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24 de mayo de 2001-
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El mundo 10 de septiembre de 2001
El mundo
28 de sept de 1997
Las letras de Bob Dylan
inspiran las palabras del Papa ante 400.000 jóvenes en Bolonia
CRISTINA ALDAZ
ENVIADA ESPECIAL
BOLONIA.- «Iniciamos nuestro encuentro con
el salmo número 96, que invita a cantar al Señor un canto nuevo».
Juan Pablo II cerró así en Bolonia, ante
400.000 jóvenes, una página negra entre la Iglesia y el rock.
Una página negra en la que hasta ayer el
rock salía perdiendo por ser, según decían, ««un instrumento del diablo».
Y como prueba de ello, la actuación de Bob
Dylan ante Juan Pablo II, algo nunca imaginado si uno no cree en los milagros.
Pero ayer en Bolonia el diablo se convirtió
en ángel y su sonido agitó las almas de un público compuesto, casi al 100 por
100 por fervientes católicos, sacerdotes, religiosas, obispos y cardenales.
Si por la tarde el Papa beatificó a
Bartolomeo María del Monte -un sacerdote boloñés que vivió en el siglo
XVIII-, por la noche la voz de Bob Dylan, comunista, de origen judío,
representante sobre la tierra del Mayo del 68 y no católico confeso, subió a
los cielos de Bolonia, ciudad que cierra hoy el XXIII Congreso Eucarístico
Nacional de Italia.
Se hizo el silencio cuando se oyeron las
primeras notas de Blowin'in the wind, cuya letra fue recitada por un grupo de jóvenes.
Y esta vez la respuesta no quedó flotando en el aire. Un adolescente le preguntó
al Papa: «¿Cuál es el camino?». Y Juan Pablo II lo señaló utilizando
algunas de las letras de las canciones de Dylan.
GRAN OVACION.- Luego apareció el diablo, Bob
Dylan. La ovación más amplia y sentida de la noche -a excepción de las que
iban dirigidas al Papa- se la llevó él, todo vestido de negro y con sombrero
tejano.
Después de cantar dos temas, se quitó el
sombrero y besó el anillo del Pontífice. Dylan fue el único que consiguió
caldear el ambiente, sólo él provocó gritos de histeria (aislados) e hizo
vibrar al público. Su guitarra y su voz conquistaron a las 400.000 personas
presentes, muchas de las cuales antes se negaban a escucharle.
Y es que ayer fue la noche de la paz. La
actuación de Bob Dylan puso punto final al concierto Jesús live superstar, que
fue retransmitido íntegramente por la RAI, en el que intervinieron otros intérpretes
pecadores, como Gianni Morandi, non grato para los católicos más radicales por
ser divorciado, y Lucio Dalla, acusado de tener moral y costumbres muy dudosas.
El resto de los cantantes que participaron, Adriano Celentano, Andrea Bocelli y
Samuele Bersani entre otros, fueron aceptados por todos sin problemas desde el
primer momento.
HOMENAJE A LENNON.- Pero no hubo pitos ni
abucheos para nadie. Y fue precisamente Morandi el divorciado quien, tras ser
recibido con una gran ovación, rindió un homenaje a otra de las grandes
figuras del rock, John Lenon. Los sonidos de las primeras notas de Imagine, uno
de los más universales cantos a la paz, hicieron que se encendieran cientos de
mecheros.
Llegó después Dalla, el de las costumbres
dudosas, que tuvo así su oportunidad de redimirse. Cuando se acercó a saludar
al Papa, algunos de los sentados en la zona vip, no pudieron reprimir una
exclamación de asombro: «¡Ver para creer, Dalla con el Papa!».
El público más atípico de Dylan
Cientos de miles de adolescentes llegados de
todos los puntos de Italia abarrotaron ayer las calles de Bolonia en formación
de a 20. A la cabeza de cada uno de estos grupos iba un sacerdote vestido con
clergyman que llevaba un palo alto en cuyo extremo un cartel indicaba su
procedencia y servía, también, para que nadie se dispersase.
