Esta
historia la escuché hace mucho tiempo, pero cómo casi todas las noches antes de
irme a la cama miro el cielo, aún no la he olvidado.
Cuando todos nos vamos a la cama, la luna juega a esconderse de nosotros, unas veces la vemos muy grande, otras pequeñita y algunas noches desaparece y no la vemos.
La verdad es que todas las noches juega con nosotros al escondite, y solo cuando desaparece totalmente del cielo es cuando pasa lo que os voy a contar.
La luna es una buena amiga de la vida en la tierra y siempre ha sentido curiosidad por las cosas que pasan en nuestro planeta, como no podía saber todo lo que deseaba, hace ya muchos muchísimos años aprendió a leer, pero... Luna tenía un problema, de día cuando luce el sol y nosotros la vemos menos no podía hacerlo pues los rayos de su amigo le quemaban las páginas de los libros, y si dedicaba ese tiempo a leer no podía conversar con el Sol su amigo.
Un día estaba Luna bastante desconsolada, pues no sabía cómo solucionar el problema, su buen amigo Sol también se sintió apenado por no poder hacer que sus rayos no quemasen los libros que a Luna tanto le interesaban, andaban los dos un poco tristes cuando pasó una estrella azul muy juguetona sentada encima de una nube, y viéndoles tan apenados les preguntó el motivo
Sol y Luna le contaron a Estrella Azul el problema que tenía luna para leer de día, y Estrella les dijo muy convencida, ¿por qué no lo haces por las noches?
No veo,
contestó tímidamente Luna, no tengo suficiente luz.
Eso no es
ningún problema, dijo estrella azul, le diré a mis primas, las estrellas
amarillas que se queden por las noches a tu lado, ellas te proporcionaran luz,
solo te pedirán que leas en voz alta, y su luz es fría y no quemará las hojas de
tus queridos libros.
Muchas
gracias contestaron a coro Sol y Luna, pero ¿estas segura que querrán venir?
Claro que
estoy segura, les encantará estar contigo. Esta noche llegarán, me voy a
avisarlas, otro día me pasaré por aquí – contestó la estrella azul.
Desde entonces Luna lee libros, historias sobre la tierra y los que en ella habitamos, pero eso solo sucede cuando no la vemos en el cielo, pues por las noches le gusta charlar con las estrellas y comentar lo que ven desde un lugar tan, tan alto.
¿Usará gafas para vernos?