato al fin sucumbe a las exigencias incesantes de los judos. Les entrega a Jess. Los soldados le quitan a Jess el manto prpura y le ponen las prendas de vestir exteriores. Mientras llevan a Jess para ejecutarlo en el madero, hacen que l cargue su propio madero de tormento.

Ha adelantado ya bastante la maana del viernes 14 de Nisn; puede que sea casi el medioda. Jess ha estado despierto desde temprano el jueves por la maana, y ha sufrido, una tras otra, experiencias angustiosas. Se entiende, pues, por qu le fallan las fuerzas pronto bajo el peso del madero. Entonces se hace que un transente, cierto Simn de Cirene, de frica, cargue el madero por l. Mientras siguen, muchas personas vienen tras ellos, entre ellas unas mujeres que se golpean en desconsuelo y plaen por Jess.

Volvindose hacia las mujeres, Jess dice: "Hijas de Jerusaln, dejen de llorar por m. Al contrario, lloren por ustedes mismas y por sus hijos; porque, miren!, vienen das en que se dir: 'Felices son las estriles, y las matrices que no dieron a luz y los pechos que no dieron de mamar!'. [...] Porque si hacen estas cosas cuando el rbol est hmedo, qu ocurrir cuando est marchito?".

Jess alude aqu al rbol de la nacin juda, que todava tiene un poco de humedad de vida porque Jess est entre ellos y porque existe un resto que cree en l. Pero cuando estos sean sacados de la nacin, solo quedar un rbol espiritualmente muerto, s, una organizacin nacional marchita. Ay, cunta causa para llanto habr cuando los ejrcitos romanos, como ejecutores utilizados por Dios, devasten a la nacin juda! <b>(Juan 19:6-17; 18:31; Lucas 23:24-31; Mateo 27:31, 32; Marcos 15:20, 21.)</b>

 Cuando los cargos polticos no dan resultados, qu acusacin hacen los lderes religiosos contra Jess?

 Por qu aumenta el temor de Pilato?

 Quines tienen mayor pecado por lo que le sucede a Jess?

 Finalmente, cmo logran los sacerdotes que Pilato les entregue a Jess para que sea ejecutado?

 Qu dice Jess a las mujeres que lloran por l, y qu significa el que l diga que el rbol est "hmedo" y luego "marchito"?





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<new>Captulo 125
<b>Agona en el madero</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

DOS salteadores son llevados con Jess a la ejecucin. La procesin se detiene no muy lejos de la ciudad, en un lugar llamado <i>Glgotha</i> o Lugar del Crneo.

Les quitan a los prisioneros sus prendas de vestir. Entonces les proveen vino drogado con mirra. Parece que las mujeres de Jerusaln lo preparan, y los romanos no niegan a los que son colgados en maderos esta bebida que embota los sentidos al dolor. Sin embargo, cuando Jess lo prueba, rehsa tomarlo. Por qu? Obviamente Jess quiere estar en pleno dominio de sus facultades durante esta prueba suprema que se impone a su fe.

Ahora extienden a Jess sobre el madero, con las manos por encima de la cabeza. Entonces, a martillazos, los soldados introducen grandes clavos en las manos y los pies de Jess. l se retuerce de dolor cuando los clavos atraviesan carne y ligamentos. Cuando levantan el madero, el dolor es insoportable, pues el peso del cuerpo desgarra las heridas causadas por los clavos. Pero en vez de amenazar a los soldados romanos, Jess ora por ellos diciendo: "Padre, perdnalos, porque no saben lo que hacen".

Pilato manda poner sobre el madero un letrero que dice: "Jess el Nazareno el rey de los judos". Parece que escribe esto no solo porque respeta a Jess, sino porque detesta a los sacerdotes judos por haberle obligado a dictar la pena de muerte contra Jess. Para que todos puedan leer el letrero, Pilato hace que se escriba en tres idiomas: en hebreo, en el latn oficial y en el griego comn.

Esto desalienta a los sacerdotes principales, entre ellos Caifs y Ans. Esta proclamacin categrica les daa su hora de triunfo. Por eso se oponen, y dicen: "No escribas: 'El rey de los judos', sino que l dijo: 'Soy rey de los judos'". Pilato, irritado porque se le ha hecho instrumento de los sacerdotes, responde con resuelto desdn: "Lo que he escrito, he escrito".

Los sacerdotes, junto con una muchedumbre grande, se renen ahora en el lugar de la ejecucin, y los sacerdotes contradicen el testimonio del letrero. Vuelven a mencionar el testimonio falso que se haba presentado antes en los juicios ante el Sanedrn. No sorprende, pues, que los que pasan por all empiecen a lanzar insultos y a menear la cabeza en burla, diciendo: "Oh t, supuesto derribador del templo y edificador de l en tres das, slvate! Si eres hijo de Dios, baja del madero de tormento!".

Los sacerdotes principales y sus secuaces religiosos tambin se burlan: "A otros salv; a s mismo no se puede salvar! l es rey de Israel; baje ahora del madero de tormento y creeremos en l. Ha puesto en Dios su confianza; lbrelo l ahora si le quiere, puesto que dijo: 'Soy Hijo de Dios'".

Contagiados por el espritu de la situacin, los soldados tambin se mofan de Jess. Burlndose, le ofrecen vino agrio, al parecer aguantndolo precisamente ante sus labios resecos. Lo desafan, diciendo: "Si t eres el rey de los judos, slvate". Aun los salteadores -colgados uno a la derecha de Jess y el otro a su izquierda- se burlan de l. Imagnese! El hombre ms grande de todos los tiempos, s, la persona que colabor con Jehov Dios en la creacin de todas las cosas, sufre con resolucin todo este insulto!

Los soldados toman las prendas de vestir exteriores de Jess y las dividen en cuatro partes. Echan suertes para ver de quines sern. Sin embargo, la prenda de vestir interior no tiene costura, pues es de calidad superior. Por eso los soldados se dicen unos a otros: "No la rasguemos, sino que por suertes sobre ella decidamos de quin ser". As, sin darse cuenta, cumplen la Escritura que dice: "Repartieron entre s mis prendas de vestir exteriores, y sobre mi vestidura echaron suertes".

