el general

No hace mucho tiempo que el General había asestado su gran golpe para tomar el poder, en la memoria colectiva aun revoloteaban las imágenes de aquellos dos días violentos y convulsionados que precedieron la aparición, en la televisión, de la figura intimidante del General vistiendo su uniforme perfecto y reluciente, en el cual brillaban hasta enceguecer los tres soles que le daban su grado. Juan Pablo recordaba hasta casi reventar en llanto aquellos días, bastaría que solo él los recordara; pues fue mucho más que perder en las calles y entre motines su libertad, fue ver como el padre de Valeria, su eterno amor, se convertía en presidente. Pero su recuerdo pudo más que aquellas palabras amenazantes del General ordenándole alejarse de su hija, porque él, Juan Pablo, no estaba dispuesto a renunciar a Valeria, tampoco a su libertad; quizás hasta fueran una misma cosa. El 2 de mayo, justo un mes después del sonado golpe, Juan Pablo estaba en frente de la inmensa mansión presidencial, rodeada por una pesada cerca negra de Hierro y adornada con inmóviles soldaditos, perfectamente vestidos y armados con su aterrante fusil. El grito con toda su voz lo mucho que amaba a Valeria, su grito ensordecedor pudo oirse en toda la mansión, hasta en los mas lejanos cuartos ; después de algunos minutos la pesada puerta se abrió para darle paso a los hombres inmensos vestidos de negro, la premura no permitió a Juan Pablo distinguir cuantos eran, pero por la forma en que lo golpeaban bien pudieron ser cientos. Luego de salir de su estado de inconsciencia y a pesar de haber perdido definitivamente el habla, que debió haber quedado esparcida por todo el hermoso jardín de la mansión presidencial, Juan Pablo conservaba aun su promesa de recuperar a Valeria. Era 2 de julio y ante la imposibilidad de gritar, Juan Pablo con pintura roja escribió con su fina letra sobre la pesada puerta: "Valeria vení conmigo"; esta vez tardaron menos los inmensos hombres de negro y sin mediarle palabra lo tomaron a golpes, solo pudo verse como su mano, ahora roja sin saber si por la sangre o la pintura, se desprendía de su cuerpo. Un mes completo debió estar interno Juan Pablo que abandono el hospital solo para continuar con su ahora silenciosa y mutilada promesa; Pero esta vez no le quedo más recurso que su Sentir, el casi obsesivo amor que por Valeria sentía, así que camino hasta la pesada puerta, nuevamente negra y justo en frente de ella se sentó, dejando escapar un enorme suspiro y una pequeña lagrima que quizás se vino enredada entre sus recuerdos, y no pudo mas que sentir tanto como amaba a Valeria, aun si saber cuanto duro su espera , no abrió los ojos ni siquiera cuando sintió que nuevamente la pesada puerta negra se abría, y en espera de una nueva paliza, sintió sus labios humedecerse al contacto de los de ella, y al abrir sus ojos le basto con descubrir esa mirada para saber que era Valeria, que ahora lo besaba, beso que solo interrumpió para reclamarle el porque había tardado tanto, y el que aun no secaba sus lagrimas, ahora mutilado sin habla y también ensordecido aun por el eco de su obsesiva promesa de recuperarla , la beso sin poder decirle cuanto lo intento, pero con la certeza de gritarle su amor

OSA

REGRESAR
SIGUIENTE
ESCRIBIME


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1