La Via Della Independenza , centro neurálgico
de una Bolonia normalmente tranquila y ayer desquiciada y tomada por la
seguridad vaticana, se transformó en un río incesante de jóvenes mochila al
hombro.
La avalancha humana, que avanzaba por las
calles como si de una plaga del Antiguo Testamento se tratase, se completaba con
sacerdotes varios, frailes pertenecientes a las más diversas congregaciones:
dominicos, franciscanos, jesuitas... También había boy-scouts, monjas de hábito,
hijas de María Auxiliadora, seminaristas y más de 1.200 periodistas.
Mucho público que al parecer no estaba dispuesto a dejarse sus ahorros en la excursión a Bolonia (el concierto fue gratuito). Los únicos que hicieron el agosto fueron los vendedores de una especie de mochila que, al abrirla, se convertía en un pequeño taburete (2.000 pesetas).
El cantante Bob Dylan,
hospitalizado por una grave afección cardiaca
El autor de «Like a Rolling Stone» ha cancelado la gira que le traía a Europa durante el mes de junio
NUEVA YORK.- El cantante de
folk estadounidense Bob Dylan se encuentra hospitalizado a consecuencia de una
infección cardiaca que puede ser fatal, señaló ayer la compañía discográfica
Columbia Records.
En un comunicado, la compañía de discos
informó de que Dylan ingresó en un hospital el pasado fin de semana tras
sufrir fuertes dolores de pecho. Los doctores que le atienden diagnosticaron que
padece histoplasma, una infección potencialmente mortal y que produce un
hinchazón en la bolsa que rodea el corazón, según la compañía de discos.
El comunicado no especifica dónde está
hospitalizado el artista y cuál es su actual estado, pero informaciones
procedentes de diferentes medios indicaron que el artista se encuentra en un
hospital de Nueva York.
La repentina enfermedad ha obligado a Dylan a
cancelar su gira europea por Irlanda, Reino Unido y Suiza, según fuentes
cercanas al cantautor, quien debía actuar junto con el cantante Van Morrison en
Londres el próximo 7 de junio.
Bob Dylan, que cumplió 56 años el pasado sábado,
lanzó su primer disco en 1962 y está considerado uno de los más influyentes
cantautores de su generación. Entre
sus canciones más populares destacan Blowin in the Wind, The Times they Are
A-Changin, Subterranean Homesick Blues y Like a Rolling Stone.
Dylan, cuyo verdadero nombre es Robert Allen
Zimmerman, nació en Duluth (Minnesota) el 24 de mayo de 1941 en una familia de
origen judío.
El cantante inició su carrera al instalarse
en Nueva York en 1961 y al año siguiente vendió millones de copias de su
primer álbum discográfico, Bob Dylan.
Su trayectoria se ha visto continuamente interrumpida por retiradas temporales, lo que no ha impedido que sea considerado por la crítica como uno de los mitos musicales de los años 60, y ha compaginado la composición y las actuaciones con el cine.
6-10-97
Bob Dylan vuelve a
resucitar en el Wembley Arena de Londres
El cantante estadounidense continúa en el Reino Unido su «Gira Interminable», coincidiendo con la salida de su último disco
CRISTINA FRADE
CORRESPONSAL
LONDRES.- El verano pasado, a muchos les
conmocionó menos saber que Bob Dylan coqueteaba con la muerte, víctima de una
grave pericarditis, que descubrir que el ídolo de los sesenta seguía vivo. A
lo largo de la última década, el músico estadounidense -para algunos el mejor
compositor del siglo- parecía obstinado en darse por desaparecido.
Su reciente actuación en Bolonia, como
animador del Congreso Eucarístico y bendecida por el Papa Juan Pablo II, no
despejó del todo esa sospecha. En cambio, su visita al Reino Unido, que ha
coincidido con la publicación de su primer disco con temas nuevos desde 1990,
ha confirmado definitivamente la resurrección del artista.
