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Terminó
el 2002, ¡Por fin!! Uno tiende a decir :
¡Ojalá
acaben con él los males que nos trajo este maldito e inolvidable
año capicuá!
Pero antes de tirar el agua sucia con el niño al río cabe
pensar también: ojalá no olvidemos lo bueno que nos dejó
esta experiencia.
Nos trajo hambre y miseria pero también solidaridad e imaginación
para resolver los problemas ( como la instalación de huertas orgánicas,
el aprovechamiento de la soja, la construcción de casas de adobe
).
Nos trajo el derrumbe del sistema financiero: pero también la caída
de las altísimas tasas de interés que permitían vivir
de la especulación, nos permitió recuperar el valor de la
producción y del trabajo y desemascarar a los ladrones de guante
blanco que siempre le han robado al país. Nos trajo la cociencia
de que no podemos dejar pasar, que la honestidad y la verdad no son valores
a poner en el tapete sólo cuando a mi me afecta.
Nos trajo salarios de hambre pero como ahora sabemos que no hay manera
de ganar más nos preocupamos por estar mejor en donde estamos,
mejorar nuestras condiciones de trabajo y nuestra tarea misma. Como no
podemos aumentar el sueldo tratamos de aumentar nuestra capacitación.
En definitiva, pensamos que si de todas formas vamos a ganar mal por lo
menos tenemos que hacer lo que nos gusta... y no es poco!!
Como no tenemos dinero para salir, para ir a cenar afuera, nos hemos concentrado
en nosotros mismos y en nuestras relaciones más intimas. Hemos
hecho una buena revisión y puesta a punto en esos aspectos y hoy
sabemos mejor quienes somos y quienes nos aman como somos.
Finalmente como no pudimos viajar hemos encarado un viaje interior que
siempre lleva a mejor puerto.
En definitiva, si este año nos permitió apostar al país
productivo, ser más solidarios y creativos, volvernos ciudadanos
responsables, hacer lo que nos gusta, fortalecer nuestra vocación
y nuestras relaciones más sanas y conocernos a nosotros mismos.
Tenemos mucho para agradecerle al 2002.
Como una tierra que fue arrasada por un temporal, tengo fé en que
los árboles caídos sirvan de abono para la próxima
siembra.
Con la esperanza que el 2003 vea fructificar y fortalecer estas semillas
les saluda
jUAN
CARLOS PARERA IBARRA
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