Apuntes sobre el Rol del Facilitador en Diálogos Apreciativos[i]

Por Pilar Ocaña[ii]

Contenido

Introducción

- ¿Quién puede facilitar Diálogos Apreciativos?

- Nueve claves para el facilitador de Diálogos Apreciativos
- A modo de conclusión
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Introducción

 “Nuestra cabeza es redonda para permitir al pensamiento cambiar de dirección”  -E. Picabia

Los Diálogos Apreciativos son un paradigma de visión diferente al que estamos acostumbrados. Constituyen un método-guía para la dinámica en la relación humana que no tiene relación con casi ningún otro que hayamos conocido o aplicado. Por eso, el rol del facilitador es aquí muy importante.

El facilitador es el consejero y guía que permite que el grupo genere los diálogos, descubra las historias de éxito y geste los sueños y proyectos. En esencia, el facilitador no hace nada, sólo “permite que sucedan” las cosas.

En los cuatro meses que han pasado desde Punta Carrasco[iii], he tenido la oportunidad de formar parte del equipo de facilitación de Despierta Argentina Litoral, y desde esta posición fui una observadora privilegiada de los potenciales, los logros y los descubrimientos en la tarea de facilitar.

La experiencia de facilitar es vivencial, directa e intransferible. Existen algunos temas generales que vale la pena puntualizar, que constituyen claves para el éxito en esta tarea.

Cada grupo y cada diálogo son diferentes, y  no podemos llegar a la facilitación con ideas preconcebidas, prejuicios o esquemas. Sin embargo, vale la pena destacar algunos rasgos en común que hemos podido observar. 

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¿Quién puede facilitar Diálogos Apreciativos?

Cualquier persona que tenga autoestima, creatividad, confianza en sí misma, una mirada apreciativa hacia las personas y gran facilidad o carisma para relacionarse, tiene muchas oportunidades para alcanzar el éxito como facilitador en Diálogos Apreciativos.

Por supuesto, hace falta un amplio CONOCIMIENTO de la dinámica de los Diálogos y de las claves profundas de la Apreciación.

Pero además de eso, lo importante es que cuente con la adecuada ACTITUD.

Las actitudes positivas producen comportamientos positivos. En última instancia, el comportamiento de una persona o de un grupo es consecuencia de sus expectativas y actitudes.

Tanto si alguien piensa que puede conseguir algo, como si cree que no puede, siempre tendrá razón.

Mas aún, si un grupo piensa que puede o que no puede, por ejemplo, descubrir y soñar, también tendrá razón.

La tarea de facilitar no es neutra, no es “objetiva” ni “químicamente pura”.

El subconciente es una influencia poderosa en nuestras percepciones y en nuestros comportamientos como facilitador. Las actitudes y expectativas hacen que veamos algunas cosas e ignoremos otras, que demos más importancia o valor a algunas palabras, frases o ideas, y que digamos o hagamos algunas cosas y no otras.

Cada facilitador puede elegir legítimamente:

- Hacerse cargo de este proceso profundo, disfrutar y crecer con cada éxito de las personas que nos cuentan sus anécdotas e historias cuando facilitamos.

- Pensar que es una tarea profesional más, que aporta algunas anécdotas novedosas a su vida.

Esta decisión  depende de cada uno, y de allí emergerá la forma en que asume su rol de facilitador.

En el equipo en el que participo, desde el principio nos decidimos por la primera opción. Según creo, esta decisión constituyó una de las claves del éxito que obtuvimos en las facilitaciones que hicimos.

A continuación va una enumeración de los nueve rasgos que constituyen, según mi apreciación, las características distintivas del facilitador en Diálogos Apreciativos. Surgen de observaciones y notas tomadas en el transcurso del trabajo con organizaciones. La intención es realizar un aporte para iniciar un diálogo de enriquecimiento y posibilidad, a partir de una mirada que es enteramente personal.