En el flamante Time out of mind, producido
por Daniel Lanois, Bob Dylan se ha rodeado de músicos casi tan legendarios como
él: Jim Dickinson, Augie Myers, Cindy Cashdollar y Duke Robillard.
Pero para escuchar alguno de los temas del álbum
número 41 de su discografía oficial, hubo que esperar ayer hasta el penúltimo
de los cuatro bises.
Sobre el escenario del Wembley Arena de
Londres, lleno hasta la bandera de incondicionales -y no sólo había
cuarentones en las gradas- se hizo evidente la fragilidad de su cuerpo,
encorvado sobre la guitarra y como a punto de desintegrarse al primer paso en
falso. Pero también era obvio el poderío recobrado de su voz y su banda.
Durante una hora, Dylan sembró el delirio
con míticas canciones como Silvio, One too many mornings o Like a rolling
stone. Tal vez no era lo que esperaban los críticos, ansiosos por oirle
interpretar algún tema del nuevo disco, pero fue lo que el músico había
decidido tocar anoche y lo que movilizó al público.
A lo largo de su Gira Interminable, como fue
bautizado desde el principio el tour en el que se embarcó en 1988 y que todavía
continúa, han sido muchas las actuaciones deprimentes, en las que ni los
dylanianos más recalcitrantes acertaban a encontrar algo encomiable en su ídolo.
Con suerte, regresaban a casa tras haber asistido a un brevísimo destello de su
genio.
Quizá fue a ellos a quienes dedicó el concierto de anoche en la capital inglesa, a todos los que en el pasado le han oido destrozar impunemente sus mejores canciones. Sólo después de recorrer su repertorio de country-blues, en el tercero de sus cuatro bises, se atrevió a atacar por fin un tema del sombrío Time out of mind, Love sick.
Bob Dylan quiere volver a
actuar cuanto antes
Según fuentes cercanas al músico, continúa hospitalizado, aunque su estado no es muy grave
CARLOS FRESNEDA
CORRESPONSAL
NUEVA YORK.- Bob Dylan cumplió ayer su
quinto día en la unidad de vigilancia intensiva, aquejado de una grave infección
en el pericardio (el tejido membranoso que rodea el corazón) que hacía temer
por su vida.
Justo después de anunciar la suspensión de
la gira europea de Dylan, su compañía de discos, Columbia Records, emitió un
breve comunicado informando de la dolencia del cantante y de su ingreso en un
hospital (aún no se sabe si en Nueva York o en Londres).
Ayer circularon todo tipo de rumores sobre su
delicadísima situación. Dylan sufre al parecer una histoplasmosis, una infección
causada por un tipo de hongos que crecen en arena contaminada con excrementos de
pájaros.
La histoplasmosis puede tener un desenlace
fatal si no es atacada a tiempo y se disemina por otros órganos, según los
expertos.
Al parecer, Dylan no ha tenido que ser
operado y está siguiendo un tratamiento de choque con fuertes antibióticos.
Pasa la mayor parte del tiempo sedado y apenas es consciente de cómo ha llegado
a la cama del hospital. «Lo único que quiere es salir de la cama y volver a
los escenarios cuanto antes», confesó ayer al New York Post una fuente cercana
al cantante.
Para agosto esperaba ilusionado una serie de
conciertos, con sorpresa incluida: probable actuación a dúo con su hijo Jakob.
30 de mayo del 97
4 de junio del 97
Primeras declaraciones tras dejar el hospital
Bob Dylan: «Pensé que
iba a ver a Elvis demasiado pronto»
LOS ANGELES.- El cantante Bob Dylan se
recupera de la infección pulmonar que casi le cuesta la vida, después de haber
sido dado de alta del centro donde ha estado hospitalizado desde el pasado 25 de
mayo, según confirmó ayer su representante.
En un breve comunicado, el cantante norteamericano de 56 años, autor de temas como Blow in the wind, expresaba la alegría que le produce su mejoría. «Llegué a pensar que iba a ver a Elvis (Presley) demasiado pronto», agrega el comunicado.
