REPÚBLICA DOMINICANA:

serie de 2000

 

REPÚBLICA DOMINICANA: 10 pesos oro (año 2000)

ANVERSO

REVERSO

El personaje que aparece en este billete es Ramón Matías Mella (1817-1864).  Nació el 25 de febrero de 1816 en Santo Domingo. Sus padres eran Antonio Mella Álvarez y Francisca Castillo.

De joven se alistó al ejercito y formó parte de los regimientos 31 y 32. Se destaca dentro de los independentistas por su gran conocimiento en operaciones de guerra y manejo de armas.

Realizó la alianza entre los trinitarios y los reformistas haitianos que combatían contra Boyer. Esto trae como consecuencia de que el 16 de enero de 1844 firme el Acta de Separación, en la cual se proclama la necesidad de separarse de la opresión haitiana y se hace oficial la unión de liberales y conservadores.

Durante la querra de independencia ocupó la Región Norte para impedir la penetración haitiana.

En la proclamación de independencia, el 27 de febrero de 1844, Mella dispara el famoso trabucazo que consagró el nacimiento de la República Dominicana.

Mella es quien proclama a Duarte como presidente de la Junta Central Gubernativa para evitar que alguno de los afrancesados, que eran partidarios del colonialismo en lugar de la presidencia, ocupara el poder. Por esta actitud Pedro Santana lo expulsa del país.

Mella regresa al país en 1848 amparado en la amnistía del presidente Manuel Jiménez. Al regresar se une a los conservadores junto a Pedro Santana, hasta que en 1861, ante la eminente anexión a España, se une a los restauradores.

Ramón Matías Mella es uno de los aguerridos luchadores, participó en dos grandes guerras: La Independencia y La Restauración. Murió el 4 de junio de 1864 en Santiago. Sus restos descansan en el Altar de la Patria junto a los de Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez.

Este billete cuenta con un diseño moderno y con modernas medidas de seguridad, como, en el tercio superior izquierdo, unas figuras geométricas que coinciden, en ajuste perfecto, con un círculo que aparece en el reverso. Del mismo modo, en posición casi central aparecen unas flores, una de las cuales también coincide en ajuste perfecto con otra igual del reverso.

A la izquierda se puede apreciar el escudo de la república en el interior de un círculo. También, en el extremo izquierdo, un rombo identifica el valor del billete para personas con deficiente visión.

El reverso muestra el Altar de la Patria, donde se hallan enterrados algunos de los próceres de la nación dominicana.

En la parte central e izquierda, respectivamente, se encuentran las medidas de seguridad del billete: un círculo con figuras geométricas y una flor que coinciden con dibujos análogos en el anverso.

En el borde inferior se indica que el billete ha sido realizado por la compañía François-Charles Oberthur Fiduciaire.

 

REPÚBLICA DOMINICANA: 20 pesos oro (año 2000)

ANVERSO

REVERSO

El anverso muestra la efigie de Gregorio Luperón. Restaurador y patriota nativo de Puerto Plata. Nació en el año de 1839. Hijo de Nicolasa Luperón, una inmigrante de color inglesa, dueña de un ventorrillo y para quién de niño tuvo que vender piñonate en una bandeja por las calles, para ayudar al sostenimiento del hogar.

 Aprendió antes el inglés, lengua que se hablaba en su casa, que el español. Cuando apenas tenía catorce años, mostraba una fuerza de carácter y una dedicación al trabajo de hombre hecho y derecho, lo que hizo que Pedro Eduardo Dubocq, comerciante establecido en Puerto Plata, lo encargara de dirigir los trabajos de cortes de madera que tenía en Jamao. Desempeñó este trabajo a cabalidad, aprovechando además la biblioteca existente en la casa de campo que el señor Dubocq poseía en el lugar, para cultivar su espíritu.

Teniendo solamente veintidos años, cuando se produce la anexión, el joven Luperón siente en lo más íntimo de su ser la rebeldía contra el nuevo estado de cosas y, solo, castiga a los malos dominicanos que se atreven, en su presencia, a menospreciar lo dominicano. Habiéndole dado una paliza a uno de éstos, fue hecho preso pero escapó de la cárcel, buscando refugio en Haití desde donde se trasladó a los Estados Unidos. 

Poco tiempo después regresó clandestinamente por Monte Cristi, tomando parte en el levantamiento de Sabaneta en 1863.

Derrotados los insurrectos, se retiró a las montañas y desde ellas buscó refugio en La Vega, fomentando clandestinamente la rebelión, hasta que, después del Grito de Capotillo se uniera al sitio de Santiago, dándosele la jefatura de un Cantón y, poco después, el rango de General. Hombre de un "valor fabuloso" como fue calificado siempre, descolló de inmediato de entre sus compañeros, por su acendrado patriotismo y por su combatividad iniciativa en la acción. 

Reconocidos sus méritos por el Gobierno de Santiago, se le designó Jefe Superior de Operaciones en la Provincia de Santo Domingo, donde debía enfrentar al grueso del ejército español, comandado por Pedro Santana.

