Instrumentos.
Regla Te
Como su nombre lo indica, es una regla que tiene la
forma de una te mayúscula, constando de dos partes: una regla pequeña y gruesa,
llamada cabeza y otra mucho más larga y delgada que es el cuerpo. Generalmente las
dos reglas se encuentran rígidamente unidas entre sí y formando ángulo recto.
Esta regla debe emplearse exclusivamente para trazar líneas horizontales,
haciendo que su cabeza se deslice a lo largo del canto izquierdo del restirador. El dibujante que emplea esta regla para otros
trazos que no sean horizontales, causa malísima impresión entre personas que
conocen de dibujo, por lo que el estudiante debe acostumbrarse a no separar
nunca la cabeza de su regla T del canto izquierdo de su restirador.
Cuando esta regla se deja de usar, es suficiente subirla hacia el canto
superior del restirador y dejarla fuera del campo de
dibujo.
Una regla te de buena construcción debe reunir los
siguientes requisitos:
1.- La arista superior de su cuerpo (que es la única
que debe emplearse para hacer trazos), debe ser completamente recta.
2.- La cabeza y el cuerpo de la regla no deben
encontrarse ensamblados, sino que el segundo estará sobrepuesto a la primera, a
efecto de permitir que las escuadras puedan deslizarse libremente en todo lo
largo de la regla, sin que su cabeza estorbe.
3.- La cabeza de la regla debe tener practicada en
toda su longitud, una pequeña ranura llamada garganta. Esta ranura tiene por
objeto que la cabeza de la regla se deslice precisamente sobre la parte media
del canto izquierdo del restirador, dejando libre su
arista superior que, por maltratos propios del uso, puede estar mellada y una
de estas pequeñas abolladuras haría perder el paralelismo de las rectas
trazadas con esa base.
4.- El cuerpo debe estar rígidamente unido a la cabeza
para impedir cualquier cambio en su posición. Hay personas que acostumbran
trabajar indistintamente con las dos aristas de la regla, cosa indebida ya que
no se puede garantizar en cualquier momento el paralelismo de ellas, aparte de
que el uso de la arista inferior resulta incómodo.
Erróneamente se exige que el ángulo formado por la
cabeza y el cuerpo sea de 90°. Esto no es necesario ya que, estando rígidamente
unidos entre sí, cualquiera que sea el ángulo que forman, todas las líneas que
se tracen con ella resultarán paralelas, que es lo que se busca.
Escuadras
Se ha
dicho que la regla te debe servir únicamente para trazar líneas horizontales;
luego, para trazar una línea que guarde cualquiera otra posición en el dibujo,
habrá necesidad de emplear otros instrumentos: las escuadras, que no son otra
cosa que triángulos rectángulos construidos de materiales diversos. Las
escuadras más empleadas son dos: una en la que sus dos ángulos agudos son
iguales y por lo mismo se conoce con el nombre de “escuadra de 45°” y otra que
tiene sus ángulos agudos de 60° y 30° respectivamente, y a la que se le da el
nombre de “escuadra de 60°”.
El empleo
de las escuadras no se limita únicamente al trazo de rectas verticales, sino
que se emplean para trazar líneas de cualquier inclinación. Apoyándolas sobre
la regla se te pueden obtener directamente líneas a 30°, 45° y 60° de
inclinación y mediante su combinación se logran ángulos de 75° y 15° con la
horizontal, como se indica en la figura:

Con mucha
frecuencia es necesario trazar una o más rectas perpendiculares a otra ya
trazada. Se procede de la siguiente manera.
Supóngase
que por los puntos C y D de la recta AB hay necesidad de trazar perpendiculares
a ella. Tómese cualquiera de las escuadras y colóquese de manera que su
hipotenusa (la arista opuesta al ángulo recto) coincida en toda su longitud con
la recta AB. En estas condiciones colóquese la otra escuadra apoyada contra uno
de los catetos de la primera y sujétese firmemente en esa posición. Enseguida
hágase girar la primer escuadra de manera que sea el
otro cateto el que se apoya contra la segunda escuadra y en esta posición
deslícese la primera sobre la segunda, hasta lograr que su hipotenusa quede
precisamente sobre el punto C. La línea que se trace con auxilio de esa
hipotenusa, será la perpendicular que pasa por C. Enseguida se desliza esta
misma escuadra, cuidando que la otra no sufra ningún movimiento, hasta hacer
que la hipotenusa coincida con el punto D y se traza la otra perpendicular
pedida.

