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Otros diexismos
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Radioastronomía.

 

Introducción

La radioastronomía es la ciencia que se ocupa del estudio de los fenómenos del espacio exterior por medio de las ondas de comprendidas en el espectro electromagnético, que incluye desde el límite superior del la ondas audibles hasta los rayo gama.

El espectro electromagnético.

La radioastronomía nos ha permitido conocer partes del universo a las que la astronomía no tiene acceso, ya que los estudios por luz visible tiene sus límites: condiciones atmosféricas adversas, solo de noche, la materia obscura como los agujeros negros, la intensidad del sol, nubosidades estelares y material interestelar que opacan objetos, etc. La radioastronomía no se ve afectada por estos obstáculos. Por ejemplo, en un lugar de donde el telescopio óptico más potente solo puede fotografiar una nube galáctica o estelar, un radiotelescopio puede detectar adentro o detrás de ella concentraciones de diversos elementos o compuestos químicos que por su cantidad, densidad, temperatura, ubicación, mezcla, etc., pueden dar una idea de lo que está sucediendo allí.

La atmósfera terrestre permite el paso de las ondas de radio, principal campo de experimentación en la radioastronomía. Otras frecuencias del espectro, como las correspondientes a los rayos X y los rayos gamma, son estudiadas desde satélites artificiales.

 

 

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Inicios de la radioastronomía.

Los orígenes de la radio.

La radioastronomía es una ciencia nueva. Las primeras experiencias se dieron en los orígenes mismos de la radio, aunque en esos años no se sabía el origen de esos ruidos que captaban los primitivos radiorreceptores. Algunos estudiosos más preparados, como Nikola Tesla y Guglielmo Marconi, los padres de la radio, dedujeron que algunas radio emisiones venían del espacio exterior, aunque la atribuyeron a inteligencias extraterrestres –de hecho se corrió el rumor de que Tesla era un extra terrestre-, estos inventores no pensaron inicialmente que se debían, como se sabe ahora, a causas naturales. Este mismo error se cometió mucho más tarde, cuando en la década de los 60 se descubrieron los púlsares y se atribuyó esta fuente de radio a los que llamaron LGM, Little Green Men.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, la radio ya había logrado cierto desarrollo tecnológico. Se pensaba que las ondas con longitudes menores a los 200 metros no tenían mayor alcance, y fueron ignoradas por las nacientes empresas de comunicaciones, dejando este campo libre a los radioaficionados, que no tardaron en demostrar que era posible realizar comunicaciones intercontinentales en la parte del espectro comprendido entre los 100 y los 10 metros, equivalentes entre los 3 y 30 Megahertz, segmento denominado “ondas cortas”, decamétricas o HF, “High frequences”. De inmediato las empresas telefónicas se prepararon para usar estas frecuencias y ahorrarse de esta manera el costo por arrendamiento de cable submarino.

Como sabe cualquier radio escucha o radio aficionado con un mínimo de experiencia en las ondas cortas, existen interferencias, ruidos, disturbios de propagación en este campo de ondas. Las empresas telefónicas se dieron a la tarea de investigar las causas.

 

La primera señal bien definida.

 

La empresa AT&T en Nueva Jersey solicito al joven ingeniero Karl Guthe Jansky (1905-1950) de la Bell Telephones laboratorios, estudiara las fuentes que causaban estos ruidos. Con una antena altamente direccional, un tiovivo o carrousel montado en unas ruedas de automovil Ford, empezó con los 22 Mhz. (14.6 metros) y fue identificando gracias a una meticulosa y sistemática labor, gradualmente cada una de las fuentes, como las tormentas eléctricas.

Algo sorprendente fue la aparición de un ruido en 20.7 que se registraba 4 minutos más temprano cada día, en 1932. Un conocimiento básico en Astronomía es que la Tierra no da un movimiento de rotación en 24 horas exactas, si no que lo hace en 23 horas y 56 minutos. Por eso cada estrella o constelación aparece cada noche 4 minutos más temprano que la noche anterior. Así se descubrió la primera radio señal definida no terrestre. Pronto se supo que esta señal no venía del Sol –que también es una fuente de radio ondas, y algunas de ellas son en las ondas cortas- sino de la Constelaciòn del Sagitario, rumbo al centro de la Galaxia. Se difundió su descubrimiento el 5 de mayo de 1933 en el New York Times.

 

 

Antenas de Jansky y Reber.

 

Un radioaficionado en acción.

 

Todo esto quedó como una curiosidad sin mayor trascendencia para los astrónomos profesionales. Algunos años mas tarde, en Wheaton, Illinois, las noticias llegaron a Grote Reber, (1911-2002) otro ingeniero de radio, que además era un ávido radio aficionado, W9GZ y tenia en ese entonces la impresionante cantidad de 60 países contactados, pensando que había llegado al máximo limite en la radio… hasta que descubrió señales de otros mundos.