Con el tiempo, uno de los salteadores se da cuenta de que Jess en realidad tiene que ser un rey. Por lo tanto, reprende a su compaero con las palabras: "No temes t a Dios de ninguna manera, ahora que ests en el mismo juicio? Y nosotros, en verdad, justamente, porque estamos recibiendo de lleno lo que merecemos por las cosas que hicimos; pero este no ha hecho nada indebido". Entonces se dirige a Jess y le ruega: "Acurdate de m cuando entres en tu reino".

"Verdaderamente te digo hoy -contesta Jess-: Estars conmigo en el Paraso." Esta promesa se cumplir cuando Jess como Rey en los cielos resucite a este malhechor arrepentido a la vida en la Tierra en un Paraso que los sobrevivientes del Armagedn y sus compaeros tendrn el privilegio de cultivar. <b>(Mateo 27:33-44; Marcos 15:22-32; Lucas 23:27, 32-43; Juan 19:17-24.)</b>

 Por qu rehsa Jess beber el vino drogado con mirra?

 Cul parece ser la razn por la cual se cuelga un letrero sobre el madero de Jess, y a qu intercambio de palabras entre Pilato y los sacerdotes principales lleva esto?

 De qu otra manera insultan a Jess mientras est en el madero, y por qu, obviamente, se hace esto?

 Cmo cumple profeca lo que se hace con las prendas de vestir de Jess?

 Qu cambio tiene lugar en uno de los salteadores, y cmo cumplir Jess la peticin de este?





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<new>Captulo 126
<b>"Ciertamente este era Hijo de Dios"</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

JESS no ha estado colgando del madero por mucho tiempo cuando, al medioda, ocurre una oscuridad misteriosa que dura tres horas. No puede ser un eclipse solar, porque estos solo ocurren cuando hay luna nueva, y durante la Pascua hay luna llena. Adems, los eclipses solares solo duran unos minutos. As que la oscuridad es de origen divino! Puede que esto haga vacilar a los que se burlan de Jess, y hasta que dejen de mofarse.

Si este pavoroso fenmeno ocurre antes de que uno de los malhechores corrija a su compaero y pida a Jess que lo recuerde, puede que haya sido un factor en su arrepentimiento. Quizs durante esa oscuridad cuatro mujeres, a saber, la madre de Jess y la hermana de ella, Salom, Mara Magdalena y Mara la madre del apstol Santiago el Menos, se acercan al madero de tormento. Juan, el apstol amado de Jess, est con ellas.

Qu dolor 'atraviesa' el corazn de la madre de Jess cuando ella ve al hijo que amamant y cri colgando all en agona! En cuanto a Jess, l no piensa en su propio dolor, sino en el bienestar de ella. Con gran esfuerzo inclina la cabeza hacia Juan y dice a su madre: "Mujer, ah est tu hijo!". Entonces, inclinando la cabeza hacia Mara, dice a Juan: "Ah est tu madre!".

As Jess encomienda a su muy amado apstol el cuidado de su madre, quien evidentemente es viuda ya. Hace esto porque los dems hijos de Mara todava no han manifestado fe en l. De esta manera da un excelente ejemplo de hacer provisin, no solo para las necesidades fsicas de su madre, sino tambin para sus necesidades espirituales.

Como a las tres de la tarde Jess dice: "Tengo sed". Jess percibe que, por decirlo as, su Padre ha retirado de l Su proteccin para que su integridad sea probada hasta el lmite. Por eso clama con voz fuerte: "Dios mo, Dios mo, por qu me has desamparado?". Al or esto, algunos de los que estn de pie cerca exclaman: "Miren! Llama a Elas". Inmediatamente uno de ellos corre y, colocando una esponja empapada de vino agrio en la punta de una caa de hisopo, le da de beber. Pero otros dicen: "Djenlo! Veamos si Elas viene a bajarlo".

Cuando Jess recibe el vino agrio, clama: "Se ha realizado!". S, l ha hecho todo lo que su Padre lo envi a hacer en la Tierra. Finalmente dice: "Padre, en tus manos encomiendo mi espritu". As Jess encomienda a Dios la fuerza que le ha sostenido la vida y confa en que Dios se la devolver. Entonces inclina la cabeza y muere.

Cuando Jess expira, ocurre un terremoto violento que hiende las masas rocosas. El terremoto es tan vigoroso que abre las tumbas conmemorativas que hay fuera de Jerusaln y echa de estas los cadveres. Transentes que ven los cadveres que quedan expuestos entran en la ciudad e informan lo que han visto.

Adems, al morir Jess la enorme cortina que marca la separacin entre el Santo y el Santsimo en el templo de Dios se rasga en dos, de arriba abajo. Segn informes, esta cortina hermosamente ornamentada mide unos 18 metros (60 pies) de altura y es muy pesada! El asombroso milagro no solo manifiesta la ira de Dios contra los que han matado a Su Hijo, sino que tambin seala que la entrada en el Santsimo, el cielo mismo, se ha hecho posible ahora mediante la muerte de Jess.

Pues bien, la gente se aterra al sentir el terremoto y ver las cosas que suceden. El oficial del ejrcito encargado de la ejecucin da gloria a Dios. "Ciertamente este era Hijo de Dios", proclama. Es probable que l estuviera presente cuando en el juicio de Jess ante Pilato se consider la alegacin de que Jess era Hijo de Dios. Y ahora est convencido de que Jess es el Hijo de Dios, s, de que en verdad es el hombre ms grande de todos los tiempos.

Estos acontecimientos milagrosos tambin sacuden profundamente a otros, que regresan a sus hogares golpendose el pecho como muestra de su intenso dolor y vergenza. Muchas discpulas de Jess que observan el espectculo desde alguna distancia quedan profundamente conmovidas por estos sucesos trascendentales. El apstol Juan tambin est presente. <b>(Mateo 27:45-56; Marcos 15:33-41; Lucas 23: 44-49; 2:34, 35; Juan 19:25-30.)</b>

 Por qu no pueden deberse a un eclipse solar las tres horas de oscuridad?

 Poco antes de morir, qu excelente ejemplo da Jess para los que tienen padres envejecidos?

 Cules son las ltimas cuatro declaraciones de Jess antes de morir?

 Qu logra el terremoto, y qu significa el que la cortina del templo se rasgue en dos?

 Cmo afectan los milagros al oficial del ejrcito encargado de la ejecucin?





