A nuestro querido padre




  Le damos gracias a Dios por habernos dado un padre tan bueno, cari�oso,
comprensivo y consejero.  Fuiste para nosotros no solamente un padre sino que
tambi�n fuiste nuestro mejor amigo y fuente de inspiraci�n.  Tu sabidur�a y
consejos siempre guiaron el sendero de nuestro camino.  Fuiste creyente en la
unidad familiar, la cual nos ense�aste desde peque�os, y orgullosos nos sentimos
por ser parte de tan bonita familia.  La semilla que sembraste en nosotros fue
la luz que nos ha iluminado nuestro camino.  Gracias Dios m�o por habernos dado
un padre tan generoso y dedicado, con el cual siempre podiamos contar en las
buenas y en las malas.  Gracias papi por todos los sacrificios que hiciste para
echarnos adelante, por todo el tiempo que dedicaste en hacernos hombres y
mujeres de provecho, por los valores morales que nos ense�aste y por todos los
momentos bonitos que pasamos juntos.

  Siempre te recordaremos y te llevaremos con nosotros en un lugar bien especial
dentro de nuestros corazones.  Orgullosos estamos de haberte tenido como padre y
amigo.  Se�or, Dios m�o, te rogamos por el alma de nuestro padre Jovino y te
rogamos que lo acojas en tu reino, en la gloria, Se�or.  Gracias Dios m�o por
haberlo dejado compartir con nosotros momentos tan bonitos e inolvidables.
Papi nos despedimos de ti deciendo hasta luego, pues algun d�a esperamos
volver a encontrarte de nuevo.

  Te queremos y seguiremos queriendo, tus hijos Mayra, Lily, Edgard y
Edwin, tu querida esposa Kelly y tus nietos Marcia, Joselito, Christopher y
Edgarcito.



Edwin Mill�n
14 de diciembre de 1992

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