A la montaña yaucana elevo el pensamiento mio y escucho pasar el río llevando mis sentimientos. Solo me sirve de aliento mirar hacia el infinito tratar de verte pueblito aunque sea por un momento. Me deslizo por el viento, para volver a mi nido y es cuando siento el gemido de no tenerte a mi lado, allí lloro acongojado al no saber donde estoy, pero si sé hacia donde voy voy a mi Yauco querido.