Las grandes dotes de guerrero de Luperón fueron puestas de manifiesto en la campaña que llevó a cabo contra el poderoso y disciplinado ejército español, puesto que en inferioridad de hombres, de armas y de medios, supo desarrollar una guerra de guerrillas que desgastó a la poderosa fuerza española.

Independiente en la forma de llevar la guerra se malquistó con sus superiores por lo que se le relevó del mando. Regresó a Santiago, donde aceptó el cargo de Vicepresidente de la Junta Gubernativa.

Restaurada la República regresa a su pueblo rodeado de la admiración y el cariño del pueblo dominicano, que reconoce en él al más firme paladín de los ideales patrios. Desde allí se opone al regreso al poder de Báez y es expulsado del país, pero a los pocos meses está nuevamente de regreso integrando el movimiento llamado del Triunvirato, que en poco tiempo derroca a Báez y se hace gobierno.

Disuelto el Triunvirato en 1866 en favor de la constitucionalidad, asume la Presidencia de la República el General José María Cabral.

Derrocado el gobierno de Cabral en 1868, Luperón se ve obligado a salir de la República, desde donde despliega una intensa campaña de oposición a las pretensiones anexionistas de Báez y logra preparar una expedición, llamada del Telégrafo, por el nombre del barco que se utilizó para la misma. Fracasada la expedición revolucionaria por la intervención de los Estados Unidos, tuvo que alejarse de las costas dominicanas. Sin embargo, ante la inminencia de la posible anexión a los Estados Unidos, Luperón no desmaya en su lucha contra Báez y los anexionistas, recabando el apoyo de la opinión pública latinoamericana y enviando protesta tras protesta al Senado de los Estados Unidos.

Expulsado Báez del poder por la Revolución Unionista en 1873, pudo Luperón retirarse a Puerto Plata, aunque manteniéndose siempre alerta, para defender la integridad de la República y la libertad ciudadana. Al ascender al poder Ulises Espaillat, Luperón accede a desempeñar el cargo de Ministro de Guerra y Marina por entender que debía cooperar con un gobierno respetuoso de los derechos ciudadanos, presidido por un patriota esclarecido como Don Ulises Espaillat. A pesar del decidido apoyo de Luperón, el Presidente Espaillat se vio obligado a renunciar.

Nuevamente exilado, Luperón debe esperar más de dos años, que sus antiguos enemigos González y Báez se alternen en el poder para regresar nuevamente a la patria.

Al ser derrocado el gobierno de Césareo Guillermo, se establece un gobierno Provisional presidido por Luperón, con sede en Puerto Plata, que, durante los catorce meses de su ejercicio, trajo la paz, la libertad y el progreso al pueblo dominicano, llevando al país a unas elecciones limpias en 1880 en que fue electo Presidente de la República el Presbítero Fernando Arturo de Meriño, respaldado por Luperón, que más tarde se retiró a Europa siendo designado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario. 

Regresado al país es nombrado Delegado del Gobierno en el Cibao durante el régimen de Francisco Gregorio Billini y así al renunciar éste en 1885, se encuentra del lado del Vicepresidente Alejandro Woss y Gil.

Al estallar la revolución en 1886, desde su cargo Luperón se enfrenta a ésta en Puerto Plata contribuyendo al triunfo de Ulises Hereaux y la ascensión de este a la Presidencia en 1887.

Arrepentido, tempranamente, al darse cuenta del carácter y las intenciones dictatoriales de Lilís, se va al exterior a combatirlo, pero no pudo realizar una campaña efectiva, por la falta de apoyo del Gobierno Haitiano. Enfermó de gravedad en Saint Thomas y fue buscado por el mismo Ulises Hereaux, muriendo en su pueblo natal el 21 de mayo de 1897.

Este billete cuenta con un diseño moderno y con modernas medidas de seguridad, como, en el tercio superior izquierdo, unas figuras geométricas que coinciden, en ajuste perfecto, con un círculo que aparece en el reverso. Del mismo modo, en posición casi central aparecen unas flores, una de las cuales también coincide en ajuste perfecto con otra igual del reverso.

A la izquierda se puede apreciar el escudo de la república en el interior de un círculo. También, en el extremo izquierdo, un pequeño círculo en relieve identifica el valor del billete para personas con deficiente visión.

El reverso muestra el Panteón Nacional, donde se hallan enterrados algunos de los próceres de la nación dominicana.

En la parte central e izquierda, respectivamente, se encuentran las medidas de seguridad del billete: un círculo con figuras geométricas y una flor que coinciden con dibujos análogos en el anverso.

En el borde inferior se indica que el billete ha sido realizado por la compañía François-Charles Oberthur Fiduciaire.

 

Inicio        Colaboraron        Enlaces        e-Correo  

Europa        América Central y Caribe        América del Sur        América del Norte        Asia        África        Oceanía

Hosted by www.Geocities.ws

1