LA PAZ DEL PERDÓN

Estad en paz con todos los hombres

Romanos 12. 18

 

Podemos hablar del perdón. Creo que todos. Es una experiencia que ha todos nos cobija, en algún momento de nuestras vidas. Tal vez haya algunos que no admiten que se debe perdonar. Pero se pierden de sentir la verdadera paz y libertad cuando uno perdona. ¡Nunca lo perdonaré! ¡Esto es imperdonable! ¿Perdonaré a aquel que me hizo tanto daño por tantos años? ¿Aquel mentiroso, ladrón, chismoso? ¿Aquel que me fue infiel? O, ¿Podré obtener el perdón de aquel? ¿Después de lo que le hice? ¿Podría yo obtener el perdón de Dios? Perdón, perdón... Es todo un tema.

 

Que es el perdón

Muchos a quienes he preguntado acerca de la definición del perdón se han quedado callados por lo menos por tres minutos: “¿qué es el perdón? mmm, este, es como cuando uno...”. Lo entiendo cuando veo los rostros. De pronto se escucha una voz tímida y no muy segura “El perdón de Dios que nos da la salvación”.  Se escucha otra voz que dice: “es olvidar”. Realmente esperaba que me respondieran esto, porque es lo que piensa generalmente las personas. Quiero hacerte una pregunta: “¿Recuerdas la última vez que perdonaste o fuiste perdonado?” y él responde:” Sí claro”. “¿Si perdonar es olvidar, porque lo recuerdas?”. Pero para llegar a la definición correcta le pregunto de nuevo: “¿Cómo te sentías antes de perdonar?” ¡Con ganas de vengarme, resentimiento, con rencor y hasta odio! Bien ¿y cómo te sentiste cuando perdonaste? ¡Libre, en paz, sin esos sentimientos negativos que tenia antes de perdonar! Ahh, muy bien, eso es el perdón. Tú recuerdas el momento y hasta puedes recordar la ofensa, pero ya has sido libertado de esos malos sentimientos. Perdón es pues la Acción de liberar a alguien de una obligación para con usted que es el resultado de una mala acción que lo perjudicó”. La Biblia nos enseña que el perdón es tomar la decisión voluntariamente de no recordar más la deuda o pecado Hebreos 8.12

Por ejemplo, una deuda es perdonada cuando usted libera al deudor de su obligación de pagarle lo que le debe y no volvérselo a recordar aún si uno mismo está pasando por la misma miseria y requiera que se le pague. El perdón entonces comprende tres elementos: Una herida, una deuda que resulta de la herida, y la cancelación o anulación de dicha deuda. Entonces,  Para que haya perdón estos tres elementos son esenciales.

 

Fácilmente se ofende. La Biblia enseña en Santiago que el que “no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz de refrenar todo el cuerpo”. Decía un escritor llamado Miguel Lucas, “si no puedes cambiar las cosas, puedes cambiar tu actitud hacía esas cosas”. Lo que quiero decir, es que la Bíblia cuando habla de perdón, no habla de evitar la ofensa. Por el contrario, habla de cómo resolverla. El perdón se convierte, entonces, en un arma para combatir el rencor, y los malos ratos que pasamos al estar al lado de una persona que nos debe.

 

 

Menosprecio a nuestra libertad:

Y precisamente eso pasa cuando no tenemos un corazón perdonador. Todo aquello que hace esa persona, me parece mal. ¿No nos damos cuenta cuando alguien nos cae mal y nuestra libertad se ve privada y reducida? Sí, así es. Y posiblemente, no recordemos que es lo que sucedió. Pero al llegar esa persona a un lugar determinado donde te encuentras compartiendo espontáneamente y extrovertidamente con tus amigos o hermanos, se te baja el animo, el corazón se agita, ya la sonrisa no es tan honesta y lo extrovertido se te quita. No queremos oír a esa persona y queremos irnos del lugar. Bueno déjeme decirle que esa es la típica reacción que tomamos cuando alguien nos cae mal o tenemos algo en su contra. Y por eso me refiero a “Privar y reducir la libertad”. La libertad es un tesoro que pocas personas poseen. Vivir en la paz del Señor sin que nada lo interponga, por la confianza que ponemos en él.

En Romanos 12.18. Si usted lee despacio ese texto dice: “Estad en paz”. Pregunto, ¿Quién? Si ¿Quién debe estar en paz con todos? Yo, usted, nosotros, ellos... Es indispensable pues el perdón para tener libertad y paz. Decía el Quijote:

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.
Miguel de Cervantes Saavedra

Además hermanos, que cuando albergamos en nuestro corazón rencor y resentimiento contra alguien, el fruto del Espíritu Santo no actúa, por el hecho de que lo retenemos, se lo negamos a aquella persona con quien Dios quiere que lo compartamos. 

