LECCIONES
ESPIRITUALES DE ABRAHAM
Por: Daniel Esteban
Jaramillo
Segunda
parte.
Introducción.
Esta
es la segunda parte del sermón LECCIONES ESPIRITUALES DE ABRAHAM. Hemos dicho
en la lección anterior, que Abraham fue un
hombre Diligentemente obediente y que
también fue un hombre decididamente santo.
Continuemos, pues, con estas fascinantes lecciones de este gran hombre
de Dios, al cual El mismo llama Su amigo.
III.
UN HOMBRE DE IMITABLE ESPERANZA
V. 10-13
A. Hay un dicho que señala que “la
esperanza es lo último que se pierde”. Pero para mí ese dicho apunta a un gran
desafío. A veces la esperanza se puede
perder.
1.
La
RAE define esperanza como el “estado del ánimo en el cual se nos
presenta como posible lo que deseamos”.
2.
La esperanza es una de las tres
virtudes por excelencia, junto a la fe y el amor.
3.
¡Qué sería del mundo sin la esperanza!
No habrían proyectos, ni ilusiones, no existirían los planes.
4.
Igualmente esta hermosa virtud moraba
en Abraham. En la vida de
Abraham las promesas de Dios nunca se hicieron realidad; y, sin embargo, nunca
perdió la esperanza.
La esperanza de tener un hijo a su avanzada edad y con su estéril mujer.
B.
Esta esperanza en Abraham pasó por
tres etapas según Barclay.
1.
Por la más completa
incredulidad.
El se rio Gen 17.17; Sara se rió para sus adentros Gen 18.12. A menudo las
promesas de Dios son demasiado buena para ser verdad.
2. Por el amanecer de darse cuenta. Después de la incredulidad vino el amanecer de que era Dios el Que les había hablado, y Dios no puede mentir.
3.
Por la capacidad de
creer lo imposible. El que Abraham y
Sara tuvieran un hijo, humanamente hablando era imposible. Por eso Sara dijo Gen 21. 7.
C. Otro aspecto
interesante en su esperanza fue que esperaba en algo que en su vida no iba a
poder disfrutar. V.13. Solamente se le concedió mirarlo de lejos. Ninguno de los patriarcas llegó a tomar posesión de
la Tierra Prometida. Fueron nómadas toda la vida, y no vivieron nunca como
residentes en ningún sitio. De aquí sacamos ciertas lecciones de carácter
permanente:
1.
Vivieron siempre
como extranjeros. Extranjero (Gri. Xenos) (Xenofobia) Se los miraba con
desprecio donde iban. En el libro apócrifo Eclesiástico 29:22-28 hay un pasaje
lleno de añoranza: “Mejor vive un pobre
que se cobija en un pajar que el que se aloja suntuosamente en casa de
extraños. Conténtate con lo poco como con lo mucho: y no tendrás que soportar
el oprobio de la vida nómada. Mala vida es ir de casa en casa, y donde eres
extranjero no puedes abrir la boca. En caso de que seas extranjero beberás
desprecios; y además tendrás que escuchar cosas amargas: ¡Ven aquí, forastero,
y ponme la mesa, y sírveme lo que tengas! ¡Lárgate,
forastero, de este lugar respetable; ha venido mi hermano y necesito la casa!
¡Cosas dolorosas para hombre entendido, censuras en cuanto al alojamiento, y
las burlas del prestamista!”
En cualquier tiempo es una desgracia ser forastero
en tierra extraña; pero en los tiempos antiguos se añadía a las incomodidades
naturales la amargura de la humillación
2.
A pesar de todo,
estos hombres no perdieron nunca la visión ni la esperanza
3.
A pesar de todo,
nunca quisieron volver atrás
4.
Estos hombres
podían seguir adelante porque los atraía lo que estaba todavía más allá.
5.
Como estos
hombres eran como eran, Dios no se avergonzaba de que Le llamaran su Dios y el
llamarlos sus hijos.
D.
Hermanos, debemos ser hombres y
mujeres de esperanza como Abraham, Sara y sus hijos.
1.
Ellos lucharon como extranjeros en
una tierra hostil, pero luchaban no para recibir algo en su vida presente.
Miraban la vida más allá. Esto nos dice que el cristiano debe dedicar su vida
para estar más cerca de la tierra que se nos promete, cielos nuevos y tierra
nueva Apocalipsis 21.1. Vivamos en esperanza, no conformándonos a este mundo
Rom 12.1, 2, Vivamos en esperanza aunque por ahí no nos toque verla en esta
vida si no en la venidera después de la muerte. Seamos fieles en esperanza.
2.
Muchas veces nos sentimos
frustrados por no ser los cristianos que queremos ser. Todavía nos equivocamos,
pecamos, nos bajoniamos. No tiremos la
toalla. Levantémonos con el pasamano del perdón. Y sigamos a la espera, luchando,
estudiando, orando, reuniéndonos. Etc.,
3.
No nos demos por rendidos si somos
pocos. Por ahí la gente no responde y parece que los demás crecen. Vemos que
las demás denominaciones prosperan.