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<new>Captulo 127
<b>Enterrado el viernes; una tumba vaca el domingo</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

LA TARDE del viernes casi termina, y el sbado 15 de Nisn va a empezar al ponerse el Sol. El cadver de Jess cuelga inmvil sobre el madero, pero los dos salteadores a su lado todava estn vivos. Al viernes por la tarde se le llama la Preparacin porque entonces el pueblo prepara comidas y termina toda otra tarea urgente que no pueda dejarse hasta despus del sbado.

El sbado que est por empezar no es solo un sbado regular (el sptimo da de la semana), sino tambin un sbado doble o "grande". Se le llama as porque el 15 de Nisn -el primer da de la fiesta de siete das de las Tortas no Fermentadas (que siempre es un sbado o da de descanso, sin importar en qu da de la semana caiga)- cae en el mismo da que el sbado regular.

Segn la Ley divina, no se deben dejar colgando de un madero toda la noche los cadveres. Por eso los judos le piden a Pilato que, para apresurar la muerte de los que estn siendo ejecutados, se les quiebren las piernas. As que los soldados quiebran las piernas de los dos salteadores. Pero puesto que parece que Jess ya est muerto, no se las quiebran a l. Esto cumple lo que estaba escrito: "Ni un hueso de l ser quebrantado".

Sin embargo, para eliminar toda duda en cuanto a que Jess en verdad est muerto, uno de los soldados le punza con una lanza el costado. La lanza le traspasa la regin del corazn, y al instante sale sangre y agua. El apstol Juan, testigo ocular, informa que esto cumple otra escritura: "Mirarn a Aquel a quien traspasaron".

En la ejecucin tambin est presente Jos de la ciudad de Arimatea, miembro estimable del Sanedrn. l rehus votar a favor de la accin injusta del tribunal supremo contra Jess. Jos es en realidad discpulo de Jess, aunque ha temido identificarse como tal. Pero ahora cobra nimo y va a Pilato para pedirle el cuerpo de Jess. Pilato manda llamar al oficial militar encargado, y despus que este confirma que Jess est muerto, Pilato hace que le entreguen el cadver a Jos.

Jos toma el cadver y lo envuelve en lino limpio y fino como preparacin para el entierro. Nicodemo, otro miembro del Sanedrn, ayuda a Jos. Nicodemo tampoco ha confesado su fe en Jess, porque teme perder su puesto. Pero ahora trae un rollo que contiene unos 33 kilogramos (100 libras romanas) de mirra y loes costosos. Envuelven el cuerpo de Jess con vendas que contienen estas especias, como acostumbran los judos preparar los cadveres para el entierro.

Entonces el cadver se coloca en la nueva tumba conmemorativa de Jos, una tumba labrada en la roca en el huerto cercano. Finalmente se cierra la tumba mediante hacer rodar una piedra grande para que cubra la entrada. Para terminar el entierro antes del sbado, se apresura la preparacin del cuerpo. Por eso Mara Magdalena y Mara la madre de Santiago el Menos, que quizs han estado ayudando a efectuar la preparacin, van de prisa a su hogar para preparar ms especias y aceites perfumados. Lo que se proponen es untar ms con estos el cadver de Jess, despus del sbado, para conservarlo por ms tiempo.

El da siguiente, que es el da de descanso (el sbado) semanal, los sacerdotes principales y los fariseos van a donde Pilato y dicen: "Seor, hemos recordado que ese impostor dijo mientras todava estaba vivo: 'Despus de tres das he de ser levantado'. Por lo tanto, manda que se asegure el sepulcro hasta el da tercero, para que nunca vengan sus discpulos, y lo hurten, y digan al pueblo: 'Fue levantado de entre los muertos!', y esta ltima impostura ser peor que la primera".

"Tienen guardia -contesta Pilato-. Vayan y asegrenlo lo mejor que sepan." De modo que van y aseguran el sepulcro mediante sellar la piedra y colocar soldados romanos como guardias.

Temprano el domingo por la maana Mara Magdalena y Mara la madre de Santiago, junto con Salom, Juana y otras mujeres, llevan especias a la tumba para untar con ellas el cuerpo de Jess. Mientras caminan se dicen unas a otras: "Quin nos remover la piedra de la puerta de la tumba conmemorativa?". Pero cuando llegan se enteran de que ha ocurrido un terremoto y el ngel de Jehov ha hecho rodar la piedra. Los guardias no estn all, y la tumba est vaca! <b>(Mateo 27:57-28:2; Marcos 15:42-16:4; Lucas 23:50-24:3, 10; Juan 19:14, 31-20:1; 12:42; Levtico 23:5-7; Deuteronomio 21:22, 23; Salmo 34:20; Zacaras 12:10.)</b>

 Por qu se llama la Preparacin al viernes, y qu es un sbado "grande"?

 Qu Escrituras se cumplen con relacin al cuerpo de Jess?

 Qu papel desempean Jos y Nicodemo en el entierro de Jess, y qu relacin tienen ellos con Jess?

 Qu solicitan de Pilato los sacerdotes, y cmo responde l?

 Qu sucede el domingo, temprano por la maana?





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<new>Captulo 128
<b>Jess est vivo!</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CUANDO las mujeres ven que la tumba de Jess est vaca, Mara Magdalena corre para decrselo a Pedro y Juan. Pero parece que las dems mujeres se quedan junto a la tumba. Poco despus se aparece un ngel y las invita a entrar en ella.

All las mujeres ven a otro ngel, y uno de los ngeles les dice: "No teman, porque s que buscan a Jess, que fue fijado en un madero. No est aqu, porque ha sido levantado, como dijo. Vengan, vean el lugar donde yaca. Y vayan de prisa y digan a sus discpulos que l ha sido levantado de entre los muertos". Por eso, con temor y gran gozo, tambin estas mujeres se van corriendo.

Para entonces Mara ha hallado a Pedro y Juan, y les informa: "Han quitado al Seor de la tumba conmemorativa, y no sabemos dnde lo han puesto". Inmediatamente los dos apstoles echan a correr. Juan es ms veloz -obviamente es ms joven- y llega primero a la tumba. Para ese tiempo las mujeres se han ido, y no hay nadie all. Agachndose, Juan da una mirada en la tumba y ve las vendas, pero permanece afuera.