 

Consecuencias del olvido de la ofensa:

En el anterior punto, una de las cosas que dije, fue que a veces no nos acordamos de lo que pasó. Esto es un tanto peligroso. He visto a muchas personas avanzadas en años, que  en su personalidad se puede apreciar lo que ha vivido. He conocido personas que han dicho que tienen 40, 50, 60 años, pero que ha vivido 5 o 10 años realmente. Por que el resto del tiempo estuvieron cargando con ofensas, con cosas negativas de su pasado y que realmente estaban muertos en vida al lidiar con su pasado negativo. A veces suceden cosas en nuestras vidas que hieren nuestro corazón y el corazón se acostumbra a vivir con esa herida que poco a poco nos carcome y nos gangrena el amor por los hermanos, y como resultado encontramos hermanos y personas abatidas, amargadas e insensibles.  Cargando en la vida cristiana con ofensas con deudas que debieron haber muerto con el viejo hombre.

A veces llevamos tantas heridas que no nos soportamos ni a nosotros mismos.

Me acuerdo de las palabras del predicador allá en Eclesiastés 12.1. Un texto muy mencionado para los Jóvenes pero que llega aún más profundo.

Se le anima a los Jóvenes, recordar en todo al Señor, para poder soportar los días oscuros y después de haberlos pasado tener contentamiento. La mayoría de gente, generalmente los que son más cascarrabias o amargados son los ancianos. Y es por el hecho de que no han sabido afrontar bien los días malos y no tiene ahora contentamiento, por tantos recuerdos, o por su personalidad que se extingue sin remedio.

El concejo es siempre que te ofendan o que suceda algo que no entendiste. Perdónalo. No lo dejes para mañana. Será tarde y la herida se camuflara o disfrazará para hacerte daño después. 

 

Vida solitaria:

El peor empleo que pueda existir para mí, es el de un cobrador. ¿No creen? Un hombre a quien nadie gusta hablar con él. Donde llega es como si se viera un espanto. Nadie quiere encontrarse un cobrador en la calle. Cuando tocan la puerta de casa y vemos que es el cobrador, que viene por la cuota. Es un hombre solitario. Puede imaginarse que lo que para él es un buen día, es un mal día para otros.

¿Se acuerdan de Lorenzo Lamas que actuó una serie con una moto Harley Davidson de cabellera larga, que es caza recompensas? Renegado, si. Es un hombre que es héroe, pero al mismo tiempo es un hombre aislado de la sociedad. Un excluido de la libertad. Uno que arregla cuentas hasta de otro. Un hombre a quien nadie le gustaría conversar o invitarlo a la casa a tomarse un café. Así pasa con un cobrador de ofensas. Vive solo nadie se le acerca porque siempre esta mencionando lo que paso con una lista de cosas interminables. Conozco gente que quiero mucho pero que es así. Rencorosos y resentidos.

Paga un gran costo al cobrar. Pierde amistades. Criticado. Nadie le gusta estar con él porque vive sacando en cara lo del principio del año pasado. Cobra miradas, gestos, saludos, ofensas... Todo.

Nadie le pediría un consejo, porque lo juzgaría y lo condenaría. No hay libertad.

Yo me acuerdo de un hermano que un día me dijo que le prestara cierto dinero para pagar al hospital donde su hijo, que se había accidentado en una moto, lo atendieron. Yo ese día estaba bendecido en ese sentido, y se los presté. Pero a la siguiente semana el día del Señor, algo negativo paso. Iba yo a saludar al hermano y sin decir la primera palabra y el hermano me dijo rápidamente que no había podido conseguir el dinero, pero que con seguridad para la próxima semana. Yo le dije, tranquilo hermano que no le estoy cobrando, solo lo estoy saludando como cristiano además los negocios son aparte. Pero lo peor era que cada vez que me veía pasaba la misma historia, a tal punto que yo ya no podía adorar bien a Mi Señor en este día.

Un día como de costumbre ya el hermano me dijo lo mismo y le dije: Hermano, no quiero que me vuelvas a ver como un cobrador o como el tipo a quien le debo la plata. Para mí el hecho de que seas y me veas como tu hermano vale más que toda la plata del mundo. El Señor ya pagó, no te preocupes, la deuda queda saldada. Después de ese día todo volvió a la normalidad, gracias a Dios.