Transportador
Cuando hay
necesidad de trazar líneas a una inclinación determinada, no obtenible
fácilmente con las escuadras, se emplea el transportador. No es sino una
circunferencia o semicircunferencia dividida en 360 ó 180 (según el caso)
partes iguales, llamados grados. El centro de ella debe quedar perfectamente
definido.
Para
usarlo bastará hacer coincidir dicho centro con un punto previamente marcado
sobre la recta que va a servir de base y la división de la circunferencia que
corresponde a 0° con la misma recta de base. A continuación se cuentan sobre la
circunferencia los grados que ha de tener de inclinación a recta que se busca y
se marca este lugar mediante un punto en el papel. La unión del punto así
marcado con el que se hizo coincidir con el centro del transportador, será la
recta buscada.
Plantilla o pistola de curvas
Todas las
curvas que no son arcos de círculo se trazan con el lápiz por medio de unas
reglas curvas de forma irregular llamadas plantillas de curvas. Para emplearla,
se determina primero una serie de punto por los que ha de pasar la curva que va
a trazarse, y después se traza ésta siguiendo con el lápiz el contorno de las
partes de la plantilla que coincidan con dichos puntos, cambiando la posición
de la plantilla cuando fuere necesario.
Por lo general,
es difícil trazar una curva de modo que resulte continua y pareja. La tendencia
del principiante es a darle demasiada curvatura entre los puntos consecutivos,
y a no graduar debidamente la curvatura al cambiar la posición de la plantilla,
lo que resulta en la formación de ángulos. Estos defectos pueden evitarse en
gran parte haciendo siempre que la plantilla pase por tres puntos de la curva a
lo menos, y colocándola, al cambiarla de posición, de manera que coincida con
parte de la curva ya trazada. Se facilita la operación trazando primero la
curva a pulso con el lápiz, y empleando luego la plantilla.
Compás
Uno de los
instrumentos de mayor aplicación en el dibujo, es el compás. Sería ocioso
tratar de describirlo, ya que es el instrumento más común y resulta conocido de
todo mundo desde los primeros años de enseñanza elemental.
Al usar
cualquier compás, se debe procurar siempre que sus dos puntas sean de la misma
longitud y todos los trazos deben hacerse cuidando que la bisectriz del ángulo
que forman sus piernas, resulte perpendicular al plano del papel.
Además un
buen compás debe tener la estabilidad necesaria para que sus patas no se abran
o cierren accidentalmente.

Lápices
Un trabajo
puede hacerse de dos maneras: a lápiz o a tinta. Cuando se emplea el lápiz,
deben tomarse en cuenta dos tipos de trazos: los que se ejecutan a mano libre y
los que se hacen con ayuda de los útiles. Para los primeros debe usarse un
lápiz suave; para los segundos, es de recomendarse el empleo de lápices más
duros, esto debido a que, el constante roce de las escuadras y reglas sobre
trazos ya ejecutados, extiende el grafito cuando se usan lápices suaves,
manchando los trabajos. Por lo mismo, es de recomendarse que todos los trazos
de lápiz suave se hagan ya para finalizar el trabajo.
Los
lápices más comunes, se encuentran clasificados en el comercio mediante números
o letras y son los siguientes:
·
B = muy suave
·
HB = suave
·
H = medio
·
2H = semiduro
·
3H en adelante =
duros
La manera de sacar punta a estos lápices, para que den
buen rendimiento, es la siguiente: desvástese la madera en forma cónica por lo
menos a 15 mm., de la punta, procurando que al
terminar, quede libre por lo menos en 4 mm., la
puntilla o “mina” del lápiz, a la cual se le da un acabado cónico con ayuda de
lima o lija (afilaminas).
Algunos autores recomiendan el uso de puntas a bisel,
sosteniendo que duran mayor tiempo afiladas. Si bien es cierto lo anterior,
también lo es que las desventajas de su empleo son las siguientes: En primer
lugar, para obtener dicha punta, se pierde más tiempo que para sacar una punta
cónica y en segundo, que una pequeñísima variación del lápiz en la mano del
dibujante, modifica la huella que deja en el papel, obteniéndose una línea de
distintos gruesos. Es por lo mismo, más aconsejable el uso de puntas cónicas,
teniendo el cuidado de afilarlas con frecuencia.
Gomas y borradores
Es
inevitable que el dibujante se abstenga de borrar determinados trazos ya sea
por haber sufrido equivocaciones, o bien porque se trate de líneas auxiliares
que deban desaparecer del trabajo final; por esto se hace necesario que el
estudiante se acostumbre al empleo de los distintos medios para borrar.
Cuando hay
que hacer borrados parciales, debe usarse uso de una goma suave que no maltrate
su superficie, como lo son las gomas de migajón.
Escalímetro
Es una
regla graduada que se emplea en los dibujos para medir y transportar
distancias. Las más cómodas son las planas y las de sección triangular y divididas
en centímetros y medios centímetros, o en centímetros y milímetros. El primer
centímetro de una regla dividida en centímetros se divide á veces en
milímetros, y aun en fracciones más pequeñas, para mayor exactitud en las
medidas.