10 de agosto del 97
1 de octubre
Los placeres y los días
FRANCISCO UMBRAL
Dylan y el Papa
En principio, era
inevitable que más pronto o más tarde se encontraran. Bob Dylan y el Papa. Los
profetas del bien y los profetas del mal son el mismo profeta, son colegas y
acaban coincidiendo. Ya dijo Anatole France que «en aquel tiempo, los desiertos
estaban populosos de anacoretas». En el desierto fin de siglo, Bob Dylan, el
judío que le robó el nombre a Dylan Thomas, se ha encontrado con Wojtyla, el
profeta que ha tomado el cuerpo de Cristo.
Eran los sesenta y Dylan cantaba una revolución
y una contracultura que nunca vinieron. Es lo que Haro Tecglen llamó
definitivamente «las revoluciones imaginarias». Dylan ganó mucho dinero
predicando contra el dinero. Han pasado treinta años, Dylan ya no puede creer
en nada, salvo en su arte, y canta para el Papa y se arrodilla frente al Papa,
delante de 400.000 jóvenes en concierto. Le conviene acercarse a los poderes
terrenales, ya que no ha podido con ellos. El Papa, que va a dedicar los últimos
años de su papado a la juventud del mundo, utiliza a Dylan como señuelo para
esa juventud. ¿Por qué no paran un poco el concierto y se sientan a hablar de
condones, abortos y drogas? No tienen nada que decirse, son irreconciliables,
pero se disputan un mismo público planetario, la juventud, y eso les ha llevado
a una alianza aberrante. El Papa sabe más por viejo que por Papa. Dylan va de
sombrero tejano. Cojonudo.
El encuentro es sígnico porque quiere decir
que los yeyés de los sesenta nos estamos entregando a la catequesis del
Vaticano -la infanta de la gente hace un cursillo prematrimonial-, y quiere
decir, asimismo, que al Papa ya no le basta con enmogollonar a los tullidos y
viejos de Tercer Mundo, pues ha descubierto, como un escritor cualquiera, que si
quieres perpetuar tu mensaje tienes que ponerlo en las manos lanceoladas de la
juventud.
La juventud es el futuro. La Iglesia tiene el
futuro asegurado entre los banqueros y los dictadores, pero este Papa, este
hombre llamado Juan, quiere futurizar su mensaje, como es lógico, y entonces
entramos en el lenocinio recíproco de un Dylan que acaba arrodillándose ante
la Iglesia y un Papa que acabará siendo el Papa/pop. Las mocedades occidentales
están viviendo de las mismas místicas que nosotros, cuando éramos ellos, sólo
que recicladas y comercializadas. La consigna es vender. Bob tiene que vender su
música, el Papa tiene que vender su latín y yo tengo que vender mi castellano.
El viejo Pla opinaba que el comercio da más dinero que un empleo. El Papa tiene
un empleo en el Vaticano y Dylan tenía un empleo en la contracultura, pero ya
no hay contracultura porque la hemos integrado en la cultura misma. Lo que
cuenta es un sombrero y una conducta. Del sombrero de Dylan no tenemos nada que
decir. Su conducta ya es otra cosa. El y el otro han querido fanatizar a la
juventud. Pero nadie se baña dos veces en el mismo río adolescente, porque la
juventud pasa.
La cosa fue en Bolonia, Italia, II Congreso Eucarístico Nacional. El Papa dijo a los jóvenes: «La respuesta a las preguntas de vuestra vida flota en el viento, que es soplo y voz del Espíritu». O sea, esas vaguedades líricas que se reserva el Papa para estos casos. Lo peor que se puede hacer con la lírica es aplicarla a un programa/proyecto determinado, pero el Papa lo hace mucho. Y Bob Dylan se ha prestado al juego. Y es que hay que dar de comer a la guitarra. Por suerte, algunos no tenemos guitarra.