(No digo esto para que se aprovechen groseramente y no paguemos lo que debemos, quiero resaltar la actitud).

Yo pagaba un gran costo sin querer, al tener un deudor. Pero la paz llegó cuando se cancelo la deuda.

El perdón no es cobrar cada vez que uno se encuentra a la persona que nos debe, ejemplo Mateo 18. 23-35

El Señor Jesús pide: “y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” Mateo 6.12. Tenemos deudores. Dios también los tenía. Pero Dios mismo no se ha metido en este problema de ser cobrador pues sabe bien cuál es el gran costo de cobrar. En Génesis 6.5. La deuda. En el 3 sabiduría.  no contenderá mi espíritu con el hombre para siempre”. Dios sabe el alto costo que uno paga cuando cobra y ajusta cuentas siempre. Yo entiendo este versículo así: “No estaré cobrando al hombre para siempre, porque ciertamente el falla mucho”. ¿Qué pasaría si Dios cada vez que pecamos, nos dé un castigo por eso? No tendría tiempo para nada más, porque nosotros pecamos mucho y de muchas maneras. Él solucionó la situación enviando a su hijo para que unos sean perdonados y salvados y los que no quieran condenados. Mateo 3.11.

 

El proceso del perdón:

Le llamó “proceso”, por el hecho de que no es fácil perdonar. Y para hallar un completo y autentico perdón, debe haber una escala de cosas que debemos hacer. Recuerda los tres elementos que El perdón comprende: Una herida, una deuda que resulta de la herida, y la cancelación o anulación de dicha deuda. El último elemento es el que trataremos ahora.

La cancelación de la Deuda. Decía correctamente Rafael ArlbertíLa libertad no la tienen los que no tienen sed”.  Hay que desear la libertad hermanos. Y para ello hay que disponernos a perdonar.

En Santiago 5.16, es el mejor consejo y mandamiento de Dios para saldar cuentas.

Dice: Confesaos vuestras ofensas unos a otros”. Es necesario hablar. Decir lo que sentimos. Es raro que Jesús nos enseñe que el que sale ofendido es el que debe tratar de arreglar la cosa. No habla aquí de confesar pecados. Habla de confesar ofensas. Yo el ofendido debo ir al que me ofendió para estar en paz. Decíamos “Estad en paz”. Y esto nos enfrentara con nuestro orgullo. Humillación es la cosa. La mayoría decimos que no perdonamos porque el orgullo no nos deja. El confesar las ofensas, nos ayuda a pasar por encima del orgullo y subir un peldaño más de la humildad.

Si la humanidad siempre solucionara los problemas de actitud dialogando, todo fuera muy distinto. (Los guerrilleros, los pueblos Árabes, Israel y Palestina)

Solo imagínese por un momento a Caín buscando a Abel para contarle lo que ha sentido en los últimos días. “Mira Abel, yo he estado sintiendo esto y esto y me caes mal, más que una comida fría con coca cola”

 “y orad unos por otros”La intervención de Dios en esto, es indispensable. Debemos ganar esta batalla en humillación. Su amor nos embarga y nos constriñe. Nos hace recordar que él también nos ha perdonado y hasta cosas peores. Debemos pedir por un corazón perdonador. Tal vez no halla el deseo de perdonar, pero si existe el deber de hacerlo en nosotros. Pídele al Señor, que te dé la oportunidad de servir a esa persona que te ofendió para tú poder vencer el rencor y el resentimiento. Que te dé un corazón como el suyo. Ora por aquella persona también. Deséale muchas bendiciones, salud, amor prosperidad. No lo hagas una vez. Hazlo de la manera que te identifiques con la fe.

Pídele perdón también al Señor por el hecho de que dejaste entrar este sentimiento negativo en ti, o que aún después de haberlo obedecido sigues reteniendo ese resentimiento, pues tú habías prometido tu corazón para Él.

 

El propósito de este consejo es “Para que seáis sanados”. La herida será restaurada. Es más fácil abrir una herida que cerrarla. Dios nos está dando la solución. El metodo. Para que seáis sanados.

Esta diciendo Sanación de la herida. Si hay alguien que tiene algo contra otro, y tal vez no sepa que es lo que pasó, solo le incomoda su presencia su palabra. No te dejes enredar, no te dejes envolver, habla con aquella persona y humíllate delante de la presencia de Dios. Ora, sanate.  Y Por favor, perdona. 

 

No hay camino para la paz, la paz es el camino.
Mahatma Gandhi

 

Por:

Daniel Esteban Jaramillo

Evangelista Iglesia de Cristo Pilar,

2009

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