Cuando Pedro llega, no titubea, sino que entra enseguida en la tumba. Ve all las vendas y el pao que se haba usado para envolver la cabeza de Jess. El pao est arrollado en un lugar. Juan ahora entra tambin en la tumba, y cree el informe de Mara. Pero ni Pedro ni Juan captan el punto de que Jess ha sido resucitado, aunque l les haba dicho varias veces que esto sucedera. Los dos regresan a casa perplejos, pero Mara, quien ha regresado a la tumba, permanece all.

Mientras tanto, las otras mujeres van apresuradas a decir a los discpulos que Jess ha sido resucitado, tal como los ngeles les mandaron que hicieran. Mientras corren lo ms rpido posible, Jess se encuentra con ellas y les dice: "Buenos das!". Ellas caen a sus pies y le rinden homenaje. Entonces Jess dice: "No teman! Vayan, informen a mis hermanos, para que se vayan a Galilea; y all me vern".

Anteriormente, al ocurrir el terremoto y aparecerse los ngeles, los guardias, pasmados de asombro, haban quedado como muertos. Al despertar, inmediatamente fueron a la ciudad e informaron a los sacerdotes principales lo que haba sucedido. Estos, despus de haber consultado con los "ancianos" de los judos, decidieron tratar de ocultar aquel asunto mediante sobornar a los soldados. Les ordenaron: "Digan: 'Sus discpulos vinieron de noche y lo hurtaron mientras nosotros dormamos'".

Puesto que se poda castigar con la muerte a los soldados romanos por quedarse dormidos en sus puestos, los sacerdotes prometieron: "Si esto [el informe de que se quedaron dormidos] llega a odos del gobernador, nosotros lo persuadiremos y los libraremos a ustedes de toda preocupacin". Los soldados siguieron estas instrucciones, pues el soborno que se les dio fue bastante grande. Como resultado de eso, el informe falso acerca del hurto del cuerpo de Jess se divulg entre los judos.

Mara Magdalena, quien se queda junto a la tumba, se echa a llorar. Dnde estar Jess? Al agacharse para mirar dentro de la tumba, ve a los dos ngeles vestidos de blanco, que han reaparecido! Uno est sentado a la cabeza y el otro a los pies donde haba yacido el cuerpo de Jess. Preguntan: "Mujer, por qu lloras?".

"Han quitado a mi Seor -contesta Mara-, y no s dnde lo han puesto." Entonces se vuelve y ve a alguien que pregunta de nuevo: "Mujer, por qu lloras?". Y este tambin pregunta: "A quin buscas?".

Imaginndose que es el hortelano del jardn donde est la tumba, ella le dice: "Seor, si t te lo has llevado, dime dnde lo has puesto, y yo lo quitar".

"Mara!", dice aquella persona. E inmediatamente ella sabe, por la manera como l le habla, que es Jess. <i>"Rabbni!"</i> (que significa: "Maestro!"), exclama. Entonces, con muchsimo gozo, se ase de l. Pero Jess le dice: "Deja de colgarte de m. Porque todava no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: 'Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes'".

Mara ahora corre a donde estn reunidos los apstoles y sus compaeros discpulos. Da su relato en apoyo del informe que las dems mujeres ya han dado respecto a haber visto a Jess resucitado. Sin embargo, parece que estos hombres, que no haban credo el informe de las primeras mujeres, no le creen tampoco a Mara. <b>(Mateo 28:3-15; Marcos 16:5-8; Lucas 24:4-12; Juan 20: 2-18.)</b>

 Despus de hallar vaca la tumba, qu hace Mara Magdalena, y qu les sucede a las dems mujeres?

 Cmo reaccionan Pedro y Juan al ver que la tumba est vaca?

 Con quin se encuentran las dems mujeres mientras van para informar a los discpulos sobre la resurreccin de Jess?

 Qu les haba sucedido a los guardias, y qu reaccin hubo cuando dieron su informe a los sacerdotes?

 Qu sucede cuando Mara Magdalena est sola junto a la tumba, y cmo reaccionan los discpulos cuando escuchan los informes de las mujeres?





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<new>Captulo 129
<b>Otras apariciones</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

LOS discpulos todava estn abatidos. No comprenden el significado de que la tumba est vaca, ni creen los informes que han dado las mujeres. Por eso, ms tarde ese domingo Cleopas y otro discpulo salen de Jerusaln en direccin a Emas, que est a unos 11 kilmetros (7 millas) de distancia.

En el camino, mientras van considerando los sucesos del da, se une a ellos un desconocido. "Qu asuntos son estos que consideran entre ustedes mientras van andando?", pregunta l.

Los discpulos se detienen, cabizbajos, y Cleopas responde: "Moras t solo como forastero en Jerusaln y por eso no sabes las cosas que han ocurrido en ella en estos das?". l pregunta: "Qu cosas?".

"Las cosas respecto a Jess el Nazareno", responden. "Lo entregaron nuestros sacerdotes principales y gobernantes a sentencia de muerte y lo fijaron en un madero. Pero nosotros esperbamos que este fuera el que estaba destinado a librar a Israel."

Cleopas y su compaero explican los acontecimientos asombrosos del da -el informe de la vista sobrenatural de ngeles y la tumba vaca- pero entonces admiten que estn perplejos respecto al significado de estas cosas. El desconocido los reprende con estas palabras: "Oh insensatos y lentos de corazn para creer en todas las cosas que hablaron los profetas! No era necesario que el Cristo sufriera estas cosas y entrara en su gloria?". Entonces pasa a interpretarles pasajes del texto sagrado referentes al Cristo.

Por fin se acercan a Emas, y el extrao hace como que va a seguir de viaje. Porque desean or ms, los discpulos insisten: "Qudate con nosotros, porque casi anochece". As que l se queda para comer con ellos. Cuando ora y parte el pan y lo da a ellos, reconocen que en realidad es Jess en un cuerpo humano materializado. Pero entonces l desaparece.

Ahora comprenden por qu saba tanto el extrao! "No nos arda el corazn -se preguntan- cuando l vena hablndonos por el camino, cuando nos estaba abriendo por completo las Escrituras?" Sin demora se levantan y regresan apresuradamente a Jerusaln, donde hallan a los apstoles y a los que se han congregado con ellos. Antes de que Cleopas y su compaero puedan decir algo, los dems informan con entusiasmo: "Es un hecho que el Seor ha sido levantado y se ha aparecido a Simn!". Entonces los dos cuentan que Jess tambin se les apareci a ellos. Esta es la cuarta vez durante este da que l se ha aparecido a diferentes discpulos suyos.