Cuando la televisión era incipiente, y no se habían inventado había radares ni satélites de telecomunicaciones, Reber construyo una antena parabólica de 10 metros de diámetro. Experimento con frecuencias de 160, 900 y 3300 Mhz., algo inusitado en su época, en 1939. Dos años más tarde completo la primera inspección del cielo en varios campos de longitudes de onda. Actualmente el National Radio Astronomy Observatory -NRAO- de Nuevo México usa el indicativo W9GFZ en eventos especiales, y el 12% de quienes trabajan en este instituto son radioaficionados.

 

Desarrollo de la radioastronomía.

Numerosos radioaficionados se pusieron a experimentar en los años siguientes, aprovechando algunos avances tecnológicos producidos en la Segunda Guerra Mundial, como los equipos de radio y antenas de radares, y siguen a la escucha y análisis de radio señales del espacio. No faltan quienes van mas lejos, transmiten sus señales al espacio, como el Mensaje Drake y otros que ellos mismos han creado.

A principios de la década de 1950, cuando los primitivos equipos radio astronómicos registraban grandes fuentes de energía y no se veía nada con un telescopio óptico sino hasta años después cuando se confirmaba visualmente con mejores lentes que ahí sí había algo, se inició por parte de los hombre de ciencia un verdadero interés por la radioastronomía.

 

El mismo cuerpo celeste: fotografía óptica y fotografía por radio.

La palabra radioastronomía nos remite inmediatamente a costosas instalaciones, grande antenas parabólicas y supercomputadoras, pero necesariamente no tiene por que ser así siempre.

Los grandes centros de investigación radio astronómicos tienen en verdad asombrosos equipos para su trabajo, como la antena de 300 metros en Arecibo, Puerto Rico, o las 27 antenas de 25 metros de diámetro y 230 toneladas de peso cada una en el VLA, cerca de Magdalena, Nuevo México, EUA.

Mi visita al centro VLA, Very Largue Array, en Nuevo México, EUA.

Para darse una idea de la importancia científica de este fenómeno, la FCC, Comisión Federal de Comunicaciones de EUA y otras administraciones han declarado frecuencias sin transmisiones a la parte comprendida entre los 25.55 y los 25.67 Mhz., quedando libre este segmento para el rastreo de señales radio astronómicas. Las frecuencias designadas para la investigación en radioastronomía son, en Mhz.:

13.360-13.410

25.55-25.67

37.5-38.25

73-74.6

150.05-153

322-328.6

406.1-410

1330-1427

1610.6-1668.4

1718.8-1722.2

2655-2700

4800-5000

10 600-10 700

14 470-14500

15 350-15 400

Las antenas para la práctica de la radioastronomía varían de acuerdo a la banda a trabajar, y por lo tanto hay de muchas clases, desde el popular dipolo hasta humilde hilo simple o de tendedero hasta las que pueden verse en las siguientes fotografías:

VLBI en Italia, el LNT de México, un pequeño radiotelescopio del VLA, una antena de "casita" para 137 Megahertz (¿Te imaginabas una antena de esta forma?) y una antena casera construida por un integrante del SARA, Society of Amateur Radio Astronomers.

Gran parte del trabajo del radioastrónomo es el análisis de ruidos celestes en la computadora. .

Aquí estoy impartiendo una conferencia sobre Radioastronomía en el XII Encuentro Nacional Diexista de Radioescuchas y Diexistas en verano del 2006, Ascensión, Chih..

 

......... Desde el espacio: la radioastronomía en ondas cortas.

Existe una modalidad de diexismo al alcance de todos en las ondas cortas, que podemos practicar con nuestro receptor común de ondas cortas y con una antena que podemos elaborar fácilmente con materiales que ya disponemos de ellos en nuestra casa, o de desecho.

El planeta Júpiter posee un intenso campo magnético que continuamente produce la emisión de ondas de radio, algunas de ellas por su longitud de ondas se ubican dentro del campo de las ondas cortas. Sintonizando nuestro receptor en una frecuencia vacía y que no tenga ruido alguno, o el menor ruido posible, entre los 18 y los 22 MHz., -algunas fuentes dicen de los 8 a los 40 MHz.- esperando un momento, tendremos posibilidades de escuchar un sonido parecido al que producen las olas de mar al romper en una playa. Esta emisión viene desde Júpiter. A este planeta podemos ubicarlo fácilmente, tanto de día como de noche, con la ayuda de un programa astronómico de computación o una revista especializada, y en la noche es fácil de reconocer por su gran brillo y posteriormente hecho esto, trazar su recorrido en la bóveda celeste.