 

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Nueve (9) Claves para el facilitador de Diálogos Apreciativos

 

  1. Actitud apreciativa

 

          Se debe cultivar una permanente actitud apreciativa respecto a sí mismo y al grupo con el que está trabajando. La apreciación debe ir transformándose en una “segunda naturaleza” del facilitador.

          Piense que cada individuo es especial. Aprecie lo mejor de cada uno, encarne usted mismo la filosofía de la apreciación. Cada historia que cuenta una persona puede ser la entrada a un mundo fascinante y un ejemplo de vida.

          Ser facilitador es coordinar y guiar, es permitir que el grupo fluya. No es controlar, no es dirigir. No está relacionado con otros estilos de interacción, que son más conocidos y tradicionales (disertación, clase). Debemos tratar de eliminar todo sesgo de autoritarismo.

          El facilitador debe desarrollar gran tolerancia al caos y a la incertidumbre, combinadas con sensibilidad y flexibilidad para realizar cambios.

          No debe ser sensible a la crítica o a la opinión de los participantes. Su único compromiso es con la calidad del trabajo que se está desarrollando, y su función no es hacer sino permitir que las cosas sucedan.

          Ser humilde. No es necesario jugar el rol de experto, sino sólo ser uno mismo.

 

  1. Ojos y oídos apreciativos

 

          Adiestrar el oído. Aprender a escuchar historias, sueños y metáforas que se van decantando con naturalidad en las diferentes etapas de los diálogos apreciativos, sin tratar de orientar hacia o imponer nuestras propias metáforas.

          En el mundo de la metáfora, la forma es esencial. Preste atención a las frases repetidas, a las palabras que se usan con preferencia,  a las adjetivaciones y los énfasis. El lenguaje que se emplea es la prueba de lo que está en la mente de las personas.

          Observe los detalles de las personas: cómo se sientan, cómo se ubican unas frente a otras. En qué momento hacen gestos, en qué momento se enciende su mirada. Cuándo se reclinan hacia atrás, cuándo se inclinan hacia adelante. Cuándo hacen dibujos: quién dibuja y quién escribe, qué colores usan, qué tamaño tienen los dibujos. Todos estos detalles le darán “pistas” acerca de cómo continuar el trabajo etapa tras etapa.

 

  1. Lugar del facilitador

 

          Siempre está afuera del grupo. Participar es un deseo o necesidad que siempre sentimos cuando se genera el clima de diálogos apreciativos, caracterizado por energía positiva, entusiasmo y libertad, en las etapas del Descubrimiento y Sueño. Eso nos atrapa y sin querer terminamos siendo parte del grupo. El facilitador no se debe involucrar en las mesas de trabajo. No debemos dejar que los grupos nos absorban o nos cautiven. Los participantes generalmente comienzan preguntando cómo se hace el trabajo y pidiéndonos la opinión acerca de si las ideas que generan son “buenas” o “malas”, “correctas” o “incorrectas”, y de este modo nos inducen a hacer el trabajo en reemplazo de ellos.

          El facilitador no forma parte del grupo de organización del evento, mucho menos cuando se convoca un gran número de personas. Esto es particularmente importante cuando los convocados no conocen la metodología de Diálogos Apreciativos y llegan al encuentro atraídos por el tópico. A veces las decepciones, conflictos o baja moral del grupo organizador se transfieren al facilitador, y esto puede afectarlo emocionalmente, disminuyendo la calidad de su labor. Aunque siempre cabe esperar resultados buenos, aún en una situación difícil, si el facilitador tiene suficiente experiencia.

 

  1. Inteligencia Emocional del facilitador

 

          Disfrutar y tratar de no perder el horizonte. Eso es facilitar.

          Gozar del clima de alegría, energía positiva, creatividad, cordialidad y confianza que se gesta en la facilitación, de forma desapegada.

