VÉRTIGO-MENIÈRE:
PACIENTE: J.M., 55 años, abogado (mandado por el Dr. Reventós). Sobre este caso podemos decir que el paciente venía siendo tratado durante 10 años sin resultado. Debido a su elevada posición económica, estuvo en tratamiento en diversos países europeos, es decir, que se hizo por él todo lo posible. Resultado: CERO. Sólo podía salir acompañado (apoyado) por su mujer o por su chófer. A ello se le añadió, muy comprensiblemente, una psicosis depresiva.
La exploración neuro-focal mostraba puntos especialmente dolorosos en la 3ª vértebra cervical (mandibular). Cavidad bucal: sin diagnóstico bajo el aspecto clínico.
Las radiografías dentales no mostraban más que unas muelas del juicio situadas algo atrás, pero en posición totalmente normal, como veremos repetidamente a lo largo de estos trabajos.
TERAPIA: Sin efectuar otras pruebas, recomendamos por escrito que el estomatólogo extrajera esas muelas como primera medida (el paciente nos dio más tarde la opinión de su estomatólogo: "¡Pero si esto viene de los oídos, no de los dientes!"). Bueno, siempre hay que contar con este tipo de comentarios que incluso se encuentran impresos en libros con el sello de científicos.
EPICRISIS Y COMENTARIO: Tras un breve espacio de tiempo, mejoró su situación y se produjo la recuperación total. Pero, para alegría de su familia, ello también aportó un cambio significativo en su personalidad. -El paciente, mejor dicho, el ya ex-paciente, volviendo a mostrar interés por todo, se entregó a la pintura, y al cuarto año de su curación pudo organizar una exposición de pinturas en Barcelona.
En nuestra consulta, tres meses después de su curación, recibimos una obra del siglo 17. El regalo de un paciente agradecido.
A pesar de que nuestro repertorio de pacientes aquejados del Síndrome de Ménière no es muy extenso, creemos que los campos de irritación en el área del trigémino juegan un papel muy importante en este trastorno.
Si, por ejemplo, un ataque de vértigo, acompañado de vómitos, se puede "cortar" mediante la aplicación de anestesia detrás de la oreja, lo propio se consigue aplicando anestesia encima de la muela culpable, lo que es muy sencillo en los focos solitarios.
En el caso de muchos pacientes puramente odontológicos, los primeros dolores, debidos a las caries en los dientes inferiores, se manifiestan en el oído, es decir, antes de producir dolores locales. Además, tenemos una conexión suplementaria de la tercera rama del trigémino con el "Ganglion Oticium"*. Esto en lo que concierne al mandibular. Pero pudimos constatar idénticas molestias en campos de irritación en el maxilar. (Se describe con más detalle un caso bajo el título "Restos de raíces", porque muchos médicos fueron consultados a tal efecto por sus pacientes).
(* "Ganglion Oticium": referido al oído).
De todos modos, es aconsejable no obcecarse tanto con el nombre de la enfermedad, sino ante todo buscar su posible causa, y ésta, en los casos de Vértigo de Ménière, por ejemplo, se encuentra en el área del trigémino, y no en zonas apartadas de la zona en la que se manifiesta esta síntomo-patología; ello es debido al fenómeno de las "reacciones por vecindad".
Pero, como ya decíamos al principio, el Síndrome de Ménière es menos frecuente, mientras que el vértigo usual se observa con mayor frecuencia en dentaduras llamadas sépticas o tóxicas, y entre éstas especialmente las osteítis; y en las muelas desvitalizadas, aquellas cuya pulpa se mata mediante empastes que contienen arsénico, que años atrás eran la mayoría, mientras que hoy en día esta práctica es cada vez menos frecuente. Ojalá que finalmente esta práctica, por su toxicidad, sea totalmente eliminada.
ARTRITIS - PROCESOS VÉRTEBRALES:
PACIENTE: M.J. 23 años, sastre. Lloret de Mar. Desde hacía meses se observaba una debilidad de tipo estático-dinámica del aparato ligamentoso de la columna vertebral, que, al movimiento, provocaba ligeros bloqueos con el consiguiente dolor. Además, sentía dolor en la muñeca, que se consideraba como resultado de su profesión.
EXPLORACIÓN NEURO-FOCAL: Puntos especialmente dolorosos en la 2ª y 3ª vértebra cervical (corresponden al maxilar y al mandibular).
BOCA: Sin pronóstico. Dientes vivos con muy pocos y superficiales empastes.
AMÍGDALAS: Operadas, sin diagnóstico.
RADIOGRAFÍA DENTAL: Cuatro muelas del juicio retenidas, impactadas*.
(* "Impactadas": todavía dentro del hueso).
TERAPIA: Extracción simultánea de ambos cordales (superior e inferior), del lado más sensible a los puntos dolorosos. Una vez que cicatrizó, se repitió la operación en el otro lado.
COMENTARIO: Como veremos en repetidas ocasiones, los efectos a distancia son diferentes en cada individuo, sobre todo cuando no hay agentes nocivos séptico-tóxicos. Este efecto puramente neural debe ser tenido en cuenta -ante todo- por los odontólogos, ya que se han dado casos en que se negaron a eliminar estos peligrosos campos de irritación, comentando que "no existe infección". Esto son reminiscencias de la antigua teoría de las infecciones focales que, si bien tienen una justificación, ello no significará el único diagnóstico.
Debemos reiterar que, en este libro no se tratan casos excepcionales sino casos cotidianos.
En el paciente aquí citado se produjo una mejoría inmediatamente después de la intervención y en nueve años de observación no tuvo recaídas.