Una fuente de radioemisión natural no térmica del Sistema Solar es el planeta Júpiter. En longitudes de onda cercanas a los 15 metros, Júpiter emite fuertes estallidos de radiación que provienen de regiones relativamente pequeñas, cerca de la superficie de la nube que gira con el planeta. La intensidad de estos estallidos parece estar muy condicionada por la posición del satélite Ío. Además, Júpiter está rodeado por extensos cinturones de radiación que irradian en la banda de microondas a longitudes de onda menores de 1 metro.

Aunque sólo se puede ver directamente la parte más externa de Júpiter, los cálculos muestran que la temperatura y la presión aumentan hacia el interior del planeta. La presión alcanza valores en los que el hidrógeno se licua y después adopta un estado metálico altamente transmisor. El análisis de las señales de radio enviadas por las sondas espaciales indican que en el centro puede existir un núcleo de material rocoso o metálico parecido al de la Tierra. En la profundidad de estas capas se genera el campo magnético joviano. En la superficie de Júpiter este campo es 14 veces más fuerte que el de la Tierra. Su polaridad es opuesta a la de la Tierra, de forma que una brújula terrestre que se trasladara a Júpiter apuntaría al Sur. El campo magnético es el responsable de que enormes cinturones de radiación de partículas cargadas retenidas rodeen el planeta a una distancia de 10 millones de kilómetros.

 

Júpiter.

El tiempo de escucha de esta señal puede durar entre unos segundos y unos minutos, después de 15 o 20 minutos de haber sintonizado nuestro receptor en una frecuencia vacía. Escucha el sonido -aquí en formato WAV- producido por Júpiter: ondas de radio jovianas.

Numerosos radioescuchas y radioaficionados son también aficionados a la astronomía, bien pueden aprovechar sus jornadas diexistas para practicar esta modalidad del diexismo. Además de su receptor de ondas cortas, sólo se necesitará elaborar una sencilla y pequeña antena con cartón rígido de caja o madera tipo "triplay", papel aluminio y otros materiales económicos o de desecho. Para tener más detalles sobre esta antena y observar un modelo terminado, pulsar en:

 Ver la guía para elaborar una antena para escuchar a Júpiter.

De un mismo astro pueden originarse ondas de radio que se manifiestan en los receptores a través de sonidos diferentes. Esto se debe a que los fenómenos que los producen son variados, tal como sucede en Júpiter. En ciertos casos deberemos de disponer de equipos un tanto sofisticados para poder escuchar todas las radioemisiones provenientes de un mismo lugar.

Otros sonidos típicos en la radioastronomía:

Meteoritos en 217 Megahertz.

Pulsar en 111 Megahertz.

Saturno variando entre 100 y 300 Kilohertz.

El Sol en 20 080 Kilohertz.

Puede existir la inquietud por parte del lector, de saber si la Radioastronomía también se dedica a la búsqueda y análisis de comunicaciones por radio de hipotéticas civilizaciones extraterrestres, el Proyecto SETI (Search for Extra Terrestrial Inteligence). Extraterrestre. De hecho no se descarta esta eventualidad. Por ejemplo, no transmite por convenio internacional entre 1420 y 1427 MHz, en donde es probable que encontremos una señal deliberada, debido a que la frecuencia del Hidrógeno se encuentra en este rango. Pero es difícil en todo caso fijar la orientación de una antena o grupo de antenas y en una frecuencia especifica para estar atento a un punto del universo en donde se originó una posible señal de este tipo, y destinar parte del equipo y personal a estar analizando esta señal en particular: el universo es muy extenso. No hay presupuesto suficiente y nos podría suceder lo que le paso a Marconi y Tesla.

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Existen más fenómenos naturales que también producen ondas de radio, aunque no todos en ondas cortas y no necesariamente pueden ser audibles con equipos caseros. Algunos son producidos por astros de este barrio de la Vía Láctea: El Sol, Ganimedes, Saturno, meteoritos, etc. Otros vienen de mas lejos, como las ondas electromagnéticas producidas por los Pulsares. También los hay terrestres, como los que se dan en la magnetósfera, y otros acuáticos, como las descargas eléctricas que hacen algunos peces, todos ellos produciendo ondas hertzianas. Es muy posible, si eres un diexista activo, que más de una vez hayas escuchado algunos de estos sonidos en tus receptores. Para saber más visita los siguientes sitios, algunos de ellos tienen páginas en español o traductor automático, y se encuentran ahí grabaciones de estos sonidos, espectogramas, análisis, proyectos, etc.

 

http://www.altair.org/

(Yo creo que SÍ existe en verdad el personaje llamado CIRO PERALOCA, pues ésta debe ser su página, si no me creen entren y vean, quedarán más convencidos que yo).

 

 

http://www.astrosurf.com/lombry/audiofiles.htm

 

http://www.astro.ufl.edu/radioobs.html

 

http://www-pw.physics.uiowa.edu/space-audio/

 

 

 

 

 

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