NICARAGUA: serie de 1985

 

NICARAGUA: 5.000 córdobas (año 1985)

ANVERSO

REVERSO

El anverso muestra como motivo principal la imagen del General Benjamín Zeledón. Este general se destacó en las luchas que tuvieron lugar por la consecución de una verdadera independencia nacional respecto del poder militar o económico de los Estados Unidos, en el primer cuarto del siglo XX.

Del General Benjamín Zelaya se conservan diversos documentos epistolares muy interesantes, que reflejan perfectamente su posición de lucha hasta el final por su país. Reproducimos aquí dos de dichos documentos:

1. Carta-Testamento del doctor y general Benjamín F. Zeledón a su esposa Ester Ramírez de Zeledón y a sus cuatro hijos, Benjamín Francisco, Victoria, Marco Aurelio y Olga María:

"El destino cruel parece haber pactado con Chamorro y demás traidores para arrastrarme a un seguro desastre con los valientes que me quedan. Carecemos de todo: víveres, armas y municiones y rodeados de bocas de fuego como estamos, y 2.000 hombres listos al asalto, sería locura esperar otra cosa que la muerte, porque yo y los que me siguen, de corazón, no entendemos de pactos, y menos aún de rendiciones.  

Chamorro acaba de mandarme a tu papá para convencerme de que estoy perdido y de que mi única salvación está en que yo claudique, rindiéndome —que Chamorro lo haya hecho se comprende, porque estúpidamente me cree como él, y claro está, si él se viera en mi caso se correría como se ha corrido otras veces y vería que se le pagara bien en dinero y en hombres que es incapaz de conquistar de otro modo.

Tu papá agotó los razonamientos que su cariño y su claro talento le sugirieron. Me habló del deber que tengo que (de) conservar mi vida para proteger la tuya y la de nuestros hijitos, esos pedazos de mi corazón para quienes quiero legar una Nicaragua libre y soberana. Pero no pudimos entendernos porque mientras que él pensaba en la familia, yo pensaba en la patria, es decir, la madre de todos los nicaragüenses. Y como él insistiera, le dije al despedirnos que, desde que lancé mi grito de rebelión contra los invasores y contra quienes los trajeron, no pensé más en mi familia, sólo pensé en mi causa y mi bandera, porque es deber de todos luchar hasta la muerte por la libertad y la soberanía de su país.

Para los que tenemos la dicha de sentir arder en nuestros pechos la llama del verdadero patriotismo, para quienes sabemos que quien sabe morir, sabe ser libre, y, aunque veo por los preparativos que se hacen que yo y mis bravos y valientes compañeros vamos derecho a la muerte porque todos hemos jurado no rendirnos, no dejo de pensar en ti, mi noble y abnegada compañera, que con valor espartano me dejaste empuñar nuestra bandera de libres y patriotas, porque tú también has sentido el ultraje del invasor y la infamia y traición de quienes lo trajeron, para eterno baldón suyo y vergüenza de los nicaragüenses.

No me hago ilusiones. Al rechazar las humillantes ofertas de oro y de honores que se me hicieron, firmé mi sentencia de muerte, pero si tal cosa sucede moriré tranquilo, porque cada gota de mi sangre derramada en defensa de mi patria y de su libertad, dará vida a cien nicaragüenses que, como yo, protesten a balazos del atropello y la traición de que es actualmente víctima nuestra hermosa pero infortunada Nicaragua, que ha procreado un Partido Conservador compuesto de traidores.

