| Rafael
Verde:
Desear
felicidades para todos es sin duda un noble gesto pero de improbable cumplimiento.
En primer lugar, si es difícil conseguir una felicidad, ni qué
hablar de unas cuantas. Y en segundo lugar, por el carácter ecuménico
del deseo: si es cierto que la felicidad es fugaz, para que se cumpliera precisaríamos
una sincronización milimétrica.
Pero bué, por estos días abundan los Papá Noeles abrigados,
los calóricos turrones... y los deseos extravagantes.
Vaya entonces, independientemente del éxito, esa quimera.
Tute
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