Busco al Boricua gentil
hospitalario y sensato;
al hombre aquel de buen trato,
del ¡ay bendito! sutil;
de sentimiento febril
por lo autóctono, audaz,
agusao y perspicaz;
jíbaro de tierra adentro,
¿donde estás que no te encuentro?
Boricua, ¿dónde tú estás?
Busco al gibarito aquel
que alegremente cantaba
cuando al mercado marchaba;
el que inspiró a Rafael,
a De Diego, a Morell
y a tantos boricuas más;
el que no perdió jamás
su fe, y esperaba el día
que Dios le bendeciría
Boricua, ¿dónde tú estás?
Busco aquel trabajador
incansable, astuto y fuerte,
que hizo cambiar su suerte
con su trabajo y sudor;
aquel hombre emprendedor
que vencio en lucha tenaz
aquella miseria voraz
que a su tierra desolaba
y que tanto le atormentaba
Boricua, ¿dónde tú estás?
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Se que te encuentras ahí
pero me luces dormido.
Acaso estás complacido
con lo que sucede aquí.
Hay tristeza en tu coquí
pena en tu paloma turca,
que por miedo ya no surca
tus valles y tus praderas;
se esconde en tus cordilleras
para entonar su mazurca.
¿Que es lo que endurece tu alma
y nubla tu entendimiento;
te deja sin sentimiento
y en la mas profunda calma?
Acaso a tí no te alarma
ver tu progreso estancarse
tus valores trastocarse,
tus ilusiones perderse,
tus sueños desvanecerse
sin tu gente preocuparse.
Jíbaro Puertoriqueño
Boricua de la ciudad
Despierta a la realidad
que vive tu suelo isleño;
esfuérzate con empeño,
lucha contra la maldad
trabaja con dignidad
por el pan de cada día;
recurre a la Eucaristía
y encontrarás las verdad.
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