Si el yankee a quien quiero arrojar de mi país me vence en la lucha que se aproxima y, milagrosamente, quedo con vida, te prometo que nos marcharemos fuera, porque jamás podría tolerar y menos acostumbrarme a la humillación y la vergüenza de un interventor. Si muero... moriré en mi lugar por mi patria, por su honor, por su soberanía mancillada y por el noble Partido Liberal en cuyas doctrinas me nutrí, por cuyos ideales he luchado siempre y en quien tengo la fe más ciega de que al caer yo, él te escudará y escudará a los pedazos de mi alma, que les dejo encomendados, seguro de que a ti te ayudarán y a mis angelitos los educarán en mis ideas para que a su tiempo continúen la obra que sólo dejaré iniciada.— Y digo que tengo la fe ciega en el Partido Liberal porque en él he militado siempre, porque en él he luchado con la palabra, con la pluma y con las armas, sacrificándole mis mejores esfuerzos y aun mi vida, y por último, porque tengo siempre mis amigos más sinceros y leales en quienes confío que hagan por ti y nuestros hijos lo que yo haría por los suyos, en un caso semejante.

Repito: si vivo, nos iremos de Nicaragua mientras flamee en ella el pabellón norteamericano. Si muero... no llores, no te aflijas porque en espíritu te acompañaré siempre y porque mis buenos y leales amigos en lo particular, y el Partido Liberal, en general, quedan allí para ayudarlos y protegerlos como yo lo haría si pudiera. Si en estos momentos no tuviera esa consoladora esperanza, moriría desesperado, porque si la patria tiene derecho a mi vida, mi esposa y mis huérfanos hijitos tiene pleno derecho a la protección de ella.

Y como, rechazada la oferta de Chamorro no queda otro camino que arreglar el asunto por medio de las armas, dejo al destino la terminación de esta carta que escribo con el alma mandándote con ella, para ti y nuestros angelitos, todo el amor de que es capaz quien, por amor a su patria, está dispuesto a sacrificarse y a sacrificarte a ti y a nuestros inocentes hijos.

Adiós... o hasta la vista. Quién lo sabe?

Benjamín"

2. Fragmentos de la carta al coronel Joseph Pendleton, del 3 de octubre de 1912, como respuesta a la invitación a rendirse:

"Confieso a U. que he leído su nota a que aludo y me he resistido a creer que esté firmada por un militar instruido [...] y que sirve bajo la bandera de la gran Nación (norte) Americana que se precia de ser la maestra de las Repúblicas Democráticas del Continente Americano; y mi extrañeza sube de punto cuando considero que es imposible que el Gobierno de los Estados Unidos de Norte América y, sobre todo, el Senado de la patria de Washington y de Lincoln, haya autorizado a sus servidores para que vengan a intervenir con la fuerza armada en los asuntos interiores que los nicaragüenses discutimos en esta tierra que es nuestra, y que nos la legaron libre, soberana e independiente nuestros padres.

[...] no veo ni remotamente la razón que pudiesen tener U. o sus superiores para exigirme la entrega de mis posiciones o el desarme de mi ejército; yo en consecuencia, me atrevo a pensar que U. retirará sus amenazas en vista de la justicia que me asiste. Pero si desgraciadamente para la honra de los Estados Unidos de Norte América, U. y sus jefes desoyesen las razones fundadas que aduzco y llevasen adelante sus pretensiones de ataque [...] yo haré con los míos la resistencia que el caso reclama y que demanda la dignidad de Nicaragua, que nosotros representamos, y después, caigan sobre U., sus Jefes y la fortísima Nación a que pertenecen, las tremendas responsabilidades que la Historia les aducirá y el eterno baldón, por haber empleado sus armas contra los débiles que han venido luchando por conquistar los fueros sagrados de la Patria."

En cuanto al resto del diseño de este anverso, hay que destacar la aparición del mapa de Nicaragua, sobre la cifra central de 5.000. A la izquierda de este mapa, se puede ver un ave (posiblemente un quetzal) que vuela hacia la izquierda. Este ave coincide en "ajuste perfecto" con otro igual en el reverso, como medida de seguridad.

En el borde inferior izquierdo se indica que este billete ha sido realizado por la compañía Thomas de la Rue and Company, Limited.

El reverso muestra en posición central una imagen de la Asamblea Nacional. A su derecha se observa el mismo ave que coincide en "ajuste perfecto" con otro idéntico en el anverso.

 

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