De repente Jess se les aparece por quinta vez. Aunque las puertas estn aseguradas con cerradura por el temor de los discpulos a los judos, l entra y se presenta de pie all en medio de ellos y les dice: "Tengan paz". Ellos quedan aterrados, pues se imaginan que contemplan un espritu. Por eso, explicando que no es un fantasma, Jess les dice: "Por qu estn perturbados, y por qu se suscitan dudas en su corazn? Vean mis manos y mis pies, que soy yo mismo; plpenme y vean, porque un espritu no tiene carne y huesos as como contemplan que yo tengo". Con todo, se les hace difcil creer.

Para ayudarles a captar el hecho de que en realidad es Jess, l les pregunta: "Tienen ah algo de comer?". Despus de aceptar un pedazo de pescado asado y comrselo, l dice: "Estas son mis palabras que les habl mientras todava estaba con ustedes [antes de mi muerte], que todas las cosas escritas en la ley de Moiss y en los Profetas y en los Salmos acerca de m tenan que cumplirse".

Mientras sigue hablando -lo que en realidad equivale a tener un estudio bblico con ellos- Jess les ensea: "De esta manera est escrito que el Cristo sufrira y se levantara de entre los muertos al tercer da, y sobre la base de su nombre se predicara arrepentimiento para perdn de pecados en todas las naciones... comenzando desde Jerusaln, ustedes han de ser testigos de estas cosas".

Por alguna razn Toms no est presente en esta reunin tan importante el domingo por la tarde. Por lo tanto, durante los das siguientes los otros discpulos le dicen gozosamente: "Hemos visto al Seor!".

"A menos que vea en sus manos la impresin de los clavos -objeta Toms- y meta mi dedo en la impresin de los clavos y meta mi mano en su costado, de ninguna manera creer."

Ahora bien, ocho das despus los discpulos estn reunidos dentro otra vez. Ahora Toms est con ellos. Aunque las puertas estn aseguradas con cerradura, Jess de nuevo se presenta de pie en medio de ellos y les dice: "Tengan paz". Entonces se vuelve hacia Toms y le extiende esta invitacin: "Pon tu dedo aqu, y ve mis manos, y toma tu mano y mtela en mi costado, y deja de ser incrdulo".

"Mi Seor y mi Dios!", exclama Toms.

"Porque me has visto has credo?", pregunta Jess. "Felices son los que no ven y sin embargo creen." <b>(Lucas 24:11, 13-48; Juan 20:19-29.)</b>

 Qu preguntas hace un desconocido a dos discpulos que van hacia Emas?

 Qu les dice el desconocido que hace arder el corazn de los discpulos?

 Cmo disciernen los discpulos quin es el desconocido?

 Cuando Cleopas y su compaero regresan a Jerusaln, qu informe emocionante oyen?

 Cmo se aparece por quinta vez a sus discpulos Jess, y qu sucede durante esa aparicin?

 Qu sucede ocho das despus que Jess se aparece por quinta vez, y cmo se convence Toms finalmente de que Jess est vivo?





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<new>Captulo 130
<b>En el mar de Galilea</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

LOS apstoles entonces regresan a Galilea, segn las instrucciones que han recibido de Jess. Pero no estn seguros de lo que deben hacer all. Algn tiempo despus Pedro dice a Toms, Natanael, Santiago y el hermano de este, Juan, y a otros dos apstoles: "Voy a pescar".

"Vamos tambin nosotros contigo", responden los seis.

En toda la noche no pescan nada. Sin embargo, justamente al amanecer Jess aparece en la playa, pero los apstoles no disciernen que es Jess. l clama: "Niitos, no tienen nada de comer, verdad?".

"No!", claman ellos en respuesta desde la barca.

"Echen la red al lado derecho de la barca, y hallarn", les dice l. Y cuando hacen esto, no pueden sacar la red a causa de la multitud de peces.

"Es el Seor!", grita Juan.

Al or esto, Pedro se cie su prenda de vestir exterior, porque se ha quitado la ropa, y se lanza al mar. Entonces nada unos 90 metros (100 yardas) hasta la playa. Los dems apstoles le siguen en la barquilla, arrastrando la red llena de peces.

Cuando llegan a tierra, hay un fuego de carbn, con pescado puesto encima, y hay pan. "Traigan de los peces que acaban de pescar", les dice Jess. Pedro sube a la barca y hala a tierra la red. Contiene 153 grandes peces!

"Vengan, desaynense", les invita Jess.

Nadie tiene el nimo de preguntar: "T, quin eres?", porque todos ellos saben que es Jess. Esta es la sptima vez que se aparece desde su resurreccin, y la tercera vez que se aparece a los apstoles como grupo. Jess pasa a servir el desayuno, y da a cada uno pan y pescado.

Cuando terminan de comer, Jess, probablemente mirando hacia la gran cantidad de pescados, pregunta a Pedro: "Simn hijo de Juan, me amas ms que a estos?". Puede que quiera decir: Ests ms apegado al negocio de la pesca que a la obra para la cual te he preparado?

"T sabes que te tengo cario", responde Pedro.

"Apacienta mis corderos", contesta Jess.

De nuevo, por segunda vez, le pregunta: "Simn hijo de Juan, me amas?".

"S, Seor, t sabes que te tengo cario", contesta Pedro con ardor de sinceridad.

"Pastorea mis ovejitas", ordena otra vez Jess.

Entonces, por tercera vez, le pregunta: "Simn hijo de Juan, me tienes cario?".

Pedro ahora se contrista. Puede que se est preguntando si Jess duda de su lealtad. Despus de todo, poco tiempo atrs, cuando Jess fue sometido a juicio por su vida, Pedro lo neg tres veces. Por lo tanto Pedro dice: "Seor, t sabes todas las cosas; t bien sabes que te tengo cario".

"Apacienta mis ovejitas", ordena Jess por tercera vez.

As Jess se vale de Pedro para, por medio de l, recalcar a los dems la obra que l quiere que efecten. Pronto l partir de la Tierra, y quiere que ellos tomen la delantera en ministrar a los que entren en el aprisco de Dios.