IV.
UN HOMBRE DE INMENSA PACIENCIA V.
17-19
A. Un hombre con paciencia no hace
lo que Abraham hizo. Se requiere de una inmensa paciencia. Abraham tenía la
capacidad de soportar las pruebas de la vida sin que su temperamento y carácter
desfallecieran. Esta es la definición
técnica de la paciencia. Aguante.
4. La historia de Abraham
sacrificando a Isaac la podes leer en Génesis 22.1-18.
1. Es la historia donde se puede
profundizar en la actitud de un hombre frente a una dramática prueba.
Sacrificar a un hijo. No cualquier hijo, el único y por quien Dios había hecho la promesa de hacer de Abraham
una gran nación y por la cual vendría el Hijo de Dios.
2. Se requiere de una gran
capacidad de temperamento para no desquiciarse y desesperarse. Salir corriendo
y proteger su hijo hubiera sido la opción más normal de un Padre y entendible
por nosotros. Pero eso no pasó. El fue sin cuestionar el proceder de su Dios,
de su amigo y sacrificó a su hijo por lo menos en su corazón. Vea final del
versículo 19 dice que en sentido figurado “le
volvió a recibir” ósea que en sentido figurado también le mató.
a. No cabe duda, que por lo que
hemos visto, que Abraham había demostrado ser un verdadero siervo de Dios. Ya había
sido diferente desde su nacimiento y juventud. Había salido de su tierra en
obediencia a Dios a otra tierra extraña. Había vivido en medio de una
generación idolatra y perversa sin contaminarse.
b. Ahora viene una gran muestra de
fe y paciencia a través de una dura prueba.
B. Su paciencia no era en vano. El
sabía que aunque pasaría por una dura prueba y seguro sufrimiento, al
sacrificar a su hijo y sentir su ausencia, su Dios también contaba con el poder
de resucitar a su hijo. El ya le había pedido cosas al Señor muy intimas que
Dios se las había concedido y esta no sería la excepción. Pero ¿a qué padre le
gustaría ver a su hijo muerto? O peor ¿sacrificado por el mismo? A nadie. ¿Hasta
dónde podía aguantar Abraham? Hasta el final. Hasta que Dios diga.
C. Aprendemos que Abraham estaba
dispuesto a ofrecer a Dios lo más querido que tenía. Esto también sucedía una y otra vez en la Iglesia
Primitiva. En una familia, uno de los miembros se hacía cristiano y los otros
no; los hijos se convertían a Cristo, y los padres no. La espada descendía
sobre aquella casa; y, a menos que hubiera habido personas que amaban a Cristo más que a todo lo demás, hoy no existiría la Iglesia.
D. Hermanos, a veces uno tiene que
usar de la paciencia para sacrificar lo más querido y personal. Dios debe ocupar el primer puesto en nuestras
vidas, o no estará en ellas.
1. A veces debemos sacrificar la
familia, los padres, los hijos por estar más cerca de Dios.
2. A veces debemos sacrificar
nuestros placeres, deseos y planes.
3. A veces debemos ofrecerle
nuestras posesiones que en realidad no son nuestras, pero para el que las toma
de esa manera, debe ofrecérselas al Señor.
4. Claramente no es ofrecerle lo
que sobra o lo que está en malas condiciones sino lo mejor. Darle lo mejor de
nuestras vidas aunque esto implique “perjudicar” incluso el bienestar de otros.
5. Cualquiera que deja al Señor en
segundo plano no ha puesto a prueba su paciencia, porque es poniendo a Dios
primero que todas las cosas donde la paciencia llega a reinar. Santiago 1.4
Conclusión
Hermanos, he aquí algunas de la
lecciones espirituales que podemos aprender e imitar de este gran hombre de
Dios. ¿Quieres tu ser obediente como Abraham? ¿Será posible para ti imitar su
santidad? ¿Buscarás tener una esperanza como la que El y Sara tuvieron? ¿Te
comprometerás pacientemente en sacrificar lo que más te aferra a este mundo? Mi
hermano, Te desafió en esta mañana. Me desafío a mí mismo. 1 Juan 5.3-5.
Para ti estimado amigo que nos
visitas y me oyes en este momento. Déjame aclararte que Abraham fue todo lo que
fue debido a su fe. Tú puedes comenzar por allí. Por la fe. Así es como Dios lo
quiere. El camino a la vida eterna comienza por la fe y allí mismo termina. La
fe que viene nosotros por el oír la
voluntad de Dios, La Biblia Rom 10.17; La fe que te lleva a arrepentirte de tus
pecados Hechos 17.30; que luego te pone a confesar con tus labios a tu Señor Jesús
Rom 10.9-10; y la fe que te impulsa a obedecer el evangelio, bautizándote en
agua para el perdón de tus pecados Hechos 2.28 y ser miembro de la gran familia
de Dios, la iglesia. Muchas gracias.
Por:
Daniel Esteban Jaramillo
13
de diciembre de 2008