Se acercan las Fiestas...
Y ya estan aqui esos dias que consumen freneticos preparativos y colapsan
nuestros ya chamuscadas XXX
Donde y con quien lo pasaremos pasa a ser la preocupacion principal
de fin de año.
En principio, y naturalmente, con nuestra familia; o parte, segun sea el status
civil del que se goce o padezca.
O
parte de las fiestas con ellos y parte... ya veremos, aunque aqui, la
voluntad de decidir cuenta bien poco.
"Tenemos que vernos antes de Fin de Año" es la frase
de Fin de Año.
Y
con las Fiestas (en muchos casos nada mas alejadas de la concepcion de
la calidad de 'festivo) los planteos: "Si va fulano, yo no",
"si falta mengano, yo tambien" con todas las variantes como
vinculos y conflictos familiares existan.
Idem con los lugares.
Para muchos, las "Fiestas", lo reiteramos, dejan de ser
"Fiestas" y los precipitan a un abismo de amarguras, tristezas y
decepciones.
Afloran (o estallan, en el mas suave de los casos) aun mas y peores conflictos.
Es decir, no ya los que tienen que ver con los demas, sino con uno mismo...
Invocamos entoces los fantasmas de los que ya no estan y los de nosotros
mismos (pero de otra epoca).
"Ya no es como era antes", suspiramos.
Peleados y distanciados, muertos o incompletos.
Y ni hablar de dos obsesiones mas que asumimos como batallas personales:
'Auxiliar' a los que obcecadamente insisten en gozar de una orgasmica
soledad y la de aquellos que manotean desesperados cualquier brazo para
no sufrirla entrometiendose por las ventanas abordando nuestras mesas
con presentes navideños y, sobre todo, con una onanistica (y sadica)
gimnasia entre lugubre y quejumbrosa.
En otros, tal excitacion, y si son sentimentales, solo los hara languidecer
aun mas en su retiro de triste aislamiento, resignandolos a ver de lejos alegrias
ajenas.
Pero para aquellas mentes centradas en los festejos todo debe resultar
sencilla y simplemente perfecto.
Casa, mesa, cotillon, presentes (y ausentes), visitas y salidas.
Todo debe funcionar como un aceitado engranaje, de acuerdo a lo estricta y
tradicionalmente programado, incluyendo sagrados ritos y ceremonias, que pueden
ir desde un beso e inocentes cabalas con deseos hasta el soporifero y prematuro
sueño, la vulgar indisgestion o la fastidiosa y pegajosa borrachera.
Pero dejando las delicias de la mesa navideña, lo mas insolito
e incomprensible resulta ser la exaltacion, violencia y amargura de esos dias,
que, precisamente, deberian invitar a ser 'festivos'.
En muchos casos, seran motivo de malhumor (si debemos trabajar, por
ejemplo); en otros, las angustias economicas nos empujaran a sentimientos
de fracaso y desazon.
Existe una enorme presion cultural, social y economica que se abate
con furia en estos, para muchos, aciagos dias.
Una complicada, implacable y despiadada orden de cumplir con los rituales
del ideal navideño.
Los nervios se tensan y consumen en mil explicaciones y excusas,
como tambien se consumen los pocos recursos economicos de los que menos disponen.
Para el "Dia despues..." quedaran las terrorificas consecuencias,
lamentos y arrepentimientos.
El estado mental de mucha gente, que parece eclosionar en estas fechas
es, frecuentemente, lastimoso.
Como si por decreto se mandase a ser feliz imponiendo un sinnumero de condiciones.
La mera falta o inobservacion a alguna de ellas, implica, automaticamente,
casi una muerte civil y, en no pocos casos, una absurda y cruel muerte
literal.
Como se imponen obligaciones y compromisos que nos asfixian: "Dejalo
ser", "Dejennos ser", nos gustaria gritar en todas direcciones.
Lo importante no es con quien debamos (o podamos) estar apenas unas
horas al año, sino todo el resto de el.
¿Nos preocupa con quien estaremos el 24 o el 31?
Deberia preocuparnos con quien estaremos los 360 restantes.
Este enloquecido simbolismo nos ahoga y ciega el razonamiento anulando
los caminos que dificultosamente hemos construido para salvanos nosotros mismos.
Es esto o la nada, parecen decirnos.
Es esto o el fin.
Pobrecito... pobrecitos.
Solos o acompañados, leyendo un libro, escuchando reconfortante
musica, mirando la luna y las estrellas en nuestro jardin... y, si es posible,
gozando del placer del sexo.
Honrando nuestras vidas con cosas bellas, haciendo que valga la pena vivirlas,
pues si somos felices a nuestra manera, lograremos transmitir esta felicidad
a quienes nos rodean.
El objetivo es y debe ser, vivir estas "Fiestas" en paz
y serenidad, y por supuesto que estas calidades se extiendan a todo el año
venidero.
El tiempo -nuestro tiempo- no termina nunca, siempre esta comenzando.
De lo contrario, el rojo intenso de Papa Noel puede convertirse en
un autentico infierno y el simpatico muerdago en un estilete que nos hiera
irreparablemente.