          En el momento del diálogo, el facilitador está completamente en el hoy, no recuerda nada del pasado y no especula sobre el futuro.

          Nunca debemos temer al caos. En los Diálogos Apreciativos, cuando el grupo comienza a funcionar, existen momentos de desorden, de hablar todos juntos y de gran bullicio. Eso es normal y saludable. Puede ser útil enriquecer la perspectiva investigando las llamadas Técnicas de Espacio Abierto (TEA).[iv]

 

  1. Tolerancia y flexibilidad

 

          Ser conciente de que se está trabajando con personalidades, con creencias, culturas, y profesiones diferentes. Esto es importante, para no encasillar a los grupos dentro de la misma forma o característica. Por ejemplo: no puedo usar la misma pregunta para todas las facilitaciones.

          Cada grupo y cada entrevistado tiene sus particularidades. Por lo tanto, no puedo llevar prefabricadas las preguntas apreciativas para cada fase del trabajo. Son los participantes los que me dan las pautas para elaborarlas etapa tras etapa.

          El facilitador es el mediador natural en el caso de existir patrones previos de conflicto y defensividad que se traen a los Diálogos Apreciativos. Por ejemplo: los grupos representativos de una localidad pueden estar en una lucha constante con la intendencia o presidencia comunal, o los grupos de una empresa pueden estar trayendo al trabajo una historia previa de conflictos o desconfianzas mutuas. Expresa y sutilmente, el facilitador debe ir instalando el espíritu de la apreciación en las relaciones y en la forma de verse de la comunidad o empresa. Esto significa generar conciencia de que todos son valiosos para el grupo, independientemente del rol que tengan.

          La cultura apreciativa naturalmente expande los límites de la organización, permitiendo integrar a los elementos que antes se veían afuera –excluídos y opuestos. Los diálogos son siempre integradores, nunca apartan, excluyen o discriminan.

          La expansión es siempre el mejor recurso. Frente a la resistencia, profundice el proceso de apreciación, amplíe el campo, invite a una nueva visión.

          No analice, no discuta, no se deje atrapar por la tentación de imponer su punto de vista. Sólo invite.

 

  1. Pericias y Habilidades

 

          Registro y sistematización: Siempre tome notas de frases, historias, valores, etc

          “La habilidad de expresar una idea es tan importante como la idea en sí” Aristóteles.  Todas las ideas son buenas. Por lo tanto:

-nunca critique una idea

-cuanto más “extremas” (exageradas, fantasiosas) sean las ideas, tanto mejor

-aliente y estimule la generación de cantidad de ideas y su progresivo mejoramiento.

          Se puede trabajar en equipo, por ejemplo dos facilitadores, o un facilitador más un colaborador que está aprendiendo. El trabajo en equipo es enriquecedor, y de gran ayuda porque más de una persona aportarán más de una visión. Las escuchas pueden ser diferentes, y se hace más fácil elaborar las preguntas de cada etapa.

          El facilitador empieza su trabajo con la mente en blanco. Debe tratar de limpiar toda influencia u opinión previa que tenga acerca del grupo, del tema o de historias vinculadas al trabajo. Esto permite conceder al diálogo la oportunidad de un desarrollo renovado, fresco y rico, sin patrones previos que serán necesariamente limitantes.

 

7.                  Ambito físico

 

Cuando se trabaja con adultos no es tan importante, cualquier lugar es propicio si se pone como meta crear, aprender, ser libre y disfrutar. Es diferente cuando se trabaja con jóvenes. Debemos elegir muy cuidadosamente el lugar, porque algunos lugares “bellos” son propicios para la dispersión (por ejemplo, lugares al aire libre). En este caso, los estímulos ambientales competitivos conspiran con el entusiasmo puesto en los diálogos.