Jess pasa ahora a revelar que tal como l fue atado y ejecutado por hacer la obra que Dios le encarg, as Pedro sufrir una experiencia similar. "Cuando eras ms joven -le dice Jess-, t mismo te ceas y andabas por donde queras. Pero cuando envejezcas extenders las manos y otro te ceir y te cargar a donde no desees." A pesar de la muerte de mrtir que le espera a Pedro, Jess le exhorta: "Contina siguindome".

Volvindose, Pedro ve a Juan y pregunta: "Seor, qu har este?".

"Si es mi voluntad que l permanezca hasta que yo venga -contesta Jess-, en qu te incumbe eso? T contina siguindome." Muchos de los discpulos llegaron a creer que estas palabras de Jess significaban que el apstol Juan nunca morira. Sin embargo, como ms tarde explic el apstol Juan, Jess no dijo que Juan no morira; Jess simplemente dijo: "Si es mi voluntad que l permanezca hasta que yo venga, en qu te incumbe eso?".

Despus Juan hizo tambin esta significativa observacin: "Hay, de hecho, muchas otras cosas tambin que Jess hizo, que, si se escribieran alguna vez en todo detalle, supongo que el mundo mismo no podra contener los rollos que se escribieran". <b>(Juan 21:1-25; Mateo 26:32; 28:7, 10.)</b>

 Qu muestra que los apstoles no estn seguros de lo que deben hacer en Galilea?

 Cmo reconocen a Jess los apstoles en el mar de Galilea?

 Cuntas veces desde su resurreccin se ha aparecido ahora Jess?

 Cmo recalca Jess lo que quiere que los apstoles hagan?

 Cmo indica Jess la clase de muerte que tendr Pedro?

 Qu comentarios por Jess en cuanto a Juan fueron mal entendidos por muchos de los discpulos?





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<new>Captulo 131
<b>Apariciones finales, y el Pentecosts de 33 E.C.</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

EN ALGN momento Jess concierta reunirse con sus 11 apstoles en una montaa de Galilea. Parece que se menciona la reunin a otros discpulos, y el resultado es que se rene un grupo de ms de 500 personas. Qu feliz asamblea resulta ser esta cuando Jess se aparece y empieza a ensearles!

Entre otras cosas Jess explica al gran grupo que Dios le ha dado toda autoridad en el cielo y en la Tierra. "Vayan, por lo tanto -exhorta-, y hagan discpulos de gente de todas las naciones, bautizndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espritu santo, ensendoles a observar todas las cosas que yo les he mandado."

Imagnese eso! Todos -hombres, mujeres y nios- reciben esta misma comisin de participar en la obra de hacer discpulos. Los opositores tratarn de detener su predicacin y enseanza, pero Jess conforta al grupo de este modo: "Miren!, estoy con ustedes todos los das hasta la conclusin del sistema de cosas". Jess permanece con sus seguidores mediante el espritu santo, para ayudarles a cumplir su ministerio.

Jess se manifiesta vivo a sus discpulos por un perodo de 40 das despus de su resurreccin. Durante estas apariciones les ensea acerca del Reino de Dios y recalca las responsabilidades que tienen como discpulos suyos. En cierta ocasin hasta se aparece a su medio hermano Santiago y convence a este, que no era creyente, de que l es en verdad el Cristo.

Mientras los apstoles todava estn en Galilea, Jess evidentemente les da la instruccin de regresar a Jerusaln. Cuando se rene con ellos all, les dice: "No se retiren de Jerusaln, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de m; porque Juan, en verdad, bautiz con agua, pero ustedes sern bautizados en espritu santo no muchos das despus de esto".

Despus Jess se rene de nuevo con sus apstoles y los saca de la ciudad y los lleva hasta Betania, en la ladera oriental del monte de los Olivos. Es asombroso el hecho de que, a pesar de todo lo que Jess ha dicho respecto a que pronto partir hacia el cielo, ellos todava creen que su Reino se establecer en la Tierra. Por eso preguntan: "Seor, ests restaurando el reino a Israel en este tiempo?".

En vez de tratar de corregir una vez ms las ideas equivocadas de ellos, Jess sencillamente contesta: "No les pertenece a ustedes adquirir el conocimiento de los tiempos o sazones que el Padre ha colocado en su propia jurisdiccin". Entonces, recalcando de nuevo la obra que tienen que hacer, dice: "Recibirn poder cuando el espritu santo llegue sobre ustedes, y sern testigos de m tanto en Jerusaln como en toda Judea, y en Samaria, y hasta la parte ms distante de la tierra".

Mientras todava estn mirando, Jess empieza a subir hacia el cielo, y entonces una nube lo oculta de la vista de ellos. Despus de desmaterializar su cuerpo carnal, Jess asciende al cielo como persona celestial. Mientras los 11 apstoles siguen mirando con fijeza al cielo, 2 hombres con prendas de vestir blancas se aparecen al lado de ellos. Estos ngeles materializados preguntan: "Varones de Galilea, por qu estn de pie mirando al cielo? Este Jess que fue recibido de entre ustedes arriba al cielo, vendr as de la misma manera como lo han contemplado irse al cielo".

La manera como Jess acaba de dejar la Tierra es sin ostentacin pblica, mientras nicamente sus seguidores fieles observan. De modo que regresar de igual manera: sin ostentacin pblica, y de modo que solo sus seguidores fieles disciernen que ha regresado y ha empezado su presencia con el poder del Reino.

Ahora los apstoles descienden del monte de los Olivos, cruzan el valle del Cedrn y entran en Jerusaln de nuevo. Permanecen all en obediencia al mandato de Jess. Diez das despus, en la fiesta juda del Pentecosts de 33 E.C., mientras unos 120 de los discpulos estn reunidos en un aposento superior en Jerusaln, de repente un ruido exactamente como el de una brisa impetuosa y fuerte llena toda la casa. Lenguas como de fuego se hacen visibles, y una se posa sobre cada uno de los presentes, y todos los discpulos empiezan a hablar en lenguas diferentes. Este es el derramamiento del espritu santo que haba prometido Jess! <b>(Mateo 28:16-20; Lucas 24:49-52; 1 Corintios 15:5-7; Hechos 1:3-15; 2:1-4.)</b>

 A quines da Jess instrucciones de partida en una montaa de Galilea, y en qu consisten esas instrucciones?