29 de sept 97
HOY LUNES
LUIS ANTONIO DE VILLENA
Dylan: no cambian los
tiempos
NOSTALGICOS de la rebeldía
y amantes del folk-rock, recordarán una de las canciones fundamentales de aquel
Bob Dylan de los días de la conmoción: The times are changing: Los tiempos están
cambiando. Claro, también iba a llegar una fuerte lluvia (y es una fuerte
lluvia la que va a caer) y todo se renovaría: era ese tiempo nuevo que, contra
el marxismo ortodoxo y contra el capitalismo y la religión burguesa que lo
bendice -desde lo alto- quería, soñaba, pedía aquella contracultura, en la
que unos cuantos -pocos- fuimos jóvenes y hermosos, bellos y condenados... No
nos engañemos, Dylan -estupendo cantautor- hacía muchísimo que había
desertado. Quizá tema la derrota o acaso (Bob tiene ya 56 tacos) simplemente se
haya hecho viejo.
El tiempo -todos lo saben- es la más
conservadora de las ideologías, precisamente porque destruye y muda, al parecer
sin sentido. Conocí chicas trotskistas, buenas amigas mías, que hoy son
puritanas mamás que hablan del necesario centrismo; y a jóvenes modernos,
siempre en línea de fuego, siempre en avanzada, que hoy regañan a sus hijos
porque vuelven tarde a casa -pobres jóvenes eternos- y les avisan de todos los
peligros de la modernidad, incluido el bakalao, esa bobada. Decir sí sale
siempre más rentable que decir no, y los años piden comodidad. ¿O es que
Dylan, arrodillado ante el Papa, nos ha gastado una broma, y mañana volverá a
decir que es más judío que Moisés y Abraham juntos? Bob Dylan es un excelente
músico y letrista -ahí está su nuevo disco, Time out of mind- pero también
fue un alto poeta Paul Claudel y era más beato que santa Margarita María de
Alacoque. Acaso Bob mude su apellido -homenaje al bardo y borracho Dylan Thomas-
y se rebautice ahora, Bob Claudel o Bob de Hipona (ojo, el pueblo de san Agustín)
¿no sería más lógico? El gran Bob Dylan, con todo, nos enseña que Wojtyla y
Netanyahu pertenecen a una misma concepción del mundo, que el judaísmo es el
padre del catolicismo, y que la edad y el sillón son aznaristas. ¡Piedad para
los pobres rebeldes, caballeros! Sólo nos falta a los malos, que Bowie, ahora,
se nos meta a monja redentorista
28 de sept del 97
TOMAS FDO. FLORES
Llamando a las puertas
del cielo
Cuando a finales de agosto,
el Vaticano anunció que el mismísimo Bob Dylan particiaparía en el festival
del Congreso Eucarístico de Bolonia, frente al Papa, muchos nos quedamos
perplejos.
Es muy libre de cantar donde quiera. De
prestar su nombre, que es lo relevante, a un acontecimiento así. Un acto
colectivo que es, además, una operación de imagen de sus promotores, la
jerarquía de la Iglesia Católica.
El ha sido para varias generaciones prototipo
del artista contestatario, de rebelde incombustible. Forma parte de la memoria
emocional de muchos, con sentimientos íntimos y colectivos de personas
sanamente convencidas por la condición humana como la gran esperanza de
sociedad.
Es cierto que él ya grabó en 1979 un disco
que era una glosa al cristianismo, Slow Train Coming. También ha editado otros
con variados rumbos espirituales y profanos.
Proscrito por el sistema muchas veces, ahora,
a su 56 años, canta para él. Su grave enfermedad del pasado verano hizo
recordar algunas de sus mejores metáforas, como aquella de su legendario
Knocking on heaven's door.
Ahora nos dice que los tiempos estan
cambiando, de nuevo. Pero esta vez la respuesta no esta soplando en el viento.
Mañana lunes se lanza en todo el mundo su
nuevo álbum, Time out of mind. Un trabajo con el que regresa después de varios
años de silencio discográfico y que, por encima de todo, es una obra brillante
en la que cuenta como intentar alcanzar el cielo pero también habla de amores
enfermizos, de distancias dolorosas y carreteras sucias.
Y, no nos preocupemos, no son canciones políticamente correctas.