 

  1. Compromiso del facilitador

 

El facilitador está comprometido con la calidad el resultado, pero no con el tipo de resultado que se obtendrá. Siempre sabemos adónde comienza un diálogo apreciativo, pero nunca sabemos adónde nos conducirá. En la medida que el grupo descubre sus propias historias, los caminos se van abriendo y es función del facilitador permitir que esa apertura sea lo más amplia, abarcativa y provocativa posible.

 

 

  1. Cualidades o condiciones personales que el facilitador debe desarrollar

 

          Creatividad

          Audacia

          Alegría

          Curiosidad, espíritu de indagación

          Estar dispuesto a aprender

          Ojos y oídos apreciativos

          Confianza en los entrevistados, en el grupo y en el método.

          Carencia de autoritarismo, no imponer sus ideas ni creencias

          Desapego por las opiniones, por el caos, por el resultado final.

 

¿Qué significa facilitar?

          Es un diálogo con uno mismo y con las personas.

          Es escuchar para percibir y emplear como herramienta de transformación las ideas, sueños, anhelos de las personas.

          Es tener confianza plena en el grupo, o sea en las habilidades, inteligencia, capacidad y motivación de las personas que integran el grupo.

          Es tener paciencia con las resistencias. Muchas veces las personas despiertan sus patrones de defensividad frente a lo nuevo y reaccionan mostrando resistencia. Este es un desafío para el facilitador. Implica disolver sutiles barreras autoimpuestas por las personas y por los grupos.

 

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A modo de conclusión

Facilitar no es liderar, según se entiende convencionalmente. No es manejar u organizar grupos o equipos. Es ayudar a generar visiones y a construir nuevas relaciones.

La ventaja de los Diálogos Apreciativos es su posibilidad de trabajar con grupos pequeños o grandes, sin límites de número.

Ilya Prigogine dice que “ Los pequeños grupos pueden traer cambios a la sociedad como un todo. Las minorías mostraron un notable poder en el pasado. Pensar que el cambio sólo puede suceder a través de mayorías es un error. Es un error pensar que la conciencia está determinada por las estructuras sociales y económicas vigentes. Lo que será mañana puede ser totalmente diferente de lo que es hoy”

Podemos pensar en grupos enteramente nuevos –en comunidades nuevas, en empresas nuevas, en barrios nuevos, en una Argentina nueva. No hay excusas para eso.

No vale el “no tenemos recursos” . La decisión genera los recursos.

En el corto lapso que medió entre Punta Carrasco (fin de Agosto de 2002) y el final del 2002, dos comunidades se transformaron empleando Diálogos Apreciativos, y demostraron que la vigencia y actualidad de los sueños para generar una nueva realidad: Seguí  y Laguna Paiva[v]. La voluntad de un grupo pequeño de ciudadanos, la formidable herramienta de los Diálogos Apreciativos y una adecuada facilitación hicieron realidad este sueño.



[i] Escrito en Santa Fe en Enero de 2003.

[ii] Pilar Ocaña es facilitadora de Diálogos Apreciativos de Despierta Argentina Litoral. Es Contadora Pública Nacional y participó en las facilitaciones de las comunidades de Laguna Paiva y Seguí, y en los diálogos intergeneracionales de Educar en Valores

[iii] Punta Carrasco: Encuentro realizado en Buenos Aires, en el predio de Punta Carrasco, los días 27, 28 y 29 de agosto de 2002. Se reunieron allí 250 líderes de organizaciones de todo tipo, pertenecientes en su mayoría a Argentina (también estuvieron líderes de Chile, Uruguay y Perú). En ese encuentro el Prof. David Cooperrider y Judy Rodgers ofrecieron una capacitación en Diálogos Apreciativos. Punta Carrasco constituye la fundación de Despierta Argentina.

[iv] Una aproximación interesante a las Técnicas de Espacio Abierto puede encontrarse en:  http://iaf-world.org/tea.html

[v] Ver Informe de Despierta Argentina Litoral: Diálogos Apreciativos, una Herramienta para el Desarrollo de Comunidades Sustentables.

 

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