 Cmo conforta Jess a sus discpulos, y cmo permanecer con ellos?

 Por cunto tiempo despus de su resurreccin se aparece Jess a sus discpulos, y qu les ensea?

 A qu persona, que evidentemente no era discpulo antes de la muerte de Jess, se aparece l?

 Qu dos reuniones finales tiene Jess con sus apstoles, y qu sucede en estas?

 Cmo regresar Jess de la misma manera como parte?

 Qu sucede en el Pentecosts de 33 E.C.?





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<new>Captulo 132
<b>A la diestra de Dios</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

EL DERRAMAMIENTO del espritu santo en el Pentecosts es prueba de que Jess ha regresado al cielo. La visin que poco despus se otorga al discpulo Esteban tambin prueba que Jess ha llegado all. Precisamente antes de que Esteban sea apedreado por su testificacin fiel, exclama: "Miren! Contemplo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre de pie a la diestra de Dios".

Mientras est a la diestra de Dios, Jess espera este mandato de su Padre: "Ve sojuzgando en medio de tus enemigos". Mientras tanto, hasta que entra en accin contra sus enemigos, qu hace Jess? Gobierna, o reina, sobre sus discpulos ungidos, guindolos en su actividad de predicar y preparndolos para que, por resurreccin, lleguen a ser reyes asociados con l en el Reino de su Padre.

Por ejemplo, Jess selecciona a Saulo (despus mejor conocido por su nombre romano, Pablo) para que lleve la delantera en la obra de hacer discpulos en otros pases. Saulo tiene celo por la Ley de Dios, pero los lderes religiosos judos le dan mala gua. El resultado es que Saulo no solo aprueba el asesinato de Esteban, sino que va a Damasco con autorizacin del sumo sacerdote Caifs para traer de regreso a Jerusaln, bajo arresto, a cualesquiera hombres y mujeres que halle all que sean seguidores de Jess. Sin embargo, mientras Saulo baja a Damasco una luz brillante fulgura repentinamente alrededor de l, y Saulo cae a tierra.

"Saulo, Saulo, por qu me ests persiguiendo?", pregunta una voz de una fuente invisible. "Quin eres, Seor?", pregunta Saulo.

"Soy Jess, a quien ests persiguiendo", es la respuesta que se le da.

Saulo, quien ha sido cegado por la luz milagrosa, recibe de Jess la direccin de entrar en Damasco y esperar instrucciones. Entonces Jess se aparece en una visin a Ananas, uno de sus discpulos. Con relacin a Saulo, Jess dice a Ananas: "Este hombre me es un vaso escogido para llevar mi nombre a las naciones as como a reyes y a los hijos de Israel".

S, con el apoyo de Jess, Saulo (conocido ahora como Pablo) y otros evangelizadores logran tremendo xito en su obra de predicar y ensear. De hecho, unos 25 aos despus de aparecrsele Jess en el camino a Damasco, Pablo escribe que las "buenas nuevas" se han "predicado en toda la creacin que est bajo el cielo".

Muchos aos despus, Jess suministra una serie de visiones a su amado apstol Juan. Mediante estas visiones que Juan describe en el libro bblico de Revelacin, l, por decirlo as, vive para ver a Jess regresar con el poder del Reino. Juan dice que "por inspiracin" fue transportado al futuro hasta "el da del Seor". Qu es este "da"?

Un estudio cuidadoso de las profecas bblicas, incluso de la propia profeca de Jess acerca de los ltimos das, revela que "el da del Seor" empez en el ao de importancia histrica de 1914, s, dentro de esta generacin! De modo que fue en 1914 cuando Jess regres invisiblemente, sin ostentacin pblica y con solo sus siervos fieles al tanto de su regreso. En aquel ao Jehov dio a Jess el mandato de ir sojuzgando en medio de sus enemigos!

En obediencia a la orden de su Padre, Jess limpi de Satans y sus demonios los cielos al arrojar a estos enemigos a la Tierra. Juan, despus de ver esto suceder en una visin, oye una voz celestial que proclama: "Ahora han acontecido la salvacin y el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo [...]!". S, en 1914 Cristo empez a gobernar como Rey!

Qu buenas noticias son estas para los adoradores de Jehov en el cielo! Se les da esta exhortacin: "Algrense, cielos, y los que residen en ellos!". Pero en qu situacin se encuentran los que estn en la Tierra? "Ay de la tierra y del mar! -contina diciendo la voz del cielo-, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran clera, sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo."

Estamos en ese corto espacio de tiempo ahora mismo. En la actualidad se est separando a la gente o para entrar en el nuevo mundo de Dios o para sufrir destruccin. La verdad es que usted est determinando ahora su propio porvenir por la manera como responde a las buenas nuevas del Reino de Dios que se estn predicando por toda la Tierra bajo la direccin de Cristo.

Cuando Jesucristo haya terminado de separar a la gente, servir como el Agente de Dios para eliminar de la Tierra todo el sistema de cosas de Satans y a todos los que lo apoyan. Jess efectuar esta remocin de toda la iniquidad en la guerra que se llama en la Biblia Har-Magedn, o Armagedn. Tras esto, Jess, la ms grande Persona del universo despus de Jehov Dios mismo, prender a Satans y sus demonios y los atar por mil aos en un "abismo", es decir, en un estado de inactividad semejante a la muerte. <b>(Hechos 7:55-60; 8:1-3; 9:1-19; 16:6-10; Salmo 110:1, 2; Hebreos 10:12, 13; 1 Pedro 3:22; Lucas 22:28-30; Colosenses 1:13, 23; Revelacin 1:1, 10; 12:7-12; 16:14-16; 20:1-3; Mateo 24:14; 25:31-33.)</b>

 Despus del ascenso de Jess al cielo, dnde se sita, y qu espera?

 Sobre quines gobierna Jess despus de ascender al cielo, y cmo se manifiesta su gobernacin?

 Cundo empez "el da del Seor", y qu sucedi en su principio?

 Qu obra de separacin que adelanta hoy afecta a cada uno de nosotros personalmente, y sobre qu se basa la separacin?

 Cuando termine la obra de separar a la gente, qu sucesos tendrn lugar?





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<new>Captulo 133
<b>Jess termina todo lo que Dios pide</b>

<a:Contenido>ndice de captulos</a>

CUANDO Jesucristo el Rey Guerrero elimina a Satans y su mundo injusto, cunta razn habr para regocijo! Al fin empieza el pacfico Reinado de Mil Aos de Jess!

Bajo la direccin de Jess y sus reyes asociados, los sobrevivientes del Armagedn limpiarn las ruinas que dejar aquella guerra justa. Puede que por algn tiempo los sobrevivientes terrestres tambin tengan hijos, y estos participarn en la obra deleitable de cultivar la tierra hasta hacer del planeta un hermoso jardn parecido a un parque.

Con el tiempo, Jess har que incontables millones de personas salgan de sus sepulcros para disfrutar de este hermoso Paraso. Har esto en cumplimiento de su propia garanta: "Viene la hora en que todos los que estn en las tumbas conmemorativas [...] saldrn".

Entre las personas a quienes Jess resucite estar el ex malhechor que muri al lado de l en el madero de tormento. Recuerde que Jess le hizo esta promesa: "Verdaderamente te digo hoy: Estars conmigo en el Paraso". No, aquel hombre no ser llevado al cielo para que gobierne como rey con Jess; tampoco llegar Jess a ser de nuevo un hombre y vivir en la Tierra paradisaca con l. Ms bien, Jess estar con el ex malhechor en el sentido de que lo resucitar a la vida en el Paraso y se encargar de que sus necesidades, tanto fsicas como espirituales, se atiendan, como se ilustra en la pgina siguiente.

Imagnese! Bajo la atencin amorosa de Jess, toda la familia humana -los sobrevivientes del Armagedn, la prole de estos y los miles de millones de muertos resucitados que le obedezcan- adelantarn hacia la perfeccin humana. Jehov, por medio de su Hijo real, Jesucristo, residir espiritualmente con la humanidad. "Y -como dice la voz que Juan oy desde el cielo- limpiar toda lgrima de sus ojos, y la muerte no ser ms, ni existir ya ms lamento ni clamor ni dolor." Nadie en la Tierra sufrir ni estar enfermo.

Para el fin del Reinado de Mil Aos de Jess la situacin ser como Dios originalmente se propona que fuera cuando dijo a la primera pareja humana, Adn y Eva, que se multiplicaran y llenaran la Tierra. S, la Tierra estar llena de una raza justa de humanos en perfeccin. Esto se deber a que los beneficios del rescate de Jess se habrn aplicado a todos. La muerte que se debe al pecado de Adn dejar de existir!

As Jess habr logrado todo lo que Jehov le ha pedido que haga. Por lo tanto, al fin de los mil aos l entregar el Reino, junto con la familia humana perfeccionada, a su Padre. Entonces Dios soltar a Satans y sus demonios del abismo de la inactividad semejante a la muerte. Con qu fin?

Pues bien, para el fin de los mil aos la mayora de los que vivan en el Paraso sern personas que habrn sido resucitadas y nunca han visto sometida a prueba su fe. Antes de morir, nunca haban conocido las promesas de Dios, y por lo tanto no podan demostrar fe en ellas. Luego, despus de haber sido resucitados y de aprender las verdades bblicas, fue fcil para ellos servir a Dios en el Paraso, sin oposicin alguna. Pero si a Satans se le diera la oportunidad de tratar de alejarlos de servir a Dios, se manifestaran leales bajo tal prueba? Para resolver esta cuestin, se soltar a Satans.

La revelacin que se dio a Juan revela que Satans podr apartar de servir a Dios a una cantidad indeterminada de personas despus del Reinado de Mil Aos de Jess. Pero entonces, al terminar la prueba final, Satans, sus demonios y todos los que l haya extraviado sern destruidos para siempre. Por otra parte, los sobrevivientes leales que hayan sido totalmente probados seguirn viviendo para disfrutar de las bendiciones de su Padre celestial por toda la eternidad.

Est claro que Jess ha desempeado y seguir desempeando un papel importante en la realizacin de los gloriosos propsitos de Dios. Qu magnfico futuro podemos tener como resultado de todo lo que l logra como el gran Rey celestial nombrado por Dios! Sin embargo, no podemos olvidar todo lo que hizo mientras fue humano.

Jess vino voluntariamente a la Tierra y nos ense acerca de su Padre. Ms all de esto, ejemplific las preciosas cualidades de Dios. Nos conmovemos cuando consideramos su sublime valor y hombra, su sabidura sin paralelo, su excelente aptitud de maestro, su liderato denodado y la ternura de su compasin y empata. Cuando recordamos el sufrimiento indescriptible que experiment al suministrar el rescate, lo nico por lo cual podemos obtener la vida, de seguro se nos conmueve de aprecio para l el corazn!

Verdaderamente, qu hombre hemos visto en este estudio de la vida de Jess! Su grandeza es obvia y arrolladora. Nos sentimos impulsados a hacer eco a las palabras del gobernador romano Poncio Pilato: "Miren! El hombre!". S: "El <b><i>hombre",</b></i> el hombre ms grande de todos los tiempos!

Mediante aceptar la provisin de su sacrificio de rescate, la carga de pecado y muerte que heredamos de Adn puede ser quitada de nosotros, y Jess puede llegar a ser nuestro "Padre Eterno". Todo el que quiera obtener vida eterna tiene que adquirir conocimiento, no solo de Dios, sino tambin de su Hijo, Jesucristo. Que su lectura y estudio de este libro le ayude a adquirir ese conocimiento que da vida! <b>(1 Juan 2:17; 1:7; Juan 5:28, 29; 3:16; 17:3; 19:5; Lucas 23:43; Gnesis 1:28; 1 Corintios 15:24-28; Revelacin 20:1-3, 6-10; 21:3, 4; Isaas 9:6.)</b>

 Cul ser el feliz privilegio de los sobrevivientes del Armagedn y sus hijos?

 Quines disfrutarn del Paraso adems de los sobrevivientes del Armagedn y sus hijos, y en qu sentido estar con ellos Jess?

 Qu condicin existir al fin de los mil aos, y qu har Jess entonces?

 Por qu se soltar del abismo a Satans, y qu les suceder al fin a l y a todos los que le sigan?

 Cmo puede Jess llegar a ser nuestro "Padre Eterno"?

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